Capitulo 5: Renace el Rey Dragón

Parecía que el destino existía para joder a Sasuke Uchiha, ¿no?

O tal vez sea el karma. La forma que el mundo tiene de devolverle el daño que le ocasiono a todas las personas que hirió y asesino.

Por que era la única explicación que encontraba para explicar que llegara a otro mundo con gente con poderes diferentes, pero similares a los suyos y que tenía sus propias amenazas a las que enfrentar. Amenazas que terminaron involucrándolo.

Si fuera su antiguo yo del pasado, hubiera ignorado el conflicto y se hubiera largado hasta esperar recuperar el Chakra suficiente para volver a casa.

Pero su yo actual, aquel que puede ver con vergüenza las decisiones que tomo por las manipulaciones de otros y por sus propias emociones, no podía ignorar a las personas que le dieron un techo y comida. Sasuke había crecido mucho desde aquel joven Genin que creía que nadie había pasado por lo mismo que él y por eso nadie lo podía entender.

Ahora se había hecho más humilde, más agradecido con las oportunidades que la vida le dio y que no merecía. Trabajarse y esforzarse por el bien de la paz y sus amigos, para hacerse digno del perdón y la buena fortuna que le han dado toda su vida desde que sobrevivió y para expiar sus pecados, es lo que lo mantiene luchando.

Eso es lo que lo llevo a esta situación: corriendo a través de un templo junto al líder de los ninjas de este mundo conocido Sub-Zero, bajando las escaleras hacía lo que parecía ser el objetivo del enemigo.

Sasuke no podía darle la espalda a los Lin Kuei, no por alguna clase de afinidad o empatía, sino porque ellos le ayudaron al dejarle dormir bajo su techo y ofrecerle comida, Sub-Zero hasta le dio una nueva espada que reemplaza la anterior y era un antiguo símbolo del clan. Sasuke no podía aceptar esos regalos y luego ignorarlos cuando necesitaban ayuda. Ayudarlos en su momento de necesidad era lo menos que podía hacer.

"¿A donde llevan estas escaleras?" Pregunto Sasuke, retirando su espada de uno de los Dragones Rojos que custodiaban el lugar.

"Llevan a la parte más profunda del templo, donde se guarda el huevo del Rey Dragón", respondió Sub-Zero tras congelar a un Dragón Rojo.

"Ya mencionaste eso antes, ¿pero que es? ¿Alguna clase de huevo de dragón?"

"Algo así. Es un objeto peligroso que Raiden me entrego hace algunos años para que lo custodiara. En ese huevo, esta el alma del Rey Dragón Onaga, anterior gobernante del Mundo Exterior. Si el Dragón Rojo lo despierta, podría traer la destrucción de todos los Reinos".

Era claro que ese Onaga era una amenaza muy seria. Claro, Sasuke dudaba que pudiera ser una amenaza para él en su máximo poder, pero el problema radicaba que él no estaba en su máximo en este momento. Ni siquiera se había recuperado después de lanzar su último jutsu a las fuerzas del Dragón Rojo hace unos minutos.

Ambos líderes bajaron por las escaleras a gran velocidad, prácticamente saltando. No tardaron más de dos minutos en llegar al final, donde Sasuke vio a dos Dragones Rojos bien armados posicionados como guardias y dentro de una habitación congelada estaba un gigante que era todo menos humano haciendo algún tipo de ritual, si las velas y los murmullos que soltaba era un indicativo.

Los Dragones Rojos, sin emitir un sonido, se lanzaron hacía ellos. Sasuke levanto su espada, bloqueando la de su enemigo mientras Sub-Zero retrocedía un poco para evitar los ataques del arma.

Sasuke observo que era una espada pesada parecida a un gancho se acercaba para atacarlo, pero para él, era como si se moviera en cámara lenta. Aun sin el Sharingan podía evadir ataques como este fácilmente. Evito un corte de la espada, luego otro y pateo a las rodillas de su enemigo, haciéndolo arrodillarse y luego le dio otra patada en la cara que lo tiro al suelo, para aprovechar y clavar rápidamente su espada en su garganta.

