Gracias a Li por su lectura previa.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 22
― ¿No vas a leer los resultados? ―James preguntó sin quitar su mirada de mi.
Lancé de mala gana el sobre aún cerrado encima del escritorio y apoyé mi espalda en el respaldar de la acojinable silla.
Sacudí la cabeza en negación.
― No tengo interés ―murmuré.
El rubio y Kate cruzaron miradas segundos antes de centrarse en mí.
― ¿Acaso tienes miedo? ―James inquirió vacilante. Sus ojos pareciendo como dos rendijas.
Suspiré ruidosamente.
― Estoy confiado, mi intuición no puede fallar ―respondí―. El llamado de la sangre que sentí cuando vi a Nicole por primera vez, sé que solo puede sentirse cuando existe un lazo sanguíneo. Es mi hija y los trámites de paternidad fueron necesarios para ser elegible el cambio de apellido y para que mi hija pueda tener todos los beneficios. Nunca los realicé por dudas.
― Yo también sé que es tuya ―intervino Kate―. Bella se ve que no es de las chicas que mienten.
― No niego que existe cierto parecido, pero existen infinidad de hombres con las mismas características ―opinó James―. Además, mi instinto no es creer en corazonadas sino en pruebas verídicas.
Se inclinó al escritorio y abrió el contenido que había en el sobre. Seguí su semblante y vi que sonrió mientras sus labios permanecían entreabiertos.
― Es tuya ―articuló con una sonrisa, levantó su mirada y me miró fijamente―. Nicole pronto será una Cullen y tendrás que hacerte cargo de ella hasta que sea mayor mayor de edad. Aún puedes huir ―bromeó.
Sonreí. Un maldito papel desde luego que no podía cambiar mis sentimientos, siempre supe que Nicole era mía, desde el primer instante que la vi. No obstante, tener una prueba física donde se leyera que era mi hija, era más que felicidad.
― Enhorabuena ―susurró Kate― supongo que querrás festejar ¿no?
― Lo hará ―dijo James―, pero no con nosotros sino con Bella.
― Eres un presumido ―mi amiga murmuró burlonamente―. Desde que estás con Bella rara vez sales con nosotros.
Sonreí. ¿Qué podía decirles? Estaba viviendo una etapa buena, el preludio del enamoramiento y me encontraba lleno de ilusiones, inclusive tiempo me faltaba para poder pasarlo con Bella.
― Bella me complementa ―confesé ante sus risas. Ambos guardaron silencio listos para escucharme, eran un par de cotillas―. Ella es sin duda mi otra mitad, la parte que necesito para seguir avanzando, es una mujer extraordinaria en todos los sentidos, tiene mi admiración ganada.
― Significa ¿qué…? ―presionó la impaciente de Kate―. ¿Estás pensando en boda, señor Cullen?
― Aún no sé, no quiero adelantarme ―fui honesto―. Solo puedo decir que me gusta lo que estoy viviendo, probablemente el tiempo se encargue de aclarar nuestras dudas, porque es notorio que Bella está pasando por lo mismo que yo.
― No puedo creer que al fin te hayan atrapado ―James soltó una leve carcajada.
Y si así fuera estaba dispuesto a correr el riesgo. Nunca había pensado en matrimonio, con Irina nunca creí necesario hacerlo, de hecho llegué a pensar qué esa palabra estaba fuera de mi vocabulario, sin embargo hoy la sola idea me gustaba y provocaba en mí ilusión.
― Hola ―la suave voz de Bella me hizo ponerme de pie. Ella caminó sonriente hacia el escritorio, sin embargo mi mente quería imaginar que venía corriendo a sentarse en mi regazo―. Buenas tardes ―saludó―. Edward, debo irme, te había dicho que hoy tengo algunas diligencias por cumplir.
Asentí. Bella tenía su primera cita con la ginecóloga para ponerse en cuidado e iniciar el plan anticonceptivo, no queríamos sorpresas, no ahora que Nicole dormía toda la noche y parecía querer abandonar la teta.
― ¿Quieres que te lleve?`―me ofrecí.
― No hace falta ―respondió― el lugar está muy cerca, ni siquiera necesitaré el tren.
― Está bien, nos vemos más tarde.
Ella parecía dudosa, miró entre mis amigos y sin esperarlo se acercó dejando un beso en mis labios. Un beso corto que me dejó con ganas de más.
La punta de su índice limpió el resto de su labial en mis labios. Fue la forma que se despidió de mí al salir.
― No le dijiste los resultados ―James me recordó.
― No hace falta. Bella sabe que Nicole es mía.
Mi amigo solo puso los ojos en blanco mientras Kate sonreía emocionada. Ambos se pusieron de pie al mismo tiempo dispuestos a irse.
― Nuestro trabajo aún no termina ―acoté― tenemos que hablar de la nueva sucursal en Forks.
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― Necesito conocerlas ―Carlisle insistió―. Así que será mejor que la traigas a la fiesta de Alice. Esme no te perdonará si no traes a Bella y la princesa Nicole.
― Lo haré, no tengas dudas. Creo que es el día perfecto para que la familia las conozca.
