En cursiva son pensamientos.
En negrita es otro idioma (Español)
He decidido que ahora utilizaré "comillas" y cursiva para el parsel.
N.A: De una, les advierto que no tenía nada de esto planeado, yo tenía en mente algo totalmente diferente y ahora el fic cobró vida por su cuenta. Están advertidos.
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CAPÍTULO 16
Little Hangleton
– ¡Sirius! – saltó Harry en cuanto vio la cara del animago en la chimenea. Se acercó hasta sentarse cerca del fuego, Katerina en cambio se quedó en el sofá, sentada con las piernas cruzadas. Observando la interacción de ambos hombres, fascinada porque realmente la cara de Sirius Black estuviera en la chimenea.
Siendo sincera tenía un sentimiento conflictivo sobre el hombre fugitivo. Por un lado, estaba consciente de que el hombre no tuvo una vida fácil, siendo rechazado por su propia familia y después encarcelado injustamente volviéndose lentamente loco en Azkaban durante doce largos años con Dementores listos para succionar cualquier sentimiento feliz que aún pudiera tener, cargando con la culpa de pensar que mató a su mejor amigo y a su esposa, pero también era extremadamente consciente de que durante sus años de escuela fue un vulgar abusador. Odiaba la manera en que trató a Severus. Metiéndose con él, humillándolo, a cada pequeña oportunidad haciéndole la vida imposible a un niño que de por sí ya tenía una vida complicada, sólo por ser un Slytherin. No es que Severus hubiera sido una blanca paloma, pero eran cuatro contra uno, ¡Coño! (1)
Por el momento mantendría la animadversión al mínimo, después de todo necesitaban del hombre. La morena despertó de sus pensamientos cuando una parte de la conversación de los dos hombres llegó a sus oídos.
– ¿Un guardapelo maldito? Estoy bastante seguro de que la familia Black no tiene nada como eso, Harry. Pero podría intentar buscarlo, te enviaré una lechuza si logro conseguir algo. – dijo vagamente poco interesado en realmente buscar el objeto, no quería tener nada que ver con algo como un relicario maldito que perteneció a su familia y en todo caso ¿Por qué Harry querría algo como eso? ¿Intentaba hacer trampa en el torneo? Lo dudaba.
– No podemos darnos el lujo de esperar tanto. – intervino Kati. Demasiado acostumbrada a ver cuando alguien le daba largas en el asunto sin tener intención de cumplirlo. – Necesitamos el relicario, urgentemente.
Sirius parpadeó confundido. – Disculpa… ¿Quién eres?
– Sirius, ella es Katerina. – presentó Harry un poco incómodo. – Ella cayó en el lago durante la segunda prueba del torneo. No tenemos idea de cómo pasó eso. – explicó Harry en seguida.
– ¿Ella es la que atacó el colegio al final de la segunda prueba? – cuestionó Black mirando a la morena a través del fuego.
– ¡No hice tal cosa! – saltó ella en seguida. ¿Eso era lo que estaban diciendo en el Profeta? – No ataqué a nadie y no tengo idea de cómo llegué aquí, menos como volver. – aclaró al animago aunque realmente ella no tenía por qué darle explicaciones. – Ese no es el punto. Necesitamos el relicario que está escondido en Grimauld Place.
– ¿Por qué están tan seguros de que está aquí?
Cuando Harry fue a responder Kati le tomó la mano para que no dijera nada, giró su cabeza para mirar a Harry y hacerle un gesto de que no dijera nada. Aunque le sentara mal Sirius no era el tipo más confiable a nivel mental y no quería arriesgarse a que le dijera algo a Dumbledore, no dudaba que en algún momento el viejo se enteraría, pero esperaba que fuera demasiado tarde para que él pudiera meter sus manos en la masa.
– ¿Quieres cooperar en el vencimiento de Voldemort? – tentó la morena. Quizás si le prometía al ex-convicto un poco de acción podría lograr que cooperara. No sabía que tan exacta era la personalidad de Sirius según su conocimiento, pero podía imaginar que estar encerrado todo el día en el lugar donde creció sin posibilidad de escapar debía ser, como mínimo, frustrante. – Sé que has estado inactivo últimamente y quieres participar. – en realidad no lo sabía. – Por eso pensamos que te gustaría participar en esta misión secreta. – mala idea incluir a alguien mentalmente inestable. – Que tenemos para acabar con el mago malo ¿Sí?
– ¿Tienen un plan para acabar con él? – Sirius miró asombrado entre Harry y Katerina. Al ver la confirmación de su ahijado Sirius se entusiasmó. – ¿Dumbledore lo planeó?