El hombre gorgojeo y levanto las manos hacía la espada en un intento de salvar su vida, pero Sasuke hizo presión con su pie en el cuerpo de su enemigo y enterró aun más la espada, traspasando la carne hasta que la punta toco el suelo debajo del hombre.

Sasuke vio como la vida se escapa de los ojos del hombre hasta que dejo de moverse, y poco después, de respirar. Era una vista que ya había visto antes. Incluso hubo un tiempo en donde se regocijo con las muertes que causaba, creyendo que era un paso más hacía su venganza. Ahora solo podía sentir vergüenza al recordar eso.

Saco la espada y la hizo girar para quitar la sangre de la punta. De reojo, vio a Sub-Zero acercarse, sintiendo su mirada en él. Atrás suyo vio a su enemigo en el suelo con dos cristales de hielo clavados en el cuello y otras dos en los ojos.

"¿Estas bien?" Pregunto.

"No es mi primera vez matando, y dudo que sea la última", respondió Sasuke.

Los ojos del Gran Maestro parecieron ensombrecerse de tristeza un segundo antes que fuera reemplazado por una mirada seria y fría. No era el momento de pensar esas cosas.

Ambos entraron a la habitación donde estaba Goro, encontrando que las velas en el lugar estaban aumentando de tamaño a un nivel anormal. Sub-Zero vio a su discípula inconsciente en el suelo y corrió hacía ella, mientras Sasuke se acercaba a Goro.

"No me interesa quien seas, pero se acabo", declaro Sasuke, apuntándolo con su espada.

Su cuerpo se tensó cuando escucho la risa de su enemigo. Una risa que decía que había ganado.

"Oh, tienes razón en eso; pero no como piensas".

De la nada, un rayo salió del huevo y golpeo de lleno al Shokan, iluminando brevemente toda la habitación. Goro grito entre agonía y jubilo por lo que sea que la luz le estaba haciendo.

Sasuke ataco, pero la luz parecía también funcionar como una especie de escudo, ya que su espada reboto cuando golpeo a su enemigo y no le hizo nada. Paso lo mismo cuando Sub-Zero lanzo un rayo de hielo. Ambos no tuvieron de otra que ver como el cuerpo del príncipe Shokan cambiaba, casi mutando.

El cuerpo de Goro se hizo más grande de lo que ya era y su piel se volvió de un verde oscuro y escamas surgieron en su pecho y hombros. De manera asquerosa, nuevos brazos surgieron de la zonas apuntadas, y estos brazos ya estaban mutados junto al resto del cuerpo. De su espalda, unos apéndices surgieron del interior de su carne, revelando unas enormes alas que cubrían todo el largo de la habitación.

La luz se esfumo con una onda que se expandió hasta fuera del templo. Seguidamente, un grito que era más bien un rugido se libero, sacudiendo todo y generando una onda de sonido que empujo a los dos guerreros un poco.

Qué intensidad, pensó Sasuke, viendo al monstruo que acababa de surgir. ¿Acaso hizo algo similar a Kabuto?

Recordó como Kabuto había explicado que se implanto células de Orochimaru y aprendió el Modo Sabio de las Serpientes, haciendo que todo su cuerpo cambiara radicalmente y se pareciera al de una verdadera serpiente, con las habilidades de una. Algo así debió haber ocurrido ahora.

La criatura se alzo en todo su gran tamaño, empequeñeciendo a Sasuke, quien no se intimido por la altura superior de este ser. Había enfrentado criaturas mucho más grandes y poderosas.

"¡Si!" Su grito fue monstruoso, sacudiendo levemente la escarcha y estalactitas de hielo que estaban en la habitación La voz de Goro combinada con otra que no sonaba humana. "¡El poder!"

