Yamato no tardó más de unos segundos en ver a una Mimi curiosa mirándolo mientras se reía suavemente. Sonrió ubicándose mejor en el pequeño escenario improvisado, volteando la mirada hacia el público, bebió de un solo trago el champagne que aún quedaba en la copa, riéndose mientras volvía a colocarla en su lugar.

"Mimi, creo que es suficiente por hoy." Rio sin humor antes de finalmente caminar por el escenario, viendo a algunos amigos riéndose, los ignoró mientras se dirigía a ella, que lo miraba con una suave sonrisa. "Mimi, te deseo lo mejor en tu nuevo viaje...pero seguiré comiendo de tu comida."

Rio sin humor otra vez al sentir los brazos de la chica alrededor de su cintura, y por un breve momento inhaló, sintiendo el olor dulce y floral que emanaba de la hermosa castaña. Se apartó y acarició su rostro bajo los mechones castaños antes de alejarse, dirigiéndose hacia unos árboles que estaban al otro lado del lugar de la boda.

Yamato nunca fue del tipo que pensaba mucho antes de hacer algo, si quería iba y lo hacía, las consecuencias vendrían después y honestamente no le importaba, pero esa no era una situación cualquiera, y en sus 29 años de existencia ni siquiera consideró presenciar una situación como esa. Ni siquiera cuando se declaró a la hija de uno de sus profesores durante la secundaria.

Pero Mimi no era una chica más, y esa no era una situación común.

"Estoy empezando a preguntarme si realmente vas a evitar que Mimi se case algún día. Sabes, Yamato, no elijo a todas las personas que se arrepienten. Elijo algunos, y entre muchos te elegí a ti, porque desde el momento en que te vi entrar a esta iglesia, lo sentí. Y cuando siento nunca me equivoco, pero me lo estás complicando, Yamato."

"Lo dices como si fuera tan fácil…"

"¿Y qué tiene de difícil? Yamato, si te elegí a ti, hay una razón. Confía en mí. Solo tienes exactamente 1 hora y 13 minutos para confesarte, es decir...antes de que termine la boda y tu oportunidad se esfume."

Yamato resopló, apoyándose contra el árbol detrás de él.

"Todo lo que hice antes, ¿ella lo recuerda? Quiero decir, los recuerdos que modifiqué…creo."

"No, no recuerda."

"¿Qué debo hacer, entonces?"

"Cuando regresaste a todos esos recuerdos, solo pasó el tiempo para ti, no para todos. Debes hacer un cambio grande, para que haya una modificación grande. Así que no lo compliques, ¿eh? Sinceramente quería ayudar, pero solo tú puedes decidir qué recuerdo es el mejor, todavía tienes tres oportunidades, son treinta minutos en total. Sácale buen provecho."

"Gracias…creo."

"Bueno, me iré ahora. Se acerca tu gran amor y no quiero interrumpir tu conversación. Sin embargo, tu tiempo se está acabando, Yamato."

El rubio solo asintió antes de alejarse del árbol y caminar lentamente por el lugar. No es que quisiera quedarse en esa situación, pero no podía llevar a Mimi por algún callejón, declararse y presionarla contra la pared besándola y apretando esos moldeados muslos que tanto amaba.

No era tan simple después de todo.

"Te ves tan raro hoy, Yamato. ¿Qué sucede?"

Dejó de caminar en el momento en que escuchó esa melodiosa voz detrás de él, sosteniendo dos copas de vino blanco y ofreciéndole una.

"Algunas cosas están sucediendo, Mimi, no es algo por lo que debas preocuparte, es tu día después de todo."

"Yamato, podría ser mi matrimonio, mi divorcio o el nacimiento de mi hijo, pero siempre tendré tiempo para ti…pensé que ya lo sabías."

"Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿cambiarías algo?"

"Si pudiera retroceder en el tiempo, tal vez no estaría aquí ahora…"

"Hm."

