Hola de nuevo! Seguimos con este fic al que de repente le salen más capítulos de lo planeados, así que aún queda mucho camino por recorrer. En fin no tengo muchas explicaciones, así que solo espero lo disfruten n_n

Capítulo XXII. 24 Horas de Ventaja

Sus pasos sobre el pavimento de las calles vacías y silenciosas.

El ínfimo goteo de sangre escurriendo desde su frente hasta su ropa.

El jadeo que escapaba aún en contra de su voluntad resonando en la noche... El llanto que finalmente se hizo presente sin que lo pudiera detener.

Todo pasó tan rápido que aún le costaba entender que había ocurrido, sobre todo la parte en que su atacante era ese quien se decía ser su mejor amigo, ahora, lo que ese hombre quería de él... Iba más allá de cualquier historia de terror.

Convertirlo en un conejillo de indias, hacer uso de él para fines ruines y egoístas.

Eran un montón de delirios provenientes de una mente enferma, aún así, los resultados de sus investigaciones y ese enfrentamiento en su laboratorio indicaban que no se trataba de ninguna broma.

Él era una pieza clave para un cambio total en el mundo que de estar en las manos equivocadas, solo representaría una amenaza para la humanidad.

Se detuvo de golpe cuando sus pies no le dieron para más, cayó de rodillas, intentando llenar sus pulmones nuevamente antes de seguir corriendo. Debía alejarse tanto como le fuera posible y encontrar un lugar seguro, porque pedir ayuda a las policía no serviría de nada, eso también le había quedado muy claro minutos atrás.

Si quería mantener a salvo lo que más amaba debía desaparecer, sin dejar rastro, algo que bien podía hacer una vez que hubiera dejado la ciudad, podía afinar todos los detalles fuera de Viridian... Su mirada entorpecida por el sudor parecía poder enfocarse solo en su alianza dorada, adornando su mano derecha y al hacerlo, el llanto regresó con fuerzas renovadas.

No podía, no quería irse así... Sin verla de nuevo, sin besarla una última vez, sin decirle personalmente porque todos sus planes se desmoronaban para convertirse en lindas ilusiones que no podrían ser realidad.

"No podrás esconderte de mi, Aidan, te conozco a la perfección. Te encontraré... Te lo juro."

Recordaba la sentencia de su ex amigo y su fría mirada al hacerlo. Le creía, si no era más inteligente que Nick sería solo cuestión de tiempo para que se volvieran a encontrar o peor aún, que los encontrara a ellos.

Sería mucho más perspicaz qué él, siempre. Al despuntar la mañana, se iría, teniendo en cuenta con quien lidiaba para no darle nunca la oportunidad de capturarlo, al contrario, encontraría una forma para derrotarlo y terminar definitivamente con esa pesadilla... Así sería a partir del amanecer porque esa noche, necesitaba hacer algo más.

Miró su reloj que marcaba un poco más de la una de la mañana. Sabía exactamente dónde y en qué condiciones dejó a Nick, eso por lo menos le daría un poco de ventaja... Unos cuantas horas, un día cuando mucho.

- Es más de lo que necesito para despedirme...

Decretó al fin, levantándose dispuesto a encontrar un teléfono y con él, la forma de emprender ese adiós que sería el más amargo de su vida, pero se convertiría en el único sustento para sobrevivir día a día desde ese momento y para siempre.

Esa madrugada sería la última vez que vería a su amada esposa, Delia.

oOoOoOoOoOo

- Voy a preguntar una vez más…

No podía mantener los ojos abiertos, estaba cansada, sus muñecas ardían por las ataduras que mantenían sus brazos en alto y sus piernas suplicaban por descanso, pero estaba forzada a mantenerse en pie. Sentía una intensa desesperación, deseando que esa situación terminara, ya no le importaba si eso lo conseguía con su propia muerte, solo quería que el dolor, la confusión y la desesperación acabaran.

- P-por favor… ya no puedo… - Intentó suplicar por clemencia, pero sus lamentos fueron desechados por ese hombre que llevaba torturándola por días. Él, le sujetó la barbilla obligándola a mirarlo, había mucha ira irradiando de esa mirada azulada y todo ese odio estaba dirigido hacia ella, como si tuviera la culpa de todo por el simple hecho de no recordar nada.

- La dejaré en paz, señorita Sheppard, lo único que tiene que hacer es decirme todo lo que sepa acerca de…

- ¡Pero ya lo hice! – Gritó desesperada sin importarle si habría alguna represalia por romper en llanto – ¡Ya le dije lo que sé de ella!

- ¡Que la conoció en la calle! ¡Qué la vio una sola vez! ¡¿Espera que me crea esas patrañas?! – Apenas si se contuvo de darle una bofetada a la chica que estaba a su merced y que seguía llorando descontroladamente.

- ¡Es la verdad!

- ¡Mientes!

- No, no lo hago, ¡ya le dije lo que sé! Lo que pasó ese día: me topé con ella, con Misty, en… en la calle trece de Goldenrod, so-solo la acompañé hasta la playa donde se encontró con un chico… ¡eso fue todo! Le digo la verdad… lo juro, es todo lo que…

Quería desmayarse, por lo menos así conseguiría un poco de paz, pero no se lo iba permitir, no lo había hecho por días. El hombre frente a ella acercó su mano cubierta con un guante negro hasta posarla en su vientre, Lindsay sabía lo que sucedería después de eso y no pudo más que gritar con anticipación a la descarga eléctrica que se extendió desde su estómago hasta todo su cuerpo. Después de unos segundos la tortura terminó, el destello de su castigo desapareció y el silencio reinó por unos segundos en esa habitación fría.

- ¡Bien! Entonces hábleme de él, del chico que la esperaba.

- Ya se lo dije antes… yo no lo vi bien… era solo un chico… solo un chico normal…

Su cuerpo no pudo resistir más, finalmente perdió la conciencia sin que le importara mucho que harían con ella, ya no tenía fuerzas para luchar.

Nick, por su parte estaba furioso, no solo había tomado los tres días que Blake le permitió retener a Lindsay, sino que llevaba cerca de una semana con ese interrogatorio a la rubia que seguía repitiendo lo mismo una y otra vez. ¿Cómo podía seguir mintiéndole? ¿Por qué parecía que Misty, a quien realmente quería causarle aún más daño que a la chica frente a él, parecía tan intocable?

