Milagro! Si lo sé, yo estoy tan sorprendida como ustedes, me tardé mucho más de lo que quisiera y por muchos motivos referentes a que mi computadora estaba demasiada lenta para trabajar, pero no para escribir, pues bueno, por fin terminé esto que parecía se iba a retrasar todavía mucho más. En fin, que les puedo decir más que, es un regalo atrasado de mi para ustedes por el aniversario del tiempo que llevo escribiendo en FF, tonto lo sé, pero sigue siendo una fecha significativa para mi. Sin más que decir... Disfruten!

Capítulo XXV. Fugitivos

- ¡Demonios! Creo que estas cosas se usaban como tortura en épocas antiguas porque en verdad es muy difícil caminar con... ¡Ah! ¡Mi tobillo!

- Yo sugerí que te quitaras esos zapatos... Hace dos kilómetros.

- ¡Ya te dije que no puedo!

- ¡Entonces deja de quejarte!

- ¡Ey! Tu usa plataformas y luego veremos cual es tu opinión al respecto.

- Lo prefiero a traer este estúpido traje, parezco un completo anciano.

- Eres un niñito vanidoso.

- Y tu debieras estar acostumbrada a usar zapatos femeninos, ¿no crees?

- ¡Sigue molestando y este zapato femenino irá directamente a tu tra...!

Antes que pudiera terminar su amenaza o incluso hacerla realidad, el cuerpo de May se interpuso entre ella y el entrenador, consiguiendo con eso contener su absurda pelea.

- ¿No se supone que tratamos de pasar desapercibidos? Sus quejas se escuchaban en todo el bosque y estamos por llegar a la ciudad. No creen que debieran, no sé, ¿callarse?

- Tienes razón, May. – Misty dejó a un lado su rabieta, algo que en verdad fue difícil pues Ash se atrevió a mostrarle la lengua en un gesto bastante infantil. Decidió vengarse de él luego y dirigió su mirada hacia su pokewatch. El mapa de la región indicaba que el pueblo a faldas de la montaña estaba cerca y allí, los esperaba el primer medio de transporte a emplear.

Sin estar muy consiente de ello, tomó un mechón de su falsa cabellera rubia, retorciéndolo entre sus dedos un par de veces. Estaba demasiado nerviosa y se suponía que esa era la parte sencilla de su huida, pues solo debían abordar el autobús, eso era todo, pero difícilmente podría tranquilizarse sabiendo lo que ese simple viaje significaba.

En el mapa que revisó junto a Grayson lleno de amenazas representadas por marcas rojas, pudo constatar que el único punto rojo en la tranquilo pueblo de Hazel, era Travis.

Estaba segura que el peligroso agente no era más un obstáculo, no por nada lo había dejado inconsciente, sin ropa y prácticamente imposibilitado a reponerse rápido sin que llamara la atención que un maleante como él seguramente no querría. Se había encargado de él, pero ¿Si de todas formas consiguió pedir ayuda y ya no era el único punto rojo en el pueblo? Además, eran hombres entrenados a los que se enfrentaba. ¿En verdad había sido tan tonta como para pensar que un cambio en el color de su cabello y ojos podría engañarlos? Eso sin contar que se dirigía al sitio de mayor peligro, a esa ciudad donde todo ocurrió, donde seguramente Nick seguía buscándola hasta en el más recóndito de los rincones…

Sacudió su cabeza. No resolvía nada con preocuparse, debía concentrar toda su energía en salir de allí.

- De acuerdo, una vez que estemos en el pueblo deben actuar lo más natural posible. No debemos tener ningún problema para llegar hasta la pequeña estación frente a…

- ¿Ese es todo el plan? ¿Tomar el autobús? – Un tono sarcástico e incluso rudo por parte de Ash sin duda logró molestar a Misty. Debía darle un escarmiento allí mismo e incluso levantó su mano con intención de impactarla sobre la tonta cabezota del entrenador, pero se contuvo. En verdad no había tiempo para peleas. Bajó su amenazante puño y suspiró para tranquilizarse antes de dar una breve explicación a sus compañeros de viaje.

