HOLA A TODOS! ¿Sabían que... cuando dije que estaría en junio quise decir Septiembre? jaja ok no U_U la verdad es que he tenido muchas cosas ocurriendo en mi vida y a pesar de realmente tener mucho tiempo "libre" la verdad es que casi no he podido sentarme a escribir mucho en los ultimos meses y de allí el retraso en el capitulo. Todavía pasan muchas cosas en mi vida y espero que se normalicen para entonces si dedicarle el tiempo que se merecen mis fics porque lo crean o no, los amo y quiero terminarlos algún día, en fin, basta de excusas y palabras y disculpas (porque me perdonan ¿verdad?) y vamos a la historia. Espero que lo disfruten!

Capítulo XXIV. Hora de la… ¿Verdad?

"Quiero que me expliques todo, sin rodeos y quiero escucharlo ahora".

No estaba segura cuanto tiempo transcurrió desde aquella orden dada por el entrenador, no podía siquiera acordarse si había parpadeado desde entonces o si por lo menos intentó explicarse o escapar de la situación… Poco a poco comenzó a notar que seguía congelada en el mismo lugar, con el corazón palpitándole a toda velocidad y los ojos bien abiertos sin tener la voluntad de apartarlos de él, aunque en ese momento no reconocía a esechico frente a ella pues no había nada en sus facciones que se asemejaran al Ash que conocía por casi siete años. Quien estaba parado frente a ella era un chico totalmente diferente de facciones serias y envenenado por la rabia, misma que se asomaba del todo en sus ojos pardos.

No tenía idea de qué contestarle, porque estaba segura que intentar excluirlo como lo hiciera en pasadas ocasiones no iba a funcionar y estaba en lo cierto.

- ¿Y bien, Misty? – Su voz sonaba en exceso ruda y varonil, tanto que un escalofrío recorrió a la pelirroja por completo. – ¿Vas a explicarme qué sucede o intentarás zafarte con otra de tus absurdas excusas? ¿Qué dirás esta vez, ah? ¿Qué no debía salir de la cabaña? ¿Qué no es mi problema? La verdad estoy más sorprendido de que no intentaras encerrarme aquí, Marril seguro hubiera estado encantado de cubrir toda la cabaña con un rayo hielo. – Si antes Misty se sentía entumecida, al escucharlo solo aumentó su pánico, pues nunca había escuchado a Ash tan enojado en todo el tiempo que llevaba de conocerlo. – Anda, tengo curiosidad de escuchar cual elaborada mentira inventarás esta vez ¡o quizás es algo más simple! Tal vez solo te quedaste sorda por arte de magia o…

- Eres un ridículo ¡y no estoy sorda! – Finalmente salió de su aturdimiento. Podía ser que aún estuviera alterada, incluso preocupada de lo que Ash pudo haber escuchado de su conversación con Drew, pero no por eso iba a permitir ser tratada de esa manera. – Tu no estás precisamente en posición de reclamarme nada, ¿o se te olvida que no has sido el amigo perfecto? Tu eres quien ha cometido muchos errores aquí y no por eso me la paso persiguiéndote para pedirte explicación alguna, ¡ni tampoco te espío como tu lo haces conmigo!

- Si de verdad crees que voy a dejar el tema solo porque intentas echarme la culpa, ¡pues estás muy equivocada! No te va a resultar tan sencillo deshacerte de mi ésta vez.

- ¡Yo no estoy intentando hacer nada! Solo digo lo que pasó ¿o cómo explicas que estuviste siguiéndome?

- ¡No hice tal cosa! Simplemente no podía dormir y me levanté a buscar algo de comer...

- Mi habitación no es la cocina, Ash.

- No, pero está en el camino a las escaleras y ¡Ey! Un pequeño consejo, si no quieres que nadie se de cuenta de tus misteriosas actividades por el bosque en la madrugada ¡cierra la puerta de tu cuarto! Así nadie notaría tu ausencia.

Ninguna replica salió de labios de Misty quien de pronto recordó ese pequeño descuido por parte suya. Había sido una noche larga, agotadora y la prisa por encontrarse con Drew la arrastraron a cometer semejante estupidez.

De pronto no tuvo nada por decir, nada con que defenderse y la mirada acusante de Ash comenzaba a resultar bastante intimidante, pero no iba a dejar que la discusión acabara allí. Él había cometido faltas más graves, mismas que la habían herido demasiado, así que no le importó cuan afectado se viera él en ese momento, ella lo estuvo más, aún lo estaba. Su inmensa terquedad la convencía de que poseía la verdad absoluta en ese asunto, repitiéndose que el entrenador no tenía motivos suficientes para sentirse traicionado por nada de lo que ella hiciera.

- D-de todas formas no tenías que seguirme.

- Pero claro, ¡qué tonto soy! – Se golpeó la frente con la palma abierta - Por supuesto que no debiera de preocuparme al no encontrarte en ningún lugar de la casa, - Dijo irónico mientras avanzaba hacia Misty. Ella solo retrocedía por reflejo, quería seguir manteniendo cierta distancia, pues Ash se veía más alterado con cada palabra que pronunciaba - No debiera de salir a buscarte por imaginarte en peligro ¿y cómo me atreví a pensar en ayudarte? Al fin y al cabo tu no necesitas nada de mi, ya tienes quien acuda a tu rescate, porque tu héroe es capaz de arreglar cualquiera de tus problemas, ¿verdad?

- ¡Así que todo esto tiene que ver con Drew! – Interrumpió las sarcásticas palabras de Ash con un tinte de enojo en su bella voz. De pronto dejó de sentirse temerosa o inquieta con respecto a la situación y comenzaba a apoderarse de ella una irritación total, misma que se manifestó en el gesto desafiante que le dedicó al entrenador. – Ya me tienes harta, ¡tu y tu estúpido e irracional odio por él! Ni siquiera te interesa lo que me pase, ¡todo este drama solo es porque lo viste aquí!

- ¡Él no tenía porqué estarlo, Misty! ¡Ese es el punto! ¡Él debía estar en cualquier otra parte del mundo menos aquí! ¿Cómo se las arregló para llegar tan rápido hasta un lugar tan apartado en primer lugar?

- ¡Porque yo se lo pedí! Lo llamé solo por el insignificante hecho ¡que es mi amigo y necesitaba su ayuda!

- Si, por supuesto, ¡porque lo que yo te ofrecí en la tarde no es suficientemente bueno para ti ¿verdad?! ¡Porque para ti no vale nada mi apoyo ni tampoco mi amistad! Nada de lo que pueda ofrecerte parece tener importancia para ti. - Quedó de verdad herido al pronunciar aquellas palabras, sobre todo cuando ella no se apuró en sacarlo de su error y solo alejó la mirada. Para Ash, ese gesto solo significaba que eso era verdad. Entonces la tristeza se transformó en enojo al sentir que ya no era relevante en la vida de Misty. - ¿Entonces así serán las cosas de ahora en adelante? Yo te ofreceré mi ayuda y tu acudirás a cualquier otra persona en el mundo porque no me crees capaz de hacerlo? ¿Mejor confiarás en gente que apenas si conoces para pedirles paquetes misteriosos... - Aunque los dedos de Misty estaban bien afianzados al asa de la bolsa que recibió de Drew, la fuerza y velocidad del entrenador fueron suficientes para perder posesión de la misma – en medio de la noche y…

- ¡Ey, regrésame eso! - Se abalanzó sobre el muchacho, quien fue capaz de reaccionar a tiempo retrocediendo, haciendo todo lo necesario para mantener el objeto lejos de las vehementes manos de la pelirroja quien peleaba con todas sus fuerzas por recuperarla. Eso sin duda lo molestó más. ¿Por qué se empeñaba en guardarle tantos secretos?

- ¿Por qué tanta ansiedad?¿Qué me estás escondiendo…? ¡DE NUEVO! – Misty dejó de forcejear. Por mucho que le costara admitirlo comenzaba a notar como su fría actitud y los secretos que le guardaba tenían un efecto nocivo en Ash. Podía constatarlo en ese momento, viéndolo fijamente. Se notaba en verdad triste al soltar un afligido suspiro – Realmente me estoy cansando de todo esto, Misty.