No por mucho, no podía escapársele de las manos, no de nuevo, no como Aidan…

Con esos pensamientos como motor de sus acciones, estaba dispuesto a sacarle la verdad a Lindsay, así fuera con su último aliento, pero antes de que volviera a ejercer otro castigo sobre la desvanecida chica, las puertas se abrieron de par en par, dando paso a la única persona con la autoridad suficiente para detenerlo.

- Veo que sigues con este nuevo pasatiempo tuyo. – Habló con despreocupación el jefe de Nick, sin inmutarse por ver a la chica en tan deplorable estado, eso era algo que realmente no le importaba. – Te dejaría continuar con eso, pero me temo que hay cosas más importantes por hacer que torturar a una pobre niña.

- Esos asuntos pueden esperar.

- No, me temo que esos asuntos son tu trabajo, el cual espero que hagas sino quieres ser tu el que esté en lugar de esa niña.

- La que debiera estar en su lugar es…

- ¡Misty! – Blake soltó una risotada sarcástica. Nick si que era un hombre un tanto desquiciado, algo que supo desde que lo conoció y de cierta forma era por lo único que lo había dejado unírseles, porque era esa su motivación a realizar muchas cosas que otros no se atrevían, pero sin duda esa cualidad, en momentos como este, era un inconveniente. – Ya me tienes harto con eso, además que es una tontería, una pérdida de recursos, de tiempo ¡y no pienso permitir que continúes con tus estupideces! Suelta a esta niña o mátala, no me importa, solo sé que no nos sirve. En cuanto a tu Misty, olvídate de ella antes de que…

- No. – sentenció Nick con una determinación que no lograba tener con nada, más que con su búsqueda por Aidan. Ahora, volcaba esa misma devoción hacia ella. – No pienso dejarla escapar así de fácil, ya no más. La encontraré ahora mismo y la haré pagar por todas las veces que se ha puesto en mi camino.

- ¿Ah si? ¿Y como piensas hacer eso? Desperdiciaste siete días intentando sacar información de la señorita Sheppard, que dudo esté entrenada para resistir este tipo de tortura, si no te dijo nada es porque nada sabe. No tienes forma de conocer su paradero. Entonces. ¿como piensas hallarla, cuando tampoco has conseguido encontrar nuevas pistas sobre…?

- ¡Ella no es Aidan! No es tan lista, - "No tanto como él" Pensó fugazmente, para después mirar con determinación a Blake – No pudo ir muy lejos, tal vez esté en algún lugar cercano a Goldenrod… - Sin intenciones de seguir conversando con Blake ni tampoco interesándole su opinión al respecto, salió de la habitación a pasos rápidos. No importaba que fuera una locura, su siguiente objetivo estaba claro y no tenía tiempo que perder. Comenzó a hablar por radio conforme avanzaba por los pasillos de la base de la que saldría pronto. – Escuadrón tres-cero-tres y tres-cero-cuatro, los necesito a todos en el hangar. ¡Ahora!

"Hay una rata que debemos encontrar"

oOoOoOoOoOo

- No, ¡eso no es verdad! ¡Es imposible!.

- Examina tus sentimientos, sabes que es verdad.

- ¡Nooooooo! ¡Nooo!...

El televisor no estaba precisamente con volumen moderado y los efectos especiales en las escenas de extrema acción debían por lo menos entretenerlo, pero no podía ni siquiera concentrarse. Los diálogos, los sonidos, la música... Todo era solo ruido de fondo para sus pensamientos que no podían enfocarse en otra cosa, solo en el mismo problema recurrente que desde hace once días no le daba paz.

Misty.

Cerró los ojos apretándolos fuertemente para después posar sus dedos en ellos, frotando los párpados, buscando darse algo de alivio. ¿Estaba cansado? Bastante, su mente no le daba tregua y cada pensamiento negativo se iba convirtiendo en fatal, en pesadillas por las noches o miedos irascibles que empeoraban conforme pasaban los días y su mejor amiga se negaba a mirarlo o reconocer su presencia, ni hablar que pudiera perdonarlo pronto.

¿Es qué tan intolerables habían sido sus actos? Era verdad, se había portado grosero con ella y siempre se resistió en verla como una figura de autoridad con respecto a las decisiones tomadas durante ese viaje, pero ¿eso ya era razón suficiente para que ahora Misty lo viera como una... peste? No estaba seguro si esa era la palabra indicada, solo sabía que así se sentía cada vez que ella lo miraba fríamente, con cada monosílabo que le dedicaba a regañadientes solo para no dejar sus preguntas en el aire o cada vez que intentaba acercarse y lo único que recibía de ella era un portazo en la cara.

¡No era justo! Sobre todo no tenía sentido. Aquella primera noche en la cabaña, cuando hablaron en la madrugada, estaba seguro que ella se había dado cuenta de la sinceridad en sus disculpas y el total arrepentimiento de sus actos. Después, cuando por fin terminó de desahogarse, cayendo vencida por el cansancio, sus manos se habían aferrado a él. Allí se dio cuenta que si no lo perdonaba, por lo menos necesitaba de su presencia, así lo había entendido cuando la única forma de hacer que lo soltara fue repitiéndole una y otra vez que no la abandonaría, no volvería a defraudarla.

"Yo siempre estaré a tu lado Mist, yo siempre te cuidaré."

Susurró en su oído, acariciando tiernamente su rojizo cabello, hasta que su cuerpo se relajó por completo, entonces él supo que por lo menos esa noche no la quería dejar; la amoldó sobre si, asegurándose de no lastimarla y que descansara cómoda, rodeó su cintura porque era la única forma de asegurarse que no fuera a moverse demasiado y se lastimara al hacerlo... O esas fueron las excusas tontas que se decía a si mismo para mantenerla así, junto a él, aunque la realidad era que la quería allí, cerca de su corazón.

¿Ella recordaba eso?

No, tan solo estaba presente en ella el dolor, el rencor, mismo que parecía crecer día a día. Temía que al igual que un terrible cáncer, terminara por vencerla, por convertirla en otra persona, una que siempre lo odiaría... El solo pensamiento que algo así ocurriera resultaba insoportable.

