Fantasy Fictions Estudio presenta:

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Una historia participante en la dinámica:

RankaneWeek 2024 Por amor al fandom

Día 1: A primera vista

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Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

De no ser así muchos secundarios serían retomados

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Por: Aoi Fhrey

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Otra vez

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Arrepentimiento.

En cierta forma, el sentimiento opresivo en el pecho de Akane se igualaba con su incapacidad física para moverse o hablar. Ella podía escuchar la feroz batalla contra el dios fénix, pero era todo, un insípido consuelo para su cuerpo luchando por sobrevivir.

Deseaba pelear de alguna forma contra ese peso aplastante en su cuerpo, ya fuera con golpes, gritos o alguna manera visible, mostrar que no se sometería sin dar una contienda feroz. No podía hacer nada de eso.

En el mundo exterior sus ojos casi se habían cerrado por completo.

Akane lo sentía de una forma completamente instintiva, en esta situación se estaba muriendo. Ella conocía muchos tipos de dolor e incluso a la extraña sensación de caer en la inconsciencia. Sin embargo, el peso que oprimía su pecho era de una naturaleza completamente diferente, era enorme y abrumador. Su voluntad de vivir o luchar simplemente se hundía en esa extraña brea, sin forma, sin reacción o consecuencia. Fue de esa forma que comprendió su situación.

Podía perderlo todo.

Ranma había logrado los más absurdos milagros para rescatarla desde que se conocieron y ella había intentado ayudarlo incluso en su condición actual, pero cada pequeña acción de su parte en esa pelea, arrancaba gran parte de su fuerza aumentando su incapacidad para escapar de esa oscuridad aterradora.

Al final, a pesar de su voluntad de hierro, Akane Tendo se hundió por completo en aquella niebla negra.

Los sonidos de la lucha se distanciaban cada vez más de su mente.

Tras unos momentos, Akane pudo percibir un silencio diferente, ya no era opresivo, era simplemente tranquilo, similar al momento de ingresar a un enorme sitio vacío.

La extraña calma se rompió de nuevo cuando percibió un sonido distante que calentó y oprimió su asustado corazón con igual fuerza. El tono grave y angustiado de la voz de su amado.

Akane no entendía las palabras, pero el sonido reflejaba sus propios sentimientos, el significado se perdió aumentando sus temores. A su mente llegó una idea más dolorosa.

"Demasiado tarde"

La batalla seguramente se había ganado, pero su cuerpo no podía escapar de aquel extraño silencio. El sentimiento que había estado ignorando durante la batalla, atacó con crueldad la dulce alma de Akane.

Arrepentimiento.

Una a una desfilaron por su mente todas las oportunidades perdidas de hacer lo que su corazón deseaba con su prometido. El temor de no ser correspondida o ser insuficiente para ser amada de la misma forma que ella lo amaba, se le reveló como un temor tonto e infantil. ¡Ella lo sabía! ¡Lo sentía en cada poro de su piel! Ranma devolvía sus sentimientos con la misma intensidad.

¿Tal vez no usar una cinta en la obra de teatro? ¿Tal vez ir más lejos cuando descubrió las marcas de cerezos en todo su rostro? ¿Tal vez al regreso de esa aventura con el Orochi? ¡Ella había enfrentado sin dudar a un dragón por su torpe Baka! ¿Por qué no sujetar su rostro entre sus manos y besarlo hasta quedar satisfecha? ¡Estaban a solas!

Ya no podía hacer nada de eso.

Con esa triste aceptación llegaron más eventos que Akane pudo hacer de una manera diferente. Pudo hacer más por Kasumi para sacarla de esa tranquilidad artificial en la que estaba encerrada, pudo intentar descubrir lo que ocultaba Nabiki tras esas espinas de hielo con las que alejaba a todos. Pudo encaminar a su padre con un experto en la salud mental en lugar de solo verlo consumirse por la tristeza desde la distancia. Pudo prepararse, aprender otras formas de lidiar con los enemigos en lugar de solo atacar de frente o con su mazo. Pudo estudiar con más empeño, agradecer las comidas, reír más y enojarse menos. Tantas ideas y eventos que pudo hacer de una forma diferente.

Akane se sabía amada, tanto por su baka como por su familia, pero ese constante río de hechos que pudo hacer de una forma diferente la lastimaba peor que cualquier arma hiriendo su piel.

