A Aomine Daiki no le importa nada ni nadie.

Todo a su alrededor le era indiferente y vacío, nada le interesaba lo suficiente para siquiera centrar su atención en ello. Solo le importaba perder el tiempo, dormir, ver a su preciada Mai-chan en sus nuevas revistas y jugar el juego que sus compañeros recientemente le recomendaron jugar.

Nada la importaba, nada lo llenaba.

-Ryou-chan ¿estás listo?- Aomine salio de sus pensamientos cuando Momoi llamo a Sakurai que estaba terminando de vestirse dentro del vestidor y guardar sus cosas en el casillero que le asignaron.

-Ya voy Momoi-san- respondió Ryou cerrando el casillero sin hacer caso al bullicio del resto de sus compañeros de equipo, el equipo titular estaba esperando por el resto de los integrantes afuera de la puerta de los vestidores.

Luego de la conversación con el entrenador Harasawa, la situación entre ambos había regresado como al principio. Pero empeorado a la tercera potencia, Ryou ya no le hablaba y el tampoco hacia el intento de acercarse a Sakurai.

¿Por qué?

Aomine Daiki no busca a nadie, jamás lo hará. El no ruega a nadie, no quiere la atención de nadie si no lo buscan primero. Todos estaban abajo de él.

Eso va para Sakurai Ryou también.

"¿Entonces por qué duele mi corazón?" Una sensación de opresión en el pecho no lo ha dejado en paz desde que Ryou marco su distancia con el indefinidamente.

Lo que había vivido con Ryou hace unas semanas parecía tan lejano ahora.

Pero no había tiempo de lamentaciones, era hora de poner en su lugar al inquieto de Kise y su equipo.

Después de todo, aunque se estuviera "muriendo" por la indiferencia de Ryou hacia el, no significaba que dejaría que Kise le ganara.

Ni loco.


-Estas muy callado Aominecchi ¿te pasa algo?- pregunto Kise Ryota mientras botaba un balón de baloncesto, dio un par de pasos, salto y encesto limpiamente en la canasta.

Eran sus últimos días en Teiko, y ambos preferían perder el tiempo antes de dejarse absorber por el aire de "melancolía" que se respiraba en los pasillos de los salones de tercer año. Especialmente cuando Kuroko Tetsuya corto toda comunicación con los cinco y por supuesto, el equipo de baloncesto desde hace un mes.

-Es un poco extraño todo esto, Kise- exclamo Aomine quitándose el saco del uniforme mientras se ponía frente a Ryota, marcándolo en el proceso -todo esto ha cambiado desde que salio Tetsu del equipo-

-Eso es cierto- acepto Kise botando el balón intentando pasar de Aomine pero este no daba su brazo a torcer -sin Kurokocchi por el gimnasio, los entrenamientos espartanos de Akashicchi se ponen peor de lo que son-

-¿Murasakibara lo sigue después de todo?-

-Tu sabes que si, perdió ante el emperador, Murasakibaracchi está obligado a hacer todo lo que diga Akashicchi-

-Siento lastima por Murasakibara... su novio lo controla-

Kise alzo la ceja intrigado -¿tu? ¿Preocupado por Murasakibaracchi? Eso es nuevo, Aominecchi-

-Claro que no, idiota- y de un movimiento rápido le quito el balón a Ryota encestando desde su posición tres puntos con una canasta limpia -solo digo que... las cosas han cambiado desde que tenemos al emperador con nosotros-

-Esperaba que fueras más rápido, Aominecchi ¿Qué te pasa?- Aomine parpadeo un par de veces recordando lo que estaba en juego en esos momentos -¿acaso me estas subestimando? Te venceré hoy, Aominecchi-

-¿Ganarme? ¿A mí? Conoce tu posición, Kise- paso de largo de Ryota con grandes zancadas botando el balón dispuesto a clavar la pelota en la canasta contraria -nadie puede ganarme. El único que puede vencerme soy yo- por el rabillo del ojo vio un par de ojos caramelo viéndole impresionado por la fuerza usada para encestar.

Ryou seguía buscándolo pese a todo.

-Ha sido un proceso largo- afirmo Ryota siguiendo de cerca a Aomine quitándole unos segundos el balón, el sol estaba bajando conforme pasaban los minutos jugando -Nijimura-san se fue, entre yo en lugar de Shougo-kun. Nació el emperador, todo en dos años Aominecchi- el balón le fue arrebatado de las manos por Aomine que estaba centrado en su juego.

