Ufff otra vez fue una maratónica sesión de escritura (pero esta vez busque por errores!) y al fin tengo aquí el capitulo dos de esta loca historia. En esta ocasión hay un poco (mucho) de explicación sobre lo que va a acontecer en los siguientes capítulos, y por supuesto, es un poco sobre la historia de Delia y Aidan, así que espero sea entretenido de todas formas. Bueno no los aburro más

Disfruten!

Capítulo II. Descubriendo El Pasado

Todavía no podía creer las palabras que acababa de escuchar, uno de los más grandes misterios de la familia Ketchum por fin había sido revelado para ella. Se acercó a la ventana tratando de aspirar tanto aire fresco como le fuera posible. Vio como Pikachu y Marril dormían plácidamente entre la hierba a la sombra de un árbol, tan tranquilos y pacíficos, tan ajenos a lo que adentro de la casa sucedía. Por un momento deseó que ella pudiera sentirse así. Acomodó las cortinas dejando entrar un poco de luz en la sala y regresó al sillón ocupando el lugar a lado de la señora Ketchum, quien solo miraba fijamente sus manos entrelazadas sobre su falda morada.

- Entonces… - Misty trató de continuar la conversación, debía llegar al fondo de todo, aunque no estaba muy segura como preguntarlo. Solo estudiaba con cuidado las facciones de la mujer castaña, tratando de adivinar que diría a continuación Este tipo Nick… ¿Trabajaba con Aidan? – mencionar aquel nombre le parecía tan bizarro como la situación misma - ¿En qué trabajaba? ¿No era él un entrenador Pokemón? – Cierto era que nunca supo nunca el nombre del padre de Ash o ningún otro dato, únicamente conocía el motor de los sueños del jovencito: ser un gran entrenador Pokemón, igual que su padre. ¿Cómo podría entonces tener empleados?

Pasaron algunos segundos sin que Delia omitiera ningún sonido, muchos recuerdos comenzaban a fluir desde el fondo de su memoria. No podía ordenarlos de manera coherente para hacer que Misty los pudiera entender, cuando a ratos ni ella misma podía hacerlo. Después de unos largos minutos de silencio, por fin miró a la ansiosa jovencita.

- Tal vez debiera comenzar por contarte algunas cosas sobre el padre de Ash… sobre nosotros – Una lágrima recorrió la cara pálida de la mujer, aunque al mismo tiempo, una pequeña sonrisa apareció sobre su rostro. Misty solo permaneció expectante sin siquiera parpadear para no perderse nada de lo que fuera a escuchar – Verás, yo tenía dieciocho años cuando conocí a Aidan. Apenas era una chiquilla, una estudiante nueva en la Universidad Viridian y rápidamente me convertí en la mejor alumna de la clase del Profesor Oak. Lo más natural para él fue tomarme como su aprendiz personal. Lo ayudaba con algunas investigaciones, llevando registros, cosas de ese tipo.

Fue una de esas tardes de trabajo que me presentó a uno de sus ex alumnos, un joven muy brillante. Él prometía ser el mejor de los científicos Pokemón, sobre todo porque tenía la experiencia de ser un entrenador… Así fue como conocí a Aidan. – Por más preocupada que estuviera, Misty no pudo evitar pensar en como un hombre descrito como brillante pudiera ser el padre de alguien tan despistado como Ash. Delia adivinó los pensamientos de la pelirroja pues una sonrisa más amplia se acomodó en su rostro. - No solo era muy inteligente, sino también encantador, incluso pensé en él como un casanova, un playboy que solo iba por la vida conquistando chicas. Por eso no tomé muy en serio sus intenciones hacia mí, pero después me di cuenta que él no era así, nunca en su vida había tenido novia… Hasta que empezamos a salir.

