Despertó con los rayos del sol que se empeñaban en entrar por las persianas abiertas, golpeando directamente en su rostro y obligándolo a abrir los ojos. Vio el reloj a un lado de la cama, solo entonces se dio cuenta que ya era un poco más de las 8 am, suspiró y se acomodó mejor en la cama, solo entonces viendo a una Mimi durmiendo acurrucada en el cobertor blanco abriendo lentamente los ojos.

"Duerme de nuevo, cariño. Todavía es temprano."

"Quédate aquí conmigo, Yamato."

De hecho, el rubio nunca rechazaría tal pedido de la persona que más amaba en pleno domingo a las 8 de la mañana, por lo que solo se recostó nuevamente jalándola hacia él, solo pudiendo contemplar algunos chupetones que había dejado sobre la piel lechosa de su amada la noche anterior.

Yamato rio suavemente antes de dejar un beso en la nuca de la chica, escuchando un suave suspiro. Y ni en mil años se cansaría de escucharlos y ni en diez mil años se cansaría de provocar cada suspiro y gemido proveniente de la castaña.

Él amaba cuando esa tímida Mimi se volvía dominante y arrancaba los gemidos más placenteros del rubio. Como cuando fue a la oficina de Yamato a visitarlo, y aún con todas las consecuencias y el 'no' que le había dicho, Mimi simplemente le bajó los pantalones y le dio el mejor oral que Yamato pudo recibir.

Él podía considerarse afortunado y si contaba lo que había pasado en su vida de casado durante exactamente dos años y siete meses, estaba bastante seguro que nadie le creería. Bueno, ni él mismo hubiera creído si alguien le hubiera dicho que un Cupido bajito y algo regordete le había dado la oportunidad de volver al pasado para cambiar el futuro.

Durante exactamente dos años y siete meses, Yamato se consideró uno de los hombres más felices que podría existir.

Si tener a Mimi como amiga era bueno, tenerla como amante y esposa era mucho mejor.

Por supuesto, al principio no todo fue exactamente algo bueno, ya que Yamato a veces no sabía cómo actuar – y eso siempre terminaba en una Mimi triste y una Miyako dando un discurso sobre lo estúpido e inconsecuente que era Yamato. Pero después de un tiempo, se dio cuenta que no había vergüenza alguna en tomar la mano de Mimi cuando iban al cine o salían a cenar, había aprendido que a ella le encantaba recibir cariño cuando estaba distraída y que, sorprendentemente, odiaba ser silenciosa durante el sexo.

Y de eso Yamato no tenía nada de qué quejarse.

Cuando se declaró a Mimi ese día en la plaza, se dio cuenta que había tomado la decisión correcta y que después de que se acabó el tiempo para esa oportunidad, Yamato había regresado al matrimonio. Pero la boda no era en la Iglesia, sino en un campo y no era Akira quien se casó con ella. Era Yamato quien subió al pequeño altar con Mimi. La boda no había sido nada lujosa y solo se invitó a personas íntimas, como Miyako, Ken, Sora, Taichi. Además de la familia del rubio que había estado viviendo en Francia desde hacía unos años, y la familia de Mimi.

Y Yamato se sorprendió mucho cuando supo que la madre de Mimi apoyaba su relación, e incluso dijo que ya sabía que sucedería algún día.

Después de todo, Yamato no tenía nada de qué quejarse.

-.-

"Vamos a llegar tarde, Mimi. Vamos."

"Ya voy, ya voy."

Yamato simplemente se quitó los bóxers que cubrían su cuerpo, arrojándolos a la cesta y metiéndose debajo de la ducha después.

"Tienes mucha prisa...ni siquiera me esperaste."

"Mimi, siempre te espero. Solo entré primero para ahorrar tiempo."

"Mmm."

Yamato sintió cuando segundos después su esposa entró a la ducha, comenzando a asearse apresuradamente "Oye, ven aquí..."

"No quiero que tardemos, olvídalo."

"¿En serio?" jaló a la hermosa chica hacia él, dejando unos besos en su nuca mientras su mano presionaba levemente su abdomen. "Déjame bañarte, Mimi." Susurró suavemente cerca de su oído, mordisqueando, solo escuchando una palabra no identificable como respuesta, considerando esa señal como un sí.