Un tenue resplandor platinado alejó la oscuridad lo suficiente como para que Akane pudiese percibir un cielo rebosante de nubes con tonos púrpura oscuro. Esa peculiar visión le ayudó a confirmar otro hecho.

No se hundía, estaba cayendo.

De una forma instintiva supo que la causa de aquella luz, era su Ranma tratando de lograr un nuevo milagro. Ella extendió su mano tratando de sujetarse a aquella luz, pero estaba fuera de su alcance y la distancia solo parecía aumentar.

La luz se volvió un pequeño sol, luego una diminuta estrella y finalmente la oscuridad rodeó por completo a Akane. Con esa chispa extinguiéndose, ella supo que no habría más milagros de último momento.

De nueva cuenta, Akane se quedó a solas con los pensamientos que parecían seguir un sendero circular:

"Si pudiese hacer las cosas de nuevo, las haría mejor".

Por un tiempo sin medida, que bien pudieron ser horas o días en aquella caída sin destino, se sorprendió al escuchar el sonido de su propio llanto, pero tras unos instantes rectificó. No era suyo. Se escuchaba igual a sus lamentos cuando había perdido a su mamá, era su voz infantil. Tal vez era otro recuerdo.

"No quiero estar aquí, ¿dónde está mi papá?"

Aquel comentario sorprendió más a Akane, la voz se escuchaba, muy cercaba a ella. Considerándola como una persona diferente y sin nada que perder, pensó:

"Él vendrá pronto, no debes tener miedo."

La voz pequeña respondió:

"¿No... sola?"

"No, estoy muy cerca, aunque no puedo verte."

La voz infantil replicó de nuevo:

"Te escucho, aunque... no sé donde estás."

"Ni yo, pero mientras pueda no te dejaré sola. ¿Cómo te llamas, pequeña?"

"Me llamo, Akane."

"Que coincidencia, ese también es mi nombre."

"¡También eres Akane! Te escuchas mayor. ¿Cuántos años tie...? ¡No! ¡No!"

"¿Qué ocurre?"— preguntó la joven Tendo.

La pequeña voz se escuchaba todavía más angustiada que al principio cuando respondió:

"Otra vez hace frío Akane, tengo frío y duele. Ya no quiero que duela... ¡Que ya no duela! ¡Por favor! ¡Por favor!"

La sorpresa para Akane aumentó al sentir un par de pequeños brazos rodeándola por la cintura. Aunque no podía verla instintivamente, rodeó la pequeña figura tratando de darle un poco de alivio.

"Aquí estoy. No te dejaré."

Un momento después, la sensación de una ancha tira de tela sujetándola por la cintura impidió cualquier separación con la pequeña presencia. Ambas estaban firmemente apretadas en aquel nudo.

"Duele, Akane. Duele"

Akane trató de romper la trampa, sin embargo, sus propios intentos no tenían éxito. Momentos después, la extraña tela comenzó a tirar de ambas en una dirección nueva, como si fuese una caña de pesca. Con el movimiento, la pequeña aumentó sus lamentos. Mientras las dos eran arrastradas en la nueva dirección la sensación del cuerpo de su compañera de cautiverio cambió, de una presencia sólida a algo con la consistencia de la suave arena en la playa, a algo con menos sustancia, como el agua.

Aunque asustada por este nuevo cambio, Akane gritó en sus pensamientos:

"¡No! No te dejaré. ¡Estoy contigo!"

Aquello, de alguna manera, pareció calmar un poco el terror en la pequeña ya que, le respondió en un murmullo suave:

"Contigo, me quedo contigo".

Akane tuvo la sensación de empaparse por completo de aquella presencia desconocida. Como si aquel líquido que formase a la pequeña entrase en su propio ser.

Ella no se resistió y cumplió su promesa, no la dejaría sola. En instantes la extraña tela solo la sujetaba a ella.

Cuando estaba por gritar, la pequeña voz dijo con la voz más tranquila que le hubiese escuchado::

"Estoy contigo. Ya no hace frío. Aquí no duele más, gracias Akane"

Instantes después, el tirón en su cintura aumentó de fuerza y con ese cambio, la oscuridad desapareció dando lugar a una hiriente luz amarilla. Y una nueva voz gritó:

—¡Está respirando de nuevo!

