Gracias a Li por su lectura previa.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 17
Disfruté su sabor al perderme en su boca y mi lengua adentrar.
Aunque seguía teniendo a Nicole conmigo, con mi brazo libre atraje a Bella hacia mí y la apreté a mi cuerpo mientras nos seguíamos besando apasionadamente. Me sentía ansioso por ella…
― Hola, chicos ―Renée interrumpió.
Me separé de Bella, pero no me alejé de su cuerpo. Me sentía abrumado por su cercanía ―carraspee al ver que Nicole nos miraba con un hilo de baba colgando de su boca. Mi niña no tenía idea de lo que acababa de pasar entre su madre y yo.
Abracé a mi bebé con todo mi cariño.
― Buenos días, Renée ―saludé amablemente.
― Haré el desayuno ―noté el nerviosismo en la voz de Bella.
Su madre me miró de esa forma que decía que necesitaba hablar conmigo. A paso determinante y sin soltar a mi hija me acerqué al sofá, donde llegó a sentarse.
― Aquí dormiste ―afirmó, viendo el atuendo que usaba.
― Lo hice, quería ayudar a Bella con mi bebé.
La mirada de Renée pasó de Nicole hacia mí y viceversa. Después resopló mirando a su hija que andaba atareada entre sartenes e ingredientes.
― Hablemos sin rodeos ―susurró―. ¿Cuáles son tus intenciones con mis niñas? ¿Qué papel tienes en sus vidas?
Era una madre leona, no había duda. Estaba cuidando el bienestar de ambas y saber su protección por ellas me daba tranquilidad.
Me acomodé a su lado, dejando a mi niña sentada en mi regazo.
― Anoche hablé con Bella ―confesé. Nunca me había sentido tan expuesto como con Renée, pero entendía que ella solo quería saber mis intenciones―. Le pedí una cita porque quiero conocernos, por supuesto que será todo de manera seria, sin juegos.
La serenidad de Renée me permitió seguir hablando.
― Respecto a mi hija ―besé la cabeza de Nicole―. Quiero ejercer mi paternidad con todo y lo que eso conlleva, tengo obligaciones que cubrir para ella y su crianza, quiero ser un padre presente y responsable.
― Me da gusto saberlo, Edward ―exhaló―. Mi Bella podrá ser todo lo testaruda que quiera ser, pero sé que es una buena chica, se esfuerza por ser la mejor madre entre su inexperiencia, ella está haciendo lo posible por brindarle lo mejor a la oruga.
― Y yo agradezco que sea así, que haya decidido tenerla cuando se vio sola.
Renée sonrió.
― Crié a mi hija siendo libre de elegir, pero obligada a ser responsable de las consecuencias de sus actos.
Renée era igual a mí. Ambos no nos andábamos con rodeos, decíamos lo que nuestro criterio consideraba y no temíamos por una respuesta. Definitivamente, era una gran mujer.
No esperaba tantear el camino para pedirle cuidara esta noche de Nicole, apelería porque fuera ella que gustosa se ofreciera a hacerlo.
.
Esa noche Bella lucía aparte de hermosa, muy callada.
Mordisqueaba sus labios y no dejaba de ver la pantalla del celular. No era difícil comprender que sus pensamientos estaban en Nicole.
Ni siquiera se daba el tiempo para apreciar el restaurante. Elegí el Le Bernardin para pasar una velada, aparte degustar un exquisito platillo, sin embargo, ella parecía no estar a gusto en el lugar.
― Si no querías venir, me hubieses dicho. Habría entendido, Bella.
Oxigené el vino antes de beberlo.
― No es eso. Realmente me gusta el lugar, solo que siento que abuso mucho de la bondad de mi madre, ella duerme muy poco por cuidar de mi bebé y estar hoy… esta noche en su día de descanso, siento que estoy pasándome con ella.
― Habíamos hablado de llevar a Nicole a una guardería, he visto algunas, creo solo falta ponernos de acuerdo en cuál elegir.
― Tus elecciones siempre van más allá de lo que puedo cubrir.
Sonreí. Le señalé que debía comer mientras yo le explicaba que no tenía de qué preocuparse.
― Una de mis responsabilidades con Nicole y contigo es que ambas estén bien, quiero comodidad para las dos, si tengo que elegir la mejor guardería para mi hija o pagar a una persona porque la cuide en casa, lo haré con gusto, Bella. Jamás me limitaría con ella, así como tampoco lo hice con mis hijos mayores.
Bella empezó a probar la alcachofa horneada, lo hizo haciendo gestos de que no le apetecía.
― ¿Prefieres el postre? ―pregunté.
― Lo que sea debe ser mejor que esto ―hundió la cabeza en sus hombros manteniendo una sonrisa en sus labios.
Era sencillamente hermosa. Lo fue más al ver su rostro de emoción al servir su mousse de chocolate.