– El director está muy ocupado ahora. No es necesario molestarlo con esto cuando él tiene tanto que hacer durante el Torneo de los Tres Magos ¿Cierto? – sinceramente esperaba no estar metiendo la pata al pedirle ayuda a Sirius pero es que el hombre no se callaría nunca. – Entonces… Es muy sencillo lo que tienes que hacer. Tienes que pedirle a Kreacher que te dé el relicario que Regulus le ordenó destruir.
Fue como si hubiera soltado una maldición, la cara de Sirius se contrajo, enojado con la sola mención de su hermano menor. Todo el entusiasmo que había tenido sobre ser incluido en un plan para destruir al Señor Oscuro se derrumbó como un castillo de naipes y Katerina se dio cuenta en el momento en que metió la pata.
– ¿Esto tiene que ver con Regulus? – dijo con los dientes apretados, un gruñido esperando a salir desde el fondo de su garganta, como un perro. – Lo que sea que incluya a ese mortifago, olvídenlo. – con eso cortó la llamada, el rostro de Sirius Black se desvaneció y el fuego de la chimenea volvió a la normalidad dejando a media luz la solitaria sala común.
Pasaron unos segundos en silencio – Verga… (2) – hasta que Katerina tiró el libro de dragones al suelo con rabia. – ¡No puede ser! – se levantó del sofá cubriéndose el rostro, quería gritar. Estuvieron tan cerca y ahora la había cagado.
– ¿Qué acaba de pasar? – preguntó Harry confundido por el giro de acontecimientos.
– Lo que pasa es que soy una estúpida, eso es lo que pasa – dijo con las manos en las caderas, caminando alrededor de Harry, sintiéndose bastante frustrada. – Me entusiasmé y metí la pata. Ahora no podremos tener el relicario porque Sirius no querrá escucharnos y ahora será el doble de difícil. – terminó por acostarse boca abajo en el sofá.
Definitivamente no podría dormir esa noche.
Harry todavía no entendía por qué era el arrebato de Katerina, gateó lentamente hasta el sofá donde estaba acostada la pelinegra, recostó su cabeza del mueble para mirarla. – ¿Quién es Regulus? – preguntó en voz baja. Se dio cuenta de que todo se puso mal desde que mencionaron a Regulus, así que debía ser alguien importante para causar tal reacción en su padrino.
– Regulus Arcturus Black. – respondió Kati con la voz amortiguada, después movió su cabeza a un lado para poder mirar a Harry correctamente. – Era el hermano menor de tu padrino. Su historia es complicada y obviamente un tema sensible para Black.
– ¿Era?
– Está muerto o desaparecido, no lo sé realmente. – terminó por girar su cuerpo de lado, estar boca abajo era incómodo debido a su abundante busto. – Regulus fue el hijo perfecto que Sirius nunca fue. También siguió el camino que le trazaron sus padres uniéndose a las filas del Señor Oscuro. Sirius lo odió por eso. – esa era la historia que ella conocía, quizás se estaba equivocando. – Se convirtió en un mortifago tan confiable que Voldemort le confió uno de sus Horrocruxes para que lo resguardara, pero Regulus descubrió que contenía y cambió el relicario por uno falso para destruir el verdadero.
– ¿Sirius sabe algo de esto? – logró preguntar una vez que procesó toda la información, era asombroso como podía desconocer tantas cosas de una persona que le importaba tanto ¿Qué otras cosas desconocería de los adultos que le rodeaban?
– Lo dudo… De todos modos, no importa no querrá escucharnos así que tendremos que encontrar otra manera de obtener el relicario. – alcanzó uno de los grandes almohadones para abrazarlo y otro para ponerlo entre sus muslos. – Voy a tener que decirle a Severus, quizás él pueda encontrar la manera de llegar a Grimauld Place.
– Déjame hablar con Sirius. – pidió Harry. – Yo haré que entre en razón.
– Él no escuchará razones.
– Al menos, déjame intentarlo. – sabía lo importante que era esto y el tiempo se les taba acabando demasiado rápido, necesitaban obtener todos los horrocruxes antes de la tercera prueba.
– De acuerdo. – concedió acariciando el esponjoso cabello negro, sus dedos despejaron el apuesto rostro del pelinegro. – Te ves muy guapo cuando no intentas esconderte tras tu cabello. – sonrió al ver el sonrojo de Harry.
– No me gusta que vean la cicatriz. – confesó Harry. – Todos me miran y susurran, no quiero darles más motivos para que lo hagan.
– La gente es estúpida. – sonrió al ver la expresión estupefacta del moreno. – Muggles o mágicos la gente sigue siendo idiota, hagas lo que hagas siempre van a mirar y susurrar. Al menos dales un verdadero motivo para hacerlo.