- No sé porque te molestas conmigo – hizo a un lado la pena que sintió momentáneamente por él, cuando era obvio que no había obtenido esa misma cortesía. Él nunca se detuvo a pensar cuanto daño provocaba con sus tonterías y ese razonamiento la hizo contestar toscamente - Es por tu culpa que las cosas estén así. Si perdí la confianza en ti es solo porque tu lo provocaste.

- Si puedo molestarme ¡PORQUE YA TE HE PEDIDO DISCULPAS UNA Y OTRA VEZ!

- ¡Y YA TE DIJE QUE ESO NO ARREGLA NADA!

Se encontraban una vez más en lo mismo ciclo interminable que ninguno de los dos tenía la fuerza de volver a recorrer y el silencio se apoderó de ellos sin que se atrevieran a romper la quietud perenne de la montaña, sobre todo Misty, parecía decidida a desechar del todo la discusión. De vez en vez, la pelirroja fijaba su mirada hacia el corredor, sopesando la posibilidad de huir, encerrarse en su habitación como en otras tantas ocasiones, pero Ash no iba a permitírselo. Apenas notó el comportamiento errante de la chica y adivinando sus intenciones, se interpuso en su camino, dispuesto a seguir hablando sin importarle que ella no deseara escucharlo.

- Aún no respondes ninguna de mis preguntas.

- Realmente no tengo porqué hacerlo – Contestó con cierta altanería.

- Ya te lo dije Misty, no vas a deshacerte de mi esta vez, así que más te vale empezar a explicar muchas cosas o aquí nos quedaremos hasta la mañana o mejor aún, tal vez encuentre respuestas si hago algo de investigación por mi cuenta, ¿no crees? – Esperaba alguna reacción por parte de Misty, cualquier contraataque verbal, pero ella ni se inmutó lo que hizo hervir su sangre y así, movido por sus impulsos, comenzó a caminar rápido por el corredor que ella tanto observaba. Avanzó decidido hasta las escaleras, llevando consigo la bolsa que arrebatara de manos de su amiga momentos atrás.

- ¡Ey! ¿A donde vas? – reaccionó torpemente, siguiéndolo aún sin entender los motivos que lo hacían caminar.

- ¡A tu habitación! Tal vez allí encuentre algo interesante, con suerte y me topo con alguna pista para averiguar qué rayos está pasando.

- ¿En verdad piensas registrar mis cosas? ¡¿Estás demente?!

- ¡NO! – Se detuvo en el primer escalón, girándose hacia Misty - Demente fue creer que para este punto te dejarías de tonterías ¡y escuchara de ti la verdad! Demente fue pensar que aún aprecias en algo nuestra amistad a pesar de que no te has cansado de repetir la poca confianza que existe entre nosotros. Incluso así, tenía la tonta esperanza de que algún día todo podría volver a ser como antes, cuando no me ocultabas nada. – Un atisbo de nostalgia se filtró en su voz evocando los días en los que podía simplemente mirarla y adivinar cada uno de sus pensamientos. Odiaba haber perdido eso y comenzaba a odiar a Drew por considerarlo el culpable de robárselo. Pero no se iba a quedarse de brazos cruzados viendo como le era arrebatado algo tan preciado como lo era su amistad con Misty. Quería recuperarla, quería hacerle entender cuanto se preocupaba por ella a cada momento… cuan desesperado estaba por ser él su único apoyo en tiempos adversos y si solo podía hacerlo tomando medidas drásticas, así lo haría - Pues ya no habrá nada por ocultar, ¿me escuchas? Ahora mismo voy a averiguar qué está ocurriendo, me lo digas o no. - Ella de nuevo rehuyó a su mirada logrando exasperarlo por completo y una vez más, se volvió hacia las escaleras dispuesto a cumplir con su amenaza de registrar cada una de las pertenencias de su amiga, cada rincón de esa cabaña de ser necesario, si eso le daba sus anheladas respuestas, pero antes que pudiera dar un paso, sintió como los dedos de la muchacha aprisionaban su muñeca y con ese simple contacto se detuvo por completo.

- Ash espera...

Misty sabía lo peligrosa que podía llegar a ser la determinación del entrenador. Era demasiado obstinado y estaba segura que nada lo detendría hasta que averiguara toda la verdad. Odiaba admitirlo, pero no tenía otra solución, debía hablar con él mientras tuviera la oportunidad de manipular la verdad a su antojo. Aún podía escoger cual información podía compartir con él para alejarlo de aquella que podría ponerlo en riesgo.

Esa era su mejor opción y pensaba hacerlo, solo había algo que necesitaba saber primero, una pequeña e inquietante duda que debía ser resuelta por la simple razón de que era tan curiosa como Ash. Soltó la mano del chico y dio un par de pasos atrás para mirarlo de frente cuando hiciera su pregunta.

- Yo... Te contaré todo ahora mismo… Solo si me dices… exactamente qué escuchaste de mi conversación con Drew – Ash frunció el ceño. La petición de su amiga le molestó demasiado y se notó enseguida en la rudeza de su respuesta.

- Si te lo digo entonces sabrías cuanta información tengo ahora y así podrías mentirme en todo lo demás. ¿No es así? - Misty podía jurar que de no tener su cuerpo recargado a la pared hubiese caído de la impresión. ¿Era idea suya o Ash era más perspicaz cuando estaba enojado? - Puedes olvidarte de eso, no te diré nada porque quiero escuchar la verdad, no lo que a ti te convenga decirme.

"En serio, debiera enojarse más seguido, tal vez así se le quitaría lo despistado" Pensó la chica sin que esa absurda conclusión la detuviera de cruzarse de brazos e inflar sus mejillas en señal de fastidio, pues muy al contrario de lo que Ash creyera, ella no ocultaba las cosas con afán de lastimarlo.

- ¡No puedo creer que dudes de mi de esa manera! No eres quien para dar lecciones de sinceridad.

- ¡Ey! Puede ser que no quise escucharte en las pasadas semanas e incluso cometí más de una estupidez por eso, – Misty levantó una ceja, para ella era obvio que había sido más de un error. – puedes acusarme de muchas cosas si lo deseas, pero yo nunca te he mentido.

- Bien, si nunca lo has hecho y eras tan sincero, entonces no te costará nada contestar mi pregunta. - Su firmeza podía ser confundida con necedad extrema, misma que estaba acabando con la poca paciencia del entrenador. Ash pasaba sus manos sobre su rebelde cabello alborotándolo aún más, pero a ella parecía no importarle incomodarlo, estaba dispuesta a continuar hablando hasta obtener su respuesta - Solo quiero saber que pudiste escuchar para llamarlo interesante, esas fueron tus palabras ¿no? Pero me parece extraño… Si así te pareció... No entiendo porque simplemente no interrumpiste en el momento.

- Bueno...

- ¿Y bien, señor sinceridad?

- Lo que escuché… Ahmmm….

- Ahora tu me estás ocultando algo, Ash.

- ¡No! Yo solo... - Todo vino de golpe a su mente: la ira que lo invadió, el arrebato contra su amiga y el particular hecho que lo provocó todo. - Yo no... No recuerdo nada en específico.

Y así de sencillo, Ash comenzó a mentirle a Misty también, pues lo recordaba con tanta claridad que podría repetir exactamente cada sílaba, incluso la intención con la que fueron dichas cada una de las palabras en esa escena que presenció, misma que no tenía nada que ver con los constantes engaños de Misty y ciertamente era un asunto ajeno a él.

Lo que vio y la enorme molestia causada por ello, no había sido más que un gesto... Uno demasiado cariñoso entre Misty y Drew que le resultó insoportable, por eso regresó a la cabaña casi corriendo, deseando alejarse de eso, de ellos, pero no fue suficiente para hacer desaparecer las infames palabras ni tampoco podía dejar de recrear en su mente tan desagradable imagen.

No estaba seguro porqué, pero no podía decirle nada de eso a Misty, tal vez era cierto que no debió ver nada en primer lugar, además carecía de toda lógica el malestar que eso le provocó. Todo era un caos en su mente y solo tenía la certeza de querer mantener esos sentimientos enterrados dentro de si.