Onaga había resucitado.

Sub-Zero le lanzo un rayo de hielo que el antiguo gobernante del Mundo Exterior en el cuerpo de un Shokan bloqueo antes de apartar a Sub-Zero con un golpe de su ala como si fuera una mosca. Sasuke intento rodear a su enemigo, pero su gran tamaño que abarcaba toda la habitación le impidieron rodearlo y él también fue golpeado por la otra ala, siendo mandado a estrellarse contra un pilar.

"Criaturas insignificantes", se burlo el Rey Dragón con regocijo, flexionando los dedos, sintiendo la fuerza de su nuevo cuerpo. "Los acabaría como los gusanos que son, pero tengo asuntos más importantes que atender", extendió sus alas que rozaban los muros de la habitación. "Tengo que ir a recuperar lo que es mío".

Seguidamente, desplego sus alas y a una velocidad que alguien de su tamaño no debía tener, destrozo el techo, ascendiendo hasta perderse a la altura.

Recomponiéndose de donde había sido lanzado, Sasuke se puso de pie, apoyándose en su espada clavada en el suelo. Para toda esta situación, solo tenía una cosa que decir:

"¿Pero que carajo...?"


Kenshi y Shisui corrieron y chocaron espadas contra Daegon, quien se movía con bastante agilidad ante dos enemigos mientras usaba armas que debían ser demasiado pesadas para blandirlas con una mano, lo que era un testigo de su fuerza física.

Daegon blandió las dos espadas con fuerza y precisión y se aseguraba que cada golpe, esquive, golpe y parada fuera natural y sin esfuerzo, pero también contundente.

Saliendo hacía los pasillos para luchar mejor, dio un giro de 360 grados y ataco agresivamente a Kenshi y Shisui, quienes retrocedieron antes de atacar con sus espadas. Daegon se enfoco en el espadachín ciego, que aunque se movía bien, sus golpes eran débiles y su cuerpo estaba agotado por las torturas a la que lo sometió, siendo impulsado por la ira y odio que le tenía.

Shisui también noto eso, ya que cuando parecía tener una oportunidad para atacar, la dejaba pasar para proteger a Kenshi de un golpe mortal de su enemigo que en su estado actual no resistiría.

"¡Apártate, Kenshi!" Le grito Shisui a su amigo, haciendo un par de sellos de mano. "¡Estilo de Fuego: Justu Bola de Fuego!"

Kenshi pateo a Daegon e inmediatamente salto, justo a tiempo, ya que Shisui expulso desde su boca una bola de fuego que aumento de tamaño hasta ser el doble de grande de lo que era Shisui, impactando por completo a Daegon, perdiéndose entre las llamas.

"¿Lo mataste?" Pregunto Kenshi.

"Lo dudo", respondió Shisui.

Y tal como creía, Daegon salió de las llamas ileso y con una sonrisa burlesca.

"¿En serio creen que unas llamas me matarían? Tengo mi base en un volcán, idiotas. Se soportar el calor".

Con un rugido, se lanzo hacía Shisui, rompiendo el suelo bajo sus pies. La velocidad a la que se acerco fue abrumadora que hubiera sido imposible de esquivar por medios normales.

Pero Shisui disponía de medios no normales para salvarse.

Cuando Daegon blandió sus espadas, el cuerpo de Shisui parpadeo, y cuando parecía que la espada lo cortaron, Daegon noto que había sido solo una imagen residual. Con su ojo bueno, ubico al pelinegro al lado de Kenshi.

"Eres una caja llena de trucos, ¿eh?"

