Y lo bueno es que este capitulo iba a ser rápido porque todo el argumento de este capitulo lo tenía muy bien definido desde hace más de un año, pero creo que por lo mismo, me esmeré en hacerlo lo más fiel a la idea que tenía en mi cabeza y que mas de una vez lo imaginé. No sé si lo logre del todo, pero sin duda estoy muy feliz con este capitulo que marca la mitad de este fic. Espero que lo disfruten tanto como yo lo disfruté al hacerlo.

Y sé que por lo general pongo la canción que me inspiró al final del cap, pero como la música va mucho de la mano con todo lo que pasa, sobre todo en las ultimas dos escenas así que la pongo desde ahora por si la quieren escuchar para leerlo

Este capitulo está inspirado en I Can't Make You Love Me de Bon Iver

Capítulo XX. No Puedo Hacer Que Me Ames

No exageraba si decía que había repasado uno a uno los rostros de cada persona que había fuera del auditorio y a tres cuadras a la redonda. Llevaba más kilómetros recorridos que distancia, pues apenas caminaba un poco volvía a regresar al punto del que había partido.

Ya había perdido la cuenta de cuantas veces repitió la misma operación: preguntaba a cuanto oficial de policía se le ponía enfrente por lo que tan desesperadamente quería saber sin que hubiera una sola persona que pudiera ayudarlo, gritaba su nombre, veía con detenimiento a cada persona que pasaba a su alrededor por enésima vez buscando encontrar esos rasgos que conocía tan bien.

- ¿Algún rastro de ella, Pikachu? – El pokemón olfateaba buscando el aroma de la chica sin tener suerte. Un triste "pika" y un movimiento negativo de su cabeza indicaban la poca suerte que había tenido en encontrarla

- ¡Es ridículo! – Gritó ofuscado, empuñando sus manos con frustración – No pudo simplemente desvanecerse en la nada, no pudo… ella no… - susurraba incoherencias que no hacían más que preocupar a su pokemón.

- ¡Ash! – El llamado de May a la distancia lo hicieron voltear al instante, corría con dificultad a metros de él y se veía fatigada, tanto o más a como él lo estaba, solo que a él no le importaba el cansancio, su único objetivo era encontrarla. Resultaba obvio que la coordinadora no tenía las mismas prioridades. – Ash, ya no puedo seguir buscando, estoy muy cansada y necesito un cambio de ropa, este disfraz no es nada cómodo y sigue mojado ¿Podemos ir al hotel?

- No podemos irnos, no hasta que encontremos a Misty. – Sentenció caminando de nuevo entre el gentío.

Cuando recién se hubiesen dado cuenta que la chica pelirroja no estaba junto a ellos, que se preocuparan por su paradero parecía lo más lógico, pero que ya hubiese transcurrido más de una hora en la cual lo único que ocupara la mente y acciones de Ash fuera Misty, parecía bastante exagerado, sin mencionar molesto y preocupante para la coordinadora.

- Ash, estoy segura de que ella está bien, además… ¡además es probable que también haya ido al hotel!

- Tal vez, - El joven consideró la posibilidad de lo que decía su novia fuera verdad, encontrando en ello la única esperanza de verla, de saberla a salvo y tal vez con ello podría sentirse menos miserable, menos culpable de no haberse preocupado por ella cuando debía… Sacudió su cabeza levemente, antes de volver su rostro solo un poco hacia May – Entonces no perdamos más el tiempo, hay que ir al hotel.

La castaña comenzó a caminar, de nueva cuenta a paso más lento que Ash sin que a éste le importara que se quedara rezagada.

Ignoraba por completo que había ocurrido para que el chico tuviera un cambio tan repentino de actitud, pues ya no quedaba rastro de la preocupación inicial que Ash pareció sentir hacia ella, pero es que May ni se imaginaba el remolino de emociones que habían provocado esa exagerada reacción de novio consternado en primer lugar.

..

.

- ¡EY!

Un chasquido de dedos, dos sacudidas a su cuerpo, un ligero impactrueno.

Solo hasta entonces es que Ash reaccionó para mirar sin mucho agrado a Drew, quien insistía en hablarle.

- ¡Ash! ¡Ash!

Hasta entonces reconoció la figura del joven peliverde que le hablaba a su costado, dejando de lado cualquier pensamiento, cualquier imagen que pudiera retener de Misty. Trató de enfocarse en Drew. Por alguna razón eso lo hizo salir de su ensimismamiento. Al reconocerlo por completo, con un golpe brusco quitó la mano que descansaba en su hombro derecho perteneciente al joven que comenzaba a odiar, luego, lo fulminó con la mirada antes de pasarlo de largo y sin permitir que Drew dijera una sola sílaba, el entrenador replicó.

- Si insistes en que busque una salida, será lo último que digas.

Comenzó a hacerse camino hasta el campo de batalla, sin desesperación, pero si a paso rápido por si al chico se le ocurría detenerlo una vez más… Encontró de por más extraño que no lo volviera a intentar y en su lugar, Drew seguía su mismo rumbo.

Caminaba por inercia, su cuerpo haciendo los pasos, mientras que su mente seguía suspendida, atenta a las palabras de Drew, a lo que representaban, repitiéndose, amplificándose, burlándose de él.

Tanto seguía pensando en ello que se perdió hechos importantes de esa noche, como parte de esa pelea que libró su amiga pelirroja y consiguiendo así su salvación, también había obviado por completo a ese hombre que, si duda se había ensañado con Misty. Todo por seguir en ese estado de semi conciencia que lo dañaba como un veneno, una droga, un hechizo o todo junto, las palabras de Drew aun hacían un revoltijo en su mente.

Estaba en la primera fila, buscando la forma más sencilla de atravesar esas barreras encargadas de mantener a los espectadores alejados del área de espectáculo. Un vistazo rápido a un pequeño cercado; un salto del mismo hacía los pedestales de los jueces que habían sufrido más daño del que les haría al subirse en ellos; un brinco más hacia el frente y su visión estaba completamente libre de obstáculos, lo mismo que sus pasos, pero igual se detuvo y la contempló. Allí estaba ella, no se veía del todo bien, era obvio que la batalla había dejado estragos, pero allí estaba Misty. Sintió como un soplo de vida entraba a todo su ser, sonriendo al saberla a salvo, pensando que tendría una oportunidad de hablar con ella, de escucharla reír, de arreglar su ya dañada amistad…

- ¡Misty! ¡May!

O tal vez no.

Escuchó el llamado del coordinador que por fin le había dado alcance y que se dirigía hacia las jovencitas que había nombrado, mientras que Misty levantaba su mirada hacia Drew, sus bellos ojos esmeralda reconociendo a quien le hablaba y le sonrió.

Aquello dolió tan hondo, tan rápido, haciendo resonar aquella frase que lo había desmoronado.

"Una vez que acabe esta locura, no tendrá que soportar más tus estupideces porque se irá conmigo."

¿Era cierto? Claro que era cierto, sino porque Misty se alegraría tanto por verlo, mientras que allí estaba él, sintiéndose como un estúpido porque lo único que quería hacer era abrazarla, recuperar su amistad, algo que valoraba tanto y era claro que ella no lo veía igual, porque en tan solo unos pocos días de convivencia con "ese" ya estaba dispuesta a botar todo, a botarlo a él…

Se había movido, sin saberlo estaba ya muy cerca de su amiga, pero decidió no mirarla, lo conocía tanto que vería a través de él y sabría lo deshecho que estaba, así que buscó algo que lo distrajera de Misty, de Drew, de la asquerosa imagen de ellos juntos, se enfocó en lo único que tenía sentido para él en ese instante, lo único que le quedaba de ese enredo que había trastornado su vida por completo.

Se enfocó en May.

No había reparado en ella hasta ese momento y hasta entonces es que notó que no estaba en las mejores de las condiciones. Un golpe de culpa le hizo recordar que debía preocuparse por ella primero, después de todo la castaña era su novia.

- ¿Estás bien?- Se arrodilló junto a ella, le ofreció su chaleco al notar que todo su disfraz estaba completamente empapado. Hacía y decía cosas que se supone debía hacer un novio preocupado, porque esa era su función en ese momento, pero sobre todo, dejaba que el tiempo corriera, que los jóvenes a sus espaldas hicieran tanto como quisieran sin que él tuviera que ser el espectador de aquello ni por un solo instante.

- … Al final ni siquiera pude ayudar en nada porque me caí al agua, bueno en realidad…

- Jigly… - La interrupción del pokemón rosado al ser arrastrado por el Beautifly de May ayudó a Ash para que no fuese descubierto en el poco interés que tenía por la plática de su novia y que ella mejor enfocara toda su atención en el debilitado jiglypuff.

