Sí, lo sé, su cumpleaños ya pasó.

Me enfermé del estómago y estuve muy mal durante una semana, eso me impidió poder escribir y me atrasé tanto que ya el cumpleaños de Kotori está a la vuelta de la esquina. Pero bueno, aquí estamos.

Esta será la parte 1 de 2, ya que la historia se volvió más extensa de lo que pensé, pero mejor para ustedes.

Aunque sea tarde, ¡felicidades, Natsumi!


23 de julio

Parte 1

Comenzó con esto desde que se graduó y la verdad no esperó que le iba a ir tan bien, pero unos años después, se dio cuenta que este trabajo de medio tiempo le pasaría factura un día de estos.

—Nng… —Se levantó gracias a su reloj biológico y aún estaba oscuro cuándo lo hizo.

Realmente, no quería salir de la cama, no cuando su colcha lo hacía mantener así de calientito, además de que su esposa lo estaba abrazando de un lado. Negó con la cabeza para sacudirse las ideas.

«No, hoy tengo muchos pedidos». Se escapó de los brazos de la mujer de cabello verde a su lado y también dejó la cama sin hacer mucho ruido.

Luego fue al baño para lavarse la cara, los dientes y peinarse su cabello azul con sus manos. Sonrió a su propio reflejo.

—Bueno… aquí vamos, Shidou. —Se dijo para sí mismo, en un susurro.

Hacía esto cada mañana para darse ánimos, su vida no le parecía sencilla y si se contara cada detalle que normalmente se omite, no era una vida sencilla, pero sí era una vida tranquila y eso era de agradecer.

Desde las cinco de la mañana se dirigió a su lugar de trabajo: la cocina. Encendió las luces, se puso su delantal y un gorrito de cocinero, para después empezar a sacar sus ingredientes.

Las horas fueron pasando y Shidou seguía trabajando en realizar 50 pasteles de tres leches, pero eran pequeños, como para tres personas únicamente. Shidou dejó los pasteles en la larga mesa de la cocina para que se enfriaran y entonces, finalmente, pudo beberse una lata de refresco de cola.

—Ahh~, que buena está… —Fue a tomar asiento y de esa manera, se puso a cortar una bolsa entera de fresas para dejar únicamente la fresa.

Para cuando Shidou estaba haciendo esto, ya eran cerca de las 8 AM, por lo que su esposa ya por fin se había despertado. Ella abrió la puerta de la cocina con su cabello verde algo revuelto y tallándose uno de sus ojos verdes, venía aun en pijama.

—Nnnh… ah, Shidou, ya estás trabajando… ¡Oh, son un montón! —Miró todos los pasteles aun sin decorar, olía muy rico en la cocina, se le fue de inmediato la somnolencia.

—Buenos días, Natsumi. Sí, ya casi termino, solo los decoro y les pongo la tapa y listo… si me esperas, te hago el desayuno… —contestó algo cansado.

—¿Y va a sobrar alguno? —preguntó con una sonrisa.

—No…

—Uh… bueno, está bien. Trabajas muy duro, Shidou. —Se acercó al hombre pastelero y lo abrazó por la espalda, por lo que Shidou dejó de usar el cuchillo—. Nng~.

Ella se esforzó en apretarlo fuerte, incluso cerró los ojos con algo de fuerza, después de todo, Shidou se había vuelto solo más grande y ella no había crecido mucho de altura, pero sí lo hicieron sus pechos y su trasero, sin embargo, no tanto como ella hubiera querido.

Al menos, su rostro denotaba madurez y se cuidaba… bastante más.

—También te amo, Natsumi. —Sonrió y se recargó en ella un poco.

—No tienes que hacer el desayuno, deja que yo me encargue, ya no soy una inútil, ni seré una molestia, Shidou…

—Tú nunca eres una molestia.

—Y-Ya lo sé, pero… um, haré un buen desayuno y así tendrás fuerzas para repartir los pasteles, ¡puedo hacer al menos eso!

Natsumi se esforzaba mucho para ayudar a su esposo, con quien no creía que tendría oportunidad nunca de estar a su lado, después de todo, comparado con Yoshino, ella era solo una hormiga.

De hecho, comparado con cualquiera de sus amigas espíritu, ella era la peor de todas, pero amaba a Shidou desde lo más profundo de su corazón, incluso si fuera un pervertido de cuidado, lo aceptaría, porque así de mucho lo amaba.

Le hacía sentirse estúpida, pero todos somos estúpidos cuando estamos enamorados y lamentablemente, la primavera también le llega a las personas como ella.

Para su fortuna, aquí estaba, muy orgullosa de tener su anillo de bodas en el dedo correcto y cumpliendo con su deber como buena esposa.

«Huevos con tocino y una sopita instantánea, ¡bien!» Decidió al ver lo que había en su refrigerador, sacó sus ingredientes y se puso a cocinar.