Shisui no respondió. Sin quitarle la vista a su enemigo, estudio sus posibilidades; por un lado, de seguir luchando atraerían atención indeseada de los miembros del Dragón Rojo, lo que ocasionaría que fueran rodeados y atrapados. Además, no sabe cuanto más Takeda podrá distraer a las fuerzas. Por el otro, podrían seguir luchando. Aunque Daegon era un enemigo poderoso, lo suficiente como para soportar una lucha entre los dos y que tuviera que usar su Jutsu de Cuerpo Parpadeante para esquivar un ataque, si empleaba todo el poder de su Sharingan, Shisui tenía la certeza de ganar.

Pero ese no era el objetivo. La misión era rescatar a Kenshi. Podrían guardar la batalla para una fecha posterior.

"Tenemos que irnos", le dijo a Kenshi en susurros.

"¡No! Ahora podemos terminar con todo esto. Podemos matarlo, terminar con el Dragón Rojo de una vez por todas", dijo Kenshi, negándose a irse, negándose a huir cuando el asesino de Sujin estaba delante suyo.

"No eres tu el que habla, sino tu deseo de venganza", señalo. "Takeda esta afuera distrayendo a los hombres del Dragón Rojo y no creo que pueda durar mucho. Tenemos que irnos, o nos atraparan a todos".

Kenshi apretó los dientes, su mandíbula tensa. No quería huir, no ahora, pero el escuchar sobre su hijo y el peligro que esta corriendo por salvarlo, más el riesgo de que todos sean capturados por su culpa fueron suficientes para hacerlo recapacitar.

Quería matar a este bastardo por Sujin, por todo los crímenes que ha cometido, pero no a costa de perder a su hijo y el amigo que lo ha apoyado todos estos años. Sujin será vengada, pero no ahora.

Antes de planear como irse, Daegon se abalanzo contra ellos, blandiendo sus espadas. Shisui y Kenshi tuvieron que agacharse y lo atacaron en sincronía, pero el hijo de Argus demostraba estar a la altura del reto, bloqueando sus espadas y atacando con una fuerza mayor para abrumarlos.

Shisui desvió la espada de Daegon hacía abajo, aprovechando para saltar y darle una patada en el cuello. El golpe hubiera sido suficiente para romperle el cuello a una persona normal, pero a Daegon parecía que no le hizo nada.

Riéndose, el hijo de Argus pateó a Shisui, que no pudo esquivar el golpe y fue mandado a impactarse contra la pared.

Aprovechando que su enemigo estaría momentáneamente caído, Daegon ataco con sus dos espadas a Kenshi, destrozando sus defensas fácilmente. El espadachín ciego salto para esquivar un golpe de la espada que se clavo en la tierra, y usando su telequinesis, hizo levitar unas rocas que lanzo contra Daegon, quien las destrozo al agitar su brazo.

"Esperaba más de alguien que ha molestado mis negocios durante años. ¿Acaso la tortura fue demasiada para ti?" Pregunto con burla.

"No conoces mi poder", gruño Kenshi.

Pero Daegon no pudo seguir, ya que vio un shuriken ser arrojado a su rostro que tuvo que desviar. Shisui se movió alrededor de su punto ciego que era su ojo malo, caminando por las paredes y lanzándose hacía Daegon, que bloqueo su espada con la suya.

Pero lo que Shisui estaba buscando no era asestar un golpe, sino acercarse lo suficiente como para que lo mirara directamente a los ojos.

"¡Sharingan!"

Maldición. Daegon había recibido muchos informes de sus hombres que habían sido afectados por los poderes de Shisui, lo que le había llevado a concluir que debía evitar en todo momento verlo a los ojos, razón por la que en toda la batalla nunca lo ha mirado directamente a la cara. Inmediatamente, cerró los ojos.

Shisui sonrió. Bien, le dio un cabezazo, seguido de una patada que potenciada con su Chakra, fue suficiente para empujarlo hasta la pared. Sabía que había estudiado mi Sharingan por sus hombres, me di cuenta por como nunca me miro a los ojos. Esperaba asustarlo para tener una oportunidad, miro a Kenshi. "¿Puedes moverte?".

"Si..."

"Entonces es hora de irnos".