Se quedaron un momento más conversando, apenas unos minutos hasta que Harry comenzó a bostezar entonces Katy lo instó a que subiera a su cama, ella haría lo mismo… Más tarde.
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En ese momento, en Little Hangleton dos hombres caminaban furtivamente usando la oscuridad de la noche para moverse, llevaban capas oscuras y hechizos "No me notes" encima para pasar desapercibido por los muggles.
Llevaban casi una hora recorriendo el lugar sin encontrar indicios de dónde podría estar la casa de Lord Voldemort, no había trazos mágicos que pudieran rastrear y ninguna de las construcciones se veía digna de una familia sangre pura. Sólo había una casona que podría haber pertenecido a la familia Gaunt.
Hicieron un hechizo de detección de magia el cual dio positivo, un rastro muy leve, tendrían que entrar. Los dos hombres se escabulleron dentro de la propiedad, podían ver un par de luces encendidas en el interior, debían entrar y salir, evitando cualquier tipo de confrontación de ser posible.
Mientras se acercaban a la casona lanzaron varios hechizos reveladores, asegurándose de no activar alguna trampa desagradable, no encontraron ninguna, pero no por eso respiraron tranquilos. Había algo inquietante en el ambiente, algo oscuro, quizás estaban en el lugar correcto después de todo.
La casa se veía ruinosa y abandonada en el exterior, con la maleza tragándose lentamente la construcción. Por dentro era incluso peor, llena de telarañas y ratas. Se notaba que la casa tuvo mejores días, Malfoy pudo notar algunos jarrones de porcelana fina rotos y la cristalería estrellada, un espejo de plata empañado adornaba la entrada principal. El piso no estaba tan polvoriento como el resto de los muebles evidenciando la presencia de alguien en la mansión.
– ¿Esa muggle te dijo dónde buscar? – pregunto Lucius en voz baja, caminaban usando solo un lumus para no llamar la atención sobre ellos.
– De todos los horrocruxes del señor oscuro, el anillo es del que menos tiene información. Lo único que pudo facilitarme fue que estaba en la casa de los Gaunt y que por nada del mundo lo tocara, que tenía una maldición muy fuerte protegiéndolo.
– ¿Cómo puede tener esa información? – todavía no podía concebirlo, que alguien tan inferior poseyera información tan valiosa, lo peor de todo es que la decía a cuenta gota.
– Eso no es de tu incumbencia, Lucius. – gruñó el profesor siguiendo el hechizo e seguimiento de magia negra que había lanzado. – Ruega porque nadie se entere de que tenemos esa fuente de información. – su varita apunto hacia los pisos superiores y subieron por la escalera, algunos escalones rechinaban bajo su peso. Mientras subían se dio cuenta de que el hechizo los estaba conduciendo directo hacia una de las habitaciones iluminadas ¿Era posible que alguien estuviera resguardando el horrocruxe? No quería hacer una confrontación directa pero tampoco podían darse el lujo de quedarse de brazos cruzados. – Ten tu varita lista. – dijo a Lucius para que se preparara, dado que se estaban acercando a una de las habitaciones iluminadas apagó la punta de su varita. Esa zona de la mansión se veía más limpia, claramente era la zona habitable de la mansión.
Al acercarse a la habitación iluminada pudieron escuchar siseos, ambos hombres se miraron cautelosos. Era evidente que tendrían que enfrentarse a lo que sea que estuviera del otro lado para obtener el anillo maldito. Severus fue el primero en tomar el picaporte, haciendo un gesto a Lucius ambos hombres se prepararon y a la cuenta de tres el pelingro abrió la puerta.
Los segundos pasaron en un borrón de confusión, con hechizos volando por toda la habitación hasta que Severus sintió un hechizo cortante en su costado, Lucius pasó un brazo por el lado sano para ayudarle a mantenerse en pie. Todavía no podían ver quien los estaba atacando, pero no se iban a detener por eso. Lograron atar a su contrincante conjurando una cuerda mágica, la victoria duró poco puesto que una enorme boa se atravesó en su camino, la peligrosa boca de enormes colmillos (3) a centímetros de su rostro amenazando con clavarse dolorosamente en su carne.
Un escalofriante siseo mantuvo al monstruoso reptil en su lugar. – "Nagini, espera." – Severus y Lucius se estremecieron al reconocer el habla parsel de su Maestro, Lord Voldemort, en carne y hueso… o algo así. En el sillón de respaldo alto estaba una criatura que apenas podía llamarse humana, de cabeza deforme y cuerpo pequeño hasta el punto de la desnutrición, sin ningún tipo de vello facial, con las manos y pies huesudos, ninguno se atrevió a decir una palabra debido a la impresión sin mencionar que cualquier palabra equivocada podría significar la muerte.