Bueno, no era la mejor ama de casa, pero se esforzaba por llenar el estómago de su esposo y eso contaba también.

Shidou siguió trabajando arduamente y después se puso a decorar cada uno de los pasteles él solo, con crema pastelera y las fresas.

—¡Ahhh! —El hombre estiró los brazos y se sentó en el comedor, donde el desayuno ya estaba servido y Natsumi ya le esperaba. Sus ojos cafés cansados los cerró por unos momentos—. Que bien se siente estar sentado…

—Hablas como un anciano~.

—Es solo que estoy agotado… era mejor cuando solo hacía diez por día, y eso que empecé haciendo seis, y galletas. Ahora ya ni me piden las galletas.

—A mí me gustan…

Shidou abrió los ojos entonces y sonrió con calidez, para después agradecer por la comida y empezar a degustar sus huevos con tocino. Natsumi también le siguió.

—Mmh… por cierto, Natsumi.

—¿Sí?

—No te deberías desvelar tanto, ¿no hoy empiezan tus ensayos?

—A-Ah, bueno, es solo que sé que después no voy a poder jugar tan a gusto… es imposible decirle que no a los gachas, son mi vida.

—…Pero se te van a ver las ojeras en el trabajo.

—¡No se me van a ver, usaré maquillaje! Además, puedo tapar eso también con mi transformación. —Ella sonrió con cierto orgullo—. Me causa gracia que sigan buscándome en mi tiempo libre, jeje~, nunca van a encontrarme, después de todo, es parte de ser una buena actriz, supongo.

—Se ve que lo disfrutas, Natsumi, aunque pensé que era solo porque querías tener una vida tranquila, no como la de Miku.

—También es por eso, además, ¿cómo voy a dejar que me vean siendo una floja y ociosa que no le gusta salir cuando hay sol? Uh, que horrible, todos me odiarían… me criticarían por internet, por redes sociales, en la televisión no habría sitio donde no me… —Shidou le tapo la boca con un dedo.

—Sssshhhhh… —Se levantó de su asiento y lo jaló cerca del suyo, Natsumi suspiró y agachó la cabeza, su cuerpo dejó de estar tan tenso—. ¿Estás bien, Natsumi?

—Sí… es solo que aún me pasa… gracias, Shidou —dijo en voz baja y después lo abrazó con fuerza, Shidou suspiró y la abrazó con algo de fuerza.

—Todo en lo que estás pensando, no va a pasar.

—¿De verdad…? —susurró, aún estaba afectada por como se dispararon sus ideas negativas de golpe.

—Solo estás haciendo tu trabajo y harás un buen trabajo, igual que siempre. Natsumi es genial, incluso sin maquillaje y sin trucos.

Ella se sonrojó un poco.

—Shidou… en este ensayo, aunque es una actuación, yo… voy a tener que ser… bueno, ya sabes… acercarme a otro hombre que no eres tú… por eso yo… yo… no me odies…

Ella se relajó cuando sintió su cabeza siendo acariciada por la mano de su pareja, luego lo miró, con los ojos llorosos, pero Shidou solo sonrió.

—No me pondría celoso por una actuación, Natsumi. Yo conozco a la verdadera tú y eso nadie más lo va a tener —dijo con firmeza y después besó su mejilla.

—¡…! Shidou… gracias.

Esas palabras las había oído antes, prácticamente siempre que se ponía de esta manera, cuando sus sentimientos negativos se desbordaban sin control. Pero ahí estaba Shidou, acostumbrado a esto y siempre sincero, siempre amable, dándole el apoyo que necesitaba.

Cuando se separó de Shidou, Natsumi estaba muy feliz y con mejor humor que antes, sentía que podría hacerlo todo bien hoy.

—¿Hoy no tienes ni un pedido especial? —preguntó antes de llevarse algo de sopa a la boca con la cuchara.

—No, como es temporada vacacional, mucha gente viaja para celebrar en otra parte, así que no he tenido ningún pastel de bodas, ni de cumpleaños, ni de aniversario y tampoco de fiestas para niños. Pero nunca se sabe, siempre pueden mandarme un mensaje pidiéndome algo.

—A veces siento que me hacen trabajar muchas horas, pero luego te veo a ti y se me pasa. —Soltó una risita y Shidou rio amargamente—. Que bueno que no estudié la universidad.

—Natsumi, no me lo recuerdes…

—Jajaja.

—Ahh… se suponía que era solo un trabajo de medio tiempo en lo que encontraba uno de verdad… —Se recargó en su silla con pesadez.

—Igual ganas bien y siempre te piden más, hay pastelerías que dependen de ti, ¡y eres tu propio jefe, trabajando desde casa!

—Bueno, ya no suena tan mal si lo dices así.