Nuestra conversación fluyó al continuar con el tema de Nicole. Bella nunca perdió detalle de nada sobre los recuerdos del nacimiento de mi niña, pero el aura cambió por completo cuando empecé hacerle preguntas personales y la tensión entre nosotros se disparó.
― ¿Cuándo fue la última vez que tuviste novio?
― Tenía veintiún años.
― ¿Estuvieron mucho tiempo juntos?
― No, fue un noviazgo juvenil que sabía no llegaría a más.
― ¿Nunca has tenido una relación en serio? Quiero decir, ya más formal, con un hombre que no se ande con juegos.
Bella apretó los labios y negó.
― No. Nunca.
― ¿Y has pensando en tener algo formal conmigo?
Me regocijaba ver cómo mordisqueba su labio y los colores se subían a su rostro.
― Podríamos esperar un poco ¿no? No apresurarnos, si no ver hacía dónde nos lleva convivir.
Alargué mi mano por encima de la mesa y cubrí la suya, dándole un ligero apretón.
― ¿Podemos ir a mi casa saliendo de aquí?
― Es demasiado riesgoso estar solos.
― ¿Por qué? ―quise saber―. ¿Temes caer en tentación?
Ella suspiró.
― No tentemos a la suerte, Edward.
― Soy un hombre de retos, Isabella ―con la servilleta, limpié la comisura de mis labios―. Me gustas y voy a conquistarte.
― Será halagador, señor Cullen ―respondió demasiado sensual.
Bella sabía cómo tenerme. Habíamos empezado un coqueteo y estaba confiado que terminaría de la manera más espectacular.
Y esa noche lo confirmé con nuestros besos de despedida.
.
.
Christopher entró con una amplia sonrisa, saludando a Bella con cortesía, fue amable con ella, aunque una vez divisó a Nicole no pudo apartar su ojos de donde su hermana jugaba.
Mi niña seguía acompañada de juguetes. Volteó hacia la puerta cuando escuchó la voz de Christopher y gateando a velocidad se acercó a mis piernas, sus dedos se envolvieron en la tela de mi pantalón. Intentaba ponerse de pie, le sonreí por su esfuerzo y la tomé en brazos.
Nicole reía y balbuceaba como la gran platicadora que era.
Besé sonoramente su mejilla sonrojada y miré a mi hijo:
― Christopher, ella es tu hermana Nicole.
― Es muy hermosa y gordita ―comentó, dando unos pasos hacia nosotros, se detuvo un instante y miró a Bella pidiendo su permiso― ¿puedo cargarla?
― No necesitas preguntar ―respondió― es tu hermana.
Fue un momento emocionante para mí donde la tensión e ilusión se mezclaban por igual, eran mis hijos conociéndose.
Christopher alargó sus brazos y mostrándose bastante tieso la tomó con mucho cuidado. Se veía preocupado con sus brazos estaban completamente endurecidos.
― Calma ―le dije―, no vas a tirarla.
Exhaló ruidosamente y como si no hubiera escuchado siguió cargándola con fuerza excesiva. Era obvio que Nicole protestaría, fue que la acostó en sus brazos y empezó arrullar.
Sabía que esa posición le incomodaba a Nicole, ya conocía sus manías y desde luego que ser cargada de esa forma, no le agradaba.
Ella soltó un gimoteo antes de soltar un lloriqueo de enojo.
El rostro de Christopher enrojeció debido a la vergüenza de haber provocado el llanto de su hermana, por inercia buscó su confort y volvió a cargarla como al principio.
Tal vez Nicole se dio cuenta que era otra persona ajena a ella. Lo observó con detenimiento mientras la mirada curiosa de Christopher también estaba enganchada a ella, ambos se quedaron en ese duelo de miradas y sonrisas compartidas, quizá era su forma de presentarse, de sentir que compartían un lazo sanguíneo.
― Hola bebé ―la saludó―, soy tu hermano mayor.
Acto seguido Nicole apoyó la cabecita en su hombro, quedándose muy quieta.
Fue la mano de Christopher quien se posó en la frágil espalda de mi bebé, abrazándola de una forma protectora y dejándole un beso en sus cabellos rojizos.
― Quiero que me conozca ―comentó― que sepa que soy su hermano mayor y que la voy a consentir mucho.
Aprecié la felicidad en la mirada de Bella. Estaba feliz al igual que lo estaba yo.
― Mi oruga será muy mimada ―expresó Bella causando curiosidad en mi hijo.
― ¿Cómo le llamaste? ―preguntó Christopher.
― Oruga, así le dije desde que estaba en mi panza ―explicó Bella―. En la primera ecografía que tengo de mi bebé le encontré parecido al saco de la oruga ―encogió sus hombros logrando que mi hijo riera.
Pasamos una buena tarde en compañía de Christopher. Él se tumbó en el piso y jugó todo el tiempo que Nicole quiso hasta que el sueño la venció.
― ¿Puedo venir mañana? ―preguntó.
― Ya te dije que no necesitas invitación, esta es tu casa ―Bella respondió.