Severus en seguida erigió sus barreras de oclumancia para evitar cualquier tipo de invasión a sus pensamientos, no estaba preparado para este encuentro que podría resultar en una catástrofe, tenían que salir de ahí cuanto antes.
– Mi señor. – Severus, siempre de pensamiento rápido, logró arrodillarse ante el adefesio autodenominado Lord Voldemort. – Es un alivio finalmente encontrarlo. – mientras hablaba obligó a Lucius moverse para que igualmente se arrodillara a su lado, mejor bajar la cabeza y sobrevivir, apretaba el brazo del rubio con fuerza intentando mantener la concentración mientras sentía su ropa mancharse de sangre en un costado.
– Veo que no todos miss seguidores unos inútiless. – dijo el señor oscuro, con ese escalofriante siseo, Nagini reptó por el mueble de su amo, lista para atacar y defender si llegaba a ver cualquier movimiento sospechoso de los otros dos magos.
Lucius, quien por fin logró reponerse de la sorpresa respondió. – Nunca hemos dejado de buscarlo, mi Lord.
– ¿Ess así? – siseó Voldemort en un traicionero tono complacido. – Me parece que no buscaron lo suficiente, tardaron catorce añoss en encontrarme. – Nagini siseó con más fuerza haciendo estremecer al par. – Catorce largos añoss. – dijo cada palabra lentamente.
Aun arrodillados donde estaban Lucius miró de reojo a Severus que respiraba pesadamente, sus ojos se encontraron brevemente. Ambos se daban cuenta de lo vulnerable que era su amo en ese momento, no podían sentir una amenaza mágica real y Colagusano era de risa, el mayor problema sería esa enorme boa mágica, ésta era su mejor oportunidad para acabar con él.
Severus hizo un leve gesto con la cabeza negando, no era el momento apropiado, sólo estaban destruidos dos de los siete horrocruxes, de nada servía matar a Voldemort aquí y ahora si todavía había pedazos de su alma esparcidos por ahí, lo mejor era bajar la cabeza y salir de ahí lo antes posible.
– Ahora estamos aquí, podemos servirle una vez más, mi señor. – dijo Severus esperando que eso complaciera a Voldemort. Lucius y él mantenían la cabeza baja, demostrando una servidumbre que estaban lejos de sentir, pero que sabían, le complacería.
Voldemort no dijo nada de inmediato, analizando a cada uno de los hombres postrados a sus pies, gracias a Colagusano tenía una idea de lo que fue de la mayoría de sus seguidores durante todos esos años, una buena parte -los más fieles- fue a parar a Azkaban, otros como Lucius alegaron ser controlados por la maldición Imperius y con un aporte monetario al Ministerio se aseguraron de mantener la mayoría de su fortuna y su libertad, viviendo con relativa calma. Por último, estaba Snape, quien fue juzgado y sólo se salvó de ir a Azkaban porque ese necio de Dumbledore intervino a su favor.
Sería un idiota si confiara en cualquiera de los dos, no es que Colagusano fuera de su entera confianza, era débil y una patética excusa de mortífago, estaba a su lado por miedo a ser apresado, no por lealtad y la pequeña rata lo sabía, era cobarde, no estúpido.
Aún así, su plan estaba en marcha, en pocos días sería la tercera prueba y finalmente el volvería a tener un cuerpo. Barty Crouch se aseguraría que todo saliera de acuerdo al plan, no había nada que este par de idiotas pudiera hacer para detenerlo y si sabían lo que les convenía se postrarían a sus pies.
– Ciertamente, ahora estaiss aquí. – siseó por lo bajo la criatura. De momento los utilizaría y cuando ya no le sirvieran se desharía de ellos. – Me servirán una vez máss. Miss leales sirvientess, estamoss en el comienzo de una nueva era. – dijo complacido. – Ustedess serán miss ojoss y oidoss, ayudarán a Colagusano a preparar todo. – pudo ver el alivio de ambos magos pensando que los iba a dejar ir ilesos, pobres ingenuos. – Sin embargo, less recordaré a quien sirven. – el amorfo señor oscuro alzó su varita y siseó la maldición Cruciatus.
Los gritos de ambos hombres retumbaron en la vacía mansión. Con la maldición provocando que sus cuerpos se retorcieran dolorosamente en direcciones antinaturales. Snape se esforzaba en mantener la boca cerrada y no golpear su cabeza contra el duro suelo de madera vieja, estaban fuera de práctica, catorce años sin recibir una maldición cruciatus y gritar era la manera más sana de soportar el dolor sin volverse locos en el proceso. Ninguno de los dos quería terminar como el desgraciado matrimonio Longbottom.
