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CAPÍTULO 18

Punto de Quiebre

Oh, Dios. Estaba hecho.

Katy miraba la nota que le enseñó Harry, escondidos en un recoveco de la biblioteca. La morena tenía el corazón acelerado, sus manos se sentían torpes mientras intentaba sostener el pequeño trozo de papel sin que se cayera.

Solo quedaba la serpiente y Harry, nada más… Katy tuvo que respirar profundo, sentía que se estaba mareando.

- La prueba es este domingo. – dijo lo obvio, estaba nerviosa. – Necesitas otra varita. – creía haberlo dicho, o quizás no, ya no podía recordarlo. – Para evitar el Prior Incantatem.

- ¿Dónde conseguiremos una varita? No podemos ir a Ollivanders.

- En la Sala de Menesteres puede haber alguna. – sugirió la morena.

- De acuerdo. Le pediré a Draco que me acompañe a buscarla. – Katy asintió, sonrió sabiendo que iban a hacer algo más que buscar la varita secundaria.

- ¿Has practicado más hechizos?

- Si, algunos diferentes. Diffindo, Bombarda y otros defensivos.

- Bien. Iré a preparar los últimos detalles con Severus. – comentó ella levantándose de la mesa.

- ¿Estás segura? – preguntó de repente el pelinegro. – Me refiero, al plan ¿Crees que podamos lograrlo?

- Por supuesto. – respondió más segura de lo que en realidad se sentía, no le haría ningún bien a Harry demostrar dudas a estas alturas de la partida. – Deberías a pasar algo de tiempo con tus amigos. Han sido unas semanas muy ocupadas. – con eso la morena se despidió.

En verdad tenía la intención de ir con Severus para repasar sus planes y asegurarse de que tuvieran todo cubierto, pero mientras caminaba por las estanterías de la maravillosa biblioteca no pudo evitar distraerse, había todo tipo de libros, de cualquier tema inimaginable a su disposición, sobre todo se sentía realmente maravillada por la sección de criaturas mágicas. Estando a punto de volver a coger un libro sobre dragones se detuvo a centímetros de tocar el lomo del libro, desde que llegó no había hecho ningún tipo de investigación sobre su llegada, estuvo tan ocupada planeando con Severus, buscando y destruyendo los horrocruxes que olvidó por completo ese pequeño detalle.

De por si Katerina se consideraba a sí misma una persona distraída, como un pez dorado al que le ponían una luz brillante en frente, podía enfocarse cuando lo requería, pero si algo más importante surgía enfocaba su atención en eso olvidando por completo la tarea anterior, ayudar a Harry e intimar con el Profesor Snape se había convertido en su pensamiento primordial, justo ahora deteniéndose un momento recordó que en realidad debería estar un poco más preocupada por su situación.

Mientras redirigía sus pasos hacia una sección diferente de la biblioteca trató de enumerar lo que sabía de su situación, lo cual era casi nada.

1. – Recordaba caer, al explorar una cueva su pie resbaló y cayó a un agujero profundo con luz en el fondo.

2. – En el fondo del túnel había agua, lo cual la salvó de una muerte segura.

3. – Después de eso no podía recordar nada más, excepto despertar en la enfermería de Hogwarts.

4. – Según Harry, cayó a través de un portal al final de la segunda prueba en el lago negro. Eso parecía apoyar su teoría del viaje dimensional, pero ¿Por qué? O ¿Cómo? Era algo que se le escapaba.

Trató de buscar algo sobre viajes dimensionales en las estanterías de la biblioteca, aunque como en su propio mundo el viaje dimensional parecía ser considerado ficción, lo único que lograba encontrar en la biblioteca del colegio eran teorías no comprobadas, menciones vagas, incluso intentó revisar en la sección de runas, pero de eso no entendía ni jota*(1).

Tal vez debería buscar en la sección prohibida… Pensó como una posibilidad la morena antes de descartar esa idea por completo, de nada servía meterse en la sección prohibida si no tenía idea de lo que estaba buscando, necesitaba más ayuda en ese campo. Los demás estaban tan enfocados en su plan contra Voldemort que, la verdad, Katy no tenía corazón para pedirles que la ayudaran a investigar.

De momento, lo que podía hacer era seguir buscando referencias de viajes dimensionales, con suerte podría encontrar algo que la ayudara, después de todo estaba en el mundo mágico y el cielo era el límite.