- Se supone que ésta película era la mejor de la saga y... esos críticos no podrían estar más equivocados, ¿no lo crees?

- S-si, en extremo aburrida. - Fue lo primero que se le ocurrió responder al cuestionamiento de su novia que había girado la cabeza para escucharlo, después se levantó con pesadez para quitar la película del reproductor. May también se notaba hastiada, aunque por razones muy diferentes a las del moreno.

- Bueno por lo menos pasaron cinco horas más de cuando empezamos el maratón, deben de ser las seis de la tarde ya, ¿cierto?

- De hecho, son solo las dos y media.

- ¡Agh! ¡Ya me aburrí de esta tonta cabaña! - Gruñó al dejarse caer sobre el mullido cojín sobre el sofá para después ahogar un grito en él. La dramática expresión de May resultaba graciosa, pero lo mejor que obtuvo de Ash por su actuación fue una sonrisa ladeada. Últimamente ni la compañía de la castaña que tanto bien le hizo en el pasado parecía mitigar su tristeza. Aún así intentaba ser agradable con su novia.

- Tranquila, No ha sido tan malo estar aquí.

- Solo porque te tengo a ti - Su voz sonó hueca, pues se negó a separar su rostro de la almohadilla y solo extendió una mano hacia Ash que estaba a su lado; él solo tomó sus dedos por unos segundos. - De otra forma estoy segura de que me volvería loca.

- Lo importante es que tenemos buena compañía - Ante ese comentario si levantó la mirada hacia Ash y le sonrió, se estaba comportando tan serio los últimos días que comenzaba a temer un distanciamiento entre ellos, la mueca amable qué le dedicó su novio fue suficiente para alegrarla de nuevo. - Además tu idea de un maratón no ha sido mala, la elección de las películas... tal vez un poco.

- ¡Eran las únicas que había! - Volvió a hundir su rostro como signo inequívoco de su molestia, fue hasta entonces que consiguió escuchar la risa de Ash, sin duda su acto exagerado podía traspasar cualquier coraza que él se empeñara en mantener. Ash acarició sus cabellos castaños brevemente antes de levantarse para tomar un nuevo estuche. No pudo evitar preguntarse quien había dejado allí esa colección de películas que parecían nunca fueron usadas. El curioso misterio dejó de interesarle rápidamente y se limitó a desprender el disco de la caja, dirigiéndose con él hacia el televisor.

- Pero ya vamos a la mitad de la saga así que es mejor si vemos la continuación, ¿te parece?

- Meeh, no se pierde nada. Supongo que es más entretenido que solo ver la pared o morirme de aburrimiento en mi habitación.

"Como lo hace Misty"

Los dedos de Ash por poco dejan escapar el disco que intentaba colocar. Así de fácil volvía todo el malestar que la pelirroja provocaba. Si, su presencia se había vuelto tóxica para él, pero no lo atormentaba más que su ausencia. El estar lejos de ella era una situación que intentaba remediar tanto como le era posible.

- Podría ser más entretenido si estamos todos y comentamos sobre lo mala que es… ¿No lo crees? - Ash continuó haciendo ajustes para la siguiente función, esperando que May reaccionara a su comentario, pero ella no dijo nada, incluso se quedó completamente quieta como si se hubiese dormido o simplemente no quisiera responder a su comentario. Al entrenador no le quedó más remedio que seguir con su casual propuesta. - Tal vez pudieras subir y... preguntarle a Misty si quisiera... ¿Ver la siguiente película con nosotros?

Solo hubo silencio, después... más silencio.

Ash volteó hacia donde se encontraba su novia, callada, hundida de cara al sillón. Se estaba poniendo más ansioso conforme transcurría el tiempo sin que May contestara nada, hasta que, muy despacio, la castaña dejó su trágica pose, irguiéndose de forma normal, para mirarlo detenidamente. Una mezcla de perplejidad, duda y confusión se reflejaba en sus azules pupilas.

No entendía porque Ash le pedía algo así.

- Sería muy difícil que Misty viera películas con nosotros en este momento… - Habló pausadamente provocando un extraño nerviosismo en el entrenador.

- ¿P-por qué lo dices?

- Porque Misty... No está. - En verdad creía que Ash estaba solo bromeando. Parecía difícil de creer que no estuviera al tanto de eso, pero viendo como los ojos castaños se abrían desmesuradamente en sorpresa supo que estaba desprovisto de esa información. No tuvo más remedio que explicarle lo que había ocurrido esa mañana. - Ella se levantó muy temprano para despertarme y avisarme que iría al pueblo en busca de algunas provisiones.

- ¿Pero… por qué? - La pregunta del entrenador sonaba mas que absurda, a May le parecía muy obvio el proceder de la pelirroja sin entender como eso podía alterar tanto a Ash.

- Bueno, supongo fue porque la comida no es mágica, no hemos salido ni una vez y las alacenas se están quedando vacías. - con esa respuesta consiguió irritar mas a su novio que con una mohín molesto negó con la cabeza.

- ¡No hablo de eso! Me refiero a por que no me... Nos pidió que la acompañáramos.

- Le dije justo eso cuando me despertó, pero ella solo ordenó que hiciéramos lo de siempre.

"No salgan de aquí"

May no se vio en la necesidad de repetir la frase que tan harta la tenía porque sabía que Ash la conocía a la perfección, quedando confirmado con el bufido que expresó antes de comenzar a gritar exasperado.

- ¡¿En qué rayos está pensando?! ¡No puede ir sola a hacer algo como eso si tiene la mano lastimada!

- Bueno yo…

- Por supuesto que necesita ayuda de alguien ¿o qué se cree? ¡¿Que puede cargar con las compras así?! - May no podía asegurar si el arrebato de Ash se debía a la incapacidad de decirle todas esas cosas a su amiga o si en realidad se trataba de un reclamo directo hacia ella por dejarla ir en esas condiciones. Frunció el ceño, molesta con la actitud de Ash, parecía que la señalaba como responsable del cuidado de Misty, cosa que no quería ni le importaba hacer. De cualquier manera intentó defenderse frente al arranque del muchacho. - También le pregunté eso, dijo que se iría caminando y aseguró que de regreso su férula ya no sería un problema, no entiendo porqué, pero fue lo que dijo. Sobre la ayuda… supongo que por eso me despertó, porque si necesitaba de alguien. – Ash se sorprendió con esa última frase y calló por completo, esperando a que May terminara su explicación – Me pidió si podía llevarse a Altaria, supongo que así es como piensa regresar.

