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CAPÍTULO 2

Aclaremos Algo.

No hablaron en todo el trayecto, primero porque ella no decía nada, se dedicaba a mirar a todas partes con curiosidad y segundo porque Severus estaba muy ocupado analizando a "la invitada", el hombre noto que a pesar de que viera todo a su alrededor con ojos asombrados reconocía los pasillos que caminaban para llegar a la enfermería. Curioso, muy curioso.

Llegaron a la enfermería sin mayor contratiempo, cuando atravesaron las puertas de madera Madame Pomfrey los recibió. Mirando a la joven con una expresión severa.

-No vuelva a hacer eso.- tomo a la chica de los hombros guiándola a la cama donde había despertado.- Entiendo que pudo asustarse pero no fue muy inteligente de su parte salir huyendo, mire como está.- la enfermera siguió hablando más y más rápido haciendo que ella perdiera interés en la diatriba al entender sólo la mitad, dios como odiaba el acento inglés.

Snape carraspeó para llamar la atención de la mujer.- El profesor Dumbledore me pidió que te dijera que le dieras una poción revitalizante y luego la enviaras a su despacho, es de suma importancia que hablemos con ella.- dijo el hombre muy serio.

-Quítate la túnica querida.- ordenó cuando la joven estuvo sentada en la cama.- No me importa lo que Albus diga Severus, la niña necesita atención médica y…. ¡Santo Cielo! - la joven dio un salto en la cama por el grito de la enfermera.- Mira como estas, no, no, no. Esta señorita no saldrá de aquí hasta que yo lo diga ¡Severus! - llamó con voz fuerte.- Voy por pociones a mi despacho, haz algo útil y hazle un chequeo.- sin esperar respuesta la enfermera se fue por el pasillo dejándolos solos.

Refunfuñando entre dientes el profesor se acercó a la morena.

-¿Cómo te llamas? - pregunto mientras sacaba su varita, no escucho respuesta.- ¿No me escuchaste? Te hice una pregunta.- cuando enfocó su mirada notó que ella le hacia una seña, se palmeaba la garganta.- ¿Te duele? – Sin soltar la varita acerco sus manos al cuello, tanteando, luego agito su varita, una luz roja emano de esta.- Tienes la garganta inflamada.- informó.- Creo que aún hay poción para eso en el estante.- murmuro en voz alta, fue hacia el estante y cuando encontró el frasco que necesitaba se lo tendió a la chica.- Bébetelo.

Ella frunció el ceño mirando el frasco, alzó la mirada a Severus arqueando una ceja.

-No está envenenada si es lo que piensa, la hice yo mismo.- dijo con tono amargo. Ella al escuchar quien la había preparado tomo el frasco entre sus manos dándole un sorbo. Tragar el espeso líquido fue una tortura, pero en cuanto termino de tragar sintió el efecto instantáneamente. Su laringe ya no se sentía apretada dejándole respirar con más facilidad, la magia era asombrosa. Devolvió el frasco a Severus.

-Gracias.- dijo ella, pero al ver que el profesor no le entendió volvió a repetir.- Gracias.

-Así que si hablas inglés.- dejó el frasco vacío en el estante, volvió donde ella estaba, esta vez concentrándose en hacer el chequeo, la mayoría eran raspones y alguno que otro golpe, no tenía huesos rotos ni daño interno.

-Apenas…Me es difícil comprender el acento inglés.- dijo después de un momento. Todo el tiempo que Severus le estuvo haciendo el chequeo ella lo miro, "Ahora veo porque mi mamá decía que Alan Rickman parecía una señora" fue lo que pensó, mordiéndose el labio para contener una risita que sabía el profesor no apreciaría. Ciertamente, si comparabas al actor con el verdadero Severus, la diferencia era mucha. Alan Rickman a pesar de su excelente papel en la película no se comparaba al verdadero Severus Snape. El profesor podría ser descrito fácilmente como "Masculino", alto "Muy alto" pensó con agrado, de hombros anchos pero no muy corpulento, piel muy blanca aunque para ella a todos los ingleses les faltaba algo de color, el cabello para su sorpresa era más largo de lo que en un principio creyó, el cabello azabache le llegaba por los hombros. Los ángulos de su rostro eran muy marcados dándole ese aspecto serio, ciertamente por la falta de peso su nariz se veía realmente prominente, la mueca hostil y el ceño fruncido era lo que solía aterrar a los estudiantes, pero ella sabía que esa mueca era solo una fachada.

-¿Qué tanto me está viendo? – la voz amarga de Snape la saco de sus pensamientos.

