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CAPÍTULO 4
¿Aliada o Enemiga?
Aun no podía creerlo, apenas McGonagall le dejó en el dormitorio de chicas de Gryffindor se tiró a la cama y uso una almohada para gritar lo más fuerte que pudo.
-Estoy en Howarts, por todos los cielos estoy en…- volvió a gritar, se levantó de la cama y dio vueltas por toda la habitación y luego se aceró a la ventana abriéndola, desde ese lugar podía ver toda la explanada que era el bosque prohibido y si sacaba la cabeza podía ver el colegio desde lo alto, después de 10 segundos que el viento helado le congelara la sonrisa decidió que era hora de cerrar la ventana.- Estoy en Hogwarts.- repitió aun si podérselo creer. Más calmada se volvió a acostar en la cama que le tocaba a ella mirando el techo del doncel.- Estoy en la 4ta película.- sopesó.- Según Dumbledore caí al lago al finalizar la segunda prueba, si calculo bien para este punto Barty Crauch debería estar muerto.- se giró en la cama, por suerte desde su posición podía seguir viendo la ventana.- No, al yo llegar aquí cambie los hechos… ¿Eso quiere decir que Crauch sigue vivo? – soltando un largo suspiro se volvió a levantar de la cama, no podía estar quieta, no cuando tenía tanta energía acumulada.- Un momento, ¡Si llegue aquí entonces podría cambiar los hechos! Aunque eso sería peligroso.- hizo un gesto de exasperación.- ¡No me importa! Estar aquí ya es un peligro, además no sé cuánto tiempo estaré aquí, voy a terminar esta guerra a como dé lugar. - dijo decidida. Si iba a estar en ese universo iba a disfrutar cada aventura que se le presentara en frente y si en el proceso podía salvar a sus personajes favoritos aún mejor.
Eran apenas las 2 de la tarde y McGonagall le había dicho que debía esperar hasta la cena para salir de la torre, primero acomodó su bolso en la cama, quería ver si nada le faltaba, hizo un rápido recuento: mini Harry y Severus de crochet estaban a un lado, su teléfono inservible, por suerte los lápices y bolígrafos en su cartuchera estaban bien y el maquillaje podía usarlos, la libreta donde tenía anotadas un montón de cosas.- Inservible.- con suerte alguien podría lanzarle un hechizo de secado, todo lo electrónico que tenía en el bolso era inutilizable.- Que desgracia.- los pendrive, el mp3 y la tarjeta de memoria, todo mojado e inútil.- Simplemente perfecto. - guardando todo en el baúl de su cama bajó a la sala común.
Estuvo admirando por un buen rato todo lo que había en la sala, la cálida decoración de los muebles en madera y diferentes tonalidades de rojo, alfombras amarillas con bordes rojos. Dios ¿En qué estaba pensando Gryffindor cuando hizo esa decoración? Era dañina para los ojos, incluso sin acercarse al hogar(1) sentía calor por la gran saturación de rojos.
Se dejó caer en un mullido sofá, del bolsillo se sacó el teléfono, bien podría intentar hacerlo funcionar, de todos modos no tenía nada mejor que hacer y Snape prácticamente le gruñó que no quería verla sino hasta mañana.
El tiempo se le paso volando y solo había logrado desarmarlo hasta el último tornillo pero no lograba que prendiera de ninguna manera, al parecer la caída en el lago le afecto mucho, eso sin mencionar las horas que paso húmedo antes de que ella se diera cuenta de que estaba mojado. Se había rendido y había dejado el teléfono encima de la mesa cuando escucho ruido fuera del cuadro, fijo la vista en un reloj colgado en la pared, noto que faltaba solo una hora para la cena.
El alboroto se desato en la sala común cuando todos los estudiantes comenzaron a entrar presurosos a las habitaciones para dejar las mochilas. El trio dorado paso tranquilamente, hablaban entre ellos hasta que Hermione fijo la vista en el sofá frente a la chimenea.
-¿Quién es ella? – rápidamente Ron y Harry siguieron la vista de su amiga. Harry sonrió al reconocer a la morena. Sin decir nada a sus amigos se acercó a Katerina, cuando estuvo a su lado le tocó suavemente el hombro para llamar su atención.
-Hola.- saludó torpemente, ella volteo a verlo y en cuanto le reconoció le sonrió.- ¿Cómo estás? No supe nada de ti después de que saliste del bosque.
-Estoy bien.- le restó importancia al asunto, palmeo el asiento a su lado indicándole a Harry que se sentara. El pelinegro obedeció a la petición.
