Uffff escribía y escribía y no le veía el fin a esto y con eso que ésta semana ha sido de por más difícil, no había podído actualizar este ya muy retrasado capitulo. Bueno, dejando eso de lado cabe aclarar que este fic va dedicado a todas las cumpleañeras del mes Dru, Liz! Se te extraña en el face y por supuesto a la señorita mas despistada de todas :P Elphie, espero que te guste este capitulo. Espero que acepten este regalo aunque va un poquito tarde.
Capítulo XV. Catálisis
El aburrimiento y el insomnio no eran una buena combinación. ¿O era el aburrimiento producto del insomnio? ¿O es que no tener sueño en realidad era solo tedio acumulado?... Hasta sus pensamientos se habían vuelto tontos y redundantemente aburridos.
No había nada que hacer, ni siquiera mirar las estrellas, lo único que alcanzaba a distinguir eran los patrones de rombos que tenía el forro de su bolsa de dormir. Lo había subido hasta su cabeza y cerrado por completo, se hubiera puesto encima miles de cobijas si las tuviera y enterrarse con ellas porque era la única forma de escape a la que podía aspirar.
Correr incontrolablemente hasta llegar a su casa le cruzó por la cabeza un par de veces, pero por odiosa que se había vuelto su amistad con Ash, jamás podría abandonarlo, así que, sin remedio estaba atrapada y condenada si se permitía dramatizar, porque le parecía un verdadero castigo eso que estaba fuera de su refugio de tela, nadie obligaría a sus pupilas a ver esa desagradable escena toda la noche, ¡no señor! Primero moriría asfixiada con su propia bolsa de dormir...
Suspiró. Tal vez había algo de masoquista en ella. Con su dedo índice corrió lentamente el cierre hasta que se formó una rendija lo suficientemente grande para espiar a sus compañeros de viaje. Ambos habían quedado rendidos por el arduo viaje, nada malo en eso, si fuera por Misty que durmieran un día entero si así lo deseaban, ¿pero desde cuando es que decidieron dormir así de juntos? Tres noches llevaban en el camino, tres noches que se vieron en la necesidad de acampar y las tres habían terminado de la misma manera, con May recostada sobre el pecho del entrenador mientras que él la rodeaba con sus brazos y ambos perdidos en el mundo de los sueños.
Cinco segundos de esa horrenda y nauseabunda vista fueron suficientes, volvió a envolverse en su capullo, conteniendo el aire en sus pulmones cuanto pudo. Menos mal que apenas amaneciera reanudarían su viaje y en unas cuantas horas estarían en el centro pokemón que se encontraba al otro extremo del parque nacional, así estarían todos en camas separadas o sino podría pedir una habitación para ella sola... Repasó de nueva cuenta los coloridos rombos en el interior de su sleeping intentando caer rendida cuanto antes y ya no pensar en nada más que no fuera descansar.
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Diez de la mañana. Solo les tomó cuatro horas de incomodo silencio para llegar al Centro Pokemón y descansar un poco antes de continuar el viaje, tal vez pasado del medio día pudieran partir de nuevo, aunque claro, habría que reponer fuerzas primero.
- Bien, la enfermera Joy dijo que podíamos ocupar una de las habitaciones y... ¿Dónde está May? - Misty regresaba de la recepción en el centro para explicarles las indicaciones a sus dos acompañantes, encontrándose solo con Ash, quien desde su pelea en el hotel evadía mirarla directamente e incluso le hablaba solo lo necesario. Siguiendo ese lineamiento, el entrenador solo se encogió de hombros desesperando a su amiga con el infantil gesto - ¡Si tan solo me tardé unos minutos! ¡Cómo pudo desaparecer en tan poco tiempo!
- No lo sé, ¿será que May no es tu sombra para seguirte a todos lados? Creo que se llama... ¿Cómo era? ¡Ah si! Libre albedrío.
El sarcasmo y las ganas de herir con cada palabra que le dedicaba ya se había vuelto rutinario. Al principio sentía que se lo merecía, después simplemente lo dejó pasar, esperando que con el tiempo la situación se apaciguara por si misma, pero los días transcurrían sin que Ash diera señas de querer reconciliar sus diferencias. La verdad es que Misty estaba llegando al límite de su paciencia.
- Esa es una palabra muy complicada, Ash, ¿no se te agotaron las pocas neuronas que tienes al pronunciarla?
El contraataque verbal lo tomó por sorpresa, estuvo apunto de refutar el último argumento de Misty, pero ella solo puso su mano enfrente de su rostro obligándolo a callar.
- No te desgastes buscando una respuesta ingeniosa, sé que no la tienes. - Después solo le mostró la llave de la habitación que él tomó por mera inercia - Es la habitación que nos dio la enfermera Joy, vayan o no, me importa poco.
Y diciendo eso, se alejó por los corredores sin darle oportunidad al entrenador de dirigirle ni una sola palabra. Pikachu estuvo en el suelo escuchando la discusión y solo se limitó a ver a su entrenador con una mueca de reproche.
"Bien hecho Ash, seguro así todo se arreglará entre ustedes" Estaba seguro que eso le intentaba decir su amigo amarillo y no solo el pokemón lo pensaba, sino que su misma conciencia le recriminó lo mismo. Por supuesto que quería hacer las paces con Misty, quería que todo fuera como antes, pero no lo podía evitar, su rabia se apoderaba de su gran bocaza cada vez que se dirigía a ella.
- ¡Ya, deja de mirarme así Pikachu! Ya sé que estuvo mal - Finalmente se defendió aunque no tenía muchas armas para hacerlo y tampoco tenía ánimos para arreglar sus problemas en ese preciso momento. - Deja esa mala cara, mejor busquemos algo de comer.
- ¡Pi Pika chu!
- ¡Después! ¡Hablo con ella después! - Caminó rápidamente hasta la barra del bufet pensando más en los alimentos y menos en los regaños de su pokemón que lo siguió hasta la barra y luego a la mesa aún refunfuñando en su propio lenguaje.
El tenedor iba y venía de un lado a otro en el plato de Ash sin llevar nada hasta la boca de éste. Esa tonta pelea, esa tonta Misty, hasta el apetito le había afectado.
"Mayor razón para que arregles las cosas entre ustedes"...
Esa tonta conciencia.
- ¿De verdad fue tan horrible?
- Si, tengo un amigo en la cuerpo policiaco de Lavanda y fue quien encontró a la víctima.
- En las noticias no dicen nada de eso.
- Tal vez no quieren crear pánico, ya ves que habían atacado a otros entrenadores hace unos meses, pero créeme viejo, nada como el que encontraron esta semana.
- Que terrible...
La conversación que ocurría en la mesa contigua llamó su atención y por un segundo se olvidó de sus propios problemas para concentrarse en lo que decían esos dos entrenadores.
- ¿Y exactamente que tenía de extraño ese chico?
- Bueno pues al principio solo creyeron que estaba perdido en el bosque, una chica que lo acompañaba se separó de él en el camino y fue quien lo reportó como desaparecido al llegar a la ciudad, en fin, cuando fue encontrado estaba demasiado pálido, casi al borde de la muerte y cuando lo llevaron al hospital se dieron cuenta de que tenía muy poca sangre, ¡era como si la hubieran drenado!
- ¡Eso es tan bizarro! Crees que... Se trate de... ¿Vampiros?
- ¡Si claro! ¡Hay vampiros sueltos en el mundo y dejan a sus víctimas apenas vivas! Claro que no, ¡eso es absurdo!
- Entonces, quien haría algo como eso, ¿con qué fin?
- No lo sé, solo espero que se quede en Kanto y no tenga que preocuparme por eso cada noche...