-Lo siento, es que…No eres como yo lo imaginaba.- ante ese comentario el ceño del hombre se frunció aún más, ella al ver su expresión se preocupó e inmediatamente tomo la manga de la túnica ajena.- ¡Espera! No quise ofenderte, es solo que…eres tan genial y misterioso. Siempre te creí alguien increíble pero ahora que te veo…- sonrió recorriendo al hombre con la mirada.- La palabra se queda corta.

Pocas cosas podían descolocarlo, al parecer ésta era una de ellas. Para alguien como Severus que estaba acostumbrado a lidiar con el desagrado y desprecio de la gente que alguien salida de la nada te dijera eso era choqueante.

-Albus no seas ridículo, es solo una niña no va a desatar un pandemonio.- se escuchó la voz de Pomfrey que volvía por el pasillo, al parecer con compañía.

-Popy, entiende, no sabemos nada de ella.- se escuchó la voz amistosa del director.

-¡No me importa! Se quedara aquí hasta que yo lo diga.- con esa declaración la enfermera entró en el campo de visión de ambas personas.- Severus ¿Cuál es su diagnóstico? – pregunto ella acerándose a la cama, detrás de la enfermera venía Dumbledore.

-No hay daño interno ni huesos rotos, solo raspones y moretones, sus pies son lo más preocupante ya que corrió por piedra fría y después por tierra descalza.- automáticamente la enfermera le hizo un gesto de desaprobación.- También tenía inflamada la laringe pero ya me encargue de eso.

-Excelente Severus ¿Algo más? – pregunto esta vez Dumbledore con una significativa mirada.

El hombre estuvo a punto de decirle lo que la chica le había dicho pero un ligero tirón en su manga le hizo voltear viendo el rostro de la morena, ella le hizo un gesto de negación con la cabeza pidiendo silencio. Severus realmente sin saber porque cedía dijo.- Acabo de administrarle la poción director, tarda un poco en hacer efecto.

-Bien, entonces comprobémoslo.- Pomfrey hizo un gesto para que Snape se apartara.- ¿Cómo te llamas querida?

No sabía si era por el tono pomposo o si su inglés estaba muy oxidado pero le costó entenderle a la enfermera lo que dijo.- Katerina.- respondió.

-¿Qué edad tiene? - pregunto la enfermera mientras dejaba frascos en la mesa auxiliar y los examinaba, pensando en cual darle primero.

-19 años.- Pomfrey y Snape voltearon a verla sorprendidos.- ¿Qué?

- Nada…- contesto la enfermera, procediendo a tomar una de las pociones pasándosela a Katerina para que la bebiera.- Es inesperada su edad. No tiene la estatura correspondiente.

- Mido 156 cm.- respondió molesta, prácticamente le dijeron enana, tomo el frasco bebiéndose el contenido de un trago, haciendo una mueca de asco al tragarlo.- No es mi culpa que ustedes los ingleses sean tan altos.

- Oh, que descuidada soy. Se me ha olvidado la crema para los raspones, voy por ella.- anunció Pomfrey. Dumbledore hizo un gesto a Snape para que acompañara a la mujer. Cuando él y Katerina estuvieron solos centro su atención en ella.

- Señorita Katerina.- llamó el director, intentó dar un paso hacia la morena pero al ver que esta retrocedía se quedó en su lugar.- ¿Podría decirme cuál es el motivo de su llegada? – ella le miro largamente con los ojos entrecerrados.- Señorita…

- Ya lo oí.- respondió de mala gana a Dumbledore.- Vamos a dejar algo en claro, no tengo idea de cómo llegué aquí ni de qué manera fue que sucedió tal milagro pero no soy un peligro.- miro de frente al viejo, hablando firme.- Estoy segura de que tiene tantas dudas como yo, responderé sus preguntas solo si McGonagall y Severus están presentes y por nada del mundo quiero que Ojo Loco esté presente ni remotamente cerca de mí ¿Fui clara?

Dumbledore no pudo más que mirar a la morena estupefacto, nadie nunca le había hablado así y menos una muchachita que no tenía mucho de haber cumplido la mayoría de edad. Le molestaba, ¿Acaso no estaba consciente de quien era Albus Dumbledore? No, al parecer si lo sabía sino no le hubiera hablado de esa manera, debía averiguar más sobre ella y pronto.

Al final Dumbledore sonrió lo más amable que pudo.- Transparente.- cuando Pomfrey y Snape volvieron los habitantes de la habitación seguían en la misma posición que los dejaron, aunque el ambiente se había tornado muy tenso.- Severus, por favor acompáñame.- dijo al pocionista, luego giro a ver a la enfermera.- Popy cuando termines con la señorita envíala a mi oficina por favor, también consíguele algo de ropa, gracias.- el hombre camino a la salida siendo seguido por Severus.