No pasó mucho tiempo cuando nos enamoramos y en tan solo unos cuantos meses me propuso matrimonio. Tal vez era muy joven para casarme, pero lo amaba demasiado. No éramos de muchos amigos, así que fue una ceremonia muy simple, solo nosotros dos, unos cuantos compañeros de la universidad y el profesor Oak.

De verdad éramos felices. Casi no nos veíamos, debido a su trabajo en un laboratorio de una importante corporación encargada del desarrollo de productos para la crianza, entrenamiento y salud Pokemón, mientras yo, seguí con mis estudios y deberes como la asistente del Profesor. Aun así, él fue el hombre más dichoso del mundo cuando le informé que iba a ser padre. Parecía que todo iba a ser perfecto en nuestras vidas… - De nuevo hizo una pausa muy larga apretando fuertemente los puños, tomando valor para recordar lo sucedido hace más de dieciséis años - hasta que, una noche…

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La oscuridad predominaba en todo el pequeño departamento, la estilizada silueta de una mujer durmiendo pacíficamente se distinguía de entre las sombras de la habitación principal hasta que el repiqueteo del aparato telefónico la separara de su mundo de ensueño.

01:30 de la madrugada era la hora marcada en el reloj despertador junto a la cama. Sin mucha prisa se levantó del lecho colocándose una bata para cubrirse del leve frío de la noche. Seguía sin darle importancia a la llamada... que cambiaría su vida.

- ¿Diga? - Preguntó con desgano sobre el auricular. Antes de escuchar alguna palabra o algo parecido a una voz humana, percibió la agitada respiración de la persona al otro lado de la línea. Más jadeos liberados que expresaban dolor se dejaron escuchar en tan solo el segundo que había transcurrido y comenzó a inquietarse.

- ¡Delia! ¡Amor! - No era otro más que su esposo, pero no la tranquilizaba para nada su tono alterado ni la repentina llamada a altas horas de la madrugada. - ¿Estás bien?

- Por supuesto Aidan, ¿Por qué no debería...?

- ¡Escucha! No hay tiempo. Haz lo que te diga, te explicaré todo más tarde. ¿De acuerdo?

- ¿Hacer? ¿De qué estás hablando?

- Cariño, esto es urgente, solo... Toma todas tus cosas y búscame en el parque sur de la ciudad, sabes dónde ¿no? En los columpios, donde nos besamos por primera vez. Trae todo lo que sea necesario: tu ropa, papeles, pero sobre todo... toma todas las fotos que encuentres y tráelas o destrúyelas, esto es muy importante, te estaré esperando en una hora ¿De acuerdo?

- N... no entiendo nada, Aidan ¿Qué está pasando?

- Te lo explicaré todo, lo prometo. Una hora Del. No demores más.

Después de eso solo se escuchó el plano sonido de la línea al ser desocupada.

La joven mujer no podía asimilar lo que su esposo le ordenaba, más no dudó en acatar sus mandatos, pues confiaba plenamente en él.

Con toda la rapidez que su cuerpo le permitía, empacó en una maleta la ropa que tenía en el closet; en su bolso de mano guardó su acta de nacimiento, de matrimonio y cualquier otro papel en su escritorio que consideró importante. Se puso un vestido azul marino y sobre este una gabardina negra que cubría su rostro al levantarle las solapas. Iba hacia la puerta cuando recordó el último pedido de su marido. Tomó todos los álbumes de fotografías y los lanzó a la chimenea de la sala. Con rapidez se consumían las imágenes del papel mientras ella desaparecía como una sombra, alejándose del que fuera su hogar.

Manejó con cautela para no llamar la atención de las autoridades o de ninguna otra persona, aún así, en tan solo quince minutos arribó a su destino. Caminó solo unos metros hacia el lugar acordado. Se movía con cautela entre los juegos para niños que en ese momento parecían lúgubres objetos. Las piezas metálicas bajo el manto nocturno y cubiertos parcialmente por una ligera niebla hacían de ese un lugar casi espeluznante.

