UUUUff! Y que el trabajo y los deberes han retrasado unas horas más lo que de por si ya va retrasado jaja, pero aquí estamos para las actualizaciones y falta una más, esta es mi parte favorita de mi cumpleaños, preparar estas actualizaciones para que las disfruten ^_^
Capítulo X. Todo Cambia ¿O Sigue Igual?
- Vamos Pikachu, no debemos estar muy lejos.
El entrenador verificó en el especial artefacto en su muñeca si de verdad iba siguiendo bien las instrucciones dadas por ese confiable sitio de mapas. Ya no estaba tan seguro, pues llevaba 40 minutos caminando por un sendero que teóricamente y en poco tiempo lo conduciría hasta su destino.
¡Ah, la tecnología! Supuestamente existía para facilitarle la vida y él no estaba seguro siquiera de entenderla.
- ¡Pika Pika! - Recriminó el Pokemón enfadado al sentir que, de nueva cuenta su amigo había fallado en esa simple tarea cartográfica. ¿Cómo habían viajado tanto sin caer de un barranco? Era todo un misterio.
- ¡Espera! Estoy tratando de ver nuestra ubicación.
Movió un par de funciones en el pokewatch que proyectó un holograma tridimensional del mapa que estaba siguiendo.
- A ver, aquí esta el pueblo y hacía el noroeste está el lugar que buscamos, solo había que caminar por aquí...
- ¡Pi Pika Pika!
- ¡No nos perdimos! Solo... nos desviamos, ¡Es muy diferente!
Pikachu se golpeó la sien con su pata. Era inaudito, como poseyendo la más alta tecnología, a su amigo le siguiera pasando lo mismo de siempre. Ash ignoró la cara de decepción del Pokemón para intentar concentrarse en buscar una salida de ese pequeño bosque que representaba un obstáculo en su actual misión.
De nueva cuenta, trataba de adivinar su real ubicación haciendo uso del bendito aparato, mientras que una reprochadora mirada era ejercida por su compañero de aventuras.
Cada quien estaba en lo suyo cuando no muy lejos de allí se comenzó a escuchar un leve llanto.
Las orejas de Pikachu se retorcieron un poco al percibir el lamento y en seguida comenzó a buscarlo con la mirada. Ash tardó un poco más en distinguirlo, pero cuando lo hubo escuchado igual se fue acercando a los arbustos en la dirección que sentía que el sonido era más fuerte.
- ¡Pi! - Finalmente fue el roedor el que encontró la fuente del sollozo, dirigiéndose a ella para acudir en su auxilio.
No fue muy lejos de donde Ash se encontraba. En medio de las ramas y los arbustos estaba una niña pequeña, tal vez no sobrepasaba los seis años, sentada en el suelo, con la cara oculta entre sus rodillas. Su dorado cabello alborotado alrededor de sus brazos era lo único que se distinguía.
- ¿Pika? - Preguntó el Pokemón afligido, acercándose a la infanta para tratar de averiguar cual era el motivo de su llanto. La niña levantó ligeramente la cara cuando sintió la presencia de alguien más, lo cual no había ocurrido en mucho tiempo.
- Ho... Hola pequeño - Dijo con voz baja limpiando una lágrima de la esquina de sus enormes ojos azules. Pikachu se acercó lentamente para no asustarla y en cuanto estuvo frente a ella comenzó a lamer los dedos de la chiquilla. Al juguetear con el Pokemón rápidamente olvidó su llanto y enseguida lo cambió por risas.
- Veo que ya hiciste una nueva amiga, ¿No Pikachu? - Ash se detuvo a una distancia considerable con el mismo objetivo de no espantar a la niña; ella solo lo vio fijamente sin saber si se trataba de un peligro o si era la ayuda que había necesitado por angustiosos minutos.
- No tienes que temer, soy Ash, un entrenador y si lo necesitas yo podría ayudarte, claro junto con Pikachu.
- ¡Pika!
La sonrisa amable que le dedicaba el joven sumada a esa simple presentación, terminaron por ganarse su confianza. Con un poco de entumecimiento en las piernas se levantó aun sujetando a Pikachu entre sus brazos, sacudió la tierra de su vestido celeste y se acercó al adolescente.
- ¿Puedes decirme por qué lloras...? - hizo una pausa como indicando a la niña que ahora era su turno de presentarse. Ella entendió la orden y respondió aún con cierta timidez.
- Grace, mi nombre es Grace.
- Es muy bonito, ahora ¿Podrías decirme que te ocurre, Grace?
- Yo... Yo, lo que pasa es que quise tomar unas cuantas flores del campo que está allá y me perdí... Y ahora no sé como volver... Y... - De nuevo su voz fue interrumpida por sus constantes lágrimas que iban acompañadas de sonoros sollozos.
- Oh, no te preocupes, - Dijo Ash amablemente - Yo te llevaré al... Espera ¿Dijiste campo de flores?
- Ajá - contestó Grace limpiándose el rostro una vez más.
- ¿Está muy lejos de aquí?
- No, está pasando esos árboles, colina abajo...