"¡No irán a ninguna parte!" Rugió Daegon, furioso.

Shisui saco de su bolso de herramientas ninja una bomba de humo que tiro al suelo. El humo purpura se extendió rápidamente, ocultándolos.

"Esto te va a marear", le advirtió a su amigo.

"Lo soportaré", respondió Kenshi.

Sujetando a Kenshi, Shisui hizo el sello de Carnero con su mano izquierda, activando todos los sellos explosivos que sus Clones de Sombra instalaron por toda la base mientras buscaba a Kenshi. Las explosiones ocurrieron en toda la cueva, sacudiendo el volcán.

Con Daegon mirándolos con una intensa sed de sangre, el Uchiha volvió a usar el Jutsu del Cuerpo Parpadeante para sacarlos rápidamente de la base, dejando una destruida y arruinada base del Dragón Rojo detrás suyo.

Estando en el Bosque Krimson, se detuvieron para respirar. Shisui dejo a Kenshi para respirar, mientras el espadachín ciego no pudo contenerse y vomito en el piso. Es lo que siempre pasaba cuando usaba el Jutsu del Cuerpo Parpadeante con alguien que no estaba acostumbrado. Fue una suerte que funcionara tan bien con Kenshi.

"No estamos seguros aquí..." dijo Kenshi tras unos segundos de recomponerse por vomitar. Normalmente, esconderse en un bosque era práctico, pero no cuando el bosque no tenía hojas y estaba tan muerto como este.

"Estamos esperando a Takeda", respondió Shisui. Unos segundos después, el hijo de Kenshi llego.

Su armadura tenía algunos rasguños y sus látigos tenían sangre que no era suya, pero nada de eso importo cuando padre e hijo se abrazaron llenos de alivio porque el otro estaba vivo.

"Te extrañe, hijo", dijo Kenshi con un hilo de voz. Aunque solo fue una noche, haber estado separado de su hijo, sabiendo que este iría a rescatarlo y morir en el intento por su culpa, fue peor que las torturas a las que lo sometieron el Dragón Rojo.

"Yo igual, padre", dijo Takeda, abrazando con cuidado a su padre para no herirlo por error. Tras unos segundos más, se separaron y Takeda comenzó a buscar cualquier herida en el cuerpo de su padre. "¿Estas bien? ¿Te hicieron algo esos bastardos?"

"Nada que no fuera esperable", dijo Kenshi, pero queriendo dejar ese tema de lado. "Pero podemos dejar mi salud para después. Tenemos que irnos y llamar a Sonya. Ahora. Antes de que sea tarde".

"¿Por que?" Pregunto Shisui.

"Por que mientras estuve atrapado por el Dragón Rojo, escuche sobre sus planes, lo que van hacer. Tenemos que informarle rápido a Raiden, porque si lo que escuche es cierto, es posible que todos estemos en peligro".


Con la ayuda de Raiden, pudo teletransportar un destacamento armado de las Fuerzas Especiales al templo de los Lin Kuei, pero cuando llegaron, la batalla ya estaba casi terminada. Las fuerzas del Dragón Rojo estaban en retirada y los pocos que seguían luchando estaban siendo aplacados por los Lin Kuei.

Poca ayuda brindaron las Fuerzas Especiales en ese escenario, ayudando a que fuera más fácil capturar a miembros del enemigo, cubriendo las áreas para asegurar que no vendría otro ataque y ayudando a los heridos.

Sonya Blade caminaba a través de los restos del campo de batalla, dando ordenes a sus oficiales para ayudar a los Lin Kuei y que no dejaran escapar a ninguno de los Dragones Rojos capturados. A pesar de estar a finales de sus cuarenta, se mantenía como una mujer hermosa de cuerpo atlético y delgado. Su uniforme militar, que eran una chaqueta azul corta con sus placas colgando de su cuello, pantalones ajustados, guantes sin dedos y un gorro en su cabeza le daban un aire de seriedad que combinaba con su expresión estoica. Su cabello rubio estaba trenzado en una larga trenza que le llegaba hasta la cintura.

