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ADVERTENCIA: VOY A HACER MUCHOS CAMBIOS AL CANON. No quiero que nadie se me infarte, están advertidos. Lean con cuidado y con chocolatito en la mano, les va a hacer falta azúcar para el desastre que voy a hacer.
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CAPÍTULO 19
Corazón de león. Cabeza de águila.
– ¿Qué acabas de decir?
– Harry… – Kati se mordió los labios, pensando en cómo continuar. – Eres el último horrocruxes. – no había manera de decirlo suavemente. – Te prometo que todo estará bien…
– ¡¿Cómo demonios puede estar bien?! – Harry gritó lo más calladamente que pudo, teniendo en cuenta la afluencia de personas que seguían pasando cerca de ellos. – ¡Me estas pidiendo que me pare frente a Voldemort y me mate!
– Si…
Harry se alejó un poco de ella, mesándose el cabello, frustrado, las endorfinas que aún recorrían su cuerpo debido al último encuentro con Draco, fue como si se evaporaran de su cuerpo a la luz de esta nueva información.
– Te prometo que todo estará bien. – repitió la morena acercándose nuevamente, suavemente su mano se posó en su brazo, Harry le apartó.
– Que yo sepa, no eres una adivina. No tienes magia. – dijo amargamente. Ella no se molestó por el comentario, era la verdad, aunque si se sintió un poquito mal por el tono en el que fue dicho.
– Tengo algo mucho mejor, conocimiento. El conocimiento es poder y yo tengo el conocimiento de tu vivirás y triunfarás Harry. – una vez más ella se acercó y tomó su mano, fuerte, no dando opción a alejarse. – Me aseguraré de eso.
– ¿Lo prometes? – hubo apenas un pequeño titubeo, mostrando lo realmente joven que era en realidad Harry, tan solo catorce años y estaba a punto de enfrentarse a la muerte.
– Lo prometo. – ambos jóvenes se fundieron en un apretado abrazo.
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Las gradas de lo que fue el campo de quiditch estaban a reventar, estaba la banda del colegio al completo y todos los fanáticos de los cuatro campeones, los profesores e incluso algunos invitados, como los padres de los campeones, reporteros, algunos cargos políticos internacionales y académicos invitados.
Katy estaba a un lado, al ser la ayudante del profesor de pociones pudo quedarse a un lado lejos de la ruidosa multitud, pero cerca de los demás adultos. No era una fanática de las multitudes, detestaba los ruidos fuertes que no podía escuchar otra cosa, curiosamente el sonido le llegaba amortiguado, distante, otra de las rarezas que seguía notando desde hace poco. Trató de enfocarse, los detalles eran importantes.
Detalles… ¿Dónde estaba Severus?
Girando la cabeza bruscamente, haciendo que su cabello ondulado volara con el movimiento, buscó al oscuro hombre con la mirada, aun y con toda su indumentaria oscura Severus no era un hombre para pasar por alto. Vio al falso Moody parado junto a Dumbledore quien hablaba con los directores y el ministro Cornelius Fudge, Moody mantenía un ojo sobre Carcarof ¿Cómo el viejo no se daba cuenta del engaño? O quizás lo sabía todo y era parte de su jugada…
Siguió escrutando el campo, finalmente creyó reconocer la alta figura de Snape cubierta por una sombra de las gradas cuando por el rabillo del ojo notó el movimiento, los campeones salían en fila, vio a Amos Diggory presentar a su hijo con orgullo, haciendo movimientos exagerados con su capa, un padre más presumiendo a su hijo.
Con creciente horror la morena se dio cuenta de que se olvidó por completo de la inminente muerte de Cedric Diggory.
¿Lo hizo?
¿Realmente se olvidó de Cedric y su crucial papel en la resurrección de Voldemort?
¿Habló de eso con Severus?
¿Tenían un plan de contingencia?
¿Le dijo a Harry lo importante que era que solo él tomara la copa?
¡No podía recordarlo!
Oh Dios, si dejaba las cosas como estaban Harry y Cedric tomarían la copa al mismo tiempo, Colagusano mataría a Cedric y Potter perdería por completo el norte debido a la culpa. Katerina le prometió a Harry que todo estaría bien, que le daría la victoria, que el conocimiento es poder (1). No podía faltar a esa promesa.
