En cursiva son pensamientos.

En negrita es otro idioma (Español)

Si alguna palabra esta entre comillas es para resaltarla nada más.

+MOWMOWMOWMOWMOWMOW+

CAPÍTULO 13

Cacería de Horrocruxes

Harry pisaba fuerte y caminaba a paso rápido a través de los pasillos del colegio, rumiando entre dientes la discusión que tuvo con Draco hace un momento.

Estúpido Slytherin.

–…rry.

¿Qué sabe él?

–Harry…

Es un idiota.

–¡POTTER!

El moreno al fin se detuvo en su diatriba insultante contra cierto rubio Slytherin cuando escuchó que gritaban su apellido, no sabía en qué momento apareció Katerina a su costado.– ¿Eh? ¿Qué estás…? ¿Cuándo apareciste?

–Vengo siguiéndote desde hace tres pasillos, estabas tan ensimismado que no me escuchaste cuando te llamé.– reprochó tratando de recuperar el aliento.

– No te oí.– dijo quedo, su ceño todavía fruncido.

– Ya me di cuenta.– tomándole de la mano le instó a seguir caminando.– Ven conmigo.

– ¿Para qué? – preguntó sin muchas ganas.

– Hay que prepararnos para la batalla.– anunció ella, eso captó por completo la atención del Gryffindor, olvidando momentáneamente la discusión con Malfoy.

– ¿Batalla? ¿De qué estás hablando? – se dejó guiar como un niño pequeño, todavía no tenía idea a donde iban pero estaban subiendo escaleras así que imaginó que se dirigían a la torre de Gryffindor.– ¿Te refieres a Volde…? – sintió como le ponían la mano en la boca cortando su pregunta.

– ¡Shh! No seas imprudente.– miró hacia los lados, estaban solos en el pasillo pero eso no quería decir que no los estuvieran escuchando.– Las paredes tienen oídos ¿Recuerdas? – arqueó ambas cejas para hacer énfasis.– Hablaremos cuando lleguemos.

– ¿Llegar a dónde? ¿No deberíamos ir por Ron y Hermione?

– Mientras menos personas sepan de esto, mejor.

Harry no estaba muy de acuerdo con esa idea pero dejó de hacer preguntas y siguieron subiendo escaleras. Continuaron caminando hasta alcanzar el séptimo piso, en todo el trayecto Katerina se quejó de que había demasiadas escaleras en el castillo, llegando casi sin aliento la joven continuó por el pasillo, Harry pensó que iban en camino a la torre de Gryffindor cuando se detuvieron justo en frente de un tapiz de Bárbaras el Chiflado.

–¿Qué estamos haciendo aquí? – preguntó Harry sin saber las intenciones de la latina.

– Harry, necesito que te concentres muy bien ¿Si? Piensa especificamente en un lugar para ocultar algo, algo muy importante, tienes que tener el pensamiento claro en tu mente, un lugar amplio, perfecto para ocultar secretos, cuando lo tengas en tu mente camina tres veces frente a ese muro.– señaló el muro que estaba justo frente al tapiz.

– ¿Por qué no lo haces tú?

– Soy muggle.– le recordó.– No creo que funcione conmigo.– recostándose de una columna ella esperó a que Harry hiciera lo que le pidió. El chico confuso se concentró en la imagen que Katy le planteó, una sala enorme donde pudiera esconder algo, con esa imagen en mente pasó tres veces frente al muro cuando escuchó un jadeo de la muggle vio en la misma dirección y se dio cuenta de que una puerta, que antes no estaba ahí, se materializó para ellos.– ¡Funcionó! – celebró emocionada tomando la mano de Harry para entrar.– Oh por Dios ¡Es un absoluto desastre! – gritó completamente emocionada, se acercó a la primera pila de cosas polvorientas a su alcance para ver que eran.– Mira esto.– alzó una capa oscura bastante pesada de piel de dragón, el polvo de la capa se esparció alrededor haciendo que estornudara, dejando la capa donde estaba fue a la siguiente pila de cosas y así sucesivamente intentando abarcar la inmensidad de la sala, aunque eso no era posible en tan poco tiempo.