- ¡Hola Ash! ¿Terminaste de desayunar o crees que pueda aguantar otra ronda y hacerme compañía?
- ¿Ah? - Tan inmerso estaba en el relato que parecía más una historia de terror, que tardó un par de segundos en distinguir la voz y el rostro de May. Ésta ya se había sentado frente a él con un plato rebosante de comida. - Yo... Apenas empezaba. - respondió con una sonrisa ladeada y comenzó a desaparecer la comida fría a grandes bocados para que May no se diera cuenta de lo preocupado que estaba. Ni siquiera sabía porque el chisme que recién escuchó le causó ansiedad ¿o tal vez seguía siendo gracias a su creciente distanciamiento con Misty? Cualquiera que fuera la respuesta, no había necesidad de alterar a su novia.
- Ey, ¿crees que terminando de comer podamos entrenar un poco más? Inferneape definitivamente es un gran ejemplo para numel y necesitamos trabajar en sus habilidades de combate.
- Aam... Si me gustaría ayudarte, pero hay un asunto que necesito arreglar primero. ¿Tal vez en la tarde?
- Está bien, supongo que puedo trabajar con munchlax mientras tanto... - Miró su reloj verificando cuanta vida le quedaba a la mañana. Apresurando lo ultimo que quedaba de su jugo de naranja, se levantó de la mesa dispuesta a entrenar - Creo que iré desde ahora para aprovechar el día.
No dejó que el joven le contestara nada. Apenas si levantó la mirada, Ash se encontró con el rostro de su novia; los pocos centímetros que los separaban pronto desaparecieron cuando los labios de May se encontraron con los suyos e inmediatamente se perdió en la sensación que lo embriagaba cada vez que eso pasaba. De nuevo su mente se despejó de todos sus problemas, de sus preocupaciones y el dulce sabor de la naranja que aún reposaba en la húmeda boca de su novia era lo único que importaba. Sin darse cuenta, atrajo el cuerpo de la chica por la cintura para prolongar el contacto cuanto fuera posible.
- Y yo aquí pensando que ya no te gustaba. – Dijo May con una sonrisa una vez que se hubiesen separado, sus palabras tomaron por sorpresa al joven sin entender porque ella podía siquiera imaginar una locura como la que acababa de pronunciar, cuando lo que único que él deseaba era continuar con la actividad antes desempeñada.
- ¿Por qué creerías eso?
- Has estado muy distraído desde hace días, yo solo pensé… - Sus dudas fueron borradas cuando Ash le dio otro beso igual de intenso que el anterior. – Mejor olvida que dije algo, está claro que son solo figuraciones mías.
- Definitivamente – Dijo Ash de forma divertida, liberando a su novia, ella solo enderezó el cuerpo sonriéndole una vez más antes de correr hacia las puertas del comedor. Sin duda estaría más motivada en su entrenamiento, ahora que esa pequeña nube de duda que se había formado en ella con referente a su noviazgo había desaparecido.
Ash la observó marcharse sintiéndose mejor también, siempre lo hacía cuando estaba con May, era como si sus energías de pronto se repusieran, claro que no era un sentimiento que le durara mucho, pues apenas si perdió a la coordinadora de su campo de visión, volvió a enfocar su atención en Pikachu y vaya que no se veía nada contento.
- ¿Qué? – Le ofreció una botella de kétchup que estaba junto los demás condimentos, esperando que eso lo distrajera, pero el pokemón no se dejó sobornar, solo alejó el ofrecimiento con sus patas, sosteniéndole la mirada a su entrenador - ¡¿Qué?! ¡Ya! Está bien, buscaré a Misty para hablar con ella ¿Contento? – No parecía estarlo, pues continuaba con los ojos bien puestos en Ash, comenzando a generar chispas en sus mejillas. Era una clara amenaza a la integridad física del entrenador - ¿Ahora?
- ¡Pika!
- ¡Está bien, está bien! Por Arceus, que mal humor…
Siguiendo la sutil sugerencia del roedor, Ash se levantó de su asiento para buscar a la pelirroja, aunque muy en el fondo deseaba no encontrarla. Sabía que hacer las paces con ella iba a ser una misión casi imposible.
oOoOoOoOoOo
Una leve siesta, seguida de un refrescante baño y después un poco de aire fresco… de todas formas se sentía agotada porque su desgaste era más emocional que físico. ¿Se había alejado mucho del centro pokemón? Tal vez un poco, el edificio se veía como un punto distante desde esa colina, pero es que no encontraba otra formas de quitarse la frustración, esa que tenía cara y nombre: Ash Ketchum.
"Idiota" Pensó molesta arrojando una piedra a la nada para después recargarse en un árbol cercano. Ella preocupándose, cuidándolo ¿y qué obtenía? Sus malos tratos, sus palabras venenosas. "Idiota, idiota, ¡idiota!" Volvió a pensar. Si sus pensamientos fueran audibles, seguro que ese reproche llegaría hasta New Bark.
Lo odiaba, lo quería matar con sus propias manos, pero no podría asesinarlo. Ni siquiera podía hablar con él. Sin darse cuenta comenzó a soltar golpes al aire, alternados con patadas a la nada que levantaban nubes de tierra con el rose de sus zapatos mientras se desenvolvía su rabieta. Era todo lo que le quedaba, aunque realmente no le importaba parecer como una tonta peleándose con el ausente Ash, siempre y cuando nadie la viera…
- ¿Misty?
Vaya con su suerte. En ese momento lo menos que quería era que Ash la viera, juzgando por la cercanía de su voz a sus espaldas, estaba segura que había tenido una buena visión del espectáculo.
- ¿Misty, que haces? – volvió a preguntar el joven al darse cuenta que ella detenía sus actividades, pero seguía sin voltear.
- Nada. – Misty contestó apenada, bajando los brazos, aun sin mirar a su amigo.
- Estabas… Dándome una paliza mentalmente… ¿Cierto?
- ¿Yo? No hacía eso
- Claro que si
- ¡Claro que no!
- ¡Es verdad! Siempre hacías eso cuando te enojabas conmigo y Brock no te dejaba golpearme de verdad.
"Rayos" Amistad de tantos años, a veces resultaba contraproducente porque no había actitud o gesto de ella que Ash no conociera a la perfección ya.
- Si bueno, Brock no está ahora. – Finalmente se volvió hacia él – Si es que no quieres que la paliza sea real, te sugiero que me dejes en paz.
- No puedo hacer eso, me pasé una hora y media buscándote.
- ¿Tantas son tus ganas de molestarme? Pudiste esperar a que regresara al centro, no hay necesidad de que…
- No quiero molestarte
- ¿Entonces que quieres?
- ¡Hablar contigo!
- Eso sería nuevo, no me has dirigido la palabra en días.
- Si bueno, no me sentía con ganas.
- ¡Ha! y ahora sí. Dígame señor Ketchum, ¿a qué debo este gran honor de su palabra?
- ¡Oh, no empieces con tus sarcasmos!
- ¿YO? ¿Te has escuchado últimamente?
- ¡Misty ya, déjame hablar! ¡Intento disculparme y no lo haces nada fácil!
Misty trató decir algo, pero su boca se quedó ligeramente abierta sin que de ella saliera ni un solo sonido. El entrenador estaba igual de sorprendido, porque en verdad era su intención hacer las paces, pero de todas formas le resultaba difícil tragarse su orgullo. Sus mejillas se tornaron en un color rojizo.
- Oh... - fue lo único que la chica logró decir. Transcurrieron agónicos segundos antes de que pudiera hilar una idea mas completa - Entonces, ¿sabes que te has comportado como un idiota?
- ¡Bueno si lo he hecho!
- ¡Y lo admites!