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(2)

Llevaba una buena hora perdida entre las altas estanterías, había recopilado una pequeña cantidad de referencias de diferentes volúmenes, eventualmente su atención fue atraída por temas menos problemáticos hasta que terminó en una sección recreativa, varios libros de entretenimiento como literatura clásica, novelas, cuentos infantiles y algunas revistas de farándula que por alguna razón también estaban en la biblioteca.

Katerina se divirtió mucho ojeando los tomos de algunos cuentos clásicos, sorprendiéndose con que algunos que ella conocía eran en realidad autores mágicos; "La Bella Durmiente", "Hanzel y Gretel", "Blanca Nieves", "La Bella y la Bestia", incluso estaba el cuento clásico de Lewis Carroll "Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas", ella nunca leyó ese libro, pero pensaba que no podía ser tan diferente del cuento que conocía, curiosa tomó el libro para ojearlo, como hizo con todos los demás.

Ella veía las ilustraciones con movimiento mientras su mente comenzaba a divagar. Recordando lo mucho que extrañaba su propio mundo, a su familia, la universidad y sus compañeros, con tanto tiempo que había pasado seguramente ya perdió el semestre y tendría que recuperarlo, con desaliento pensó que sus compañeros serían diferentes en el momento en que se reincorporara a causa de esto.

Su familia seguramente estaría enferma de preocupación, preguntándose qué pasó y si seguiría viva, no había modo de hacerles saber que estaba bien, cómoda y bien alimentada en un castillo fantástico al otro lado del Atlántico…

Una idea no relacionada se interpuso entre la serie de pensamientos que estaba teniendo.

No recuerdo haberme levantado esta mañana.

Ni siquiera recuerdo el momento en que me vestí y bajé a desayunar… Mi conciencia empieza a partir de estar sentada con Harry en la biblioteca.

¿Cuándo fue la última vez que me bañe?

He estado durante poco más de dos meses en un castillo mágico y lo único que recuerdo haber explorado son el aula de pociones, la torre de Gryffindor, las habitaciones de Severus, la biblioteca, la enfermería (brevemente), la Sala de Menesteres, el gran comedor, la Cámara de Slytherin y la Casa de los gritos ¿Cómo es que no he ido a los invernaderos o la torre de Astronomía u otras aulas en uso?

Mientras más repasos hacía en su mente de sus acciones a lo largo de los días más se daba cuenta de que había serias lagunas mentales. Recordaba vívidamente las charlas con Draco en el gran comedor, o cuando estaba en la sala común de Gryffindor leyendo un libro, pero había detalles difusos en esa memoria, los momentos con Harry y Severus eran los más nítidos y aun así se preguntaba ¿Cómo llegué ahí?

Su mente intentaba explicar lógicamente este vacío de memorias cuando escuchó pasos acercarse, pasos que iban en su dirección.

Consiguió no ser pillada de sorpresa cuando las túnicas brillantes de Dumbledore se asomaron por el borde de la estantería exterior. Con medida paciencia esperó unos segundos antes de saludar al hombre sin levantar la vista de su lectura, a pesar de que en realidad no estaba leyendo nada.

- Buen día, director. – murmuró la morena, delatando su conocimiento sobre la presencia del brujo en su proximidad.

Si Albus fue sorprendido por el anticipado saludo no lo demostró. – Buenos días, jovencita. Veo que te estas entreteniendo con los libros de la biblioteca.

- Si. – dijo escuetamente, dándole una mirada de reojo al hombre. – Hay muchos libros fascinantes, la sección de criaturas mágicas es maravillosa.

- Ciertamente, lo es. Veo que has encontrado uno de los clásicos, a pesar de todas las maravillas. – dijo el hombre señalando el libro entre sus manos.

- Es curioso descubrir como ciertos cuentos trascienden a nuestro mundo. – Albus asintió de acuerdo.

- Los muggles pueden llegar a ser muy ingenuos.

El comentario molestó a Katerina, aunque no podía negarlo puesto que ella pensaba del mismo modo, le gustaba pensar que ella, a pesar de ser muggle, se destacaba un poco del resto, estaba dentro del maldito colegio de magia y hechicería Howgarts sin una pizca de magia, toma eso "Estatuto del secreto".

- Lo son. – terminó de ceder ella con los dientes apretados, estaba colocando nuevamente el libro en su estante cuando Dumbledore alargó una mano hacia la morena.

- ¿Me permites? – sin ningún motivo para negarse Katy le dio el libro. – Ah… Las Aventuras de Alicia. ¿Algún interés particular en este libro?

- Ninguno. – respondió después de un momento, por alguna razón no le agradaba el brillo en los ojos azules del director. – Si me disculpa, seguiré buscando algo de mi agrado.