Harry tardó un poco más en avanzar, recorriendo toda la sala con la mirada, tuvo que girar sobre sí mismo para mirar adecuadamente, las torres de cosas apiladas eran tan altas que podían compararse con una de las torres pequeñas del inmenso castillo.– ¿Dónde estamos? – preguntó a Katy pasando al lado de una torre de sillas viejas, que al tocarla se desequilibraron y la torre cayó revelando un nido de Doxys. Harry fue halado de la túnica para que los molestos bichos azules no lo alcanzaran.

–Ten cuidado con lo que tocas.– susurró la morena.– Hay cosas peligrosas escondidas aquí.

– ¿Dónde es aquí? – volvió a preguntar Harry. Katerina sonrió enigmática.

– Bienvenido a la Sala de los Menesteres (1).– sonrió tomando de la mano a Harry para seguir caminando.– Es un aula del castillo que sólo aparece para quien realmente la necesita, puede proporcionarte todo lo que desees, en este caso nosotros queremos un lugar para encontrar algo.

– ¿Nosotros?

– Si, nosotros. Esto te involucra Harry.– miró de reojo al moreno antes de girar en una torre de cuadros viejos apilados, los cuadros incluso fueron abandonados y no había ningún personaje que se mostrara en el lienzo.– ¿Recuerdas cuando te dije que llegado el momento te contaría todo? – Harry asintió.– Bien, el momento ha llegado. Pero la verdad es dura, Harry.– se detuvo ante Harry y acariciando sus brazos, sus ojos se conectaron lentamente.– Tienes que ser muy valiente, recuerda que tienes personas a tu lado que quieren ayudarte, no estás solo en esto.

– Me estás asustando.

– Lo siento.– sonrió vagamente.– Pero es algo que no se puede evitar.– encontrando un juego de muebles mullido en medio de todo el desastre Katy le sugirió a Harry que se sentara, acomodados en el polvoriento sitio Katy comenzó a hablarle de la profecía que los involucraba a Voldemort y él, Harry se sintió por un momento derrotado por lo que sugería…dictaba la profecía. Morir a manos de Voldemort o matarlo… sólo dos opciones. – Hay esperanza…– consoló Katy.– He estado elaborando un plan que evitará la pérdida de un montón de personas y acortará la guerra 3 años.– Harry prestó más atención a eso.

– Tenemos que decirle al profesor Dumbledore. – dijo de pronto el moreno.– Él debe saberlo, si hay una manera de derrotarlo…

– No, Harry. – cortó con tono duro. – No quiero a Dumbledore involucrado en esto.

– Pero…

– Ya has notado lo poco confiable que puede ser, diciendo verdades a medias, dándote sólo la cantidad de información necesaria para mantenerte bajo su control, está poniendo tu vida en peligro y no le importa sacrificarte con tal de cumplir con el bien mayor. – Harry asintió reluctante sabiendo que ella tenía razón, el comportamiento del director no mejoraba la percepción propia que comenzaba a formarse del hombre.

– De acuerdo, tienes razón pero Ron y Hermione…

– Entiendo que tengas en gran estima a tus amigos pero en este momento mientras menos personas sepan del plan es mejor. Hay enemigos dentro del castillo, Harry, y ninguno de los dos son capaces de protegerse de un ataque legeremante si deciden que ellos podrían ser potencialmente peligrosos. Es inevitable que tú estés en peligro pero podemos proteger a los demás.

Discutieron un rato sobre si incluir o no a Hermione y Ron, al final acordaron que los pondrían en sobre aviso pero nada más, continuaron la conversación, para horror de Harry retomaron el tema de la profesía.– Aunque no me gusten los métodos de Dumbledore tiene razón en algo, el amor es el arma más poderosa y es lo que te ayudará derrotar al Señor Tenebroso, el amor que le tienes a la vida, a tus amigos, a tus padres, que aunque nunca conociste pero que los llevas en el corazón, tu padrino y Remus.– una suave sonrisa curvó los delgados labios de Harry.– Aquí es donde viene la parte fea de la charla.– suspiró Katy.– El señor oscuro no puede morir porque hizo magia oscura para mantener su alma anclada a este mundo. Imagino que no estarás familiarizado con el término Horrocruxe…

Una vez que Harry supo todo lo pertinente sobre los horrocruxes y lo que implicaban se quedó un momento en blanco, horrorizado por la malignidad involucrada.– Fragmentar un alma para guardar pedazos de ella. Eso es… monstruoso ¿Cómo alguien es capaz de hacer algo tan horrible?