Era demasiado tarde para ir con Severus y cambiar el plan, tendría que tomar la situación en sus manos… de alguna manera.
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El laberinto por dentro era mucho peor de lo que se veía por fuera, Harry podría jurar que había al menos un par de dementores rondando el área, todo el lugar se sentía frío, lúgubre y sin esperanza conforme avanzaba por los enormes setos, desde su posición escuchaba los gruñidos de criaturas desconocidas y de vez en cuando algún grito de los otros tres campeones.
Encontrarse con Krum le causó un susto de muerte, sus ojos vidriosos y desenfocados le confundieron, sobre todo cuando le pasó de largo sin hacerle nada.
Lo que más le caló en los huesos fue el grito agudo de Fleur, fue en su dirección para ver si podía ayudarla, pero cuando llegó era muy tarde, las raíces ya la estaban engullendo, quitando a la joven inconsciente del camino. El miedo le ganó. (2)
Katerina no podía culparlo por pedir ayuda. Alzando su varita al aire Harry lanzó chispas rojas esperando que pudieran sacarlo de ahí. Lo que no esperó es que un viento helado soplara ferozmente haciendo que los arbustos se cerraran con fuerza constrictora, amenazando con aplastarlo si no comenzaba a correr.
Eso fue lo que hizo.
Harry corrió sin rumbo fijo por los caminos que aún estaban abiertos, sin tener idea de adónde ir, pero escapando de los arbustos, en su carrera por su vida choco contra Cedric quien también venía huyendo de un camino opuesto. Escogiendo un camino abierto ambos continuaron por la misma ruta, empujándose el uno al otro y jalándose de la ropa para tomar ventaja.
– ¡Suéltame! – gritó Harry exasperado, con un golpe logró quitarse a Cedric de encima.
Cruzaron en un pasillo y ahí estaba. El brillo de la copa de los tres magos reluciendo en la oscuridad del laberinto con fuerza, como un faro.
– ¡Si! – exclamó Cedric.
Ambos se echaron a correr, desesperados por alcanzar la copa cuando las mismas raíces que arrastraron a Fleur salieron de la tierra, intentando cogerlos mientras seguían corriendo, desesperados por librarse. Harry, al ser más pequeño y ágil le fue fácil escabullirse de las aterradoras raíces, Cedric en cambio fue tumbado y rápidamente estaba siendo envuelto.
Aterrado comenzó a gritar por ayuda. – ¡HARRY! ¡HARRY!
Potter se detuvo un momento, su camino estaba libre, tenía que alcanzar la copa. Era la oportunidad perfecta para salir de esa pesadilla, tenía una misión que cumplir, pero no podía abandonar a Cedric de ese modo, no se lo merecía, ambos estaban atrapados en esto.
Regresó a ayudar al Hufflepuff.
– ¡Reducto! – gritó el pelinegro, ayudando a Cedric a liberarse de las raíces, lucharon un poco y finalmente el rubio pudo ponerse de pie, su uniforme amarillo todo sucio y rasgado, su cara también tenía arañazos llenos de tierra y hojas, la mugre se pegaba a su frente sudada, Harry no tenía un mejor aspecto.
– Está difícil ¿Eh, Potter? – dijo Cedric en un intento de aligerar el ambiente, se notaba que él también la estaba pasando mal y que se estaba arrepintiendo de su decisión de ser uno de los campeones del torneo.
– Si, bastante.
– Gracias. – dijo el mayor tembloroso. – Creí que me dejarías.
– Yo también lo creí. – confesó. – Por un instante.
Apenas estaban recuperando el aliento cuando el viento helado volvió a soplar con fuerza, los altos setos cerniéndose sobre ellos, volvieron a correr por su vida. La única salida que tenían era la copa de los campeones.
Corrieron con fuerza, a la par, esta vez no competían por quien alcanzara la copa primero, tan solo querían alejarse del peligro. Al llegar a la redoma, el centro del laberinto, ambos alzaron el brazo para tomar la copa al mismo tiempo cuando Cedric tropezó de nuevo, el impulso de la carrera le hizo caer con fuerza al suelo, esta vez su caída no fue provocada por las raíces sino por el bastón de Alastor Moody, quien los estaba esperando en el claro.