- Vamos Ash, solo dímelo. – La pelirroja volvió a insistir.

- Lo haría, si hubiera algo por decir.

- ¿Estás seguro? ¿No escuchaste nada en absoluto?

- Bueno… - No era poseedor de una memoria fotográfica, pero ese hecho en particular podría repetirlo parte a parte con completa exactitud.

- Yo solo quiero hacer lo que esté a mi alcance para que tu seas feliz.

- Que curioso, pensé que eso era lo que yo hacía aquí, por ti, haría lo que fuera.

- Entonces es mutuo.

- Y para siempre, Mist…

Sintió como su estómago se revolvía mientras las odiosas frases se repetían una vez más en su cabeza, solo que Misty ya no estaba abrazada a Drew como en su recuerdo, estaba parada frente a él, mirándolo intensamente.

- ¿Y bien Ash?

- Yo no... - ¿A donde quería ella llegar con todo eso? ¿Acaso podía percibir alguna de sus emociones al respecto o de nuevo solo buscaba distraerlo? Sus ojos turquesa clavados en los suyos indicaban que en verdad buscaba una respuesta, pero se negaría a dársela mientras esos sentimientos fueran tan desconocidos para él. ¿Y si Misty se enfurecía o lo llamaba idiota solo porque se sentía desplazado por Drew? Tomó la decisión de guardarse cualquier cosa que pudiera acabar con su herida amistad. - Solo lo dije y ya, ¿de acuerdo? Estaba molesto, ¡es todo! Sigo estándolo porque te empeñas en ocultarme...

- "La verdad" – Misty imitó la voz del entrenador y hasta el gesto serio que se empeñaba en mantener - Por Arceus, ¡te has vuelto muy molesto repitiendo lo mismo una y otra vez!

- No tendría porque decirlo tantas veces ¡si solo me dijeras qué está pasando!

- ¡Justo eso iba a hacer niño listo! Así que deja de estar gritando.

- ¡Es increíble como tu…! Espera, ¿hablas en serio?

- Si...

Contestó con pesadez, no tenía muchas ganas de hacerlo, pero si deseaba que él y May accedieran a formar parte de su plan de escape, debía decirle algo, – justo como señaló Drew – además, era la mejor alternativa para sosegar la curiosidad de Ash, la cual podía ser su ruina si se empeñaba en ahondar en el tema. Suspiró al darse cuenta que ya no había escapatoria ni vuelta atrás.

Reunió tanto valor como pudo antes de sacar una gran bocanada de aire mientras pensaba exactamente qué iba a decir.

- ¿Re-recuerdas algo sobre las personas que irrumpieron en la copa Wallace? - La pregunta tomó por sorpresa al entrenador, tanto como para obligarlo a deshacer el gesto de enojo que permanecía en su rostro y cambiara a una expresión de total desconcierto.

- No mucho, pero de todas formas ¿Qué tienen que ver ellos en todo esto?

- Bueno, es porque... Ellos tienen... Digamos que ese día buscaban… es algo como… – Suspiró. Estaba resultando mucho más difícil de lo que pensó, pero debía hacerlo. – Ellos… Ellos tienen que ver conmigo.

Ash nunca había experimentado un miedo tan grande como en ese instante al escuchar las palabras de Misty. Ese día, en la copa Wallace su mente estuvo ocupada en tonterías, en un odio infantil hacía su amiga mientras ella tenía cosas de verdad importantes interponiéndose en su camino. Se consideró la peor persona del mundo y también sintió una enorme inquietud, misma que desplazó cualquier otra cosa dentro de él. Con urgencia, se acercó a la pelirroja olvidándose de la bolsa que le hubo arrebatado, dejando atrás cualquier sentimiento negativo que aún pudiera tener, quedando dentro de si solo una profunda y genuina preocupación por su amiga.

Posó con firmeza sus manos en los hombros de ella, mirándola fijamente.

- ¿Cómo puede ser eso posible? Misty… ¿Acaso los habías enfrentado antes? - Ella se quedó callada y sólo atinó a negar lentamente con la cabeza. No quería empezar a mentir tan rápido, pero esa era información que Ash no podía saber… nunca. - ¿Entonces? ¿Por qué dices eso?

- Porque hay algo… - lo miró un tanto nerviosa. – Desde hace un tiempo yo he intentado... - Respiró profundamente, quería evitar a toda costa sonrojarse por la confesión que estaba a punto de hacer - Yo intento proteger algo que ellos quieren. – El impacto de sus palabras en Ash fue total. El chico esperaba esa conversación sabiendo que sería una gran revelación, pero fue mucho por procesar. Saber de pronto que algo tan importante había pasado justo frente a él sin que hubiera notado nada, fue igual a ser electrocutado por Pikachu. Sus dedos se hundieron con fuerza en los hombros de la chica y esa presión hizo que Misty lo mirase fijo, notando cierto temor en las pupilas de Ash.

- Esto es... Acaso todo este tiempo has arriesgado tu vida... ¿Por ese disco que te dio el profesor Oak? - Misty parpadeó un par de veces, aún sin entender cómo o por qué Ash había llegado a esa conclusión y no supo como reaccionar.

- ¿Ah?

- Bueno, has actuando extraño por meses… durante dos meses para ser exactos, el mismo tiempo que tenemos viajando y fue a partir del día que viste al profesor Oak en pueblo Paleta. Todo empezó allí, cuando él te pidió que lo guardaras, pero entonces no era lo único que debías hacer ¿o me equivoco?

Ash nunca dejaba de sorprenderla, eso era seguro. A decir verdad, no esperaba que fuera capaz de inferir algo remotamente acertado con tan poca información. Sin duda era más perceptivo de lo que le daba crédito ser, pero la vaga deducción del moreno podía ser usada a su favor, pues él mismo dio una salida sencilla a su dilema de "decir la verdad". Ahora tenía un motivo creíble para todas las locuras pasadas y futuras que debiera realizar.

- Si, tienes razón, el disco. Es justo lo que he intentado proteger. – Dijo con seguridad sin que eso deshiciera el shock en el rostro del entrenador.

- Es tan… extraño. ¿Por qué algo tan… simple es tan importante para esas personas?

- Yo…. No lo sé.

- ¿Cómo puedes ignorarlo? ¿No se te ha ocurrido ver su contenido?

- ¡Claro! ¡Si solo es así de sencillo! ¿Cómo no se me ocurrió antes? – Dijo irónica haciendo gestos exagerados, enfadando a Ash. Terminado su teatro, cruzó sus brazos para volver a hablar seriamente - Tiene una especie de código o contraseña, no se puede acceder a él con facilidad. Está diseñado para mantener sus secretos… bueno, en secreto.

- No te creo.

- Si quieres puedes intentarlo tu mismo en cualquier momento, incluso ahora si es que dudas tanto. – La desconfianza de Ash se desvaneció al instante. Por lo menos sintió que Misty finalmente estaba siendo sincera con él, pero aún tenía muchas dudas y no se detendría hasta resolverlas. Poco a poco soltó a la chica y retrocedió un par de pasos, le daría un poco de espacio pues les quedaba una larga charla por delante.

- Y el profesor Oak ¿no te dijo nada al respecto? - Misty negó con la cabeza – ¿Una pista, cualquier cosa que te ayudara a entender qué estaba pasando?

- Él solo sabe esto desde hace muchos años: tiene que ser protegido, a toda costa y alejarlo de esa gente malvada. Él se encargó de eso cuando fue su responsabilidad y es lo que yo hago también, ahora que es la mía.

- Pero... Yo no entiendo… ¿Cómo…? – En ese momento se le estaba dificultando crear una oración coherente. En verdad no lograba comprender tanto sacrificio por parte de su amiga ¿por un tonto disco? Pasó su mano por sus cabellos, mientras se alejaba de ella un tanto abrumado – No puedo creerlo, Misty.

- ¿Qué resulta tan difícil de entender? Yo solo…

- Ese día en la copa Wallace, yo vi como intentaban lastimar a personas inocentes, todo era un caos ¡incluso tu saliste herida ese día!

- ¿Y tu punto es?