–Tom Riddle fue concebido bajo una poción de amor, es incapaz de sentir amor de ningún tipo, está tan centrado en ser poderoso que le tiene miedo a la muerte y como tal busca cualquier madera de eludirla, partió su alma en 7 pedazos en total, uno de ellos ya fue destruido, por ti. – le dio un suave codazo al ojiverde a modo de broma.

– ¿En serio?

– El diario de Tom Riddle. – aclaró. – Ese era un horrocrux y le hiciste frente. No es una misión imposible. – eso le daba un poco de esperanza a Harry. – Por eso es que estamos aquí. Uno de los horrocruxes está aquí escondido.

– ¿Cómo lo encontraremos en este desastre? – miró a su alrededor horrorizado. – ¿Siquiera sabes cómo luce este horrocuxes?

– Es la diadema de Rowena Ravenclaw. Como una pequeña corona, hecha de plata con forma de águila y con un gran zafiro en el medio.– explicó levantándose del mullido mueble, el momento de la charla había terminado y debían continuar la búsqueda.– Los Horrocrux son maldad pura, magia muy oscura, no pueden ser destruidos con medios convencionales. Para ser destruido, un Horrocrux debe sufrir daños tan severos que la reparación a través de medios mágicos sea imposible.
– No hay muchos hechizos que puedan hacer esa clase de daño. – comentó Harry comenzando a buscar la diadema, se preguntaba cómo iban a encontrarla en todo ese desastre.

– En realidad no. El fuego demoniaco es lo suficiente fuerte para destruirlos pero es muy peligroso, la otra opción es el veneno de basilisco.

– ¡Por eso me llevaste a la cámara de los secretos! – se sorprendió Harry.– Para conseguir el veneno que destruirá los Horrocruxes.

– Bingo. – Kati le guiñó un ojo.

– A propósito, no me has dicho cuántos son, todo este tiempo has estado hablando en plural.

– El que diga que eres un idiota te está subestimando. – alabó Katerina. Le habló a Harry sobre seis de los siete Horrocrux, la ubicación de cada uno y lo que debían hacer para obtenerlo.

– ¿Incluiste a Lucius Malfoy en esto? – Harry no sabía si sentirse indignado, enojado o sorprendido…quizás un poco de las tres. – ¿No temes que pueda traicionarnos?

– No nos traicionará. – dijo con convicción.

– ¿Cómo estás tan segura de eso? – Katerina se detuvo un momento en medio de un pasillo lleno hasta el tope de ropa antigua encarando a Harry.

– Lucius Malfoy puede ser todo lo que tú quieras, manipulador, narcisista, racista, hasta mentiroso pero no es idiota y como todo Slytherin su lealtad está con quien más le convenga. Lo que menos le conviene a Lucius y su familia es el retorno de Voldemort.

– Tú lo has dicho. – discutió Harry. – Su lealtad está con el mejor postor ¿Qué te asegura que Malfoy no nos venderá a Voldemort en el último segundo?

– Aunque no lo creas incluso Malfoy tiene un corazón, ama a su familia y hará lo mejor para ellos. – con eso concluyó su defensa, se volteó para seguir buscando, caminaron en silencio un rato hasta que se encontraron con el armario evanescente. – Sigue buscando la diadema. – le dijo a Harry mientras ella buscaba algo brande y pesado.

– ¿Qué vas a hacer tu?

– Deshacerme de algo que nos dará muchos dolores de cabeza. – cuando llegó a la Sala de los Menesteres no se le había pasado por la cabeza destruir el armario Evanescente pero ahora que lo tenía en frente decidió que no había ningún motivo por el que no pudieran destruirlo ahora, se suponía que sería usado en dos años más pero no quería arriesgarse, había mucho en juego como para simplemente ignorarlo. Milagrosamente logró encontrar un hacha entre el montón de basura apilada por años, quitándose la túnica escolar se la amarró a la cintura, también se arremangó la camisa blanca, estando a punto de dar el primer golpe sintió la mano de Harry en su hombro.

– Creo que yo debería hacerlo. – se ofreció el pelinegro. – Déjamelo a mí, sigue buscando la diadema. – Kati miró dubitativamente a Harry pero al final cedió y le dejó la tarea de desmantelar el armario.

