Gracias a Li por su lectura previa.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 5
Cuando me giré a verla. La mujer amplío los ojos azules hasta casi desorbitarlos, abrió la boca como si quisiera decir algo y aferró de nuevo en sus brazos el pequeño cuerpo de la niña que estaba cubierto con una manta rosa.
Actuaba cómo si hubiera visto un fantasma.
― ¿Le sucede algo, señora? ―quise saber.
Ella en su conmoción atinó a sacudir la cabeza y negó, dándole una rápida mirada a mi hija.
Mi ceño se frunció. Sin entender su actitud di un paso con la intención de marcharme, fue entonces que ella murmuró:
― Gracias por pagar.
Miré su rostro nuevamente. Sus gestos expresivos me recordaban a alguien, mas no estaba seguro a quién.
Era una mujer no tan grande, posiblemente de mi edad. En mi vida la había visto, sin embargo parecía que ella sabía de mí.
La niña soltó un llanto dificultoso como si no pudiera hacerlo y la mujer de nuevo insistió por ayuda.
Dos enfermeras la rodearon arrebatando a la niña de sus brazos; seguí mirando cómo la mujer adentraba corriendo a la par del personal médico y lo último que pude apreciar fue el pequeño puño de la pequeña que caía fuera de la manta.
― Señor Cullen ―dijo Ángela logrando que me centrara en ella. Algo extraño me sucedía y era que no podía quitar de mis pensamientos a esa mujer y su comportamiento hacia mí―. Lo esperan en la sala de juntas.
Asentí. Me puse de pie y salí de la oficina con mi pelota antiestrés en la mano.
Pasé por los cubículos vacíos ya que todos me esperaban en la reunión.
― Buenos días ―saludé al entrar, busqué con la mirada a Bella y no la encontré―. ¿Dónde está la señorita Swan?
Todos los presentes cruzaron miradas entre sí. Me dirigí a Ángela y ella dio un paso.
― Le aprobé un permiso ―dijo.
― ¿Un permiso? ―indague―, ¿otra vez?
― Algo sucedió con ella ―intervino Tyler―. Creo que son pretextos para salir, sino la pasa en la cafetería, está en los sanitarios o… ―se quedó pensativo― la idea es no trabajar.
― Tyler, eres el menos indicado para opinar ―expresé. Miré de nuevo a mi secretaria pidiendo una explicación―. ¿Tuvo otra emergencia familiar? ―pregunté.
― No ―respondió Ángela―. Tan solo tenía una cita médica.
¿Cita médica?
― Quita esa cara, señor gruñón ―murmuró Kate haciendo que todos se rieran― la chica rebelde está bien, así que empecemos con la reunión de hoy. Necesito ver sus diseños, chicos ―los alentó poniéndose de pie.
No quité mis ojos de ella. Odiaba que se metiera donde nadie la llamaba, pero qué podía hacer si era la directora de diseño y mi mejor amiga.
La junta inició. Hablamos de los diseños que presentaron y no pude evitar que mi enojo volviera al ver cada mal trazo dibujado, no tenían ni una pizca de interés por el diseño, era una falta de respeto, de amor al trabajo.
Terminé saliendo de ese lugar con el estómago revuelto, pero más que nada sintiéndome ansioso por saber de Bella.
Iba hacia mi oficina cuando sentí una delicada mano engancharse a mi brazo. No hacía falta voltear a ver quién era.
― Invítame a comer ―Kate propuso, tirando de mi cuerpo hacia la salida― así se te pasa el malestar que tienes.
― Te das cuenta que son apenas unos principiantes, nadie está realmente involucrado en su trabajo.
Kate sacudió la cabeza mientras seguíamos a paso lento fuera de las instalaciones de la empresa.
.
Elegimos comer en el mismo edificio. Kate no estaba muy de acuerdo, solo que al final se tuvo que conformar con una ensalada veraniega.
― Qué horrible sabe la comida de este restaurante ―se quejó por vigésima vez. Hizo un puchero al tiempo que revolvía las vegetales con el tenedor.
Su comentario me hizo pensar en cierta chica no consumía comida comprada. Pensé que probablemente Bella tenía una dieta estricta y era la razón por la que no consumía nada que no fuera hecho por ella o quizá por su madre.
