Las cronicas de Narnia
Encrucijadas
Chapter 10
El sol del mediodía iluminaba el espléndido jardín del castillo de Cair Paravel. El cielo azul estaba salpicado de nubes esponjosas, y la brisa suave hacía danzar las hojas de los árboles en un ritmo casi mágico. La calidez del día parecía infundir un aire de tranquilidad en el que, por un momento, todos los conflictos pasados parecían haber sido olvidados.
Peter y Edmund Pevensie estaban sentados en una amplia mesa de madera, decorada con un festín de frutas y pasteles. Frente a ellos, Rabadash, disfrutaba de una pieza de tarta con una expresión de genuina alegría. La animada conversación entre los tres reflejaba un cambio notable desde los días de antagonismo y desconfianza.
Peter tomó un sorbo de su copa de vino y miró a Rabadash con una mezcla de asombro y admiración. "Nunca imaginé que llegaría a ver este día," dijo, esbozando una sonrisa. "Recuerdo cómo solías ser… bueno, no el más agradable de los invitados."
Rabadash rió suavemente, con una risa que ya no era tan arrogante como en el pasado. "Sí, me doy cuenta. He sido afortunado de tener la oportunidad de cambiar y demostrar que no soy solo mi pasado."
Edmund, que estaba dándole un mordisco a un pedazo de pan, asintió de acuerdo. "He notado como Susan se ha relacionado contigo desde que volvió, definitivamente han cambiado las cosas desde la época dorada. El cambio en ti es más evidente ahora que nunca. A veces me sorprende la rapidez con la que puede cambiar una persona."
Rabadash se inclinó ligeramente hacia adelante, su rostro iluminado por una sonrisa sincera. "Creeme, no ha sido rápido, pero Susan ha sido una luz en mi vida. Su bondad y paciencia han hecho más por mí que cualquier castigo o reprimenda. Aunque ella no pueda recordar todo lo que ha hecho para ayudarme, yo si y le estoy eternamente agradecido."
Peter observó a su hermano, notando cómo la mirada de Edmund se suavizaba mientras escuchaba a Rabadash. Era evidente que su hermano menor también apreciaba el cambio en el antiguo príncipe. Peter sintió una oleada de gratitud hacia Rabadash, reconociendo que el cambio en él había sido beneficioso para su hermana.
Mientras tanto, Caspian X, que se encontraba a cierta distancia, observaba la escena con una mezcla de curiosidad y celos. La imagen de Peter y Edmund compartiendo un momento tan amistoso con Rabadash le hacía sentir un nudo en el estómago. Caspian siempre había considerado a los Pevensie como amigos y aliados, pero ahora se preguntaba si su lugar en el corazón de Susan había sido desplazado por Rabadash.
El rey miró el festín y la conversación con un ojo crítico. Recordaba sus propias luchas y sus esfuerzos para ganar el respeto y la amistad de los Pevensie. Había hecho todo lo posible por ser digno de ellos, y sin embargo, aquí estaba Rabadash, aparentemente ganándose su admiración y afecto en un tiempo relativamente corto.
Caspian se apartó un poco más, buscando un rincón donde pudiera observar sin ser notado. Su mente zumbaba con pensamientos sobre el lugar que Rabadash estaba ocupando. La sensación de celos lo invadió, no sólo porque quería ser quien se llevara el cariño de Susan, sino también porque temía que su propio papel como rey y amigo se viera eclipsado por el cambio en Rabadash.
De vuelta en la mesa, la conversación seguía fluyendo con facilidad. Edmund, con una sonrisa sincera, dijo: "Rabadash, de todos he sido el más incrédulo, pero me alegra saber que has encontrado un camino que te ha hecho mejor. Susan siempre ha creído en ti, y parece que ha tenido razón todo este tiempo."
Rabadash se inclinó hacia adelante, la gratitud en sus ojos. "Sus palabras siempre han sido un ancla para mí. Nunca podría haber llegado hasta aquí sin ella y sin todos ustedes. Me han mostrado el verdadero significado de la amistad y la redención."
Peter se recostó en su silla, mirando a Rabadash con una mezcla de orgullo y alivio. "Susan tiene un don para ver lo mejor en la gente, incluso cuando ellos mismos no lo ven. La forma en que has respondido a su bondad y la manera en que has cambiado es un testimonio de su impacto en tu vida."