Tomando el hacha entre sus manos comenzó a golpear el mueble con fuerza, hasta ese momento no se había dado cuenta de lo frustrado que se sentía, a pesar de que había olvidado momentáneamente su enojo con Malfoy en pro de buscar la dichosa diadema que los llevaría un paso más cerca para destruir a Voldemort de una vez por todas, ahora que estaba golpeando el armario con todas sus fuerzas su enojo volvió como una avalancha. Malfoy era un reverendo imbécil, eso es lo que era. Le tomó varios intentos causar un real daño en el armario Evanescente, rompió las puertas, astilló los bordes y quebró las paredes hasta que el armario fue solo un montón de madera mutilada, para cuando terminó Harry estaba jadeando y la frente perlada de sudor.

Katerina había vuelto y miraba el desastre que era el armario y el mismo Harry. – Creo que debí preguntarte esto en el momento en que te intercepté en el pasillo pero ¿Estás bien? – suavemente se acercó para quitarle el hacha de las manos.– Cuando te encontré parecías realmente enojado.

–Estoy enojado. – confirmó Harry respirando profundo para tratar de componerse, tuvo que quitarse los lentes para poder pasarse la mano por la cara.

– ¿Qué está mal? – llegó hasta Harry pasando su mano con su brazo.

– Malfoy. – murmuró con los dientes apretados. Haciendo una mueca Katerina suspiró.

– Supongo que no todo podía ser miel sobre hojuelas ¿Sobre qué fue la discusión?

– Tenemos puntos diferentes sobre lo que puede pasar en la prueba final. Malfoy dice que debo aprender más hechizos mortales pero yo no estoy de acuerdo, no quiero herir a nadie. – pudo ver a Kati rodar los ojos por volver a usar el apellido del rubio en vez de su nombre.

– Para tu infortunio debo darle la razón a Draco. No estoy diciendo que debas lanzar las imperdonables pero no es mala idea darte las armas adecuadas para luchar

– Por mayores que sean voy a competir con otros estudiantes…– la morena lo interrumpió.

– Te equivocas. – por primera vez desde que Harry la conoció la morena se veía insegura y aprensiva, había recibido un montón de malas noticias a lo largo de los años por lo que ya sabía identificar el momento en que le iban a decir algo que no le gustaría. – Ven acá. – dejó que Katy le quitara el hacha de la mano y suavemente lo condujo a una cama polvorienta que no estaba muy lejos del armario, quitando el cubrecama – que era lo que tenía todo el polvo acumulado – se sentaron ahí y espero a que la morena volviera a hablar. – La tercera prueba no se trata sólo de eso. Voldemort se está preparando para hacer un ritual oscuro que le devolverá su cuerpo y su magia usando tu sangre. La copa de los campeones es una trampa.

–…Hablas en serio. – dijo después de un largo momento de permanecer en silencio, por lo general tenía que mirar constantemente sobre su hombro, que le dijeran sobre un ataque inminente era aliviador y preocupante al mismo tiempo, sabía lo que vendría y ahora podría prepararse adecuadamente. – Tenemos que decirle a alguien sobre esto, cancelar la tercera prueba. – imploró esta vez, cada vez que Harry sugería decirle a alguien Katerina lo negaba, esta vez no fue diferente.

– Me temo que no, Harry. – tomó las manos del pelinegro entre las suyas suavemente. – Tenemos la ventaja para atacar primero y acabar con la guerra de una vez por todas. Es lo que quieres ¿Cierto? No más Voldemort, no más mortifagos persiguiéndote, no más protecciones de sangre, no más Durslys. – Katerina pudo ver el momento en el que Harry se imaginó la vida que le estaba presentando. – No te diré que será algo fácil pero no estarás solo, te lo prometo. Te daré todo el apoyo que pueda conseguir.

Incapaz de poder contenerse Harry lanzó sus brazos hacia Katerina envolviéndola en un abrazo, quería llorar, por primera vez en su vida sentía que podía tomar las riendas por sí mismo, terminar esta pesadilla finalmente. Harry respiró profundo varias veces para poder calmarse, una vez lo logró soltó a la morena y se enderezó con un avergonzado "Lo siento".