Finalmente se detuvo donde finalizaban los columpios. Observó a su alrededor una vez más para cerciorarse de que no hubiera alguien observándola. Comenzaba a preocuparse, no por ella o su actual situación, sino por su esposo. Era evidente que algo muy malo estaba por ocurrir.

Esos pensamientos apenas si tuvieron tiempo de asomarse en su mente cuando unos ruidos provenientes de los árboles que rodeaban el parque la pusieron nuevamente en estado de alerta.

- Sabía que vendrías, tal y como te lo pedí – una voz cansada pero tranquilizada por verla allí se dejó escuchar junto con las pisadas pertenecientes a un hombre alto y delgado. Su figura se iba haciendo más clara conforme se acercaba a ella. Pudo distinguirlo del todo cuando por fin un poco de luz proveniente de los faros lejanos de luz neón se reflejó en quien la había llamado.

En ese momento Delia pudo darse cuenta de su deplorable estado: aunque sonriente por ver a su esposa en perfectas condiciones, su rostro mostraba unos cuantos moretones grandes y muy marcados, su camisa blanca estaba manchada de sangre, teniendo algunas cortadas en la tela y su frente estaba empapada de sudor.

- ¡Aidan! – Delia corrió a los brazos de su marido y lo resguardo cariñosamente bajo los suyos. Con mucho cuidado y ternura limpió su rostro - ¿Por qué estás así? ¿Qué está pasando?

- Ni siquiera yo lo sé – la abrazó con todas las fuerzas de su ser, sabiendo que necesitaría algo reconfortante para cuando comenzara a aclarar algunas cosas. – Pero de lo que si estoy seguro, es que corremos un gran peligro.

- ¿Qué? ¡¿Por qué?! – Se separó del refugio de su abrazo para verle a los ojos, encontrando en ellos solo temor e incertidumbre.

- ¿Recuerdas que te hablé del proyecto en el que empecé a trabajar hace un par de meses?

- Si… bueno un poco… dijiste que trabajabas en una forma de optimizar las súper formulas, para hacerlas más efectivas… ¿No es así? – Él asintió. Delia no entendía como eso podría causar problemas, así que esperó la explicación de su esposo.

- Era algo sencillo realmente, pero… algo sucedió. Un lote de las muestras que estábamos investigando fue alterado… y fueron esas las que resultaron ser increíblemente eficaces, no solo hacían sanar a los Pokemón más rápido, sino que también los hacía momentáneamente más fuertes, casi invencibles…

- Eso es sorprendente amor, pero sigo sin entender ¿Cómo nos afecta? – Aidan suspiró profundamente. Aunque él sabía a la perfección la respuesta, aun le parecía una locura. Temiendo ser escuchados por algún transeúnte nocturno o peor, un enemigo, tomó a Delia, dirigiéndola entre las arboledas para ser protegidos por el manto de la obscuridad. Continuó hablando, ésta vez, en susurros.

- La razón está en lo que alteró esas muestras, un componente extraño… llegó allí por accidente… es … mi sangre. – Los castaños ojos de la mujer se dilataron en sorpresa, al escuchar cada palabra de su esposo, entendiéndolas, pero al mismo tiempo sin poder creerlas. El hombre no hizo ninguna pausa, debía explicar todo cuanto antes. – Fue un simple error, uno de los tubos de ensayo se rompió y algunas gotas cayeron dentro de otros que tenían los componentes que pretendíamos mejorar, no le di ninguna importancia así que los usé de todas formas. Cuando me di cuenta de los resultados, quise indagar más en ellos. Tal vez tenía que ver con alguna proteína u otro elemento que se encontrara en la sangre humana lo que lograba ese efecto en los Pokemón, pero ninguna otra cosa funcionaba. Probé con diferentes muestras sin que dieran los mismos resultados en los que usé la mía.

- ¿Por qué? – preguntó la joven con la curiosidad marcada en la voz.