- Pues así ha sido, pero...
- ¿Pero qué, Ketchum? ¡¿Vas a justificar eso?!
- ¡Tu me lastimaste, de acuerdo! ¡Me mentiste! Y eso no es algo que pueda olvidar con facilidad
Por segunda vez se quedó sin habla, no tanto porque Ash la tachara de mentirosa, sino por saber que ese simple hecho lo afectara tanto. No era su complejo de héroe, no fue su sed de aventura lo que había sido lastimado ese día y sin duda resultaba sorprendente, tanto que hasta el mismo entrenador denotaba sorpresa en su rostro.
- ¿Sabes qué? - Misty retomó la conversación - Tienes razón en estar molesto. Aunque nunca fue mi intención herirte, yo solo... solo... - "Intentaba protegerte" repasaba esas palabras una y otra vez sabiendo que no podría pronunciarlas a menos que quisiera provocar más cuestionamientos sobre lo ocurrido - No pensé que las cosas terminarían así, ¡Ash, yo nunca quise...!
- Esta bien, Mist. Creo que ya no importa mucho. - Sonrió con sinceridad, ya no quería darle más vueltas al asunto, estaba muy ansioso de que todo volviera a la normalidad entre ellos.
- Así que... ¿Amigos de nuevo? -Preguntó Misty con un tono dulce que amplió la sonrisa en el rostro de Ash.
- Si de mi no te libras. – Bromeó,
- ¡Rayos! - Misty continuó el juego del chico, trayendo risas en ambos. Habían sido días difíciles para ella creyendo que perdería ese lazo tan preciado y sentir que adquiría fuerza nuevamente le traía solo dicha a su vida.
- Pero... Con un par de condiciones.
- ¿Qué quieres, Ketchum? ¿No podemos mantener la tranquilidad por unos minutos?
- Solo me aseguro que algo como esto no vuelva a pasar, además, creo que me lo debes.
- Si no queda otra.
- En primer lugar, - Levantó su dedo índice en alto, cambiando su sonriente rostro por uno de total seriedad. La transformación en su actitud provocó ansiedad a su amiga - No más mentiras ¿de acuerdo? Si pasa algo, tienes que ser sincera conmigo, sin importar nada.
- De acuerdo... - Si por ella fuera, esa sería la promesa que cumpliría con mayor facilidad en su vida, pero se veía en la necesidad de mentirle todo el tiempo, el viaje en realidad era una gran escena montada y ese pensamiento ensombreció su mirada y sus palabras, algo que no pasó desapercibido para el entrenador.
- ¿Tan difícil es que confíes en mi? - Señaló con cierto reproche.
- ¡No! ¡Claro que confío en ti!
- Entonces no más mentiras entre nosotros, es definitivo.
- ¡Está bien, está bien! Lo prometo - Con el solo juramento ya lo había incumplido, pero se tragó esa fea sensación, disfrazándola lo mejor que pudo con una sonrisa - ¿Y tu segunda condición?
Él no respondió de inmediato, solo se quedó mirándola un largo rato y si Misty antes sentía ansiedad, ahora se veía invadida por el terror de lo que fuera a salir de boca del entrenador... Si es que él en algún momento continuaba hablando.
- Creo que nunca me contarás lo que pasó esa noche, ni siquiera Pikachu quiere decírmelo.
- Ash...
- No es que importe mucho ya, eso te lo dije... Excepto por una cosa... - De nuevo hizo una pausa sin mover sus ojos cafés del rostro de Misty, quien solo pasó saliva temiendo lo peor, porque, ¿cómo iba explicar que de la nada él se quedó dormido? ¿O cómo es que había terminado ella de heroína indiscutible en esa aventura? Contuvo lo respiración cuando vio los labios de Ash moverse una vez más. - ¿Qué pasó con Grace?
- ¿Ah? - De verdad no se esperaba que le cuestionara aquello, pero le bastó una rápida mirada a sus orbes cafés para distinguir la preocupación impregnada en la pregunta. - Pues... Se reunió con su abuelo, Row... Eeehh... él también se encontraba en perfectas condiciones y creo que iban a mudarse a otra ciudad porque ya no resultaba seguro donde vivían...
- Oh, supongo que me preocupé por nada, temía que algo malo le hubiera pasado.
- ¿Por qué pensaste eso? Si te lo dije cuando te desperté, ¿recuerdas?
- Si, pero...
- ¿Pero qué?
- No me lo tomes a mal ni te vayas a enojar, ¿de acuerdo?
- Eso depende de lo que vayas a decir – Dijo disgustada cruzándose de brazos.
- Pensé que me estabas mintiendo.
- Ya veo – La respuesta le creó más tristeza que enojo, relajó el cuerpo, pero Ash se imaginó lo peor cuando su amiga deshizo el nudo de sus brazos.
- ¡Es solo porque ella no regresó contigo! Pensé que tal vez Grace quisiera despedirse de mi y fue raro que no lo hiciera
- No es que no quisiera hacerlo, Ash. Es que su abuelo tuvo que lidiar con muchas cosas en ese momento, ya sabes, la policía, las declaraciones, además se marcharían al día siguiente, pero créeme, Grace te tenía tanto cariño como tu a ella - Dijo con una sonrisa que fue respondida de la misma manera.
- Bueno, ¿por lo menos no te dejó algún recado para mi?
- Mmm, Pues ella solo...
Recordó exactamente lo que Grace dejó dicho para él, como olvidar la tierna despedida de la niña y que devoción la depositó en su mejilla derecha. Además de la infantil y alegre frase.
"¿Podría darle esto de mi parte?"
Los colores se le subieron al rostro de la misma forma que pasó al recibir el recado y no, no podría pasárselo a Ash, ¡no podía! Su amistad nunca llegó al grado en que tuvieran esa clase de interacción.
- ¿Misty? ¿Qué fue lo que dijo? - Preguntó con suma curiosidad al notar el nerviosismo en su semblante.
- Na... nada importante.
- Pero si dijo algo y no quieres que yo sepa.
- No seas ridículo, no fue nada ella está bien, es todo lo que preguntaste ¿no?
- Eres increíble – Bufó molesto
- ¿Ah?
- No hace ni cinco minutos que prometiste que no iba haber mas secretos entre nosotros, que no me ibas a mentir y justo eso estás haciendo
- Ash, - Suspiró - No es eso, yo...
- Si te importa tan poco lo que prometes...
- ¡Es que no es así!
- ¡Entonces que es! ¡Qué es tan difícil que no me puedas o quieras decir!
- Es... Es una tontería, es cosa de niñas...
- Justifícalo tanto como quieras el punto es que me guardas secretos
- ¡Agh! Ya me estás hartando con eso, ¿tanto significa para ti saberlo?
- ¡Si!
- ¡¿De verdad?!
- Ya te dije que si, es más no te lo estoy pidiendo, te exijo...
- ¡¿Perdón?!
- ¡Lo que oíste! Dímelo ahora o...
- ¡Está bien!, tanto te interesa, ¡pues...! - La furia y la desesperación se apoderaron de ella, de su razonamiento lógico y sus decisiones, obligando a su cuerpo a avanzar en dos largos pasos y posicionar ambas palmas sobre las muñecas del entrenador quien fue tomado por sorpresa.
Ash no tuvo tiempo siquiera de pensar lo que ocurría. Si solo un segundo atrás discutían y ahora la cercanía disparaba sus nervios y teñía sus mejillas hasta que sintió una cálida caricia en su mejilla derecha que solo duró un par de segundos, pero la sensación se quedó allí por lo que le pareció una eternidad.