- Pudo ser peor, Misty, ¡mucho peor! Estabas arriesgando tu vida ¿Entiendes eso? – Ella no contestó nada porque en ocasiones a ella misma le parecía una total locura, pero no entendía como su sacrificio y sus decisiones podían enojar tanto a Ash. A él no debía afectarle o eso creyó hasta ese momento, cuando parecía estar recibiendo un regaño por ello – Pudiste desaparecer junto a los otros coordinadores que capturaron ese día ¿y todo por un estúpido disco misterioso? – "Si es estúpido pero no es el disco, eres tu" Pensó y al hacerlo bajó la cabeza para que él no notara como se mordía el labio inferior, suprimiendo con eso las ganas de gritárselo de una vez por todas. Ash solo la miraba con dureza. - ¿En verdad vale la pena?

- Si - Contestó sin vacilar.

- No puedo creer que digas eso ¡¿Acaso no te importa lo que te pudo haber pasado?!

- Contéstame esto Ash: si a ti te hubieran dado ésta misión, si fuera tu responsabilidad hacer cualquier cosa por... - "¿Mi?" Esa era su verdadera pregunta, misma que ya se había hecho en tantas ocasiones y en ese momento la acechaba. Si la situación fuera al revés, si Ash tuviera que protegerla ¿Habría cometido las mismas locuras? ¿Se sacrificaría por ella? En verdad quería saberlo, pero no podía preguntárselo sin delatar todo lo que en verdad estaba ocurriendo, así que solo retomó la discusión, tratando de hacer a un lado sus inquietudes. – Por ese disco, si tuvieras que cuidarlo por todos los medios y sobre todo evitar que caiga en manos de personas que podrían hacer mucho daño si lo obtuvieran... Si todo esto dependiera de ti… ¿Hubieras hecho algo diferente a lo que yo hice? ¿Te hubieras acobardado o huido?

- No, pero es diferente.

- ¡Eres tan complicado de entender! Explícame, Ash ¿de qué forma podrías ser diferente?

- ¡SOLO PORQUE LO ES! ¡Simplemente no es lo mismo que yo me arriesgue a que tu lo hagas!

Ash se sentía en extremo frustrado. ¿Por qué Misty no podía entender cuanto le importaba mantenerla a salvo? La sola idea de imaginar que pudo perderla o que aún existiera esa posibilidad estaba volviéndolo loco. Pero Misty ignoraba esos sentimientos y si llegaba a alguna conclusión por la reacción del muchacho era el enorme complejo de héroe que éste tenía. Demostró su descontento por eso al hablarle severamente.

- Pues no es diferente, hice mi deber y pretendo seguir haciéndolo sin importar que por ello ahora sea perseguida por...

- Espera, ¿Perseguida?

- Bueno... Esas personas...

- ¿Saben qué tienes el disco? ¿Te están buscando para quitártelo?

- No exactamente, si fuera así creo que ya me hubieran capturado a como diera lugar - contestó un tanto sincera y esa oración aterró aún más a Ash. – Ellos… creen que sé algo al respecto, solo eso, pero ya es razón suficiente para que quieran encontrarme y creo que es cuestión de tiempo para que tengan éxito, sobre todo cuando tienen a un ejército buscándome por todos lados.

- ¿Cómo sabes eso?

Misty hizo un gesto de desagrado antes de responder. Estaba a punto de aceptar algo que pocas veces tenía las agallas de hacer.

- En la tarde, cuando dijiste que algo me había pasado en el pueblo, pues… tenías razón. – las últimas dos palabras salieron a regañadientes y casi provocan que el chico saltara de alegría, celebrando su triunfo sobre su amiga, pero se contuvo, decidió que escuchar toda la explicación era más importante que gritar "lo sabía" una y otra vez. – Hubo una persona… un chico. Parecía sospechoso y al cabo de unos minutos sentí que me estaba siguiendo, así que… lo confronté.

- Si me hubieras pedido que te acompañara, yo pude…

- ¡Oh dios! ¿Podrías por una vez dejar de querer ser quien salve el día?

- ¡Yo no lo digo por eso! ¡Es porque tu…!

- ¡Cómo sea! El punto es que si estaba siguiéndome, peleé contra él y gané, entonces… lo… obligué a decirme cuantas personas estaban en la misma misión de encontrarme. No sé números exactos, solo sé que son muchos. Eso sumado al hecho de que al parecer soy fácil de reconocer, - Resopló un tanto fastidiada por ese pequeño hecho, aunque Ash podía entenderlo a la perfección. El cabello de intenso naranja como el fuego más vivo, sus ojos de ese exótico color aguamarina y su personalidad explosiva sin duda no podían pasar desapercibidos. – Es solo cuestión de tiempo para que me localicen.

- ¿Saben algo más de ti?

- No, solo como luzco.

Volvió a mentir. No tenía ni el tiempo ni las energías para decirle: "También saben mi nombre, pero eso no es suficiente para que me encuentren, todo gracias a la ayuda de un excelente hacker, tan bueno que fue capaz de borrar todo rastro de mi y ¡oh por cierto! Resulta ser un viejo amigo de tu padre del cual no sabes nada y yo he ido conociendo en los últimos meses…" Se sintió un poco abrumada por esos pensamientos que rondaban por su cabeza y que jamás podría decir en voz alta, pero no era la única que sentía una descarga de información. Ash también parecía agobiado tratando de asimilar todo y a la vez intentando ignorarlo para enfocarse en la única cosa que importaba en realidad: La seguridad de Misty.

Lo meditó por varios minutos sin pensar en una solución útil, finalmente, solo se dejó caer sobre el primer peldaño de las escaleras, entrecruzando los dedos, retorciéndolos por el nerviosismo que recorría todo su ser. La situación no resultaba alentadora y por más que intentara crear un plan, su mente estaba en blanco. Esperaba que Misty no se encontrara en ese mismo vacío que él.

- ¿Qué piensas hacer ahora? - Preguntó pausadamente. - Supongo que si te enfrentaste a uno de ellos en un pueblo tan cercano, entonces este lugar no es seguro para ti.

- Es peor que eso. – Admitió – Es peligroso para mi quedarme en cualquier lugar en todo Jotho.

- Entonces lo mejor es alejarte tanto como puedas de la región, tal vez tomar un ferry a Sinnoh o...

- No es del todo una buena opción.

- ¿Por qué no?

- Es probable que también estén vigilando puntos de escape, ya sabes, puertos, estaciones... – Ash abrió la boca con la clara intención de opinar, pero Misty levantó su dedo índice para detenerlo.

- Y viajar con la ayuda de pokemón, sobre todo voladores, solo me expondría aún más. Como te dije pueden identificarme fácilmente.

- Eso no deja muchas opciones... – Recargó sus mejillas entre sus manos, mientras pensaba en una solución sin darse cuenta que en esa posición parecía un pequeño niño castigado, ideando la forma de salirse con la suya. Misty sonrió un poco al verlo así. Era curioso como Ash seguía conservando su candidez, aún cuando se encontraba tan agobiado.

- Bueno, es realmente fácil, ¿sabes? – La voz de la chica logró capturar su atención nuevamente - Ellos están demasiado concentrados en encontrar a una pelirroja, así que no pondrán mucha atención a cualquier otra persona. – Ash estaba más que intrigado, pues no tenía ni una sola pista del plan que ella pudiera tener y sus dudas se duplicaron cuando lo único que hizo su amiga fue acercarse a recoger el misterioso paquete, mismo que se volvía aún más misterioso cuando de éste extrajo… una caja. Una simple caja de cartón marrón con nada especial en ella, excepto que tenía escrito "Misty" con una perfecta caligrafía. – Por eso le pedí a Drew que me consiguiera esto: un disfraz, uno realmente bueno que me hiciera lucir... Bueno tan diferente como sea posible – analizó la caja dándole vueltas, intentando adivinar su contenido. – En realidad no sé exactamente que consiguió... ¿Cómo será?

- ¡¿Ese es tu plan maestro?! - Misty asintió de forma inocente exasperando un poco a Ash. - ¡No puedo creer que en serio esto sea lo mejor que se te pudo ocurrir! – Gritó poniéndose de pie, agitando sus brazos en el aire.