– Supongo que le debo a Malfoy una disculpa. – no le hacía ilusión tener que pedirle perdón al rubio pero si quería seguir aprendiendo hechizos ofensivos tendría que hacerlo.

– No seas tan dramático. – desestimó Katy bajándose de la cama. – Seguro que con uno de esos besos profundos harás que se olvide hasta de su nombre. – rió al ver la cara roja de Harry, su boca abierta a puto de negarlo todo. – No te avergüences, Draco ya me contó. – antes de que Harry pudiera preguntarle exactamente qué le había contado Malfoy la morena se detuvo y señaló un busto de piedra horrible y sobre él una tiara de plata ennegrecida por el descuido. – Aquí está. La diadema de Rowena Ravenclaw.

Harry al ver el artefacto que rezumaba magia oscura y nauseabunda se llevó la mano a la cabeza sintiendo el comienzo de una fuerte migraña, como las que sentía en primer año cuando Quirrel lo miraba. – Vamos a tomarla. – escuchó a Kati decir mientras la veía desatar la capa que tenía en la cintura la usó para tomar la diadema, el objeto maldito pareció lanzar un pitido ensordecedor que provocó que Harry tuviera que taparse los oídos, una vez la cosa fue envuelta en la capa el silencio volvió. – Tenemos la diadema, falta el relicario de Slytherin.

– ¿Dónde está? – preguntó Harry aun sintiendo el eco de la migraña.

– En Grimauld Place. Tienes que contactarte con tu padrino lo antes posible. – dijo mientras comenzaba a caminar de nuevo por la estancia para tratar de salir de ese laberinto de cosas olvidadas.

– ¿Por qué Sirius tendría una cosa tan peligrosa? – preguntó el Gryffidor alterado, la idea de que Sirius tuviera un objeto tan peligroso y no le dijera a nadie le preocupaba.

– Dije que estaba en Grimauld Place, no que lo tuviera Sirius. – aclaró la morena. – Su hermano, Regulus, fue quien encontró el Horrocruxe y le ordenó a su elfo doméstico, Kreacher, la tarea de destruirlo. El elfo no ha podido destruirlo por eos es que está tan loco y amargado, es la influencia del Horrocruxes.

A Harry siempre le sorprendería la cantidad de información que manejaba Katerina y la facilidad con la que se lo decía a diferencia del director que siempre pensaba sus palabras cuidadosamente para sólo darle la cantidad de información necesaria.

– Mandaré una carta a Sirius, quizás podamos comunicarnos por la chimenea nuevamente.

– Eso es aceptable.

– Oye… ¿Qué harás con eso? – Preguntó Harry a punto de salir de la sala de los Menesteres.

– Bajaré a las mazmorras para destruirlo con ayuda de Severus. – respondió la latina una vez que cruzaron la puerta, esperó a que Harry saliera y una vez más miró maravillada como la puerta de la sala desaparecía ante sus ojos, nunca podría cansarse de presenciar la magia.

Harry por otro lado hizo una mueca al escuchar el nombre de Snape. – ¿Por qué confías en él más que en Dumbledore? Es un mago oscuro ¿Sabes? Y es un idiota.

– Un idiota que te ha salvado la vida cada año desde que entraste al colegio. – recalcó Katerina. – Sé que tú y Severus no tienen exactamente la mejor relación pero a su manera él te protege. Sinceramente, Harry, si tuviera que confiarle a alguien tu vida con los ojos cerrados ese sería Severus Snape. Como sea, ve a disculparte con tu amorcito o a jugar snap explosivo, lo que prefieras. Te veré en la cena. – con eso la morena se despidió yéndose por el pasillo hacia las escaleras para ir a las mazmorras.

+MOWMOWMOWMOWMOWMOW+

(1) sé que en otras hablas hispanas se le conoce como la Sala Multipopósito. Pero en español latino yo lo conozco como Menesteres.

N.A.: Bueno, henos aquí una vez más. No voy a decir mucho solo que disculpen mi eterna ausencia.

Aquellas personas que me siguen agregando a favoritos y seguidos se los agradezco mucho, y para los que aún me envían reviews también les agradezco su fe en que algún día iba a actualizar.

Alas de tinta: siempre trato de responder los comentarios. Saludos y besos.