Podría jurar que apenas si había sido un ínfimo toque de una extrema suavidad, la suavidad de la boca de Misty para ser exactos y solo eso bastó para que sus piernas se estremecieran, su corazón acelerara el ritmo, como si se preparara para huir, pero la realidad es que se había quedado plantado en su lugar con los ojos bien abiertos por la impresión.
- ¡Listo! Grace me pidió que te diera eso de su parte y allí tienes, ¿contento? – La pelirroja gritó con todas sus fuerzas sin soltar a su presa y en ese instante es que se dio cuenta de la magnitud de sus actos.
Entonces se quedo igual de inmóvil que su amigo, esperando alguna respuesta, una burla, una palabra, un mal gesto, cualquier cosa de parte de Ash, más este parecía una estatua. Comenzaba a preocuparse ante tanta quietud e hizo el intento de retirarse, pero ni bien sus dedos deshicieron el agarre en Ash, éste hizo un giro con su mano capturando la de Misty. Los papeles se había invertido.
Ni siquiera estaba seguro porqué la había detenido de esa manera, su cuerpo reaccionó por instinto mientras su mente seguía procesando lo que había pasado. No es que fuera algo grave o malo, era solo que esa sensación... No se parecía a nada que hubiera sentido antes y por un momento sopesó la posibilidad de repetirlo o incluso mejorarlo.
Fue cuando se volvió hacer presente esa vocecita que lo estuvo molestando toda la mañana, solo que ahora con un tema totalmente diferente, una sola palabra que se reproducía interminable en su mente, amplificándose y haciendo un eco cada vez mas molesto: May.
Ella, a quien había escogido como su novia y eran sus besos los que anhelaba... Si así era, porque aquellos si que podían caer en esa categoría, a diferencia de lo que había pasado solo unos segundos atrás ni siquiera se podría calificar como uno, ¿cierto? Si fue apenas un fantasma de un beso, solo... Una niñería.
Y si era algo tan insignificante entonces, ¿por qué se sentía culpable? ¿Por qué los comparaba? No tenían punto ¡de comparación! No por supuesto que no, porque... porque…
- Lo siento Ash, yo... - Misty decidió a deshacerse del incomodo silencio y poder recuperar la normalidad en su amistad, intención original de esa plática, pero no pudo continuar hablando, pues Ash la soltó de repente, retirando su mano de tal manera que, parecía que el contacto le había quemado las yemas. Retrocedió dos pasos, luego dos más con una extraña sombra de sorpresa en sus ojos, pareciera que había visto un Gengar o algo por el estilo. - ¿Ash? ¿Podemos simplemente olvidar...?
-¡Tengo que irme! - Casi gritó aquello antes de echarse a andar de vuelta por el sendero por el que había llegado y a pasos agigantados se hacía paso rumbo al centro Pokemón.
- Pero Ash,
- Tengo cosas que hacer. Hablamos luego, te veo en la tarde... ¡En el comedor! - Sin detenerse o siquiera voltear lanzó sus atropelladas frases que no hacían sentido del todo, dejando a Misty sola de nuevo, viéndolo partir.
Debía buscar a May, encontrarla lo antes posible y tal vez así el remolino que a su paso le consumía cada pensamiento se apaciguara y tal vez entonces todo regresaría a la normalidad.
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No podría decir que su mañana había sido tan productiva como la había planeado, munchlax había entrenado, si, pero solo después de correr como loco por los alrededores del centro pokemón, buscando cuantas frutas y moras pudiera comerse, sin importarle que su entrenadora exigiera su atención. Hasta que arrancó las últimas manzanas de la rama y al no encontrarse nada más fue cuando se sintió dispuesto para el entrenamiento, el cual duró tan solo unos cuantos minutos antes de que su olfato captara la esencia de más alimento no lejos del paraje donde se encontraban. Sin pensarlo salió disparado en busca de su siguiente almuerzo.
May apenas si pudo evitar que munchlax dejara sin la ración semanal a todo un equipo de seis. La glotonería de munchlax no solo le había costado una mañana de entrenamiento, sino que tuvo que emplear la pasada hora solo en buscar el camino de regreso al centro, ya que la búsqueda frenética por comida los había llevado más lejos de lo planeado.
Así fue como terminó casi rendida al encontrarse en el jardín que circundaba el centro pokemón pensando que se trataba de una verdadera ironía el que ahora ella se sintiera hambrienta. Tanto ejercicio no había sido en vano.
- Munch… - Su pokemón exclamó en descontento, sobándose su estómago que rugía exigiendo ser llenado una vez más.
- ¿Como puedes tener hambre si acabas de ingerir medio bosque? – Gritó en desesperación, agitando su puño en el aire.
- ¡Munchlax!
- ¡Uuy! ¿Qué acaso no puedes pensar en otra cosa que no sea comida?
- No lo puedes culpar, después de todo, los pokemón tienden a parecerse a sus entrenadores…
La coordinadora estuvo a punto de estallar en contra de quien se atreviera a insinuar que ella era más glotona que su propio Munchlax, pero se quedó estática al reconocer por completo esa voz. Su enojo desapareció por completo, intentando ganar todo el valor que requeriría para voltearse y ver a su interlocutor. No es que no quisiera, es que no lo había visto en tanto tiempo y las cosas siempre eran complicadas entre ellos dos.
Hizo un movimiento rápido para por fin tenerlo de frente, pues de otra forma jamás lo encararía, aún así, sabiendo que se encontraría con esa sonrisa burlona, con su pose tan bien practicada, con cada una de las manías del chico que conocía a la perfección; de todas formas sintió como un estremecimiento la recorrió por todo su cuerpo.
- Tu siempre molestando. ¿Qué no sabes hacer otra cosa, Drew?
- No lo haría si no resultara tan fácil hacerte enojar, - Sus palabras iban acompañadas de esa sonrisa que tanto molestaban a su rival coordinadora. A ese punto estaba que escupía fuego, pero a él parecía no importarle – Por cierto, a mi también me da gusto encontrarte, May.
- ¡Yo nunca dije que me diera gusto verte!
- Pero si no tienes que hacerlo, puedo darme cuenta de lo mucho que me extrañaste – Caminó hacia ella con las manos en los bolsillos, sin dejar de sonreír.
- ¡Ah! Quisieras.
- Eso lo podemos discutir después, lo que realmente me interesa saber es si te diriges hacia donde creo que…
- ¿Qué si voy a participar en la copa Wallace? Puedes apostar tu arrogante trasero a que lo haré.
- Perfecto, hubiera sido muy aburrido ganar ese listón si no estabas tu allí.
- No te será fácil ganarme, Drew.
- No esperaría menos de ti, aunque no debes de hacerte muchas ilusiones de ganar si te toca competir contra mí - La castaña azotó su pie en el suelo mirándolo con completo resentimiento, odiaba que la menospreciara, pero a Drew el gesto no le pareció amenazante, si acaso solo lo hacía sonreír más. - No has cambiado nada desde la última vez que nos vimos, May.
- Ni que tuviera tanto tiempo de eso.
- Cierto, ¿cuándo fue exactamente?
- Hace ocho meses, justo después de la copa de Jotho.
- ¿Ves como si has pensado en mi?
- Es muy difícil de olvidar que nunca te aparecieras para despedirte como prometiste hacerlo.
Trataba de no pensar en ello, trató con todas sus fuerzas no acordarse de lo que sintió terminada la competencia cuando lo buscó por todas partes, mientras él ya se había marchado tranquilamente. Se sentía una tonta por pensar que ellos dos pudieron... Eso ya no importaba, era cosa del pasado, Drew ya no representaba nada más que una rivalidad profesional.
- Siento mucho eso, - Dijo apenas disminuyendo un poco su altanería, por lo que May confundió su intento de disculpa con sarcasmo - tuve... que regresar a casa en cuanto me fue posible, yo...