- Con un poco de suerte es lo que funcionará.

Ash se quedó callado por un largo rato, analizando a fondo la simple solución de Misty para terminar por reconocer que tenía razón. Debían aprovechar las ventajas a su favor y mientras sus atacantes estuvieran concentrados en encontrar a "la pelirroja" eso les daba la oportunidad para escabullirse en frente de sus narices. Así podrían usar el tren, el autobús, un crucero, lo que fuera y en poco tiempo estarían muy lejos de esos sujetos que amenazaban la vida de su mejor amiga.

- ¡Oh! ¡Casi lo olvidaba! Le pedí a Drew que trajera esto también. – De la bolsa, Misty sacó dos cajas más. Eran idénticas a la primera que le mostró al entrenador, excepto por una cosa: el nombre escrito en ellas. Una decía "Ash", la otra "May" con la misma estilizada escritura.

- Esto es… ¿para mi? – Misty asintió.

- Tu y May… Nadie los ha visto conmigo así que no corren ningún peligro, pero quería asegurarme de que, sin importar el resultado de este plan… No queden repercusiones para ustedes.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Quiero decir que... Si algo sale mal al intentar abandonar Jotho... Si de todas formas me identifican, no quiero que los relacionen conmigo. Entonces pensé que si se veían diferentes, tendrían una oportunidad de escapar y bueno… tomar otro camino, seguir con sus vidas sin que nadie vuelva a molestarlos.

Ash dejó a un lado la caja que supuestamente le pertenecía, tratando de entender la insinuación de la pelirroja. Ella mantenía sus pupilas fijas, sus brazos cruzados, su expresión impasible. Estaba hablando en serio.

En segundos, él también adoptó la misma firmeza, quería que a ella le quedara muy claro lo que estaba a punto de decir.

- Yo nunca podría hacer algo así, Misty.

- ¿Usar un disfraz? Vamos Ash, si te has vestido de niña no se cuantas veces, además...

- ¡No me refiero a eso! – Su rostro se tornó rojo, pero la pena se transformó rápidamente en seriedad – Nunca podría abandonarte y ¿"seguir con mi vida"? ¿En serio crees que si un montón de… locos te capturan, podría simplemente mirar a otro lado?

- Pues deberías.

- ¿Quieres hablar en serio por un momento?

- Eso hago Ash. Hay muchas personas que no se meterían en los problemas de otros, mucho menos cuando representa un peligro tan grande.

- ¡Eso es porque muchas personas no perderían lo mismo que yo si algo te ocurriera a ti! – Misty se quedó helada no solo por sus palabras sino también la repentina cercanía de Ash. sintiendo que todo en conjunto terminaría por generarle un para cardiaco, pero su pulso se normalizó al arruinarse todo cuando él continuó con su frase. - Eres mi mejor amiga, jamás podría ignorar tus problemas, mucho menos si se trata de algo tan grave como esto.

Mejor amiga. Esa era la jerarquía más alta que alcanzaría en el corazón de Ash y no importaba cuantas veces se repitiera lo poco que le importaba, escucharlo había dolido demasiado, pero no era el momento para desmoronarse.

- Debes entender, Ash, esto no es un juego. Estas personas no son como Jessie y James, haciendo tontas trampas o robando unos cuantos pokemón, ellos podrían llegar a lastimarnos o peor... Podrían matarnos sin importarles que seamos solo unos chiquillos y tu no tienes realmente porqué estar en todo este asunto. Por eso... – Recabó fuerzas. Tenía muy presente el consejo de Grayson, pero también sabía cual era su tarea primordial y si aún tenía una oportunidad de alejar a Ash del inminente peligro, lo intentaría. – Ahora que sabes todo... Si decides tomar otro camino desde este momento, lo entenderé. – Bajó la vista. No tenía la suficiente fuerza para ver su reacción o conocer su respuesta. Sin importar que tan correcto fuese, separarse de él solo iba a traer dolor a su corazón.

- No puedo creer esto. – Ash estaba en verdad enojado sin dar crédito a la absurda sugerencia hecha por su mejor amiga. – Para ti, soy la peor persona del mundo, eso me queda muy claro.

- Yo no estoy tratando de…

- Pero si piensas que hay una opción diferente a la de acompañarte, ¡ENTONCES NO SABES NADA DE MI!

- Claro, - Misty contestó tranquila, sonriendo sutilmente - Porque Ash Ketchum nunca perdería una oportunidad de pelear contra alguna peligrosa organización criminal.

Ash pensaba que a lo largo de sus discusiones, ya fueran infantiles o importantes, Misty intentaba insultarlo pero nunca lo consiguió realmente… hasta ese momento, pues esas palabras acompañadas de esa ligera sonrisa, fueron sin duda la más grande ofensa que la pelirroja pudo haberle hecho en toda su vida.

Entonces reaccionó de una forma distinta a lo que sentía, porque quiso gritar y en lugar de eso se mantuvo completamente quieto; quería alejarse, pero terminó por dar un paso al frente quedando a solo centímetros de toda ella. La punta de sus pies, las yemas de sus dedos, sus brazos, su pecho. Cada parte de sus cuerpos a punto de encontrarse, incluso sus rostros estaban infamemente cerca. Nada de eso logró intimidar a Misty, al contrario, la pelirroja aprovechó la oportunidad de observar directo a eso ojos cafés que tan fascinantes resultaban, sobre todo en ese momento que los percibía tan intensos, tanto o más como lo fue la forma en como se dirigió a ella.

- Si eso es lo que quieres creer, bien. Ya me cansé de explicarte lo que pienso en realidad, pero de todas formar te lo diré una última vez – Tanta firmeza, tanta determinación había en sus acciones que Misty sintió estremecerse del todo cuando él colocó suavemente sus manos en sus antebrazos. – Yo nunca huiría ni mucho menos dejaría a alguno de mis amigos en peligro. – Después de eso. Ash retrocedió haciendo que todo el nerviosismo de Misty desapareciera.

"Otra vez el asunto de los amigos" Pensó un tanto decepcionada, ignorando la otra parte de esa verdad, misma que él no se atrevió a pronunciar, pero se repetía y se esparcía por su mente como ondas de un eco interminable.

"En especial a ti. No podría abandonarte jamás, Mist"

- Así que, ya quedó claro que no iré a otro lado que no sea al mismo que tu piensas ir...

- Pero tu…

- Iré contigo y no hay nada por discutir. – Remarcó sus palabras al momento que se volvía para tomar la caja con su nombre, misma que había quedado abandonada en las escaleras. – La verdad, no creo que necesite ponerme un disfraz.

- Ash…

- Pero si te hace sentir más tranquila, lo usaré.

Ya no intentó persuadirlo, ya no lo alejaría más. Misty se recargó en la pared sin decir nada solo asintiendo levemente y con ese signo le indicaba al entrenador que por fin estaban de acuerdo. El plan de la chica se llevaría a cabo y eso incluía a todos… Claro, no todos estaban enterados de el nuevo rumbo que estaban a punto de tomar.

- Es mejor que suba. – Dijo Ash – Creo que debo despertar a Pikachu y a May para explicarles…

- ¡Pi pika!

- Eso no será necesario.

La voz ligera, casi tímida de May llamó la atención de ambos jóvenes que enseguida dirigieron su vista al final de las escaleras para encontrarse con la castaña vestida en pijama y pantuflas acompañada del pokemón amarillo.

- May… tu…

- Lo siento Ash, no quería espiarlos ni nada por el estilo, pero no fue precisamente una discusión silenciosa. – Ambos jovencitos se avergonzaron al darse cuenta que su conversación había resultado todo un espectáculo con espectadores incluidos.

- Oh… Entonces ya sabes que debemos dejar la cabaña cuanto antes y…

- En serio, Ash, no tienes que darme explicaciones, escuché todo.

La forma en referirse a ese "todo" no le gustó para nada a Misty, en especial al notar como la coordinadora no tenía su atención puesta en su novio, sino en ella. Trató de recordar si había dicho algo indebido, si en algún momento de la discusión dejó escapar algo que delatara sus sentimientos por Ash, pero estaba segura que nunca hizo tal cosa. ¿Entonces por qué May parecía querer fulminarla con la mirada?