- Pobrecito, debe estar muy herido - Acomodó al pokemón en su regazo con ayuda de su Beautifly, buscando en él alguna herida mayor de la que debiera de preocuparse. Al no encontrar nada que pusiera en peligro al pokemón más que fatiga, suspiró de alivio – Creo que debemos llevarlo a su dueña. ¿Lograste encontrarla, Misty? – Levantó la mirada esperando ver a la chica a quien hacía la pregunta, encontrando… nada - ¿Uh? ¿A dónde fue? – La duda de May rápidamente se volvió la incógnita de Ash que hasta entonces se volvió para darse cuenta que la pelirroja había desaparecido. – Estaba aquí hace solo un momento…

- Tal vez… - "Tal vez ella ya se fue con Drew" Pensó desechando esa posibilidad al instante porque ella no podría irse así, sin siquiera despedirse, ¿por qué lo haría? ¿Por qué…? ¿por qué comenzaba a ser esa la única explicación lógica? – Tal vez esté por aquí cerca, pero con tanta gente no podemos verla. – Sin ofrecerle la mano a May, Ash se paró buscando en todas direcciones a Misty quien parecía simplemente haberse esfumado. Dio unos pasos sin rumbo concreto, tan solo quitándose a cualquiera que se ponía en su paso y que cada vez aumentaba el numero de personas en el campo de batalla, estorbando sobremanera su objetivo.

- ¡Jovencito! – Un llamado un tanto brusco de la oficial Jenny que sacudía su hombro fue lo único que lo detuvo - ¿Acaso no me escuchas? Te estoy preguntando por qué estás aquí todavía. Este no es el momento para estar husmeando una escena del crimen.

- Lo siento oficial, yo…

- Nosotros estamos buscando a unos amigos, sobre todo a la dueña de este pokemón. Es una chica rubia, se llama Lindsay, ella y yo combatíamos al momento en que todo ocurrió.

- Cierto, tu eres May – La oficial revisó algunos datos en la Tablet que portaba donde anotaba datos y tomaba fotografías del lugar – Casi todas las personas han sido evacuadas, necesitamos que todos salgan para llevar a cabo nuestro trabajo correctamente. Dejen al pokemón en algunas de las ambulancias fuera del edificio ellos sabrán que hacer, después márchense, es lo mejor en estos momentos.

- De acuerdo oficial, eso haremos. Vamos Ash. – Tomó al chico del brazo sin poderlo mover ni un poco

- Pero… Misty.

- Seguro fue echada de aquí como los demás, tal vez espere por nosotros afuera.

Con esas palabras como su única esperanza, Ash comenzó a caminar junto a su novia, esperando que ella tuviera razón y un amargo sabor lo invadía cuando se dio cuenta de lo equivocada que estaba.

..

.

Llegar al hotel no hizo que disminuyera la ansiedad de Ash, si acaso tuvo el efecto contrario. Ni siquiera esperó a que se desocupara un elevador, corrió por las escaleras por diez pisos sin saber que causaba dicho frenesí, tal vez era ese hueco que sentía en la boca de su estómago, un mal presentimiento que no le daba ni un segundo de paz.

Tocó la puerta correspondiente al dormitorio de las chicas, primero, sólo un par de golpeteos tímidos, pero al transcurrir los segundos sin que sucediera nada, su insistencia se volvió mas atropellada y escandalosa, su puño impactaba una y otra vez contra la superficie de madera aunque el resultado seguía siendo igual de insatisfactorio.

- Ash. - El llamado de su novia quien por fin le había dado alcance, poco hizo para que quitara la vista de la entrada que se negaba a abrirse. Ese tipo de acciones si que comenzaban a irritar a May y con un movimiento rudo puso su mano frente a los ojos de Ash, sosteniendo una tarjeta. - Si me hubieras esperado tal vez yo podría abrir con esto. - No esperaba que con ese simple acto, Ash se diera cuenta de su mal comportamiento hacia ella, ni siquiera que se disculpara, pero esperaba algo, cualquier reacción. En su lugar, Ash sólo arrebató el objeto de sus manos para hacer uso de la llave lo más rápido posible. Pero de poco servía pasar la tarjeta frente al censor. Un molesto pitido y una pequeña luz roja seguían negándole el paso. - Que extraño, no tuve ningún problema los días pasa...

- Vamos, maldita sea.

Que cortara sus frases como si ella no existiera pareció ser bastante para May. Estaba a punto de demandar bruscamente la atención de su novio, de hacerle ver el cretino en el que se estaba convirtiendo y sobre todo, exigir una explicación para ello. Sin duda, estaba dispuesta a desencadenar la más acalorada de las peleas… sino es que la desconcertante presencia de quién por fin abriera la puerta, dejara su mano en el aire y sus palabras en la punta de la lengua.

En lugar de insultos y reclamos para su novio, salió una clara pregunta para aquella desconocida que finalmente abrió la puerta.

- ¿Por qué está en mi habitación?

La señora de mediana edad que recibía una extraña interrupción en su descanso vacacional se veía igual de sorprendida que los dos jovencitos.

- Yo no estoy en su habitación señorita, yo llegué al hotel esta tarde y fue aquí donde me asignaron...

- No, no, no. Está es mi habitación, ¡allí están mis cosas!

- L…lo siento, señorita, está es mi habitación y le voy a pedir que se vaya.

- ¡Pero...! - Antes que pudiera reclamar de nuevo, la señora cerró la puerta de un fuerte golpe, dejando solos a los jóvenes en el pasillo con su dilema.

Ash tardó en reaccionar. Tan sólo veía de nueva cuenta el cerrojo que no se volvería a abrir, pero ya no le importaba porque sabía que Misty no estaba allí y le aterraba la idea de que ya no se encontrara en el hotel, tal vez... no la encontraría en toda la ciudad.

De pronto se buscó en las bolsas del pantalón y del chaleco la llave correspondiente a su cuarto, mismo que debía compartir con Drew y que en ese momento rogó porque siguiera siendo así, pero su peor temor pronto se hizo una realidad cuando se repetía la misma situación: ese exasperante sonido, esa luz roja y fija indicándole que ya no tenía acceso.

- ¿No podría tratarse de algún error del hotel? –May intentaba encontrar explicaciones en vista que su novio no podía ni siquiera articular alguna palabra. – Tal vez, si vamos hasta la recepción ellos puedan decirnos que es lo que está pasando, donde están nuestras cosas o…

Donde está Drew, donde está Misty. Eso era lo único que el entrenador quería saber y estaba seguro que ningún empleado del hotel lo podrían ayudar a encontrarlos.

- ¡Pero debe haber algún error! – La castaña gritaba por enésima vez, asomando su cabeza sobre el mostrador tratando de ver algo de la pantalla en el computador de la recepcionista. - No, no, no. ¿Qué acaso no piensan enmendar éste problema y arreglar mi llave? ¡Porque les aseguro que yo estuve hospedada allí los últimos días!

- Ya le dije que no hay ninguna equivocación, lo siento, pero mis registros muestran que no estuvo ocupada recientemente.

- ¡Entonces como tenemos esto! – Azotó las llaves con el logotipo del hotel, su paciencia se veía consumida con cada palabra de la recepcionista y la falta de ellas en voz de su novio que, solo permanecía quieto, sus ojos denotando miedo en lugar del enojo que ella experimentaba.

- Me gustaría saberlo también, señorita, de verdad sólo les informo lo que tengo en el sistema y no me aparece ninguna referencia al nombre que me proporcionaron.

- ¡Estoy segura que debe de estar! Vuelva a verificarlo, Waterflower, Misty Waterflower fue quien hizo la reservación, ella…

- Ya le dije que no tengo ninguna reserva pasada o presente con respecto a ese nombre.

- ¿Qué hay de Drew Hayden? - Ash finalmente habló de forma tranquila, aunque sus facciones al mencionar el nombre solo demostraban fastidio. – ¿Tiene algo bajo ese nombre? – La recepcionista que parecía por demás fastidiada con ellos, acató la petición del joven. Escribió el nombre que se le indicó esperando encontrar algo que los alejara de su vista permanentemente, para su mala suerte seguía sin encontrar nada.

- No, tampoco aparece nada.

- ¡Y que tal Ash Ketchum o May Maple! – La coordinadora interrumpió sin encontrarle un sentido a lo que estaba sucediendo en ese momento y su tono irónico solo revelaba que tan mal se pondría cuando la empleada del hotel volviera a repetir que no tenía ningún registro o información que resolviera su dilema.

- ¡Ah si! Aquí está.

- ¿Qué cosa?

- May Maple. Una reservación por los siguientes… tres días, una habitación para dos personas, también tengo registrado su check in eso quiere decir que sus pertenencias deben de estar allí. El número es 704, séptimo piso. Supongo que debió haber una confusión con la entrega de llaves, ya que tienen 904 y…

- No, no hay ninguna confusión, todo está muy claro. – Ash hablaba más para si, tratando de analizar lo que ocurría, mientras que la recepcionista seguía hablando con May, ofreciéndole disculpas. Ash se había alejado de ellas, sintiendo como era arrastrado hacía un vacío porque de pronto todo se hacía más obvio, Misty si se había ido, dejándolos atrás, a May, a él. Era la única forma de explicar como es que la estadía de cuatro personas se había convertido en una reservación para dos.

Sentía el vértigo apoderarse de él, incapaz de enfocarse en algo, de pensar como resolverlo, dónde encontrarla, tenía que hacerlo aunque no tuviera ni una mínima idea de cómo. Podía imaginarse que en cualquier momento perdería la cordura y en un intento de mantenerse lo más enfocado posible, sujetó el mostrador con ambas manos con tanta fuerza que sentía la sangre correr con lentitud en sus palmas e inconscientemente dirigió la mirada hacia ellas. Al hacerlo, se dio cuenta que había tenido la forma de encontrarla todo ese tiempo… siempre y cuando atendiera a su llamado.