Un silencio se instaló en el lugar luego del comentario de la chica, no era un silencio incómodo o malo, era solo el silencio de una oración incompleta, la cual Yamato insistió en no pensar como indirecta, después de todo, Mimi podría casarse con miles de otros chicos que estaban por ahí.

"¿Preguntas esto por alguna razón? ¿Te arrepientes de algo?"

"Me arrepiento de mucho, Mimi; pero, mi mayor y peor arrepentimiento está sucediendo en este momento y, sinceramente, no sé si voy a hacer algo para cambiar eso."

"Al menos deberías intentarlo. Me gustaría que lo intentaras, por mí."

"¿Qué cambiarías? ¿Cuál día? Ya sabes...si pudieras volver en el tiempo."

"¿Recuerdas ese botiquín que te di cuando intentaste escalar la pared de la preparatoria para escapar del examen de química? Bueno...Si pudiera cambiar solo ese día, sería feliz."

Yamato rio y la abrazó, poniendo sus brazos alrededor de la delicada cintura cuando sintió un tímido abrazo proveniente de ella. Permanecieron en esa posición durante unos segundos antes de escuchar una familiar voz masculina que llamaba a Mimi.

"Ya voy, Akira. Ya voy."

Yamato vio cuando su amiga comenzó a alejarse, pero simplemente la agarró por la muñeca, jalándola ligeramente hacia él. "¿Sabes dónde están los álbumes de fotos de la preparatoria? Me gustaría verlos."

"Están en la recepción, solo tómalos." Le sonrió.

La vio alejarse mientras se reía de algo que Akira le había susurrado al oído, apretó la copa que aún contenía una pequeña cantidad de vino y se alejó del lugar.

Mientras iba, notó que Miyako llevó a Ken a la parte trasera de la iglesia, donde había un pequeño baño en desuso. Rio mientras se arreglaba el cabello que insistía en estar en el lugar equivocado.

Jugó con la copa en la mano por un rato antes de entrar de nuevo a la iglesia, caminando hacia la recepción que estaba ubicada a un costado del lugar. Rebuscó entre algunos estantes y algunos libros aislados que había allí hasta que encontró el álbum de tamaño mediano, con terciopelo azul cubriendo toda la tapa, abrió el pequeño candado y comenzó a visualizar lo que tanto deseaba.

Había fotos que ni siquiera recordaba que habían sido tomadas, otras eran recuerdos que nunca olvidaría, como cuando fue por primera vez con Mimi a un pequeño parque de diversiones que se había instalado en la ciudad o cuando fue por primera vez a un zoológico con algunos amigos, incluida Mimi – que siempre estuvo pegada a él, por alguna razón que el propio Yamato no sabía y cada vez que le preguntaba a Mimi al respecto, recibía la misma respuesta: 'Simplemente no quiero preocuparme si te alejas de mí.'

Rio cuando vio la foto que tanto anhelaba: el día que Yamato recibió el pequeño botiquín de primeros auxilios de Mimi.

Sacó la foto del álbum y la apretó entre sus dedos. Era ahora o nunca.

"¡Hallelujah Chance!"

[9 minutos y 58 segundos]

Se sintió un poco aturdido antes de finalmente comprender dónde estaba y sonreír al ver que era el baño del equipo de soccer del que formó parte durante la preparatoria. Yamato recordaba ese día: el día que recibió el botiquín blanco de primeros auxilios, luego de intentar saltar – en vano – el muro para escapar de una evaluación de química – para la que obviamente no había estudiado.

Yamato no era un delincuente, ni un tonto, ni mucho menos. Era muy responsable cuando quería.

Pero por jugar hasta poco más de las tres de la mañana, había olvidado por completo la evaluación que tendría lugar al día siguiente y responder las preguntas sin haber estudiado estaba fuera de la ecuación. Por eso, había sido más fácil para Yamato ir al baño y fingir diarrea cuando en realidad estaba tratando de salir de la preparatoria. El resultado no había sido muy bueno, ya que algunas partes de los brazos, rodillas y piernas habían sido raspadas. Además de recibir un regaño de su madre y Mimi.