Un gemido sin palabras escapó de los labios de Akane cuando se dio cuenta de que era su propia boca la que hacía el sonido. La joven sentía su respiración de nuevo, pero se encontraba tan aturdida y agotada que cerró los ojos aunque pudo escuchar varias voces desconocidas cerca de ella.

—Está reaccionando...

—¡Santo dios! ¿Qué le ocurrió al color de su cabello?

—Deja eso. Debemos estabilizarla cuanto antes.

Una voz familiar asustó a Akane.

—Tranquila, mi niña, ya todo pasó, estarás bien.

El agotamiento que sentía se apartó lo suficiente como para que Akane pudiese decir:

—¿Papá?

—Sí mi niña, soy papá. Descansa, ahora todo estará bien.

Antes de perder la conciencia, Akane se sorprendió por el sonido infantil en su voz.


oOo

—¡Akane! ¡Akane! ¿Me escuchas?

Al mirar la figura completamente inmóvil de su prometida, el terror que Ranma había ignorado durante el combate volvió a paralizar su cuerpo. Sintió las lágrimas calientes escurrir por sus mejillas, pero no pudo importarle menos. Que importaba la idea de: "los hombres no lloran", su Akane había sufrido mucho. Por su culpa se había lastimado, de nuevo. Las palabras salieron de su boca sin control, lo que realmente sentía podía ser escuchado por cualquiera.

Una parte de su alma por fin se liberó de semejante carga, por fin, por fin, lo había dicho. No era de la misma manera que con el incidente del traje de batalla, esta vez dijo que la amaba de forma honesta, directa...

Pero fue una revelación inútil.

—¡Akane!

El cálido peso al sostener a su prometida estaba ausente. Con su memoria muscular entrenada, Él conocía, el peso, movimiento y sensación de Akane con solo cargarla. Nada de la calidez en Akane estaba presente, se sentía como un objeto inerte y flácido. Ranma se aterró al descubrirlo. Estiró sus sentidos Ki al máximo buscando la chispa de vida en su prometida, pero no percibía nada. En un esfuerzo imprudente apagó sus otras percepciones para buscar la energía, su vista se opacó, su tacto se volvió torpe y los sonidos que lo rodeaban callaron.

Solo su olfato se mantuvo estable, el aroma único en el cabello y la piel de Akane evitaban que cayese en un terror paralizante. De manera que manteniendo ese tenue contacto con el exterior, buscó.

Más profundo.

Más profundo.

Más profundo.

Casi se había rendido cuando encontró lo que quería. Una pequeña línea de Ki con la presencia de Akane que parecía alejarse. Sin razonar, Ranma hizo lo que se sentía correcto en aquella situación:

Se desconectó del todo con el exterior y usó su propia fuerza vital para alcanzar y alimentar ese pequeño fuego. Sin que pudiera verlo, su Ki ardió como nunca, inundando el cuerpo de su prometida en una lucha fiera y desesperada. Era como un campista aterrado tratando de no perder una pequeña llama de fuego durante una nevada.

Pero la luz de Akane se distanciaba más y más. Ranma evaluó sus esfuerzos como insuficientes, le estaba fallando de nuevo a su amada. De manera que, usó más de su propia fuerza para alcanzarla, apagando su último sentido y entregándolo todo para llegar a ella.

Funcionó.

El impulso para alcanzarla fue suficiente pero, cuando estaba por tocar la fuerza de vida en Akane su propia energía vital se apagó. La intensa llama en él se redujo a un pequeño fuego fatuo como el de su prometida. Con eso no podía ayudarla y mucho menos "volver" de las profundidades a las que había descendido por ella.

En un nivel instintivo, Ranma percibió que su propio corazón se había roto y detenido por el masivo esfuerzo de llegar a Akane.

Fue solo en ese momento, que su visión de túnel se apartó y Ranma pudo "ver" la inmensa oscuridad que lo rodeaba. Una presión diferente lo hundía en aquel lugar. No con la suficiente fuerza para alcanzar a Akane, pero sí para saber que estaba cerca.

Y Ranma lo entendió.

Estaba muriendo.

Ganó la pelea, derrotó a un dios, pero en el proceso perdió lo más valioso en su vida. De que servía una victoria así, sin su persona especial para compartirla. En la interminable carrera por ser el mejor, por jamás rendirse, fue sin duda una victoria con sabor a cenizas.