Por supuesto, Voldemort tenía más autocontrol de lo que tuvieron Bellatrix, Barty Crouch Jr y los hermanos Lestrange. Les permitía pequeños respiros entre maldición, recordándoles a quien le debían fidelidad.
Era de madrugada cuando el par logró desaparecerse lejos de la mansión que habitaba su señor.
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Para Katerina era imposible dormir, aunque se estuviera muriendo de sueño, no podía dejar de pensar en lo que pasó en la sala común de Gryffindor, pudo haberlo manejado mejor. Definitivamente pudo haberlo manejado mucho mejor.
Sabía lo inestable que era Black, sobre todo con cualquier cosa que estuviera relacionada a su hermano, aun así, habló sin pensar. Era imperativo que tuvieran el guardapelo de Slytherin, pero ahora Black se negaría a escuchar cualquier cosa que pudiera decir. Quedaba en manos de Harry tratar de razonar con él, si es que el hombre podía razonar en absoluto.
Sabiendo que pasaría por otra noche de insomnio prefirió bajar a las mazmorras y ver si Severus y Lucius habían vuelto de su excursión a Little Hangleton, en verdad esperaba que ellos tuvieran mejor suerte que ella. Seguramente el Maestro se burlaría de su pobre desempeño manejando a Sirius.
Podría hacerle callar con un beso…
Si, eso sonaba bien. Quería besar a Snape, lo deseaba. ¿El hombre sería apasionado? ¿Apretaría su cuerpo entre sus brazos y contra su pecho? O quizás ¿Sería delicado? Cómo si tuviera miedo a que se rompiera.
Algo era seguro, él nunca daría el primer paso, nunca le confesó a Lily Potter que la amaba, solo se quedaba ahí, en la friend zone, feliz de ser tratado como su felpudo…
Ok, eso en realidad no lo sabía, solo eran especulaciones de los miles de fics que había leído. Lo confesaba, Lily no era un personaje que le agradaba mucho.
Sus pensamientos se detuvieron cuando finalmente llegó al pasillo que daba a las habitaciones de Snape, su corazón se aceleró cuando notó la puerta abierta. Severus era un hombre demasiado precavido y paranoico, él nunca dejaría su puerta desprotegida de esa manera. ¿Estaría herido?
Aterrada por ese pensamiento, corrió los pocos pasos que la separaban de la puerta y se adentró en los aposentos del hombre oscuro.
Fue recibida no solo por la visión de Severus desmadejado en el sillón y con un costado sangrando, Lucius también estaba ahí y no parecía tener mejor aspecto.
– Mierda. – apresurándose a cerrar la puerta se acercó a ambos hombres. – ¿Qué les pasó? – antes de siquiera escuchar la respuesta ya se estaba cerniendo sobre el Maestro de pociones, sus pequeñas manos de largas uñas trabajando sobre la infinita hilera de botones. – Déjame ver.
– ¿Qué haces? ¡Quítate! – gruñó Severus, aunque se sentía demasiado débil para apartarla de un empujón.
– Necesitas primeros auxilios, los dos. – No se iba a dejar intimidar. – Dime que hacer. – pidió suplicante. Sabiendo que ella no se iba a ir ni aunque la amenazara con hechizarla, a Severus no le quedó de otra que gruñir y murmurar unas instrucciones.
La instruyó para que fuera a su despacho y trajera un botiquín de primeros auxilios. En cuanto la vieron alejarse Lucius vio a su amigo con una sonrisa burlona. – Podrías entrenarla para que te trajera el periódico en las mañanas.
– Cállate. – gruñó el hombre de cabello oscuro.
Katerina no tardó en volver, moviendo una silla frente a Severus esperó a que el hombre le indicara como proceder. A Lucius le dio una poción que le ayudaría con los nervios inflamados de su cuerpo debido a la maldición Cruciatus, después se dedicó a curar la herida en el costado de Snape. El hombre no lo diría nunca en voz alta, pero se impresionó de que la joven no hiciera muecas o chillidos por la vista de la herida supurante y llena de sangre seca, sus manos se movieron con cuidado intentando de causarle el mínimo daño.
Mientras vendaba la herida volvió a preguntar. – ¿Qué pasó?
– Lo que pasa es que nos enviaste a una trampa. – acusó Lucius.
– ¿Qué? – esta vez giró su atención a Severus.
– Encontramos el lugar que nos mencionaste y dentro estaba el Señor Oscuro. – explicó Snape sintiéndose aletargado.
– Se te escapó ese pequeño dato de información que nos habría sido sumamente útil. – ironizó el aristócrata.