¿Cómo sería su madre? Tal vez era castaña al igual que su hija, quizá era una señora mayor o podría ser que fuese joven.
― Bella Swan no compra comida por la misma razón ―articulé mi pensamiento en voz alta.
― ¡No me digas! ―exclamó Kate―. Estás pensando en Bella Swan, ¡hombre! por el amor a lo sagrado, ¡para un poco!
― Te estás volviendo odiosa ―repliqué.
― Y tú un tipo molesto que solo sabe hablar de su chica.
― Kate, deja de ser infantil ―pedí.
Ella rodó los ojos. Tenía una personalidad única que aunque me hiciera enojar terminaba por seguirle el juego.
― ¿Sabes qué creo? ―inquirió, luego del segundo bocado―. Deberías intentarlo, Edward.
Enarqué las cejas, mirándola. Kate logró tragar la ensalada y siguió hablando.
― Sí, me refiero a la chica que te gusta. Deberías salir con ella ―alentó―. Darle vida a tus años, sino terminaras siendo un viejo amargado.
― Quiero saber ¿por qué sacaste conclusiones de mí con Bella? ―la miré fijamente.
Kate siguió comiendo. Logrando hacer más tiempo del necesario para volverme impaciente.
― Me contó James ―confesó―. Dijo; palabras textuales: al fin Edward se olvidó de Bree ―imitó la voz del rubio― y tiene razón.
Exhalé.
― ¿Desde cuándo mi vida personal se volvió debate público?
― Edward, deja tu enfado. Nosotros solo estamos preocupados por ti, necesitamos verte feliz y si esa nena es la medicina para tu corazón, es perfecto.
― James y tú tienen una realidad distorsionada de mi vida. No estoy sufriendo por nadie, dejen de inventar y crear historias en sus cabezas.
― Bien, si no te gusta Bella ¿puedo acercarme a ella? ―me dio un guiño.
― Ni se te ocurra ―advertí.
Kate soltó una ahogada carcajada a la vez que aplaudía.
― Me encanta que no puedes ocultar tus celos ―comentó, sonando seria―. La chica te gusta, a mí no me engañas.
― No puedes acercarte a las empleadas, Kate. No de la manera que quisieras.
Me miró con una ceja elevada mientras de sus labios rojos esbozaba una sonrisa retadora.
― Menos a Bella ¿verdad?
― A ella menos que todas.
Volvió a reír tan desacomplejada.
― Nunca te la quitaría ―levantó su palma en promesa―. Sé respetar a las chicas de mis amigos.
Resoplé ruidosamente. Era un hecho que no me quitaría de encima a Kate por las siguientes cuarenta semanas..
― Hablemos de los nuevos diseños, ¿te gustaron las propuestas? ―pregunté, intentando que se olvidara de Bella.
Entretanto le di un sorbo a mi vaso de agua, centrándome en sus ojos grises.
― Unos me gustaron más que otros ―respondió―. Pero no me cambies el tema que necesito saber más de Bella, ¿has averiguado algo de su vida? ¿Es viuda, casada o divorciada? ¿crees que le gusten las chicas?
Y no. Ella no dejaría pasar el tema.
.
.
Bella llegó al día siguiente más demacrada que de costumbre, su semblante lucía cabizbajo y no parecía tener ánimo para interactuar con sus compañeros.
Me empezaba a preocupar por su estado de salud.
Estuvo en su cubículo y trabajó la mañana entera en completo silencio; no pasé desapercibido su desánimo aún después del almuerzo.
Con el pretexto de verificar que estuvieran trabajando me acerqué a ella.
― Ayer tuviste que excusarte de Bluebonnet, ¿estás bien?
Bella dio un respingo y me sostuvo la mirada. Su coleta alta y despeinada me causaba unas profundas ansias de tocar su cabello.
― Sí, todo bien ―pronunció no muy segura―. Tenía mi cita del papanicolaou.
Hice un carraspeó.
― ¿Sigues sin poder acostumbrarte a la ciudad? ―apoyé mis manos en su escritorio, buscando un poco de cercanía necesaria para que los demás no escucharan.