-A veces creo que si Nijimura-san no se hubiera ido, Akashi no estaría loco como ahora- Ryota no hizo el intento de detener la carcajada que broto de sus labios por el comentario de Aominecchi.

-Akashicchi amaba mucho a Nijimura-san ¿verdad?- el balón que tenía Aomine resbalo de sus manos por el comentario de Ryota.

¿Amor?

-¿Soy yo o Aomine no está concentrado, Kise?- pregunto Kasamatsu Yukio mientras bebía un poco de agua y le pasaba a su As una toalla para secar su rostro.

Ryota se giró un momento de su lugar buscando a Aomine el cual estaba disperso en sus pensamientos pero viendo de reojo a un bajito castaño que contrario a Daiki prestaba atención a su capitán y a Momoicchi.

Ryota sonrió, eso era nuevo viniendo de Aominecchi.

-Claro que está concentrado, Kasamatsu-senpai- aseguro Kise bebiendo un largo trago de su agua -no me dejara las cosas fáciles, está siendo más salvaje que en ocasiones pasadas. Está jugando muy enserio, pero no es por su equipo, ni siquiera por Aominecchi. Solo fíjate en el chico castaño, el numero 9 cuando empiece el tercer cuarto-

-¿Kise?-

-Estaremos presenciando algo más por parte de Aominecchi además de mi ferviente necesidad de vencerlo en la cancha, Kasamatsu-senpai-

Yukio asintió y lo pensó un momento.

Kise sabe lo que hace y dice... a veces.

-¿No sabias que Nijimura-san y Akashicchi estaban enamorados, Aominecchi?-

-Tenía mis dudas, pero con esto que dices... me tomaste con la guardia baja, Kise- encesto limpiamente de nuevo.

-Yo tampoco lo creía hasta que Momoicchi y Kurokocchi me lo confirmaron- explico Ryota -solo fueron unos meses, después de eso Murasakibaracchi se le confeso a Akashicchi y ya sabes lo que paso después-

El amor entre Akashi y Murasakibara no era sano... no por parte de ninguno de los dos. Todo se basaba en órdenes, mandatos y obediencia. Seguía preguntándose cómo es que Murasakibara era capaz de aguantar todo eso sin volverse loco.

-¿Te has enamorado alguna vez, Aominecchi?-

-¡Aomine!-

El balón que tenía en las manos le fue arrebatado rápidamente por Ryota quien sabiendo que Aomine estaba en el juego sin realmente estarlo aprovecho la oportunidad para remontar.

-Veo que ya puedes responderme, Aominecchi- una sombra se puso frente a sus ojos justo en el momento que salto para encestar.

-No te confundas, Kise. No te dejare ganar ni ahora ni nunca- Aomine se interpuso en el tiro de Ryota.

-No que yo sepa, Kise- respondió Aomine -¿Cómo sabes que estás enamorado?-

-No lo sé con seguridad, Aominecchi- respondió Kise con calma y un poco de melancolía en sus ojos dorados -lo que sí puedo decirte es que me duele mucho que Kurokocchi haya cortado contacto con todos nosotros, especialmente conmigo-

-¿Estás enamorado de Tetsu?- eso era nuevo.

-Platónicamente pero si, supongo que amo a Kurokocchi- respondió Ryota con una sonrisa triste pero pacifica -después de Kurokocchi, no creo conocer a alguien mejor que mi adorado Kurokocchi, Aominecchi-

-Supongo que ya lo encontraste y aun no te das cuenta, idiota- exclamo Aomine viendo a Ryota en el suelo mientras su capitán lo miraba preocupado ayudándolo a levantarse.

Ganaron sobre Kaijo por algunos puntos de diferencia. Y ahora regresaban a los vestidores en completo silencio.

-Gracias por lo de hace rato, Wakamatsu-san- Aomine puso una toalla alrededor de su cuello viendo de reojo a Ryou y a Kosuke que caminaba a la par de Sakurai mientras cargaba sus cosas y las del castaño sobre sus hombros.

-Te necesitábamos concentrado, Sakurai. No es nada- revolvió el cabello mojado de Ryou con la palma de su mano ignorando que esa acción solo ponía de mal humor a Aomine.

"No te has dado cuenta igual que yo, Kise" pensó Daiki entrando a los vestidores.

Repentinamente quería volver al tiempo en que no había tratado con Sakurai Ryou.