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CAPÍTULO 11
Dos Meses Pasan Volando
Draco corría entre las sombras de las mazmorras, alejándose con rapidez del aula donde había dejado a Potter, era un completo y reverendo idiota, el poco progreso que habían logrado tener lo había mandado a la mismísima mierda con ese estúpido impulso.
Es más ni siquiera sabía que fue lo que lo impulso a besar al cuatro ojos, un hechizo! Eso tenía que ser, era la única explicación… Porque no había manera de que él estuviera interesado de esa manera en un Gryffindor, y no un Gryffindor cualquiera ¡NO! Era el maldito-mil-veces-niño-que-vivió…
Agobiado el rubio se detuvo en una muralla para recuperar el aliento, se deslizó por la pared hasta sentarse en el suelo, estaba tan metido en sus pensamientos que no escuchó el suave golpeteo de unos tacones al final del pasillo. Acurrucado en el suelo, con la cabeza escondida entre sus rodillas y los brazos rodeando sus piernas, así fue como lo encontró Katerina.
-¿Draco? – preocupada al no recibir respuesta se inclinó con cuidado para tocarle el hombro.- Draco ¿Qué pasa? ¿Estás herido? – meneó la cabeza en negación.- ¿Entonces por qué estás en el suelo?
- Porque soy un idiota.- respondió con la voz amortiguada.
- Oh, cariño. Eso no es nada nuevo.- ignorando la fea mirada que le dirigió el rubio, maniobró lentamente con los tacones y el vuelo del vestido para acomodarse en el suelo junto a él.- ¿Quieres contarme lo que pasó?
- No.
- ¿Seguro? – Draco estuvo reticente un momento pero terminó cediendo.
- Estaba entrenando con Potter…
- ¿Todavía lo llamas Potter? – preguntó Kati con un tono desaprobatorio. Draco la ignoró.
- Estaba entrenando con Potter.- repitió.- Me estaba enseñando como hacer un patronus, se me resbaló la varita y los dos fuimos a recogerla y… nosotros…- no podía continuar, se estaba sofocando, mordiéndose el labio inferior para no reír Kati miraba como Draco poco a poco iba adquiriendo un color rojo en sus mejillas bastante delator.
- ¿Lo besaste? – le ayudó a continuar aunque le hubiera gustado verlo mortificado un poco más.- ¿Entonces, qué pasó? ¿Harry te correspondió?
- ¡Claro que no! Salí corriendo.- volvió a enterrar la cara entre las rodillas.
- Oh Draco.- ahora entendía cuál era el problema, con un suspiro se apoyó en el hombro del rubio para levantarse, al final se quitó los tacones, muy bonitos pero muy incómodos.- Vamos, no vale la pena congelarse el culo a mitad de pasillo, mejor ve a descansar y mañana nos preocupamos por eso…Si quieres puedo hablar con Harry.- se ofreció.
- ¿Qué piensas decirle? – él también se levantó.
- No lo sé. Algo como que al estar tan cerca de él no pudiste evitar robarle el beso que siempre deseaste en secreto.- estalló en carcajadas al ver la cara que puso Draco.- Está bien, seré menos franca.
- Yo jamás he deseado tal cosa.- dijo con fingida indignación.
- Pff, lo que tú digas rubio.- poniéndose de puntillas besó la mejilla del rubio.- Buenas noches.- se despidió caminando escaleras arriba con los tacones en las manos.
MOWMOWMOWMOWMOWMOW
Pero Kati no habló con el moreno al llegar a la sala común ni tampoco durante el desayuno, después de todo Harry no se veía tan mortificado, pensativo sería una mejor palabra, miraba disimuladamente hacia la mesa de Slytherin, la muggle era la única que lo notaba además de cierto profesor de pociones que no quitaba su vista de la mesa de los leones.
La semana pasó con bastante normalidad entre clase y clase, Ni Draco ni Harry se habían decidido a acercarse desde el pequeño incidente en el salón, ninguno de los dos sabía cómo acercarse y afrontar la situación, Malfoy se devanaba los sesos intentando imaginar cómo incitar un acercamiento entre ellos pero nunca se atrevía.