Natsumi sonrió felizmente, animar a Shidou era raro para ella, normalmente era al revés, por eso, no podía evitar sentirse realizada cuando ella lo lograba.

Luego de desayunar, Shidou se preparó rápidamente para cargar todos los pasteles en la camioneta Toyota 4Runner que tenía, la cual aún la debía, pero eso era otro tema.

Natsumi también se bañó y se arregló para salir a sus ensayos de hoy, ya tenía estudiado parte de sus líneas, así que no estaba muy preocupada, por lo que luego usó a Haniel para transformarse en su versión modelo profesional.

Es así como se volvió una mujer alta, de grandes pechos, caderas anchas, piernas torneadas y un trasero grande y paradito, su cabello se volvió ondulado y sedoso, así como debajo de sus ojos desaparecieron por completo las ojeras.

Su ropa aumentó de talla junto a su transformación, por lo que ahora estaba usando un vestido a cuadros de color azul que traía un cinturón azul justo en la cintura y un bonito moño de color azul por el cuello.

—Ah… —Esbozó una sonrisa frente al espejo y después se puso unos lentes de sol oscuros—. Me veo perfecta~. Hoy todo te saldrá genial, todo, no te preocupes.

Después de darse ánimos a sí misma, salió de su casa para después pedir un taxi para ir al estudio de grabación para los ensayos del siguiente capítulo de la serie en la que actuaba como la villana que le hacía la vida imposible a la protagonista.

En esta temporada, "Kisaragi-san", el nombre del personaje que interpreta Natsumi, finalmente logra hacer titubear al protagonista sobre que se olvide sobre salir con la persona que le gusta, ya que esta se volvió a interesar en su exnovio debido a una pelea estúpida que tuvo con el protagonista.

Era tan cliché, pero a la gente le gustaba porque no se tomaba en serio a sí misma, salvo en algunas ocasiones, ya que era una comedia romántica de las muchas que triunfan.

Natsumi tendría muchos problemas de llevarse bien con sus compañeros de actuación, pero eso solo se limitaba a la Natsumi verdadera, la que ninguno de ellos conocía.

Natsumi, la actriz profesional, no tenía ningún problema en llevarse bien con todos en el set, a excepción del director, después de todo, no te puedes llevar bien con todo el mundo, ni siquiera siendo la encantadora Natsumi.

Por otro lado, Shidou repartió los pasteles donde debía, en donde tardó más tiempo fue en una pastelería que se llamaba Crêpes e torte1. Ahí es donde dejaba 15 pasteles, incluso si era un local algo modesto en tamaño.

Fue directamente con la encargada, la cual era una joven muy hermosa de cabello naranja largo con ojos azules profundos, de piel blanca y con los labios pintados de rosa por su labial. Estaba vistiendo una falda algo corta de color negra y una blusa escotada de color rosa, además de zapatillas de tacón bajo de color negro.

—Ay, por poco pensé que no llegabas, Shidou-kun~ —dijo la joven mujer, dejando el mostrador para ir con el joven, quien ya traía cargando algunos pasteles en sus brazos.

—Perdón, Rumi-san, hoy se me hizo un poco tarde… ¿Dónde los dejo?

—Hm, déjame esos cuatro aquí para el mostrador. —Se acercó para tomar dos ella misma y le miró a los ojos con una sonrisa encantadora—. Muchas gracias por tu esfuerzo~. Te daré una de mis tartas después, ¿qué tal suena eso?

—Ah, no, no. Gracias, pero no hay necesidad, Rumi-san.

—¿No? Uh, pero sí estás haciendo un gran trabajo, ¿no está bien recibir un pequeño gesto de bondad por ello? ¿Hm~?

Rumi prosiguió a poner los pasteles en el mostrador, como estaba frío ahí dentro debido al clima, no había problema. Por su parte, el hombre de cabello azul dejó los restantes en una de las mesas.

—Muchas gracias, pero está bien, además tengo otros pedidos y te estaría quitando una tarta completa, creo que es demasiado. Iré por los demás.

Rumi lo vio irse y después sacó un solo alfajor de color azul, se parecía al color del cabello del joven hombre.

Shidou terminó por meter los demás pasteles al refrigerador, el cual estaba en la cocina, detrás del mostrador, hasta el fondo. Por supuesto, había otros pasteles ahí metidos y no solo tenía un refrigerador, tenía tres.

Luego de eso, regresó al mostrador, donde Rumi le tenía preparado ya el alfajore azul.

—Ya está hecho, Rumi-san. —Sonrió y se hizo un poco para atrás al ver venir el alfajore hacia su cara.

—No te asustes, jajaja. Toma, un gesto pequeño para que no digas que te doy mucho~, espero que te guste. —Le guiñó el ojo y Shidou se lo pensó por unos momentos.

—Nnh…

—¿Acaso quieres que te lo dé a la boca? A ver, abre~, aah~.