- Oh. – Su escuálida contestación solo dejaba entrever la conclusión a la que había llegado después de escuchar todo: Misty si tenía un plan, si necesitaba ayuda, pero no de él, nunca más de él.

Sin agregar nada, se dejó caer de vuelta al sillón para seguir con la misma actividad que por horas llevaba haciendo: pensar en su muy rota amistad sin que se viera ninguna pronta solución, sintiéndose miserable al darse cuenta que la realización de aquella noche con Misty entre sus brazos era solo una tonta ilusión.

Ella ya no lo necesitaba y de a poco estaba dejando de ser su amiga.

Sintió extrañarla terriblemente a pesar de no haberla perdido de vista desde la trágica noche en Goldenrod, a pesar de saberla al otro lado de la puerta de su alcoba en cada día transcurrido en esa montaña, pero ya todo había cambiado y estaba roto… Suspiró de nuevo y el sonido de la exhalación que arrastraba con toda la tristeza fuera de sus pulmones, se diluyó con la música proveniente del televisor.

Volvió a sentir un vacío en su interior entendiendo perfecto de donde provenía: verdadera e irremediablemente extrañaba a Misty.

La siguiente película transcurrió sin que ninguno hiciera un solo comentario al estar cada uno absorbido por sus propios sentimientos. Ash, consumido por la tristeza y May… por una creciente envidia que auguraba por convertirse en amargura total.

oOoOoOoOoOo

- ¡Ahhhhh! ¡Es genial! ¡Me siento tan libre!

La pelirroja mantenía su mano en alto, admirando en parte el cielo azul y en gran parte lo que le daba esa sensación de alegría: su mano. Agitaba sus dedos a voluntad y en cada uno de sus movimientos soltaba una nueva exclamación de alivio o alguna pequeña risilla.

- Solo ten en cuenta las indicaciones que te di, ¿de acuerdo? - Un hombre llamó su atención de vuelta a la puerta del pequeño consultorio. El doctor sonreía satisfecho al ver a su paciente complacida por los resultados - No quieres volver a lastimarte y tener que usar una férula de nuevo, ¿cierto?

- Claro que no, ¡nunca en la vida! - Se expresó como una niña, haciendo gestos de desagrado ante la idea de tener una limitante tan molesta nuevamente, lo que hizo reír al médico.

- Bueno solo sigue mis indicaciones y si sientes dolor o algún otro tipo de molestias no dudes en llamarme.

- Gracias doctor, no tiene idea de lo feliz que me ha hecho hoy.

- Me alegra ayudar.

Con una ligera reverencia, el hombre se despidió de la jovencita que alegre empezó a caminar por las calles, aún disfrutando por completo la total movilidad en su muñeca izquierda, cargando de nuevo a Marill en sus brazos, algo que no pudo hacer en muchos días.

Las pasadas dos semanas si que habían sido una verdadera molestia y no solo por la férula que le había estorbado hasta para las tareas más simples, Ash también había contribuido a su irritación. En serio parecía esmerarse por hablarle y preguntarle como se sentía; algo que encontraba verdaderamente molesto. ¿La razón? Porque él se empeñaba en querer engañarla.

Si algo había quedado claro en días anteriores a su estancia en Hazel era el poco interés que Ash tenía por ella, por eso, sus actuales intentos de preocupación los encontraba... Falsos. Incluso así, existía una parte de ella que no solo le quería creer, sino que ya lo hacía. Si, la parte que se había revelado ante la decisión de olvidarlo, la parte de ella que sabía lo irremediablemente enamorada que estaba de él. Pero no podía dejar ganar a ese sentimiento, no después de todo el daño recibido por el simple hecho de amarlo.

Sin importar cuanto le costara, sin importar que hacerlo significara perder una parte de ella misma; estaba decidida a pagar ese precio con tal de superar su "tonto enamoramiento" por Ash Ketchum.

- ¡Que te parece si antes de ir al súper mercado compramos algunos dulces para todos! - Dijo entusiasta a Marill tratando de acallar los no tan agradables pensamientos que se hacían mas intensos entre más los quisiera apagar - creo que vi una pastelería unas cuadras atrás, ¿te parece si la visitamos?

- ¡Mar! - El pokemón contestó alegre, ignorando la confusión que existía detrás de la amable sonrisa de su entrenadora y sin más plática caminaron por las calles del pueblo de Hazel a las faldas de la montaña del mismo nombre, en la cual llevaban viviendo ya dos semanas.

Era un lugar muy pintoresco, aunque pequeño. Calles irregulares serpenteando de arriba abajo, sus orillas se llenaban de pequeños negocios con toda clase de cosas en sus aparadores. Misty no se pudo resistir a detenerse un par de veces ante la exhibición de bonitas prendas o a la idea de entrar a ese sitio que ofrecía deliciosos helados. Un lugar encantador era aquel, con un clima un poco más frío que lo que se había sentido en Almond, pero sin duda veía similitudes entre los dos sitios y no dejaba de preguntarse si, tal vez Aidan había escogido sus supuestos refugios pensando que tal vez... Delia disfrutaría su estancia allí.

Sacudió su cabeza por pensar de nuevo en un hombre que no había conocido, pero que, últimamente parecía entender más. Las decisiones que tomó y la vida que había decidido llevar... No había algo que pudiera calificar como mala decisión, estaba segura que de haber estado en la misma posición, habría hecho exactamente lo mismo... A veces sentía que así era, porque aún negando sentir algo por Ash seguía estando igual de dispuesta a dar todo por él.

- ¿Ah?

Tuvo una sensación extraña, una señal de alerta que la desprendió de sus cavilaciones, indicándole que había algo fuera de lugar. Por unos segundos más miró frente a si. Se encontró con su propio rostro en el vidrio del aparador de una tienda de ropa, sus pupilas buscaron algo más en ese reflejo encontrándolo en seguida: alguien la observaba.