Dado que Kati era la "asistonta" (1) del profesor de pociones ella estaba presente durante las clases, aunque en realidad no hacía mucho, se quedaba cerca del escritorio de Severus y observaba la clase, a veces se acercaba a algún alumno cuando veía que se equivocaba en algún paso pero la mayor parte del tiempo se quedaba a un lado.
A la tarde llegó la clase de los Gryffindor/Slytherin de quinto año, Snape despachó a Katerina para esa clase, según él, bastante tenía con los ineptos de Gryffindor como para tenerla a ella deambulando por ahí distrayendo a los alumnos. Harry y Draco no se habían cruzado en todo el día y estando ahí rodeados de todos sus compañeros no se atrevieron a mirar siquiera aunque eran extremadamente conscientes el uno del otro, mandándose miradas de reojo de tanto en tanto. Todo iba muy bien hasta que Ron echó a perder su poción para heridas añadiendo 8 gotas de sangre de dragón cada vez en vez de 5 gotas como claramente decían las instrucciones haciendo que la mezcla comenzara a burbujear, un hedor fétido impregnó el aire y de pronto la poción se desinfló como un soufflé (2) solidificándose en el fondo del caldero como una masa pegajosa y negra.
-Señor Weasley.- arrastró las palabras Severus cuando llegó a su altura.- ¿Por qué no me sorprende? Su ineptitud en pociones sólo es comparable con su elocuencia al hablar.- a Ron se le pusieron rojas las mejillas por la furia y la vergüenza que le producía el sutil insulto en sus palabras, sin mencionar las risitas al otro lado del salón por parte de los Slytherin.- Cuando terminen su poción dejen los calderos tal como están, el señor Weasley estará encantado de lavarlos por ustedes.- se estaba dirigiendo al frente del salón cuando agregó como una ocurrencia tardía.- A la manera muggle.
Apretando los dientes por la rabia Ron se enfurruñó en su asiento mientras los demás terminaban de hacer la poción escrita en la pizarra, dado que el profesor Snape no estaba para aguantar las bromitas de nadie sus Slytherin no se sintieron con el ánimo de molestar al pelirrojo por su fracaso, y Draco que normalmente era el que iniciaba las burlas contra el trío estaba inusualmente callado, aunque eso no era raro tomando en cuenta que lo único que rondaba sus pensamientos era el beso robado a cierto moreno de pelo alborotado.
Weasley aún después de la clase de pociones seguía molesto, casi no habló durante la siguiente clase, pasando todo el rato con los brazos cruzados y la mirada baja incluso cuando iban caminando al comedor, cuando fue hora de ir a detención no escuchó las palabras de ánimo que le dieron Harry y Hermione. Al llegar al laboratorio de pociones se encontró de frente con Katerina que estaba sentada en uno de los taburetes altos cortando algún bicho para almacenar. No vio a Snape por ningún lado por lo que pensó que tal vez podría irse antes de lo previsto.
-Hola Ron.- saludó la morena cuando lo vio en el umbral de la puerta.- Por allá están los calderos que tienes que limpiar, hubo otras dos clases después de la tuya así que tienes bastante trabajo por delante.
- ¿A ti también te pusieron en detención? – preguntó mientras refunfuñaba por lo bajo al ver la cantidad de calderón sucios, algunos parecía que les hubiera echado barro con estiércol sólo para hacerlos más asqueroso.
- Te recuerdo que me estoy quedando en el castillo como ayudante de pociones, así que el profesor Snape me dejó a cargo de vigilarte.- respondió simplemente utilizando un fino cuchillo destripar escarabajos, poniendo las entrañas en un bote de basura, los ojos en un frasco, las alas en otro y el caparazón en un enorme bowl de vidrio.- Por cierto, tienes que darme tu varita, se supone que debes lavarlos sin magia.
- ¿En serio me vas a hacer eso? A un compañero de Gryffindor, deberías estarme ayudando.- protestó el pelirrojo.
- No soy tu compañera Ronald, dame la varita.- extendió su mano firme, Ron ceñudo se la entregó.- Yo tengo mis propias tareas así que si quieres salir antes de acá es mejor que te apresures.