Antes de que se lo acercara más, Shidou lo tomó con la mano y se lo comió en dos mordidas.

—Mh… gracias, está rico. —Sonrió, algo incómodo.

—Jeje, me alegro de escuchar eso. Bueno… —Revisó su caja y de ahí sacó dinero suficiente para el joven pastelero, para después girarse a él—. Aquí tienes, ¡muchas gracias!

—Sí, es un placer trabajar contigo. —Tomó su dinero e hizo una pequeña reverencia de agradecimiento, para después ir a la puerta—. Nos vemos después, Rumi-san, suerte con el trabajo.

—Que lindo eres, Shidou-kun~, buena suerte también para ti.

—¡…! Ah, gracias.

Una vez estuvo en su auto, Shidou suspiró bastante.

—…Es demasiado… incluso para ser amable, siento que es mucho, ¿o estoy malinterpretándolo?

A pesar de ser denso, Shidou no veía para nada normal que Rumi se acercara tanto a él, tampoco lo eran sus ropas, ya que sus faldas eran algo cortas y él pensaba que era exponerse mucho.

Bueno, igual no era nadie para corregirla de alguna manera, pero le resultaba incómodo, ya que Shidou estaba casado y él estaba allí por negocios, no para hacer amistades ni nada de eso.

—Ahh… bueno, no importa. Se me hace tarde.

Su día de trabajo transcurrió sin problemas, atendiendo un par de llamadas entre pedidos, de personas que querían saber si podía hacerles un pastel de cumpleaños o también si su trabajo se limitaba únicamente a pasteles, ya que estaban interesados en postres de otro tipo para cierto evento.

Se las arregló para contestar las llamadas, aun si estaba manejando y también cuando estaba entregando más pasteles, puesto que sabía que no debía de perder al cliente, el pago mensual de la camioneta no era precisamente barato.

Tiempo después, Shidou ya se encontraba comiendo algo de pollo frito con papas, lo cual no preparó, pues se encontraba cansado por la jornada laboral. Además, le guardó a Natsumi, puesto que intuía pronto que volvería.

Pasado unos minutos, finalmente llegó.

—Bienvenida, Natsumi —dijo Shidou, desde el sillón, bajando el volumen de la televisión a la par.

—Ugh… —Cerró la puerta tras de sí y después de una luz brillante, Natsumi regresó a su apariencia—. ¡Trabajo terminado! ¡Ahh!

La joven adulta se estiró y dejó rápido sus zapatos en la entrada, para después ir con Shidou, quien solamente pudo sonreír por el buen humor de su esposa.

—¡Con que así huele la libertad! Ahh, estoy tan agotada, el director es un imbécil, ¿cree que no me doy cuenta de la preferencia que tiene por Satsuki-san? ¿Cree que somos tan estúpidos como para no saber que es familiar de alguno de la productora y que por eso debemos acatar sus órdenes "creativas"? ¡Ja, eso es solo una excusa! ¡Una maldita excusa!

Natsumi se sentó al lado de Shidou y tomó algunas de las papas que estaba sobre la mesa.

—Mmh… Natsumi-san, no estás tan relajada, te ves muy tensa, ay, solo le vas a robar un besito, ¿Qué te cuesta? ¿A dónde tan puritana? —dijo, imitando otra voz—. ¡Maldita, eso ni estaba en el libreto! ¡Quiere cambiar todo por sus caprichos estúpidos!

—¡…! Natsumi, tranquila, sé que no estás contenta desde que ella se unió al set, pero… no tienes de otra.

—¡La odio! ¡Hago muy bien mi trabajo y aun así sale con sus "ideas creativas" para molestarme! Mmh… —Se metió mas papas a la boca para calmarse—. Mmmh… Son las del pollo frito, ¿verdad? Mmh…

—Sí, la verdad sabe mejor que el pollo, por eso pedí más.

—Mmh, entonces comeremos pollo frito hoy, ¿no? —Comió más papas fritas.

—Así es… Mmh… —También comió más—. ¿Y lo besaste…? Mmh…

—¡…! B-Bueno… —Miró hacia abajo. «¿Decir sí, pero lo hizo la Natsumi actriz funcionará? Así no me meteré en problemas, ¿cierto? Maldita Satsuki-san, la odio. Ahh, creo que solo debo aceptar que este es el fin de nuestro matrimonio…»

Natsumi lo miró con los ojos llorosos, Shidou entonces dejó de masticar y la miró preocupado.

—Y-Yo… n-no tuve opción… ¡Perdóname…! No me eches de la casa, me iré en paz…

—¿Qué? ¡Natsumi, cálmate, por favor! —La tomó de los hombros, para después acariciar su cabeza suavemente—. Tienes que respirar, no estoy enojado, ni nada, solo fue tu trabajo. Al final, ¿todo salió bien?