- ¡Perfecto! Exclamó él emocionado. Sin darle oportunidad a la niña de preguntarle nada más, ya la había tomado de la mano haciéndola que lo siguiese por el camino que ella misma había señalado.
En poco tiempo estaban en el lugar que Ash había buscado toda la mañana. Una basta extensión de sencillas flores blancas y unas pequeñas en amarillo decoraban el verde lienzo del bosque. Sonrió al verlas, como si hubiera hecho el más grande hallazgo de su vida, pero no solo se detuvo a admirarlas, sino que corrió entre ellas para escoger las mejores, comenzando a recolectarlas.
A su pequeña acompañante le pareció por demás extraño. ¿Se suponía que a los niños le gustaban ese tipo de cosas? Tenía entendido que no. Lo observó atónita sin estar segura si realmente podía confiar en ese extraño muchacho.
Después de que quedara satisfecho con su elección, Ash regresó junto a la niña llevando entre sus manos un bonito, pero improvisado bouquet.
- Creo que se ve muy bien ¿No crees? - preguntó a Grace que seguía sus movimientos con cierta curiosidad y solo movió su cabeza afirmativamente. - Bien, creo que ahora podemos regresar al pueblo. Yo te ayudaré a encontrar a tu familia.
Sin decir nada comenzaron a andar; la felicidad en el rostro de Ash era desmesurada para lo que había adquirido esa tarde, cosa que no pasó desapercibida para la pequeña
- ¿Acaso viniste al bosque esperando encontrar esas flores? - con la inocencia propia de su edad se atrevió a preguntar por el motivo.
- Si, - contestó el entrenador manteniendo los ojos cerrados y el ramo muy cerca de su pecho. - Llegué a pensar que no las hallaría.
- Y ¿Por qué eran tan importantes? Solo son flores.
- Pues... Las necesito para... Mmmm... Algo y... - Pikachu lo miraba con curiosidad, hasta ese momento es que se había preguntado lo mismo que la niña, la diferencia radicaba en que con solo el comportamiento nervioso del chico, Grace ya había deducido la razón.
- ¡Ya sé! - Gritó emocionada al momento que juntaba sus palmas generando un estruendoso aplauso - Se trata de una chica ¿No es cierto?
- Bueno... - Ash se sintió avergonzado de ser descubierto y solo se puso rojo otorgándole la razón a Grace, quien se emocionó todavía más.
- ¡Lo sabía! - Gritó exaltada. - Es por qué te vas a declarar ¿Cierto? ¿Cierto? - De un momento a otro comenzó a brincar alrededor del chico que no había emitido sonido alguno, pero no era necesario, su actitud tímida y el tono rojizo intenso en toda su piel gritaban esa gran verdad: Ash estaba a punto de hacer oficial su noviazgo con May.
Ya habían pasado más de dos semanas en ese pueblo. Admitía que no era de su agrado esa vida sedentaria a la que se veía atado, pero no podía mentir, habían sido los mejores días de toda su vida. May llenaba de alegría cada momento.
Después de una decena de películas románticas (que solo Arceus sabía porqué Misty disfrutaba ver), había caído en cuenta de que le hacía falta con May: una propuesta, un momento apasionado entre ambos donde le pudiera expresar lo mucho que la quería y deseaba que fuera su chica... De acuerdo, tenía que dejar esa películas porque realmente le estaban afectando el cerebro al pensar tantas cursilerías, pero eso era lo que en verdad quería.
- ¡Ah! ¡Apuesto a que dirá que si! Y se emocionará. - Grace seguía fantaseando con toda esa situación. Estando acostumbrada a tantas historias de amor en sus filmes y libros infantiles, no podía evitar estar sobreexcitada - ¿Es bonita?
- ¿Ah?
- ¡La chica! ¿Es linda? - Insistió con su pregunta mostrando sus ojos grandes con actitud soñadora.
- Claro que lo es - Finalmente contestó Ash con una sonrisa.
- ¿Y ella se preocupa mucho por ti? ¿Te quiere?
- Pues... - él no podía afirmar tal cosa, aunque todo indicaba que así era. May parecía muy feliz a su lado - Supongo que si.
- ¡Tal vez seas lo más importante en su vida! Estoy segura de eso y tu la quieres mucho ¿Verdad?
Ash prácticamente había detenido sus pasos y miraba horrorizado a la pequeña que no dejaba de hacerle todo tipo de preguntas personales, era demasiado perspicaz para ser solo una niña. Esperaba que ella pasara a otra pregunta o se olvidara de todo el asunto, pero muy al contrario, ella también se detuvo, manteniendo sus pequeños puños, cerrados frente a ella y sin parpadear. Todo su cuerpo pendiente de la respuesta del chico.
- Bueno yo…
- ¿Es amor? ¿Lo es?
- Supongo que s…
Arrastraba las palabras lo más que pudo hasta que ya no tuvo que verse en la penosa necesidad de esconderle sus sentimientos a esa niña que no hace mucho era solo una desconocida. Una tercera voz apareció por sobre los sonidos propios de la naturaleza. Una que le resultaba muy familiar, sobre todo por el tono enojado que solía utilizar el noventa por ciento del tiempo que decía su nombre. Estaba siendo llamado a gritos por todo el bosque y su reacción distaba mucho de que quisiera que lo encontrasen.