Quitándose la túnica y arremangándose la camisa agarró el primer caldero a su alcance comenzando a tallar con una esponja auto enjabonable (3) el fondo de los calderos.- Debe ser horrible ser la ayudante de ese cretino.- comenzó Ron intentando hacer conversación, no notó como la morena lo miraba con ojos entrecerrados.- Seguro que te tiene destripando bicharajos todo el día, y con ese humor que se carga, debes ser feliz cuando él no está a aquí…
-¡Cállate! – exclamó Kati bastante enojada.- Si sólo vas a hablar para quejarte del profesor Snape prefiero no oírte.
- ¿A ti que demonios te pasa? – increpó Ron bastante indignado, a todo el mundo le gustaba hablar mal de Snape, era casi un deporte secreto entre los alumnos.- Snape no es más que un cretino grasiento.
- ¡He dicho que te calles! Que Severus tenga mal carácter no te da derecho a hablar de él a su espalda, si tan valiente te crees señorito Gryffindor atrévete a decírselo en su cara.- no dejó a Ron protestar, sabía que Severus se ganó a pulso el desprecio de los estudiantes, ella incluso no le agradaban todos sus profesores de la universidad pero nunca hablaba de ellos con semejante saña y menos a su espalda.- ¿Te crees mejor que él sólo porque él no te escucha llamarlo "cretino grasiento"?
- ¿Por qué lo defiendes? – tal como en la tarde la cara se le coloreó de rojo por la furia.- Él no es más que un Slytherin y como su casa…
- ¡Por dios! – estuvo a punto de llevarse la mano a la cara pero se recordó a tiempo que la tenía llena de escarabajos.- No me vengas con lo de las casas, es ridículo y sinceramente ya me está empezando a cansar el tema. Por si no te has enterado fuera del colegio existe un mundo y de nada te va a servir ese delicado orgullo Gryffindor cuando salgas de aquí, y si quieres aspirar a ser alguien en la vida debes meterte en esa dura cabezota roja que tienes que Gryffindor es sólo el sitio donde duermes, no una guía de comportamiento y tampoco te define.
Ron quería devolverle sus palabras, de verdad que sí, pero simplemente no encontraba como hacerlo, no quería reconocer que ella tenía razón, sería un golpe a su orgullo muy fuerte.- Nadie piensa de esa manera…- protestó débilmente.
-Entonces podrías ser el primer Gryffindor en pensar fuera del cuadrado.- alzó ambas cejas como tentándolo.- Ahora cierra la boca y trabaja, antes de que te quite puntos por holgazanear.- obvio que no podía hacer eso, pero Ron no tenía como saberlo.
Después de esa pequeña discusión el ambiente entre ellos se tornó un poco raro, apenas hablaron, Kati dejó que el pelirrojo sopesara sus palabras con calma, cuando terminó con su cuota de escarabajos se encargó de organizar todo, guardar los frascos y limpiar los utensilios que usó, a Ron le faltaban unos cinco calderos que estaban particularmente pegados, ya era bastante tarde y Severus no se había pasado por ahí en ningún momento, se acercó al Weasley y le extendió su varita.
-Ya casi es el toque de queda, termina con esos calderos y vámonos.- Ron la miró sorprendido, dado que al principio de la detención no había querido darle ninguna ayuda.- No lo estoy haciendo por ti.- advirtió al ver su mirada incrédula.- Es sólo que yo ya terminé y me da fastidio tener que esperarte hasta que termines.- era una sutil manera de ofrecer una tregua entre ellos y esperaba que Ron la captara.
Ron a veces podía ser un poco denso pero supo aprovechar la ofrenda de paz, con una suave sonrisa tomó su varita y limpió los calderos con un fregotego bastante efectivo, los hechizos de limpieza eran los que mejor se le daban, todo gracias a su madre que se encargaba de enseñarle a todos sus hijos como limpiar una casa adecuadamente. Terminada la trabajosa tarea de acomodar los calderos para que el laboratorio no se viera desastroso los dos se encaminaron a la torre de Gryffindor para un merecido descanso.
MOWMOWMOWMOWMOWMOW
Pasó otra semana donde Draco y Harry no se habían atrevido a encontrarse de nuevo para los entrenamientos, Harry porque estaba un poco cohibido, no sabía que esperar del rubio mientras que Draco se estaba ahogando en su propia angustia, por supuesto nadie se daba cuenta de eso, los Malfoy jamás perdían la compostura frente al público.