"Bueno, bueno. Parece que aquí ocurrió toda una escena de acción".

Caminando un poco detrás de ella, a su lado, estaba un hombre de su misma edad, de cuerpo musculoso con gafas de sol que cubrían sus ojos. Usa una sudadera con capucha de manga corta, junto con una camisa azul grisácea que cubre parcialmente su tatuaje en el pecho. También tiene vendas envueltas alrededor de sus muñecas y guantes negros sin dedos. Su cabello es castaño, pero con una coloración grisácea por la edad.

Ese hombre era Johnny Cage, antiguamente un actor famoso que sigue siendo recordado, pero ahora era un consultor militar y miembro líder de las Fuerzas Especiales, siendo la mano derecha de Sonya, entrenador de los reclutas más nuevos y su ex-esposo.

Sonya ignoro el comentario de Johnny mientras se dirigían hacía Sub-Zero, quien estaba conversando con Raiden. Por las expresiones que tenían, lo que sea que hubiera pasado no era bueno.

"De acuerdo, ya estamos aquí. ¿Cuál es el problema y que tan grave es, Sub-Zero?" Pregunto Sonya una vez que se acercaron.

"Es el peor escenario posible en esta situación, general Blade", respondió Sub-Zero con gravedad en su tono. "Goro tomo el poder del Huevo del Dragón y lo uso para transformarse en Onaga. ¿Y que es ese huevo del que hablas?".

"¿Goro? ¿Hablamos del mismo cara fea de cuatro brazos que Liu Kang derroto hace años?" Pregunto Johnny con su típico humor. "Creí que Kotal Khan le pateó el trasero".

"Kotal Khan lo derroto, pero no lo mato, sino que le corto los brazos; que debe ser la razón por la que Goro se unió al Dragón Rojo, para buscar la forma de sanar y vengarse", respondió Raiden. "Y sobre el huevo, no es uno cualquiera: es el Huevo del Rey Dragón".

Con sus manos emanando electricidad, Raiden hizo una figura de Onaga hecha de luz.

"Hace muchos siglos, antes que Shao Khan se volviera el gobernante que conoceríamos, el Mundo Exterior era gobernado por Onaga, el Rey Dragón. Con su ejercito indestructible de piedra, era un ser que amenazaba con destruir todos los Reinos. Era una fuerza que incluso asustaba a los Dioses Antiguos. Antes de que pudiera comenzar sus serie de conquistas, su general más poderoso y confiable lo dio de beber un veneno que lo debilito lo suficiente para que ese general pudiera derrotarlo y quitarle el trono".

"El carapez que conocemos y amamos", comento Johnny.

"Si, Johnny Cage. Shao Khan salvo los Reinos al vencer a Onaga, aunque solo fuera para ocupar su lugar y comenzar su propia serie de conquistas", dijo Raiden, haciendo desaparecer la imagen. "Pero no pudo eliminarlo definitivamente. La magia de almas que Onaga conocía era más poderosa de la que Shao Khan creía. Una vez que fue derrotado, Onaga saco su esencia fuera de su cuerpo y la metió dentro del huevo de un dragón que sus seguidores ocultaron de Shao Khan durante siglos, a la espera de que un día, su señor renacería".

"¿Y ese huevo lo tenías tu todo este tiempo?" Pregunto Sonya a Sub-Zero.

"No todo el tiempo. Luego de formar a los Lin Kuei, Raiden vino con el huevo y me explico lo que era, así como el peligro que representaba para todos. Lo mantuve sellado en la parte más profunda del templo a bajas temperaturas para que no pudiera hacer nada", explico.