Del otro lado de la calle había un joven de apariencia agradable, cabello obscuro, piel clara y de unos ojos tan azules que se mantenían fijos en ella. El chico que pretendía leer una revista a las afueras de una cafetería parecía más interesado en Misty que lo que se supone estaba leyendo.

No podía ser... Tal vez estaba imaginándolo, caminó lentamente por un par de tiendas más, concentrándose en admirar los bonitos vestidos o demás objetos atractivos que allí se exhibían, pero no podía, no mientras ese sujeto se siguiera moviendo junto con ella, copiando su camino, deteniéndose o avanzando a pasos lentos exactamente como lo hacía y esas pupilas azules seguían reflejándose cada que se acercaba a un nuevo aparador. Allí seguían, frías, acechantes.

No había forma de saber mucho sobre su nuevo acosador, no podía voltear y estudiarlo con mayor detenimiento, tampoco encararlo; ninguna de esas opciones eran prudentes sin saber que tan peligroso pudiera llegar a ser. Lo único que se le ocurrió fue ganar tiempo. Al fin entró en la pastelería que había indicado a Marill antes, tardándose de más escogiendo bocadillos, aunque no pensaba ya comprar nada, lo único que hacía era esperar a que el chico se fuera.

Salió de la tienda y sintió alivio cuando ya no lo vio del otro lado de la calle, pero no significaba que se encontrara a salvo, eso lo supo cuando casi chocó con él en la entrada de la pastelería de donde intentaba escapar presurosa.

- Mis disculpas, señorita. - Él se excusó de forma amable, haciendo un ligero gesto de reverencia, para después volver su mirada al rostro de Misty, quien no podía evitar sentirse examinada - No me fijé por donde iba, perdone mi torpeza.

Aunque siguiera con su papel de tipo amable y se viera como un chico normal, quizás de su edad, Misty sabía que algo no andaba bien, sentía la necesidad de esconderse y no permitir que la mirara tan intensamente. Lástima que su ligero suéter rosa no tuviera gorro o que el clima no le diera excusa para sacar sus lentes de sol, evitando que él pudiera guardar una imagen tan fiel de su apariencia.

- No hay cuidado. - contestó al cabo de unos segundos que sintió eternos - Que tenga un buen día. - Ella también podía jugar a ser cortés y esperaba que con eso terminara la extraña interacción, pero eran otras las intenciones del joven que parecía no querer quitarse de su camino.

- Quisiera enmendar mi error, quizás podría invitarte algo o...

- Eso no será necesario. - Nuevamente escondía nerviosa la vista mientras que él continuaba de pie y no es que se estuviera volviendo paranoica, pero podía asegurar que seguía acercándose, como si en cualquier momento intentara algo más que solo obstruirle el paso. - Mi... Padre me espera cerca de aquí, debo ir a buscarlo. Si me disculpa, me reuniré con él ahora.

- Claro, señorita. Perdone mi atrevimiento. - Hizo una reverencia final antes de hacerse a un lado y permitirle la movilidad a una asustada Misty que hizo su mejor esfuerzo para verse despreocupada y caminar con tanta tranquilidad como le fue posible.

Después de avanzar una distancia considerable, acercó a Marill a su barbilla. Estaba consciente de la sensibilidad auditiva de su pokemón y pensaba aprovecharla.

- Marill, ¿puedes reconocer entre la gente la voz del chico que acaba de hablarme?

- ¿Mar...?

- Luego te explico, solo dime si crees poder hacerlo.

- Mar-mar. - Susurró asintiendo levemente, solo para indicarle a su entrenadora que si era capaz de hacerlo.

- Bien, quiero saber si está cerca de mi y si escuchas algo extraño, cualquier cosa, me avisas en seguida, ¿de acuerdo?

El ratón acuático cerró los ojos concentrándose en la tarea que se le había encomendado, mientras Misty continuaba su camino como si nada malo ocurriera. Tal como ella lo sospechaba, Marill escuchó los pasos y la voz del joven a escasos metros de ellos, pero, ¿cómo era posible que hablara, si iba solo? Llegó hasta sus orejas el sonido de un click, luego otro más y la estática que al silenciarse dejaba escuchar una voz más lejana, casi hueca. Claro, estaba haciendo una llamada por radio, una donde mencionaba...

- ¡Marill! - Exclamó asustado dando también un ligero salto que fue limitado por los brazos de su entrenadora alrededor de él, pero eso fue suficiente para alertarla.

- Ese chico... Es peligroso, ¿cierto? - Preguntó en susurros al pokemón que solo movió la cabeza afirmativamente. - ¿Qué tanto? - Marill quiso poder hablar, informarle a Misty exactamente lo que escuchó a ese joven, lo que hablaba acerca de ella... No pudo hacer más que mover su cabeza tanto como pudo para darle a entender que estaba en un gran, inmenso riesgo. Misty solo suspiró. - Puedo salir de ésta, solo necesito tu ayuda Marill, ¿de acuerdo? - El volvió a asentir decidido. - Bien, esto es lo que vamos a hacer... - Misty susurró a su oído el plan que ágilmente había formulado y al cabo de unos segundos, teniendo sus órdenes claras, el pokemón saltó de sus brazos para empezar a correr descontrolado por las calles.

- ¡Marill, espera! ¡Te vas a perder! - La pelirroja lanzó un grito un poco más preocupada de lo que realmente estaba y al correr, sus ademanes eran un poco más desesperados de lo que realmente debían ser, pues sabía que su pokemón no se perdería de vista. - No te vayas, por favor, ¡no me puedes dejar aquí, no sabría a donde ir! - Continuó con su actuación, hablando aniñada al correr por las calles que bajaban, haciéndose más estrechas y el flujo de gente disminuía. Al encontrar un sitio de verdad apartado, Marill dio un rebote final antes de encarar brevemente a su entrenadora, mirándola con intensidad para después desaparecer por la calle que estaba a su izquierda.

Misty lo siguió y con decisión entró a lo que resultaba un callejón solitario donde lo único que se veía era un estrecho camino enmarcado por dos enormes paredes de ladrillo; la salida al otro lado desembocaba de nuevo al tránsito de automóviles y personas que desde allí sólo era un leve murmullo, pues a lo largo de diez metros no se veían mas que algunos contenedores de basura, papeles tirados y pequeñas ventanillas muy altas como para ser alcanzadas desde el suelo.