"Esto…no está nada bien"
Era el pensamiento de Draco al mirar a Harry furtivamente en el gran comedor, charlando con sus amigos, desayunando burdamente unos panqueques(4), el muy imbécil incluso tenía los dedos y labios embarrados con sirope, que desagradable. El pensamiento de querer los labios dulces hasta limpiarlos le pasó por la cabeza haciendo que sus mejillas se encendieran.
Crabbe que estaba a su lado lo notó.- ¿Estás bien? – esa pequeña pregunta llamó la atención del grupo.
-Lo estoy.- dijo secamente, entrecerrando los ojos a todos para que no lo molestaran, lo último que necesitaba es que los demás se enteraran del terriblemente tentador pensamiento que se le ocurrió.
Nadie más dijo nada, Crabbe y Goyle se miraron entre ellos, encogieron los hombros y siguieron comiendo, desde su puesto Draco siguió viendo a Potter a la distancia, Weasley estaba hablando de Quidditch, podía escucharlos desde ahí, Weasley era tan vulgar y corriente que no le importaba gritar y gesticular grotescamente y Potter le reía las gracias! Aún peor, se unía a ellas, haciendo totalmente el ridículo. ¿Qué tenía de bueno Weasley que Harry lo prefirió a él en primer año? ¿Por qué tenía que ser Weasley?
Su ceño se frunció por culpa de sus pensamientos y se mantuvo así el resto de la comida incluso cuando tuvieron que entrar en clases de defensa, Draco olvidó momentáneamente su enfado en favor del duelo en parejas que el profesor Moody organizó.
Se esparcieron alrededor del salón para enfrentarse a sus compañeros, Harry y Draco eran extremadamente conscientes uno del otro, aunque no lo quisieran, sus ojos siempre se seguían. Draco se enfrentó a Blaise y Harry como siempre se emparejó con Ron para trabajar. Moody era un maestro estricto y un poco tocado, pero eso no le impedía enseñarles a los estudiantes cualquier tipo de conjuro ofensivo o defensivo.
-Alerta permanente! – decía todo el tiempo, prácticamente era su mantra.- Los magos oscuros no juegan limpio, podrían atacarte por la espalda si los dejas.- vociferaba mientras cojeaba por el salón. Moviendo su bastón lanzó un sencillo hechizo de desarme para quitarle la varita a Parkinson sin que se lo esperara, algunos Gryffindor se rieron por lo bajo y Moody hizo el mismo movimiento quitándole la varita esta vez a Dean Thomas.- No bajen la guardia.- regañó.
Malfoy volvió a su lucha con Zabini cuando por el rabillo del ojo vio a Potter invocar el Atabraquium amarrando las manos de Ronald firmemente, provocando que soltara su varita, Moody lo felicitó porque ese era un hechizo que no estaba dentro del temario.
"Lo hizo sin problemas" Pensó Draco, sonrió sabiendo que ese era uno de los hechizos que habían practicado juntos y que se le dificultaba a Harry "Que bueno" Fue su segundo pensamiento. La única razón por la que Potter podía conjurarlo era gracias a él y sus largas horas de entrenamiento furtivo. La alegría le duró poco cuando se dio cuenta de que Weasley se acercó a él para felicitarlo.
Le dio rabia y tristeza que fuera Weasley el que se acercara a Harry que lo felicitara por algo con lo que él no tuvo nada que ver, era gracias a Draco que el moreno mejoró exponencialmente sus hechizos de ataque en tan poco tiempo!
-¿Draco? – susurró la voz sorprendida de Pansy, lo suficiente alta para llamar la atención de los demás, sin darse cuenta lágrimas de impotencia y celos se desbordaban de sus ojos sin permiso, se horrorizó al darse cuenta de que sus compañeros comenzaban a murmurar entre ellos, sus ojos enrojecidos se conectaron con los de Harry por un momento antes de salir corriendo del salón. El salón se volvió un gran hervidero de murmullos y Moody no encontraba como calmarlos, Harry aprovechando la distracción se escabulló por la puerta, cuando estuvo fuera de la mirada de los estudiantes corrió por el pasillo para alcanzar a Draco.