—Ahh… aaaah… p-pero…

—Además, ya me habías avisado de que algo así podría pasar, ¿recuerdas?

Natsumi no lo recordaba, pero siendo honestos, ella apenas podía pensar ahora mismo.

—Tranquila, respira, solo respira, ¡mejor ven aquí! —La abrazó contra su pecho y le dio palmaditas en su espalda.

Ella pronto se aferró a su cuerpo y se acurrucó en su pecho, inhalando y exhalando para calmarse. Pasado unos momentos, Shidou le masajeó la cabeza un ratito.

—Ahh… gracias, Shidou… te amo… —susurró ya más tranquila y se separó un poco de su pecho.

—¿Ya estás bien?

—Sí, gracias. Perdón…

—No es nada. —Sonrió y le dio un besito en sus labios.

—¡…! —Ella se sonrojó por lo repentino, pero luego sonrió con felicidad—. Tú puedes r-robarme los que quieras.

—Lo sé. —Sonrió un poco más y luego acarició su cabeza suavemente.

—¿Vamos a comer?

—Sí, creo que ya llegó mi turno de quejarme del tráfico de hoy.

—Jajaja. De acuerdo, siempre es bueno hablar de los problemas.

A la hora de comer, todo fue más tranquilo, pero Shidou no tuvo mucho tiempo de ocio, ya que él se puso a preparar un pastel de cumpleaños que debía de estar listo para mañana para su entrega, por lo que se puso a prepararlo.

Natsumi no tenía las habilidades culinarias de su esposo, por lo que no podía apoyarlo con su forma actual, pero podría hacerlo si usaba sus poderes, sin embargo, no sería la mejor manera, ya que estaría dependiendo de sus poderes y Shidou no lo aceptaría de esa manera.

También quería jugar videojuegos, para eso era su tiempo libre después de todo, pero luego de un pequeño tiempo, se sintió culpable mientras él estaba trabajando por segunda ocasión en el día.

«No, Natsumi, tengo que ser una buena esposa. Veamos si hay algo que pueda limpiar».

Es así como mientras Shidou trabajaba en la cocina, su esposa limpiaba la casa, para así apoyarse mutuamente.

Y así llegó la noche.

—Ahh… —dijo el hombre de cabello azul al entrar a la habitación, pero se sorprendió que su esposa estaba transformada en su versión actriz—. ¿Natsumi?

—Ah, te estaba esperando, my sweet honey~ —dijo la mujer con una sonrisa seductora y estaba usando solo una blusa de tirantes y un mini-short, acostada en la cama—. Ven aquí, te espera una recompensa por tu gran trabajo.

—Hm… solo para que sepas, hoy sí estoy cansado…

—¡…! No estoy hablando de ese "tipo" de recompensa, pero que sucio~.

—O-Oye…

—Cielos, ¿una mujer ya no puede ser tierna? —Natsumi hizo un puchero, pero le extendió sus brazos—. Ven, ven aquí.

Shidou no dijo nada, apagó la luz y se fue a acostar encima de ella, la mujer lo apretó contra sus pechos, los sintió bastante suaves debido a que no traía bra debajo de la blusa. El hombre trabajador pudo relajarse, entre su agradable olor y la suavidad de sus pechos, terminó por ceder por completo, incluso cerró los ojos.

—Nnh…

—¿Qué tal? ¿Hm~? —Usó su mano para acariciar su cabeza y revolver su cabello azul, aparte de darle palmaditas en la espalda.

—…Muy bien… Siento que me quedaré dormido pronto… Te amo, Natsumi… aunque, ¿sabes? No necesitas hacer esto… tus verdaderos pechos también son suaves… y se sienten… bien… Nnh…

—¡…! —Se sonrojó bastante—. Cielos, si quieres tomarme, tienes mi permiso concedido… diciéndome esas cosas, es obvio que eso quieres lograr, ¿no es verdad, chico malo~?

Sin embargo, no hubo respuesta, Shidou estaba plácidamente dormido y Natsumi negó con la cabeza con una sonrisa.

—…Te amo mucho… —susurró y besó su cabeza, para terminarse durmiendo unos momentos después.

Natsumi pudo dormir tranquila, bajando totalmente la guardia y hasta la transformación perdió en algún momento de la noche, pero no fue eso lo que la despertó, sino que empezó a escuchar una voz… era la voz de su esposo.

—¿Nnng? —Abrió los ojos y se los talló un poco, el hombre de cabello azul seguía encima de ella—. ¿Shidou…?

—…Ru…mi…

«¿Kurumi…?» La mujer tardó un poco en retomar por completa consciencia de sí misma, pero cuando lo hizo, pudo escuchar claramente esta vez el nombre de una mujer.

El nombre de una mujer que no conocía.

—Rumi…

Los ojos esmeraldas de la mujer se abrieron más, pero negó con la cabeza.