Moviendo un par de funciones en su pokewatch, buscó el nombre de Misty esperando que después de unos segundos de espera, ella le contestara, más no fue así.

Una llamada tras otra, apenas la pantalla se apagaba, él volvía hacer que su aparato trabajara sin que fuera capaz de comunicarse con ella. Ni siquiera notó el cambio de escenarios. Ya no se encontraba en la recepción, sino caminando por los pasillos hasta el ascensor al ser prácticamente arrastrado por May, su vista seguía puesta en el pokewatch, su mente preparada para cuando el tono de marcar desapareciera, dejando en su lugar la tibiez de la voz femenina que tanto anhelaba escuchar.

Diez minutos, llamada tras llamada… Ningún resultado. Finalmente se dejó caer sobre una de las camas, apenas consiente del sonido del agua saliendo de la regadera proveniente del baño. Encontrándose momentáneamente a solas, suspiró. Miró los números marcados en el reloj, dándose cuenta que solo había transcurrido un par de horas desde la última vez que la había visto y él ya era un desastre total, así que seguiría insistiendo, marcando toda la noche y el día siguiente hasta que Misty le contestara, aunque su respuesta solo fuera resultado del hartazgo provocado por el molesto sonido de la llamada, aunque fuera solo para gritarle que dejara de molestarla, hasta saber algo de ella, marcaría…

Poco sabía que, la única persona molesta con el insistente sonido del teléfono, era Drew.

oOoOoOoOoOo

"Oh Arceus, ¿me pregunto quien podrá ser?"

Pensó para si con los brazos cruzados y un extraño tic que comenzaba a hacerse más notorio en su ceja derecha, aunque no era para menos que sus nervios estuvieran casi destrozados. El sonido del teléfono llevaba casi veinte minutos sin darle un solo segundo de paz.

Cuando había empezado esa horrenda tortura, no tenía muchas intenciones de husmear en la privacidad de Misty, ella había dejado todas sus pertenencias sobre la mesita en la sala de observaciones dentro del pequeño hospital al que prácticamente la había forzado a asistir.

La herida había resultado más grave de lo que había pensado inicialmente, requiriendo un par de radiografías y estudios para que pudieran darle el tratamiento indicado.

Fue así que terminó, allí, esperando a que la chica regresara y justo en el momento que dejó el consultorio fue cuando su bendito reloj sonó por primera vez y desde entonces no había parado. Arrastrado por la curiosidad de tal insistencia fue que se acercó al aparato, viendo como éste mostraba en una brillante luz azul el nombre de Ash. No había sido una sorpresa total, aunque si lo fue el tiempo que le tomó al entrenador darse cuenta de la desaparición de Misty, así como la forma de contactarla.

Pensaba que no le correspondía a él informarle a Ash de la condición ni del paradero de la pelirroja, sobre todo porque no sabía que pensaba hacer ella. Desde que llegaran a la clínica casi a las afueras de la ciudad apenas si había dicho algunas frases, principalmente para contestarle al doctor las preguntas que hacía con respecto a su condición.

Por un segundo pensó que se había quedado sordo, el sonido que hacía eco en ese reducido consultorio había desaparecido por completo. Al notar la pantalla del pokewatch apagada, supo que el entrenador por fin se había dado por vencido. Suspiró de alivio… y el tic en su ceja se hizo más intenso cuando el bendito aparato volvió a sonar.

Estaba apunto de romperlo sin importar cuanto pudiera costarle reemplazarlo, pero se detuvo de hacerlo cuando la puerta se abrió. Con pasos pesados Misty casi se arrastró hasta el tabladillo al centro de la habitación, sentándose al borde del mismo.

- Espera un momento, Misty, voy por los materiales que requeriremos y en seguida estoy contigo para colocarte la férula – La chica solo asintió mientras el doctor se alejaba de nueva cuenta, dejando a los jóvenes solos, con el escandaloso sonido que estaba apunto de hacer que Drew perdiera la razón, aún así, enfocó su atención en su amiga, un tanto preocupado.

- ¿Férula?

- Tengo un fractura, no hay nada de que preocuparse…

- Oh si claro, porque así es cuando se rompen los huesos, ¡no es nada del otro mundo!

- ¡Fue solo un hueso pequeño! – objetó la pelirroja, mirándolo con una ligera ternura que estaba a punto de obligar al joven dejar el tema, aunque él no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente.

- Misty…

- El doctor aseguró que estaré completamente bien en una semana o dos, en serio, Drew, no es nada importante. – Se sintió triste con sus propias palabras porque así se sentía: insignificante y volvió la mirada hacia el techo, esperando que ese sentimiento la abandonara, más eso no sucedía. Su falta de charla solo hizo más obvio el repiqueteo del teléfono. Misty sabía perfectamente de donde provenía y por mucho que quisiera preguntarse quién la llamaba, la realidad era que lo sabía. Aún así decidió ignorarlo, algo que Drew simplemente ya no podía hacer.

- Ey Misty... - Ella no se volvió a mirarlo, no se movió, sólo cerró los ojos sin deseos de saber que es lo que el coordinador tenía para decirle. Él tomó el aparato extendiéndolo hacia su dueña - ¿No piensas contestar esto?

- No. -Fue una respuesta plana, sin lugar a discusiones.

- ¿No?

- Eso es lo que dije.

El ruido continuó hasta resonar en cada rincón de la habitación. Drew se quedó quieto observando el inexpresivo rostro de la chica, sin saber que hacer con el aparato que tenía en la mano. Resultaba desconcertante la actitud de Misty. Esperaba que se enojara, incluso que alguna lágrima fugitiva indicara cuán herida estaba realmente, pero esa seca y tajante actitud... Simplemente no sabía que hacer con ella.

- Escucha Misty, - La mencionada ni siquiera hizo un intento de mirarlo, sus ojos fijos, puestos en la bombilla que la cegaba con su luz - Ambos sabemos que no voy a fundar el club "amemos a Ash" en un futuro cercano, ni siquiera me gusta nombrarlo, pero... Creo que debieras hablar con él, hacerle saber donde estás, podría estar bastante confundido por tu desaparición o muy preocupado...

- Si claro, - espetó con sarcasmo - eso suena como algo que esté sintiendo en estos momentos, debe morirse de preocupación - recordó la indiferencia de Ash y sólo enterró los dedos en el mueble de vinil - No le importo – escupió pausadamente cada sílaba de esa frase que tanto la lastimaba.

- Si eso fuera cierto, no intentaría volverme loco con cincuenta llamadas.

- De acuerdo, se preocupó por mi hasta ahora, bien por él.

- No creo que haya sido así... Espero... La verdad es que con lo lento que es podría haberse dado cuenta hace dos minutos de que no estabas allí... - Misty le lanzó una mirada desagradable sin que eso detuviera los pasos de Drew. Se acercó a ella, tratando de hacer que lo mirase - El punto es Misty, que le importas, tal vez más de lo que imaginas, yo creo que él...

- Deja el tema.

- Misty, tal vez sean suposiciones mías, pero yo creo que todo lo que Ash ha hecho es sólo una forma de lidiar con lo que siente,

- Ya no sigas, Drew, lo digo en serio.

- Tal vez él podría...

- ¡Con un demonio Drew! ¡Tu viste lo que pasó, tu sabes exactamente a quién él...! - Creyó que podía decirlo y aún así las palabras se hacían un nudo en la punta de su lengua, igual no tenía que decirlo, bastaba con ver la mirada triste en el coordinador para darse cuenta que él la entendía perfecto - Estoy harta de falsas esperanzas, harta de querer creer lo contrario a la realidad, así que basta.

- Pero...

- ¡Dije...!

- ¡Está bien, está bien! no te molestes, lo entiendo. - Tomó ambas manos de la chica, encunándolas con las suyas y allí depositó el pokewatch que no había dejado de sonar ni por un instante durante su conversación. Dejó sus manos por un par de segundos más, su pulgar ejerciendo una ligera caricia antes de soltarla por completo - Aún así, creo que debieras contestarle.

Misty no dijo nada, tampoco miró la pantalla azul del pokewatch, el sólo hecho de ver el nombre de simples tres letras allí reflejado le traería una serie de sensaciones y no se sabía lista para ellas. El aparato siguió sonando, la vibración hacia temblar levemente su mano. Al cabo de unos segundos se armó de valor para mirarla de lleno, aún sopesando la posibilidad de contestar. Se llevó una verdadera sorpresa cuando se dio cuenta que el nombre mostrado era muy diferente al que esperaba ver.

- Tengo que contestar... - Dijo apenas en un tono vago, sorprendiendo a Drew con el repentino cambio de parecer.

- ¿Finalmente hablarás con él? Vaya, pensé que tomaría algo más de tiempo convencerte de...

- No, es alguien más con quién necesito hablar - El teléfono seguía sonando, impacientando a la chica que miraba a Drew a forma de súplica, no tenía ganas de dar muchas explicaciones solo esperaba que entendiera su próxima petición - Pudieras… ¿Darme un poco de privacidad?