Con una señal de su dedo sobre su boca le indicó a Grace que guardara silencio. Con extrema cautela se fue acercando al lugar de donde provenían los llamados. No tardó en distinguir a la jovencita que con el ceño fruncido, usando sus manos como amplificadores de sonido, continuaba llamándolo una y otra vez. Tenía que admitirlo, le encantaba provocarla de esa manera, así que, continuando con ese juego se escondió detrás de unos arbustos, arrastrando a su pequeña acompañante, quien no entendía porqué se escondían, pero no hizo nada para que fueran descubiertos, solo se limitó a observar.
A ver las facciones del chico llenarse de felicidad conforme pasaba los minutos y Ash no quitaba la vista de la bella joven, a notar como su boca dejaba de ser una línea para convertirse en una curva perfecta. Para Grace no había duda alguna: él amaba a esa chica.
Estaba apunto de abrir la boca y señalar lo obvio cuando el entrenador de nueva cuenta volteó hacia ella entregándole el ramo de flores, indicándole con un montón de señas que aguardara allí en ese escondite mientras él comenzaba a arrastrarse, agacharse, escondiéndose tras árboles que no eran más gruesos que su cuerpo y haciendo demás peripecias para acercarse a la chica sin que ésta se diera cuenta de su presencia hasta que…
- ¡EY MISTY! – Gritó Ash con todas sus fuerzas rodeando a la mencionada por la cintura lo que evitó que saliera disparada por el susto, o peor, que sus temibles puños aterrizaran certeramente sobre él.
- ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Estás loco o qué?!
- ¿Yo? No ¿Qué hice? – Fingía ignorancia de sus actos aunque su infantil risa lo delataba.
- ¡Bien que lo sabes! – Golpeó con el revés de su mano en el hombro del chico – ¡Casi me matas del susto!
- Yo no tengo la culpa de que estuvieras acechándome por el bosque, yo solo me defendí…
- ¿Acechando? Te estaba buscando, comenzaba a preocuparme porque no regresabas
- Por eso te dejé la nota ¿Qué no la viste?
- ¿En la que dices que venías al bosque? ¿Entonces que crees que hago aquí, Sherlock?
- Si ya sabías donde estaba, entonces no entiendo la preocupación
- Claro, como nunca te has perdido en un bosque, nadie tiene porque preocuparse…
- ¡No me pierdo todo el tiempo!
- No claro que no – Replicó sarcástica cruzándose de brazos, provocando que la ira creciera en él
- Soy capaz de caminar solo por el bosque sin ayuda de nadie.
- ¿Seguro? No será acaso que… ¿Ya estuvieras perdido antes de que llegara?
- Bueno no justo en este momento, pero creo que… - Jugueteaba con sus dedos susurrando sus palabras, para total diversión de la pelirroja.
- ¡Lo estabas!
- ¡Claro que no!
- ¡Admítelo!
- ¡No tengo por qué soportar este tipo de cosas! ¿Qué no te cansas de ser tan molesta?
- ¡Ay por favor! Te comportas como un niño huyendo de casa y luego…
Ambos adolecentes estaban demasiado concentrados en tratar de ganar una de sus tantas acostumbradas peleas y no repararon en la pequeña que se acercaba a ellos con extrema curiosidad. Parecía que Ash la había olvidado por completo, pero a ella no le importó, solo siguió observándolos por un rato más en compañía de Pikachu que, dado las veces que había presenciado esas riñas, ya no podía dejar de pensarlas de otra forma sino como algo normal.
- Vaya, creo que si siguen pelando así nunca se le declarará – Su genuina preocupación sumándose a la gravedad que tenían sus palabras, pusieron en estado de alerta al Pokemón - ¿Crees que debiéramos separarlos Pikachu? Debo darle las flores al señor Ash y…
- ¡Pi, pika! – Pikachu negaba con su cabeza, sus patas y su rostro que estaba lleno de terror. Entendía porqué Grace creía que Misty era "la chica" de la que hablaban antes, pero no podía dejar que cometiera tal error. Intentaría darse a entender por todos los medios con tal de que la niña no interviniera.
No tuvo que explicarle mucho, con solo su angustioso rostro, Grace fue capaz de captar el mensaje, pero no lo entendía del todo. Si esa linda pelirroja no era la futura novia de Ash ¿Entonces quien lo era? O más importante ¿Por qué tenía que haber otra mujer involucrada? Él parecía muy feliz en esos momentos. Suspiró enojada. A veces simplemente no entendía a los adultos.
Bueno, de todas formas tenía que interrumpirlos, necesitaba regresar a la ciudad lo más pronto posible, había prometido quedarse quieta en el parque y no solo había desobedecido, sino que estaba varada en medio del bosque. Ese par de insensatos adolecentes eran su única esperanza de evitar un castigo.
- … ¿Siempre tienes que ser tan cruel?