Ah, Yamato realmente disfrutaría ese baño.

-.-

La pareja entró en la pizzería, buscando con los ojos a sus amigos que habían reservado una mesa al lado de la ventana – ya que a Sora le preocupaba que en cualquier momento pudiera ocurrir un incendio – no tardaron en verlos, sentados y riéndose de algo que – probablemente – había dicho Miyako.

"¿De qué se ríen?" preguntó el rubio, sentándose, trayendo a Mimi para que se sentara a su lado.

"Estaban teniendo sexo, por eso llegaron tarde, ¿verdad?" preguntó Miyako.

"Miyako, esa no es una pregunta que se deba hacer." A pesar de haber regañado a su pareja, a Ken realmente ya no le importaban las indecencias que decía.

"¡De verdad estaban teniendo sexo! Mimi tiene la cara toda roja, ¡así que Yamato realmente estaba llevando a las estrellas a Mimi!"

"¡Miyako! Ken, controla a tu novia." Dijo el rubio, acercando a una avergonzada Mimi.

"Bien, bien, relájate...no diré más sobre eso."

No hubo más discusiones después de eso, por supuesto que a nadie realmente le molestaba lo que Miyako decía, pero siempre era vergonzoso cuando preguntaba indecencias en público o cuando descaradamente le pedía a Ken que la llevara a casa, alegando que estaba de humor para tener sexo con el alto.

"Oigan, Taichi y yo estamos planeando viajar estas vacaciones a Francia para ver a Hikari y Takeru. Ya saben, no los vemos desde las vacaciones navideñas porque con el embarazo de Hikari, todo es algo más complicado. Así que decidimos ir, ¿ustedes también quieren ir?"

"Cariño, ¿me estás preguntando si quiero pasar mis vacaciones en Francia? Claro que sí. Ken y yo vamos." Respondió Miyako.

"¿Quieres ir Ke-…?"

"Sora, ya dije que iré con él. Lo hará. ¿Sabes por qué? Porque me prometió un viaje desde que teníamos 12 años y nunca me llevó a ningún lado."

"Gracias por recordármelo, dulzura." Abrió una sonrisa hacia su novia.

"De nada, pastelito." Le sonrió sosteniendo la pequeña cuchara con un poco de postre y dándoselo en la boca.

Yamato jugó un poco con los dedos de Mimi que estaban entrelazados con los suyos, riendo suavemente al ver reír a su esposa. Ver a Mimi se había convertido en uno de los pasatiempos favoritos de Yamato.

"¿Mimi?"

"¿Mmm?" volteó girando levemente la cabeza hacia él, sonriendo al ver que era observada por aquellos ojos azules que tanto amaba.

"Te amo."

"Te amo, mi Yamato."

"No empiecen, aún no he tenido sexo hoy y ustedes quieren ponerse melosos, eso no es posible. ¿Saben qué? Ken, vámonos a casa, quiero tener sexo."

"¡Miyako!"

Sin lugar a dudas, todo había resultado bien.

De repente, la vida te pone al revés y descubres que el revés es tu lado derecho.

~ Fin ~


Y con esto, damos término a esta historia *bows* espero que les haya entretenido y haya sido de su agrado 😀

Como vemos, este último capítulo se sitúa tiempo después de la boda y nos permite ver que el amor y la pasión entre el MiMato son ingredientes que no faltan – así como tampoco podían faltar los comentarios pícaros de Miyako jejeje

Anw, aun cuando esta historia ha llegado a su fin estoy preparando otra que será un poco más extensa~ la mayor parte ya ha sido betaed, peeero todavía hay algunas cositas que faltan. Por ello, no olviden pasarse por la cuenta MimatoFicCrumbs en Twitter/X, en donde en cuanto todo esté listo, se estará publicando el fic-trailer de la nueva historia 😊❤️

Now, respondiendo mensajitos~

- Susy: Yo tampoco quería que terminara T^T pero la buena noticia es que dentro de poco habrá una historia nueva~

- Anee: Pronto, pronto traeré la siguiente historia :D y esta vez será un long-fic nwn

Sin más, muchas gracias a todos por haberme acompañado hasta aquí *bows* ❤️