Lo vio corriendo a pocos metros, sus piernas eran más cortas que las del rubio por lo que optó gritar para llamar su atención.- ¡Malfoy! – el rubio siguió corriendo sin escucharle.- Mal..Draco! – gritó por segunda vez, esta vez usando su nombre.- ¡¿Qué fue lo que te pasó de repente?! – interrogó sin dejar de seguirlo.
- ¡Cállate, Potter! ¡Déjame en paz! – llegando a las escaleras de la torre de defensa Draco prácticamente saltó de dos en dos para alejarse de Harry más rápido.
- ¡Regresa aquí! – estaban llegando casi al final de la larga escalera de caracol cuando el rubio se tropezó y casi se va de boca pero logró sostenerse a tiempo de la varando, eso le dio tiempo a Harry de llegar junto a él, sosteniéndolo por detrás justo a tiempo para amortiguar su caída, ambos se quedaron en esa posición, Harry sosteniendo a Draco, jadeando por la carrera y Draco hipando porque todavía no podía contener las lágrimas.
- Draco…
- ¡E-es que tengo la sensación de que me enamoré de ti! – dijo con la voz cortada, tuvo que cubrirse los ojos por la vergüenza que sentía de que Harry lo viera así.
El moreno abrió grandes sus ojos, sus mejillas coloradas por la carrera y sus lentes un poco chuecos, estaba sin palabras ¿Cómo responder a eso? - ¿Eh?
-No sé en qué momento…tan sólo, te miraba en la clase y cuando vi a Weasley felicitándote, yo sólo…sentí celos!
- Draco ¿Qué…?
- Soy yo el que te ha ayudado a mejorar ¡No él! – dijo con la voz quebrada, en su tono se podía identificar la rabia y los celos entremezclados.- Es como si hubiera ayudado al enemigo.- colapsó contra el pecho de Harry.
- Draco.
- Me siento como un verdadero idiota.- por culpa de la carrera y el llanto se sentía completamente laxo contra el cuerpo de Potter, se sentía tan bien ese sólido calor contra su espalda.
- Draco, escúchame.- murmuró Harry contra su oído.- Todo este tiempo que hemos pasado juntos, he podido ver una nueva faceta de ti.- Draco se enderezó para poder mirar a Harry directamente, sus ojos claros centrándose en los verdes tan fijamente que puso a Harry nervioso.- Es sólo que… El entrenar contigo, pasar tiempo juntos… Me gus…
- ¿Te qué? – preguntó el rubio, expectante.
- ¡Nada! Olvidalo.- negó Harry sintiéndose muy avergonzado de pronto.
- ¿Eh? Pero si lo siguiente es lo más importante.- se inclinó sobre el rostro de Harry, el moreno intentaba retroceder aunque no tenía mucho espacio para moverse, menos con el cuerpo de Draco entre sus piernas.
- No, no, no…
Sus labios estaban a punto de tocarse cuando escucharon el sonido de pasos apresurados dirigiéndose justo a donde ellos estaban.
-¡Harry! – escucharon dos voces gritar su nombre, el moreno en seguida los reconoció como Ron y Hermione. Potter miró a Draco con los ojos enormemente abiertos, el rubio reaccionó y haló al moreno de la mano.
- ¡Ven, rápido!
Para cuando los dos amigos de Harry llegaron al final de la escalera la pareja ya no estaba allí.
-Creí que lo encontraríamos por aquí.- suspiró una preocupada Hermione, no se dieron cuenta en qué momento Harry se escabulló de la clase, para cuando Ron se volteó para hablar con Harry sobre lo patético que se había visto Malfoy no lo vio por ningún lado. Apenas pudieron se salieron del salón, agarrando el bolso del moreno, para ir a buscarlo.- Quizás esté en la sala común de Gryffindor.- dijo esperanzada.- ¿Crees que haya ido tras Malfoy?
- ¡Claro que no!- saltó en seguida el pelirrojo.- No sé qué pasó pero Harry no tiene motivos para ir tras ese hurón.- Voy a buscar en casa de Hagrid, te veré luego en la sala común de Gryffindor. Asintiendo la castaña apretó el bolso de Harry contra su pecho dejando a Ron ahí.