¿Qué significaba esto? Posiblemente no era nada, ¿verdad? Nada de qué preocuparse.

¿Qué tenía de raro que Shidou mencionara a una chica que no fuera ella? Después de todo, Shidou no escogió a una sola, sino a todas. Y claro, Natsumi entendía que ella —Seguramente— estaba en el eslabón más débil de todas las mujeres que él tenía en su corazón.

Debido a los recuerdos de Shinji en él, Mio era muy especial y tenía su propio clon, todo esto para que recuperaran mucho del tiempo perdido como pareja. Tohka seguramente venía después, ¿o antes?

Pero… entonces, ¿por qué no había dicho ningún nombre que ella conociera?

«No, no, seguro que no es nada. Tranquila, Natsumi, toda la gente sueña con personas que ni conoce, incluso se sueña con cosas locas… como monstruos e insectos gigantes… no es nada». Forzó una sonrisa de confianza, pero luego su rostro cambió a uno de preocupación.

Así que, abrazó más fuerte a su esposo, como medida de protección.

Al día siguiente, durante el desayuno, Natsumi sacó el tema por fin.

—Shidou…

—¿Sí?

—Hm… ¿Soñaste algo anoche?

—No… que yo recuerde, no. ¿Por qué? —preguntó sin ningún cambió en su expresión tranquila.

—No, por nada. —Sonrió. «Realmente no es nada, ni siquiera lo recuerda».

—Natsumi, la siguiente semana te quedarás sola, pero si me necesitas para algo, sabes que estaré ahí para ti.

—Oh, sí. ¿Es con Tohka? —preguntó, luego bebió algo más de su jugo.

—No, es con Mukuro.

—Ah… bueno, cuídala bien, es la que más se desespera sin ti.

—Sí… —dijo con cierta pesadez.

—Shidou… ¿no te arrepientes de casarte conmigo…?

—¿Qué? —Dejó los cubiertos y miró a Natsumi extrañado, ella agachó la cabeza y hasta miró a otro lado.

—N-No… es solo que… ¿No es agotador estar con todas al mismo tiempo? Bueno, al menos, hiciste un clon para Mio, pero con las demás, divides tu tiempo con cada una… y somos muchas… no sé si disfrutar el tiempo que pasas conmigo… o si disfrutas más el tiempo con otras…

«O con personas que ni conozco». Pensó con tristeza, pero rápido fue rodeada por los brazos de su pareja.

—Disfruto mucho el tiempo que paso con todas. Soy bastante afortunado de tener tantas mujeres lindas que me quieran y me amen. Pero nuestras vidas no son perfectas, Natsumi. —Acarició su cabeza y ella se acurrucó en su pecho—. Si suspiro o si agacho la cabeza, si me quejo o si me quedo callado, cada vez que se menciona a otra mujer, es simplemente por eso. No es por ustedes, es porque, a veces, no todo está bien, pero ya se resolverá, con el tiempo y tendremos que hacerlo nosotros, como pareja. Lo mismo será cuando tengamos algún problema tú y yo.

—Entonces… —Lo miró algo preocupada—. ¿No te quejas de mí con las demás…?

—No tengo quejas de ti, si las tuviera, te las diría, Natsumi. —Sonrió con amabilidad—. Además, no le contaría de nuestros problemas a las demás, se preocuparían y creo que eso es algo que debemos de resolver solos. Por eso y más es que no acepté la idea de que todos viviéramos en un solo lugar, se haría un caos…

—Tienes razón… habría sido un caos… y que cada una tenga su espacio contigo, aunque sea por un tiempo determinado, es lo mejor.

—Gracias, Natsumi. —Se separó de ella y le dio un besito en sus labios—. No vuelvas a decir eso otra vez. Yo soy muy feliz contigo y no tengo que preocuparme de nada, más que estés bien. ¿Y sabes? Eres la mejor, has tenido mucho éxito y estás llegando lejos, más de lo que imaginaste, ¡y lo hiciste tú, Natsumi!

Shidou la tomó de los hombros con algo de fuerza, ella solo pudo sonrojarse y esbozar una pequeña sonrisa, los ojos cafés de su pareja emitieron un brillo.

—Yo no hice nada, Ratatoskrs no hizo nada y nadie hizo nada, excepto tú. Tus habilidades de actuación son tuyas, Natsumi, fuiste tú todo el tiempo, incluso si en el exterior demostraste belleza, no te vendiste con nadie, nadie te regaló ni una oportunidad a cambio de algo, excepto a cambio de tu talento. De todas, eres de quien menos me preocupo porque tenga alguna emergencia o esté mal, y no es porque vayas a fracasar, es porque… tú ya sabes qué es eso y has logrado pasar página.

—Shidou… Y-Yo… ¿De verdad…?

—Sí. Estoy orgulloso de ti, Natsumi.