- Seguro, - contestó el peli verde que, a pesar de no estar muy seguro si dejarla sola fuera una buena idea, igual se dirigió hacia la salida - iré por alguna bebida, no tardaré - lo último lo afirmaba por si la chica cambiaba de parecer y lo necesitaba allí, Misty sólo asintió, conteniendo la respiración hasta que el chico saliera y así pudiera atender el llamado.

- Si me habla es porque algo salió mal con lo que le encargué, ¿no es así?

- Para nada niña. Yo soy todo un experto, no tienes que dudar de mi ni por un segundo. Sólo tenía... Un poco de curiosidad. ¿Estás bien?

- ¿Por qué no debería de estarlo?

- Bueno, la duda surge del lugar en que te encuentras en este momento.

- ¿El lugar dónde...? - Se levantó de un salto mirando en todas direcciones, sus ojos cansados, por un momento se abrieron del todo - ¿Está cerca de aquí o...?

- Claro que no – Contestó apenas conteniendo la risa - Y no es que quiera husmear en tu privacidad, es sólo que tu pokewatch no es el único que puede tener la ubicación de otros equipos. - Misty miró el aparato, esperando ver algún dispositivo adicional sin encontrar nada - Lo hice por seguridad, en caso de alguna emergencia, no es que esté al pendiente de todos tus pasos, ¿sabes?

- Oh, - Se sintió un poco más tranquila sobre todo al saber que no estaba totalmente desprotegida. Esa realización le tomó unos segundos hasta recordar que no había contestado a la pregunta hecha por el hombre - Si, me encuentro bien, sólo tuve un... Contratiempo menor, nada de que preocuparse.

- De acuerdo niña, de cualquier forma, enviaré un transporte para ti y tus... acompañantes. Porque no quiero sonar molesto, pero en vista del revoltijo que hiciste en la copa Wallace, es mejor que dejes la ciudad ésta misma noche.

- Si, creo que... ¿Como lo qué hice en la copa Wallace? ¿Y dice que no me espía?

- Sé en que ciudad estás, sé que estás en problemas y el desastre en el auditorio de Goldenrod está en todos los noticieros del mundo, yo sólo saco conclusiones lógicas. Aunque no aparecen sospechosos o involucrados en una "extraña pelea" que se llevo a cabo allí, puedo decir con certeza que fuiste tu, ¿no es así? – como respuesta solo obtuvo el silencio de Misty. Decidió no presionarla. - Como sea, conozco parte del plan de escape que preparó Aidan, así que no tienes de que preocuparte, el chofer del automóvil que envié, sabrá a donde llevarte.

- Muchas gracias, Grayson.

- Hasta que dejaste las formalidades, niña - El comentario hizo sonreír ligeramente a la pelirroja, - Si necesitas algo más, no dudes en llamar sólo... Trata de mantenerte a salvo, ¿de acuerdo?

- Haré lo que pueda.

- Claro... Comienzas a sonar igual a... – se hizo un silencio total por unos segundos antes que se escuchara de nueva cuenta la voz de Grayson – Olvídalo.

Antes que Misty pudiera interrogarlo por ese último comentario se corto la comunicación por completo, aun así, era un gran alivio contar con su ayuda, de otra manera, su vida correría un riesgo mayor al que ya creía tener sobre ella. Por lo menos ahora podía pensar en seguir su viaje a un lugar seguro, pensar en una estrategia y tal vez, aún podría cumplir con la misión que se había impuesto meses atrás, quizás aún podría proteger a...

- Ash... - Sus sentimientos por él eran tan presente como esa luz intermitente que se traslucía de entre sus dedos, está vez, quién la llamaba si era él y deseó con todas sus fuerzas no ceder, no debía hablar con él, no lo quería escuchar... O por lo menos eso es lo que dictaba su parte más racional. La verdad... ni siquiera había querido alejarse de él en el auditorio. Masculló entre dientes un regaño a si misma, antes de apretar el botón e intentar hablar lo más normal posible.

- ¿Qué pasa A...?

- ¡Misty! ¿Misty en verdad eres tu? Por Arceus ¡llegué a pensar que no te volvería escuchar! - Ciertamente la actitud tranquila de la chica no era compartida por su interlocutor, la desesperación mezclado con momentáneo alivio eran fácilmente reconocibles a través del teléfono, algo que pudo sacar de balance a la pelirroja, pero mantuvo la compostura tanto como le fue posible.

- E... Exageras.

- ¿Ah si? Y las mil llamadas que hice sin que me...

- Tenía cosas que hacer

- ¿Cómo irte del hotel?

- Algo así – apenas si pronunció las palabras entre dientes, pero levantó la voz para que sus próximas palabras fueran perfectamente escuchadas por Ash. - Necesito que hagas exactamente lo que te diga: quédate en el hotel, en un par de días tal vez yo pueda hablar contigo y...

- ¡No!

- No es una petición, Ash, sé que no tienes ninguna intención de hacer lo que te digo, pero sólo por ésta vez... ¿Podrías...?

- ¿Dejarte ir? No, no pienso hacer eso.

- ¡Esto no es un juego!

- ¿Entonces qué es? ¡Dímelo! ¡Yo lo entenderé!

- Si claro, como si tuvieras la capacidad de entender cualquier concepto básico de...

- Yo podría ayudarte sólo...

- ¡No necesito tu ayuda! ¡Sólo necesito que hagas lo que te digo! - No sólo había sonado a una orden, sino a una que debía acatarse al instante o de lo contrario enfrentar temibles consecuencias. Se hizo un silencio largo, uno que hizo creer a Misty que tal vez, el chico había colgado, tal vez enojado por no querer hacerle caso o cuestionarle la aparente frialdad que tenía hacia él... Sin duda no esperaba lo que Ash tenía por decir en un tono suave, casi a modo de súplica.

- Haré cualquier cosa que me pidas... Excepto esto. Sólo dime donde estás, iré allí ahora mismo... Por favor, Misty.

Contuvo un suspiro mientras se argumentaba internamente que era lo más conveniente y que un plan de escape sería más fácil si partían todos juntos, que era una locura dejar a Ash en esa ciudad donde podría merodear Nick. Podía razonarlo tanto como quisiera, la verdad resultaba tan sencilla como admitir que a pesar de todo, no quería apartarse de su lado. Con un nudo en el corazón por pensar en ello, finalmente le dio una respuesta.

- Está bien, te diré donde encontrarme, sólo no quiero escuchar... solo te lo diré.

- De acuerdo. - No sonaba muy convencido, pero no estaba en posición de objetar.

- Estoy en la clínica Saint Claire, en el límite de la ciudad. Trata de no tardar mucho, ¿de acuerdo?

- ¿Clínica? Misty, pero por qué…? - La urgencia en su voz volvió a aparecer, aunque no tenía muchas ganas de contestar las posibles preguntas que Ash tenía para hacerle y solo le colgó.

Si contenía por más tiempo la respiración estaba segura que terminaría por ahogarse. Después de cortar tan abruptamente la comunicación, soltó un largo suspiro al mismo tiempo que apretaba con fuerza el pokewatch en sus mano derecha. No sabía como sentirse con toda esa situación, llevaba horas sin saberlo, sólo estaba segura que un enorme hueco se hacía paso en el centro de su pecho y que cada segundo que transcurría, crecía más.

- No se sí puedas tomar algo, pero te traje una botella de agua en caso de que... - interrumpiendo en el consultorio y en los pensamientos de la chica, Drew calló al notar que el semblante de Misty se encontraba aún más deshecho a como estaba minutos atrás, sin poder creer que eso fuera posible. Dejó las botellas que llevaba en las manos en una mesa junto a la entrada y se acercó con cautela a ella. - Déjame adivinar, ¿volvió a llamar Ash? - Misty asintió levemente como única contestación, sin siquiera levantar la mirada - Y... ¿Le dijiste que estabas bien? - Está vez Misty negó, encogiéndose ligeramente de hombros, como si estuviera avergonzada de sus acciones. Drew dio otros pasos hacia ella, con la firme intención de levantarle la mirada a la fuerza de ser necesario, pero es que parecía tan frágil que no se atrevió a tocarla.

- Podríamos jugar a las adivinanzas toda la noche o podrías decirme que pasó, porque no te voy a dejar de molestar con…

- Le dije donde encontrarme – soltó de pronto silenciando al coordinador – solo una llamada y así de simple yo… Soy una tonta.

- Para ser justos, estoy seguro que tu plan nunca fue alejarte de él por completo ¿cierto? Así que no seas tan dura contigo misma. – se sentó a su lado viendo a la pared frente a él, sin observar directamente a la pelirroja, aunque podía asegurar que ella estaba más relajada.

- Supongo que tienes razón, iba a hablar con ellos tarde o temprano.

- Si no te importa que te pregunte… si dejarlos nunca fue parte de tu plan, ¿entonces cual era? ¿por qué los abandonaste así en el auditorio?

- No lo sé, supongo que necesitaba un tiempo lejos de… esa… situación.

- Sabes que necesitas más que solo unas horas apartada de ellos.