Era el lugar perfecto para lo que tenía planeado, solo quedaba una duda: Ese hombre que la seguía, ¿habría mordido el anzuelo? Esperaba que así fuera.

Acomodó las mangas de su suéter hasta los codos, luego, se aseguró que el cinturón donde tenía sus pokebolas estuviera fijo sobre el short de jean y al alcance de sus dedos. Estaba preparada para todo, aunque por dos minutos de completa quietud pensó que estaba a salvo, que no tendría que enfrentarse al extraño sujeto... Una pared se formaba del otro lado del callejón cerrando la salida. Allí estaba el indicador inequívoco que esa pelea apenas comenzaba.

- Realmente eres tonta - Escuchó la voz del joven, ésta vez desprovista de toda la amabilidad que había mostrado en su casual encuentro. Misty no volteó, se quedó quieta, esperando que se acercara más a ella, lo cual hizo mientras seguía regodeándose por la "sencilla victoria" que estaba por obtener - Comienzo a pensar que mi jefe es un tonto si creía que te esconderías mejor y mira, no fuiste tan difícil de encontrar, tampoco serás difícil de capturar.

En ese momento Misty volteó luciendo momentáneamente aterrada para deleite de su atacante, pero esa expresión cambió en un segundo, sobre todo al ver que el pokemón de su oponente era un Graveler. Un tipo roca, algo que ya suponía por el obstáculo que había colocado, pero al estar segura que por lo menos tenía una ventaja a su favor, la hizo sonreír más.

- Se nota que no sabes nada de mi.

- ¡No lo necesito para derrotarte! - El pokemón se abalanzó sobre Misty, quien fue un poco más veloz y actuó rápido desplazándose a su izquierda. Los puños del pokemón tipo roca impactaron cerca de unos botes de basura que, comenzaron a moverse de forma extraña, cada vez más rápido hasta que de uno salió una gran cantidad de agua impactando de lleno contra el Graveler.

- ¡¿Qué demo... ?!

- Después de todo, si necesitabas conocerme, porque así sabrías que con un tipo piedra nunca me ganarías. – haciendo a un lado su sorpresa inicial, el joven, volvió a sonreír, acomodó sus guantes negros y sacó otra pokebola del bolsillo de su pantalón. No había nada mejor que cazar una presa difícil.

- Así que... Eres mas fuerte de lo que pareces.

- Mucho más de lo que imaginas. – Misty lo miró desafiante a lo que él solo contestó con un leve bufido.

- Así será muy divertido.

Las acciones de ambos ocurrieron en cuestión de segundos.

El maleante arrojó la pokebola de la que salió un Croagunk atacando con aguja venenosa sobre Marill, quien cayó al instante. El pokemón tipo veneno y su entrenador se sintieron victoriosos momentáneamente por derrotar al ratón acuático con tanta facilidad, solo faltaba hacer algo con la chica que… parecía no mover ni un músculo. La pelirroja estaba totalmente quieta frente a ellos, pero no se notaba atemorizada, ni siquiera cuando Croagunk se dirigió hacia ella a toda velocidad para atacarla con la misma técnica que ejerció en Marill.

Croagunk no consiguió ni siquiera tocarla.

Por debajo de la tierra, emergió el poderoso Swampert de Misty y tomó al pokemón rival por las piernas para después azotarlo contra el piso, haciéndolo desaparecer por el mismo hoyo de donde él había emergido y descargándole una bomba fango a corta distancia. Definitivamente no le dio oportunidad de reacción al Croagunk o a su entrenador, al que sujetó contra la pared inmovilizándolo por completo. Misty se acercó hasta estar frente a él, sacudiéndose un poco de tierra del suéter y sonriendo ligeramente.

- Tenías razón, esto fue divertido.

- Eres una… - El maleante intentó moverse sin mucho éxito. El pokemón que lo sostenía era demasiado fuerte.

- Así que… tu jefe... – No había necesidad de confirmar de quien se trataba, lo sabía a la perfección, no podía ser otro más que Nick. El chico la miró con curiosidad por la forma tan indiferente en la que se refería a un hombre que, por diversas razones, muchos temían en su cuartel. Ella parecía no compartir ese sentimiento. - ¿No te advirtió que no me subestimaras?

- Si lo hizo, pero vi a una pequeña niña debilucha y tonta, así que pensé que como siempre, ese… demente solo estaba exagerando.

- Ya ves que no. – Sentenció cruzándose de brazos, dispuesta a discutir debidamente con su actual presa – Ahora, en lugar de ayudar a tu jefe a capturarme, me ayudarás a mi a escapar de él...

- Claro, - Soltó una ligera risotada - como si hacer tal cosa te va resultar sencillo, - La miró con saña, sobre todo al darse cuenta que la confianza en el bello rostro de la chica se había descompuesto tras escuchar sus palabras - No tienes una idea de cuantas ganas tiene mi jefe de ponerte las manos encima. – No dudó ni por un segundo en las palabras del tipo que, parecía bastante divertido con toda la situación ¿o solo se burlaba del repentino temor reflejado en ella? Cual fuese el caso, él comenzó a reír enérgicamente. - ¿Crees que soy el único que ha sido enviado para encontrarte? Si piensas que solo hay un recluta tras de ti prueba más con un batallón.

En ese instante sintió como si el mundo se derrumbara sobre ella. Sabía que Nick no se iba a quedar precisamente con los brazos cruzados después de las amenazas que lanzó en el último instante que se vieron, pero no esperó que dedicara tantos recursos solo para encontrarla, ni mucho menos pensó que la localizara tan rápido. Si, había sido cautelosa, asegurándose de mantener a Ash – y May – fuera del peligro, nunca pensó que quien debía estar cuidándose era ella misma.

En tan sólo menos de cinco segundos se había hecho una tempestad de pensamientos que arrasaban con su buen juicio, perdiendo por completo contacto con la realidad, algo que su atacante pensaba aprovechar; sus brazos estaban inmovilizados con todo el peso de Swampert sobre ellos, pero sus dedos aún pudieron deslizarse al interior del bolsillo lateral, intentando alcanzar el objeto que le daría la libertad y desataría el infierno que esa tonta niña merecía...