- No existe transporte mágico que nos lleve exactamente a donde esteremos seguros. El autobús solo nos llevará hasta Goldenrod. – Se estremeció con tan solo pensar en aparecerse por esa ciudad, pero el miedo que sentía fue bien disimulado, pues ni Ash o May hicieron ningún comentario al respecto – Allí abordaremos el tren magnético. Les explicaré los detalles luego, pero deben saber esto desde ahora: Cuando estemos a la vista de todos no podemos ser un grupo. Es mejor mantenernos separados y…

- ¡Pi pikachu! – El pokemón llamó la atención con su particular llamado y los tres jóvenes lo observaron atentamente. Ninguno de ellos parecía haber recordado su presencia ni el tema de su transportación. No hacía falta peguntarle nada a Pikachu para saber que no accedería a entrar a su pokebola lo que causaba un verdadero problema.

- Cierto, debemos esconderte. – Misty murmuró colocando sus dedos sobre su barbilla mientras pensaba en una solución.

No tenían muchas opciones pues decidió que era mejor viajar ligero, así que dejaron la mayoría de sus pertenencias en la cabaña y ninguno tenía realmente espacio suficiente para el pokemón. May portaba un pequeño morral en el que solo cabía un poco de ropa; ni hablar de la ridícula mochila blanca y felpuda que ella tenía. Solo quedaba el maletín que formaba parte del traje de Ash… Tampoco había forma que Pikachu pudiera ocultarse allí sin que sufriera una asfixia.

Sin duda se encontraba ante un predicamento que debía ser resuelto y pronto, así que siguió meditando. Su atención se había enfocado en el entrenador, llegando a la conclusión de que allí residía su respuesta.

– Creo que podrías ir bajo el saco de Ash. Si te quedas muy quieto podrías ser parte de su disfraz.

- ¿Pika? – La duda era compartida por el resto del grupo que esperaba una explicación por parte de Misty. Ésta guiñó un ojo un tanto risueña.

- Si, ¡podrías ser su joroba!

- ¡¿Perdón?! – El entrenador reprochó indignado – ¡Este disfraz ya es bastante horroroso como para además agregarle algo como eso!

- ¿Qué sugieres entonces? No hay tiempo para buscar una solución y Pikachu podría ser un perfecto accesorio para ti.

- Eso no es un accesorio, es una deformidad ¡y me niego a llevar algo así!

- ¡Ah vamos! Si ya eres feo, ¿qué diferencia hace?

- ¡Oye!

- ¿Por qué es importante esconderlo? – May intervino para evitar una tonta pelea nuevamente. Comenzaba a hartarse de ser solo el árbitroentre ambos muchachos y ese fastidio se denotó en sus palabras - ¿Acaso un anciano no puede tener un Pikachu como mascota?

– No creo que sea buena idea – Misty intervino antes que Ash pudiera hacer un nuevo berrinche por ser llamado así una vez más.

A diferencia de lo que pudiera creer Ash, Misty no lo hacía por molestarlo. La verdad era que solo intentaba evitar ser descubiertos. Pikachu la había ayudado en su enfrentamiento contra Nick en casa de Rowland. Podía ser que solo fuese un poco obsesiva, pues era casi imposible que el hombre diferenciara a un pokemón en particular, pero prefería no correr ningún riesgo, debía ocultar a Pikachu ante extraños o todo el asunto de los disfraces resultaba inútil… El característico sonido del pokemón la sacudió un poco, obligándola a prestar atención hacia donde la pequeña pata señalaba.

- ¿Ah? – Había olvidado esa tonta canasta de mimbre que era parte de su disfraz y que cargaba en su mano derecha por inercia. Aunque había pensado en arrojarla al bosque en más de una ocasión, ahora quizás era la solución perfecta – ¿Crees caber aquí? – Pikachu asintió, estaba seguro de soportar mejor el viaje allí que debajo del saco de Ash. –¿Y no te importaría ir conmigo?