- Claro, claro. – concedió Dumbledore, mirándola por encima de sus lentes de media luna. Los ojos azules enfocaron las amarillentas páginas, abriendo el libro en una ilustración en específica donde la protagonista del libro, Alicia, caía en un agujero sin fondo siguiendo al conejo blanco. - ¿Sabías que el cuento está basado en una historia real? – dejó la pregunta al aire, Katy se detuvo a punto de abandonar la estantería de cuentos clásicos, giró parte de su torso sin encarar por completo al director. – Alicia es solo la protagonista, no es ella quien narra el cuento.

- ¿Quién lo narra? – terminó por preguntar la morena sin entender cuál era la intención del hombre mayor con este diálogo.

- El conejo. – los ojos artificialmente verdes le encararon. - Un animago que fue seguido por una muggle a nuestro mundo. – Katerina frunció el ceño, el viejo estaba tratando de insinuarle algo. – Por supuesto, no todo en el cuento es exacto, el autor se permitió amplia licencia creativa y adornó la historia a su antojo para que fuera comercialmente atractiva. Hay que saber qué es real y qué es ficción. – cerró el libro de un movimiento y lo acogió bajo su brazo. – Tengo ganas de leerlo de nuevo, ha pasado demasiado tiempo desde la última vez. – dijo con un alegre tono de voz. – Quizás podamos leerlo juntos, en cuanto tenga un tiempo libre puede pasar por mi despacho. – invitó con una suave sonrisa que no le dio nada de confianza a la morena.

- Lo pensaré. – ofreció Katy, por nada del mundo se quedaría a solas con él en una oficina cerrada, tendría que averiguar si había alguna otra copia del cuento en la biblioteca o si Severus tendría una. – Que tenga buena tarde, director. – con eso se alejó del hombre barbudo.

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En sus aposentos, Snape estaba recostado en el sillón de su salita, sus pies descansando cruzados sobre la mesa de centro y una mesita para cartas portátil sobre el regazo. Trataba de escribir unas instrucciones precisas para Lucius y Black el día de la tercera prueba.

La carta de Lucius fue sencilla y concisa, ambas serpientes se conocían lo suficiente como para no adornar con palabras innecesarias unas instrucciones simples y que ambos entenderían perfectamente, la de Black por otro lado estaba resultando… difícil. Su mala relación y tendencia a insultarse, sin mencionar que Severus dudaba de la capacidad del prófugo para entender simples instrucciones y no arruinarlo, hacía complicado escribir las mismas líneas concisas, esperando obtener un resultado favorable.

Tachó un nuevo párrafo cuando escuchó su puerta abrirse, ya no le sorprendía la intrusión de Katerina en su espacio personal. La mocosa, contra todo pronóstico, logró colarse en su rutina y su espacio alterando todo a su paso. Le enfurecía.

La intrusa, como le había bautizado en su mente, entró a la habitación mirando alrededor, pero esta vez no había asombro en su mirada, esta vez intentaba abarcar toda la habitación su vista, tratando de recordar cada detalle por pequeño que fuera, su ceño ligeramente fruncido en preocupación.

- ¿Quién murió? – preguntó el pocionista a modo de sarcasmo. – Lo que sea que estés buscando, te aseguro que no está entre mis estanterías.

- Nadie… Aun. – respondió Katy en el mismo tono. Dejó de inspeccionar la habitación para enfocarse en Severus, esta vez no se molestó en ser sutil, fue directamente hacia el Maestro y quitando la mesita portátil del regazo del hombre ella se coló sobre su regazo. – Te aseguro que lo que busco está justo donde lo quiero. – se inclinó a besar los delgados labios de Snape, un beso suave, explorativo, sus manos enmarcaron el adusto rostro, sus dedos contornearon la piel cetrina, bajando por su cuello, tocando los anchos hombros, una de sus manos se posó sobre el pecho del hombre, constatando su respirar mientras la otra tocaba su cuello encontrando el latido de su corazón. Todo esto mientras Katy mantenía los ojos abiertos. – Te siento muy real. – murmuró contra sus labios.

- ¿Qué sandeces estas…? ¡Hmm! – dirigió su acusadora mirada a la morena que se movió sobre su regazo frotando su intimidad contra él.

- Estás caliente. – dijo ella, moviéndose de nuevo, podía sentir la dureza de Severus creciendo, hinchándose. – Si puedo sentirte, debes ser real. – concluyó ella. Tenía que serlo.