—Uuhght… —Ella lo abrazó con fuerza, derramando algunas lágrimas. «Perdón por siempre hacer estas cosas por preocupaciones estúpidas… no soy tan fuerte como crees, no soy como Yoshino… ni como Tohka…»

El hombre no tuvo de otra más que consolarla hasta que se recuperó, fue entonces cuando se tranquilizó y la rutina regresó a sus vidas.

La vida, sin embargo, siempre caprichosa y en pro del caos, no era como Natsumi quisiera, incluso si Shidou tranquilizó su corazón mientras estaba despierto, al estar dormido solo sembraba la semilla de la traición.

¿Por qué? ¿Por qué tenía que escuchar ese nombre otra vez? ¿Quién diablos era esa tal Rumi y por qué su amado tenía que soñar con ella?

La verdad si decía el nombre de Yoshino, no habría ningún problema. Incluso si decía el de Origami, también estaría bien, no podía estar celosa de sus amigas espíritu.

No después de todo el esfuerzo que Shidou hacía por darle su verdadero corazón a cada una de ellas, sin hacer menos a ninguna.

Pasaron unos tres días y el seguía igual, incluso si le preguntaba por si había soñado algo, no había nada qué contar y lo peor es que no notaba ni una pizca de mentira en sus palabras.

Shidou finalmente se retiró de la casa para pasar una semana entera con Mukuro Hoshimiya, otra de sus esposas espíritu.

Cuando él finalmente se fue, Natsumi finalmente se puso a maldecir.

—¡Maldita sea! ¿¡Cómo es posible que sea tan estúpida de no notar su mentira!? Me está mintiendo, ¡maldito internet, ahí solo dice que Shidou me está engañando! P-Pero luego me dice cosas lindas… cada vez que estoy mal… ugh… ¡No puede ser…!

La mujer tomó con fuerza un cojín y luego lo lanzó contra el sofá, para después taparse la cara con sus manos, dejando salir un gran suspiro.

Ella fue a acostarse en el sillón y se puso a llorar por un buen rato, hasta que después sacó su celular para dejar de investigar y mejor buscar en sus contactos el consejo de alguna buena amiga.

Pensó primero en Yoshino, pero después pensó que no debía preocuparla, por lo que la descartó y abrió el chat que tenía con Kotori.

«Ella no se casó con Shidou porque él la mira como una hermanita, así que… creo que es mejor decirle a ella sobre esta mujer, además, son hermanos… sí, ella podrá ayudarme… No voy a molestar a Yoshino».

Sin más dudas, marcó el número y esperó en la línea unos segundos, hasta que le contestó una voz cansada y adormilada del otro lado.

—Hola… ugh… ¿Qué quiere? Sea breve…

—Hola, Kotori… soy yo, Natsumi… ¿Está todo bien? —preguntó algo preocupada—. No te oyes muy bien.

—Ahh… Natsumi… —Se escucharon unos ruidos por su parte—. Perdón, creí que eras un desconocido… um, estoy ebria… digo sobria… ya estoy sobria.

—Oh…

—Ah, ya no lo soporto más, Natsumi, estoy pensando en renunciar…

—Uh…

La mujer de cabello verde agachó la cabeza, se lamentó por no pensar en que su amiga también tendría sus propios problemas que atender, por lo que se dedicó a escuchar las quejas de su amiga.

Esto duró como media hora y Natsumi no habló mucho durante ese tiempo.

—Y bueno… eso es lo que pasa, así que llegué a mi límite ayer… ¿Y tú qué tal?

—B-Bueno… yo… nada. Perdón por molestarte, lo que dices es terrible… es horrible que tu trabajo no sea valorado y que a nadie parezca importarle, sé como se siente eso… —dijo con un tono melancólico—. Lo peor es que es difícil dejar de intentarlo, incluso si podemos hacerlo y ser personas mediocres cualquier día de la semana… una persona trabajadora no puede dejar de trabajar duro, por eso es una persona trabajadora, como lo eres tú.

—… —Esbozó una sonrisa y el tono de su voz cambió a uno más suave y tranquilo—. Tienes razón, gracias, Natsumi. Sé que no me llamaste solo para preguntarme cómo estoy. Ya me escuchaste y estoy bien para escucharte también.

—¿Segura…?

—¡Claro! Somos amigas.

—Bueno… —Se relajó y suspiró—. Se trata de Shidou… yo necesito verte, ¿estaría bien que nos reuniéramos?

—¿En tu casa?

—Sí… no tengo problema con eso, Shidou no está, se fue con Mukuro…

—Ah… entiendo. En ese caso, te veré por la tarde, ahora mismo me siento… ugh…

—De acuerdo, igual así me das tiempo de preparar algo. —Sonrió con cierto alivio—. Gracias, Kotori.