― Es complicado vivir aquí ―arrugó la nariz, como si el solo hecho de mencionarlo le causara enfado―. No me gusta la ciudad, ni el ruido, ni las aglomeraciones. Aquí la gente parece vivir deprisa, corren de un lado a otro y el hecho de comer mientras lo hacen me causa tristeza. No se detienen un momento para apreciar nada y… creo que nunca me acostumbraré a una vida aquí ―encogió débilmente sus hombros― probablemente tenga que volver a mi lugar, no soy chica de ciudad.
― ¿Por qué? ―pregunté ansioso― ¿qué hay en Forks para querer volver ahí?
Sus ojos marrones se ampliaron. Separó un poco los labios y resopló, removiéndose en su lugar.
― ¿Cómo sabes que soy de Forks?
Había cometido un error ―apreté los párpados tan solo un segundo para volver a centrarme en su rostro pálido.
― Soy el jefe. Mi deber es estar al tanto de ustedes.
Arrugó la frente, no muy convencida de mi respuesta. En cambio, en lugar de guardar silencio y no cometer más errores, mi lengua decidió soltarse.
― ¿Tu madre está bien? ―indague―. ¿Ella tampoco se ha acostumbrado a la ciudad? ¿En qué trabaja?
Fue inútil que Bella ocultara su nerviosismo, empezó a mordisquear su labio inferior mientras volvía la vista a la pantalla del iPad que manipulaba.
― Sí, mamá está perfecta. Tampoco le gusta la ciudad ―murmuró sin verme―. Ella es enfermera.
Estreché los ojos cada vez más interesado en saber más.
― Significa que ella trabajaba en el hospital de Forks ―argumenté.
Bella elevó su mirada hacia mí. Asintió lentamente sin dejar de mirarme.
― Sí, ahí trabajó, ¿cómo sabes?
Mi mente empezaba a divagar por segundo. ¿Si la madre de Bella trabajó en el mismo hospital que mi hermano? Carlisle debía estar enterado de quién era ella.
Sin perder tiempo insistí.
― ¿Cómo se llama tu madre?
― Renée Dwyer, ¿por qué tanto interés?
Me enderecé, poniendo distancia entre nosotros. Ya había llamado la atención de todos y podía sentir las miradas aprensivas sobre mí.
― Simple curiosidad ―respondí con fanfarronería―. ¿Te parece que mañana empecemos las tutorías de diseño?
― De acuerdo.
.
.
Dos semanas después y Carlisle no tenía tiempo para explicarme lo que había averiguado, lo que realmente me mantenía estresado.
Mi costumbre por controlarlo todo, me estaba pasando factura por no saber más de Bella.
La miré fijamente.
― Es importante que no endurezcas la muñeca ―le expliqué― el mismo trazo te hará soltarte, hazlo lentamente, Bella.
Ella soltó un bostezo que cubrió con la palma de su mano.
― Lo siento ―dijo avergonzada.
Mi móvil sonó impidiendo que siguiera enfocado en Bella. Le indiqué con la mano que siguiera trazando mientras atendía la llamada de mi hijo, era raro cuando me hablaba en horario laboral.
― Hola, Chris.
Bella pestañeó poniendo atención a mis movimientos. Me sentí nervioso, con su forma de verme y me puse de pie, caminando hacia el ventanal y dándole la espalda.
― Pá, cenamos esta noche ―me invitó, su voz denotaba cierto nerviosismo―. Me gustaría hablar contigo.
― No sorpresas, ni embarazos, ¿cierto?
La divertida carcajada de Christopher retumbó en mi oído. Estaba enterado que tenía novia, mi mente muchas veces vagaba porque no se le ocurriera convertirme en abuelo.
― No, papá, no es nada de eso. Quiero hablar otro tema contigo.
― Entonces, está bien. ¿Dónde nos vemos?
― En el Jean-Georges, ya hice la reservación para las 7 pm. Nos vemos, pa.
― Ahí estaré, Chris.
Me volví hacia mi escritorio; exhalé emocionado por la reunión con mi hijo, deslizándome en mi lugar, miré hacia enfrente. Bella se hallaba con la cara encima de la mesa con su largo cabello cubriendo su rostro.
― Últimamente estás muy cansada, llevamos dos semanas practicando y cada vez te veo más agotada ¿estás bien?