El tiempo se le había terminado y quedaron muchos pendientes por resolver, prometidas, rivales, familia incluso algunas palabras que nunca pudo decirle a su propia madre.

Con un humor negro, Ranma lo aceptó sin resistirse. ¿De qué servía vivir sin Akane? Sin su toque cálido, su humor leal, sin su mirada llena de sentimientos.

"Shoganai. Por lo menos, parece que vamos hacia el mismo lugar"— pensó el chico.

Cuando estaba por dejar de luchar, pudo percibir algo nuevo: una esfera de luz había atrapado la chispa de vida de Akane. Ranma pudo distinguir otro pequeño fuego junto a su prometida. Donde la firma de Ki en Akane brillaba en amarillo ámbar, la otra era de un color zafiro. La pequeña luz se unió con el Ki de Akane, cambiando a una única llama de tono esmeralda.

La combinación aumentó el tamaño y la intensidad de la energía de Akane.

Ranma no tuvo mucho tiempo para pensar en el evento, ya que, la esfera comenzó a arrastrar a Akane en una dirección diferente.

"¡NO! ¡AKANE! ¡NO!"

El joven peleador observaba impotente como era separado de su amor. Trató de reunir su fuerza, su voluntad y su amor para seguirla, pero aunque consiguió moverse en la misma dirección, su avance era lento y torpe.

"¡NO TE DEJARÉ!"

Un suave susurro llegó a Ranma.

[Comprendo por qué quieres ir a su lado. Incluso en la oscuridad su alma cuidó de otros. Pero, tú, ¿qué puedes dar por estar a su lado?]

La voz tenía cierto parecido con la forma de hablar de su madre. Pero en esa nueva lucha, Ranma no lo pensó mucho y replicó con todos sus sentimientos en forma de palabras.

"Por ella, por Akane, lo daré todo."

[¿Incluso tu arte?]

"TODO. Ella me siguió cuando perdí mi fuerza. Toma de mí el arte si es lo que hace falta. ¡Quiero estar con ella!"

La respuesta del chico fue inmediata, sin miedo o dudas. Tal era la ofrenda de su amor.

[Tu ofrenda es digna. Ve con tu amada. Se reunirán de nuevo.]

Un nuevo impulso lo acercó a su anhelado objetivo. Al estar junto a Akane una pequeña tira de energía se desprendió de él y se unió a su amada sin combinarse. Así la encontraría de nuevo, sin importar a dónde fueran. Con esa esperanza formó un nuevo pensamiento en su alma para su misteriosa ayudante.

"Gracias"

Ambas esencias dejaron la oscuridad en un pequeño estallido de luz dorada. El resplandor reveló la figura de una mujer que Akane hubiera identificado como su madre. La femenina forma vestía un Yukata tradicional de color gris, en una mano sostenía una pequeña estatua en forma de gato, en la otra una réplica de la forma femenina de Ranma.

Al tiempo que la oscuridad se impone, la dama dice:

"Ahora, ya puedo seguir. Buena suerte."


oOo

Ranma abrió los ojos y se encontró con el rostro angustiado de su madre.

—¿Mamá?

La mujer frente a él sonrió radiante y mientras cubría su rostro con maternales besos murmuraba.

—Mi Ranma, mi pequeñito, mi tesoro, estás vivo, es un milagro.

El rostro de Ranma ardía de vergüenza por el derroche de afecto de su madre. Estaba tan aturdido que casi se sentía del tamaño que adquirió al comer las setas que cambiaron su edad. La montaña de eventos que habían ocurrido lo agotó, por lo que solamente dijo:

—Creo que dormiré un poco.

Su madre lo liberó del feroz abrazo y dijo:

—Sí, Ranma, descansa. No tienes nada de que preocuparte.

Al comprobar el suave descanso en su hijo, la mujer dijo con un tono de voz regular, pero lleno de acero.

—Susan.

—¿Señora?

—Encuentra a mi esposo y antes de liberarlo de la vida, haz que sufra.

—Sí, mi señora.

Al salir de la habitación la mercenaria tuvo varias emociones en conflicto, el joven amo había sido sin duda envenenado por uno de los experimentos de su padre y el efecto debió ser mortal. Ella misma lo verificó. El primer milagro real que pudo atestiguar la llenó de asombro y un optimismo largamente perdido.

