Gracias a Li por su lectura previa.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 21
Bella
Mi respiración se aceleró.
Tenía mis ojos fuertemente cerrados, sintiendo cómo sus manos no dejaban de acariciar mi cuerpo por encima de la ropa. Tampoco me quedaba atrás, había logrado colar mis manos bajo su camisa y mis uñas se arrastraban por la piel de su espalda.
Sabía que debía comportarme. Primero; no debí aceptar salir de la oficina para venir a su casa. Segundo; mi madre y Jasper me estaban esperando para ir a cenar. Tercero y más importante; mi oruga no tenía edad para tener otro hermano.
― Mmm ―suspiré cuando su boca recorría mi hombro derecho―. Edward… ―logré pronunciar― dijiste que trabajaríamos.
No respondió, solo continuó con su reguero de besos y caricias por mi cuerpo, lo cual estaba bien, era perfecto.
Acuné su rostro y lo atraje hacia mí para besarlo.
Una vez nuestros labios se unieron. Volví a perderme en él y no pensé en nada más que no fuera la sensación tan placentera que estaba teniendo. Y como muestra, los únicos sonidos que escuchaba en la amplia estancia eran nuestros besos y suspiros.
Estaba lista. Podía sentir la humedad entre mis piernas y una necesidad inmensa por él.
Impaciente empecé a desabotonar su camisa, dejando desnudo su torso al retirar la estorbosa tela.
Mordí mi labio, apreciando lo bueno que estaba, me abracé fuertemente a su torso y lo besé recorriendo su pecho con mi boca mientras sus manos empezaban a imitar la misma faena al despojarme de mi ropa.
Jadee al tiempo que removió mi sostén y su boca degustó mis tetas mientras sus manos las amasaban.
― Procura… ―carraspee― no succionar, no querrás llevarte una sorpresa.
Levantó su mirada desde donde estaba entretenido y sonrió con malicia.
Éramos un enredo de extremidades tendidas en el piso. No podíamos quitarnos las manos de encima, queríamos explorar nuestros cuerpos, reconocerlos y que no quedara un solo centímetro sin ser cubierto por nuestras bocas.
Suspiré.
Mis piernas estaban listas para recibirlo, todo en mi palpitaba.
Hasta el momento que alineó su polla en mi vagina y reaccioné, empujándolo.
― ¡Noo!
― ¿Qué pasa? ―preguntó entre asustado y confundido.
― No traes condón y… y, yo no uso ningún anticonceptivo.
Su rostro enrojeció. De igual manera pude apreciar comprensión en su mirada y una tierna sonrisa se asomó en sus labios. Se puso a mi altura y me dejó un corto beso antes de sacar ese pequeño y para nada seguro preservativo.
Miré detenidamente cómo deslizaba el látex por su pene erecto con habilidad y precisión. Cuando lo hizo de nuevo se inclinó hacia mí, listo para penetrarme.
Mis piernas quisieron cerrarse al recordar un detalle.
Mis manos de nuevo detuvieron su pecho.
― ¿Estás seguro que no han caducado?
Edward resopló. Su cara tenía el color de un tomate, supuse que por la fuerza de sus antebrazos.
― Bella, acabo de pasar por la farmacia ―susurró―, me viste comprarlos.
Fruncí el entrecejo. Un condón podía tener fisuras, probablemente estuviera mal fabricado o, posiblemente en el momento de empacarse y exponerse al calor extremo podría caducar y nadie darse cuenta. Algo así debió pasar cuando engendramos a mi oruga y no...
En mi mente las dudas persistían.
Los brazos de Edward me envolvieron, tumbandose a mi lado.
― Si no estás lista, no voy a obligarte ―murmuró.
― Solo no quiero salir embarazada ―confesé― mi bebé es muy pequeña, necesita mucho de mí, no puedo fallarle.
Besó mi frente y me apretó a su costado, confortando mi sentir. Edward me entendía, no estaba enojado cómo llegué a creer.
― Hablemos ―pidió― ¿cuáles son tus miedos?
Exhalé, acurrucando mi cabeza en su pecho.