- Bueno, ahora sabes que éste no es un lugar seguro para Misty, así que… pienso que debiéramos acompañarla. Sería lo mejor, así podríamos…

- Tampoco debes convencerme de nada, - Interrumpió al chico dirigiéndole una rápida sonrisa para después, volver su fría mirada hacia la pelirroja – Yo iré a donde sea que tu vayas, Ash.

- ¡Perfecto! – Gritó entusiasmado el entrenador sin notar la forma extraña en que su novia había hecho su última declaración. – Es mejor que nos apresuremos ¿No lo creen? – Misty estaba demasiado nerviosa, pues aun era vigilada por May y no pudo más que contestar con un tímido "si." – Debemos cambiarnos rápido para partir en enseguida. ¡Vamos Pikachu! – Corrió escaleras arriba, entregando el disfraz a su novia y llevando el suyo consigo. Dejó la caja en manos de May, luego, sus pasos apresurados se escucharon hasta que entrara a su habitación y cerrara la puerta.

Al quedar solo las dos chicas a solas, la atmósfera se tornó aún más pesada, sobre todo porque May se negaba a quitar su vista de la pelirroja y así se mantuvo por un largo rato.

- Bueno, - la coordinadora finalmente se atrevió a terminar esa extraña situación, aunque no sabía como expresarse sin que se denotaran los malos sentimientos que la corroían y eran provocados por esa chica frente a ella. Trató de hablar con tanta naturalidad como le fue posible. – Es mejor que vaya a cambiarme, debemos irnos pronto ¿No es así?

- S-si – Respondió la pelirroja, aún sin adivinar de qué forma comportarse con May.

- Entonces… no tardaré. Nos vemos en unos minutos.

Misty no supo que más hacer, solo vio a la chica alejarse y no fue sino hasta que escuchó la puerta al cerrarse que sintió al fin un poco de alivio… pero solo un poco. La situación se comenzaba a tornar bastante turbia y no solo por Nick o todo el ejercito de Sentinel tras ella…

Podía asegurar que, día a día, la relación con sus amigos solo se haría más peligrosa.

oOoOoOoOoOo

- Bien, creo que esto debiera ir así y...

Misty hacía los ajustes finales a su disfraz que más bien parecía un atuendo sacado directo de las pasarelas de modas. Afianzaba el listón azul que rodeaba su cintura y se transformaba en un mullido moño, se colocó las plataformas de tacón en un color similar; los lentes de contacto camuflaron sus ojos turquesa a un tono grisáceo; por último, escondió a la perfección hasta el más pequeño mechón naranja bajo la peluca de largo y ondulado cabello rubio.

Al finalizar, no quedaba otra cosa por hacer más que mirarse al espejo.

- Oh. Por… Dios. – Misty se echó para atrás, siendo detenida por la cama, agradeciendo que el mueble estuviera allí para evitar alguna caída causada por la impresión. Estaba de verdad impactada con su propio reflejo, pues se veía tan… tan… - ¿En que diablos estaba pensando Drew? - Casi gritó a la nada al seguir estudiándose.

Si, en definitiva se veía como una chica diferente, como una niñita rica y consentida de un gusto extremadamente fino. Ella no tenía problemas en usar vestidos, incluso zapatos altos, ¿pero todos esos accesorios innecesarios que aún no se atrevía a ponerse? Como el sombrero de flores, los guantes blancos de encaje ¿Y se suponía que debía cargar esa canasta tan ridícula?

Todo era tan delicado, femenino y… espantoso. Estaba segura que no estaba exagerando, sobre todo cuando imaginó a sus hermanas encantadas si la vieran con ese look, además que el peliverde seguro estaba burlándose de ella también. Lo adivinó por la nota que encontró dentro de la caja.

"No olvides tomarte una foto. Tal vez algún día podamos reírnos de ella. Drew"

Él ya estaba riendo, eso era seguro. Misty, por otra parte… siguió observándose horrorizada, girando lentamente frente al espejo para no perderse ningún detalle de su disfraz.

- Misty, perdón por molestarte, pero necesito ayuda con al…go. – El entrenador abrió la puerta sin pedir permiso primero, aunque su prisa y su voz se desvanecieron al ver a su amiga.

- ¡¿Te mataría tocar primero?! – Misty enrojeció por completo al percatarse de la forma extraña en la que estaba siendo observada. – Pude estar… ¡desnuda! – Gritó con exageración, deseando encontrar algo con que cubrirse, pues Ash la miraba como si en verdad estuviera expuesta ante él.

- Pero no lo estás… estás usando… eso… ¡Vaya! – Siguió mirándola casi embelesado – Ese vestido… y el cabello… Misty, tu…

- Si se te ocurre decir que así me veo bien, que debiera vestirme así más seguido o cualquier otra estupidez similar, ¡te patearé tan fuerte que…!

- Eso no es lo que estoy pensando. – La interrumpió dejando a la chica con una expresión de duda.

- ¿Ah no? ¿Entonces?

- En todo caso… te diría todo lo contrario.

- ¿Ah?

- Creo que no… no me gusta verte así – dijo nervioso y Misty también comenzó a estarlo.

- ¿Por… por que dirías eso?

- Por nada malo en realidad… - La observó de nuevo, sintiendo un extraño desagrado con esa imagen tan prolija de la, ahora rubia. – E-es solo que prefiero el color de tu cabello y de tus ojos y… bueno luces muy diferente… E-es bastante raro.

- Bueno ese es el punto de usar un disfraz.

- Supongo que tienes razón. – A pesar de entenderlo, Ash siguió mirándola, estudiándola, tratando de ver más allá de ese estilizado exterior. Quería ser capaz de reconocer a quien conocía durante años, esperando encontrar los rasgos de aquella pelirroja desaliñada o de la jovencita valiente en la que se convirtió. Ver a esa niñita rubia y no a la persona que tan bien conocía, estaba inquietándolo demasiado e incomodaba a Misty también.

- ¿Dijiste que necesitabas ayuda con algo? – La jovencita hizo un intento de desviar un poco el tema.

- ¿Eh yo? – Había olvidado por completo a que había ido en primer lugar, pero al ver los objetos sostenidos en su mano derecha, lo recordó. - ¡Cierto! Es… en la caja del disfraz venía esto… - Alzó la mano para que la muchacha pudiera ver las gafas de redondas lentillas con feas espirales en ellas y una peluca… de cabello blanco con algo de calva en medio – Y bueno yo… me preguntaba si en verdad es necesario que los utilice.

- Es parte del disfraz, así que…

- ¡Vamos, no bromees! – Puso los objetos a la altura de la vista de Misty, para que ella pudiera apreciarlos mejor - ¡Me voy a ver ridículo!

- ¿Tu crees que con solo un cambio de ropa pasarías por otra persona? – Ash se observó en el espejo, mientras que Misty lo analizaba también. A diferencia de su ropa habitual, llevaba puesto un traje formal de un espantoso color marrón, camisa blanca de rayas adornada con un ridículo corbatín de moño en tonos verdes y naranjas. – Justo ahora, solo eres el mismo Ash vistiendo un traje… uno muy feo.

- ¡Es obvio que tu querido amigo hizo esto a propósito! Vio la oportunidad de hacerme ver como un tarado y…

- No seas paranoico, probablemente fue lo único que encontró en tan poco tiempo. – El entrenador era crédulo, pero no tanto. Podía tener la certeza que esa apariencia de anciano era premeditado. Misty solo ignoró el rostro molesto de Ash. – Además, no importa si te ves bien o mal, solo tienes que pasar desapercibido.

- ¿Y crees qué con esta tonta peluca lo conseguiré?

- Bueno, vamos a averiguarlo – Tomó un cepillo de su tocador y se acercó al chico a lo que él respondió retrocediendo y poniendo sus manos al frente en signo de defensa.

- Espera… ¿Qué… qué piensas hacer con eso?

- Algo que tu no acostumbras muy seguido: intentar arreglar ese cabello rebelde.

- Pero…

- No protestes, sólo quédate quieto.