– Imposible. – murmuró Katy mirando de uno a otro. – Vol… Él no debería estar ahí sino en la Mansión Riddle… ¿Se metieron en la mansión? – preguntó al ver el semblante incierto de ambos. – Par de idiotas ¡Se metieron en la mansión Riddle! – acusó la morena. – ¡Les dije que fueran a la casa de los Gaunt! ¡Dijiste que sabías de lo que estaba hablando! – esta vez su voz aguda fue dirigida a Lucius quien la acusó primero de llevarlos a una trampa.
– Claro que lo sé. – se jactó Malfoy. – La familia Gaunt, los últimos descendientes de Slytherin.
– Una familia arruinada y loca que lo único que les quedaba era el apellido. – puntualizó frustrada. Dios ¿La noche podía ser peor? No tenían el relicario y tampoco el anillo, para colmo de males Voldemort podría enterarse de todo, el factor sorpresa era su única ventaja y ahora eso estaba en peligro también. – Sólo falta una plaga de langostas. – murmuró con la cara escondida entre sus manos. Katerina les relató a los dos hombres su fracaso, de momento no había nada más que hacer, los tres estaban demasiado agotados para hacer nada más que languidecer en la sala de estar del Maestro de pociones.
– Mañana. – dijo Snape atrayendo la atención de los otros dos. – Mañana destruiremos la copa y trazaremos un nuevo plan. De nada sirve lamentarnos, tenemos que seguir adelante.
– Quedan pocos días para la tercera prueba. – asintió Katerina. – Me iré a mi cama. – anunció innecesariamente, miró brevemente a Lucius y luego a Severus. – Buenas noches.
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Siempre pensó que las mañanas eran lo peor, quien dijera lo contrario estaba loco. Gracias a Dios aquí, en Inglaterra, el sol no era tan brillante ni tan caliente. En Hogwarts, un internado lleno hasta el tope de hormonados adolescentes con magia las mañanas eran lo peor, hacía demasiado ruido, demasiadas voces chillonas, demasiadas discusiones estúpidas.
Sinceramente, ¿A quién le importaba si viste a una pareja besándose? Aquí parecía que estaban a la caza de cualquier chisme por pequeño que fuera, estando a pocos días de la última prueba era obvio que el tema de conversación eran las especulaciones sobre lo que consistiría esa prueba. Dado que solamente podían especular el tema apenas duraba unos segundo antes de pasar a los cotilleos del día.
Ugh. Demasiado ruido ¡Ni siquiera podía ponerse audífonos para aislar el molesto sonido de las voces chillonas!
Enterrando su cabeza entre sus brazos gimió dramáticamente, sitió la mano cálida de Harry posarse sobre su espalda, eso no la convenció para levantar la cabeza.
– ¿Estás bien? – murmuró el pelinegro preocupado por el semblante de la morena.
– No. Tengo sueño, hay demasiado ruido, quiero café con leche y el tiempo se agota. – se quejó ella atrayendo la atención de los dos pegotes de Potter.
– ¿Para qué se agota el tiempo? – cuestionó Hermione que logró escuchar lo que dijo. Hermione se estremeció cuando la morena finalmente alzó el rostro, sus ojos de grandes pestañas estaban entrecerrados, molesta obviamente.
– A diferencia de la creencia popular, no tienes que saberlo todo de todos. – tomando un muffin de la bandeja más cercana, se levantó de la mesa, ignorando la cara indignada de Hermione. – Voy a la biblioteca. – anunció a Harry.
– Yo también voy. – concordó el de lentes también levantándose de la mesa, después de todo tenía que escribir una carta.
– ¡Amigo es miércoles! Tómate las cosas con calma, tenemos el período libre hasta las diez. – se quejó el pelirrojo con la boca llena, para variar.
– Que sea viernes no es excusa para vaguear Ron. – regañó la castaña con ese irritante tono maternalmente mandón que tenía. Katerina miró a Harry esperando a que se decidiera, al tardarse más de cinco segundos en decidir rodó los ojos y se fue caminado por el pasillo entre las mesas hacia la salida mientras daba un mordisco a su muffin. Oh, tenía avellanas ¡Qué rico!
Apenas llevaba un par de metros lejos de la entrada del gran comedor cuando escuchó pasos apresurados tras ella, al voltearse vio a Harry sin compañía.
– ¿Dónde dejaste a tus pegotes? – Preguntó divertida.
– Me escabullí mientras discutían sobre si ir o no a la biblioteca. – respondió avergonzado. Siguieron caminando sin decir mucho y Harry seguía mirando culpable hacia atrás. – ¿Está mal que los haya dejado de esa manera? Son mis amigos, debí haberlos esperado.