Apuntó a Cedric con la varita, en clara amenaza para que no se moviera. Rengueando se puso al lado de la copa.
– Toma la copa, Potter. – ordenó el auror, su ojo sano fijo en el estudiante de Hufflepuff mientras el mágico se mantenía sobre Harry.
– Harry, no lo hagas. – pidió Cedric. Comprendiendo rápidamente que sea lo que sea estuviera planeando el profesor no sería bueno.
– ¿…Profesor? – Harry estaba dudoso ¿Esto era parte del plan? Nunca acordaron nada como esto y de hecho Katerina y Snape habían acordado mantener vigilado a Ojo Loco ¿Este era el traidor?
– ¡No lo hagas, Harry!
– ¡Toma la maldita copa! – gritó, exasperado por la duda del pelinegro.
Harry miró a Cedric y la varita apuntándole, la amenaza era clara, era la vida la Cedric o la suya, y puesto que su misión era morir a manos de Voldemort, no había mucho que perder.
– ¡NO, HARRY!
Determinado el Gryffindor tomó la copa al mismo tiempo que Moody, ambos fueron engullidos por el traslador dejando a Cedric solo en medio del laberinto.
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(4)
Severus esperó a que todo el mundo estuviera distraído mirando a los campeones entrar uno a uno al laberinto para sigilosamente deslizarse en las sombras crecientes del anochecer, alejándose del campo e internándose en el castillo, nadie le echaría en falta a menos que se requiriera una poción de alto nivel y la carpa médica improvisada para la sanadora Pomfrey estaba muy bien surtida por su propia mano.
Caminar por los amplios corredores vacíos era hasta pacífico, el ruido de la multitud del torneo muy lejos y apagándose conforme se adentraba en el castillo, llegando rápidamente al aula de Defensa Contra Las Artes Oscuras trabajó lo más rápido que pudo en las barreras que protegían los aposentos del profesor en turno.
Nada que un experto en magia oscura como él no pudiera manejar, sobre todo porque todas las protecciones utilizadas eran muy comunes entre los mortífagos.
"El cofre grande junto a la chimenea" dijo ella.
Como si necesitara más pruebas que sólo la palabra de una insufrible niña muggle, ahí estaba el cofre, Severus levantó su varita y lanzó un hechizo que hizo desplegar los siete niveles. Asomándose por el borde vio al verdadero Alastor Moody, vestido con un pijama sucio, sin su pierna protésica y sin su ojo mágico. (3)
Como odiaba que Katerina tuviera razón.
Por lo menos eso quería decir que todo iría de acuerdo al plan trazado.
Sacando al maltrecho auror de su prisión le fue pasando todas las pociones curativas de su túnica que creyó necesarias mientras le iba poniendo en contexto con la tarea que tenían por delante.
– ¿Cómo sé que esto no es otra trampa de otro mortífago? – gruñó Moody al escuchar el disparatado plan para acabar con el a–punto–de–resucitar Lord Tenebroso.
Severus no se molestó en caer en esa discusión antigua, el tiempo era esencial. – De momento, me eres más útil fuera de tu prisión para desenmascarar al impostor y movilizar a los aurores.
A pesar de su desconfianza Alastor se tragó cada uno de los frascos que se le fue pasado, en todo caso no le quedaba de otra si quería salir de ahí caminando. Reconoció una doble dosis de la poción pimentónica. Mientras las pociones hacían efecto Severus invocó su patronus, acordaron que esa sería la señal de Black para iniciar el plan. Una vez el patronus entregara su mensaje, Black – como el buen perro que debía ser – se aparecería en el Ministerio de Magia, atraería la atención tanto como fuera posible y crearía un rastro de apariciones que llevaría a la cuadrilla de aurores al cementerio de Little Hangleton, justo a tiempo para emboscar a los mortífagos reunidos. Lucius estaría ahí como apoyo para deshacerse de la serpiente mascota de Voldemort y Potter tendría al monstruo a tiro.
Todo perfectamente trazado y con todos los riesgos calculados.
Eso fue lo que pensó Severus con satisfacción.
