N/A: Debo decir que esto es una parodia de una escena de una serie que ví y me inspiró ya que imaginé a L en esa situación.
DEATH NOTE © Takeshi Obata y Tsugumi Ōba
Mientras tanto en algún lugar de Japón donde era difícil de ser encontrados por alguna organización, en una mansión del tamaño como un estadio de soccer exactamente.
Por la cocina se encontraba un ex detective sentado en una de las sillas de la barra que contactaba con lo que sería el área donde se preparan los alimentos simulando estar en un bar.
L le pidió otra copa de malteada a Watari, aquel inexpresivo hombre parecía tener un estado de ánimo muy bajo.
En ese momento Matt entró a la cocina en busca de algo para merendar sin importar lo que pudiera suceder en ese instante.
El adolescente no pudo evitar notar la presencia del joven adulto en ese estado depresivo desde meses atrás, ni podía creer que ese era el ídolo de su mejor amigo.
—Ryuzaki ¿Usted se encuentra bien?— Una pregunta tonta para lo obvio pero en realidad es que tenía curiosidad.
El pelinegro recargó la palma de su mano sobre su rostro y respiró fuerte claramente fastidiado por lo tanto Watari dejó la copa frente a quien alguna vez fue mentor de Mello y Near.
—Al final, Near terminó por derrotar a Kira de la manera más fácil del mundo y no puedo creer del porque no se me ocurrió hacer equipo con la policía japonesa de manera seria, de no ser tan firme y querer jugar al gato y al ratón ¡LITERAL!por ende perdí el puesto, acabo de descubrir que ni vida social tengo para seguir en este mundo ¡NO, NADA ESTA BIEN! Todo está de la mierda, gracias por preguntar.
Aunque de manera física casi no se veía tan alterado, cada palabra dejaba tensos a los dos presentes.
L procedió a beber la malteada como si de cerveza se tratase por lo tanto Matt, ya no dijo nada y se fue asaltar el refrigerador, por lo menos ya había sacado algo de su frustración.
Watari solo suspiró de pesar, realmente extrañaba la actitud algo estable de su pupilo tanto que volvió a plantearse sobre la educación que le dió.
Lawliet era intolerante a la frustración.
—Ni hablar, a echarle ganas entonces. — Tenía la intención de molestarlo más con esas últimas palabras.
Le pareció cómica la situación ya que no podía tomar enserio al de cabello negro por lo que soltó una carcajada con toda la intensión de de burlarse, se detuvo al encontrarse con la intensa mirada del mayor, detuvo su burla para después salir corriendo del lugar con una caja de de pizza.
L regresó la mirada hacia la copa que contenía la mitad de malteada de fresa, su tranquilidad volvía al estabilizar su respiración.
—La verdad es que a pesar de no salir de la mansión, escucho las críticas de la sociedad como si yo hubiera engendrado a la persona que le robó la pareja a su amiga para después hacerle una brujería o como si yo hubiera escrito Boku No Pico.
Su voz ya era más tranquila, aunque seguía sin subir la mirada.
—Todo va a estar bien, Ryuzaki.
Alentó al hombre mayor con una sensatez que tanto lo caracteriza, también volvió a reflexionar sobre que debió trabajar más en educar la resistencia a la frustración de L.