Por otro lado, la bestia con forma humana que trató de destruir una vida inocente por dinero y prestigio la llenó de odio. Tal desprecio por su propio hijo era intolerable. Ella sería metódica cuando encontrase a Genma... luego, dedicaría su vida a entrenar al joven Ranma para que pudiese defenderse y con el tiempo proteger a otros de seres como Genma.


oOo

Akane miró su figura frente al espejo de cuerpo completo. Era sin duda su cara, su cabello y sus ojos.

A la edad de 8 años.

Estaba con su familia, en una casa extraña. No, casa no era la palabra adecuada, aquel lugar era una mansión, casi un castillo de occidente. Los amplios jardines, las lámparas de cristal y las docenas de personas contratadas para atenderla parecían más de una película extranjera.

Usando su recuperación como excusa, Akane investigó su nueva realidad para descubrir que estaba en una versión modificada de su propio mundo.

En este lugar ella era la tercera hija de un próspero Conde y no la heredéra de un artista marcial japonés.

Una de las muchas pruebas de su situación fue la tranquila calma con la cual esta versión de Nabiki aceptaba a las doncellas en el lugar. Su Nabiki estaría alardeando sin parar por los mimos y los empleados. Por su parte, Kasumi se reunió con ella en privado tras su "recuperación" para disculparse por sus temores infundados sobre el nuevo color de su cabello. Kasumi admitió pensar que su hermana se había vuelto maligna. El cálido abrazo que Akane le dio a su hermana mayor desvaneció los temores de Kasumi. Que fuera Akane quien proporcionó el consuelo y no a la inversa fue otra evidencia de su nueva realidad. En este lugar Kasumi era solo una niña asustada, una hermana y no la pseudo madre que fue en su mundo.

Por las hermosas pinturas de lugar, la Akane original tenía el cabello del mismo tono castaño que sus hermanas. El recuerdo final sobre la niña en la oscuridad calmó un poco sus temores de robar su sitio. Estaban unidas como una. Ambas obtuvieron una oportunidad que de otra forma se hubiese perdido.

Las reflexiones de Akane frente al espejo se interrumpieron, cuando una voz conocida habló.

—¿Akane?

—¿Sí, Nabiki?

—Padre nos ha llamado a su estudio. Al parecer tiene un anuncio que hacernos a las tres.

—Vamos entonces—: respondió Akane contenta de ser guiada en un lugar tan grande.

Mientras caminaban, su nueva hermana dijo con la sinceridad de una niña de nueve años.

—Has cambiado.

—¿Te parece?— dijo Akane con cautela.

—Sí. Ahora recorres la casa de arriba a abajo sin ayuda. Antes te agotabas en distancias cortas. No te he visto cargada por tu doncella ni una sola vez.

Akane meditó la nueva información. Era muy tarde para fingir la debilidad de su otro yo, con eso en mente aplazó su idea de hacer un poco de entrenamiento. Tal vez si lo hacía gradualmente no sería tan notable.

—¿Akane?

—Tienes razón, Nabiki. Me he sentido mucho mejor desde que desperté.

—Eso es bueno, debemos contar las bendiciones grandes y pequeñas como dice papá.

—Sí... es una bendición, Nabiki.

Nabiki se reprimió para hacer otra pregunta. No solo el cabello y la vitalidad de Akane habían cambiado, su timidez fue remplazada con una suave calma. Ahora se comportaba como una persona mayor. Una hermana "genial" como las chicas de sus novelas. Una chica no hacía preguntas tontas como el secreto para ser elegante y serena, en ese caso lo mejor era aprender los secretos de la genialidad, por lo tanto ella y Kasumi se encontraron imitando la nueva forma de actuar de su hermanita prodigio.

Al llegar a la ornamentada biblioteca en miniatura, Soun dejó de escribir con una estilizada pluma a tinta para sonreír a sus hijas.

—Tomen asiento, niñas. Tengo algo de suma importancia que decirles y considero que ya es el momento.

Akane y Nabiki se instalaron en las sillas laterales a la de su hermana mayor y las tres observaron con curiosidad a su padre.