El pelirrojo miró a su alrededor, comprobando que su amigo realmente no estaba ahí, frunció el ceño disgustado ¿Por qué desapareció a mitad de clase justo después de que Malfoy saliera llorando del mismo? No quería ni pensar en la posibilidad de que tal vez, y sólo tal vez, realmente estuvieran juntos. Quitándose esa desagradable imagen de la cabeza se aprsuró para ir a la caballa del semigigante.
Mientras que adentro del armario de escobas que estaba al fondo de las escaleras de la torre de defensa contra las artes oscuras. Los dos muchachos estaban apretujados contra la puerta del armario con un montón de escobas e implementos de limpieza desperdigados alrededor, Harry tenía la espalda contra la puerta y miraba nervioso al exterior a través de la rendija de la puerta, entre sus piernas abiertas estaba sentado Draco mucho menos preocupado por lo que sea que pasaba en el exterior y más enfocado los delgados labios del moreno.
-Harry, dime la última parte.- se arrastró un poquito más para estar más cerca del moreno. Harry al ver ese movimiento intentó pegarse lo más posible contra la puerta.
- E-eso ya no importa.- intentó safarse, su corazón latiendo a mil por estar en un espacio cerrado y semoscuro con el rubio con poca posibilidad de moverse.
- ¿Sabes? Hay algo en lo que he estado pensando desde la última vez… - sus rostro se acercaron lentamente mientras hablaba, notando la intranquilidad de Harry le tomó del brazo, sus largos dedos acariciando la manga de la camisa mientras su otra mano acariciaba la barbilla del moreno, sosteniéndola con la punta de sus dedos para mantener su rostro quieto, con sus labios a punto de tocarse.- ¿Crees que tus gafas son una molestia al momento de besarnos? – no le dio tiempo de responder cuando se unieron en un tentativo beso, cariñoso, calmado. Los primeros segundos Harry estuvo tieso si saber cómo reaccionar pero conforme los seductores labios del rubio le embriagaban se permitió relajarse y disfrutar de la experiencia.
Afuera los estudiantes de la clase de defensa bajaban las escaleras, hablando en voz alta, el montón de pasos repiqueteando en la escalera de piedra, pero eso no molesto a ninguno de los dos adolescentes que se besaban furtivamente en el armario de limpieza.
Con una sonrisa satisfecha Draco vio el sonrojado rostro de Harry.- No son un problema.
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(1) Asistente / tonta = asistonta. Espero que se entienda el concepto XD así me llama mi mamá cuando salgo con ella a hacer diligencias.
(2) Soufflé: para los que no lo sepan, es un dulce (creo que una torta) francés extremadamente delicado, si no lo preparas adecuadamente se desinfla y se arruina.
(3) Está claro que no existe una esponja con esa propiedad (se vale soñar) pero es mi fic y puedo fantasear con eso :P
(4) Son los tradicionales hotcakes, por si alguien no lo sabe, sé que en Mx se llaman panqueques y en Vzla les decimos panquecas XD ¿Cómo se llaman en su país?
HOLA A TOD S. sé que ha pasado mucho y no he actualizado. No he tenido la inspiración suficiente y justo ahora encontré trabajo, eso en vzla es todo un logro señores. Malas noticias para ustedes pero buenas para mí. Pero nunca abandonare mis fics. Puedo tardarme pero no los abandonare. En los ratos libres durante la jornada laboral tratare de ir escribiendo poco a poco.
Sean pacientes, se les quiere mucho…
Besos!
Jess Granger s: Gracias cariño, este capítulo te lo dedico, por ser siempre una constante en todos los capítulos que publico y seguirme desde el principio. Besos.
Turiel Rickman: EXAAAAACTOOOO! Tu si me entiendes vale XDDD En el próximo capítulo veremos lo que decide Lucius.
Kaorugloomy: Gracias nena. Tus comentarios siempre me alegran el día. Si, seguramente sentiran que soy un poco dura con algunos personajes, con Hermi es entendible pero a veces me estresa que sea tan mandona y maternal, con Dumbledore lamentablemente no hay salvación, me cae mal. Te voy a confesar algo Katy en realidad sería una Ravenclaw, es la combinación perfecta de astucia y sarcasmo XD Osea ¿quién más que un Ravenclaw para hacerse pasar exitosamente por una Gryffindor? Tranquila bella, nunca lo voy a abandonar, quizás me tarde un montón pero tengo como meta personal terminar este fic.
