Muy buenas. Debido a mi trabajo acumulado y todas esas cosas no me había dado tiempo para hacer un OS más elaborado, pero bueno, así estamos. En todo caso desde aquí digo ¡Feliz cumpleaños, Reiko!

A donde yo quiera

─ ¿Una carta? ─ Reiko ve que de su casillero había caído algo, y al levantarlo se encuentra con un sobre sellado con un corazón, y en la dedicatoria decía "Para Reiko" ─ Vaya. A ver de quién es…

El sobre no tenía un remitente, lo cual intriga un poco a Reiko. No era la primera vez realmente que alguien le enviaba una carta, si de hecho en secundaría ocurría que alguien de alguna clase diferente le enviaba una carta, o incluso llegó a contemplar un par de confesiones de amor directas. Pero ya sea porque tenía otros planes o porque sentía que aquellas personas no conseguirían congeniar con ella, Reiko usualmente se negaba. Como mucho tres o cuatro veces habría aceptado salir a una cita, pero nada más. La realidad es que ser una chica popular y deseada no siempre resultaba ser maravilloso. De vez en cuando le surgía algún reto o desagrado en el ámbito escolar.

Pero esta vez Reiko tenía un presentimiento con respecto a ello. Sentía que algo bueno podía surgir si acudía al llamado del remitente de la carta, así que abre el sobre y lo lee en voz baja:

─ Te espero en la azotea… No es un alarde de originalidad precisamente, pero al menos no se complica con el mensaje. Será mejor que vaya ahora.

Los demás estudiantes estaban en sus cosas, por lo que de momento Reiko no estaba captando su atención, lo cual era bueno. No quería ser el centro de los chismes del día siguiente a raíz de que alguien se le haya confesado. No, lo mejor era primero saber de quién se trataba y tratar personalmente con el asunto, y ya después podía evaluar si era prudente dejar que se cuele el asunto.


Azotea

Una vez allí, Reiko echa una mirada al lugar. Estaba completamente vacío. Si la carta era realmente una broma, Reiko no le veía ninguna gracia, por lo que pronto empieza a molestarse.

─ Oh, vamos. Estoy segura de que hay alguien aquí. No pueden convocarme a este lugar y simplemente dejarme plantada…

─ Sorpresa, Reiko.

La nombrada pega un salto y se da la media vuelta por el susto que se había llevado, pero esa voz la había reconocido al instante. Koguma había estado justo detrás de ella, y saberlo hizo que el estado de Reiko pasase a ser de alivio.

─ Mira que ese lado bromista no te lo conocía, Koguma. No deberías hacer eso.

─ Supongo que lo dices porque tú sí eres dada para gastar bromas y decir tonterías con gracia ─ dice Koguma con una media sonrisa ─. En cualquier caso feliz cumpleaños.

─ Gracias, que venga de una amiga como tú lo hace bastante especial.

─ Y creo que es poco para lo que mereces, Reiko. Al fin y al cabo fuiste de mucha ayuda para mí.

─ ¿Tú crees? ─ Reiko ladea la cabeza, pero la razón de ello no era que no entendiese, sino que quería invitar a Koguma a que prosiguiese, pues sentía que ya sabía la respuesta.

─ Claro que sí. Luego de que abrieses aquellas las fronteras de mis aspiraciones con mi cub, la verdad es que sentía que debía hacer algo por ti, pero por bastante tiempo no se me había ocurrido nada. Al final sólo se me ocurrió que podría darte una pequeña sorpresa por tu cumpleaños, y de paso aquí tienes tu regalo ─ Koguma saca un tupper con curry, haciendo que a Reiko se le hiciese agua la boca ─. Espero que no esperes más que esto. Sabes que mi presupuesto no me da para más.

─ Tranquila, Koguma. Igual no pensaba pedirte nada precisamente porque siempre tienes que andar cuidando de tus ahorros, pero ya que te esmeraste en traerme algo así, supongo que no tengo otra alternativa que aceptar.

Reiko finalmente recibe el curry de Koguma y lo guarda en su bolso, tomando en cuenta la hora que era, además que podía comer con total tranquilidad una vez en casa. Sin embargo, antes de montarse en su CT110 sabía que tenía que hablar un poco más con su amiga.

─ Entonces… Hiciste esto porque en cierto modo te sientes endeudada conmigo, ¿verdad?

─ ¿De verdad tienes que decirlo así? ─ Koguma mira con desconfianza a Reiko ─ Me haces ver como si hiciese esto por obligación.

─ Para nada, Koguma. Es que me pareció adorable que lo dijeses de esa manera. En serio te digo que es bastante significativo que hagas estas cosas por mí, sabiendo todo lo que tienes que hacer por ti misma.

─ Igual creo que mereces esta consideración, Reiko ─ Koguma se acerca al enrejado de la azotea, contemplando el cielo que lentamente atenuaba sus colores, aunque todavía faltasen varias horas para el atardecer ─. "Puedo ir a donde yo quiera mientras tenga mi cub". En ese momento yo todavía no sabía qué hacer exactamente con mi cub. Recién la había comprado, sabía que me facilitaría el transporte de mi casa a la escuela y viceversa, pero no tenía todavía esa idea de ir a conocer más lugar por mi cuenta, buscar objetivos nuevos, querer trabajar para darme algún que otro gusto adicional que no pudiese cubrir con mi beca. Esas palabras que me dijiste, dichas en frío, puede que no fuesen la gran cosa, pero me inspiraron a extender mis fronteras y tomar las decisiones que me han ayudado a estar aquí. Por eso te lo agradezco, Reiko. Mi cub y tú fueron muy importantes para que decidiese hacer un gran cambio en mi vida.

─ No sigas, que me terminarás haciendo llorar ─ Reiko termina abrazando a Koguma, haciéndola sonrojar ─. Por una colega como tú estoy dispuesta a lo que sea, y lo sabes. Siempre que necesites consejo, una mano para apoyarte, o las palabras adecuadas para cambiarte el día, siempre estaré ahí para ti, Koguma.

─ Gracias, Reiko. Realmente aprecio tu amistad. Una amistad algo extraña y molesta en ocasiones, pero no quita que seas mi mejor amiga ─ Koguma termina correspondiendo el abrazo ─ ¿Quieres que nos vayamos ya? Ya es tarde, y es probable que el profesor nos regañe si nos ve merodeando por aquí.

─ Pues que conste que fuiste tú quien lo propició, Koguma ─ Reiko saca el sobre y lo mira fijamente ─. Y por cierto, no sabía que te gustaba adornar un sobre con corazones tan de la nada. Esa es una faceta tuya curiosa pero adorable. Te juro que pensé que alguien se iba a aparecer para declararme su amor

Koguma de pronto se completamente roja, mira el sobre que todavía tenía el corazón que había usado para sellarlo, y de pronto apresura el paso, dejando atrás a Reiko.

─ ¡Espérame, Koguma! No me dejes atrás.

─ Eres una tonta, Reiko ─ dice Koguma todavía sonrojada y sin detenerse.

Fin


Medio insinué algo por ahí, ¿no? Ya en algún momento haré otro OS pero con Shii, que bastante la he hecho esperar, salvo por el crossover con Love Live que hice una vez. Bueno, en todo caso hasta aquí lo dejo, bastante simple, casual y sin gran cosa que decir, pero ya ven, que las dedicatorias de cumpleaños prefiero que sean diferentes en buen modo, aunque no sea fácil dar con grandes ideas para ello.

Hasta otra