- Me alegro ¿Qué haces aquí? – refiriéndose a porque estaba dentro de la torre de Gryffindor.
- Ya que no tengo idea de cómo llegue aquí, tomando en cuenta que soy muggle, Dumbledore me ha dado la oportunidad de pasar un tiempo en el colegio.- comenzó a recoger las piezas de su celular.- Seré una Gryffindor por tiempo indefinido.- a ese punto de la conversación Hermione no pudo seguir más tiempo apartada.
- ¿Cómo que te quedaras aquí? ¿De dónde vienes? ¿Quién eres? ¿Por qué el profesor Dumbledore no nos ha dicho nada de esto? – dijo la castaña muy rápido. Katerina solo se le quedo mirando fijo y Harry estaba con una cara de vergüenza inigualable.
- Eres más irritante de lo que pensaba.- murmuro para sí comenzando a reconstruir su teléfono.- Primero, no tengo por qué responder tus preguntas. Segundo, estas siendo indiscreta. Tercero, si algo no te agrada ve a hablarlo con el mismo Dumbledore.- Hermione se sintió indignada ante las palabras cortantes de la morena, antes de que ésta pudiera replicar un carraspeo al otro lado del sillón les hizo girar, Ron estaba mirando detenidamente lo que Katerina tenía en las manos.
-¿Qué es eso? – el pelirrojo no sabía si sentir curiosidad o desconfianza.
-Oh…- ella miro el aparato a medio armar.- Algo muggle, nada importante.- respondió con simpleza recolocándole la pantalla. Ron frunció el ceño por la respuesta evasiva. Claro que la pelinegra no contaba con que un nacido muggle de otro año se acercara a ellos.
- ¿Ese es un teléfono? – se asombró mucho al no verle los botones, amenas tenía tres a un costado y el resto era una gran pantalla (2).- Nunca había visto un modelo como ese, a mi papá le dieron uno en su compañía, nos dijeron que era uno de los modelos más recientes pero éste no se parece en nada al de mi papá ¿Dónde lo conseguiste?
-Es un modelo Beta, aún está a prueba.- respondió, rápidamente guardándose el teléfono en lo pliegues de la túnica para que no pudiera verlo detenidamente.- Harry, ¿Me acompañas al comedor? Muero de hambre.- sin esperar respuesta se levantó del sofá dejando al nacido muggle con la palabra en la boca. Harry siguió a la morena por el retrato, como era de esperar Hermione y Ron se les unieron.
-Entonces te quedaras en Hogwarts.- dijo Harry, Katerina asintió, el chico de lentes notó que llevaba el uniforme del colegio y la túnica el escucho de Gryffindor.- En Gryffindor.- ella volvió a asentir.- ¿Por qué?
-Fue mi petición. No quiero rondar por los pasillos como alma en pena por no tener nada que hacer en todo el día. A cambio de quedarme aquí seré la asistente del profesor Snape.- Hermione aun la miraba con desconfianza.
- ¿Snape? – interrumpió Ron poniendo cara de sufrido.- ¿Quién te hizo semejante maldad?
- Nadie Ronald.- dijo la morena rodando los ojos.- Yo lo propuse.- Harry y Ron se le quedaron mirando como si hubiera perdido la cabeza.
- ¿Por qué? – preguntaron al mismo tiempo.
- Porque es lo más lógico.- dijo simplemente, no era necesario que ellos supieran que propuso eso sólo porque le gustaba el profesor Snape. Hermione aun la miraba con desconfianza.
-Es curioso que el sombrero te seleccionara en Gryffindor.- comento el pelirrojo. Katerina rio, negó con la cabeza.
-El sombrero no me selecciono.- hizo una pausa dramática más por alterar los nervios de Hermione que por otra cosa.- Yo escogí estar con los leones.- Harry se impresionó por esa revelación.
-¿Cuál fue tu motivo? – quiso saber Harry quien pensaba que era el único que decidió estar en una casa y no que lo seleccionaron.
-Fácil. Quería estar cerca de ti.- las palabras de la morena hicieron sonrojar al chico, eso no era una mentira.
Durante la cena Katerina se fijó en todos los rostros del comedor, las similitudes con los personajes que ella conocía eran extraordinarias. En la mesa de Slytherin pudo ver a Draco, cuando Ron también notó al rubio y comenzó a insultarle rodó los ojos, se alejó de la mesa, iba a hablar con Draco como de lugar.
Ya entrada la noche el trio dorado se escabullo al cuarto de chicos de 4to año, Ron y Harry sentados en la cama del primero y Hermione en la de Harry. Estaban aprovechando que sus compañeros de cuarto aún estaban en la sala común y tenían todo el cuarto para ellos.