Era una plática extraña. Estar desnudos, tumbados en el piso de la sala de estar con nuestras piernas enredadas mientras confieso todo lo que me asusta sobre volver a quedar embarazada. Nunca creí qué una charla así podría darse, era probable que con mis otras parejas antes que Edward, nunca hubo esa confianza.
Sus dedos empezaron a recorrer mi mentón hasta que suavemente levantó mi rostro y me hizo mirarlo.
― ¿Te preocupa volver a quedar embarazada? ―preguntó, aún sus dedos deslizándose por mí mentón.
― Sí.
― ¿Por qué? ―su ceño se profundizó―. ¿No quieres tener más hijos?
― Nunca pensé en tener hijos siendo tan joven ―verbalicé― siempre creí que sería madre después de los treinta y no antes, no es que me arrepienta de tener a mi oruga, solo que no quiero pasar por lo mismo, no me siento preparada para tener otro bebé, no ahora.
― Bella, ¿no has estado con nadie más después de mí? ―la curiosidad en su mirada me hizo bajar la vista a su pecho.
Con mis dedos recorrí el poco vello que tenía y negué.
― No. No fue fácil, Edward. Enterarme de mi embarazo fue un caos para mí, al principio sentí tanta culpa y me recriminé por haber sido tan tonta, que prácticamente me prohibí volver a salir de fiesta. Después tuve que afrontar mi maternidad y mi tiempo se redujo solamente a cambiar pañales y amamantar.
Me dio un beso.
― Entiendo lo que quieres decir y por supuesto que te comprendo.
― ¿Lo haces?
― Sí, Bella. Entiendo que no quieras arriesgarte.
Asentí, dejándome abrazar con cariño y permitió que sus labios besaran mi cabeza.
― Te confieso algo ―murmuró, su índice presionando mi nariz― tampoco me gustaría que quedarás embarazada, no quiero llenarte de hijos, Bella. Quiero que disfrutes de nuestra niña, que puedas descansar y dormir una noche completa, no sería capaz de embarazarte sabiendo lo que pasas con Nicole.
― Entonces ―mordisquee mis labios― ¿Cómo será?
― Haremos el amor siendo muy precavidos ―susurró, posicionándose encima y logrando que mis piernas acunaran sus caderas― lamento que no exista otro método para mí, sino con gusto lo haría para ser yo quien cuide de ti ―susurró, succionando la piel de hombro y haciendo que mi corazón latiera como loco― bueno, existe la vasectomía ―exhaló, introduciendo la punta de su pene, me paralicé al sentirlo. No quería estar nerviosa, pero de nuevo mis miedos surgían, gemí al sentir que resbalaba y el aire se atascó en mi garganta, había pasado tanto tiempo―. Tranquila ―besó mi rostro y entrelazó nuestros dedos― hacer el amor es la manera más hermosa de conectar con otra persona, Bella.
Sentí que entró por completo y sostuve el aliento. Apreté los dientes y escondí mi rostro en su pecho.
― Relájate… ―su voz era baja y susurrante― ¿quieres qué me retire?
― No ―respondí sin ver su cara, seguía escondida, no por vergüenza sino para que mis nervios pasaran y poder dejar de pensar en la posibilidad de encargar un hermano para mi oruga.
Quizá a esto se le llama responsabilidad, probablemente ya lo era. Era una mujer juiciosa.
Edward buscó mi rostro. Fue donde aprecié su mirada tenaz, la seguridad que me transmitió me relajó al grado que nos besamos con tanta pasión.
No pensé más, solo me dediqué a sentir y disfrutar lo que mi cuerpo pedía. Sus caderas empezaron a moverse contra mí cada vez más rápido y certero.
― Ahhh ―gemí a su vaivén.
Y apreté mis dedos en los suyos. Entrelazándolos en complicidad con nuestras miradas.
Era completamente de Edward, le pertenecía en cuerpo…
Sus acometidas fueron certeras mientras mis paredes vaginales lo recibían con gusto.
El ritmo y los embistes fueron en aumento mientras gemía y rogaba por más. Y Edward se deleitaba al escucharme, al tiempo que nuestros cuerpos se desbordaban de excitación y sudor, volviéndose pegajosos.
Fue de esa manera hasta que llegamos al clímax.
.