—Aún no he hecho nada, pero créeme que lo haré si resulta en que mi Onii-chan está haciendo alguna estupidez.

—…Jaja… sí… bueno, nos vemos luego.

—¡Sí!

Natsumi terminó con la llamada y terminó por reírse con amargura tan solo unos segundos después.

—Que bueno que no dijo nada de ser infiel… pero creo que faltó poco…

Natsumi se puso a preparar algo para cuando Kotori llegara a casa, también arregló un poco, aunque no había mucho qué hacer.

Sin embargo, al llegar el momento de la visita, cuando abrió la puerta de su casa se dio cuenta que alguien más venía con la mujer de cabello rojo.

—Hola, Natsumi-san.

—Eh… ¿¡Y-Yoshino!? —Se sonrojó de vergüenza.

—Decidí invitarla también, ya que tienes problemas, eso no es algo malo, ¿cierto~? —Kotori esbozó una sonrisa de gato.

—¡…! Ugh… no, ninguna, ¡p-pasa, Yoshino! —Natsumi se esforzó en sonreír. «¡Lo que menos quiero es preocuparla, estúpida Kotori!»

—Gracias, Natsumi-san.

La sonrisa de la mujer de cabello esponjoso de color azul y ojos azules amables le dieron paz a Natsumi, de verdad que no podría enojarse con ella, incluso si se auto invitara a una reunión.

—Siempre serás bienvenida, Yoshino.

—Tú también. —Ella la abrazó con fuerza de repente, mientras que Kotori entró en la casa, dejando sus zapatillas en la puerta como dicta la tradición japonesa.

—¡…! —La abrazó con fuerza en respuesta, incluso cerrando los ojos con fuerza.

—Lo siento, es solo que… ya tiene tiempo que no nos vemos.

—T-Tienes razón, también estoy feliz de verte… ah~, te quiero —susurró para sí misma, pero Yoshino solo soltó una risita al escucharlo.

—También yo.

No pasó mucho más hasta que después de un par de tazas de té y unas galletas que Natsumi había preparado, la actriz se sincerara con sus amigas sobre lo que estaba pasando en su matrimonio y como le preocupaba el poder perder a Shidou, incluso si sabía que no era suficiente para él, y que jamás lo había sido.

Terminó en lágrimas, siendo consolada por Yoshino, mientras que Kotori se enojaba con su hermano.

—…Por Dios, pero ¿cómo se le ocurre? ¿¡No le basta con más de siete!? ¡Esto no puede ser verdad! —gritó la pelirroja—. Tiene que ser otra cosa, Natsumi, además, no digas esas cosas, ¡lo que debes hacer es pelear!

—¿De qué estás hablando…?

—Kotori-san, creo que eso no es lo mejor… ¿No debería de hablarlo con Shidou-san primero? Él no sería capaz de lastimarte, Natsumi-san.

—Pero… ¿Y si en verdad ya no me quiere…? —susurró con dolor y se separó de Yoshino para limpiarse las lágrimas—. Uugh… uuh…

—¡Hazle ver a ese idiota quién eres tú! —Sus dos amigas la voltearon a ver—. Tú eres su esposa, solo debería soñar contigo ese idiota, te apuesto a que esa tal Rumi debe ser una zorra oportunista, ¡de seguro atiende a una de las pastelerías a las que Onii-chan da apoyo! ¿No creen que deberíamos hacerle una visita?

—¡Kotori-san! —Yoshino frunció el ceño.

—Ay, está bien… ugh… pero no retiro su descripción.

—Natsumi-san. —Ella la tomó de los hombros y la mujer con sus ojos verdes llenos de lágrimas le miró—. Kotori-san tiene razón en algo; es verdad, debes de luchar.

—¡…! P-Pero… no sé si pueda… siempre que pienso en esto, me dan ganas de llorar…

—Lo entiendo, y en parte me da gusto…

—¿Qué?

—¡No, no me refería a eso! —Negó con la cabeza—. Es solo que, de todas, tú siempre has pensado que Shidou-san no te quería… que estaría mejor con cualquiera que contigo, eso no era verdad, pero no lo creíste. Pero ahora, finalmente, creo que lo crees. No quieres que nadie te quite a Shidou-san, ¿verdad?

—Oh. —Kotori parpadeó un par de veces—. Eso es verdad, es la primera vez que te veo celosa por otra mujer.

—…Es verdad… —susurró con completa consciencia—. ¿Con que así es como se siente…?

—Fufu.

Kotori se acercó a su amiga y la abrazó fuerte contra su pecho, Yoshino por su parte solo sonrió con calidez y apretó las manos de Natsumi, ella se las apretó de vuelta con una pequeña sonrisa.

Luego de eso, idearon un plan para que Shidou no se olvidara que pertenecía a Natsumi Kyouno y no a una cualquiera que hubiera conocido por la calle.

1 Del italiano, crepas y pasteles.