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CAPÍTULO 6
Pidiendo Ayuda
Llego a la puerta del despacho escuchando voces discutir. "Tenemos que cancelar el torneo ahora que Hagrid ha encontrado muerto a Crouch!" se escuchó la voz de Dumbledore. Harry se sobresaltó al descubrir ese hecho. "¡No voy a cancelar el torneo!" ahora se escuchó la voz del Ministro de Magia. Ambos hombres continuaron discutiendo hasta que ojo loco hizo notar que la conversación ya no era privada y reveló a un confuso Harry en la puerta.
-Señores, esta conversación ya no es privada.- dijo Moody a ambos magos que inmediatamente dejaron de discutir al ver a Harry parado en el umbral de la puerta.
- Harry.- reconoció el ministro.- Que gusto verte de nuevo.
-Puedo regresar luego, profesor.- tartamudeó el moreno al verse descubierto.- Puedo volver después, si lo desea.
-No es necesario Harry.- se adelantó Dumbledore con una voz amable.- El ministro ya se iba. Ministro lo sigo.- después de ofrecerle caramelos de limón a Harry y que Moody lo escrutara con la mirada dejaron al joven solo en el despacho del director. Potter sin nada más que hacer tomó varios de los caramelos señalados, se asustó al ver que comenzaron a morderle. Cuando quiso pisarles descubrió que detrás de él se abrían unas puertas y dejaban a la vista una fuente de piedra, curioso como es se acercó para ver de qué se trataba.
Un bowl plateado con agua lleno de hilos plateados. ¿Qué es esto? pasó por su mente, saco la varita tocando la superficie del agua, por accidente activo uno de los hilos que le halo dentro de un recuerdo.
¿Qué está pasando?
En el recuerdo vio a Dumbledore, Moody e Igor Karkaroff, mugriento y dentro de una jaula. Éste daba nombres al Wizengamot y Crouch anunciaba si estaban vivos o muertos, Harry se escandalizó al escuchar el nombre de Snape y aún más al descubrir la información que daba Dumbledore sobre el pocionista, y entonces lo oyó.
Sé que ésta persona participó en la captura y usando la maldición Crusiatus ¡Torturo al auror Frank Longbottom y a su esposa!
¡El nombre! ¡Deme el maldito nombre! Gritó Crouch harto del prisionero.
Barty Crouch….Junior Murmuro con saña y un asombro general se hoyo en la sala. Harry pudo ver al hijo de Crouch y se asombró de que las palabras de Moody eran ciertas Crouch, con un corazón de piedra mando a su propio hijo a Azkaban.
Ahí termino el recuerdo, salió trastabillando de éste, topándose con el profesor Dumbledore que lo esperaba tranquilamente al lado de la fuente de piedra.
-La curiosidad no es pecado. Pero debes tener precaución.- lamentablemente Harry pecaba mucho de curioso.- Es un pensadero. Es muy útil cuando tienes muchos pensamientos en la cabeza. Me permite volver a ver cosas que ya he visto. Verás, he estado buscando y buscando algo.- el viejo se separó del pensadero caminando por la habitación, Harry aun en shock por lo visto no decía nada solo seguía al director con la mirada.- Algún pequeño detalle, algo que quizá se me pasó, algo que pueda explicar por qué han pasado estas cosas terribles. ¡Cada vez que me acerco a la respuesta, se me vuelve a escapar! – dijo con frustración yéndose a sentar a un escalón detrás de una estatua.- Es enfurecedor.
-¿Señor? Al hijo del señor Crouch ¿Qué le pasó exactamente?
-Fue enviado a Azkaban. Destruyó a Barty tener que hacerlo.- murmuro con tristeza.- Pero no tenía más remedio. La evidencia era abrumadora. ¿Por qué preguntas? – miró a Harry directamente, sus ojos azules brillando.
- Es que…- comenzó Harry, tarde dándose cuenta de que no debería haber hablado, no es que creyera que lo dicho por Katerina más temprano fuera verdad, pero ella ya había sembrado la duda en su interior, aun así continuo.- Tuve un sueño acerca de él.- Dumbledore alzo una ceja.- En el verano, antes de la escuela.- el director se levantó de la fría piedra y Harry procedió a contarle su sueño, sobre ver a un Voldemort poco humano, cola gusano y Crouch Junior, también se acordó que Katerina había dicho que sus sueños no eran solo sueños sino una realidad ¿Seria cierto?
- ¿Has tenido otros sueños así? – preguntó Dumbledore y Harry afirmó.
- Siempre es el mismo.- el viejo se separó de Harry y se fue a recargar en el pensadero, Harry preocupado no quiso quedarse con la duda.- Señor…lo que veo, ¿No cree que esté sucediendo realmente, verdad? – necesitaba que le dijeran la verdad.
- Creo que es insensato pensar mucho en esos sueños.- respondió después de un momento de pensarlo.- Creo que lo mejor sería…-llevo su varita a su cien y saco un hilo plateado dejándolo caer con los otros en el pensadero.-….Que te deshicieras de ellos.