Cenamos bajo la luz de las velas.
Disfrutamos la ducha juntos por primera vez y nos acostamos en la gran cama de Edward para seguir con nuestros arrumacos.
― Quédate esta noche ―pidió teniéndome en sus brazos.
Me sentía tan relajada que estaba deseando decirle que sí.
― No puedo. Tengo a mi oruga que espera por mí.
Edward exhaló en mi cuello.
― Entonces vamos por nuestra niña y volvamos aquí.
― Me gusta la idea ―admití― aunque ahora no creo sea buena idea con Jasper estando de visita.
Resopló.
― No me agrada tu amigo.
Me volví hacia él y dejé una pierna encima de su cadera, removí un mechón de pelo cobrizo que cayó a su frente.
― No puedo creer que estés celoso, aún cuando estoy desnuda y en tu cama.
― El que tú me quieras a mí ―murmuró en ese tono presumido― no significa que no me moleste que ese tipo esté metido en tu casa, esperando por ti. Le gustas, Bella.
― Eso no es verdad.
― Soy hombre, tengo muchos más años que tú y puedo darme cuenta.
Negué ante su argumento mal infundado y me acurruque en sus brazos, necesitaba impregnarme de su olor y mantenerlo así toda la noche.
― Me gustas mucho ―confesé, besando sus anchos hombros.
― No creo que sea más de lo que tú me gustas a mí, me vuelves loco, preciosa ―me puso bajo su cuerpo, besándome como si no existiera mañana.
Comprendí que esta sesión de besos solo eran el inicio de una nueva ronda para hacer el amor.
.
― Hola mamá ―saludé cuando llegué―. ¿Cómo estás, Jasper?
Fui corriendo por mi niña y la cargué en brazos, no sin antes llenarla de besos y mimos. Entretanto, podía sentir las miradas juzgadoras de los presentes.
Era obvio que me miraran cuando mi cabello estaba húmedo y seguro tenía cara de haber tenido una traviesa tarde.
― Buenas noches ―Edward saludó haciéndose presente.
― Hola chicos ―dijo mamá― la cena está lista, ¿quieren comer?
― No gracias ―respondió Edward―. Estoy satisfecho ―dijo, cargando en sus brazos a mi oruga―. En realidad, venimos por Nicole.
Mamá volteó a vernos. Renée me conocía tan bien qué era obvio sabía lo que esta tarde había ocurrido entre Edward y yo.
Me echó una última mirada curiosa y dijo:
― ¿A dónde van a esta hora?
― Me quedaré con Edward… en su casa ―murmuré― solo por esta noche, mamá.
No supe interpretar su mirada. No comprendí si era desilusión o enojo, ella tan solo asintió y se volvió hacia la cocina.
Miré a Edward en busca de apoyo.
― ¿Hay algún problema, Renée?
Mamá volteó hacia él y puso las manos en las caderas, ese gesto hacia cuando se enfadaba.
― Bella es una adulta. Sí ella ha decidido que dormirá en tu casa y se llevará a su niña, está bien. No es cómo si no lo hará antes o, a escondidas de mí, lo único que te pido es que las cuides, Edward.
― Lo haré con mi vida ―prometió.
Sin ocultar mi felicidad, sonreí.
― Iré por nuestras cosas ―farfullé, dejando a Edward con mamá.
Con rapidez busqué todo lo necesario para mí oruga y para mí, traté de elegir solo poca ropa, pues tan solo seria una noche y nada más.
― Qué rápido te convenció Edward de pasar la noche en su casa ―masculló Jasper al entrar.
Solo lo miré de reojo y seguí en lo mío. Era importante no olvidar nada de mi oruga, muchos menos su Baby Orajel.
― Bella, escúchame ―el fuerte jalón de Jasper hizo zarandear mi cuerpo.
Mis ojos se abrieron al máximo.
― ¿Qué te pasa idiota? ―forcejee―. Suéltame.
― No puedes ser tan idiota e irte a quedar con ese tipo, Bella. Reacciona, él solo se está aprovechando de tu ingenuidad, de que nunca piensas antes de actuar.
― A ti qué te importa, es mi vida. ¡Suéltame!