"Yo encontré el huevo gracias a mis visiones", agrego Raiden. "Me permitieron descubrir que, mientras todos estabamos ocupados con la amenaza de Shao Khan, Onaga estaba tras las sombras trabajando en su regreso", explico. "Pude impedir su retorno al tomar el Huevo del Dragón. Considere que de todos los lugares, estaría más a salvo con los Lin Kuei".

"Creí que tus visiones se habían acabado luego de la derrota de Shinnok", dijo Johnny.

"Y así fue. Las visiones que me llevaron al huevo ocurrieron un año antes de la invasión de Shinnok", respondió Raiden.

Las visiones de las que Raiden hablaba provinieron de su versión de un futuro distopico que su yo de esa era envío a su versión más joven del pasado para evitar el Armageddon. Las palabras claves que uso fueron "Debe ganar".

Raiden no entendió el mensaje durante mucho tiempo, lo que llevo a que tomara malas decisiones que costaron la vida de la mayoría de los Campeones de la Tierra y de miles de inocentes. Al final, el mensaje quería decir que tenía que dejar que Shao Khan fusionara los dos Reinos, ya que al hacerlo sin ganar el Mortal Kombat estaría infringiendo las leyes de los Dioses Antiguos, que harían que estos lo castigaran con la muerte.

Eso termino por suceder, pero al final resulto que todo era un engaño del Brujo Quan Chi y del Dios Caído Shinnok para debilitar ambos Reinos y no tener oposición cuando este último resurgiera.

"De acuerdo, ya sabemos quien es el tipo malo. Ahora la pregunta es, ¿cómo Goro digievoluciono en eso?" Planteo Johnny Cage.

"¿Y que es lo que quiere este Onaga?" Agrego Sonya.

"Goro estaba haciendo una especie de ritual cuando llegamos. Eso debió ocasionar que el huevo reaccionara y lo cubriera de una luz que lo transformo", dijo Sub-Zero. "También dijo que iría a recuperar lo que es suyo".

"Lo que quiere Onaga es simple: recuperar el trono que le quitaron", dijo Raiden de brazos cruzados sobre el pecho. "Y si usa a Goro de recipiente, ya habrá aprendido todo lo que sucedió desde su derrota. Lo más lógico es suponer que atacara a Shao Khan y a sus fuerzas para demostrarle al Mundo Exterior que volvió. Tenemos que ir avisarle y brindarle nuestra ayuda".

"¿Y crees que aceptara?" Pregunto Sonya, dudosa de que el Khan actual acepte por su orgullo.

"Si quiere seguir teniendo un reino que gobernar, no tendrá de otra", dijo Raiden. "El Rey Dragón no es algo que se pueda enfrentar solo. Tenemos que unir fuerzas si queremos superar esta amenaza que supera todas a las que hayamos enfrentado antes".

Los tres asintieron, entendiendo la gravedad que representaba Onaga y lo peligroso que sería dejarlo libre mucho tiempo. Ya habían pasado por dos guerras, no querían ni necesitaban una tercera.

Sasuke, que estaba ayudando a llevar a los heridos, paso por la visión de Raiden, que disculpándose con sus campeones, se alejo de ellos para acercarse al Uchiha.

Al ver al Dios del Trueno caminar hacía un joven que se distinguía de todos los demás por no llevar la armadura, Jonnhy Cage no pudo evitar preguntar: "¿Y ese chico que es? ¿Un nuevo jugador?"

"Algo así", respondió Sub-Zero. "Su nombre es Sasuke Uchiha y... no es de aquí".

"Espera. ¿Dijiste Uchiha? ¿Cómo Shisui?" Pregunto Sonya.

"Ambos pertenecen al mismo clan".

Sonya abrió los ojos al escuchar eso y entender lo que significaba. "Espera, eso quiere decir que él..."

"Si".

Johnny silbo. "Parece que tenemos un personaje invitado al elenco".

El celular en el bolsillo trasero de Sonya comienza a vibrar. La rubia lo toma y ve quien es.