- No lo sé, estaba determinado a averiguarlo hasta que noté algunas anormalidades en el laboratorio, reportes o muestreos que de repente desaparecían, cosas de ese tipo, como si alguien las tomara. Estuve vigilando todos los movimientos en el laboratorio intentando dar con el responsable. Fue cuando descubrí a Nick extrayendo la información. No sabía para qué la quería, pensé que tal vez se la estaba vendiendo a otra empresa o algo parecido, en todo caso hoy lo confronté.

- ¿Él te hizo esto? – estaba realmente impresionada. De solo pensar en alguien tan cercano a su esposo le pudiera hacer daño le causaba escalofríos.

- Si. Yo solo intentaba hablar cuando de repente él enloqueció. Dijo que estaba harto de vivir en mi sombra, pero que no sería más así gracias a "la organización". Yo no sé de que rayos estaba hablando, cuando me di cuenta, empezaron a rodear el laboratorio unos veinte hombres o tal vez más. Nick seguía diciendo cosas que no alcanzaba a comprender sobre el poder que ahora él poseía… fue cuando me di cuenta. Su "organización" quería algo más que mi investigación… me querían a mí.

- ¿Por qué?

- Piénsalo Del, si la nueva súper formula solo funciona con un poco de mi sangre, es obvio que querrán obtener ese componente sin importarles que provengan de un ser humano. Como sea, no me iba a dejar capturar para ser un conejillo de indias para estos hombres, así que…

- Peleaste contra ellos. ¡¿Acaso estás loco?! ¿Cómo es qué lograste escapar?

- ¡Ey! dame un poco de crédito – Sonrió engreídamente – tal vez ya no uso mis habilidades como entrenador desde hace mucho, pero todavía soy el mejor – Esa afirmación llena de orgullo hizo que su esposa sonriera por un momento. Sin importar la situación, Aidan siempre sería el mismo tonto, optimista y sobre confiado hombre de siempre, sin embargo, ella sabía que eso no sería suficiente para afrontar un problema de esa magnitud.

- Debemos ir a la policía, pedirles ayuda y…

- ¡No! Delia, estos no son criminales comunes, son capaces de todo para lograr lo que quieren. Si tenían gente infiltrada en el laboratorio, fácilmente pueden tener vigilada la estación.

- ¿Entonces que sugieres hacer?

- En realidad no lo sé, no se si podamos confiar en alguien…

- Yo sé quien puede ayudarnos…

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- Acudimos al Profesor Oak. Él se había convertido en una persona muy importante en nuestras vidas y sabíamos que podíamos contar con su ayuda. – Las lágrimas habían dejado de brotar de los ojos castaños. Sus facciones se habían vuelto más serias, de cierta forma más tranquilas. Poder hablar de todas esas cosas con alguien había resultado más liberador de lo que pudo haber imaginado.

- Es a quien llamó hace un rato. - Misty habló en voz baja al entender esa pequeña pieza del rompecabezas. Samuel Oak siempre vio por el bienestar de Ash, incluso antes de nacer. Estaba más que fascinada sin atreverse a preguntar nada, se quedó perfectamente quieta en espera de escuchar más al respecto. Finalmente, Delia continuó hablando.

- Cuando le explicamos todo, Samuel no dudó en ayudarnos. Esa misma noche viajamos a donde sería su nuevo laboratorio…

- Pueblo Paleta – completó de forma mecánica la pelirroja, que de alguna forma seguía en trance, siguiendo el hilo de la historia.

- Si. También fue él quien sugirió que borráramos los registros de matrimonio o cualquier evidencia que vinculara a Aidan conmigo.

- Entiendo que quisiera protegerla del peligro, pero sigo sin entender ¿Cómo es que todo esto puede dañar a Ash?