Si recordaba correctamente, en unos segundos Mimi entraría al baño a hurtadillas, se haría cargo de algunas cosas y se iría. No había forma de que Yamato pudiera olvidar ese día, ya que fue el día en que ella conoció a Akira y unas semanas después comenzaron a salir – bastante extraño, en opinión de Yamato.

[9 minutos y 19 segundos]

Suspiró y se apoyó contra el gabinete de metal detrás de él, cerró los ojos por unos segundos y sonrió al escuchar la delicada voz.

"¿Yamato? ¿Sigues aquí?"

"Entra, Mimi. Todavía estoy aquí."

Miró hacia la puerta y vio a la chica con el uniforme, el bolso negro en un hombro y el pequeño botiquín de primeros auxilios en sus manos.

"Oye…¿estás mejor? ¿Todavía te duele? Si quieres, llamaré a la enfermera y ella vendrá aquí."

"Estoy bien, Mimi."

"Bueno, si te duele, házmelo saber, ¿sí? Limpiaré tus raspones, ¿de acuerdo?"

Se sentó en la banca de madera y miró a Mimi quien se había arrodillado frente a él y cuidadosamente sacó algunas vendas, tiritas y despegó unas cintas que estaban en el cuerpo del rubio. Mimi limpió con calma y cuidado y en cuanto terminó puso nuevos vendajes, tiritas, cintas y se levantó.

"Tendré que irme ahora, ¿recuerdas el café que está a punto de abrir? Hoy voy con Ken y Miyako...si quieres ve allá después...te dejaré este botiquín, porque si te conozco bien, podrías caerte mientras caminas hacia el lugar."

[6 minutos y 34 segundos]

La delgada chica había puesto sus manos a un lado de la cabeza de Yamato, acercándolo más y dejándole un simple beso en la frente.

Yamato suspiró cuando vio que se alejaba de él y solo sonrió cuando la perdió en su campo de visión, tirando todo el contenido que estaba en el botiquín de primeros auxilios sobre el banco de madera. Algodón, esparadrapo, cinta, alcohol, tiritas...pero nada que realmente probara la teoría de Yamato.

El rubio suspiró mientras quitaba el revestimiento del botiquín, pasando su mano por el interior. Nada. No había nada diferente dentro de la caja. Le dio la vuelta y solo entonces se abofeteó por ser tan tonto. En el reverso del candado mediano que estaba ubicado en el frente de la caja en letras minúsculas casi imperceptibles había adherido un papel escrito en colores claros 'De: Mimi; Para: El más grande y torpe, Yamato'. Por supuesto, Yamato nunca se daría cuenta de eso por sí mismo en situaciones normales – pero hasta ahora no era una situación normal – ya que nunca tuvo la curiosidad de mirar detrás de la cerradura. Sonrió mientras arrancaba el pequeño papel, leyendo la pequeña frase en el reverso.

Quisiera ser la medicina que cura todo tu dolor

Y como no puedo, pido disculpas por la confusión

Pero lo que realmente quiero es tu corazón

[3 minutos y 49 segundos]

Yamato sonrió mientras apretaba el pequeño papel, golpeó uno de los cubículos y por un breve momento respiró hondo, buscando la mochila que estaba tirada en la esquina, buscando dentro la muda de ropa. Se cambió rápidamente y comenzó a correr hacia el pequeño café que había sido abierto a unas cuadras.

[1 minuto y 2 segundos]

"No, por favor…ahora no…¿qué hago? Está bien, Yamato, concéntrate...¡Hallelujah Chance!"

El rubio suspiró con frustración antes de gritar y alborotar su melena y chocar contra una pequeña pared detrás de él. Yamato estaba decepcionado consigo mismo una vez más y ni siquiera quería correr tras ella, ya que el tiempo no le permitiría llegar de todos modos.