- ¡¿Cruel?! Yo te enseñaré lo que…
- ¡EJEM! – Grace exclamó lo más fuerte posible para atraer la atención de ambos, al parecer había resultado perfecto, pues mientras Misty la miraba con curiosidad, en Ash estaba la realización de cómo la había olvidado por completo. – Lamento interrumpir, señor Ash, pero…
- ¡Lo siento Lo siento! Creo que estuviste mucho tiempo tras los arbustos ¿No es así? – A la pequeña rubia no le pareció gracioso ese comentario, solo lo miraba con cierto enojo – De nuevo, no sabes como lo siento.
- Está bien, creo que tenía cosas más importantes de que ocuparse ¿No es así? – No sabían si era el tono pícaro en el que pronunció aquellas palabras o si era la mirada traviesa que pasaba de uno al otro, pero seguro que eso logró avergonzar tanto Ash como a Misty. - Como sea, soy Grace – Se dirigió a la pelirroja extendiéndole la mano – Mucho gusto en conocerla señorita…
- Misty, mi nombre es Misty – La entrenadora se inclinó tomando la graciosa mano de la chica en un saludo amistoso.
- Si, así se llama, pero dudo que su comportamiento sea el de una señorita – Ash murmuró con sus brazos detrás de su nuca en un acto totalmente despreocupado aun ante la presencia de la mirada fulminante de Misty, quien mejor volvió a concentrarse en la niña.
- Y dime Grace ¿Qué hacías con este amable jovencito?
- Oh, estaba perdida, él dijo que me ayudaría a regresar al pueblo.
- ¡Pobre pequeña! – Gritó con exagerada preocupación, tomando a la niña de los hombros y mirándola con ternura - ¿Te ibas a confiar de este despistado?
- ¡Oye! – Replicó Ash ante el sarcástico comentario de su amiga
- ¡Que hubiera sido de ti si yo no hubiera llegado!
- Estaría perfectamente bien, estaba bajo la protección de un competente entrenador que…
- Él también se había perdido ¿Lo sabías? – Ignoró al chico que cada vez estaba más molesto dirigiéndose de nueva cuenta a la niña.
- Lo imaginé – Dijo finalmente Grace para terminar de acabar con la paciencia de Ash, haciendo que Misty soltara una carcajada por ello – No pudo ni encontrar el campo de flores, así que…
- ¿Campo de flores? – La pelirroja interrumpió la explicación – ¿Para que querría Ash?…
Grace sostuvo el pequeño ramillete, colocándolo casi en la nariz de la pelirroja que hasta entonces había reparado en ese colorido arreglo que la niña sostenía en sus manos.
- Éstas, - continuó Grace – Son del señor Ash.
- ¿Viniste acá solo por esto?
- Si bueno…
- ¿Para que rayos las quieres?
No, no podía pasar por el mismo interrogatorio una vez más, mucho menos porque explicarle a Misty sobre sus intenciones de galantería sería por demás humillante. No contaba con que Grace le ahorraría ese trabajo.
- Dijo que las va a usar para pedirle a una linda chica que sea su novia. – Soltó la verdad de pronto y sin mesura.
Misty estaba tan preparada para escuchar aquello como lo estaba para un apocalipsis zombie, sin embargo logró recobrar la postura y solo se levantó del suelo, tratando de no darle tanta importancia a ese asunto.
- Bueno, ya te habías tardado en hacerlo, May es por demás paciente contigo - Miraba para todos lados, evitando a toda costa hacer contacto visual con el chico, que en algún momento de iluminación podría darse cuenta que todo era solo una fachada, pero se trataba de Ash, y no percibiría la falsedad en el estado de ánimo de su amiga ni porque se manifestara físicamente en forma de un letrero gigante señalándolo con luces neón.
- Si bueno, lo voy hacer ahora, así que no te pongas pesada.
- Lo que sigo sin entender es ¿Por qué venir hasta acá por flores? Hay tiendas especializadas en ellas ¿Sabes? Creo que las hacen llamar "florerías"
- ¡Ha! Que graciosa ¿Crees que no lo sé?
- ¿Entonces?
- Tu eres la que siempre dice que las flores de esos lugares a veces están congeladas y pierden su verdadera esencia...
- Cierto, pero...
- Además que nunca te gustan los arreglos que te han obsequiado por que parecen "Tontos y pretenciosos" y que prefieres las que son sencillas, así que...
- Bueno Ash, eso es lo que a mí me gustaría, pero no necesariamente es lo que le gustaría a May
- ¿A no?
- No, no todas las chicas somos iguales ¿Sabes?
- ¿De verdad? - Ash preguntó inocente y Grace no pudo más que reír por la tierna expresión que el chico mantuvo por alargados segundos. Finalmente Ash sacudió su cabeza un tanto molesto al notar como se había convertido en el objeto de burla de una niñita - ¡En lugar de criticar debieras ayudarme, Mist! – Misty no podía creer lo que escuchaba. Esa situación era cada vez más insoportable, ahora tenía que ayudarle a comprar flores... Para May. Como sentía ganas de golpear a Ash, como deseaba que por una vez en su vida se diera cuenta de lo que estaba frente a sus ojos. Pero no era el caso y no le quedaría más remedio que ayudarle.