Mientras las palabras de Peter flotaban en el aire, Caspian sintió cómo el peso de la situación le oprimía. El deseo de estar allí con Susan y ser el que causara un cambio positivo en ella lo asfixiaba. Sabía que no podía competir con el pasado de Rabadash ni con el lugar que este había ganado en la vida de Susan. Sin embargo, el sentimiento de ser un espectador en lugar de un participante le provocaba una profunda tristeza.
Finalmente, el festín terminó, y los tres amigos se levantaron para pasear por los jardines, continuando su animada charla. Caspian observó cómo Rabadash se integraba con los hermanos Pevensie de una manera que él había deseado. Su celos se mezclaron con un sentimiento de aceptación resignada.
En un rincón del jardín, Caspian se quedó solo, contemplando la escena desde la distancia. Era evidente que la vida seguía adelante, y aunque él tenía sus propios sentimientos complicados, sabía que el tiempo y las acciones futuras decidirán su lugar en esta nueva realidad.
Jill Pole y Eustace Scrubb se acercaron a él con sonrisas amigables. Eustace, con su habitual aire de curiosidad, fue el primero en hablar. "¡Caspian! ¿Por qué estás solo aquí? Deberías venir con nosotros. Recibimos noticias que Peter y Edmund están jugando ajedrez con Rabadash, por fin alguien más le está dando batalla a Peter!"
Caspian alzó la vista, forzando una sonrisa que no llegó a sus ojos. "Gracias, Eustace, pero creo que Peter y Edmund están disfrutando mucho con su nuevo amigo. No quiero ser un estorbo."
Jill, con una mirada de sorpresa, cruzó los brazos y miró a Caspian con sinceridad. "¿De verdad crees que incomodaron? Todos aquí estamos para disfrutar y compartir buenos momentos. Rabadash también está haciendo un esfuerzo por encajar. ¡No hay motivo para que te sientas excluido!"
Caspian sintió un escalofrío de frustración. Sabía que sus sentimientos no eran del todo racionales, pero la situación lo afectó profundamente. "No se trata solo de eso," dijo con un tono que intentaba mantener la calma. "No quiero interrumpir un momento que claramente están disfrutando.
Eustace, percatándose de la tensión en la voz de Caspian, se acercó más y puso una mano en el hombro del rey. "Vamos, Caspian. No hay razón para que pienses así. Todos estamos aquí para pasarlo bien. Ven con nosotros, y si te sientes incómodo, siempre puedes irte después."
Caspian intentó controlar su temperamento, pero el deseo de no parecer débil ni vulnerable en ese momento lo llevó a una respuesta contenida. "Agradezco la invitación, pero prefiero estar solo por un momento. Seguiré aquí un rato y los alcanzaré más tarde."
Jill y Eustace intercambiaron miradas, pero, reconociendo que no podrían persuadir a Caspian en ese estado, asintieron y se dieron la vuelta para regresar al grupo. "Está bien, Caspian. Te esperamos luego," dijo Jill antes de que ambos se alejaran por el sendero, dejando al rey en solitario.
Tan pronto como Jill y Eustace se habían ido, Caspian se sintió atrapado en un torbellino de emociones encontradas. Aún no había pasado un minuto desde su despedida cuando una figura conocida se acercó suavemente. Era Susan, con su elegante vestido de gala ondeando a su paso.
Susan notó inmediatamente el mal humor de Caspian. "Caspian, ¿estás bien?" preguntó con una preocupación genuina en la voz. "Pareces algo distraído."
Caspian forzó una sonrisa, pero la tensión en su rostro no pudo ocultarse. "Solo necesitaba un poco de tiempo para mí. No es nada importante."
Susan, sensible a la incomodidad del rey, se acercó más y colocó una mano reconfortante en su brazo. "No pareces estar bien. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?"
La amabilidad de Susan no hizo más que avivar la frustración de Caspian. Su mente estaba en una maraña de celos y resentimiento, y las palabras comenzaron a escapar antes de que pudiera detenerlas. "Es solo que… A veces parece que todo estaba mejor antes de que tú y Rabadash volvieran a Narnia. Las cosas eran más sencillas
Susan lo miró con sorpresa y tristeza. "¿Qué quieres decir con eso, Caspian? Se que ha sido un cambio drástico y que todos tenían sus vidas ya establecidas, pero para mi significa mucho el estar de vuelta ¿Hay algo que pueda hacer para que las cosas se sientan como antes?"