- No es momento para que estés perdiendo el tiempo de esta manera. – se quejó el pocionista tenso, su postura relajada olvidada por completo, sus manos sobre las caderas de la morena para detener su frotamiento. Con una respiración profunda hizo fuerza para levantarse del sillón y alejarse de Katy. Ella no pareció muy decepcionada por su alejamiento. – Todavía tenemos mucho que hacer, nuestros planes penden de un hilo y tu aquí jugando a seducirme.

- Si funciona entonces no es un juego. – replicó Katy, no hizo ningún esfuerzo por volver a reanudar el contacto, en cambio se sentó en el sofá, ignorando la humedad de su ropa interior. – Hablando de planes, sé que antes dijimos que tu cubrirías al falso Moody y yo iría por el real, pero… No creo que eso sea bueno.

- ¿Acobardándote? – preguntó burlón.

- No, imbécil. – enojada por ser llamada cobarde. - ¿Cómo se supone que lo voy a liberar si no tengo magia? Una pregunta mejor ¿Cómo pasaré las barreas de protección que estén en el cuarto? Dudo mucho que tengamos la suerte de que el paso esté libre y Moddy seguramente necesitará asistencia.

Severus asintió, él también le estuvo dando vueltas a eso en su mente. – No hay manera de que pases las barreras personales de Crouch Jr. Es igual de paranoico que el verdadero Moody.

- Tendremos que cambiar lugares.

- Claro que no.

- Y dime, genio ¿Cómo piensas estar en dos lugares a la vez? Que yo sepa no hay ningún giratiempo disponible.

- No puedes quedarte a hacer guardia a Crouch mientras todos ven la tercera prueba. Estamos en el mismo conflicto, no tienes modo de detenerlo.

- Ambos sabemos que Jr. Ha mantenido su tapadera todo este tiempo por órdenes, no hará nada a menos que su amado señor oscuro se lo indique, tiempo suficiente para que rescates a Moody… - obviamente Severus no estaba convencido de sus palabras. – Estaremos en medio de una multitud, estaré bien.

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La mañana de la tercera prueba fue tensa, los campeones sentados en sus mesas asignadas intentaban comer algo, aunque los nervios y las expectativas dificultaban el siquiera pasar bocado apropiadamente, durante la tarde tendrían que prepararse para ir al estadio de Quidditch que fue convertido en un monstruoso laberinto, lleno de trampas y peligros.

Cada campeón tenía sus propios problemas con los cuales lidiar, a mitad de la comida cada uno se fue por su cuenta acompañado de su tutor, con excepción de Harry que se escabulló al pasillo del séptimo piso.

Como dijo a Katy en la biblioteca, el campeón de Gryffindor subió a la Sala de Menesteres, Malfoy ya estaba frente al tapiz de Bárnabas el Chiflado, llegaron por separado para no levantar sospechas, sonriendo pícaro el pelinegro le dio un rápido beso a Draco, sin mediar palabra entre ellos pasó tres veces por el pasillo pensando en lo que necesitaba. Sonrió apenado al ver la ceja arqueada del rubio, obviamente confuso por su comportamiento.

Ante ellos apareció la conocida puerta, tomado de la mano Draco fue llevado al interior, torres infinitas de cachivaches sin uso, pupitres polvorientos y tesoros olvidados.

- Muy impresionante, Potter. – murmuró el rubio sin querer darle mucho crédito a pesar de que en realidad se sentía bastante sorprendido. - ¿Qué hacemos aquí?

- Necesito una varita secundaria para la prueba. Creo que podría conseguir alguna por aquí.

- ¿Cómo pretendes encontrar una varita entre todo este basurero? – Draco una mueca al ver la gran cama de polvo que había en algunos objetos.

- Podríamos usar "accio". – sugirió el moreno. – O buscar a la antigua… También te traje aquí por otro motivo. – terminó por decir Harry, sus mejillas sonrojadas. – No tengo idea de lo que pasará en la tercera prueba, si saldré vivo, si morir…

- Ni se te ocurra terminar esa palabra. – interrumpió Draco tomando la mano de Harry. – Lo lograrás.

- Lo dice la persona que apostó que no duraría ni cinco minutos en la primera prueba. – se burló Harry. Draco bajó los ojos, avergonzado.

- Lo admito, estaba siendo un idiota. – Harry sonrió. – En verdad estaba muerto de miedo cuando te vi volando con el dragón tras de ti. – juntó sus frentes, su nariz acariciando la de Harry mientras su mano se posaba en su mejilla.