- Esta bien, seguro encontramos algo del agrado de May ¿Qué crees que le pueda gustar?
- Mmm no lo sé, ¿Rosas?
- ¡¿No lo sabes?! ¡Agh!
- ¿Qué? No es algo que las chicas digan muy seguido.
- Claramente no prestas atención...
- Y entonces como supe lo que a ti te gusta si soy tan despistado, ah?
- Golpe de suerte...
La discusión se reanudó de nueva cuenta.
Grace solo se limitó a escuchar los ataques y contra ataques que iban de un lado a otro sin tregua mientras caminaban de vuelta al pueblo. Tenía su mano izquierda extendida hacia la pelirroja que por total instinto la tomó sin parar la pelea ni un segundo.
Grace pasó el ramo de flores a Ash. Al igual que su compañera, seguía inmerso en pensar en una buena respuesta para los insultos recibidos, tanto, que no razonó el haber recibido el ramo, así como tampoco lo hizo al habérselo entregado a Misty en media pelea.
Finalmente Grace extendió la mano derecha al entrenador y éste la tomó sin dejar de burlarse de las expresiones de enojo en el rostro de su amiga... Y así, vinculados por medio de la alegre niña siguieron su camino hasta que fueron visibles las primeras casas, limite entre el bosque y la ciudad.
oOoOoOoOoOo
- ¡¿Cómo es posible que pasen las semanas y esos inútiles del laboratorio no puedan tener nada aún?!
Los furiosos gritos se escuchaban en cada uno de los recovecos de la base militar, a pesar de las paredes blindadas y las puertas de metal, la desesperación de Nick era más fuerte que todo eso junto.
Las rabietas del hombre se habían vuelto algo totalmente normal y lejos de asustar a alguien comenzaban a hacerse cansadas, sobre todo para Blake, generalmente convertido en el emisario de la mala noticia día tras día.
Tres semanas habían pasado desde que hubieran robado la base de datos que necesitaban, pero eso no había sido suficiente para arrojar algún resultado.
- ¡¿Qué no se supone que son expertos en informática los que están trabajando en este asunto?! - volvió a gritar con la boca llena de rabia, impactado los puños en la mesa frente a él.
- Claro que son expertos - Contestó Blake reacomodándose en la silla, pasando de una mano a otra la manzana que pretendía ser su desayuno esa mañana.
- ¿Entonces?
- Te lo he explicado tanto que me sorprende no lo entiendas todavía, si la base de datos no tiene suficiente información, más tardará en crear...
- Posibles candidatos, si, si, ya lo sé, pero ¿Qué no se supone para eso conseguimos los archivos de Oak y Elm?
- Entre más información más rápido, lo que quiere decir: entre más fotos tuviéramos para alimentar al programa... Los archivos de la liga solo contiene UNA foto de cada entrenador...
- ¿Y qué estos niños no tienen Facebook? fácilmente pueden encontrar 200 de cada uno de ellos.
- Sabes que el problema no son las fotos de los entrenadores, es la de Aidan... O la falta de ellas, mejor dicho, eso sin contar que la única que tenemos no esté en las mejores condiciones.
- ¿Y que sugieres? ¿Qué esperemos con los brazos cruzados?
- Bueno, ya que lo mencionas... - Blake recargó los codos en la mesa manteniendo la mirada fija en Nick. - Estaba pensando en donde podríamos encontrar una cuantas.
- ¿De que hablas? Sabes perfectamente que ya he intentado...
- Cierto, si pudieras tendrías un libro de recortes de tu amado Aidan, - Nick gruñó enojado por las burlas que su superior ejercía sobre él. – Pero nunca has querido molestar al viejo siendo que él podría tener eso y más.
Blake no pronunció otra palabra después de eso y se limitó a morder su manzana; por su parte Nick se había quedado callado, pensativo, estudiando la que podía ser su única alternativa, una que no había querido usar en 16 años y que la verdad esperaba no tener que usar nunca.
- Te dije que nunca fueras allí y si no lo hiciste ¿Entonces tu como sabes qué...?
- Relájate. Es solo una suposición. Por lo que me contaste él bien podría ser igual de sentimental que Aidan. Ese tipo de gente suele guardar todo tipo de cursilerías, además ¿No era Aidan como el hijo que siempre quiso? Por lo menos uno del que no se avergonzara claro está.
- No digas estupideces –
- Si no querías que se burlaran de esto, nunca me lo hubieras contado, francamente no me importa toda esa ridícula historia y a mi no me hubiera importado saquear la casa del viejo, pero…
- Si, si. Te lo pedí por una razón, aunque debo admitir que tal vez estés en lo cierto y no tengamos más alternativa que ir… allí.
- Si quieres yo puedo hacerlo.