Salieron lo más rápido posible, con el paso rengueante del viejo auror, hacia el exterior del castillo, debían pasar las protecciones del castillo para poder desaparecerse vía al Ministerio de magia, estaban pasando la puerta principal cuando escucharon el alboroto proveniente del campo de quidditch, uno diferente al de los vítores y fanfarrias, se escuchaba como caos y pánico.
Ambos profesores se vieron preocupados. Desviándose de su camino llegaron al lugar de la tercera prueba, no era exactamente un pandemónium, pero el público estaba bastante alterado, Cedric Diggory estaba en el medio del bullicio con una manta sobre los hombros, se veía alterado y pálido. Su padre, Amos Diggory intentaba calmarlo manteniendo sus manos en sus hombros, a pesar de que su hijo era más alto que él.
El ministro de magia, junto a los directores de las escuelas discutían acaloradamente y había al menos seis aurores inspeccionando el área, parecía también que más gente entró en el laberinto para barrer el interior en una búsqueda.
– Les digo lo he visto. – continuaba Cedric intentando hacer comprender a los profesores, su desesperación creciendo, lo cual no lo ayudaba porque lo hacía lucir febril y un poco lunático. – Harry está en peligro ¡Tienen que creerme!
– ¿Qué está pasando aquí? – preguntó Alastor en voz alta, aunque no esperaba ser respondido, su voz llamó la atención. Apenas se dieron cuenta de su presencia Diggory le señalo y todas las autoridades giraron su atención a ellos.
– ¡Ahí está el profesor Moody! ¡Él se llevó a Harry, yo lo vi! – las manos de su padre continuaban en sus hombros, intentando que se sentara para que sus rodillas no colapsaran bajo su peso.
La declaración tomó por sorpresa al auror.
– Le estoy diciendo que eso es imposible, el auror Alastor Moody es uno de los nuestros. – Cornelius, con la cara chorreando sudor por los nervios, intentaba explicar. – En tal caso debió llevar al señor Potter a una localización segura. ¿No es así? – miraba al auror, desesperado porque confirmara sus palabras.
– Amenazó con matarme. – continuó Cedric, sus dientes apretados en frustración por no ser creído.
– Imposible. – terminó por decir el Maestro de pociones, su voz en un susurro peligroso.
– ¿Severus? – cuestionó Dumbledore mirando entre su profesor y el auror. Dio un paso al frente demandando una explicación.
– Quien se llevó a Potter es un mortífago usando multijugos. – terminó por decir Snape. Todos miraron a Alastor, comenzando a conectar los hilos de los acontecimientos. – El impostor es Barty Crouch Jr. – el jadeo general a su alrededor le dijo que todo lo que se estaba diciendo en ese momento sería publicado en la primera plana de "El diario el Profeta".
– Fuiste apresado por un seguidor de Tu–Sabes–Quién. – dijo Cornelius en un hilo de voz, extremadamente pálido.
– Tu mortífago vino a liberarme de mi cautiverio ¿No es obvio? – el auror de mala gana señaló a Seveus, por tener que admitir que tuvo que ser ayudado por el hombre de negro. – Justo como lo ordenaste, Albus… ¿No es así?
– No lo hice. – respondió el director, quien ahora miraba sospechosamente a Snape. – Severus ¿Cómo te enteraste de que Alastor estaba cautivo?
– Severus. ¿Cómo supiste del impostor? – preguntó esta vez Minerva.
Ignorando la demanda de explicación en la mente de Snape solo había una única preocupación de momento. Katerina está herida y Barty jr. Fue a reunirse con Voldemort, llevándose a Potter con él. Fue a la conclusión a la que llegó, era la única manera de que esto estuviera pasando.
Fueron descubiertos y el impostor decidió tomar cartas en el asunto.
El arrepentimiento y la culpa lo inundaron rápidamente.
No debió dejarla sola.
– Necesitamos más información del paradero del señor Potter. – en vista de que Severus era quien parecía tener más información Dumbledore decidió priorizar la búsqueda de Harry. – De momento tan sólo podemos agradecer las acertadas acciones de Severus. – Las palabras del hombre aliviaron un poco a la multitud, porque si Albus Dumbledore lo decía no podía estar mal.
Snape entendió el accionar del director, se obligó a aplastar la culpa y pensar con la cabeza fría. – Potter está en el cementerio de Little Hangleton, pronto habrá una reunión de mortífagos. Si nos apuramos podemos detenerlos. Sirius Black iba a atraer a los aurores al cementerio.