- Yo tampoco lo sabía, ni lo imaginaba… hasta que Aidan me lo explicó cuando se fue…

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Después de las horas mas raras y apresuradas de su vida por fin pudo darse un respiro. Sentada en las escaleras de entrada al que prometía ser el más grandioso centro de estudios Pokemón, en un tranquilo pueblo desconocido, un lugar con amplios campos llenos de vida y armonía; donde el sol comenzaba a mandar los primeros rayos. La llegada de un nuevo día estaba cerca.

Parecía extraño estar en un lugar tan pacífico, cuando solo horas atrás, vivió momentos de tención, de pánico... cuando en la total obscuridad su esposo le revelaba secretos que no se sentía capaz de guardar. Esa noche parecía tan lejana, como si hubiera ocurrido siglos atrás, en otra realidad que no la podían dañar. Al menos así le gustaría que fuera.

- Este lugar es hermoso - La voz de Aidan sonaba melancólica mientras caminaba los pasos que la separaban de su amada. Se sentó a su lado mirando el alba naciente que con sus halos de luz creaban en el cielo toda gama de colores - Éste lugar es el indicado para tu nuevo hogar ¿No lo crees?

- ¿No querrás decir "nuestro nuevo hogar"? - Sin duda, Delia era una mujer inteligente quien no se podía engañar ni con la más simple de las cosas.

Por largos segundos Aidan se mantuvo en silencio. La castaña mujer no necesitó de más para entender lo que no le estaban diciendo.

- ¿Piensas... abandonarme? - Sus garganta apenas si pudo dejar escapar aquellas palabras junto con el temor que le provocaba la posibilidad de que fueran verdad.

- ¡¿Cómo puedes decir eso?! - De un salto se levantó, tomando las manos de su esposa entre las suyas. Sus brillantes ojos la miraban con dulzura - ¡Jamás podría abandonarte Del! Te amo, lo sabes.

- ¿Entonces? ¿Cómo le llamas a lo que estás apunto de hacer?

- ¿Crees que quiero irme? Si pudiera quedarme a tu lado para siempre lo haría, pero es muy peligroso para ti tenerme cerca mientras soy perseguido por esos sujetos, mientras quieran algo de mi que no les puedo dar. Es por eso que debo ser más precavido si quiero asegurarme de que no te pase nada, es por eso... que no puedo quedarme aquí contigo.

- ¿Y cuál es tu plan? ¿Huir para siempre?

- No. Voy a buscar una solución. Por ahora, lo único que se me ocurre es acudir a gente que conozco de la Liga, el campeón de Sinnoh podría ser de gran ayuda... si eso no funciona, pelearé contra esa organización la derrotaré si es necesario, pero ten por seguro que regresaré a tu lado. ¡Haré lo que sea por estar contigo!

Delia se puso de pie con determinación, sujetando con más fuerza los largos dedos masculinos entre sus pequeñas manos. Su nublada vista por las lágrimas retenidas apenas si podían enfocar el apuesto rostro de su único amor. No podía dejarlo ir, no quería. Lo seguiría hasta el fin del mundo.

- Iré contigo - Externó sus pensamientos con la seguridad de que él no rechazaría esa propuesta. Bastó con ver la triste expresión de su rostro para darse cuenta de que aquello no sucedería.

- Es muy peligroso Del, no me perdonaría si algo malo te pasara.

- ¡No me importa!

- ¿Ah si? ¿Tampoco te importa él? - Con cuidado toco el vientre de su mujer, en donde ya estaba presente el fruto de su amor, aunque todavía no fuera evidente para el resto del mundo. Era más claro que el nuevo día, que Aidan sentía verdadero dolor por dejar a su familia. - Debes considerarlo también. Es lo que yo hago, pienso en lo mejor para él, en su seguridad... y por ahora mientras más alejado esté de ambos...

- ¡¿Cómo puede estar bien lejos de su padre?! – Gritó amargamente, aferrándose aún más a Aidan

- Es porque yo soy su padre. Piénsalo Del, si hay algo en mi sangre que activa esa maldita fórmula, entonces probablemente también la tenga nuestro bebé. Si Nick o cualquier otro de esos sujetos llegan a saber de su existencia... podrían lastimarlo, podrían lastimarte a ti.