- No, yo lo haré. Es hora de que el viejo y yo arreglemos ciertos asuntos. – Blake mostró una sonrisa viendo como Nick solo se marchó de su punto de reunión, pensaba si en verdad estaba listo de enfrentar los demonios de su pasado, de la vida que había dejado atrás.
oOoOoOoOoOo
Había ido a esa pequeña población muy seguido, había paseado por las calles tantas veces que se las sabía de memoria y se había parado frente a ese específico callejón solo verificando como seguía inalterable la casa del fondo con las puertas cerradas que le transmitían una sensación de tristeza. Pero esta vez era diferente, porque desde antes de llegar a su acostumbrado lugar de observación, aquella casa mostraba visibles señales de vida.
El humo de la chimenea era apenas el inicio; las ventanas abiertas, el aroma a comida proveniente de la cocina... No había dudas. Estaba habitada.
No sabía como sentirse al respecto. Siempre albergó la esperanza de que así fuera y ahora que estaba ocurriendo, estaba aterrado, porque sabía lo que eso significaba.
Se quedó plantado frente a la puerta, sus dedos jugueteando con la manga de su saco, pasándolos de vez cuando por el nudo de su corbata dorada. Era un día caluroso y comenzaba parecerle aun más bochornoso conforme peleaba con aquella decisión, tal vez la más importante hecha en años: ¿Debía tocar a la puerta? ¿De verdad tenía qué conocerlos? Quería hacerlo, siempre tuvo la sensación de que debía hacerlo... Y al mismo tiempo su mente le gritaba que se detuviera. Así que eso lo dejaba con lo que venía haciendo desde hace ya un rato: observar, ver fijamente esa casa como lo hacía cada vez que paseaba por Almond, de esa misma manera que le resultaba tan familiar aunque ahora hubiera un mundo de diferencia.
Dos pasos para atrás, uno adelante y así continuaba con su indecisión. Debía irse, por lo que había prometido, por lo que había jurado proteger, por su familia, pero sobre todo por el cariño especial que sentía por ese muchacho que nunca había conocido. Tenía que marcharse ya.
Se dio la vuelta tan apresuradamente que no notó a la persona que se acercaba y que debido a la notable diferencia de estaturas no alcanzó a ver sino hasta que la había arrollado por completo.
Un quejido de molestia y el sonido de diferentes objetos siendo tirados al suelo por la colisión entre ambos, fue lo que resonó por todo el callejón.
- ¡Oh, rayos! - La agredida parecía más interesada en recoger las compras del día que ahora estaba regadas en el piso, más que en enfrentar a su agresor - Eso me pasa por dejar todo a ultimo momento, nada más hecho a perder todo y... ¡Demonios! Esto ya se arruinó... - Murmuraba enojada para si, al momento que recogía un contenedor de plástico repleto de fresas, unas cuantas habían sido deformadas con la caída.
El hombre se había mantenido de pie por un rato sin saber porqué seguía allí en lugar de haber aprovechado la confusión para escapar... Tal vez solo era que estaba consiente del lío que había causado o quizás… quizás se quedó por algo más.
- Perdóneme señorita, - Su gruesa voz llamó la atención de la castaña y paró en seco sus murmullos para observarlo - No quise ocasionarle problemas, permítame ayudarle.
- E... Esta bien, no se preocupe, no hubo mayores daños... - Ella contestó alegre, recibiendo las cosas que recolectaba aquel extraño.
Juntos, en poco tiempo habían vuelto a poner todos los objetos en las bolsas de supermercado y se encontraban de pie una vez más.
- De nuevo, mil disculpas señorita, es solo que no veía por donde iba.
- No hay problema y ahora que lo pienso - volteó en dirección a la puerta del que ahora era su hogar y de nueva cuenta hacía el misterioso señor, que a pesar de su dura expresión le pareció una buena persona - ¿Puedo ayudarlo en algo?
- ¿Cómo dice?
- Si, me imagino que tal vez venía de la casa y supuse...
- Usted… ¿Vive allí? – preguntó nervioso, de pronto viendo a esa chiquilla como si se tratara de un ánima perdida en medio del limbo y más cuando ella asintió alegremente, sin darle mayor importancia a ese simple hecho. – No, no perdone, solo estaba perdido, ahora si me disculpa… - Dio media vuelta y corrió por lo que quedaba del estrecho camino hasta la avenida principal. La castaña de ojos azules y complexión pequeña no lo siguió, no vio motivos para hacerlo.
Intentaba no recordar a la adolecente, pero no podía evitarlo. De nuevo repasaba los rasgos que ahora se quedaban grabados en su memoria ¿Era ella? Probablemente, o tal vez no.
Castaña, ojos azules… "¡Demonios!" Pensó desesperado por olvidar esa imagen, tenía que hacerlo. Como si el viento o los metros recorridos a paso rápido lo ayudaran a lograrlo, comenzó a recorrer calle por calle, alejándose lo más que podía de ese fortuito encuentro hasta que sus pulmones y zapatos formales se lo permitieron.
De pronto recordó sus obligaciones cuando reparó en lo bajo que estaba el sol en esos momentos y que amenazaba con ocultarse en cualquier minuto ya. Debía apurarse si no quería ocasionar algo como… llanto. Si, era lo menos que pasaría si no apresuraba el paso nuevamente.