Caspian, incapaz de controlar el torrente de emociones que lo abrumaba, dejó escapar sus pensamientos sin poder evitarlo. "Es que solo piensas en ti, ¿Alguna vez has pensado en cómo tu llegada ha afectado la vida de los demás? ¿En cómo hemos tenido que adaptar nuestras vidas para acomodar tu presencia y la de Rabadash?."
Susan se quedó paralizada por el golpe de sus palabras. "Caspian, nunca quise causar problemas. Solo intento saber porque volví, ni siquiera sé si alguna vez tendré que volver a mi mundo."
El rey, viendo el dolor en el rostro de Susan, dejó escapar un suspiro frustrado. "Sí, claro. Todo era más fácil cuando no tenías que hacer malabares con expectativas y problemas antiguos. Pero ahora, parece que estamos todos atrapados en una red de complicaciones porque tú y Rabadash no tienen claro qué hacer aquí. El equilibrio que teníamos se ha ido por completo."
Susan, con lágrimas en los ojos, se apartó lentamente. "No pensé que mi regreso causaría tanto dolor. Lo siento, Caspian. Realmente no era mi intención."
Caspian, con el peso de sus propias palabras presionando sobre él en el segundo en el que salieron de su boca, sintió un atisbo de arrepentimiento, pero estaba demasiado abrumado para reaccionar adecuadamente. Las únicas palabras que quería decir eran "Lo siento." Pero nunca salieron de su pensamiento. Así que Caspian se quedó de pie, viendo como Susan se iba con lágrimas resbalando por sus mejillas mientras se iba hacia un rumbo desconocido. El sol continuaba descendiendo, tiñendo el cielo con tonos dorados y anaranjados, mientras el peso de sus acciones se asentaba sobre él, dejándolo con un vacío doloroso en el pecho.
Susan no podía estar en el Castillo en esos momentos sabiendo que en cualquier momento podría llegar alguno de sus hermanos o amigos y le pedirian explicaciones por el estado en el que se encontraba y después de escuchar las palabras de Caspian, lo último que quería hacer era darles más problemas a los demás. Así que decidió salir del Castillo, tomó un caballo y salió a toda velocidad. con las riendas del caballo tensas en sus manos mientras las lágrimas le empañaron los ojos. Cada zancada del corcel parecía resonar en sus entrañas, como si el mundo estuviera girando de una forma que no podía entender. Sus pensamientos estaban desordenados, confusos, atrapados entre el dolor y la rabia. La conversación con Caspian seguía retumbando en su mente, sus palabras crueles y llenas de reproche.
Las palabras de Caspian eran como dagas afiladas, atravesando su corazón con una precisión dolorosa. Ella había intentado defenderse, explicar sus sentimientos, pero él no le dio la oportunidad. Solo le dio la espalda, dejándola con la certeza de que su lugar en Cair Paravel no era más que un recuerdo doloroso del pasado.
El caballo relinchó en un último esfuerzo cuando Susan se acercó a la playa, el sonido de las olas rompiendo en la orilla creando un contraste inquietante con el tumulto en su interior. Desmontó con rapidez, el corazón aún acelerado, y caminó hasta la orilla, sintiendo la fría humedad de la arena bajo sus pies descalzos. La noche se había asentado, y el mar parecía un vasto y oscuro vacío que reflejaba su estado de ánimo.
A lo lejos, Susan vio a alguien en la playa. Se acercó con cautela, y su corazón se hundió cuando reconoció a Rilian. Él estaba de pie, mirando hacia el horizonte, con su figura robusta y la capa ondeando al viento.
Rilian giró su rostro hacia ella al escuchar el sonido de sus pasos. Su expresión se endureció al verla, una mezcla de desdén y sorpresa cruzó su rostro. Susan sabía que él no tenía motivo para apreciarla; no sabía la historia completa pero sabía que el príncipe la odiaba por la relación que tuvo con Caspian hacía ya tantos años. La mirada de Rilian no era bienvenida, pero Susan no podía regresar al castillo
—¿Susan? —dijo Rilian con una voz fría.
Susan tragó saliva, sus labios temblando mientras trataba de reunir las palabras adecuadas. —Caspian... El me ha dicho que mi regreso no ha traído más que problemas para todos ustedes... no quiero seguir siendo una molestia para nadie.