- Si lo sé.

- Si me lo preguntas, creo que necesitas irte muy lejos, donde nada de eso pueda lastimarte nunca más.

- Ya te lo dije, no puedo hacerlo.

- Por cierto, sigo sin entender por qué.

- Drew, yo no…

- No te preocupes, no te estoy pidiendo explicaciones.

Hasta entonces lo miró encontrando en esos ojos verdes todo el soporte que necesitaba, el que había adquirido en los últimos días y que sin el cual, estaba segura que simplemente no hubiera sobrevivido a esa tarde en el auditorio.

- Sé que es difícil, pero… - Hablaba tímidamente, sin mirarlo mucho, solo de reojo un par de veces - todo ha sido un poco mejor desde que estás conmigo, ¿sabes?

- Claro que lo sé – contestó con un gesto arrogante, meciendo sus mechones verdes graciosamente. Misty sonrió.

- Así que podría ser así de fácil… siempre, si es que tu… - Drew miró fijo por unos segundos a la chica, tratando de entender el verdadero mensaje detrás de sus cripticas palabras. Pegó un salto y caminó un par de veces frente a ella cuando entendió lo que trataba de pedirle – No, Misty, no. Todo este viaje… desde el principio sabía que no era una buena idea, pero…

- Lo hiciste, por mi. ¿por qué no podría seguir siendo de esa manera?

- ¡Por qué no puedo! ¡¿Entiendes?! – Se giró de pronto, casi gritando su respuesta en el rostro de Misty que, para nada parecía sorprenderse de ello. Por su parte Drew sentía ganas de ahogar ese grito apenas hubiese salido de él, sabiendo que eso no era posible, solo dio un par de pasos hacia atrás, evitando mirarla. La incomoda afonía se extendía por largos segundos, ambos mirándose sin atreverse a concluir esa discusión.

- Yo lo sé … - Misty finalmente rompió el silencio con esas tres palabras débiles, sin estar segura de tener un argumento que lo hiciera actuar de manera contraria a lo que sentía. – Entiendo que pudiera resultar difícil, pero…

- No, difícil sería pelear con todo un ejercito de legendarios – se acercó hacia la chica, no se notaba alterado, pero Misty sabía que se estaba conteniendo. Los puños temblorosos a sus costados lo delataban – difícil acabar con el equipo Magma y el equipo Aqua en el mismo día y con tan solo tu Psyduck, pero lo que tu me estás pidiendo es… lo que he visto en días pasados, lo que me ha hecho sentir… es simplemente una tortura que no podría experimentar cada instante de mi vida – suspiró – lo siento Misty, en verdad quisiera hacer todo lo posible por ayudarte, lo juro, sabes que te he pedido que me acompañes para que te olvides de todo esto y tu…

- No puedo irme…

- Y yo no puedo quedarme – concluyó. Misty sonrió asintiendo, consiente de que esa era la respuesta que mas o menos esperaba obtener. - No con ellos, no para soportarlo todos los días.

- Esta bien, Drew. – volvió a sonreír, tranquilizando un poco al alterado muchacho – Lo entiendo, no todos podemos actuar como locos al igual que yo, pero valía la pena intentar que me acompañaras.

- No te culpo, sé lo maravilloso que soy.

- Eres un tonto presumido, no te creas tanto.

El chico volvió un poco más tranquilo para ocupar el mismo lugar que tenía antes a lado de la pelirroja, solo que está vez más cerca de ella quien no dudó en recargar su cabeza en el hombro del muchacho. La sensación de seguridad la invadió de inmediato. En verdad iba a extrañarlo.

- Ey… ¿Te puedo pedir otro pequeño favor? – Drew no contestó de inmediato, lentamente acercó su mano hasta encontrar las de la chica que descansaban sobre sus piernas y acarició con cuidado la muñeca lastimada de ella.

- Claro, lo que sea.

- ¿Puedes quedarte conmigo por lo menos hasta que lleguen? – El chico se sonrió e hizo más notorio su gesto afectuoso sobre ella.

- Me quedaré aunque el doctor diga lo contrario ¿Está bien?

- Perfecto – cerró los ojos, sintiendo que por primera vez en meses, ella estaba siendo protegida en lugar de que la situación fuese al revés. Disfrutó de un completo y cómodo silencio hasta que Drew lo rompió apenas con un susurro a su oído.

- ¿Puedo yo pedirte un favor?

- Supongo que es lo justo.

- No es nada difícil, es algo que quiero que hagas…

oOoOoOoOoOo

Estoy en la clínica Saint Claire, en el límite de la ciudad.

Estoy en la clínica Saint Claire, en el límite de la ciudad.

Estoy…

Un par de horas atrás no creyó que existiera nada que pudiera trastornarlo más que las palabras de Drew, eso fue hasta que escuchó a Misty de quien no había sabido nada y que en ese momento se encontraba en un hospital. ¿Cómo podía ser eso posible? Ella había estado allí de pie… y era todo lo que podía recordar porque poco o nada de atención le prestó en ese momento. Apretó sus puños, tensó su mandíbula y corrió más rápido todavía. Tenía que llegar lo antes posible, asegurarse de que ella estaba bien, que lo estaría de ese momento en más por la simple razón de que él se aseguraría de que así fuera.

- ¡Ash! ¡Te dije que disminuyeras el paso, no que corrieras más rápido! – Gritó la castaña frustrada ante las acciones de su novio sin que él tuviera intenciones de escucharla.

May se había dado un baño y su cambio de ropa sin duda le resultaba más cómodo, pero de igual forma se encontraba agotada. Ahora, además se encontraba desgastada físicamente y comenzaba a sentirse fatigada emocionalmente también, viendo el comportamiento de Ash que sin voltear a verla, desapareció al dar vuelta en una esquina. Decidió continuar el tramo de forma tranquila, esperando que la situación mejorara un poco cuando encontraran a Misty y sobre todo, cuando tuviera un poco más de reposo, porque sin duda estaba a punto de golpear a Ash o a cualquiera que se le pusiera enfrente.

O al menos pensaba que el cansancio era el único motivo por su creciente enojo, mientras veía al entrenador alejarse más y más de ella.

- ¡Pika!

El roedor señaló un anunció luminoso que se notaba al final de la calle en la que iba corriendo junto a su entrenador. Las letras en verde neón eran lo único que parecía darle fuerzas para aumentar la velocidad y alcanzar su destino. Pasó las puertas corredizas, dirigiéndose casi a tumbos hasta la recepción más cercana. Le tomó un par de segundos recabar un poco de aire que le fuera suficiente para preguntar lo que tan desesperadamente lo había llevado allí en primer lugar.

- Estoy… buscando a alguien – apenas si podía articular las palabras entre bocanadas de aire – ella… ella dijo que estaba aquí. Ella…

- Su nombre. – dijo secamente la señorita de la recepción sin siquiera mirarlo.

- Misty Waterflower.

- Lo siento, no existe en mis registros ningún paciente con ese nom…

- ¡Cómo no existe! ¡acabo de hablar con ella y me aseguró que estaba aquí! ¡Así que dígamelo ahora!

- Le digo la verdad joven, ella tal vez ingresó en otro hospital, porque nosotros…

- ¡Estoy harto de estas ridiculeces! ¡Cómo puede pasar esto en un hospital! Suficiente tuve con lo que ocurrió en el hotel para que ustedes salgan con lo mismo.

- Señor, cálmese o le tendré que pedir que se retire.

- ¡No me voy a calmar!

El griterío parecía bastante lejano, con la puerta cerrada y siendo que se encontraban al final de un largo pasillo lejos de la recepción, pero de todas formas, Drew podía reconocer a quien provocaba tanto alboroto. Se acercó hasta la puerta, abriéndola apenas unos centímetros para escuchar más claramente lo que ocurría en la entrada.

- Ya le dije que no me voy a ir, así que haga bien su trabajo, verifique sus malditos expedientes ¡y dígame donde puedo encontrar a mi amiga!

Ese sin duda era Ash. Volvió a cerrar muy lentamente la puerta, volviéndose hasta donde estaba la chica que pareció no percatarse del alboroto que se estaba generando afuera, todo a causa de ella. Parecía más concentrada en observar como el doctor terminaba de hacer la estructura alrededor de su mano.

- Creo que llegaron tus amigos. – Dijo calmadamente el coordinador

- ¿Ah? ¿Por qué estás tan seguro?

- ¿En serio no lo escuchas…? – Misty ni siquiera volteó, parecía más interesada en las acciones del doctor. - No importa. Supongo que tengo que ir y explicarles la situación antes de que Ash mate a alguien.

- ¿Por que habría de hacerlo? – Misty entonces dirigió su mirada hacia el coordinador, demostrándole que existía verdadera duda en su pregunta. Drew abrió la boca con la intención de decirle todo lo que pensaba con respecto a Ash, a ella y todos los sentimientos que revoloteaban en torno a los dos, decidiendo que no era la mejor de las ideas, sobre todo porque Misty no lo creería. A veces le parecía que ella era igual de distraída con respecto a ese tema igual o más a como lo era Ash.