Ash acató la orden, aunque le estaba resultando demasiado difícil mantenerse firme, pues había muchos distractores, como el aroma dulce impregnándose en su ropa y en su piel, la suave sensación de los dedos de Misty que de vez en vez pasaban por su cabello cuando ella insistía en acomodarlos o la intensa mirada que la chica mantenía aunque en realidad solo intentaba concentrarse en la tarea que realizaba.

Decidió enfocarse en otra cosa, pero no había nada interesante en la habitación de Misty, solo paredes, una cama con las sábanas revueltas y ese enorme espejo donde se reflejaba su propio rostro apenado y la espalda de la chica mientras continuaba alisando sus obscuros cabellos. Desde esa perspectiva, pudo notar el rotundo éxito del disfraz, pues esa rubia que tan cerca estaba de él no podía ser Misty, parecía más como una modelo cualquiera, de esas que parecen haberse creado en serie, sin ninguna característica para diferenciarla de otro montón de rubias en el mundo.

En verdad le molestaba pensar en Misty como alguien así de… común.

- Dije que no te movieras

- No lo hago, es solo que…

- ¡Casi te estás retorciendo! Ya es bastante complicado intentar peinarte tanto cabello sin que tu estés…

- ¡Pero yo no estoy haciendo nada!

El pulso de Ash estaba acelerado y comenzaba a sentir algo de calor. Sus sentidos estaban en sobremarcha. Ya no podía respirar otra cosa que no fuera el perfume de Misty y cada vez que sentía las yemas de sus dedos en su frente, en su nuca o cerca de sus oídos, cada roce se asemejaba más a una sutil caricia. Estaba nervioso sin entender del todo la procedencia de ese sentimiento, pues no era la primera vez que estaban así de cerca o tenían esa clase de contacto. Si ya habían tenido bastante cercanía en el pasado, no entendía ¿por qué ahora resultaba tan diferente?

- Ya dilo Ash.

- ¿Ah…? ¿Y-yo… yo debiera decir algo?

- Cualquier cosa que tengas en mente y el motivo para que… ¡me sigas mirando así! – trató de no explotar a gritos contra el muchacho, pero se estaba impacientando ante tanto escrutinio.

- Na-nada... No pasa nada.

- ¿Tan rara te parezco? Porque en serio, si mew entrara por la ventana en este momento no le prestarías tanta atención como a mi.

- Si... Bueno, no... lo que pasa... – Suspiró tratando de aliviar su frustración - Es realmente difícil acostumbrarme a verte así y... – De nuevo analizó la silueta de la chica en el espejo. - ¿Es idea mía o incluso te ves más delgada?

- Ah. Puede ser una ilusión óptica creada por el vestido, en realidad está bastante ajustado, creo que moriré asfixiada en cualquier momento.

- Tal vez eso también fue planeado por tu novio. - Comentó en un tono un tanto amargo.

- No digas tonterías. - Misty no intentaba hacer una conversación con base en los sinsentidos de Ash, así que continuó con la tarea de peinarle el cabello sin siquiera verlo al rostro. De haberlo mirado, hubiera notado cuanta irritación había en Ash con solo mencionar al coordinador.

- Por lo menos es lógico que a mi me hiciera esto – Alzó la mano con la peluca y gafas en ella. - Me odia, por eso escogió algo tan feo para mi, pero no entiendo porque quisiera hacerte delgada ¿tal vez no le gusta del todo como te ves?

- Si sabes lo que te conviene deberías cerrar tu bocota. – Con cierta saña encajó un pasador para evitar que el rebelde cabello volviera a su forma habitual y no fue nada delicada al colocarlo.

- ¡Auch! Yo solo pienso lo que puede ser mejor para ti y un tipo así seguro no lo es.

- Ash, quieras dejar...

- Es que ese no es una buena señal, Misty. ¿Cómo podría ser buen novio alguien que quiere cambiarte de esa forma?

- Drew no quiere cambiarme, son solo ideas tuyas y lo más importante de todo, ¡no es mi novio! – Colocó el último de los broches casi queriendo perforarle esa cabezota suya, después se alejó de él segura de que si no lo hacía, terminaría golpeándolo y no quería terminar cargando con un Ash inconsciente hasta Kanto.

- ¡Ey! ¡Cuanta agresividad!

- Eso te ganas con tus boberías.

- No tienes porqué molestarte, Si yo solo digo que Drew no es el chico adecuado para ti.

- Lo sea o no poco importa porque no es mi novio ¡y ya me cansé de repetirlo!

En verdad estaba exasperada, sobre todo al no entender porqué Ash se empeñaba en abordar el tema y hacerlo con tanto... Resentimiento. Lo mejor era terminar de ayudarlo con su tonto disfraz antes que empezaran una nueva discusión, así que se tragó las amargas palabras que tenía preparadas para el chico, esas donde le sugería se metiera en sus propios asuntos en lugar de indagar en los de otros… claro, todo eso acompañado de algunos coloridos improperios.

Volvió sus pasos decidida a arrebatar la peluca de manos de Ash para ponérsela a la fuerza y exigirle que saliera a recoger sus cosas o hacer cualquier otra cosa de utilidad lejos de ella, pero el movimiento brusco de su mano solo pudo rozar el aire. Ash elevó los objetos justo a tiempo para ponerlos fuera de su alcance. Misty estaba a punto de gritar, insultarlo y exigirle que se dejara de juegos, pero la siguiente pregunta del joven la tomó por sorpresa.

- ¿Y si lo fuera?

- ¿Ah?

- Si… Drew – era inevitable para él sentir fastidio con solo mencionar su nombre y eso se hizo notorio en todo su semblante - o cualquier otro se convirtiera en tu novio, ¿me lo dirías? – Misty no contestó nada, principalmente porqué no estaba segura de entender el verdadero cuestionamiento. Ash suspiró. – O si te sintieras muy feliz o estuvieras preocupada por lo que estás viviendo. Si de repente… te ocurriera algo sorprendente, ¿me lo contarías?

- ¿A dónde quieres llegar con todo esto?

- Creo que mi pregunta es, ¿alguna vez volveremos a ser los amigos que fuimos antes? ¿Algún día podré ser, otra vez, alguien importante para ti? Porque justo ahora… estoy consciente que solo soy el necio que se niega a abandonarte y tu no tuviste otra opción más que aceptarlo porque no tienes tiempo de lidiar conmigo.

No esperaba cuestionamientos de esa magnitud y ciertamente no esperaba que Ash pensara – o se sintiera – de esa manera. Él se quedó quieto, observándola, pero ya no de la forma extraña a como lo hizo desde que entró a su habitación sino con una mirada más tierna, casi esperanzadora. Sin duda Ash quería escuchar un "si" de su parte y Misty no estaba muy segura de poder dárselo. Había demasiadas dudas en ella, sus sentimientos eran un caos constante, por lo que hizo lo mismo que hacía cuando en su mente aparecían ese tipo de cuestionamientos: evadirlo.

- No tengo tiempo de pensar en esas cosas, Ash. – Dijo en un tono cansino, mientras se alejaba para empezar a recoger sus pertenencias un tanto frenética. Quería ocupar sus manos en lugar de su mente, esperando que, tal vez así el entrenador entendería la indirecta y la dejaría en paz. Pero él no iba olvidarlo ni a retirarse sin su respuesta.

- ¿En verdad es algo que debas pensar?

- Tal vez si y justo ahora, no tengo tiempo de hacerlo. Es decir, ¡mira la situación en la que estamos! – Gritó exasperada al girarse e intentar confrontarlo, aunque realmente no podía ni sostenerle la mirada. – Te lo dije hace rato, esto no es un juego, así que, por el momento preferiría concentrarme en mi seguridad en lugar de pensar en un montón de tonterías.

- Claro, tonterías. – Ash repitió las últimas palabras de su amiga acompañándolas de una sonrisa amarga que delataba el dolor que éstas infligían. Cada vez se hacía más obvio que el rechazo de Misty no era pasajero y no podía evitar sentirse abatido por ello.