Asintió levemente como signo de entendimiento a las palabras de su esposo, más sus ojos no dejaban de expulsar lagrimas de tristeza por verlo partir. Su llanto seguía mientras era envuelta en los protectores brazos de Aidan. Mientras más tiempo pasaba en ellos, más le dolía el saber que pronto tendría que dejarlos.

- Promete que volverás – fue lo único que pudo decir entre sollozos sin soltarlo.

- No tienes porque pedirlo, pues si no volviera, nunca podría ser feliz. Cuando menos te des cuenta estaré de nuevo contigo y nuestro hijo…

- Sigues hablando como si ya supieras que va a ser varón, puede ser niña también ¿sabes? – Sonrió por un momento, entendía el amor que Aidan ya sentía por el bebé en camino y eso la hacía muy feliz.

- Pudiera ser, pero tengo un presentimiento. – De nuevo volvió a tocar su vientre aun plano, acariciándolo con cariño para después plantar un tierno beso en los rosados labios de su mujer. A ese le siguieron varios más, dejando en claro que su promesa sería cumplida.

- Jamás podrán poseer nada de mi, Del, - Sus palabras resonaban como una dulce melodía al oído de la joven mujer entre cada nuevo beso que él le proporcionaba – porque todo lo que yo soy ya es tuyo…

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- Esa fue… la última vez que lo vi.

Después de ese comentario no hubo ningún otro sonido dentro de la casa. Misty no estaba segura que pensar, de todo esto. Nunca imaginó como sufrió Delia durante años.

- ¿No… no volvió a saber de él? – preguntó lentamente la pelirroja, intentando deshacer el nudo que se había formado en su garganta.

La señora Ketchum se mantuvo en silencio. Solo se levantó de se asiento y extrajo del cajón en el que estuvo buscando antes, un largo sobre blanco. Lo extendió temblorosa a la mano de la jovencita.

- Esto llegó poco después de que naciera Ash. Es una carta de Aidan. – Misty la miró con asombro, como si tuviera entre sus manos la pieza más importante de un museo. No se atrevió siquiera a abrirla. Delia volvió a sentarse. – En ella me explica que él estaba bien, pero… la organización que lo buscaba era más poderosa de lo que imaginó, incluso en la liga no era seguro pedir ayuda, pues descubrió que muchos de sus miembros eran parte del problema. Me aseguró que yo estaba a salvo aquí, siempre y cuando él no volviera, solo así tendría la certeza de que nadie se enteraría de la existencia de su hijo… Al final de cuentas, si me abandonó, pero lo hizo para protegerme, para proteger a su familia. Pasaron los años sin que nadie nos perturbara, por eso es que Ash no sabe nada de esto y… ahora reaparece ese hombre Nick, se que busca a mi hijo, lo sé, pero no permitiré que lo lastime, ¡No dejaré que me arrebate a mi Ash!

Su voz comenzaba a elevarse nuevamente, más se detuvo cuando Misty salió de su trance y la envolvió en un ligero abrazo.

Era extraño como los papeles se habían intercambiado. Tantas veces Delia había sido la figura materna y protectora para la chica, ahora, era esa jovencita de dieciséis años quien le brindaba tranquilidad.

- Ese… sujeto Nick, no sabe de la existencia de Ash. – habló la entrenadora con voz serena y madura – Si lo supiera, hubiera venido directo aquí.

- Tal vez sepa algo… - Razonó Delia – algo sobre Aidan, sobre Ash…

- Por ahora está a salvo, eso debiera tranquilizarla.

- No, mientras él esté cerca, no puedo calmarme y no me quedaré para esperar que nos haga daño.

- ¿Qué piensa hacer entonces?