- Si bueno, ya olvídalo.
- ¿Y si no quisiera? - La pregunta la tomó indefensa, pues no supo como contestarle, mucho menos cuando él sacó una de sus manos extrayendo con ella una rosa roja que sin bacilar extendió hacia ella - ¿Si quisiera... compensarte?
No fue capaz de despreciar el detalle, nunca lo fue. Con cierta delicadeza tomó la flor entre sus dedos, aspirando su aroma. ¿Es qué acaso tenían algo de mágico las rosas de Drew? Siempre parecían tener las más dulce esencia que haya percibido jamás.
- Eso no será necesario - Trataba de sonar lo mas ecuánime posible. - Cuando te venza en la copa Wallace será más que suficiente para saldar esa deuda.
- Luego dices que yo soy el aguafiestas, si lo que tenía en mente era algo mejor que una batalla pokemón.
- Pues no gracias.
- ¿Por qué no? Ni siquiera sabes de que se trata.
- Esa es razón suficiente para rechazarlo.
- ¿A qué le tienes miedo, May? Hay sorpresas que pueden resultar agradables.
¿En que momento se había acercado tanto a ella? ¿Y en que punto de la conversación sus palpitaciones se habían acelerado? fuera lo que fuese no lo podría aceptar porque ella persiguió otro sentimiento habiéndolo alcanzado, porque ella estaba con Ash ahora y no podría tomar nada de Drew, sabiendo que no podía tratarse de algo de amigos, no mientras la siguiera mirando de esa manera tan intensa, tan peligrosa.
- Y bien May, ¿qué dices? ¿Aceptas que me disculpe a mi manera?
- No estoy segura, yo... - Una sonrisa más por parte de Drew fue suficiente para que el análisis anterior perdiera validez, quería contestar que si y saber que tanto se traía su rival entre manos. Que más daba si después se metía en problemas. - Pues...
- ¡Ah allí estás!
Apenas si escuchó la exclamación y antes que pudiera razonar su procedencia, su novio Ash, a quien había intentado hacer a un lado en sus pensamientos, ahora se hacía muy presente en piel y carne, comprobándolo cuando él le plantó un beso en la boca.
No había sido intenso, tal vez ni siquiera tierno, pero si lo suficientemente largo como para dejar en claro el tipo de relación que ahora sostenía con el entrenador.
- Aaa... Ash... - Las palabras no podían salir ordenadamente de ella, en primera porque no entendía la repentina avidez del joven por besarla, por lo general era ella quien iniciaba esos momentos y en segunda porque solo podía pensar en el coordinador que había presenciado la escena con claridad al estar a solo escasos pasos de ella y que desde ese momento había enmudecido por completo.
- Te busqué por todas partes, - Ash comenzó a hablar, ignorando su entorno, incluyendo al joven de cabellos verdes de quien ni notó su presencia - Prometí ayudarte a entrenar y eso es exacto lo que pienso hacer.
- Así que… - Fue interrumpido por una voz a su espalda que le resultó muy familiar - Ustedes dos...
Ash volteó. Hasta entonces es que distinguió al coordinador, quien lo observaba como si estuviera mirando un pokemón legendario o algo parecido. Su rostro totalmente pasmado, con los ojos bien abiertos, incluso lo señalaba, tratando de expresar con ese gesto lo que su voz ya no podía.
- ¡Drew! No sabía que estabas aquí
- Y yo no sabía que ustedes... Que tu y May... - No se atrevía a decirlo, porque al hacerlo se estaría materializando, sería real y quería conservar la esperanza de que no lo fuera tanto como le fuera posible.
- ¿Nosotros...? - Ash no entendía a que se podría referir Drew, hasta que vio como su dedo tímidamente lo señalaba a él y después a la castaña - ¡Oh si! - Dijo en un tono alto como si de pronto lo recordara - May y yo somos novios.
El silencio que había empezado con May, que se había quedado petrificada desde la llegada de Ash, se extendió al coordinador. Él simplemente no lo podía creer, menos reaccionar ante eso.
- Pe... pero... ¿Cómo?
- Bueno fue hace unos meses cuando...
- ¡Ash!
Un grito más se escuchó en la lejanía y tan solo eso bastó para que el joven guardara silencio, deteniendo sus impertinentes declaraciones. Todavía se sentía avergonzado por lo ocurrido en la colina con Misty, sus sentidos y su razón seguían aun perturbados, así que escuchar a su mejor amiga llamándolo solo le provocaba escalofríos.
- ¡Ash! - volvió a llamar estando ya muy cerca de alcanzar al mencionado. Él solo sintió ganas de salir corriendo.
- Creo que debemos hacer ese entrenamiento como habíamos quedado, ¿no May? - Ash tomó la mano de la castaña y sin darle más tiempo a que respondiera, ya la estaba halando por la muñeca.
- Si, Ash, espera... - Trataba de detener un poco a su novio, pero él estaba muy determinado en moverla de allí lo antes posible - Te quedarás aquí unas días, Drew o...
- Cuanto antes pueda irme, mejor. - Dijo con un tono tajante y sin siquiera mirarla a los ojos. Su mente estaba revuelta, tanto como los pedazos de su corazón herido. - Prefiero llegar a Goldenrod y entrenar allá.
- Entonces, nos vemos en la copa Wallace.
- Supongo que así será.
- Vamos May -Ash empezó a caminar con desesperación justo en el momento en el que Misty arribaba al lugar solo para ver como Ash se alejaba una vez más mientras le gritaba de nueva cuenta que la vería a la hora de la comida o algo parecido.
No podía intentar seguirlo de nuevo, apenas si podía recuperar el aliento de la carrera que recién realizó para alcanzarlo, además, estaba segura que volvería a formular una excusa tonta para alejarse de ella, aunque no entendía el porqué.
Solo después de pasados unos segundos se percató de un joven que estaba a un par de metros de ella y que sin parpadear seguía observando a la pareja que de a poco se iban perdiendo en la lejanía.
- Disculpa, ¿tu...? - Misty le habló esperando que él contestara. Estaba segura que ese chico conversaba con Ash, pero ni bien la miró un instante, cuando en un gesto arrogante hizo a un lado su pelo, dándole la espalda y caminando, se alejó de ella.
- ¿Qué le pasa a todo el mundo?
Exclamó molesta para si misma sin entender porqué tenía la sensación de que había ocurrido algo importante.
oOoOoOoOoOo
"¿Estás segura May? ¿Qué no íbamos a continuar viajando hoy mismo?"
Mandó el mensaje de texto sin tener que esperar ni un minuto por la respuesta.
"No tiene caso que pasemos otra noche de campamento porque no vamos a llegar a Goldenrod hoy. Mejor quedémonos aquí y mañana temprano continuamos"
- Que yo soy la líder de esta misión, si como no - Se dijo a si misma cuando terminó de leer el mensaje de May con una decisión que era bastante concluyente como para que pudiera ordenar lo contrario. Se conformó con constatar que las dos luces parpadeantes en su radar pertenecientes a la pareja no se encontraran lejos. Para su sorpresa estaban justo en el centro Pokemón - Milagro que no se estén metiendo en problemas.
Muy a diferencia de ella. Claro, no había nada de peligroso en caminar por los alrededores, pero estaba segura de que se había alejado ya bastante. Ella también necesitaba despejar su mente y tratar de no sentirse tan culpable... Si, culpable, porque volvió a arruinar su amistad con Ash a tan solo minutos de haberla arreglado.
Y había bastado solo un inocente beso para que todo se viniera abajo. ¿Tan malo u ofensivo había sido eso? Había niños de preescolar que habían hecho algo mas intenso ¡por Arceus! En verdad que no entendía de que forma eso podía insultar tanto al entrenador.