- ¡Pika! – Expresó enérgico al mover su cabeza de forma afirmativa. El pequeño roedor entendía que entre ella y su entrenador había muchos conflictos, pero no dejaría que eso obstáculo en su amistad con la chica. Presentía que en ese nuevo viaje ella necesitaría tanto apoyo como fuera posible y quería estar cerca si su ayuda era requerida.

Por su parte, Misty estaba segura que era la mejor solución y para nada le importaría cargar con el pokemón, solo existía un pequeño inconveniente: Ash. Levantó la mirada buscando en el chico algún gesto que denotara su molestia por la decisión del roedor, después de todo, su mejor amigo lo estaba cambiando por ella, pero no parecía enfadado, ni siquiera en desacuerdo.

Él solo alzó los brazos, para después cruzarlos detrás de su nuca, como si el rumbo de esa conversación le diera exactamente lo mismo.

- Es mejor a que sea mi joroba – Contestó sin mucho interés. Resultaba extraña esa respuesta, aunque para Ash tenía demasiada lógica. Misty no dejaba que él la protegiera, pero así, por lo menos Pikachu podría desempeñar ese papel en su lugar.

- De acuerdo. – La jovencita abrió la canasta y de un corto salto, Pikachu entró en ella. - Es mejor que nos apresuremos. El autobús se detiene en una pequeña estación frente a la plaza a las ocho treinta, allí lo abordaremos.

- Pues entonces debemos correr. Faltan quince minutos y ni hemos llegado al pueblo aún. – May tomó la iniciativa, caminando a paso apresurado.

- Si, correr. Excelente idea. – Misty señaló irónicamente. Sus piernas estaban en verdad adoloridas e intentaba disminuir su molestia moviendo un poco sus pies para desaparecer el entumecimiento que sentía hasta en la punta de los dedos. Gruñó por lo bajo recordando los insultos de Ash y su enfado creció al reconocer que el impertinente moreno tenía razón: pocas veces había utilizado zapatos así de altos y no estaba para nada acostumbrada.

"Estúpido Ash"

Frunció el ceño al aguantarse las ganas de quitarse las plataformas azules. Prefería correr una milla en ellos que darle al muchacho la satisfacción de saber que tenía razón. No hubo más remedio que continuar moviendo sus tobillos en ligeros círculos hasta que se sintiera lo suficientemente repuesta para continuar su camino…

- Puedo cargarte si quieres. - Tan concentrada estaba que no se percató de la cercanía del chico. Su atrevimiento llegó a tal nivel que aquello lo susurró directo a su oído. Misty se irguió de inmediato, un poco por orgullo, un tanto más por enojo, pues podía adivinar qué clase de mirada cínica le dedicaba Ash, lo sabía tan bien a pesar de que sus traviesos ojos se escondieran tras esos lentes grandes y ridículos.

- No, gracias. - Respondió con total dignidad. Caminó unos pasos sintiendo punzadas en sus talones por tan solo avanzar, pero fue capaz de ocultarlo muy bien al dar un grácil giro – Las apariencias lo son todo y en lo que al mundo le concierne soy una chica muy linda, joven y probablemente de buena familia. ¿Qué pensarían si me vieran tan cerca de un vejestorio como tu? - Volvió a girarse, riendo un poco. Por el gruñido de Ash, adivinó el rostro iracundo de éste y siendo eso su única motivación, siguió caminando, permitiéndose sonreír, olvidándose de todo, incluso de May quien estaba realmente cerca, prestando atención a la interacción entre ambos.

No había duda alguna, Misty y Ash estaban bastante cegados a ver mas allá de las acciones del uno con el otro, pero ella las captaba a la perfección, tal vez demasiado pues una amarga sensación empezaba a emanar desde su corazón, esparciéndose por todo su ser. ¿No se suponía que la novia de Ash era ella? Sin embargo, desde la madrugada, la mirada de Ash parecía dirigirse solo hacia Misty y aunque resultaba obvio que seguía molesto con la pelirroja por todos los secretos que ella ocultó, eso no era impedimento para mantenerlo al pendiente de cada uno de sus gestos, de sus movimientos. De un momento a otro, parecía que todo el mundo del entrenador revoloteaba alrededor de su llamada "mejor amiga".