– ¡El prófugo Sirius Black! – Cornelius se atragantó con su propia saliva. – ¿Cómo podemos creer en las palabras de este hombre? Por lo que sabemos todo podría ser una treta de ustedes–saben–quién.
Antes de que hubiera más protestas un auror se presentó ante el grupo. – Señor hemos encontrado un cuerpo. – A Severus se le fue el alma al suelo pensando que podría tratarse de la morena, estuvo bastante confundido cuando el auror dio el resto de su reporte. – Un hombre inconsciente y atado bajo las gradas de quidditch. La identificación preliminar lo reconoce como el hijo de Bartemius Crouch, Barty Crouch Jr. Estamos esperando el reporte de la oficina principal.
Todos se quedaron de piedra.
– ¿Dónde está Katerina? – preguntó Snape, un horrible presentimiento asentándose en su corazón.
– ¿Qué tiene que ver la niña muggle en todo esto? – el furioso acento de Madame Maxim resaltó entre todos los demás. – ¡Tenemos a un campeón secuestrado por un mortífago desconocido! – Ya no había duda de que se trataba de un secuestro - ¡Y usted está preguntando por una insignificante muggle!
– ¡Ella debía vigilar a Crouch! – soltó Severus en el mismo tono furioso. Podía sentir su corazón latiendo con fuerza y desbocado por la furia, esa tonta había hecho algo, a pesar de todos los planes y advertencias Katerina se movió fuera de la línea y ahora, según la evidencia que tenían a la mano, en el cementerio de Little Hangleton bajo la poción multijugos que tenía Cruch en su poder, poniendo en peligro todos los planes tan cuidadosamente trazados.
¡Esa insensata! Si lograba sobrevivir él mismo se encargaría de matarla.
Antes de poder expresar su furia, la auror Nymphadora Tonks apareció en el claro, venía corriendo, tropezó en su carrera, aunque logró mantenerse derecha al llegar al círculo de personas.
- ¡Señor, Sirius Black ha atacado el Ministerio! – informó la joven auror, jadeante alcanzó al ministro de magia. – No hay heridos ni bajas. Un par de aurores siguen su rastro de desaparición, el jefe de aurores Rufus Scrimgeour necesita su autorización para desplegar una cuadrilla para su captura.
- No tenemos tiempo que perder. – Severus dio un paso al frente, si seguían aquí en círculo como unos idiotas sin cumplir con el esquema trazado la muerte de Potter sería en vano, en este punto estaban pendiendo de un hilo. – Black se dirige hacia el cementerio Little Hangleton. – Volvió a repetir, esta vez mirando únicamente a Albus, sabiendo que era al único que necesitaba convencer, los demás harían su voluntad como borregos.
Había mucho más que decir… demasiado, pero Dumbledore sabía leer entre palabras. No necesitó más.
- Autoriza la redada, Cornelius. – dijo Dumbledore con entereza, atrás de todo Cedric respiró aliviado, las palabras del director significaban que irían a rescatar a Harry. – Es tiempo de luchar.
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Harry cayó aparatosamente contra el suelo del cementerio, mirando a su alrededor se dio cuenta de que el lugar le era familiar, acercándose a una cripta con una escultura de La Parca (5) vio el nombre en la lápida de "Toma Riddle", se dio cuenta de que era la tumba de su sueño a finales de verano.
En verdad estaba pasando.
Un gruñido cercano le recordó que no llegó solo, enfocándose en Moody quien se estaba poniendo derecho con dificultad después de la caída le apuntó con su varita.
El caldero en medio del cementerio se encendió y la cicatriz de Harry dolió tanto que se dobló, cayendo de rodillas al suelo, su varita cayó junto a él. Sosteniéndose la cabeza por la fuerza de la jaqueca que le estaba atravesando, con ganas de vomitar fue empujado hacia la estatua de La Parca por Colagusano, la cual movió su guadaña, apresándolo contra la fría piedra.
De reojo vio a Moody clavar su rodilla buena en el suelo, su bastón le ayudó a mantener el equilibrio necesario al presentar sus respetos al Lord Tenebroso… o la cosa deforme que cargaba el animago.