-¡Oiga! ¡Alto! ¿Dónde está mi ropa? – grito Katy desde el camastro. El director a punto de salir se giró a verla, su sonrisa siendo incómodamente amable.

- ¿No creerá que es muy inteligente deambular por el castillo con un pantalón corto y una camiseta en esta época del año o sí? – a regañadientes ella tuvo que darle la razón al viejo, aunque no lo dijo en voz alta solo volteó el rostro dando a entender que no le hablaría.

Fuera de la enfermería Dumbledore y Snape caminaban rumbo a la oficina del primero, el director envió un patronus ordenando una reunión en su oficina de inmediato. Cuando llegaron McGonagall, Moody, Madame Maxime e Igor Karkaroff ya los esperaban. Dumbledore caminó hasta su escritorio, dejándose caer en la silla pesadamente.

Moody con su expresión poco amistosa se acercó al escritorio.- ¿Entonces? ¿Qué averiguaron?

-No mucho, solo sabemos que se llama Katerina.- antes de que alguien dijera algo se adelantó.- Dijo que respondería todas nuestras preguntas solo si solo estábamos Minerva, Severus y yo.

- ¡Eso es inaudito! – estallo Madame Maxime con su acento francés. Igor se quedó parado junto a Severus.- ¡Esa mocosa no puede poner condiciones, es una intrusa!

- No pensaras de verdad aceptar o si ¿Albus? – inquirió el ex auror.

-Me temo que ya he aceptado, Alastor.- respondió en un suspiro Dumbledore.

-Si lo pensamos un poco, es una conducta normal.- intervino McGonagall.- Ya vieron su reacción cuando despertó, lo mejor es interrogarla en un grupo pequeño.

-También noté algo particular.- intervino Snape por primera vez.- Ella no posee un núcleo mágico.- todos en la oficina enmudecieron por la nueva información.- Por lo tanto no es peligrosa, al menos no para nosotros.- Igor y Madame Maxime parecieron estar de acuerdo con esa nueva información ya que lo único que dijeron fue un "Manténganos informados" antes de dirigirse a la salida del despacho.

- ¿Es una muggle? – preguntó Minerva saliendo apenas del mutismo.- Eso…no puede ser, es decir, un muggle no puede encontrar Hogwarts, mucho menos atravesar las barreras.

-Lo es.- afirmo Snape.- Cuando le estaba haciendo el chequeo, busqué si sus niveles de magia sufrieron algún daño pero no encontré su núcleo mágico, por lo tanto es una muggle.

-Aun si fuera una muggle, no es una muggle cualquiera.- se adelantó Moody.- Cuando huyó de la enfermería sabía exactamente por cual pasillo escabullirse para que no la encontráramos. Ella sabe algo. ¡No podemos solo confiar en lo que diga!

- Estás siendo paranóico Alastor.- dijo Minerva rodando los ojos.

- ¡Siempre alerta! Ese es mi lema.- Severus bufó, el ojo mágico de Moody giró directo hacia él, a punto de decir algo Dumbledore intervino.

- Hay algo que podemos hacer.- intervino Dumbledore, con su varita conjuro un Accio, de entre uno de los estantes voló una mochila morada con diseños de colores muy extravagantes, algo nunca antes visto por los magos.- Esta…mochila cayo con ella, el joven Krum la encontró flotando a unos metros de la orilla del lago. ¿Alastor nos harías el favor? – el mago alzo su varita conjurando un Revelio, nada ocurrió, intento con otros hechizos pero nada sucedía.- Al parecer no tiene ninguna clase de protección ni maleficio.- analizo el viejo, con la varita hizo un par de movimientos provocando que el contenido de la mochila se desplegara en un escritorio, todos aguantaron la respiración al encontrar dos muñecos, uno de Harry Potter y otro de Severus Snape. Los muñecos estaban hechos de estambre, como tejidos, no poseían nariz ni boca solo dos grandes botones con el color correspondiente a los ojos de cada uno. Cada muñeco era exacto a su persona, hasta Potter tenía la cicatriz bordada en hilo rojo. Ambos muñecos estaban algo mal trechos por el chapuzón que recibieron.

-Albus, esto… ¿Qué significa? – pregunto preocupada Minerva. Severus se quedó estático viendo a su "yo" miniatura. Dumbledore junto con Moody continuo viendo el contenido de la mochila, encontrando un par de aparatos que desconocían, una especie de navaja retráctil….