-No confío en ella.- bufo la castaña.
-¿Por qué no? – pregunto un fastidiado Potter, desde hacía un buen rato que Granger estaba en el mismo punto.
-Harry, tú mismo la viste. ¡Es una cínica! – se levantó de la cama caminando de un lado al otro.- Además ¿No lo notaste? Es una muggle pero es como si lo supiera todo sobre la magia.
-Hermione no sé si te fijaste pero parecía niña en una dulcería, no paraba de torcer el cuello para mirar a todas partes.- aportó Ron no muy convencido de lo que decía la chica.
-¿En serio no se dan cuenta? – miró a los chicos exasperada.- Harry tú mismo lo dijiste.- señalo al moreno.- Cuando estaban en el bosque prohibido se acercó al profesor Snape sin titubear, ¿Qué tal si es una espía?
- Es una idea un poco ridícula ¿No te parece? – una voz se escuchó desde la puerta, cuando el trio se giró Katerina estaba ahí parada con los brazos cruzados y una ceja alzada.- A ver si aprenden a hacer un hechizo silenciador.
-¿Escuchaste todo? – Harry se levantó preocupado de la cama. La morena negó con la cabeza.
-Solo la parte don podría ser una espía.- Hermione tuvo la decencia de lucir avergonzada, ella estuvo a punto de disculparse pero Katy simplemente le hizo un gesto para que se callara.-No quiero saberlo. Venía a decirle a Hermione que seremos compañeras de cuarto, pero ahora solo te diré que no hace falta que tengas un ojo abierto durante la noche, yo no soy el enemigo.- le gruño a la Gryffindor.- Harry mañana quisiera hablar contigo, en privado.
-Podemos hacerlo ahora.- se ofreció él.
-No, estoy cansada. Hablaremos mañana.- hizo un gesto con la mano para despedirse, salió del cuarto de los chicos. Ron y Harry miraron a Hermione con el ceño fruncido.
-Bien hecho.- dijo Ron yéndose a acostar en su cama.
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Para la mañana siguiente, cuando los Gryffindors bajaron a desayunar Katerina ya estaba sentada en la mesa de Slytherin junto a Draco Malfoy…
-Alto… ¿Qué? – exclamó Ron estupefacto.- ¿Qué hace ella con el cretino de Malfoy? –Harry y Hermione estaban igual de confundidos que el pelirrojo. La morena rio por algo que dijo Malfoy y entonces miro a donde estaban ellos, ella les sonrió y saludo con la mano para después susurrarle algo en el oído al rubio, a regañadientes Malfoy también les saludó.
Un escalofrío le recorrió la espalda al moreno cuando tonó la sonrisa avergonzada de Malfoy, nunca antes vio ese tipo de expresión en su rostro.
-Se los dije.- susurro Hermione cuando salió del asombro. Harry no tuvo ganas de contradecirla, solo se alejó de la entrada hasta la mesa de Gryffindor. Se sentó de manera que podía ver a la mesa de Slytherin, observando la interacción del rubio y la morena. Estaban riendo, nunca había visto a Malfoy reír de esa manera tan desinhibida, tan alegre, siempre tenía esa mirada desdeñosa y su sonrisa burlona pero ahora viéndolo hablar con Katerina se dio cuenta de que había una faceta que no conocía y se preguntó cómo sería si fuera él quien provocara esa sonrisa.
-¡Harry! – grito Ron por tercera vez para que le escucharan.- Hermano, estas distraído ¿Qué te sucede?
-¿De qué crees que estén hablando? – pregunto señalando a la nueva pareja que llamaba la atención.
-No tengo idea, seguro comparten planes malvados.- el pelirrojo se rio de su propio chiste.- Ella es tan rara ¿Cómo se le ocurre?
-¿Se fijaron que solo habla con Malfoy? – murmuro Hermione volteando la cabeza para mirarlos sobre su hombro. Los chicos no pudieron contestar, Katerina se despidió de Draco con un beso en la mejilla en dirección a la mesa de Gryffindor.
-Hola chicos.- saludo sentándose al lado de Harry.
-¿Qué hacías con Malfoy? – no tardo en interrogar la Hermione. Katy solo rio.
- Me estaba dando su secreto de cómo desmembrar muggles sin que la sangre te manchara la ropa.- dijo simplemente mientras estiraba la mano para coger un pan dulce, toda la comida en Hogwarts era tan rica, iba a subir unos cuantos kilos si seguía así, cuando se fijó en la cara del trío se le escapó la risa.- ¿Verdad que suena ridículo? No se esponjen, tan sólo estaba hablando con Draco.