- Me gusta cuando eres honesto. – mordiéndose el labio inferior Harry se dio valor para expresar lo que tenía en mente. – Debo ser realista Draco, el torneo es muy peligroso. Es por eso que quiero tener un recuerdo de ti. – pidió antes de que Malfoy pudiera perder el valor de decirlo. - algo que me llene de dicha, un recuerdo con el que pueda conjurar mi patronus. – Draco jadeó ante la petición.

- ¿Y si…? – Draco tragó nervioso, lo que le estaba pidiendo Harry era demasiado. - ¿Y si lo hecho a perder? Para que un patronus funcione, debe ser un recuerdo muy intenso, feliz. ¿Cómo podría…?

- Hazme el amor. – pidió Harry, sus manos aferrando la túnica de Draco.

- Harry. – jadeó el rubio. Su corazón sintiéndolo palpitar con fuerza contra su pecho. – Realmente ¿Estas…?

- Lo estoy.

Enmarcando el rostro de Harry le besó, un beso tierno, nervioso, como si fuera el primero. No tardaron en necesitar más y ambos estaban jadeando mientras sus manos se acariciaban por sobre la ropa, sus cuerpos calentándose, anhelándose el uno al otro hasta que la necesidad les obligó a buscar un lugar más estable.

- Por aquí hay un diván. – le dijo Harry arrastrando a Draco por los amontonados pasillos de la sala. – Eso servirá.

- ¿¡Tú como sabes eso!? (3)

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La tarde pasó rápidamente y antes de que se dieran cuenta Harry se estaba arreglando para la tercera prueba. El moreno hacía ligeras muecas de dolor, las cuales Ron cuestionaba. Harry hacía lo posible para disuadir a su amigo para que dejara de preguntar, asegurándole que estaba bien.

Caminando hacia el campo de Quidditch Katy se les unió, miró a Harry por un momento de arriba abajo y sonrió, sus ojos brillando con picardía, Harry la odió porque ella sabía.

- ¿Quieres algo para el dolor? – preguntó suavemente la morena, del interior de su túnica sacó una ampolleta etiquetada cuidadosamente. El gryffindor le miró suspicazmente antes de tomar la ampolleta.

- ¿Cómo tienes esto? – preguntó haciendo una mueca por el sabor, casi en seguida un agradable calor se extendió por su cuerpo, el ardor de su ano desapareció y sus muslos acalambrados dejaron de palpitar, suspiró relajándose.

- Severus llenó mis bolsillos con todo tipo de pociones. – palmeó uno de los bolsillos del interior de su túnica haciendo sonar un montón de frasquitos. – "En caso de emergencia" – dijo imitando el tono bajo del Maestro de pociones.

Harry y Katy rieron, aunque el humor no les duró mucho al tener delante de ellos la gran extensión de laberinto, tenebroso y lleno de peligros. Se veía mucho peor.

Tomando la mano de Harry, Katy lo haló rápidamente a un lado. – Harry, hay una última cosa que debes saber. Probablemente me vas a odiar por esperar al último minuto para decírtelo, pero no quería que te obsesionaras con eso. – tomó sus dos manos, dándole un apretón aprehensivo. – Te prometo que todo saldrá bien, tan sólo te pido que confíes en mí.

- ¿Qué estas…?

- Tienes que dejar que Lord Voldemort te mate.

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(1) Ni jota: no se si en otras hablas hispanas se usa esta expresión, pero se refiere a que no entiende nada.

(2) Aunque no lo crean toda esta escena, por extraña/relleno que parezca, tiene un propósito. Estamos en los últimos capítulos de esta historia.

(3) No es lo que piensas draco XDDD

Bitácora 2306-2023 Lo que hace la tranquilidad y falta de stress. Cambie nuevamente de trabajo y ahora estoy en remoto desde mi casa, creo que nunca había estado tan relajada en mi vida, con todo el tiempo libre incluso me ha dado tiempo de escribir un nuevo cap en tiempo record, a diferencia de todo el tiempo que me tardaba con capítulos anteriores, podía pasar hasta 1 años entero sin escribir nada por todo el estrés y lo ocupada que estaba.

Alas de tinta: Dios mio, no sabia que había pasado tanto tiempo desde la primera vez que publique, soy el tipo de autor que mas odio XDD Mi amor, siempre haz sido una constante en este fic y por eso estoy realmente agradecida. Confieso que desde el primer capitulo he sabido cual será el final de esta historia, el problema era como llegar ahí, espero que me sigas hasta el final de esta historia.

A todos los que han comentado que quieren una actualización, aquí se las tengo. Disfruten!