—Como saben nuestra familia sirve al imperio desde hace 15 generaciones, parte de nuestro deber es nutrir a la nación con nuestros contactos y negocios, además de...

Akane se desconectó de la adornada plática, en parte porque la forma de hablar de su padre le recordaba al idiota de Kuno y en mayor medida por la leve decepción, ella casi esperaba el anuncio de un prometido. La práctica de matrimonios arreglados era regular en personas de la nobleza. Ella había perdido a su baka, pero conocer a otra versión de Ranma como potencial amigo fue una fantasía que rondaba su mente desde que despertó.

El sonido de una caja de madera colocada frente al escritorio de su padre la devolvió a la plática.

Su padre abrió la caja para revelar tres hermosos collares de plata con un broche en el centro, cada uno de ellos tenía una enorme joya de diferente color.

—Estos colgantes son un regalo. Escojan uno a su gusto.

Cada hermana tomó una joya en sus manos y su padre cerró la caja.

—¿Cuál es el motivo de este presente, padre?— preguntó Nabiki contemplando la gema de su collar.

—El incidente de unos días atrás con Akane, me ayudó a entender, los regalos son para disfrutarse en vida. Estas joyas son llamadas la lágrima de la diosa y es mi deseo que las tengan ahora. Pueden lucirlas o guardarlas, pero ya no esperaré a que sean mayores para que las tengan. Es mi deseo que en muchos... muchos, pero muchos años cuando conozcan a su persona especial le den esta joya como la prueba definitiva de su amor.

—¿Te-te refieres a un novio, padre?— preguntó Kasumi con un tenue sonrojo.

—O un prometido:— indicó Akane con una pequeña sonrisa triste.

—A quien elijan estará bien, incluso si esperan más tiempo y la heredan a sus hijos.


oOo

Akane caminó con paso elegante por la calle central de la capital, buscando algunas telas nuevas para crear un vestido. Habían transcurrido 8 años desde el inicio de su nueva vida. Ahora, con la misma edad que tenía cuando conoció a su amor, la pequeña esperanza de que su padre hubiese hecho un imprudente compromiso matrimonial le causaba anhelos tristes.

Pero el año llegó y se fue sin sorpresas ni anuncios.


oOo

Ranma se acomodó en el barandal del barco, contemplando aparentemente el mar. Una brisa suave agitó su negro cabello y él acomodó un rebelde mechón en su lugar. La trenza de su anterior vida se había ido. Por un momento un tenue rubor llegó a su rostro por un recuerdo. La alegre y honesta risa de su madre cuando le preguntó si había hecho un compromiso para su cumpleaños 16 desvaneció sus esperanzas.

—No querido, no existe tal arreglo. Tendrás que encontrar a tu dama de la forma tradicional y no escatimes en el uso de tus ojos de cachorrito para lograrlo. Ni siquiera Susan puede resistir esos ojos azules tuyos.

Su sensei, como le gustaba llamarla en privado, era una fuerza de la naturaleza que le enseñó una rama nueva de combate. Complementada con estrategia, actuación, kendo del nuevo mundo y varios trucos para abrir puertas o cerraduras.

En la mente del joven aún estaban los conocimientos del combate libre, pero había dado su palabra para sellarlos y cumpliría su parte del trato. Incluso en su nueva vida guardaba la esperanza de encontrar de nuevo a Akane.

Sabía qué ocurriría, solo deseaba una espera más breve.


oOo

La mercenaria de cabello color aguamarina suspiró y completamente segura de que el chico no había leído el informe se resignó a repetir verbalmente la nueva misión para su estudiante-hermano-hijo-dolor de cabeza crónico.

—La lágrima de la diosa es un enorme cartel para atraer problemas, Ranma. Los rumores dicen que solo una de las hermanas tiene la verdadera joya, el problema es que no existe persona capaz de aproximarse lo suficiente como para comprobarlo. Lo que inició como un legado del conde se ha vuelto un problema serio. La competencia entre hermanas para desmantelar pretendientes preocupa a su padre por la falta de un heredero. La menor de ellas tiene 22 años y ninguna parece interesada en el noviazgo o el matrimonio.

—¿Y qué tiene eso que ver conmigo, Susan?

—No quiero tus habilidades de cortejo para esto, se que eres una piedra en el romance REAL, Ranma.

—¡Oe!