- No es gracioso.- negó Hermione sirviéndose el desayuno.
- ¿Draco? – cuestionó Ron arrugando la nariz.- ¿Desde cuándo lo llamas Draco?
- Desde anoche.- Harry no dijo nada, a él también se le hacía extraño pero con lo poco que conocía a Katerina podía decir sin temor a equivocarse que ella sabía más de lo que decía.- Es muy agradable y gracioso.
- Si claro.- rió Ron haciendo un grotesco sonido con la nariz.- Cada palabra que sale de su boca es veneno puro. Katerina volvió a rodar los ojos.
- No sabes apreciar el sarcasmo.
Había alguien más que no les quitaba la mirada de encima, a lo lejos Severus estaba sentado en la mesa de profesores prácticamente taladrando al grupo con la mirada. Desde hacía rato que observaba la interacción entre Draco y la sospechosa, ¡Era ilógico! ¿Qué motivos tendría un Gryffindor para acercarse a platicar con un Slytherin? Aunque estaba un pequeño detalle, quizás Katerina no fuera realmente una Gryffindor, ¿Quién podría decirlo? Ella seleccionó la casa en la que quería quedarse, eso era tan astuto y tan cuestionable al mismo tiempo que fácilmente podría pertenecer a Slytherin o Ravenclaw, entonces la pregunta ahí era ¿Por qué demonios escogió Gryffindor?
Katy volteó a la mesa de profesores, ya estaba harta de la mirada de Snape taladrándole por lo que dejo el jugo de calabaza en la mesa dispuesta a irse.
-¿Te vas? – cuestionó Harry al sentir movimiento a su lado.
- Si. Dentro de poco tendré que bajar a las mazmorras para empezar mi trabajo de asistonta (2).- miró a Ron y Hermione.- Cuádo termines tus clases, búscame en la biblioteca.- le dijo a Harry.- Tendremos esa charla que te dije ayer.- salió del salón con aire resuelto y esa mirada emocionada.
-Harry, no creo que deberías…-comenzó Hermione apenas la morena se perdió de vista.
-Hermione no comiences.- la corto ya algo molesto.- No hay razón para desconfiar de ella.- le vio las intenciones a la castaña de replicar pero él no le do tiempo.- Cierto que llego a Howarts de una manera poco usual pero eso no es motivo automático para pensar que ella es mala, si me disculpan tengo que buscar mis libros- sin más Harry se levantó del asiendo dejando a Hermione con la palabra en la boca.
-¿Qué mosca le pico? – murmuró Ron con la boca llena de panecillos enmantequillados.
-Ugh, Ron, no hables con la boca llena.
En la salida del comedor Harry se encontró con Draco, en vez de insultarse mutuamente como era su costumbre se quedaron viendo hasta que fue Harry quien decidió terminar con el silencio.- Malfoy.
-Potter.- ahí estaba, esa manera tan particular de decir su apellido, como si lo escupiera.
- Noté que hablabas con Katerina.- Harry se dio cuenta de cómo Draco desviaba la mirada.- ¿De qué hablaban? – preguntó por simple curiosidad y un rubor cubrió las mejillas de Draco, raro.
-Nada que te importe.- le espetó el rubio y se alejó antes de que pudiera seguirlo cuestionando.
Harry se quedó mirando el camino por el que se fue Malfoy sin saber qué fue lo que pasó, en un momento se estaban hablando como personas cvilizadas (por primera vez) y al siguiente el rubio le insultaba yéndose con un adorable sonrojo adornándole el rostro, ahora sí tenía ganas de saber qué fue lo que estuvieron hablando esos dos.
El resto del día las clases continuaron normalmente, por fin terminaron las clases por ese día. Cuando Harry entro a la biblioteca vio a Katerina sentada al final de las mesas –Las piernas cruzadas sobre otra silla debajo de la mesa- con al menos 3 libros a su alrededor, uno abierto en su regazo y otro en sus manos con la nariz prácticamente enterrada en el libro. Harry esbozo una sonrisa, nunca se esperó eso de ella, no se veía como el tipo de chica que le gustaría tener la cara metida en un libro como Hermione. Con paso tranquilo camino hasta Katerina, saludando a la señora Prince al pasar por su lado, la única mujer aparte de la morena para estar a esas horas en la biblioteca.
-No pensé que fueras un ratón de biblioteca como Hermione.- comento Harry divertido. Katy no se molestó en voltear a verlo.