- No lo sé Mist, no son exactamente lo que esperaba regalar
- Pero que dices ¡Si son hermosas!
- No es verdad, se ven… tontas.
- Tu te ves tonto y nadie se queja…
- ¡Ya en serio Misty! ¿Qué rayos es esto blanco?
- Se llaman nardos, contrastan lo rojo de…
- ¡¿Y esto qué?!
- ¡Es un listón! Deja de verle defectos ¡Se ve bien!
- Yo esperaba algo más…
- Si bueno, yo esperaba alguien que no se quejara tanto como tu, pero no se puede tener todo en la vida.
La absurda conversación que parecía no estar muy lejos de allí logró llamar su atención y no tanto por los argumentos juveniles y ligeramente graciosos, sino por la infantil risa que los acompañaba, una que conocía bien porque llenaba sus días de dicha.
Volteó y sonrió al ver que no se equivocaba, pero al mismo tiempo se preocupó. ¿Por qué Grace no estaba en donde le pidió que lo esperara? Y más importante aún ¿Qué hacía con un par de jovencitos problemáticos?
- ¡Grace! – Llamó a la pequeña que, seguía con singular alegría los movimientos de la chica pelirroja quien parecía estar ahorcando al joven, un chiquillo de tal vez su misma edad y cuya gorra no dejaba a la vista mucho de su rostro, excepto un ligero tono purpura, producto de la asfixia momentánea que sufría. – ¡Grace! – Lo intentó una vez más cuando ya estaba bastante cerca de ellos. En ese momento la pequeña rubia desvió la mirada del divertido cuadro frente a ella.
- ¡Abuelo! – Exclamó con verdadera alegría y corrió los escasos metros que la separaban del hombre que la recibió tiernamente en la guarida de sus brazos y la arrulló como a un bebé. Ella solo reía, al momento que sin dudarlo colocó una pequeña flor silvestre en la curva de la oreja del hombre, enredándola con algunos de sus plateados cabellos. – Perdóname por no haberte esperado en el parque, justo iba para allá y no me metí en problemas, lo juro, abuelo.
- Está bien, solo… ¿Exactamente como es que terminaste con… - Observó por unos segundos a los ex acompañantes de su nieta. Ahora estaban en una intensa competición de miradas, con alguna que otra infantil muestra de desapruebo - …Ellos?
- Oh, es una larga historia, - Suspiró - pero ellos me trajeron hasta aquí ¿No es cierto, chicos? – Grace alzó la voz esperando que fuera suficiente para llamar la atención de ambos entrenadores. Misty fue la primera en darse cuenta de la presencia del hombre que ahora sostenía a la niña. Como ataque final en contra de su amigo, empujó fuertemente a Ash haciéndolo caer para después acercarse al señor y presentarse apropiadamente.
- Siento que haya presenciado todo esto, - Apareció su acostumbrado tono educado y cortés que usaba para ese tipo de situaciones – Nosotros la encontramos cuando estaba perdida, estábamos regresando a donde dijo que encontraríamos a su familia. Supongo que usted es…
- Soy su abuelo y agradezco sus atenciones con mi nieta, déjeme recompensarlos.
- No, no es necesario, fue un placer ayudarle, es una linda niña.
El hombre sonrió al darse cuenta de la bondad de las personas que a veces se encontraba en su camino, y no por nada su nieta llevaba ese nombre, la simpatía que emitía siempre terminaba por atraer cosas buenas a su vida. Era su ángel al que tenía el placer de proteger. Pero su sonrisa se desvaneció cuando al fondo de la calle volvió a ver a la castaña que recién había conocido y que deseaba no toparse nunca más.
- Creo que es hora de marcharnos se hace tarde, Despídete Grace – sin darle realmente el tiempo para hacerlo, ella solo agitó su pequeña mano, puesto que su abuelo ya había dado la vuelta, avanzando unos pasos.
- Hasta luego Grace - gritó Misty – y señor… -
- Rowland, - Apenas si se giró lo suficiente para revelarle su nombre casi por compromiso – Siempre estaré en deuda con usted, señorita.
Y sin volver la vista caminó rápidamente para perderse entre la gente. De haberse atrevido a romper con sus propias promesas y hubiera dado aunque fuera un pequeño vistazo, entonces hubiera presenciado el acercamiento que tuvo la castaña que no podía sacarse de la mente y ese jovencito, cuyo rostro no tuvo intenciones de memorizar y apenas olvidó segundos después.
Ambos se habían encontrado a mitad de la calle, ella sonriendo de felicidad cuando recibió de manos del moreno el arreglo de rosas y no tardó en recompensarlo con un beso en los labios.
Un sonrojo aquí, una risa allá. May y Ash se encontraban de nueva cuenta en su propio mundo, ignorando a los transeúntes, quienes tampoco parecían estar interesados en ser testigos de la empalagosa escena. Solo había alguien que los observó por unos minutos, sin saber si algún día se acostumbraría a ello.