-.-

Yamato se tiró contra la silla de plástico en la recepción de la boda, sintiéndose enojado consigo mismo por haber perdido una vez más una oportunidad valiosa. Se levantó con pasos pesados hacia la salida que estaba cerca, respiró hondo antes de tirarse contra el mismo árbol de antes.

"¿Te enteraste, hm? ¿Cómo se siente?"

"Horrible. Pensé que podía elegir…"

"No. Solo puedes pedir otra oportunidad cuando la última haya terminado, pero lo hiciste bien, Yamato. Entonces, ¿qué estás esperando para volver?"

"Solo se puede tener una oportunidad por recuerdo, ¿verdad? Ya gasté la que tenía en esa foto."

"Yamato, los mejores recuerdos están aquí." Señaló con su dedo índice su propia cabeza y luego sonrió. "Seguro que sabrás qué hacer."

Yamato sonrió.

Podría desear volver a la misma cafetería, ese mismo día que la castaña conoció a Akira y cambiar todo. Recordó cuando el propio Akira le había pedido que le presentara a Mimi, por supuesto que no era uno de los mejores recuerdos que a Yamato le gustaría tener, pero por el momento era suficiente para que cambiara y tuviera el valor de hacer lo que siempre quiso hacer – desde que descubrió que estaba enamorado de su mejor amiga.

"¡Hallelujah Chance!"

-.-

[9 minutos y 56 segundos]

Yamato entró lentamente al establecimiento, y pronto visualizó al pequeño grupo de amigos, sonriendo al recordar la escena de Ken con Miyako, todo porque Ken había recibido una invitación para salir de parte de una amiga de su primo y por supuesto a Miyako no le gustó nada esa noticia.

Se acercó y luego se sentó al final de la mesa, al lado de Mimi quien lo miró sorprendida.

"Realmente no pensé que vendrías…es decir, odias el café."

"Hoy me pareció un buen día para venir aquí."

Mimi se encogió de hombros, volviendo a beber el líquido caliente en su taza, se estiró levemente y miró al rubio que estaba a su lado.

"¿Vas a hacer algo más tarde? ¿Quieres jugar videojuegos?"

"Siempre pierdes, Mimi. Ni siquiera sé por qué aun lo intentas."

"Tomaré eso como un sí." Sonrió.

[8 minutos y 32 segundos]

Yamato solo rio, miró alrededor de la cafetería y pudo ver a Akira en una de las mesas más lejanas con un grupo de amigos mirando disimuladamente a Mimi, haciendo que el rubio solo se acercara un poco más a su amiga – quien ya lo miraba con sospecha – sonriéndole tenso y pidiendo un trozo de pie de manzana y un poco de jugo de maracuyá.

"¿Debería estar preocupada, Yamato?"

El rubio solo rio, poniendo uno de sus brazos alrededor de los hombros de la chica, "Solo disfrútalo, Mimi."

Si Yamato recordaba correctamente, Akira se levantaría al mismo tiempo que Ken – este último para escapar de los ataques de Miyako, quien afirmaba que Ken era de su propiedad – llegaría con esa sonrisa de publicidad de pasta dental y entablaba, inútilmente, una conversación con Mimi.

Como ese plan no funcionaría, le pediría a Yamato que le presentara a Mimi al día siguiente, ya que él es cercano a ella.

Observó con calma cómo Ken se levantaba y salía del establecimiento seguido por Miyako. Yamato miró hacia atrás y rio suavemente cuando vio que Akira se acercaba.

[7 minutos y 11 segundos]

"Hm...hola..." la única respuesta que obtuvo fue la mirada de los chicos que ocupaban la mesa. "No quiero molestar, mi nombre es Akira, gusto en conocerlos, estaba con mis amigos y quería saber si aceptarías un café." Dirigió su mirada a Mimi. "Si quieres podemos hablar mientras tomamos un café o si prefieres lo dejamos para otro día."

Sabía que ella arreglaría la 'cita' para otro día, así que se adelantó "Creo que no le interesas y no te preocupes, si quiere otro café se lo pago yo, pero eres muy amable."

"Si no estás saliendo con alguien..."