- Por nada en especial, - Dijo finalmente sin que Misty le prestara mucha atención – En todo caso es mejor que salga y hable con él. – Giró el picaporte dispuesto a salir, siendo detenido cuando la pelirroja lo nombró con un poco de enojo en la voz. Cuando volteó a mirarla, ella relajó un poco sus facciones.

- ¿Crees qué volveremos a encontrarnos algún día? – Drew se impresionó por un momento, sobre todo porque Misty parecía ser muy despistada con respecto a Ash, pero a él parecía leerlo como un libro abierto. Sin duda tenía toda la intención de irse en ese momento, tan lejos como le fuera posible y Misty lo sabía. Acomodó su cabello como acostumbraba hacerlo, soltando un ligero suspiro de alivio antes de responder.

- Por supuesto que si, Misty. Y si alguna vez necesitas algo solo… no dudes en llamar.

- Tengo tu numero, nada me lo impedirá – Contestó sonriente antes de hacer un ligero gesto de molestia, pues el doctor aun llevaba a cabo su trabajo.

- No se mueva, señorita. No querrá que algo termine mal, haría su recuperación más lenta.

- Lo siento.

- ¡Es que acaso no puede hacer algo tan simple que escribir bien un nombre en su estúpido sistema! – Los gritos se hacían más intensos, obligando a Drew a traspasar el umbral, dando un ultimo vistazo a la chica pelirroja antes de cerrar la puerta. Quería hacer tanto por ella, ayudarla en cualquier forma como le fuera posible… imaginó que con evitar que Ash fuera echado del hospital y tranquilizarlo, tendría que ser suficiente por el momento.

- ¡No me importa lo que diga, yo no me voy a mover de aquí hasta que…!

- ¡Ash! – Llamo de forma enérgica al joven para que este pudiera escucharlo por sobre el griterío que él mismo estaba formando. Su estrategia rindió frutos. Ash volteó hacia donde se encontraba y en cuestión de segundos ya se había plantado en frente de él.

- ¿Donde está Misty? ¿Se encuentra bien?

- Hola para ti también, Ash.

- Déjate de estupideces por un momento ¿quieres? Solo dime lo que…

- Si, Misty está aquí, así que puedes dejar de gritar ¿de acuerdo? – contestó un tanto enfadado, dispuesto a rebatir cualquier otro signo de histeria por parte de Ash, aunque no fue necesario, él pareció calmarse con solo saber que la pelirroja estaba allí. Drew prosiguió a dar las explicaciones necesarias – Tenía una herida en la muñeca izquierda que resultó ser una fractura, el doctor cree que estará mejor en unas cuantas semanas. Está atendiéndola ahora en el consultorio cinco, al final de este pasillo.

Una serie de sensaciones eran claramente visibles en Ash que oscilaban desde un momentáneo alivio y la contrariedad de una constante preocupación, hasta una obvia molestia por tener que escuchar todo eso por parte de Drew a quien observaba muy fijamente, dedicándole un desagradable vistazo antes de querer pasarlo de largo, dispuesto a buscar a Misty. No logró dar un paso más lejos de lo que se encontraba el coordinador, pues éste lo tomó bruscamente de la muñeca, obligándolo a detenerse.

- ¿Dónde crees que vas, Ash?

- No tendría que responder eso, es mas que obvio.

- ¿Qué no estas escuchando lo que dije? El doctor está haciendo su trabajo ahora mismo, no puedes entrar así nada más.

- ¿Por qué no? Tu estabas allí hace unos momentos.

- Cierto, pero yo estaba haciendo algo útil, brindándole apoyo a Misty, tu solo irías para estorbar.

- Solo dices tonterías – intentó pasarlo una vez más, fallando al ser detenido ahora de forma más violenta cuando Drew colocó su palma sobre el pecho de Ash, echándolo para atrás con toda la fuerza que pudo reunir. Ash estaba listo para gritar una vez más, solo que no sería hacia una desconocida recepcionista sobre quien descargaría toda su ira.

- ¡Ya estoy harto que te entrometas en cosas que no te interesan! ¡Misty es mi amiga y yo tengo derecho a saber como está!

- ¿Ah si? Si eres tan buen amigo solo aclárame algo: ¿Por qué no es que acompañaste tu al hospital desde el principio? ¡Ah! Es verdad, ¡ni siquiera notaste que se había lastimado en primer lugar! – Ash se quedó mudo sabiendo que no tenía forma de refutar ese argumento porque era la verdad, pero Drew apenas estaba empezando – Es más, creo que ni siquiera notaste su presencia en el auditorio. ¿Sabes que ocurrió allí? Lo han pasado en las noticias pero por si no lo has visto hubo cientos de heridos de gravedad, tres personas desaparecieron, tuvimos suerte de salir ilesos y gran parte de eso es gracias a Misty y tu… ni siquiera la miraste. ¡Pero claro! Vienes aquí gritando que eres su amigo cuando en las ultimas horas… No, en los ultimo días, solo has demostrado lo contrario. – Ash seguía callado, sin hacer ni un intento por defenderse de las palabras de Drew que sin duda se clavaban hondo en su pecho, recalcando la culpa que ya sentía. – Porque no te haces un favor y te ocupas de tu novia mejor, en eso si eres bueno ¿no? Y Misty… ella no necesita de tu falsa preocupación.

Ya no era necesario que continuara con el regaño hacia el entrenador, podía darse cuenta que, a pesar de lo poco que Ash alcanzaba a percibir de su alrededor, ese mensaje le había llegado claro: no estaba en posición de defenderse cuando el mayor daño lo había provocado él mismo. Solo había algo más que necesitaba decirle antes de marcharse.

- Solo espera aquí hasta que salga y a partir de ese momento… si en verdad quieres hacer algo por Misty, deja de ser un cretino.

Ya no se esperó a escuchar alguna enojada respuesta, aunque nunca la habría, Ash estaba completamente mudo, Drew solo comenzó a caminar hacia la salida, esperando dejar por fin esa amarga experiencia atrás. Apenas se encontró fuera del hospital, lo recibiría una helada brisa nocturna junto con la presencia de alguien que no le permitiría olvidarse de todo ese asunto, no todavía.

Al filo de la acera, con su espalda hacia el hospital, se encontraba la coordinadora a quien parecía no importarle ni un poco el abrasivo clima que se había formado y que amenazaba con hacerse más intenso. Estaba totalmente quieta y sobre todo, totalmente sola. Apenas si la tenue luz del alumbrado público le hacía un poco de compañía.

- ¿No eres fan de los hospitales?

La pregunta sonaba tonta, sin un solo rastro de sarcasmo, como el que usualmente solía usar hacia ella, podría decirse que intentaba ser amable. May respondió solo volteando para observar a Drew, sin contestar enseguida, tomándose su tiempo para estudiar que se traía el chico entre manos. Como su eterna rivalidad siempre la obligaba a hacerlo, buscaba una burla, una doble intención, sin encontrar en él nada de eso, sino una beta de franca tristeza… o era tal vez que ese sentimiento la invadía a ella en esos momentos.

- Es algo que nunca había pensado. – Contestó de forma tranquila. La brisa meciendo sus mechones castaños – Supongo que me da igual.

- Entonces… algo debe de estar molestándote, si es que preferiste quedarte aquí en el frío. – Solo Arceus sabía que pretendía con su declaración. ¿Qué May confesara haberse dado cuenta de lo mismo que él? ¿Qué resultaba dolorosamente obvio que quien se hacía llamar su novio estaba perdidamente enamorado de otra chica? ¿Qué seguir siendo novia de Ash era un error? La vida nunca avanzará de la forma en como se desea y May no iba a decir ninguna de esas cosas, tal vez por eso fue que se tomó un buen tiempo, pensando en algo que si pudiera contestar.

- Me molesta que la copa Wallace se haya cancelado. – Dijo tratando que sonara como una tonta broma – Y yo que tenía ganas de otra oportunidad para que nos enfrentáramos.

- Supongo… que ya sucederá.

Un par de sonrisas fueron intercambiadas entre los jóvenes, un ventarrón pasó con más fuerza entre ellos, obligando a May a abrazarse de si misma, tratando de que no le afectara más de la cuenta… un alargado silencio marcaba el momento exacto para una despedida que, Drew sabía, de prolongarse demasiado, terminaría por llevarse la poca ecuanimidad que aún conservaba.

- Como sea, creo que igual debes entrar, antes que termines por helarte.

- Supongo – caminó, esperando que el chico hiciera lo mismo, él en cambio se mantuvo firme, sin muchas ganas de moverse… asegurándose de no entorpecer el camino de la coordinadora. May se quedó a solo un paso de Drew, estudiando su firme actitud. - ¿No vienes? Vas a congelarte tu también.

- No importa. El frío es uno de los tantos placeres que se experimentan al viajar

- Quieres decir que…

- Es hora de que siga mi propio camino… - No sentía muchas ganas de disfrazar los verdaderos motivos de su partida, así que solo dijo escuálidamente - para hacerme mejor entrenador y todo eso.

- Oh. – Parecía sorprendida con la decisión de Drew. Clavó sus ojos azules a las verdes orbes, a menos que él hiciera algo al respecto, May no tenía intenciones de dejar de verlo de esa manera – Yo pensé que tal vez, te quedarías más tiempo con nosotros.