Misty se tomó un par de segundos para absorber la imagen y procesarla, para intentar por un breve segundo omitir el rostro de May que se inclinaba para recibir los labios de Ash y así poder imaginarse que era ella y no May a quien Ash besaba.
Un grito de emoción más la repetida afirmación de boca de May solo confirmaban lo que no podía ser cambiado ya. Ash y May eran novios.
Ella había sido cómplice de Ash y esa era la permanente repercusión de su amor silencioso, de su cariño devoto hacia el entrenador.
- Bien Pikachu, ¿Qué te parece si vamos por un helado? - Misty parecía indiferente a la nueva relación que se formaba frente a ella y aunque el Pokemón actuó de la misma manera, restándole importancia, sabía de lo difícil que eso resultaba para su amiga pelirroja.
Ash y May marcharon tomados de la mano rumbo a la casa que compartían, mientras que Misty, con Pikachu en brazos caminó en sentido contrario, a cualquier lugar, a sentarse y ver las primeras estrellas aparecer, eso era lo de menos, lo único que necesitaba la entrenadora era un lugar tranquilo donde pudiera repasar sus dudas una y otra vez, las nuevas preocupaciones que nacían junto con ese noviazgo y lo que más le daba vuelta a la cabeza era una sola pregunta: ¿Qué tanto cambiaría Ash con esto?
Sin saber que la respuesta llegaría apenas dos días después, puesto que seguía siendo el mismo chico despistado e inocente... Que no dejaba de tener un deseo insaciable por la aventura.
- ¡¿Qué cosa dices?! - Gritó derramando su plato de cereal sobre la mesa, cuando Ash le confirmara esa gran verdad.
- Lo que oíste.
- Pero... Pero... Tu no puedes simplemente...
- ¡Estoy aburrido Mist! Y ya no puedo resistir otro monótono día aquí. Mañana me marcho de la ciudad y esa es mi decisión final.
Vaya que Misty tenía razón al pensar que Ash Ketchum nunca cambiaría y que de seguir así, sería imposible seguir protegiéndolo.
Y... creo que más de uno me va a matar por lo que está pasando, pero... así es la historia, la verdad no sé que más decirles respecto a lo "advanced" mmmm tengan paciencia, además que estoy revelando antes de tiempo ciertas cosas pero en fin, presiento pokebullyng en mi futuro.
Canción que me inspiró en este capitulo She's Got You High de Mumm Ra
Suki90. Eeee no, no me lo habías dicho y aprecio mucho este comentario de tu parte, de verdad trato de transmitir algo con mi escritura y me da gusto saber que si es logrado. De verdad es un largo review, jaja y no sé por donde empezar a contestarlo, solo puedo decir que la historia tiene muchos elementos que poco a poco iré desenredando y que tienes razón sobre el momento que comparten Ash y Misty, yo también me imagino que así sería una relación de pareja entre ellos, solo con un beso al final de sus acostumbradas peleas :3 Dime que piensas de este cap ok?
Lola S. Austen. Jajaja las descargas eléctricas fue totalmente un regalo para ustedes que leen esta historia, porque creo que más de uno tuvo ganas de matar a Ash :)
Mistyket. Te digo que May no es mala, no es una bitch ni nada por el estilo, Ash es el idiota XD. Si, sigues esperando la acción y allí va pronto, muy pronto aparecerá :P
SirenaMisty. Misty conoce muchas cosas sobre Ash... más allá de lo que sucede con su padre ;) y Ash es Ash Ketchum de todas formas jaja o no sería Ash
Red20. Creo que Pikachu fue el heroe del momento XD, esperaba sorprenderlos con lo del nombre aunque en realidad si era demasiado obvio q su nombre era otro. Es cierto que no he dado detalles de la apariencia fisica del padre y eso tiene una razón de ser, así que... todo a su tiempo.
tibetana. Hola querido lector :) Mil gracias por tu comentario que aunque breve me iluminó el día, espero el día que pueda subir de a mas capitulos, por ahora me es imposible.
Guest. Jaja, tanto así como en guerra no creas ;)
ElphabaLii. Pikachu rules! O_O Ash tiene un gran corazón y sin duda gran parte de su cariño se lo lleva su gran amiga Misty ;)
May Himemiya. May no cae de ningun barranco ¡De verdad! Que bueno que el cap fue de tu agrado y te dedicaría este por tu cumple pero igual... me matas porque pues May y Ash... ok de todas formas feliz cumple!
Naliaseleniti. Como que un capitulo que te ha gustado? Lo demás no te ha gustado T_T oh Dios, tu solo me haces llorar T_T jaja no te creas... Ya tuve parte de mi venganza jajaja O_O
Escorpion. Gracias por todos tus reviews, me alegra que le hayas dado una oportunidad a mi fic a pesar de la situación advanced
snow225. Eeeee que bueno que te gustó tu regalo y eso que creeme me puse a escribir como loca para que quedara el día. Misty será feliz en este fic? Eso está por verse ;)
Mei Dashi. Te puedes unir al pokebullying, no te preocupes ;) jaja pues poco a poco se ven los verdaderos sentimientos de Ash, espero q no me maten hasta q todo lo advanced pase