– Son tus amigos, no están pegados a la cadera, además compartes habitación con Ron y otros tres chicos. Tienes derecho a tener cierta cantidad de tiempo para ti solo. – alguna vez pensó que vivir en un internado sería genial, lejos de la vista de los padres, viviendo con amigos día y noche ¡Cuán equivocada estaba! No tenía ni un momento de privacidad en el dormitorio - no que le importara desnudarse frente a otras mujeres -, las chicas eran ruidosas y molestas a su propia manera; Lavander, por ejemplo, nunca se callaba, siempre tenía un chisme que contar de todos, al principio era entretenido, pero después de un rato era simplemente molesto, Parvati no era molesta, pero le gustaba buscarle la lengua a Lavander. Hermione en comparación era más callada y reservada, lo malo es que su idea de correcto e incorrecto no se lo guardaba para ella misma, tenía que estar metida en todo, siempre diciéndole a la gente que hacer. Oh, pero lo peor de todo, lo más irritante es que no se podía masturbar, eso era frustrante a nuevos niveles. Siendo hija única siempre tuvo su propio espacio para hacer y deshacer como quisiera en la intimidad de su cama, aquí, con otras tres mujeres era imposible. Pensaba que en el dormitorio de hombres pasaría algo parecido. – No te sientas mal por querer tiempo a solas o en compañía de otras personas.
– Pero ellos son mis amigos. – insistió Harry inseguro. – Si paso tiempo con otras personas, se sentirían mal…
Katerina se detuvo encarando a Harry. – ¿Firmaste alguna clase de contrato? ¿En qué parte dice que tienes que estar como chicle con tus mejores amigos? – arqueó sus cejas esperando una contestación del joven, al no recibirla continuó. – Los mejores amigos son personas que te comprenden y te apoyan más que otras personas, no quiere decir que pierdas tu identidad para volverte parte de ellos. Si creen que para estar contigo tienen que marcarte cada paso y conocer todos tus secretos ¡Están mal! Ser mejores amigos significa ser complementarios, no idénticos. – bajó su tono de voz, tomando la mano de Harry dijo con un tono más amable. – Ser mejores amigos no les da derecho a asfixiarte ¿Comprendes eso, Harry? Sé que has pasado por mucho y es lo que conoces, lo que te da seguridad. A veces tenemos que salir de nuestras áreas de confort para entender un poco más.
Harry afirmó con una sonrisa, regresando el apretón de mano. Continuaron su camino a la biblioteca con las manos juntas. – Gracias.
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Ya no podían esperar por más tiempo, ese fin de semana era la tercera prueba del torneo, debían obtener los Horrocruxes faltantes. Es por eso que Katerina fue con Lucius a sondear Little Hangleton, podría haber cubierto a Severus para que fuera con el rubio, pero dos faltas tan seguidas sería muy sospechoso, en cambio a ella nadie la extrañaría. Como precaución Severus tenía la excusa de que la mantenía en su despacho haciendo inventario. Nadie podría entrar ahí sin su permiso.
La llegada al pequeño pueblo fue un poco atropellada, subirse en una montaña rusa no se comparaba para nada a la horrible sensación de la desaparición conjunta, era como su te exprimieran como una naranja californiana para sacarte todo el jugo. Tuvo unas horribles nauseas y estuvo a punto de vomitar, pero logró contenerse.
Estando a plena luz del día ubicarse no fue tan difícil ubicarse, la enorme mansión Riddle era fácilmente detectable a la distancia. Esa dirección es la que tomó Kateria.
– ¿Dónde crees que vas? – cuestionó el rubio siguiéndola de cerca. – Ahí es donde se esconde él.
– Ya lo sé, solo quiero llegar a la entrada para tener un punto de referencia.
Era poco probable que los atacaran, Voldemort no se arriesgaría a que lo vieran, nada que alertara a alguien de su paradero y si tenían hechizos que los alertara de los intrusos no importaría porque ellos pensaban mantenerse fuera de la propiedad Riddle.
– ¿Ahora qué? – gruñó el mago sangre pura una vez que llegaron al portón de hierro, un desagradable escalofrío le recorrió la espalda al ubicar la ventana que vieron con luz encendida la noche anterior.
– Buscamos.
Caminaron a partir de ahí, usando el camino de tierra, pasando por el tétrico cementerio que sin duda sería el lugar del ritual que vería el renacimiento de Lord Voldemort, estaban a punto de adentrarse en el pueblo cuando Katerina vio un camino secundario, descuidado y casi tragado por la maleza, mirando en dirección a la mansión y de vuelta al camino pensó que ese podía ser el lugar.
– Por aquí. – esperaba no estar equivocada.
Siguiendo el descuidado camino se encontraron con una casa ruinosa casi trabada por la maleza, los pilares soportando su propio peso a punta de puro milagro, la madera estaba doblada y mohosa, el porche se notaba que tuvo mejores días, y toda la construcción se veía simplemente deplorables.