Tomó el sobre blanco de la mesita donde Misty lo había situado. Lo abrió, haciendo un lado un par de hojas de papel y extrajo una especie de mini disc de un color azul transparente, que dejaba ver los componentes plateados y férreos de su interior.

- Aidan sabía que este día podía llegar, por eso preparó un plan de escape para nosotros. En este disco hay información de cuentas bancarias, teléfonos y propiedades que podemos usar para resguardarnos. Hay mapas detallados de como llegar a ellas así que sería muy fácil llegar hasta un lugar seguro, un escondite donde Ash estará resguardado.

- Entonces, ¿le explicará a Ash lo qué sucede?

- Supongo. Es lo mejor…

- Yo no lo creo. Sabe como es Ash, si le dice, él no se quedará quieto, ni se esconderá. Ash es muy impulsivo, va a querer enfrentarlos aunque no tenga ni una oportunidad de vencerlos.

- Tienes razón, pero ¡No se que más hacer! No puede quedarse porque es arriesgado, no puedo decírselo porque se pondrá en peligro. – Se soltó de los brazos de Misty y se dejó caer en los cojines mullidos del sillón, irónicamente, en la misma posición depresiva en la que había encontrado a la líder horas atrás – Si tan solo estuviera en uno de sus viajes lejos de casa como siempre, no tendría que preocuparme por…

Las palabras de la señora Ketchum envolvieron la mente de Misty, como si en ellas estuviera la respuesta de su dilema… y en cuanto lo entendió, dio un gran salto ante la mirada atónita de Delia.

- ¡ESO ES! – gritó enérgica, con sus puños juntos frente a ella

- Eso es… ¿Qué? – Preguntó incrédula la muy anciosa señora

- ¡La respuesta! ¡La única manera de mantener a Ash a salvo ahora, es que salga en una nueva aventura!

- Claro que no es la solución ¿Qué hay de la organización criminal? Podría ser que alguien más ataque a los entrenadores como lo hacía Nick antes de su arresto. Ash podría encontrarlos en el camino y…

- No, eso no pasará porque… yo iría con él, me encargaría de llevarlo a un lugar seguro. Yo… podría llevar a cabo el plan de escape que tenía su padre. De esa manera estará a salvo y usted también.

Lo que decía Misty tenía sentido, Por más que fuera su madre y quisiera cuidarlo, no tenía la experiencia de un trotamundos, o las habilidades de un entrenador. Si viajaban juntos, solo se expondrían a más riesgos. Por otra parte, Misty podría manejar mejor las adversidades. Solo existía un inconveniente en ese plan: jamás se atrevería a comprometer el bienestar de la jovencita, ella era también una parte importante de sus vida desde seis años atrás y no pensaba ponerla en peligro

- Eso es muy dulce de tu parte cariño, pero yo jamás podría pedirte que hicieras un sacrificio como ese.

- No es así, yo quiero hacerlo… Si algo le pasara a Ash, ¡Jamás me lo perdonaría! – Sus expresión seria era ligeramente atenuada por el sonrojo en sus mejillas. Estaba muy consiente de lo que sus palabras implicaban, más no le importaba, haría eso y más por proteger al chico que amaba – Por favor Delia, Ash significa mucho para mi, déjeme ayudarles…

No obtuvo ninguna respuesta implícita, pero el gran abrazo que recibió por parte de la mujer castaña le confirmó que su pedido había sido aceptado. Sonrió ligeramente mientras regresaba el gesto.

- Gracias Misty. Jamás podré terminar de agradecerte lo que estás a punto de hacer – Un par de lágrimas cristalinas brotaron de sus castañas pupilas. A diferencia de las anteriores, éstas lágrimas eran producto del alivio que sentía desde lo más profundo de su alma, no solo por la ayuda recibida, sino por saber que Ash estaba rodeado del más bello y puro amor… proveniente del corazón de Misty.

- No tiene nada que agradecer… Es lo que quiero.