—No, lo que te pido es que uses tus encantos como actor para que ellas te cedan su collar o si eso falla los robes. Para que las hijas de mi amigo puedan dejar ese capricho infantil y seguir con sus vidas. Su padre incluso arregló un falso compromiso para que tengas acceso a su casa.

—¿Compromiso?— murmuró el joven con el eco de un viejo recuerdo oprimiendo su pecho.

—Sí. Para este encargo todo es válido... excepto enamorarse.

Ranma suspiró lentamente para calmarse. Habían pasado 14 años desde el comienzo de su nueva vida y con cada año resultaba más fácil ignorar el recuerdo de Akane. No quería olvidarla, pero se descubrió pasando largos periodos de tiempo sin pensar en ella.

Eso le causaba enormes cantidades de culpa que aplastaban sus intentos de encontrar un nuevo amor.

No era el primer encargo de Susan que rodeaba el área gris de su código de honor. Pero, a diferencia de su padre, su sensei estaba en la casilla mental de Ranma de: buen ladrón.

—Bien. ¿Cuándo parto?

—En un par de días, por cierto Ranma, trata, TRATA de no decir ninguna tontería en cuanto veas a las damas.

—Ja-ja-ja. Qué graciosa eres Susan.

—Solo digo que eres un encánto, chico. Cuando NO tratas de serlo.


oOo

La carta del amigo de Susan indicaba claramente el día y la hora para el primer encuentro con las hermanas y tras una pequeña charla informal, ELLAS decidirían cuál asumiría el compromiso. Sintiéndose como una especie de pavo en exhibición, Ranma ajustó su corbata y llamó a la puerta.

El mayordomo le indicó que las señoritas lo esperaban en la entrada principal.

Al abrir la puerta, el corazón de Ranma se detuvo un momento.

Frente a él estaban copias adultas de unas mujeres que nunca había visto, pero que jamás podría olvidar. Y con ellas una persona que hizo que su alma doliera y su corazón volviera a latir con furiosa fuerza.

Era su cabello, su rostro, más hermoso de lo que recordaba, sus ojos y esa sonrisa única. Era la mirada por la que había luchado tanto.

La magia se rompió cuando Kasumi habló:

—Oh cielos, de manera que "esto" es nuestro potencial prometido.

Nabiki sonrió y dejando su pose de modelo dijo:

—Es lindo, aunque parece algo bobo.

Ranma recuperó algo de su balance e hizo una reverencia ante las damas para ganar tiempo.

—Es un placer conocerlas mis señoras, yo soy...

Un potencialprometido. Aunque no veo mucho potencial en él: remató la voz de Akane con tensa cortesía.

Ranma quería golpearse la cabeza contra un muro. La voz en ella se escuchaba molesta, pero para su agitado corazón era la más dulce melodía. Ese era el caracter que reconocería incluso sin verla. Y esa sonrisa. ¿Ella recordaba?

Akane sonrió dulcemente y dijo a sus hermanas con voz divertida.

—Podría ser otro ladrón.

La mente de Ranma se congeló, al recordar el motivo real por el cual estaba en esa mansión.

Tenía tres collares por robar y ya estaba irremediablemente enamorado de una de las portadoras.

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FIN

Notas:

El fan-art que acompaña a esta historia tenía un propósito diferente. El tema del día es: a primera vista, por lo cual el encuentro o reencuentro de los enamorados marca el inicio de la historia. Originalmente, el alma de Akane regresa... EN UNA HERMANA DIFERENTE. Por eso existen diseños con cada una en solitario y al frente de las escaleras. De manera que, existía el conflicto de dos Akanes, la chica del dojo y la versión de este mundo, pero el tema ya se había usado tanto en el OVA de la muñeca que toma el cuerpo de la joven Tendo como en la versión del manantial de Akane.

En un mundo donde ellos no existían, la llegada de los herederos cambia el mundo. Por otro lado, en lugar de prometidas, las hermanas Tendo llevan su juego de desmantelar pretendientes muy lejos.

Los diseños de las hermanas tomaron rumbo propio y espero compartir las variantes más destacadas. No todas, ya que, la red social advirtió que usaría todos los diseños para alimentar su IA y aunque los míos son modestos, prefiero que no se usen de ese modo.

Por el momento es todo, hasta la próxima historia o diseño.

Fhrey