– ¿Esto es…?
– La casa Gaunt. – dijo la morena igual de horrorizada que Lucius ¿Alguien de verdad vivió aquí? No importaban los años de abandono la casa seguía siendo horrible y dudaba que por dentro estuviera en mejores condiciones. – ¿Puedes sentir algo?
– No siento ninguna barrera de ningún tipo. – haciendo un par de movimientos de varita comprobó sus palabras. – No hay hechizos de alarma tampoco.
El par decidió entrar a la casa, procediendo con cautela, podría haber otro tipo de trampas dentro. El interior era tan horrible como el exterior, el olor a moho y encierro penetraba en sus sentidos y las arañas campaban a sus anchas por todo el lugar, no había rincón que no estuviera lleno de telaraña.
Ahora… ¿Dónde ocultaría un joven y resentido Tom Riddle el anillo familiar después de matar a sus parientes y crear un Horrocruxes? ¿Bajo las tablas del suelo? Parecía una opción muy infantil. Podría estar dentro de los armarios, los pocos que quedaban de pie, lamentablemente solo encontró un nido de bichos y algunas ratas ¡Qué asco!
No encontraron nada útil en la cocina, comedor o dormitorios, Katerina encontró lo que pudo haber sido en algún momento la habitación de Merope Gaunt, lamentablemente no había tiempo de ponerse a curiosear. El par terminó en el salón, era el lugar que se veía más desastroso que el resto de la casa, los muebles estaban astillados y las cortinas presentaban huecos oscuros como de quemadura, la alfombra estaba manchada de marrón oscuro, tomando en cuenta el entorno y la magnitud de la mancha podría tratarse de un charco de sangre que se secó hace más de treinta años.
– Aquí hubo una lucha. – dijo Lucius. Katerina asintió de acuerdo.
– Debe estar escondido aquí.
Buscaron exhaustivamente por toda la habitación, ya estaban pensando que no iban a encontrar nada cuando Katerina escuchó un sonido extraño, girándose buscó el origen del sonido al ver solo a Malfoy buscando en una estantería no le hizo caso, a los minutos volvió escucharlo y esta vez el rubio estaba inclinado sobre unos muebles, esta vez no se giró y miró al rubio entonces vio lo que producía el ruido, el tacón del zapato de Malfoy golpeaba contra la madera pero una de las tablas sonaba diferente.
¡Estaba hueca!
Emocionada por el descubrimiento movieron entre los dos la alfombra manchada de sangre y se encontraron con una tabla suelta donde finalmente encontraron una cajita y dentro el anillo de la familia Gaunt.
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Hola a todos! Como dije en la advertencia de arriba el fic cobro vida propia y ahora es el quien me dirige a mi, la escena del voldy nunca estuvo entre mis planes pero henos aquí.
Dado que renuncie a mi trabajo espero tener mas serenidad y tiempo para finalmente terminar este fic. Postada: ¿estarian deacuerdo en que habrá una cuenta de twitter para tener una mejor interacción y publicar mis ideas o dibujos y ustedes puedan comentar con mas libertad?
Bitácora 2807-2021 a pesar de que arme varias escenas por adelantado para guiarme el fic sigue evolucionando a su antojo. Veremos si termina por controlarme en vez de yo controlarlo a él.
(1) Para los que no estén familiarizados con la jerga en Venezuela la palabra "coño" es muy utilizada en muchos contextos, puede significar muchas cosas, en este caso Katerina quiere expresar enojo.
(2) No sé qué tan familiarizados están con la palabra "Verga" pero aquí la usamos mucho como insulto. Es igual que usar coño, pero más feo. De hecho, es una grosería bien fea aquí. (Qué bonita yo enseñándoles estas cosas XD. Deja un review si aprendiste un nuevo insulto en este cap)
(3) Aquí estoy sinceramente confundida, estuve investigando sobre Nagini y según la información la Boa utilizada en las adaptaciones cinematográficas de Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la Orden del Fénix y Harry Potter y el misterio del príncipe es representada por una boa terrestre de Dumeril (boa constrictor) mientras que en las últimas dos películas es una pitón reticulada, ambas serpientes son enormes pero NO venenosas y hago esta aclaración porque en la última película Severus Snape muere gracias a la mordedura de Nagini, más de una vez se menciona su mortal veneno…. Dado que yo me estoy guiando por las películas para hacer este fic (Sin tomar en cuenta "Animales fantásticos y donde encontrarlos" donde se menciona que nagini es una bruja con la maldición maledictus) entonces me haré la loca y diremos que Nagini es venenosa a pesar de las obvias discrepancias :P