- ¡Marill! - El pokemón que en apariencia estaba desmayado – pero que no había sido más que una buena actuación – se percató de las intenciones del maleante, las cuales eran ignoradas por su entrenadora. Intervino rápido, lanzando un chorro de agua de poca potencia, pero con la precisión necesaria para que arrebatara de la mano el aparato que el joven intentaba usar.

- Ridícula… rata... - masculló al sentirse herido de su extremidad y de su orgullo. Hasta entonces fue que Misty reaccionó, recogiendo del suelo el radio. Era más complejo que uno común, era más grande, con una pantalla táctil que desplegaba un montón de funciones, como mapas, rastreadores… sin duda todo lo que necesitaba para moverse en cada región sin perderse…

Con curiosidad, pensando que encontraría algo de utilidad sobre la organización que la amenazaba contestemente – de la cual no sabía casi nada – intentó usar el aparato, aunque no estaba familiarizada con ese tipo de tecnología y lo único que consiguió hacer fue apretar algunos botones que en apariencia resultaban inútiles, eso fue hasta que se dio cuenta como unas flechas en verde aparecían en la pantalla. Sin querer, estaba realizando una llamada.

Notó su error casi al instante y de nueva cuenta comenzó a apretar cuanto botón u opción aparecía, logrando terminar con la comunicación antes que alguien pudiera contestarle sin siquiera alcanzar a ver algún nombre o indicación de quien era el receptor.

- ¿Eso era lo qué intentabas? ¿Contactar con los tuyos? – Demandó saber a lo que él contestó tranquilo.

- Lo hice hace un rato, solo están esperando que confirme tu captura… - Fue interrumpido por el sonido proveniente del teléfono que ratificaba su sospecha sobre el descuido que cometió Misty segundos atrás - Algo que tu ya hiciste. Gracias por ahorrarme las molestias.

"¡Demonios, Misty! ¡Demonios! ¡Demonios!"

Sostenía el radio con temor y la vibración del aparato solo hacía peor su miedo, porque allí, en la palma de su mano tenía una amenaza latente hacia ella. Cada repiqueteo resultaba más alarmante, agravando la situación, pues transcurrían los segundos sin que tuviera ni una idea de qué hacer.

- Así solo conseguirás que lleguen más rápido - Se mofó el joven, al que parecía no importarle seguir inmovilizado a merced de Misty – Si no contesto, sabrán que algo salió mal y en menos de lo que te imaginas habrá decenas de agentes aquí… en este callejón, del que no podrás escapar.

Por eso no se sentía derrotado, porque a diferencia de la pelirroja, él tenía el respaldo de su organización, el respaldo de un batallón como lo había señalado antes y ella... Estaba sola contra todos y estaría pérdida a menos que pensara algo rápidamente, ¿Pero que podía hacer? No podía acomodar sus ideas mientras ese aparato sonara, aunque estaba consiente que mientras lo siguiera haciendo tenía una ventana de oportunidad... Su única salida. Comenzaba a hacerse muy claro como debía proceder.

- No vendrán si les dices que todo está bien.

- ¿Qué? – Esa afirmación lo descolocó. Sin duda no esperaba que la jovencita fuera tan ocurrente. Misty dio dos pasos y sostuvo el aparato a la altura de la cara de su enemigo.

- Si les dices que tu plan está resultando, que estás por capturarme, ellos te dejarán que hagas justamente eso, ¿no es verdad?

- Estás loca si crees que te voy a ayudar. – Arrastró las palabras entre dientes solo consiguiendo que Misty se abalanzara hasta su rostro el cual tomó violentamente. Nunca sería ella quien hiciera ese tipo de cosas, pero su vida dependía de ello, lo miró tan amenazante como pudo antes de pronunciar cada palabra con firmeza.

- Y tu serías un estúpido si crees que vas a salir vivo si te niegas a hacerlo.

Sus miradas estaban fijas en el otro, Misty parecía decidida a cumplir con su sentencia en caso de no obtener la cooperación del chico que parecía poco impresionado, pues aún conservaba una sonrisa ladeada.

- Haz lo que te digo, ¡AHORA! - Volvió a repetir con algo más de desesperación conforme transcurrían los segundos y el radio seguía timbrando. Misty estaba segura de que aquello no podía significar nada bueno, que algo debía hacerse o cualquier mínima esperanza de escapar se desvanecería. A punto de darse por vencida y solo huir cuando aún podía hacerlo, un carraspeo por parte del joven le indicó que debía esperar solo un poco más.

- Está bien, - Al fin contestó con tranquilidad, chasqueando la lengua. Parecía haberse entretenido con ella y pensaba seguir haciéndolo, aún tenía la idea que cazarla, iba a resultar bastante interesante - Lo haré solo porque estoy seguro que igual no tienes oportunidad de llegar muy lejos.

- No me importan tus razones con tal de que lo hagas. - Dijo molesta moviendo un par de botones para poner la llamada en alta voz, contestar y después acercar el aparato al rostro del joven una vez más para que pudiera hablar.

- Agente Travis. – Habló con tranquilidad, sin despegar la mirada de los ojos atentos de la pelirroja.

- ¿Qué crees que es esto? ¿Una llamada para saludarte? - la voz del otro lado de la línea no se escuchaba para nada complacida. Misty intentó reconocer si se trataba de Nick, pero la poca claridad de la transmisión no le permitía asegurar si era él o se trataba de alguien más, podía ser algún encargado de la misión encomendada a quien sabe cuanta gente para capturarla. – Ya has tardado demasiado para secuestrar a una tonta niña, – Ambos fruncieron el ceño; a Misty seguía sin agradarle que pensaran así de ella y Travis… solo deseaba decir que efectivamente, era solo eso, pero su actual situación establecía todo lo contrario. – supongo que ya tienes asegurado el objetivo.

- Voy a necesitar más tiempo, señor, yo... La perdí de vista.

- Si es una broma, es una de muy mal gusto, Travis. Entiendes que esta es una misión que debimos haber concluido hace días y si no se había hecho era porque ya habíamos revisado medio territorio en Jotho sin tener una pista de su paradero, ahora la encuentras ¿y la dejas escapar? ¡Es una falta imperdonable!