― Entonces nos vemos en seis semanas. ―Agitó la mano en la pantalla antes de finalizar la videollamada.
Dejé el celular en el escritorio y seguí concentrado en mis bocetos. Estaba ansioso porque llegaran los nuevos zapatos que había diseñado para mi bebé.
― Papá…
Dejé caer el lápiz en el escritorio y miré hacia la puerta. Nicole asomaba la cabeza y al verme gateó apresurada hacia mí.
Fui a su encuentro y la tomé en mis brazos. Me gustaba la compañía de ambas, pero sin duda que mi pequeña bebé me sorprendiera en el estudio, era de las sensaciones más hermosas y agradables.
― Ya conoces la casa, ¿verdad? ―le dije como si ella pudiera entenderme o probablemente lo hacía porque sonrió mostrándome los dos pequeños dientes que adornaban su encía―. Mamá, ¿sigue dormida? ―le pregunté.
Mi niña solo apoyó la cabecita en mi hombro y se abrazó a mi cuello. Caminé a la sala de estar mirando a Bella completamente dormida el piso, últimamente estaba más agotada que de costumbre.
Entre Bluebonnet y pasar tiempo conmigo su energía terminaba drenada, lo sabía porque la mayor parte del tiempo terminaba quedándose dormida en cualquier lugar, como ahora que había amamantado a Nicole esperando dormirla y ella había sido la que se rindió por completo.
Me incliné y cubrí su cuerpo con mantas.
― Dejemos a mamá dormir ―susurré― mientras tú me acompañarás en el estudio, ¿te gusta la idea?
La casa había tenido un pequeño cambio. Se había vuelto costumbre ver juguetes en cada rincón, así como encontrar algo perteneciente a mi niña o Bella, ya no estaba vacía ni había silencio, cada que me acompañaban era normal que los ruidos se hicieran presentes, así como risas y cortas palabras que se gritaban sin cansancio.
Mi casa se había convertido en un hogar con vida y todo era gracias a ellas.
Bella amaba cantar y aunque lo hacía horriblemente mal, me gustaba escuchar sus sonoros gritos desentonados. Bailaba todo el tiempo y lograba que pudiera seguirle el paso, ella era una chica alegre y llena de vida, que aunque sea por un instante me hacía presumir mis terribles pasos.
Estaba por ir al estudio nuevamente cuando el timbre sonó. Me encaminé a la puerta y al abrir sonreí ampliamente viendo a mis dos hijos mayores frente a mí.
Era la primera vez que los tres coincidían.
― Oye… ―Christopher me abrazó fuertemente y llenó de besos la cara de Nicole.
Los ojos de Elina nos escudriñaron con emoción, aprecié que su mirada se quedó detenida en su pequeña hermana. Había llegado el tiempo de que se conocieran.
― Papá ―Nicole pronunció claramente. Llevaba semanas haciéndolo a cada instante que necesitaba mi atención.
Elina abrió la boca y se quedó anonadada.
No supe si por la confianza que vio entre Christopher y Nicole, puesto que mi hijo me había arrebatado de los brazos a su hermana para jugar con ella.
Christopher empezó a repartir besos ruidosos en las mejillas de Nicole haciéndola enojar hasta que su pequeña hermana tiró del cabello de él. Gruñendo enfadada.
― Bien, bien oruga ―dijo Christopher― prometo ya no molestarte.
― Me gusta su visita, chicos. ―Los invité a pasar.
Elina caminó y se llevó otra sorpresa a ver a Bella profundamente dormida en el piso.
Volteó y me miró de una forma distinta, sus ojos tenían otro brillo.
― Creo que llegamos en un mal momento ―expresó.
― Te dije que papá y Bella son novios ―le recordó Christopher hablando de una manera natural, probablemente porque él estaba más familiarizado a compartir con nosotros.
― Ella es Nicole ―comenté a mi hija― es tu hermana.
Sus labios esbozaron una pequeña sonrisa. Se acercó un poco tímida y tocó la mano de Nicole.
― Es bonita ―mencionó en voz baja.
Miré su manera de interactuar. Elina se veía tímida mientras que Nicole sin tener idea le sonreía mostrando sus dos dientecillos, balbuceaba y entre risas le ofreció los cortos brazos esperando que la cargara.
Por un momento hubo tensión al ver que Elina no respondía y solo podía mirar a Nicole pidiendo por ella. Mii hija dio un paso y aceptó tener en brazos a su pequeña hermana.
En ese instante sentí una bocanada de alivio.
― Soy Elina ―le dijo― y soy tu hermana mayor, bebé preciosa.
― ¿Cómo supo cargarla? ―Christopher Indagó confundido.
Elina lo miró poniendo los ojos en blanco y volviendo a centrar en Nicole.
― Es un instinto natural ―aseguró ella sin dejar de arrullar a Nicole.
Caminó con ella en brazos y se detuvo. Seguramente apreciaría lo distinta que estaba la casa. Ya no había más orden ni siquiera silencio.
Bella suspiró muy hondo y asustada se levantó del piso. Pasó las manos por sus cabellos revueltos y alisó con torpeza su vestido.