- Imposible – Escupió de pronto y sin mesura – Creo que lo mejor es que simplemente siga mi propio camino.

- Ya veo. – No tenía mucho mas que decir, solo siguió mirándolo, esperando algo del peliverde sin estar muy segura que, aunque creyó que él pensaba de igual manera, pues intentaba dar un paso hacia ella, arrepintiéndose y terminando por retroceder; acercaba su mano hacia sus bolsillos decidiendo hacer de sus palmas, puños. Finalmente solo le dedicó unas cuantas palabras.

- Te regalaría una rosa como hago siempre, pero supongo que en tu actual situación sentimental, no creo que sea lo más conveniente. – Eso logró que May rompiera el intenso contacto visual que ella había comenzado, cruzó sus brazos, sintiendo un poco de vergüenza por enfocarse en todo lo que Drew le hacía sentir y haciendo a un lado el importante detalle de su existente noviazgo.

- Supongo que tienes razón.

- Así que solo… me iré… - tenía toda la intención de cumplir con esa simple afirmación, pero una gran parte de él se negaba a marcharse de manera tan formal cuando muy probablemente no volvería a verla en mucho tiempo, tal vez nunca. Así que extendió su mano hasta tomar la de ella con suavidad y con extrema gentileza depositó un pequeño beso al filo de su muñeca, donde la tela de sus guantes blancos no impidiera que ese gesto fuera totalmente apreciado por May. Ella solo dejó que el momento se grabara en su mente, un segundo… dos… deseando que pudiera ser de esa forma por siempre. Tres segundos… Drew soltó su mano, empezando a alejarse lentamente por la calle – Hasta que nos volvamos a cruzar – Dijo al viento, alzando su mano a forma de ultima despedida.

May se llevó hacia su pecho la mano que aún mantenía una calidez ajena, observando como el chico se perdía cada vez más de su vista y sintió a todo su cuerpo estremecerse por un momento.

oOoOoOoOoOo

- ¿Estás bien?

- Si

- ¿Te molesta esa cosa que te pusieron en la mano?

- No mucho

- ¿Y tenemos que irnos en este automóvil?

- Si

- ¿Dónde vamos exactamente?

- Todavía no lo sé

- Misty yo… yo…

- ¿Qué quieres?

- Nada.

Todos sus intentos de conversación habían fallado miserablemente, así que al cabo de un rato viajando en ese lujoso, pero misterioso automóvil que los había recogido a la puerta del hospital, dejó de intentarlo. Se mantuvo callado de la misma forma en como lo habían hecho las dos chicas que viajaban junto a él.

Intentó mantenerse despierto, pensando en todo lo ocurrido en ese agitado día, aunque el cansancio lo venció apenas transcurridos unos minutos, de la misma forma en como había pasado con May, quien se había sentado junto a él o con Pikachu, que cómodamente dormía en su regazo. Despertó cuando Misty dijo "ya llegamos" de forma seria y acartonada. Ash salió del coche preguntándose si es que la pelirroja también había dormido al igual que ellos. Sus ojos cansados indicaban que no.

- ¿Dónde estamos? – Preguntó May somnolienta, tallándose el ojo derecho y manteniendo con su mano libre una manta alrededor de sus hombros.

- En la montaña de Hazel, una zona muy turística a unos cien kilómetros de Goldenrod. Se supone que las ruinas Alfa no están muy lejos de aquí.

- No luce tan turística, parece más bien abandonada.

- Es porque su popularidad viene de lo perfecto que es esquiar aquí, es verano así que…

- Pueblo fantasma, genial. – May exclamó sarcástica entre bostezos.

- No te preocupes, aun sin gente cerca, las cabañas aquí son muy lujosas. – El chofer que los había llevado hasta allí le entregó una llave a la pelirroja, hizo un par de indicaciones a ésta y sin muchas despedidas, se marchó. Misty solo se preocupó por dirigirse al lugar que les proporcionaría un buen descanso que bastante requerido era a las tres de la mañana con un vendaval que amenazaba en convertirse en fuerte tormenta – Síganme es por aquí.

Caminaron por un sendero obscuro unos cuantos metros hasta visualizar una cabaña que, tal como lo había dicho Misty se veía ostentosa y demasiado grande para ellos tres, aunque ninguno tenía muchas ganas de comentar al respecto, apenas si entraron, encendieron las luces para no tropezar hasta llegar a alguna habitación y simplemente dormir. La obscuridad volvió a ser el escenario predominante al cabo de solo unos minutos.

La cama era bastante amplia y cómoda, perfecta para que Ash solo cerrara sus ojos, dejando sus preocupaciones atrás al adentrarse en el mundo de los sueños. El problema es que no podía. Cada parte de ese día, cada golpe emocional que había recibido de parte de Drew, de Misty… y dejaba de engañarse, porque como lo había señalado el peliverde, cada mal trago se lo había provocado él mismo, esa amarga realización se negaba a darle descanso.

El viento azotaba las ventanas, cada vez con más fuerza y en más de una ocasión lo habían hecho dar pequeños brincos entre las sabanas. Ya no sabía si todo era causa del mal clima o era solo que sus nervios se habían destrozado con todo eso, solo sabía que estaba demasiado ansioso como para dormir. Hizo a un lado las cobijas, se levantó y al hacerlo, pudo sentir de lleno el frío que se había intensificado en la última hora. Igual no le importaba mucho. Se colocó una camiseta blanca dejándose el pantalón del pijama de un tono azul claro y caminó descalzo sobre el piso de madera fuera de su dormitorio recorriendo el pasillo rumbo hacia las escaleras, tal vez si encontraba aunque fuera agua en la cocina le sería suficiente para calmar su ansiedad… pero su camino fue rápidamente detenido a la mitad. Desde esa posición pudo distinguir una silueta que se encontraba en la planta baja.

Sentada al filo de la ventana en lo que resultaba ser en realidad un curioso sillón, cubierta con un par de cobertores y muy atenta a lo que ocurría fuera de la cabaña, estaba Misty.

Se había instalado allí desde que llegaran, pues no tenía muchas ganas de subir escaleras y la vista desde ese lugar le pareció simplemente perfecta. Posó su mano sobre el frio vidrio, viendo con detenimiento como el viento amenazaba con arrancar las ramas de los árboles, moviendo incluso el techo de una cabaña lejana, amenazando con arrasar con todo… y aun así, parecía que no había ni una sola gota de lluvia.

Nada de lluvia, solo una tormenta implacable, salvaje, voraz. Algunos rayos iluminaban con su momentánea luz su bello y pálido rostro; se escuchaban truenos tan poderosos que le calaban hasta los huesos, pero nada de lluvia. Un hecho insignificante tal vez, más no para ella, sobre todo cuando recordó parte de su última conversación con Drew:

- ¿Puedo yo pedirte un favor?

- Supongo que es lo justo

- No es nada difícil, es algo que quiero que hagas… es algo que creo en verdad necesitas.

- ¿Qué podría…?

- Deja de absorber todo lo que sientes y solo, ¿podrías llorar aunque sea un poco?

- Es lo más tonto que me podrías pedir.

- Tal vez lo sea, pero en verdad creo que debieras simplemente dejar que todo ese dolor y esa frustración que tienes se vaya.

- Llorar no resuelve nada.

- Podría darte un poco de alivio. Tenlo en cuenta por lo menos ¿de acuerdo?

Llorar.

El concepto le parecía tan tonto, infantil, un signo de total debilidad… tan imposible porque llevaba casi una hora intentando cumplir con el estúpido favor de Drew sin conseguir que una sola lágrima abandonara sus pupilas.

Entonces se dio cuenta, que durante todo ese tiempo, todos esos momentos en que sentía su corazón detenerse abruptamente… nunca lloró. No lo había hecho ni una sola vez desde que iniciara el viaje, hace más de dos meses. Entonces comenzó a sentir que ella era exactamente igual a esa tormenta fuera de su ventana, tan intensa y devastadora que nunca se apaciguaría, no hasta que pudiera llover. Tal vez era la única forma de no dañarse más a si misma, tal vez si pudiera…

- ¿Misty?

Podía ver a través del reflejo en la ventana la cara de Ash que se veía genuinamente preocupado por ella. Apretó las frazadas que la cubrían y que no le habían proporcionado ningún calor en toda la madrugada. Sin voltear, respondió.

- ¿Qué quieres Ash?

- Yo… no quiero molestarte, es solo que iba camino a la cocina, te vi… y solo quiero… quiero saber si estás bien.

- Lo estoy. ¿Eso es todo?

- No… - Dubitativo, se sentó al otro lado del sillón, asegurándose de no perturbar en lo más mínimo a Misty que estaba sentada con sus rodillas pegadas a su pecho, rodeada de cobijas. – También quería disculparme por mi actitud de los últimos días, – Ella apretó aun más sus frazadas con su mano derecha – sé que eso no enmienda nada, pero trataré que las cosas sean diferentes de ahora en adelante, te lo prometo Misty solo… sólo quisiera que tuviéramos nuestra amistad como era antes.