Esa respuesta decepcionó mucho a Harry, él quería una respuesta más clara, él quería la verdad. Dumbledore no es alguien en quien puedas confiar había dicho Katerina segura de sus palabras.
Cuando el moreno llegó a la sala común quiso hablar con Katy pero Hermione le había dicho que no sabía dónde estaba, decepcionado se sentó al lado de Hermione y Ron, quiso contarles lo de Dumbledore y también lo que había dicho Katerina pero ella fue muy clara en que esa información no debía divulgarla a absolutamente nadie.
-¿Para qué quieres saberlo Harry? – dijo la castaña sacándolo de sus pensamientos. Titubeó un momento pero logró responder.
- Me dijo que me iba a mostrar un mapa donde queda Venezuela, ¿Tú sabes dónde está? – la expresión de su amiga le dijo a Harry que ella no lo sabía y si había algo que molestara a Hermione era no saber algo. Con eso Hermione se distraería un rato.
Mientras Katerina recorría una zona lúgubre del castillo, las mazmorras eran más oscuras y frías de lo que se había imaginado y también llenas de mucho polvo y moho lo que le hacía estornudar constantemente, llego a perderse en varias ocasiones hasta que de casualidad se encontró con un cuadro al cual le pidió la dirección y por fin había llegado, frente a ella estaba el despacho de Severus Snape.
Sabiendo que probablemente no sería invitada por las buenas toco la puerta. Al principio no se escuchó nada por lo que volvió a tocar, esta vez el sonido de pasos y el chirrido de una puerta se oyó desde adentro, antes de lo que esperaba el rostro amargado de Snape apareció frente a ella.
- ¿Qué haces aquí? – le espetó el mayor.- No quiero tener que verte más de lo necesario.
-Necesito hablar contigo.- respondió ella medio titubeante.
-No tenemos nada de qué hablar.- estuvo a punto de cerrarle la puerta en la cara pero Katerina fue más rápida y planto una mano en su pecho, el pocionista se quedó estático ante semejante atrevimiento.
- Por favor. Es importante.- imploró. En ese momento lo que menos necesitaba era comportarse como una altanera, necesitaba el favor de Snape y era primordial tenerlo en buenos términos. Severus por otra parte no sabía que pensar, estaba molesto y curioso a partes iguales, esta chiquilla tenía el descaro de plantarse en su despacho! Pero no puedo pensar en ella como una niña. Fue el pensamiento de Severus al recordar las identificaciones que encontraron en el bolso de ella clandestinamente. Ninguno sabía absolutamente nada, al menos no más de lo que decían los documentos muggles que cargaba encima.
Aun cuando él mismo la vio caer en el lago por un misterioso portal siempre estaba la posibilidad de que fuera una trampa, pero una pequeña lamina quitaba toda sospecha de ella, pues en ésta estaba impresa el nombre completo de Katerina, un numero el cual no sabía de qué servía, su sexo, firma y fecha de nacimiento, según la lámina ella aun no debería existir, su fecha de nacimiento decía "03-02-1995" y estaban en el 1994.
-¿Severus? – volvió a llamar la morena sacándolo de su ensimismamiento.
- No te he dado permiso de tutearme.- le contestó en tono hostil. Pero de todos modos se apartó de la puerta.- Entra.- ordenó. Ella no pareció inmutarse por el tono, al entrar en el despacho del hombre lo único que pudo pensar fue La realidad es mejor que la ficción.
Al entrar lo primero que se veía era un escritorio grande de labrada madera oscura, dos sillas de buen tamaño que hacían juego con el escritorio y una más grande detrás de esta, con mucho más detalle y tapizada con una exquisita tela color verde. Al lado derecho había un pasillo que conectaba con una puerta, Katerina supuso que por ahí conectaba con las habitaciones del hombre. El lado izquierdo en cambio estaba lleno de estanterías y vidrieras de todos los tamaños, la mayoría estaban atiborradas de libros viejos y volúmenes extensos, suponía que casi todos eran sobre pociones y magia oscura, el resto del espacio era para frascos con todo tipo de pociones. Ella se preguntó dónde estaría su laboratorio personal. A grandes rasgos el lugar necesitaba más iluminación y sin duda un poco más de orden, el escritorio estaba perfectamente ordenado pero el resto del lugar era otra cosa, los pergaminos se desbordaban de las estanterías y algunos frascos de pociones necesitaban ser rellenados.
Mientras Katerina analizaba el lugar Severus la analizaba a ella. ¿Qué podía ser tan importante para que ella viniera a su despacho? Tampoco se sentía intimidada por su presencia y eso le molestaba….mucho. Desde que se unió a los mortifagos y después como profesor de Pociones nadie se le había vuelto a revelar tan descaradamente, puede que no le agradara a nadie y algunos incluso no dudarían en matarlo pero estaba ese aire de respeto o por lo menos en el caso de los mortifagos cierto grado de envidia por su cercanía con el Lord Oscuro en su momento. Y ella, ahí frente a él como si nada curioseando su despacho ¿Cuán impertinente se podía ser?