No le quedaba mas que esperar a que todo el asunto quedara olvidado de nuevo, tal vez era por eso que no paraba de caminar en su intento de no presionar al entrenador para que le hablara de nuevo; solo se entristecía al pensar cuanto tiempo pasaría sin que le dirigiera la palabra esta vez.
- ¡Hidro Pulso!
El comando fue rápidamente acatado no muy lejos del sendero por el que caminaba.
- Ahora intenta un Giga Impacto
Volvió escuchar al entrenador que parecía no importarle que tan fuertes o devastadoras resultaran sus ordenes, igual no pensaba que a nadie lo escuchara, excepto claro por Misty, quien no pudo detener su curiosidad y sin quererlo sus pasos se habían desviado un poco del camino, internándose entre los arboles esperando ver que clase de Pokemón emitía tan poderosos ataques.
Al cabo de un rato y sin haberse dado cuenta antes se topó con la vista de un estanque, no muy grande que brillaba con los rayos naranjas de la avanzada tarde.
- Muy débil, hazlo de nuevo - Antes que buscara con la mirada a quien daba los comandos pudo ver un destello amarillento ser ejecutado a ras del suelo y extenderse por el lienzo del cielo.
"Como un rayo en reversa" pensó. Realmente estaba impresionada, más lo estuvo cuando vio al majestuoso Absol, responsable de tal espectáculo.
- ¡Otra vez! - Ordenó su entrenador. Misty buscaba con la mirada al dueño de la voz hasta que lo vio, casi pegado a la línea que separaba la tierra con el agua.
De espaldas a ella, tenía una mano escondida en la bolsa de su pantalón y la otra extendida pegada a su cuerpo, terminada en un puño. Ella no lo conocía en absoluto, pero le resultaba familiar, tan solo un poco... Lo siguió observando otro rato antes de que se diera cuenta de quien se trataba. Era chico de cabello verde que vio horas atrás hablando con Ash. Si, a pesar de no verle el rostro estaba segura que se trataba de él y no sabía porque le causaba tanto interés ese muchacho. Parecía conocer muy bien a Ash, en cuanto a May… ella no parecía muy contenta al verlo o al menos eso le pareció.
Además había algo en su forma de entrenar que le pareció muy familiar, podría jurar que era la misma manera en como ella practicaba con sus pokemón cuando se molestaba, parecía más un desahogo.
Tanta atención prestaba al chico misterioso y muy poca en lo que se estaba apoyando. Era solo una delgada rama que soportaba todo su peso, pues ella se asomaba cuanto podía para verlo sin tener la intensión de que él se percatara de su presencia o ese era el plan hasta que un crujido le ponía fin a su sigiloso espionaje.
- ¡Aaaahhhhhh!
No tuvo tiempo para reaccionar, había perdido por completo el equilibrio y rodó todo el camino desde su escondite hasta el final del claro cayendo de espalda, quedando completamente adolorida, viendo solo una gran porción del cielo, sintiendo como todo le daba vueltas. Fue más confuso y vergonzoso cuando se hizo presente la imagen del peliverde observándola con una gallarda sonrisa.
- Sabía que todas las chicas caen a mis pies, pero creo que tu exageraste un poco.
- ¡Es demasiada tu autoestima niño! - Gritó al momento que se ponía de pie, rechazando de un manotazo el ofrecimiento del joven que pretendía ayudarla. La vergüenza que la invadía al ser descubierta era más grande que el dolor físico que sentía.
- Solo digo que si querías admirarme...
- ¡Estaba viendo a Absol!
- ...O admirar mis sorprendentes habilidades como entrenador, pudiste simplemente acercarte. Con gusto te hubiera demostrado lo maravilloso que soy y en primera fila.
- Eres demasiado arrogante, ¿te lo han dicho?
- Yo prefiero llamarlo encanto
- ¿No quieres saber como lo llamaría yo? - Contraatacó molesta, estaba apunto de estallar físicamente en contra del joven o decirle una o dos verdades, pero el parecía leerle la mente y puso sus manos en forma defensiva.
- Tranquila niña, tu ya me quieres hasta matar y ni siquiera te conozco.
- Ya nos conocimos... o algo por el estilo.
- ¿De verdad? Creo que me acordaría de alguien como tu...
Ciertamente lo hizo. Si, había sido fugaz y en ese momento tenía cosas mejores que grabarse en la mente, pero finalmente le había llamado su atención esa misma tarde. Tal vez era solo curiosidad, la misma que había guiado a Misty hasta él.
- Tienes razón, estabas allá en el centro... Llamando a...
- Ash. Si, ¿lo conoces?
- Demasiado para mi gusto.
- ¿Viajaste con él?
- ¡Arceus, No! Solo... Me los encontré en algunas ocasiones por Hoenn, en Kanto y...
- ¿Los? ¿Entonces conoces a May también? - Por alguna razón ese ultimo cuestionamiento no lo respondió verbalmente, solo asintió con ligereza, - Vaya, que coincidencias.
- Está de mas preguntar si tu los conoces
- Es peor que eso.
- ¿Cómo así?
- Viajo con ellos. - Aquello lo dijo con un sobre actuado gesto de terror, que casi arranca una carcajada al joven coordinador. Esa misteriosa pelirroja si que era alguien muy peculiar. Sin mencionar que poseía diversos dones que saltaban a la vista: su cabello de fuego, su esbelta figura y esos ojos maravillosos.
- No lo entiendo - Dijo tras el análisis a su joven acompañante sin perder su pose altanera y así evitar que se filtrara la verdadera naturaleza de sus palabras. - Pareces una chica interesante, sin mencionar hermosa y divertida.
- Ya lo sé, ¿qué parte te resulta difícil de entender? – Dijo guiñando el ojo, riendo un poco.
- Lo que no entiendo es porqué no te haces tu novia de Ketchum y te lo llevas muy lejos de... Aquí. Seguro que hasta harían una linda pareja.
Solo eso bastó para que se desvaneciera la blanca sonrisa de la pelirroja, llevándose también cualquier rastro de alegría en ella, hasta la simpatía que estaba empezando a sentir por ese desconocido fue purgada en ese instante. Normalmente sacaría su temible mazo y con él haría trizas a ese entrometido, grosero, cabeza de chorlito… pero eso solo podría llevarlo a cabo si no se sintiera tan devastada por no ser ella quien ocupara el corazón de Ash. Y todos esos sentimientos de dolor eran obvios, pues Drew también hizo a un lado todos sus trucos y su máscara de orgullo al reconocer esa jovencita algo que él mismo conocía ya: Sufrimiento.
- Vete al diablo... - Susurró al no ser capaz de gritar y con esa frase intentaba alejarse de él y no tenerle que ver el mordaz rostro nunca más. Pero no pudo pasarlo de largo, pues le cortó el paso e incluso se atrevió a posar sus manos sobre sus antebrazos.
- ¡No, no, Espera!
- ¿Qué más quieres decir? ¡Debieras guardarte tus estúpidas opiniones!
- ¡Tienes razón! Lo siento, de verdad no quise... - Herirte. Esa era la palabra, pero solo era una suposición, la de que ellos compartieran la misma situación - Molestarte, de verdad solo...
- ¿Fuiste un idiota? ¿Grosero? ¡Imprudente, bueno para nada!
- Todo lo que tu digas. De verdad, déjame reparar mi error, Eeemmm... Perdón, no recuerdo tu nombre.
- Es porque no te lo he dicho.
- Si me lo dices prometo no olvidarlo nunca.