― Estás actuando de manera imprudente, Bella. No puedes seguir cometiendo error tras error, ahora te vas con él y mañana sales con otra barriga y volverás a quedarte sola. Entiende.
― Jasper, no digas tonterías ―lo empujé tan fuerte que terminó sentado en la cama―. No sé qué demonios te pasa, pero no me gusta que actúes así contra mí.
― Yo estuve ahí, Bella. Me quedé contigo en tu embarazo, me volví tu cómplice y fiel escudero y de la nada llega él y le das prioridad, lo conviertes en tu todo ¿y yo? ¿qué soy yo para ti?
― Agradezco todo lo que hiciste, que siempre estuvieras para mí, de verdad que fuiste la diferencia, Jasper y no me alcanzará la vida para agradecerte. Pero eres solo mi amigo y con él es distinto. Edward es el padre de mi oruga, el hombre con el que ahora tengo una relación.
― Yo pensé qué… ―dudó al tiempo que negaba con la cabeza― qué sería distinto, Bella. Creí que este viaje era para descubrir nuestros sentimientos, pensé que quizás me extrañabas, no sé, que me pedirías quedarme contigo y con la oruga ―volvió a negar― he sido un idiota.
Mis hombros se hundieron al comprender su reclamo. Él se hizo ilusiones donde yo solo busqué apoyo incondicional, donde nunca prometí nada más que una amistad.
― Lo siento ―articulé― lamento que hayas malinterpretado mi amistad, no fue mi intención.
Jasper asintió.
― Creí que podía luchar, tenía confianza que podíamos formar una bonita pareja. Realmente lo creí y fui un tonto al escucharte hablar de él y pensar que solo lo hacías porque es el padre de la oruga, me equivoqué. Ahora lo veo.
― No sé qué decirte, Jasper. Nunca me di cuenta que tu amistad era algo más.
― ¿Hubiera cambiado en algo que te dieras cuenta?
― No ―respondí segura―. El enterarme no modificaba nada.
Se incorporó llevando las manos a sus bolsillos.
― Auch ―hizo una mueca―. Duele saberlo.
Nos sostuvimos la mirada por unos minutos.
― Debo irme ―puse la mochila en mis hombros.
― Quizá lo haga también yo.
― Tenemos un itinerario ―le recordé― hay lugares que quieres conocer.
― No tiene caso, Bella. Elegí todos esos lugares turísticos pensando en un "nosotros", hoy sé que solo soñé despierto.
Empecé a mordisquear mis labios.
No sabía cómo comportarme. Así que por mero impulso lo abracé fuertemente y le agradecí en voz baja.
― No descuides a Renée ―me dijo mientras sus brazos me apretaban―. Recuerda que su presión no es muy buena, no la dejes tanto tiempo sola.
― No lo haré ―prometí, cerrando mis párpados―. Sé qué seguiré viviendo con ella.
Quería un noviazgo normal, Edward en su casa y yo en la mía, ese sería mi siguiente reto a cumplir…
Hola. ¿Qué opinan del capítulo? Es muy normal los miedos de Bella, ella está aterrada de tener otro bebé teniendo a su oruga aún de pañales. ¿Se esperaban el enamoramiento de Jasper? Porque Bella no. Me está gustando que me escriban, es un buen aliciente y me hacen escribir más rápido.
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Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Smedina, Flor McCarty-Cullen, cocoa blizzard, Cary, Lily Pattinson Stewart, Isabella Salvatore R, Maryluna, Pepita GY, Car Cullen Stewart Pattinson, Diannita Robles, Jimena, kasslpz, Ary Cullen 85, Mabelli Masen Grey, Dulce , mrs , Daniela Masen, patito feo, LOQUIBELL, Adriu, Heart on winter, Verónica, AleCullenn, Adriana Molina, Gigi, solecitopucheta, miop, tulgarita, ariyasy, marisolpattinson, Lili Cullen-Swan, Jimena, Cassandra Cantu, Pao pao, krisr0405, Antonella Masen, ALBANIDIA, Maiisa, sandy56, Mapi13, Lizdayanna, rociolujan, Iza, Ylediam, The Vampire Goddess, Rosemarie28, saraipineda44, y comentarios Guest
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