- No… no quise decirlo de esa manera. Ash, yo…

- Está bien, Misty. Supongo que tienes razón, debemos salir de aquí primero y bueno… - No podía mirarla y ya no estaba interesado en continuar esa infructuosa discusión. Retrocedió hasta toparse con la puerta, buscando la perilla como si no pudiera distinguir lo cerca que estaba de sus dedos. Su mente nublada lo hacían actuar torpemente. - Creo que… debo terminar de ponerme esta ridícula cosa. Gracias por la ayuda.

- Ash espera… - La pelirroja dio un paso al frente y extendió su mano. Estuvo a punto de correr hasta él para detenerlo bruscamente, más no se atrevió, de todas formas Ash se mantuvo quieto, expectante. Ella en verdad quería decirle algo, cualquier cosa que calmara sus inquietudes sobre el futuro de su amistad, pero no pudo pensar en nada, así que solo pudo hacerle una pregunta de lo más absurda - ¿Estarás listo en diez minutos?

- Dalo por hecho. – Sus palabras quebradas iban acompañadas de una ligera y triste sonrisa. Después, desapareció por la puerta dejando a Misty sola, con todas las preguntas aún danzando en el aire, haciendo más nudos alrededor de su herido corazón.

¿Alguna vez volveremos a ser los amigos que fuimos antes?

¿Algún día podré ser alguien importante para ti?

Eran dos preguntas muy diferentes con respuestas totalmente opuestas porque, si algo había cambiado en esos días, era su resistencia a soportar ser la espectadora de una relación a la cual no podría oponerse, porque era solo una amiga y ya no estaba segura de resistirlo más. Ya no quería ser su confidente o su apoyo, ya no quería ser la consejera en su noviazgo con May como en los pasados meses, pues eso la dañaba poco a poco amenazando con acabar por completo con todo su ser, pero al mismo tiempo, no podía alejarse. Recordaba con exactitud la fatal promesa que se hizo a si misma dos semanas atrás, esa en donde se juró que lo sacaría de su corazón, que dejaría de amarlo… y que no había podido cumplir en lo más mínimo.

¿Algún día podré ser alguien importante para ti?

Rió levemente para si porque la verdad era que nunca había dejado de serlo. Ash era, a pesar de todo, el único chico al que podía amar.

oOoOoOoOoOo

May.

Nunca le molestó el hecho de tener un nombre tan corto, pero sin duda se estaba desesperando de leer las mismas tres letras una y otra vez.

Tocó lentamente las escritura remarcadas en el cartón.

May.

May…

Se repitió en su mente otras diez veces porque no había nada más por leer.

Ingenuamente esperó encontrar dentro de la caja algo aparte de ropa,. Qué tonta fue. ¿En serio pensó que habría una carta? ¿Una nota de puño y letra de Drew solo para ella? Pero no había nada.

Dejó de ver la caja, era obvio que no iba a aparecer algo mágicamente solo porque la observara con tanta vehemencia y comenzó a vestirse. Intentaba no pensar en la decepción que la corroía, trató con todas sus fuerzas no evocar la imagen de Drew, algo que resultó un tanto difícil conforme se colocaba cada prenda, dándose cuenta qué tipo de atuendo era…

- … ¿Sabías que la copa Wallace es televisada en todo el mundo?

- ¿Y? ¿Acaso viste mi participación?

- Era muy difícil no hacerlo, ese disfraz tuyo era realmente… bueno.

- Si claro ha ha. Qué comentario más divertido. Seguro solo te reías de mi

- No es así, yo creo que te veías… emm… bien.

- Bueno, pues gracias. Realmente me gusta ese tipo de vestimentas.

- Y ahora veo porqué. Te sientan de maravilla…

Había sido una conversación tonta, rápida, pero sin duda la recordó al verse al espejo en aquel vestido lila de seda, que llegaba hasta sus pies y estaba adornado con hermosa pedrería en las muñecas de las mangas traslucidas. Envolvió su cabello con el largo pañuelo morado que también rodeó su cuello para terminar su caída hasta su cintura. Incluso había una pequeña joya para adornar su frente. En definitiva era un disfraz muy lindo, con bellas prendas del estilo oriental, justo como se lo comentó alguna vez.

Para ella, no resultó descabellado pensar que Drew también lo recordaba, que tal vez, pensaba en ella de vez en cuando, por eso resultaba tan insufrible la falta de comunicación con el coordinador esa noche. Pero claro, no había ido hasta allá para verla a ella, sino fue por alguien más…

Una sensación amarga subía por su garganta al pensar en eso. Recordó la forma tan brusca en la que fue despertada esa madrugada: Ash maldiciendo, corriendo frenético por toda la cabaña y azotando la puerta al salir de allí. Ella se levantó adormilada sin entender qué ocurría, así que solo se acercó a su ventana, esperando ver la dirección en la que su novio se dirigía tan apresuradamente, pero no vio a Ash, los vio a ellos. Entre las sombras, tan solo como dos siluetas de la noche, casi una alucinación y aún así tuvo la certeza de que era Misty… abrazada de Drew.

Entonces se quedó allí, tras la cortina contemplándolos, pensando en lo que eso significaría.

¿Es que eran novios ahora? Fue la primera pregunta que se hizo sobre otras que debían interesarle más como saber porqué estaba Drew allí… preguntas que se contestarían en seguida cuando Misty y Ash comenzaron a discutirlo en la planta baja de la cabaña. Así que escuchó todo, pero a diferencia de ellos, lo entendió todo.

"Al fin y al cabo tu no necesitas nada de mi, ya tienes quien acuda a tu rescate, porque tu héroe es capaz de arreglar cualquiera de tus problemas, ¿verdad?"

"Nunca podría abandonarte…"

"¡Eso es porque muchas personas no perderían lo mismo que yo si algo te ocurriera a ti!"

Los celos, la preocupación, la devoción. Era claro que Ash sentía algo por Misty aparte de amistad, resultaba tan obvio, que no entendía como Misty no podía verlo o tal vez si podía y sólo estaba esperando el momento perfecto para usarlos a su favor, para quedarse con el afecto de Ash de una buena vez… Pero, ¿Qué Misty no había conquistado ya el corazón de Drew?

Estaba confundida, no solo por el actuar de la pelirroja, sino por lo que eso le hacía sentir, sobre todo porque no estaba segura que dolía más: si el hecho que Misty podría arrebatarle a su novio con total facilidad o que podría quedarse con el cariño de Drew de la misma y sencilla forma.

Apretó los puños, sintiendo rabia al sentirse despojada de lo que más amaba. Misty estaba a punto de robarle todo lo que le importaba y no estaba segura de poder manejarlo… no estaba tan dispuesta a permitírselo tampoco, pero ¿qué podía hacer al respecto?

- ¿May, estás lista? Es hora de irnos. – Ash habló a través de la puerta y su voz la regresó a su realidad.

- Eeeemm… ¡Si!

Su voz y si actitud volvió a ser alegre, despreocupada, como si nada estuviera pasando aunque dentro de ella seguían creciendo sentimientos en verdad desagradables que le ordenaban una sola cosa: Evitar que Misty se saliera con la suya.

De momento mantenía cierta ventaja, por lo menos en cuanto al entrenador se refería pues aún eran novios, algo que ella misma se encargaría de conservar igual a como diera lugar.


Y... este fic me odia porque se hace más y más y más largo cada vez! En verdad quisiera llegar a la parte de la huida e incluso pasar a la siguiente etapa ya, pero si lo apresuro demasiado creo que se verá como raro, sobre todo el cambio en los comportamientos de estos tres muchachitos que, como verán tienen mucho en mente. En fin, no sé que más decirles al respecto y solo quiero agradecerles el apoyo, los favs, los reviews, las visitas y todo lo que recibe este fic a pesar de mis tardadas actualizaciones. A quienes son nuevos en esto como GokuAshSakura solo puedo decir ¡Bienvenidos al sufrimiento!

A todos los demás en serio, mil gracias por seguir leyendo y contestaré sus reviews por PM a mas tardar el domingo, lo juro!

Nos leemos pronto!

Canción que inspiró este capítulo Por Esta Razón de Enjambre. (En serio, no saben lo bien que quedaron ciertas estrofas con lo que intentaba expresar)