― Hola ―dijo― soy Bella Swan.
Elina le tendió la mano y aceptó su saludo, presentándose.
― Bella es mi novia ―hablé― y Elina es mi hija.
Mi hija sonrió.
― Sí, soy la hija de tu novio ―respondió socarrona.
Así comenzamos nuestra primera tarde juntos, ellas empezaron a hacerse preguntas; lo clásico, edad y de qué ciudad vienes, a qué te dedicas, tu marca de labial favorito. Fue su manera de interactuar y conocerse.
Me di cuenta que la mayor parte de la tarde Elina no soltó a su hermana, incluso tuvo el privilegio de cambiar un pañal y de que Bella le enseñara a darle una ducha a Nicole.
― ¿Es normal que esté toda empapada? ―Elina preguntó divertida, viéndose la blusa completamente mojada y adherida a su cuerpo.
― Mi oruga es un poco inquieta ―farfulló Bella cuando Nicole chapoteo el agua que había en el sink―. Creo que ya no está apta para ducharse en el fregadero de papá, ella está creciendo rápido.
― Hay tinas especiales para bebés ―comentó mi hija― podemos buscar una apropiada para su edad.
Ellas continuaron hablando y se perdieron escaleras arriba, apenas y escuchaba su conversación.
― Tenías miedo de que Elina hiciera un berrinche, no lo niegues.
Clavé mis ojos en Christopher. Siempre tenía un tino para decir la verdad.
― Realmente no imaginé la reacción de Elina. Pensé que saldría corriendo y me veía detrás de ella para detenerla, tuve un poco de miedo ―acepté.
― Te dije que mi hermana no es mala, solo un poco alzada.
― Déjala en paz ―gruñí―. Elina es noble.
― Pero creída ―se burló.
Dejé un leve golpe en el hombro.
Christopher y yo nos pusimos a cocinar. Hicimos una crema de brocoli acompañado de pan de ajo, que degustamos juntos como familia.
Fue algo natural y sencillo. No hubo pretensiones y nadie fingió ser perfecto, éramos simplemente cinco personas pasando una tarde juntos y haciendo planes para salir al parque.
Miré hacia todos lados en busca de mis hijos cuando vi a Bella acomodar los platos en el lavavajillas.
― Gracias por esto, Bella ―besé sus labios― por aceptar a mis hijos.
Entrecerró los ojos.
― ¿Por qué no lo haría? Son chicos buenos que han aceptado a mi oruga, no tengo porqué rechazarlos.
Envolví su cintura y la besé apasionadamente.
― Así que me estás aceptando con mis hijos ―articulé cuando me separé de ella.
Bella suspiró.
― Mmm, lo estoy pensando. No pensé que mi novio fuera un hombre extremadamente celoso y exagerado.
La apreté a mi cuerpo, tirando de ella.
― Supe manejar lo de Jasper, pero no negarás que tenía razón, siempre la tuve.
Se puso de puntillas y fue ella quién me besó, enterrando sus dedos en mi pelo tiró de mi cabeza para que me inclinara a su altura.
― Creo qué… ―Elina nos interrumpió quedándose callada.
Nos separamos de inmediato. Mi hija tenía las mejillas enrojecidas por completo, traía a Nicole con ella, anclada a su cadera.
― La oruga huele fuerte y estoy casi segura que necesita un nuevo pañal ―dijo― quiere que sus padres la cambien.
― ¿Quieres hacerlo tú? ―indagué.
Elina negó rápidamente.
Mi hija había salido igual a su hermano, no aceptaban hacer un cambio de pañal cuando el olor era potente, me preguntaba: ¿si alguna vez lo harían?
Hola, tenemos otro capítulo.¿que les pareció la reacción de Elina? Bueno, creo que los hermanos no están dispuestos a cambiar un pañal sucio y Edward mantiene la esperanza. Ojalá el capítulo sea de su agrado. Les agradezco su apoyo.
Les invito al grupo de Facebook para imágenes alusivas respecto a cada capítulo, hoy conocerán a la oruga con sus dientecillos*
Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Mabelli Masen Grey, Lily Pattinson Stewart, Pepita GY, Jade HSos, Diannita Robles, Torrespera172 (Perita, que gusto saber de ti), Verónica, Torrespera172, Cary, Antonella Masen, Deniz (les debo ese capitulo), Rosemarie28, BereB, Dulce Carolina, mrs puff, Jimena, Daniela Masen, Valeria Sinai Cullen, sandy56, LOQUIBELL, Flor McCarty-Cullen, Cassandra Cantu, Ary Cullen 85, patito feo, Jade HSos, miop, Smedina, marisolpattinson, Maryluna, Isabella Salvatore R(gracias), cocoa blizzard, rociolujan, Isabella Salvatore R, Isis Janet, Noriitha, Lili Cullen-Swan, Marxtin, Isis Janet, Marxtin, saraipineda44, solecitopucheta, krisr0405, Mapi13, The Vampire Goddess, Car Cullen Stewart Pattinson,
Gracias totales por leer 🌿