- Empieza el ritual. – dijo Voldemort en un debilitado susurro, justo como en los sueños de Harry.
Colagusano dejó caer a su amo en el caldero hirviendo y comenzó a recitar. – "El hueso del padre, tomado por la fuerza". – el femur de Tom Riddle padre fue incinerado y agregado a la poción turbia. – "La carne del sirviente, entregada voluntariamente" – para horror de Harry vio a Peter sacar un cuchillo de su abrigo y voluntariamente cortar su mano derecha, tuvo que apartar la mirada cuando la sangre y el hueso del hombrecillo brotaron como una fuente dejando un corte limpio a la mitad de su antebrazo. Aun así Colagusano, a través del dolor y el desangre continuó.
Harry abrió los ojos con miedo, Colagusano se acercaba a él con el cuchillo ensangrentado, intentó apretarse lo más que pudo a la estatua, luchando para liberarse de la guadaña. Cualquier lucha fue en vano, los pequeños febriles ojos del animago le enfocaban, con determinación cortó a lo largo de su antebrazo izquierdo. El corte en realidad no dolió tanto como su cabeza.
– "La sangre del enemigo, tomada por la fuerza". – agregando tres gotas de sangre la poción burbujeó con fuerza por unos segundos y todo el caldero se prendió en fuego, la fuerza del hechizo derritió el metal del caldero en segundos y flotando en medio del cementerio Harry presenció como el cuerpo, antes deforme de Tom Marvolo Riddle, se reconstruía a si mismo. Con los músculos, huesos y carne reconstruyéndose y creciendo también lo hizo el dolor de Harry que no pudo evitar gritar en agonía.
El monstruo se enderezó en toda su reptiliana gloria, la bruma negra se disipó una larga túnica tan negra como el ala de un cuervo le cubrió majestuosamente, larga y ligera con un atrevido corte en v, dando una vista de su pecho lizo y su marcada clavícula. La falta de cabello, nariz y orejas le confería un aspecto aterrador, lo peor fue cuando abrió sus ojos, rojos como la sangre, sus parados superpuestos se abrieron y la pupila alargada fueron la punta de su transformación.
Dando una profunda respiración, Voldemort disfrutó de su éxito. Sonriendo, el monstruo enseñó sus dientes puntiagudos.
Lord Voldemort estaba de regreso.
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(1) En algún momento de la trama me hubiera gustado aclarar esto, pero no se dio en ninguno de los diálogos así que toca mencionarlo aquí: por si no se han dado cuenta kati está en gryffindor por conveniencia, no porque realmente sea un león y su forma de pensar y actuar es orgullosamente Ravenclaw XDD … la mayoría del tiempo.
(2) Aquí estoy distorsionando la escena de la película para mis propósitos perversos.
(3) confieso que tenía un vago recuerdo de esta escena y tuve que buscarla en youtube para los detalles, entre ellos no recordaba quien lanzaba el hechizo que abría el cofre o cual era el hechizo lanzado y resulta que fue severus quien lo abrió :O uno de mis lemas es que las coincidencias no existen, pero woow. Todo encaja demasiado bien.
(4) Bitácora 070723 No tienen idea de cuantas veces tuve que re-escribir esta escena. :0 / bitácora 110723 estoy releyendo la escena 4…. Creo que voy a cambiarla de nuevo e.e ….. Hay tanto trasfondo que podría crear con esta sola escena, pero mientras mas la pienso mas complicada la hago y esa no es la idea XDD. Al menos la frase final de albus me da el drama decisivo que necesito, aparte en algún punto de la historia pensé en hacer a Dumbledore el villano principal pero conforme pasaron los años e iba escribiendo esa idea parecía alejarse más y más, así que no queda de otra que apoyarme en el viejo. Quizás algún dia haga un verdadero villano del barbudo.
(5) representación de la muerte de la mitología romana.
Invitado: jaja si parece apropiada la canción de taylor XDDD que buena referencia. No soy muy dada al songfic pero adoptare esta canción como parte de la trama.
Sara magu: me alegra!
Alas de tinta: ciertamente, el descanso es importante para una mente creativa. Lamento decir que esto está a punto de empeorar (es mentira, no lo lamento) tan solo estoy pensando en la manera de hacerlo lo más dramático posible XDDDD