En definitiva no era un tipo tan malo una vez que dejaba de portarse como un patán y no estaba segura porqué le parecía mas sincero en ese momento, tan solo mirándola expectante con esos ojos tan verdes. Quitó las manos que aun estaban sobre ella y lo miró otro instante con el ceño fruncido antes de extender su mano de manera más dócil.
- Misty, mi nombre es Misty - El sonido de esa palabra le pareció de por más encantadora, haciéndolo sonreír.
- Mucho gusto - tomó con cuidado la delicada mano de la jovencita - Yo soy Drew.
- Así que... Drew. ¿Cómo me piensas compensar?
- Pues yo esperaba que con mi presencia te bastara.
- De vuelta a la arrogancia – Exclamó fastidiada haciéndolo a un lado decidida a ver más de cerca al pokemón obscuro que solo estaba allí viéndolos - Por lo menos tu pokemón es lindo - Absol se dejó acariciar por la chica.
- Es fuerte también,
- Seguro que en batalla es increíble.
- Si pero sus combinaciones son lo que nos han dado muchos listones
- ¿Listones? Entonces eres coordinador.
- Así es. ¿Tu lo eres?
- ¿Coordinadora? ¿Claro que no!
- ¿Por qué no? Déjame adivinar, tus pokemón no deben de ser lo suficientemente... Estéticos.
- Todos son hermosos y pueden vencerte en un instante. – como si sus palabras se tratasen de una orden directa, en ese instante se hizo presente el brillo y el sonido de una pokebola.
- ¡Psy Psy!
- ... Ok, tal vez no todos.
- Si yo lo entrenara, seguro sería invencible.
- Ey, si eso crees, adelante. – Drew miró al pato por un momento arrepintiéndose de sus palabras.
- Bueno, mejor muéstrame que más tienes.
Después de un rato, la plática se había hecho de lo más natural entre ambos y por lo menos para Misty resultaba como un remedio, pues desde que empezara ese viaje no había tenido oportunidad de relajarse de tal forma en que se olvidara hasta del tiempo transcurrido, solo se había sentado sobre la hierba, pasando de un tema a otro, hablando de todo, de nada, hasta que la tarde se consumió por completo y aun así, platicaron mucho más.
- Creo que ya es algo tarde y el camino de regreso es muy largo, así que es mejor ir al centro Pokemón ya.
- Tienes razón. - Drew se levantó extendiendo la mano hacia Misty para ayudarla a hacer lo mismo - Es mejor que tengas cuidado, esta muy obscuro y con eso que tiendes a caerte.
- Solo me viste caer una vez, ¡exagerado! Además... Espera, ¿tu no vas a regresar?
- Aun no
- ¿Qué prefieres estar aquí solo en la noche?
- Por ahora si
- De acuerdo, pero estás consciente que la enfermera Joy tiene un limite de tiempo de acceso, ¿verdad?
- Y todavía faltan un par de horas, no te preocupes por mi.
- No lo hago.
- Entonces lo que quieres es irte junto conmigo para que te deje quedarte en mi habitación. – hizo su gesto característico de mecer su cabello.
- ¡Claro que no se trata de eso!
- ¿Podría arreglarse sabes? Y no solo eso, podrías venir conmigo hasta Goldenrod.
- ¡Ha!, ni quiero, ni puedo. Ya tengo acompañantes, ¿recuerdas?
- Si, ya se, vienes en grupo, pero siempre puedes dejarlos.
- No lo creo, sería mas fácil que tu nos acompañaras a todos, es más, ¡creo que es una gran idea! Viaja con nosotros, después de todo nos dirigimos al mismo lugar.
- No gracias, tengo cita para sacarme los ojos mañana y prefiero no perderme eso antes que viajar con tus amigos
- De acuerdo, creo que es la decisión mas sensata de todas formas.
- Pero tu no eres para nada sensata, ¿verdad Misty?
- No tienes ni idea de cuanta verdad hay en tus palabras. - Ambos chicos se sumieron de nueva cuenta en su propia tristeza, pero Misty no estaba dispuesta en hundirse en ese sentimiento nuevamente - ¡En fin! ¡Se hace tarde! - Dijo más animada, agitando sus puños en el aire. - Fue un placer conocerte, Drew.
- Ya lo sé
- También fue molesto en realidad. Nos veremos en la copa supongo.
Misty comenzó a caminar, haciendo un gesto con la mano a manera de despedida, pero no había avanzado mucho, así que escuchó a la perfección al insistente coordinador
- Me iré mañana temprano. Tienes toda la noche para recapacitar.
- ¿Ah?
- Ven conmigo, es en serio.
- Tu ven con nosotros, también es en serio.
- Ni loco
- Estamos justo donde empezamos
- Te diré algo, creo que puedo convencerte, solo necesito un numero telefónico.
- ¿Qué? ¿De quién?
- De la princesa Clara ¡Pues tuyo por supuesto!
- ¿Qué? ¿Eso que tiene que ver?
- Solo dame el numero y lo averiguarás.
- Mmm está bien. ¿Tienes pokegear o...? - Antes que terminara su pregunta, Drew había lanzado el aparato al aire, Misty lo pescó sin problemas. Después de crearle un contacto nuevo, anotando su nombre y el numero al que podría contactarla a su pokewatch, regresó el aparato a su dueño de la misma manera.
No hubo mas despedidas, Misty solo se giró y caminó hasta fusionarse entre las sombras de la noche.
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Dio la vuelta a la llave en la cerradura y entró con mucha cautela, quería evitar a toda costa el pasar por alguna situación incomoda. Ese miedo rápidamente fue desechado cuando entró del todo en la habitación. Ash parecía estar ya dormido en una de las camas, mientras May terminaba de alistarse para hacer lo mismo sin prestarle mucha atención a la tercera integrante del grupo, lo mismo hizo la pelirroja que solo pasó de largo directo hasta el baño.
Después del aseo nocturno estaba lista para descansar, solo se tomó un momento antes de regresar a la habitación, no estaba tan dispuesta a revivir la pesadilla de las noches anteriores, pero no habría forma de evitarla, así que dio un último suspiro para darse valor y giró la perilla.
Fue más grande la sorpresa cuando vio a May acomodarse en la cama al otro extremo de la de Ash.
Pronto se generaron decenas de teorías para explicar ese cambio en el comportamiento de los novios pero finalmente hizo a un lado esos pensamientos con un bostezo, estaba demasiado cansada como para todavía desgastar su mente en ello, solo quería subirse a la litera y dormir en la única cama disponible.
Ni bien se había terminado de acomodar cuando su muñeca izquierda empezó a vibrar, además que una luz parpadeante le daba justo en el rostro al estar su pantalla del pokewatch hacia ella. Se molestó al pensar como el descanso le era tan negado solo a ella, pero se relajó al percatarse de qué la mantenía despierta.
Un mensaje de texto que enseguida explayó su contenido cambiando su ceño fruncido por una sonrisa.
"¡Acompáñame! Yo sé que realmente quieres viajar conmigo"
"¿Esa es tu grandiosa estrategia?"
"Qué más esperabas, no es que tenga otro método de convencimiento si es que te vas mañana. Así que, tu decides o aceptas o veras mensajes de mi parte hasta que amanezca."
"No será necesario, puedo rechazarte desde ahora"
"Eres cruel"
Ese último mensaje la hizo reír lo suficientemente alto para que Ash la alcanzara a escuchar, de hecho ya había percibido el ruido de los mensajes entrantes y todo en conjunto lo mantenían bien despierto sin saber porqué esas cosas combinadas le causaban tanta ansiedad.
"Sabes cual es la verdadera solución a nuestro dilema"
"Pides imposibles Misty"
"¡Anda! ¡Será divertido! Bueno, por lo menos para mi"
Y lo decía muy en serio, porque tener compañía de verdad y no esos dos que se andaban con arrumacos a la menor provocación, sería un cambio muy agradable.