No hubo respuesta. Miré el reloj, era tiempo de volver a trabajar. La hora de comida ya había pasado hace diez minutos.
― Bella… ―insistí― creo que es hora de volver a nuestros deberes.
Resoplé. No sabía si estaba bromeando conmigo ―lentamente alargué mi mano y con mis dedos removí los dóciles mechones castaños que cubrían su rostro.
Me sorprendí, el aliento se quedó retenido en mi garganta al descubrir que se había quedado dormida.
Debía despertarla. Hacerle ver que estaba mal, tal vez llamarle la atención porque quizá se fue de fiesta y ella no debía ser tan imprudente.
Pero no tenía valor de hacerlo; no podía despertarla. Tan solo la observé detenidamente, apreciando sus delicadas facciones libres de maquillaje.
Tenía los labios rosas entreabiertos mientras exhalaba suavemente.
Sonreí apenado.
― Nadie te dio permiso de llegar y bajar mis defensas, Bella Swan ―murmuré― porque realmente no estaba preparado para que llegaras e impusieras tu voluntad sobre mí.
Teniendo más valor del que debería, me atreví a pasar mis nudillos suavemente por su mejilla.
― Ahora me tienes aquí ―hablé por lo bajo― queriendo protegerte, sin importar quién seas.
Suspiré. Su piel era tan suave a mi tacto… ―sacudí la cabeza, alejando mi mano y me incorporé, tomé el saco del perchero y lo llevé encima de la espalda de Bella.
La cubrí con delicadeza para no despertarla.
― Admito que me gustas ―musité sobre sus cabellos―, me gustas más de lo que soy capaz de aceptar.
― Edward…
La inconfundible voz de Irina me hizo voltear a la puerta. Ella estaba observando con los ojos casi desorbitados, irradiaba odio en su mirada.
― ¿Por qué entras sin anunciarte? ―cuestioné.
Desde mi vista periférica, vi cómo Bella se ponía de pie, en su estado aletargado empezó a recoger sus cosas que se hallaban en el escritorio.
― ¿Qué haces tú abrazando a una empleada? ―interrogó Irina con un derecho que no tenía.
Bella se dio la vuelta dispuesta a salir, pero antes de hacerlo le dedicó una dura mirada a Irina. Una mirada amenazante que advertía que no se metiera con ella.
Irina le respondió de la misma forma.
En el momento que Bella salió, mi ex se acercó, se cruzó de brazos y no quitó sus ojos de mí.
Si buscaba intimidarme no lo iba a conseguir.
― Quita esa cara porque no te debo explicaciones.
― ¿Desde cuándo está esa aquí? ―inquirió, haciéndome descifrar que la conocía―. ¿Te hice una pregunta, Edward?
Ahora era yo quién tenía muchas dudas y quería respuestas…
Hola, sé qué tienen mil dudas, aunque también sé que muchas más sé están aproximando. Les dije en el grupo: sean pacientes que este suspenso será quiza el único drama de la historia, así que disfrútenlo mucho porque luego todo se volverá bonito. Les agradezco con mi corazón su apoyo, tanto en reviews, follows, favorites y views. ¿Qué opinan del capítulo? Me encantaría leer sus teorías.
Para imágenes alusivas respecto a cada capítulo, únanse al grupo de Facebook, hoy estaremos conociendo a Kate. *
Aquí quienes comentaron el capítulo anterior: tulgarita, Jimena, Rosemarie28, marisolpattinson, ALBANIDIA, Car Cullen Stewart Pattinson, Dulce Carolina, Daniela Masen, Smedina, Diannita Robles, Pepita GY, mrs puff, sandy56, Flor McCarty-Cullen, Valerials Cullen, Cassandra Cantu, Arlette Cullen Swan, Mabelli Masen Grey, Cary, Antonella Masen, Valeria Sinai Cullen, Adriu, robertsten-22, Dess Cullen, miop, Ary Cullen 85, Maryluna, Verónica, Patty, Lily Pattinson Stewart, kasslpz, Mapi13, Lili Cullen-Swan, The Vampire Goddess, indii93, saraipineda44, rociolujan, krisr0405, Noriitha y comentarios Guest
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