Se abrazó aun más a la mujer pensando que, cuidar de Ash no sería su única tarea, también buscaría derrotar a la malvada organización que le impidió a Ash estar con su padre todos estos años. Los vencería poniendo así, fin a la tristeza de Delia. Costara lo que costara, regresaría a la familia Ketchum a la normalidad.

No se daba cuenta que, sin saberlo estaba haciendo las mismas promesas de Aidan, promesas que ese misterioso hombre hiciera dieciséis años atrás y muy posiblemente, tendría el mismo trágico destino que él al intentar cumplirlas.


Y bien? Espero que no esté un poco... como decirlo... fumada :P la trama. Si lo es, no me sorprende porque parte de la idea me dio en un sueño jaja (raro, raro lo sé) y que por lo menos se haya entendido. También fue raro porque creo que nunca había escrito otra pareja que no fuera Ash/Misty y en este capitulo Delia/Aidan tuvieron sus momentos románticos, lo cual disfruté mucho al escribir, espero ustedes piensan lo mismo.

Trabajaré pronto en el capitulo 3, pero primero haré el primer capitulo de un nuevo fic, uno co- escrito con mi amiga Mistyket así que espero también se den una vuelta para leerlo ;)

Bueno eso es todo, espero me den su sincera opinión respecto a esto, lo apreciaría muchísimo

Canciones que inspiraron partes de este capitulo: The Sound of Silence de Simon y Garfunkel, It Will Rain de Bruno Mars

Sire. Bueno que concordamos que May/Ash es horrible! para nosotras pokeshipping de corazón :P. Algunas cosas se aclararon en este capi, espero que me hagas llegar tu opinión al respecto

Linmy. Gracias por leer! Que tal el segundo capítulo?

Tamashi. Wow un advanceshipper, que padre que le des una oportunidad a mi fic, y por ahora no ha habido mucho de Ash/May pero lo habrá :/ , la cara es de preocupación pues nunca he escrito otra pareja y me preocupa que no salga bien, pero haré mi mejor esfuerzo lo juro! Gracias por tus comentarios, espero que me sigas leyendo

Original Mermaid. No, esta bien si odias a May ;)

Phantom1812. Gracias por todo lo que me dices, de verdad me dan ganas a seguir escribiendo. Y espero que la trama con el padre de Ash no haya sido demasiado ... genérica o predecible

L' Fleur Noir. Que tal? :) Como dije extraño verte por el FB, ojalá me hagas llegar un review para extrañarte menos ;)

Mistyket. Segundo Capitulo Up! Ya sabes que significa ;) En fin como crees que quedó? de paso sea dicho gracias por el apoyo que me das, aunque no lo creas es en gran parte para que esto estuviera... relativamente pronto :P

Ashty-1991. Gracias por lo que me dices, y claro que Misty tendrá sus momentos con Ash. por cierto, he estado leyendo tu fic, me impresiona cuanto le has avanzado, tanto que no lo he podido terminar de leer, en cuanto lo haga te haré saber mi opinión. lo prometo

Red20. Wow, aunque no lo creas es un honor recibir un review tuyo, he visto que dejas reviews de fics que yo también admiro y ahora q dejes uno en el mío... simplemente genial. En fin espero que te haya agradado el misterio que envuelve al padre de Ash, aun falta mucho por descubrir

Alanis Polaris. Exactamente como la canción :P jaja me descubriste, y bueno que puedo decir sobre lo que siente Ash jaja, poco a poco se irá descubriendo. Aprovecho para pedirte que actualices, me encanta tu fic

MayHimemiya. Gracias. :)

Whitemiko5. Si a mi me pasa igual, tolero a May mas que a Dawn. Espero que te haya sorprendido un poco con respecto al misterio del padre ;) Claro que me encantaría que fuéramos amigas, buscame en FaceB mi dirección esta en mi perfil de FF, solo agregame y podremos platicar uno de estos días :)