- Lo sé, señor, pero le aseguro que tengo todo bajo control. Yo mismo me encargaré de entregar a la chica – Su contemplación sobre ella se volvió más intensa, en verdad creía que ni con ese truco podría librarse de él. – Lo prometo.

- Bien, te dejaré que lo hagas y solo porque es una tarea fácil, pero si para mañana temprano no has llegado aquí con ella, enviaré refuerzos, lo que menos queremos es que el objetivo cambie de localización.

- Entiendo, señor.

- Mantenme informado y por favor, contesta tus malditas llamadas.

- Así lo haré, señor, di…

Sin permitirle decir nada más que pudiera resultar una forma de pedir ayuda, Misty cortó la comunicación, sorprendiendo aun más a Travis con su cauteloso actuar.

En verdad ella no era cualquier chiquilla.

- Escuchaste al hombre, tengo por lo menos… dieciséis horas para regresar a la base, después de eso mandarán a cuanto cadete esté disponible en la zona. A lo mucho con eso ganarás seis horas más…

- Lo que me da por lo menos un día y es más que suficiente para asegurarme de que tu jefe, no me ponga una mano encima.

- ¿En serio crees que voy a dejarte escapar así de fa…?

Marill parecía cansado de escuchar tantas amenazas hacia su entrenadora, incluso más que la propia Misty, sin poder resistirlo, de un rebote en la cara de Travis hizo que su cabeza impactara contra la pared y ese solo golpe logró dejarlo inconsciente.

- No te iba a pedir permiso. – Fue lo último que le dijera al chico que ya no pudo escucharla, estaba realmente noqueado, mientras que ella comenzaba a ser invadida por el pánico. Caminaba de un lado a otro frente al desmayado Travis sin saber que debía hacer primero.

Huir y lejos, era lo más lógico, pero ¿qué hacer con respecto a Travis? Más importante aún ¿qué hacer con respecto a Ash? Los papeles se había invertido, ya no era a él a quien querían, por lo menos no de momento y el seguir viajando juntos solo se transformaría en peligro para quien la acompañara, algo que llevaba meses queriendo evitar, ahora podía hacerlo de una forma muy sencilla: Tenía que alejarse de Ash, probablemente, no volverlo a ver nunca más.

Pasaba sus dedos por su cabello, enredando las hebras conforme buscaba algo de apoyo aunque fuera de la pared más cercana sino se desvanecería, porque, sin importar cuanto se repitiera lo mucho que odiaba a Ash y lo ansiosa que estaba por olvidarlo… De repente, la sola idea de no volverlo a ver ardía dentro de ella, extendiéndose por todo su cuerpo y pensaba que pronto se manifestaría en un llanto incontrolable. No podía, no quería separarse de él, pero cuando empezó ese viaje se prometió a si misma que haría lo que fuera necesario por él, por su bienestar y justo eso se disponía hacer… no sin antes permitirse ser egoísta por una sola vez porque si iba a hacer ese sacrificio necesitaba algo que le diera la fuerza necesaria para llevarlo a cabo… necesitaba verlo una última vez.

- Tenemos que irnos ahora - Ordenó con determinación a sus pokemón al momento que desprendía la única pokebola que no le pertenecía y la que era su vía de escape – Pero antes, Marill… espero que no te importe ver desnudo a nuestro nuevo amigo.

- ¿Mar?

El pokemón entendía que su entrenadora no tenía pensado solo abandonar a Travis allí y estaba totalmente de acuerdo, excepto en la parte que sería él quien hiciera el trabajo pesado.

- Te diré exactamente que hacer, Marill, - dijo alejándose hasta llegar a la esquina por la que había entrado – Pero tienes que darte prisa, no tenemos mucho tiempo…

"Menos de veinticuatro horas, es lo único que tengo para despedirme de Ash y alejarme de él cuanto sea posible"

Pensó brevemente antes de enfocarse en las órdenes que Marill debía ejecutar.


Si, soy mala, lo voy a dejar allí, lo que pasó es que se estaba alargando mucho el capítulo, así que decidí pasar muchas cosas para otro capitulo y así desarrollarlas bien, pero no se preocupen que el próximo cap sale pronto, en tres semanas mas o menos, porque es abril y para los que me conocen saben lo que eso significa ;)

Así que nos leemos pronto.

Canciones que inspiró este capítulo: Warning Sign de Coldplay y 4 Minute Warning de Radiohead.

Ah si... mi explicación sobre Drew... la dejo para más adelante :p

Elphie. Si son medio exigentes conmigo U_U igual hago el esfuerzo por actualizar pronto. Lo del inicio de este cap no explica donde está Aidan, pero espero que igual te haya gustado.

LadyKya. Si... creo que no es tan fácil olvidarse de alguien a quien amas, si lo fuera la vida sería menos dolorosa :P así que... a ver que pasa porque si lo va a intentar y Ash... bueno desde hace dos caps empezó a sufrir, yo sé que no es suficiente pero poco a poco lo seguirá haciendo, espero que eso te haga feliz XD

stf4422. Seguirán mal por un rato más, espero que no sea demasiado feo.

dragón titanico. Son muchas preguntas a las que todavía les faltan unos caps para ser contestadas, espero que sigas leyendo y te siga gustando.

Mistyket. Yo si sé como le voy a hacer pero va a tardar :P para que tengas un poco de paciencia

Anonimus. Pues... Ash ya ha estado bastante celoso de Drew y de momento nadie más le provocará eso

Tibetana. Gracias por el review n_n soy feliz cuando son super largos, lo malo es que no se que tanto contestar jaja solo diré que es cierto, May comenzará a sentir algo de rencor por Misty y ¿que pasará con eso? tendrás que esperar para saberlo.

Nohe la Mejor. La imagen es porque fue un regalo de una querida amiga especialmente para el fic y bueno, ya la estoy convenciendo de que haga otra donde salga Ash para evitar confusiones :P y no te preocupes por odiar a Ash, creo que muchas lo hacen XD Me alegra que te decidieras a leer este fic y espero lo sigas haciendo.

carito. Gracias! n_n