Mi hijo extendió la mano hacia Bella. No interpreté con exactitud el saludo, posiblemente era un pacto de camaradería o simplemente un acuerdo cordial.
.
.
Los días habían transcurrido y aunque Christopher había visitado en dos ocasiones más a Nicole, me sentía un poco cabizbajo esperando que Elina quisiera conocerla.
Apelé a mi buen juicio. No forzaré a Elina, le daría su tiempo como había prometido, solo no podía negar que estaba ansioso por verlas juntas.
Lo curioso es que mi hija actuaba con normalidad. Inclusive había pasado el fin de semana conmigo, mas nunca nombraba a su hermana menor, no lo hizo a pesar de escuchar mis conversaciones con Bella para saber cómo seguía Nicole con su dentición.
Saliendo de mis cavilaciones apreté entre mis dedos la pelota antiestrés, hice algunas flexiones mientras revisaba la última distribución de calzado.
Me concentré leyendo cada artículo, hasta que la voz apacible de Irina irrumpió mi concentración.
― ¿Tienes tiempo disponible?
Levante la mirada de la pantalla del computador. Irina se tomó la atribución de sentarse frente a mí sin ser invitada.
― ¿Qué haces aquí? ―cerré de golpe la laptop.
― Tengo una hora de descanso y no quiero comer sola, ¿te gustaría acompañarme?
― ¿Sigues grabando promocionales?
― Lo hago. En algo tengo que invertir mi tiempo, aparte es muy bien remunerado ―exhaló sin quitar sus ojos de mí―. Me enteré por Elina que tienes una hija.
Cómo no pensé que buscaría cualquier pretexto para indagar sobre Nicole.
Apreté con mayor fuerza la pelota que sostenía entre mis dedos.
― Así es, soy padre nuevamente.
― Me da gusto por ti; supongo que si decidiste guardar la noticia hasta ahora, es porque tu relación va en serio con la madre. Te imaginé saliendo por la madrugada yendo a comprar todos los antojos así como lo hiciste conmigo, eligiendo juntos el primer atuendo con que saldría su bebé del hospital o probablemente discutiendo por la elección de nombre ―soltó un risa suave― exactamente igual a cuando fuimos como padres.
Me aclaré la garganta. Irina me está dando un golpe bajo, justo enumerando lo que no viví, sabía dónde golpearme y lo estaba haciendo.
― No tiene porqué ser precisamente igual ―declaré.
― No te creo. Eres un hombre consentidor que por supuesto nunca tendrías un comportamiento diferente al que tuviste conmigo ―apresó su labio rojo entre sus dientes―. Siempre admiré que fueras el mejor esposo, quien siempre cuidó de mí.
Suspiré.
― Supongo que Elizabeth y Gerard están sumamente felices y estuvieron acompañándolos en el parto ―sacudió la cabeza―. Recuerdo que tuve los mejores suegros, pero qué va, cuéntame de Carlisle y Esme, son los tíos más consentidores, ¿no?
Crucé los brazos encima del escritorio y la miré.
― Conmigo no es necesario fingir, Irina. Sabes perfectamente mi situación porque no dudo ni un poco que hayas obligado a Elina a contarte todo con pelos y señales, así que conmigo no vengas de doble cara.
Hizo una cara de sorpresa y llevó una mano a su pecho.
― Te juro que no, Edward. No sé en qué situación estás, pero conociendo al hombre inteligente que eres, creo firmemente que al menos le realizaste una prueba de paternidad a tu hija.
No tenía por qué demostrarle nada a nadie.
Nicole era mía y su existencia era lo único que importaba…
Agradezco enorme sus comentarios, consejos y que compartan sus experiencias de vida conmigo. Les prometo que trataré de poner en pract8ca cada cosa que me digan. Por ahora quiero saber qué opinan del capítulo ¿qué les parece Renée? ¿el encuentro entre Christopher y bebé oruga? ¿Qué opinan de Irina? ¿Venenosa verdad? Y por último, ¿les gustó su cita? Me traslade a las madres primeras que tienen su primera salida lejos de sus bebés. Ojalá que el capítulo haya sido de su agrado y ,e lo hagan saber..
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Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior, saludos: Jade HSos, Lily Pattinson Stewart, miop, mrs puff, tulgarita, patito feo, Pepita GY, Clarisa(gracias), Flor McCarty-Cullen, ALBANIDIA, Ary Cullen 85, Diannita Robles, Cassandra Cantu, Smedina, Adriana Molina, Torrespera172, marisolpattinson, Antonella Masen, Isis Janet, Dulce Carolina, sandy56, Noriitha, Lili Cullen-Swan, Jimenq, The Vampire Goddess, francicullen, krisr0405, saraipineda44, Car Cullen Stewart Pattinson, Mabelli Masen Grey, Cary, LOQUIBELL, rociolujan, Cinthyavillalobo, Daniela Masen, Marxtin, y comentarios Guest
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