Con razón escogió quedarse con los Gryffindor pensó con irritación el mayor. Sus pensamientos se cortaron cuando escuchó una risita.
-Que serio.- se burló la morena suavemente.- Mira…- comenzó ella con un suspiro tratando de relajarse en la silla.- Entiendo que no empezamos con los mejores términos, estoy consciente de que mi actitud tampoco es un punto a mi favor y realmente no espero que confíes en mi a la primera. Pero en serio necesito de tu ayuda.- Severus alzó una ceja ante eso. ¿Dónde demonios quedó toda la arrogancia Gryffindor?
- Porque ambos queremos que esta guerra acabe con el menor número de heridos o por lo menos con las personas que nos importan: Draco, Lucius.- mirando a los ojos oscuros directamente.- El hijo de Lily Potter.
El pocionista se crispó en su lugar ante la mención del nombre, inmediatamente poniéndose a la defensiva.- ¿Cómo te atreves a nombrarla?
-Lo haré si con eso logro que me escuches.- respondió sin inmutarse. Respirando hondo Severus contó hasta diez, ella era solo una muggle y podía controlarla de ser necesario.-Si ambos cooperamos podemos ganar esta guerra y tu serías libre de cualquier manipulación. Cumplirías tu promesa a Lily.
El pocionista tuvo ganas de reírse pero se controló.- Cooperar dices. ¿Qué podría necesitar de ti?
-Carezco de magia y fuerza pero tengo conocimiento, tu sabes que eso es algo invaluable y te consta.- ella se cruzó de brazos no dispuesta a perder esa batalla.- Estoy dispuesta a compartir todo lo que sé contigo pero necesito de tu completa colaboración.
Una oferta arriesgada, prácticamente suicida, ella tenía tanto que perder se estaba exponiendo ante él sin ningún tipo de restricción ¿Acaso no se daba cuenta en el peligro en que se estaba metiendo?
-¿Cómo sabes que no te atacaré por la espalda y te llevaré ante el Señor Oscuro para que te torture hasta la demencia?
- Confío en ti.- respondió Katy sin vacilar.
¡La chiquilla estaba loca!
-¡No soy una niña! – retrucó ella.- Tengo 20 años. Sé los peligros que corro y por eso vine contigo.- bajo la voz mirando a Snape con el ceño fruncido.- Mira…- suspiró pasándose los dedos por la nariz prácticamente enferma con la discusión, ella no servía para pensar en artimañas elaboradas.- Te lo diré de esta manera. Si me ayudas terminaremos con Vold…-Katy notó lo tenso que se pusieron los hombros del profesor cuando mencionaba el fatídico nombre, reprimiéndose comenzó de nuevo.- Terminaremos con el Señor Tenebroso antes de que termine el año escolar ¿No es maravilloso? No te volveré a pedir nada. Sales ganando tú, gana Harry, gana todo el mundo mágico.
- ¿Qué ganas tú? – escupió el pocionista aún receloso.
- Una aventura inimaginable. Solo eso.- ella se encogió de hombros como si fuera lo más obvio.- No busco fama, ni fortuna, tampoco reconocimiento….Al menos no aquí.- aclaró.- Nada de eso me sirve en una dimensión a la que no pertenezco.
¿Realmente podría confiar en sus palabras? No. No podía confiar en ella ni en nadie, todos eran sospechosos hasta demostrar lo contrario, pero ella quería también acabar con la guerra ¿Sería alguna clase de trampa? Tantas preguntas y todavía no tenía ninguna respuesta.
Viendo que el mago estaba odiosamente callado pensando en cuál sería la trampa de sus palabras prefirió sacarlo del conflicto interno.- Sev…- ignoró el gruñido de que no tenía permiso de tutearlo.- Te lo vuelvo a repetir, no necesito que confíes en mí, sólo quiero que colabores conmigo…No puedo hacer esto sin ayuda.- hizo una larga pausa evaluando la expresión del pocionista.- Te necesito.
El tono bajo de voz junto a esos anhelantes ojos verdes hicieron que su corazón se saltara un latido ante las sinceras palabras No son sinceras, sólo intenta manipularme se recordó a sí mismo. Mirándola por un largo minuto Severus evaluó todos los pros y contras. Es una muggle. No hará ningún peligro escucharla.
-De acuerdo ¿Qué tienes en mente?
+MOWMOWMOWMOWMOWMOW+
Por fin llegamos a donde nos quedamos la última vez. Les recuerdo a los lectores que me siguen desde el principio que lean los cambios que hice, no son muchos pero afectan la trayectoria de la trama, también corregí la ortografía. Gracias por ser tan pacientes.
Aprovecho para hacer una pequeña encuesta:
¿Drarry o Harco?
Contesten en los comentarios. Se les quiere!