-No lo soy, el termino correcto es Nerd y la diferencia entre Hermione y yo es que yo soy genial.- esta vez ella se giró guiñándole un ojo al chico dorado.- Además tienes que admitir que los muggles no tienen nada tan exótico como esto.- mostró uno de los libros que pertenecía a la sección de cuidado de criaturas mágicas, hablaba sobre los diferentes tipos de dragones y cada uno tenía un dibujo animado que revoloteaba por toda la página y se comportaba como el dragón real (3).
- No puedo negarlo, siempre me sorprendo a pesar de que he vivido en el mundo mágico por 4 años.- tomó asiento al lado de Katy sonriendo tímidamente.- Entonces…¿De qué querías hablar?
-Ah. Típica curiosidad Gryffindor.- cerró el libro que tenía en el regazo.- Ayúdame a devolver estos libros a su lugar.- con un movimiento de varita Harry hizo flotar los libros a su estante correspondiente.- Adoro la magia. Bien, vayamos a un lugar más privado, Hogwarts tiene ojos y oídos muy indiscretos.
-¿Dónde quieres ir? – pregunto siguiendo a la ojiverde. Ella se rio quedamente.
-Creo que conoces el lugar mejor que nadie.- fue su enigmática respuesta. Caminaron tranquilamente, comentando alguna que otra tontería sobre el castillo. Harry no pudo contenerse más e hizo la pregunta que lo estaba carcomiendo desde esta mañana.
- ¿De qué hablaron tú y Malfoy?
- Draco.- corrigió.
- ¿Ah?
- Llámalo Draco, Malfoy suena muy impersonal. Estábamos hablando se ti. Al principio no quiso decir nada, se ponía todo necio y esquivo pero logré que dejara eso de lado y comenzamos a comentar sobre tu cabello.- Harry bufó.
- No es la primera vez que Malfoy dice algo en contra de mi cabello.
- Draco.- volvió a corregir.- Sólo decíamos que tienes un cabello muy negro, azabache, no muchos tienen ese color, le dije que seguro se sentiría bien meter las manos en tu pelo y halarlo, se puso todo rojo, fue tan lindo.- inevitablemente Harry también se puso rojo.
- ¿Qué es lo que pretendes al decirle semejante disparate?
- ¿Yo? Nada.- se hizo la inocente. Llegaron al baño de chicas del tercer piso.
-¿Qué hacemos aquí? – pregunto Harry reconociendo el lugar.
- Ya te dije, necesitamos un lugar privado.- sin titubear se acercó al lavabo central del lugar, buscó entre los lavabos hasta que encontró el que tenía tallado una serpiente en el grifo, ella señaló el grifo mirando a Harry.- Abre la cámara.- ordenó al joven que no cabía en su impresión.
-Alto, ¿Cómo…? ¿Por qué sabes de la cámara? – Harry esta vez se hizo hacia atrás con el ceño fruncido, quizás Hermione tenía razón.
-Todas tus dudas serán aclaradas, Harry. Para eso necesito que abras la cámara.- pacientemente ella espero a que el debate mental del Gryffindor se llevara a cabo, después de eternos minutos en los que se preguntó si en algún momento Mirtle saldría del retrete lloriqueando atención Harry por fin se movió hacia el lavabo mirando a Katy con el ceño fruncido. Ella sabía que por la única razón que estaba aceptando esto y que no la hubiera hechizado o denunciado con Dumbledore era su siempre innata curiosidad.
La morena se maravilló cuando escucho el siseante sonido salir de los delgados labios, se sabía las palabras de memoria y aun así sintió su sonrisa sobrepasar el límite de su pequeña boca cuando el tope del lavabo central se elevó y el resto del porcelanato se abrió dejando ver la entrada de la cámara de los secretos.
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(1)Con el hogar quiero referirme a la zona de la chimenea con los sillones alrededor, no sé cómo le digan en otros países.
(2)Al teléfono que me estoy refiriendo es un MotoG de Motorola. Les recuerdo que durante la última década del siglo XX los teléfonos no se parecían ni remotamente a los que hay hoy en día, eran gruesos y feos, tenían una antenita con la que captaban la señal (como la radio), una pantalla diminuta y unos botonzotes super duros que timbraban cuando los apretabas. Por eso es que el nacido muggle no reconoció el teléfono de Katy, 1994 señores.
(3) Esto lo estoy inventando completamente, no sé si existe dicho libro en el mundo de HP. Seanme sinceros ¿A quién no le gustaría tener un libro así de dragones? Amo los dragones :D