"Créeme, está comprometida en este momento y creo que la traición no es algo muy bueno, especialmente con una relación reciente, ¿sabes? Así que, si nos disculpas."

Se levantó apresuradamente, tomando sus mochilas y arrojándoselas al hombro mientras tiraba de la muñeca de Mimi, salió de la cafetería a toda prisa y echó a correr hacia la plaza más cercana.

[3 minutos y 29 segundos]

"¿Te has vuelto loco? ¿Cuál es tu problema? ¡Yamato!"

El rubio solo puso los ojos en blanco y murmuró algo inaudible para ella, sonriendo luego viendo que la plaza estaba relativamente vacía. Cruzó la calle y miró rápidamente alrededor del lugar eligiendo un espacio para hablar con Mimi.

Prácticamente la sentó en una de las bancas, luego se colocó a su lado y puso las mochilas a un lado.

"Solo espero una buena explicación."

"Está bien…sabes que no me gusta andarme por las ramas, Mimi, y sé que a ti tampoco. Estoy enamorado y se siente tan genial y tan mal a la vez, tan genial porque me siento tan bien que hasta me imagino un futuro y tan mal por querer a mi mejor amiga de esta manera. ¿Está tan mal, Mimi? ¿Te amo más de lo que debería?"

Yamato simplemente cerró los ojos antes de levantarse y arrodillarse frente a ella, poniendo la mano a un lado de la cara de Mimi, depositando una ligera caricia allí.

"Yamato, por favor…"

Y no pudo resistirse a la chica, juntando sus labios en un simple beso que fue profundizado segundos después por una nerviosa Mimi, iniciando un lento beso donde la única preocupación de Yamato era explorar cada detalle de su boca.

El beso fue dulce y adictivo, como Mimi; e inolvidable, como Yamato.

Y en ese momento todo parecía tan bien que Yamato nunca querría poner sus manos en otra cintura que no fuera la de Mimi, y ella estaba segura que nunca se volvería adicta a un beso como lo era al beso de Yamato.

[53 segundos]

Se alejó un poco de ella y ante cualquier cuestionamiento, el rubio sonrió y dejó un ligero beso en sus labios. "Y no puedes pedir mi corazón si ya lo tienes, siempre fue tuyo. Déjame tener tu corazón, Mimi, y prometo nunca decepcionarte."

Mimi rio y cerró los ojos, apoyando su rostro contra el pecho de Yamato. "Siempre tuviste mi corazón, Yamato, y honestamente pensé que esto nunca sucedería."

"Ni yo. Pero creo que ya hemos perdido suficiente tiempo, ¿eh?"

"Mmm..."

Ella solo se levantó, entrelazando sus manos con las del alto, viéndolo estirarse un poco hasta llegar a los dos bolsos que habían quedado olvidados en la banca de la plaza.

"Yamato, ¿por qué lo hiciste tan de repente?"

"A veces la vida te da una segunda oportunidad, Mimi y hay que saber aprovecharla."

[Fin del tiempo]


Antes que nada, Happy Odaiba Memorial Day~ *lanza confeti*

Llevo años en el fandom, pero esta es mi primera vez celebrándolo como ficker y no solo como lectora :D No saben lo mucho que me emociona eso~ 😊

Por ello, este capítulo es mi obsequio para ustedes 😀❤️

Y antes de seguir, paso a responder mensajitos:

- Susy: Aquí también puntual como siempre cada semana con la actualización~ ❤️

- Mimato bombon kou: Ahora sí hubo lo que esperabas, y hasta fue correspondido 😊

Now, vemos que por fin ¡por fin! Yamato usó con sabiduría su oportunidad y se declaró a Mimi, vamos, hasta más que confesión hubo jejeje

¿Podremos saborear ya la unión de este par? ¿Será este el gran cambio que se requería para obtener la gran modificación en el tiempo/suceso? Déjenme saber qué piensan nos leemos la próxima semana en el schedule habitual :D

Por cierto, estamos a casi nada del final~