"Hablando del diablo", contesto la llamada al llevarse el celular a la oreja. "¿Pudieron tu y Takeda rescatar a Kenshi, Shisui?"


Sasuke había visto a Raiden y Sub-Zero reunirse para conversar con dos personas con ropas que nunca había visto, pero por lo parecido que eran lo chalecos de varios de estos hombres a los chalecos que usan los Chunin y Jounin, y la forma en que se movían, debían ser un grupo militar aliado de los Lin Kuei.

Él se mantuvo ocupado ayudando a los heridos y a llevar a los prisioneros. Estaba molesto porque el que ocasiono todo esto se había escapado frente delante de sus narices, pero no podía hacer nada para cambiarlo. Al menos la batalla principal ya había terminado.

Vio a Raiden acercarse y tras pasar a un Lin Kuei herido a uno de estos hombres uniformados con cascos y extrañas armas que disparaban proyectiles pequeños, lo espero. Se hacía de una idea de lo que quería.

"Escuche como ayudaste en la defensa del templo y como tu contribución hizo que la batalla fuera más corta, salvando muchas vidas de los Lin Kuei. Tienes mi agradecimiento por eso".

"Vayamos al punto, Raiden", dijo Sasuke. Nunca le gusto ir al grano. "Quieres mi ayuda, ¿verdad?"

Ok, entonces el enfoque directo. Raiden podía trabajar con eso.

"Si. Como ya has visto, la amenaza de Onaga es muy grande y cualquier ayuda es necesaria para la protección de los Reinos", explico. "Se que este no es tu mundo y no tienes ningún derecho a prestarnos tu fuerza después de haber ayudado en la defensa del templo, pero te pido que lo hagas una vez más, no por mi, sino por todos los habitantes de este universo que sufrirán a manos de Onaga si no se le detiene. Si lo haces, te prometo que no volveré a molestarte durante tu estadía en el mundo".

Sasuke lo pensó un momento. No tenía obligación de ayudar, como señalo Raiden. Haber defendido el templo de sus enemigos y acortar la batalla lo suficiente para evitar que muchos miembros murieran debía ser suficiente para pagar su deuda por el hospedaje. Ya no tenía una deuda con ellos y fácilmente podía quedarse en el templo hasta recuperar su Chakra y volver a su mundo. Y la verdad, no quería meterse en problemas que no son suyos, solo sería un fastidio.

Pero no era una persona cruel, y mucho menos insensible. No, su "yo" que era actualmente podía entender las consecuencias de lo que pasaría si este "Onaga" tenía éxito, en la destrucción y muerte que traería. No era un idiota que se queda cruzado de brazos ante una amenaza de ese nivel y lo mucho que estaba en juego.

Puede que este no sea su mundo, que esta no sea su gente y esta no sea una amenaza para Konoha, pero no se quedaría de brazos ante esto. Maldita sea esta empatía suya.

Además el maldito me derribo como si fuera una escoria. Eso no puedo dejarlo pasar, pensó Sasuke. Podía no ser tan orgulloso como lo fue en el pasado, pero no dejaría que alguien lo golpeara de esa manera y saliera libre. "Bien, te ayudaré con tu problema", le dijo a Raiden. "Pero no se de cuanta ayuda podré hacer con lo poco de Charka que tengo actualmente".

"Si el único problema es tu falta de energía, puedo solucionarlo", dijo Raiden con sencillez. "Y realmente agradezco la ayuda que brindas. No olvidaré esto".

"Lo que sea. Si sabes a donde van atacar, no perdamos tiempo y vámonos".


Lo más difícil de los fanfics no es meter a los personajes o hacerlos interactuar como corresponden, sino el inventar y escribir escenas nuevas, además de que los personajes se sientan correctos a ellos.

No hubo tanta acción como se esperaba, pero la lucha aumentará un poco más en los siguientes capítulos. No olviden dejar sus comentarios.

¡Muchas gracias por leer!