Rilian la miró fijamente, sus ojos reflejando una mezcla de desprecio y algo más sutil. — Papá tiene razón —dijo con frialdad—. Tu presencia siempre ha sido un problema. No es sorprendente que él se sienta así.
Susan sintió como si la tierra se desmoronara bajo sus pies. Cada palabra de Rilian era un golpe más en una herida que ya estaba abierta. La tristeza y el rechazo se mezclaban en una ola abrumadora. No quería discutir, no quería defenderse más. Su decisión ya estaba tomada. Si su presencia era una molestia, si su existencia no era bienvenida, entonces ella se iría.
—Lo entiendo —dijo Susan con voz apagada—. No quiero arruinar la vida de nadie más. Voy a buscar el camino de regreso. Quizás allí pueda encontrar paz.
Sin más palabras, Susan comenzó a caminar en dirección al faro donde sabía que estaba la entrada al ropero. No se molestó en mirar atrás, no quería ver la expresión en el rostro de Rilian. No obstante, desde el fondo de su corazón, un débil sentimiento de culpabilidad surgió en Rilian. Al ver lo alterada que estaba, no podía dejarla ir así.
Rilian montó su caballo y siguió a Susan, manteniendo una distancia prudente, pero lo suficientemente cerca para asegurarse de que estuviera a salvo. La noche avanzaba, y el mar seguía rompiendo con fuerza contra la orilla mientras él la seguía en silencio.
Cuando finalmente llegaron al faro, Susan estaba arrodillada en la tierra, llorando amargamente. Las lágrimas se mezclaban con la sal del mar que le dejó la brisa en la playa, y sus manos estaban enterradas en la tierra. Rilian desmontó y se acercó a ella con una mirada de preocupación genuina que no había mostrado antes.
—Susan —dijo suavemente—, te he seguido hasta aquí ¿por qué viniste a este sitio?
Susan levantó la vista, sorprendida al ver a Rilian cerca. La tristeza en sus ojos se transformó en alarma. —Déjame en paz, Rilian. Solo quiero irme. No quiero causar más problemas.
Rilian se arrodilló a su lado y le envolvió los hombros con su capa, el cálido tejido ofreciendo un consuelo inesperado. —No deberías estar sola en este estado. ¿Qué estás intentando hacer aquí, exactamente?
Susan suspiró profundamente, su voz temblando mientras hablaba. —Traté de volver a mi mundo, al lugar de donde vine. No quiero seguir siendo una carga para los demás, no quiero ser una molestia. Pensé que si regresaba a mi mundo, dejaría de afectar a todos a mi alrededor.
Rilian la miró con seriedad, su expresión suave. —Lo que dije antes no era verdad, Susan. Todos están felices de que estés de vuelta. Lucy, tu hermana... estaba extasiada cuando regresaste. Nunca la había visto tan feliz. Ella te necesita aquí.
Susan miró a Rilian con incredulidad, su dolor mezclado con un atisbo de esperanza. —Lucy... ¿de verdad estaba tan feliz?
—Sí —confirmó Rilian—. La alegría en sus ojos era genuina. Ella ha estado esperando este momento, y tu regreso significa mucho para ella, para todos nosotros. Lo que mi padre dijo fue… la verdad no sé qué fue eso, si no te hubiera visto llorar como lo hiciste, jamas hubiera creido que el había dicho algo asi de ti. Aunque, tampoco hubiera creído que yo saldría a buscarte para saber que estaban bien.
Susan asintió lentamente, sintiendo que el peso en su pecho comenzaba a aligerarse. Rilian la miraba con una mezcla de remordimiento y empatía, y por primera vez en mucho tiempo, Susan sintió que había una posibilidad de conexión.
—Gracias, Rilian —dijo Susan, su voz más firme—. Tal vez hay una manera de arreglar las cosas después de todo.
Rilian sonrió levemente y se puso de pie, ayudándola a levantarse. —Vamos, conozco el lugar perfecto para ti en estos momentos.
Juntos cabalgaron lentamente, uno a lado del otro en silencio, pero con la Esperanza de sanar Viejas heridas y construir relaciones se hacia mas intenso mientras avanzaban.
Los review siempre son agradecidos.
Si la historia no coincide tanto con el inicio del fic es porque solo lei los ultimos dos episodios antes de actualizar lol.