- No creo que eso sea posible. – Murmuró, pero el cristal retenía todos los ruidos del exterior manteniendo el interior lo suficientemente silencioso como para que Ash lograra escucharla y esa frase le heló la sangre más que el horrible temporal que azotaba en las montañas.

- Puede parecerte así, pero no importa porque... ¡Porque yo haré todo de mi parte para que todo vuelva a ser como antes! Sé que es mi culpa que todo esté mal en primer lugar y sé que… - Con las últimas palabras de Ash haciendo estragos en su mente, decidió simplemente no seguir escuchándolo. Empuñó aún más la tela, reprimiendo las ganas de gritarle que tenía razón, que todo era su culpa que todo se había hecho un caos gracias a él. Su enojo y frustración se amplificaba sin que el entrenador realmente pudiera notarlo, él sólo recitaba sus disculpas una y otra vez - … Te juro que yo enmendaré todos mis errores, ¿solo dime que tengo que hacer para que estés bien de nuevo? Por favor, Misty, dímelo, ¿dime que tengo que hacer?

Sus labios no contestaron, su mente y su corazón, en cambio, tenían una respuesta clara para esas preguntas y un pensamiento se formó en contra de su voluntad.

"Solo tenías que quererme a mi, Ash. Enamorarte de mi y no de ella, eso era lo único que necesitaba para estar bien, para ser feliz. Solo tenías que… amarme, aunque fuera solo una parte de lo mucho que yo te amo"

Todas esas cosas que no había permitido que la lastimaran por completo llegaron de golpe: Ash y May, su noviazgo, el primer beso que presenció de ellos, el "te quiero" que escuchó aquella tarde en el muelle, la indiferencia que casi la destruye...

Sin siquiera darse cuenta, ya estaba llorando ahogadamente puesto que su voz no era capaz de manifestarse a la par de las grandes gotas que en segundos empaparon todo su rostro de porcelana, el cual se mantuvo cubierto por un manto de obscuridad, permitiéndole a su llanto seguir emanando francamente sin que esto fuera notado por Ash, pero no se lo iba poder ocultar por siempre.

- ¿Misty…? ¿Misty que tienes? - Su voz se quebrantó al notar una lágrima rodar por su mejilla, después otra y una más, aunque estaba seguro que dolía sobremanera el silencio de su amiga quien no abría los labios, ni siquiera para dejar escapar un sollozo. Ella sólo seguía quieta, mirando por la ventana, dejando que de sus ojos siguieran saliendo esas enormes lágrimas.

Ash estiró su mano, sus dedos desenrollándose en el aire, deseando tocarla, arrepintiéndose en el último momento. Se daba cuenta que Misty estaba llorando, que llevaba haciéndolo desde un par de minutos atrás aunque tratara de contenerlo y sobre todo, sabía que esa sensación oprimiendo su pecho era la intensa culpa que sentía por verla así.

- Misty... - Se atrevió a susurrar logrando que sólo volviera más su cabeza hacia la ventana. Se daba cuenta que ella no lo quería cerca, pero no le importó y también sabía lo tonta que sonaría su siguiente pregunta, pero necesitaba intentar saberlo - Misty...Estás... ¿Estás bien?

De nueva cuenta, su silencio fue la única respuesta aunque por más que intentara mantenerse en esa pose fría y rígida, su exterior comenzaba a desmoronarse tanto como ya estaba deshecha por dentro. Soltó las mantas y relajó un poco las piernas. Con la manga de su pijama limpiaba su cara para poder mirar al joven y contestarle algo, más le resultaba imposible detener su llanto.

Toda esa imagen descomponía por completo a Ash sin que se atreviera a volverle a preguntar algo porque sabía que sus cuerdas vocales estaban hechas un nudo al igual que su corazón por verla así: con su cabello suelto de mechones naranja que se pegaban a sus mejillas por la humedad que en ellas existía, su cuerpo tan delgado y visiblemente agotado que deseaba rendirse al cansancio aunque ella no iba a permitírselo y su mano izquierda envuelta en ataduras de metal que seguro no debían resultar cómodas mucho menos agradables.

- Es tu mano… ¿Te duele? – Ash no solo señaló lo que había llamado su atención sino que, acercándose a ella tomó delicadamente su mano cubierta por la férula, esperando no lastimarla sin lograrlo del todo, pues pudo ver una breve mueca de dolor en Misty al momento que su llanto se intensificaba. – Siento que te hayas lastimado… Es mi culpa, lo siento. – Cada palabra solo lograba que Misty llorara más, de a poco empezó a soltar leves gemidos o suspiros que dejaban muy en claro su latente dolor y Ash simplemente no lo pudo resistir más. Se deshizo de toda distancia entre ellos, no le importaba que no lo quisiera cerca o que pusiera resistencia, no importaba si le gritaba después de eso o solo se alejaba molesta, no le importó nada y rodeó sus brazos a la espalda de la chica, envolviéndola en un fuerte abrazo – ¿En verdad te duele mucho? – volvió a preguntar sin pretender obtener una respuesta, pero así, con su rostro enterrado en el pecho de Ash, Misty se atrevió a hablar.

- Más de lo que te puedes imaginar.

Y volvió a aferrarse como lo hacía con las mantas momentos atrás, solo que ahora de la camisa de Ash mientras que él, comenzaba a mecerla suavemente, haciendo aun más intenso su abrazo. Se mantuvieron así por unos segundos, en los que Ash intentaba reconfortarla sin lograr nada. Pasaba con suavidad sus manos por la espalda de la chica y después por su cabello sin que esos gestos ayudaran de algo.

- Te… te prometo que nunca volveré a desobedecerte otra vez, te prometo que siempre estaré para lo que necesites y te prometo que te protegeré para que nunca más te vuelvas a lastimar, Misty. Así que por favor, deja de llorar… Todo estará bien de ahora en adelante, solo… no llores más.

Ella parecía no escucharlo, pues solo se apegó más al pecho del chico sin que a él le importara mucho sus acciones, solo siguió repitiendo las mismas disculpas una y otra vez, pasando tiernamente su palma de vez en cuando por las mejillas de la chica enjuagando sus lágrimas hasta que finalmente la chica comenzó a calmarse, rindiendo su cuerpo al cansancio acumulado, cerrando los ojos…

Misty alcanzó a escuchar por un segundo la lluvia que bañaba enérgicamente a la montaña antes de quedarse dormida en brazos de Ash.


No sé que decirles, más que cada parte de este capitulo era muy importante para mi y quería que todo quedara en un solo cap, así que por eso quedo un poco más largo de lo usual, quise darle el tiempo y la descripción que creí correctas para cada escena y espero que les haya gustado.

Por el momento la acción y el suspenso se hicieron de lado, espero que no la hayan extrañado mucho pero no se preocupen porque ya volverán.

También les comento que mi vida vuelve a regresar a los transportes públicos, donde normalmente escribía más, así que ilusionarlos mucho, espero escribir más de ahora en adelante. n_n

En fin, ya saben que cualquier comentario o sugerencia es bien recibida y casi se me olvida decir que este super especial cap (lo es para mí) esta dedicado a Ya-chan. FELIZ CUMPLEAÑOS MUY MUY MUY MUY ATRASADO YA-CHAN

SirenaMisty. Mas emociones aun en este cap :P Espero que te haya gustado

LadyKya0. Bueno como dijiste, Ash si que tiene dramas mentales, no sabe ni lo que siente el pobre, pero de poco en poco...

Tibetana. Definitivamente llegará el momento en que Ash sufra, aqui lo hizo un poco, pero tienes razón, no bastará con solo eso para que todo esté bien, te lo prometo, le costará y mucho ;) y creo que Drew siguió siendo genial en esté cap.

Elphie. Si ya sé que el odio hacia las acciones de Ash iba a ser desmesurado, pero ni modo así tenía que pasar por ahora, espero que algún día lo perdones? y sobre Drew... espero que lo olvides? :P jaja porque ya se fue!

Si sé quien eres. Y te desapareciste del Face! T_T Creíste que no lo iba a notar? Por queeeeee? Porque Arceus por queeeeee?

Ya-Chan. Pero si tu escribes genial la acción, y las emociones y todo! Sabes que me encanta y tambien ya me voy a poner a trabajar en ya sabemos que n_n' sorry por eso. De nuevo feliz cumple muy tardado, el proximo año estaré mejor preparada lo juro.

Harukaze Tamiya. Me alegra saber que te gusta todo lo que tanto me esfuerzo en plasmar bien, espero que perdones la tardanza y sigas disfrutando del fic. n_n

Mistyket. Bueno espero que por ahora, por lo menos por este cap no me digas que faltó acción por que te pego y sabes que espero tus comentarios al respecto, si logré mi objetivo o no ;)

Amy. Yo lo sé! Yo tampoco culpo a Ash ni lo quiero matar porque sé que solo es un tonto confundido y hasta lastima me da, la verdad, pero de a poco se irá componiendo en sus acciones también, aquí es solo el inicio.

Eliih Him. Es horrible cuando lees una historia con muchos capitulos y de repente acabar todos y saber que falta mucho mas! Lo sé, me ha pasado :P pero intentaré avanzar mas rapidamente y que no tengas q esperar meses por un cap nuevo ;)