"¡Ha! ¿y yo qué gano?"
"¿La compañía de una linda pelirroja?"
"Y luego me dices arrogante a mí"
Volvió a reír, se estaba divirtiendo de verdad, esperando impaciente el próximo mensaje, aunque se desconcertó un poco con el ultimo que recibió.
"..."
Y fue todo. pasaron unos minutos antes que recibiera algo menos críptico.
"Lo pensaré."
"Bien, estarás allí!" contestó sin dudarlo.
"¡Dije que lo pensaré!"
"Bien, bien. Te veo mañana en la puerta principal a las siete en punto"
"¡Lo pensaré!"
"Como digas Drew"
Y con ese último mensaje se quedó dormida.
oOoOoOoOoOo
Sus brazos se extendían hasta donde la elasticidad de éstos se lo permitían, giraba su cuello circularmente en un intento de aliviar la tensión que en ellos existía, repitiendo las mismas acciones una y otra vez. No se explicaba como podía sufrir de tanto agotamiento si durmió más horas de las debidas, además de disfrutar la comodidad de un mullido colchón, lujo que no se había dado los días pasados.
Eran los hechos del día anterior lo que la tenía tan presionada, lo sabía. Tan solo el reencuentro con Drew había sido sorpresivo, incluso hasta para él. Parecía que no había tomado tan bien la noticia de su noviazgo con Ash y estaba segura que eso no lo estaba imaginado.
- ¡Pika! - El Pokemón exclamó con alegría al salir por las puertas automáticas que se abrían para darle paso, pero parecía ser el único entusiasmado con el nuevo día y la próxima nueva aventura. Ash lo seguía por detrás cubriendo su boca mientras emitía un largo bostezo, además que eran demasiado visibles las marcas negruzcas debajo de sus ojos. Al parecer May no había sido la única en pasar una mala noche.
Ash parecía tan disperso como ella y se preguntó si se debía al mismo motivo, a la aparición de Drew en su camino, pero recordando la poca interacción que tuvieron ambos jóvenes, desechó esa idea. Ash no había parecido molesto al verlos juntos ni tampoco hizo ningún comentario al respecto en el resto del día. No había nada en su comportamiento con lo que May pudiera pensar de que él pudiera estar... Celoso.
Había tanta confusión en su mente en esos momentos y apenas se volvió para darse cuenta de que estaba apunto de creársele más cuando vio a Drew. No creyó tener que verlo sino hasta la competencia, sin embargo allí estaba, caminando decidido a su dirección desde uno de los jardines laterales del edificio.
- Hola May, Ash- dirigiéndose apenas cordialmente al último, aunque a al entrenador pareció no importarle mucho el desdén por su parte.
- No pensé verte aun aquí, Drew. Como dijiste que te irías lo antes posible, pensé que ya estarías de camino a la copa.
- Si, esa era la idea, pero hubo un... repentino cambio de planes. - Como acostumbraba a hacerlo sacó una rosa como por arte de magia y la sostuvo entre sus dedos. La sola presencia de la flor mandó escalofríos a la castaña que no sabía como reaccionaría al recibirla estando Ash presente. Pero pasaron los segundo y Drew no tenía intención de desprenderse de ella.
- Entonces, ¿seguirás entrenando aquí? Faltan solo tres días para que inicie la competencia y...
- Me iré en cualquier momento solo estoy esperando a...
Las puertas corredizas se abrieron una vez más revelando a la integrante faltante del grupo. La pelirroja terminaba de acomodarse el chaleco sin realmente notar la presencia del coordinador, él muy al contrario, en cuanto la vio, caminó decidido hacia ella.
- Buenos días, señorita - Habló con su usual tono galante, logrando capturar la atención del resto de los presentes con esas tres simples palabras.
- ¡Drew! - Exclamó con emoción, creando una curiosidad mortal en Ash y May que habían dejado de un lado la pereza, mirando consternados la platica frente a ellos. - ¿Y bien? ¿Qué decidiste?
- Tu ganas, Misty
- ¡¿De verdad?!
- Pero sabes que solo lo haría por ti.
La confianza, la amabilidad, las sonrisas mutuas. May se había quedado totalmente muda con la boca un poco abierta al percatarse de la clase de intimidad que existía entre ellos, mientras que Ash solo se le llenaba la cabeza -por primera vez en la vida- de miles de preguntas, sin encontrar respuesta ni siquiera a la mas básica de interrogantes, como: ¿qué diablos estaba pasando?
- Qué... Ustedes... Tu... ¿Les molestaría explicarnos que sucede? - Finalmente Ash pudo expresar un poco del mar de dudas dentro de él. Drew apenas si giró el cuerpo hacia el entrenador, manteniendo los ojos cerrados y acercando la rosa a su rostro.
- Pasa que yo viajaré con ustedes hasta Goldenrod
- ¡¿QUÉ?! - Tanto May como Ash no pudieron evitar levantar la voz ante tal anuncio.
- Como iba a negarme a la petición de esta bella dama.
- ¡¿QUÉ?! - Gritaron aun mas fuerte, pensando que no había cosa que Drew pudiera hacer o decir que los hiciera gritar aun más fuerte.
- Por cierto, - El coordinador abrió los ojos y extendió la rosa hacia Misty - Esto es para ti.
Ash y May pudieron haber gritado hasta desgastarse las cuerdas vocales, pudieron haber exigido histéricamente una explicación, pero en lugar de eso se quedaron en total silencio viendo como Misty tomaba la ofrenda con cierto recato. Si la coordinadora antes tenía la boca abierta ahora casi podría llegarle hasta el piso con una intensa sensación de mareo recorriéndola. En cuanto a Ash, no le quedó mas que aguantarse las ganas de caerle a golpes a Drew y solo enrolló sus puños tan fuerte que podía sentir su hirviente sangre palpitándole entre los dedos.
Creo que si fue un poco largo, pero de verdad quería que Misty y Drew tuvieran una... buena conexión y eso no se iba dar en un instante, dado que ellos no se conocían. Espero que les haya gustado esta nueva amistad, yo me la pasé de lo lindo escribiéndola. Y bueno en general creo que hubo momentos para todos lados así que espero no me maten por lo poco advanced que hubo al principio del capi. Cualquier duda, sugerencia, comentario o lo que quieran lo pueden hacer llegar en review o PM o como gusten n_n
Canciones que inspiraron este capitulo Poison and Wine de The Civil Wars y Always Remember Me de Ry Cuming & Sara Bareilles
Sire. Pues si era comprensible la reacción de Ash pero aquí ya se estaba pasando de enojado. Espero que me des tu opinión sobre el cap
Elphie. Feliz cumpleaños! O_O OK fue hace días pero la intención cuenta igual :P y bueno creo que nunca te pregunté sobre la palabra rara del review anterior jaja y sigues con tu amor por Ash? eso ya me está preocupando jajaja
Mistyket. Bueno ya tenías más idea de lo que iba a pasar jaja. ¿Qué tal quedó?
Guest. No ya no se puede seleccionar texto de los fics, quien sabe que hicieron los de la pagina de FF
Tibetana. Pediste celos para Ash? No sé si se note pero está muy muy cerca de sentirlos ;) y si! May tiene a Drew amo el contest, aunque pobre hombre solo lo metí directo al sufrimiento jaja pero ya verás como se desenvuelve todo
manoloadri1. Si en la copa Wallace habrá mas acción y no me tardaré mucho para llegar a esa parte lo prometo ;) No me mates por el advanced!
LupitaGomez017. Actualizo tan rápido como me es posible. Lo juro!