- No tengo idea.- respondió al fin el director con el ceño fruncido.- ¿Qué dices Alastor?

- No hay nada peligroso, solo esta clase de navaja.- con la varita le hacía dar vueltas para verlo.- Lo único preocupante son estos muñecos.- dejo la navaja encima del escritorio mirando una vez más los muñecos.

Severus no presto atención a nada de la conversación, atrapado en sus propios pensamientos. Desde la llegada de…Katerina, todo se había vuelto un caos, desde alarmar a todo el mundo, salir huyendo como si un Dementor la estuviera persiguiendo, hasta alterar su propia calma con semejantes palabras de asombro y ¡Ahora esto!

Unos suaves toquidos en la puerta lo hicieron salir de su mente, vagamente escuchó como Dumbledore pedía a Ojo Loco que se retirara, cuando el ex auror abrió la puerta dejando ver a la morena, ahora vestida con el uniforme del colegio. Antes no lo había notado pero a pesar de su estatura Katerina delataba su edad con sus atributos femeninos, ahora sin el cabello cubierto de ramitas y peinado se daba cuenta de que parecía más madura de lo que ella decía, quizás fuera por la expresión seria, aunque los ojos verdes le daban un toque infantil, la chica era incapaz de ocultar su curiosidad por el castillo. Severus se preguntó ¿Por qué demonios estaba notando todas esas cosas? Con un gruñido dio la espalda a la recién llegada.

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Del otro lado del castillo en la sala común de Gryffindor Harry por fin entraba por el retrato de la dama gorda, el moreno vio a sus amigos sentados frente a la chimenea, fue con ellos.

-Hola chicos.- saludó sentándose junto a Ron, Hermione estaba en un sillón individual con un libro en el regazo como siempre.

-Hola compañero.- respondió el saludo el pelirrojo.

-¡Harry! ¿Dónde estabas? – preguntó la castaña prestando atención a Potter. Ron bufó, a veces Hermione se comportaba como una madre.

- Hermione déjalo ser, apenas acaba de llegar.- Ron entonces se inclinó a Harry con una sonrisa.- Compañero ¿Te enteraste? La chica que cayó al lago ayer, ¡Dicen que hoy despertó e intento huir! Fue todo un escándalo, todos los profesores estaban locos buscándola.- Ron estaba que se desternillaba de risa.

-¡Ron! – regañó Hermione.- Esto es serio. No se sabe nada de ella, podría ser una seguidora de tu-sabes-quien.

-Estas exagerando.- rezongó simplemente el pelirrojo.

-Yo me encontré con ella.- murmuró Harry. Ese comentario hizo que sus amigos voltearan a verlo con los ojos abiertos.- Bueno en realidad cayó sobre mí.

-¿Te ataco? – casi grito Hermione alarmada.

-¡No! No. Ella bajaba las escaleras y chocó conmigo.

- Que loco.- silbo Ron.- ¿Te dijo algo?

-No. Más bien era como si no se creyera que fuero yo.- Hermione le hizo un gesto de "Explícate", suspiró pasándose las manos por la cara.- Cuando la seguimos al bosque estaba tirando piedras a quien se acercara.- Ron se rio por esto, Hermione inmediatamente le dio un golpe en el brazo.

-¿Qué acaso no tenía varita? – pregunto aun riendo.

-No. Oigan esto…-hizo un gesto para que se acercaran.- Cuando Dumbledore intento acercarse lo rechazo, no lo quería cerca y cuando yo me acerque no hubo problemas…

-Harry eso fue muy irresponsable de tu parte.- volvió a regañar la castaña. Harry no hizo mucho caso y siguió hablando.

-Al final la convencí de volver al castillo, pero hay algo que me intriga.

-¿Qué Harry? – le insto Hermion, podía rezongar todo lo que quisiera sobre mantener el decoro y seguir las reglas pero como buena Gryffindor Hermione no podía negar su innata curiosidad.

-Cuando Dumbledore quiso acercarse ella se escondió detrás de mí, así que le pidió a Snape que la llevara de vuelta a la enfermería ¡No se resistió!

-Con Snape… ¿Se fue con Snape y no con Dumbledore? – pregunto incrédula Hermione.- Pero… ¿Por qué?

-Es como si no confiara en él.- aporto Harry inseguro.

-¿Por qué no habría de confiar en Dumbledore? – esta vez pregunto ron confundido.

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Wojoo! Nuestra visitante misteriosa ahora tiene nombre y rostro . ¿Qué ocurrirá después? O.O

Como siempre si tienen alguna duda pueden preguntarme. Agradezco los reviews que me dejaron en el capítulo anterior.