¿Pero en verdad era así desde solo unas horas atrás? May comenzó a analizar sus recuerdos de días anteriores y fácilmente pudo reconocer ese mismo comportamiento en él, resultando en verdad notorio desde la copa Wallace.

Entonces se preguntó si Ash amaba a Misty, si ese sentimiento nació desde el desastre en Goldenrod o si sus sentimientos se remontaban de más atrás. Se preguntó si su noviazgo significaba algo, si a ella la querría o era solo un juego… Se preguntaba tantas cosas pero sobre todas sobresalía una duda que resultaba meramente egoísta en todo ese asunto: Se preguntó si sería capaz de retener a Ash a su lado.

- ¿May? – Sus pensamientos fueron irrumpidos violentamente por el rostro del chico muy cerca del suyo. Una imagen bastante desconcertante dada la nueva apariencia del chico y la sobresaltó un poco. Observó a su alrededor. No se había percatado cuanto habían avanzado hasta notar las primeras casas que formaban parte del pueblo.

- ¿Ah? ¿Llegamos? ¿Dónde está Misty?

- Se adelantó. No podemos permanecer juntos ¿recuerdas?

- Oh, es cierto.

- Nosotros debemos separarnos también. De acuerdo con el mapa del pokewatch, si tomas ese camino llegarás al parque en…. – Ash detuvo su explicación al notar que la castaña no prestaba atención alguna. La había notado bastante distraída desde minutos atrás. – May, ¿pasa algo malo?

- N-nada. Solo estaba pensando, eso es todo. – La vergüenza se manifestó en su rostro formando un ligero tono rosado en sus mejillas. De pronto todos los pensamientos y sensaciones que estaba teniendo le parecieron incorrectas. Sería en verdad bochornoso si Ash pudiera saberlas, algo que parecía lograr con tan solo mirarla, así que intentó apartarse de él sin conseguir moverse ni un centímetro al sentir como sujetó gentilmente su mano.

- Escucha, May – El suave tono de voz hizo juego con la afectuosa mirada que el entrenador le dedicaba – Tal vez sea una situación un poco complicada, pero no debes temer. Yo no permitiría que nada malo te… – Ash no fue capaz de continuar hablando cuando May se abalanzó sobre él acallándolo con sus ávidos labios. Lo había besado antes de forma un tanto pasional, pero ahora era diferente. Ese era un beso rudo, violento, incluso demandante y no se vería satisfecha hasta que él correspondiera con la misma intensidad, algo que no tardó en conseguir.

A pesar del repentino arrebato de la chica, Ash acogía gustoso las caricias ejercidas de la boca femenina y no pudo evitar emitir un sonido gutural ante los ligeros mordiscos que recibía en su labio inferior. Al darse cuenta de ello, May lo alejó de si, sonriendo victoriosa.

- Debes saber algo de mí Ash Ketchum: yo siempre estoy preparada para enfrentar cualquier clase de reto. – May no estaba hablando de la misma situación que Ash, pero él no se percató de ese detalle y sonrió ante lo que creía, era la actitud decidía y osada de la castaña.

- ¿Oh, en serio?

- Claro, lo aprendí de ti. – Sonrió antes de abalanzarse sobre él nuevamente, aunque ésta vez en un abrazo.

- Esa es mi chica.

El tono de Ash era alegre. Invadido por ese sentimiento, estrechó más de cerca el delgado cuerpo de su novia quien le permitió incluso separarla unos centímetros del suelo.

Era cierto que Misty ya poseía algo del afecto del entrenador, pero aún no había conseguido sus besos, sus caricias ni esa cercanía. No, esa ventaja solo le correspondía a ella y en ese momento May supo donde residía su ventaja, aquella que la beneficiaría en una batalla en contra de la pelirroja quien ya le había quitado a Drew. Se aferró más al cuerpo de Ash jurándose que no permitiría que el entrenador le fuese arrebatado tan fácilmente de su lado.

- Lo seré cuando te quites ese traje, es muy raro besarte así. - Dijo risueña y sin prestarle atención al enojo de su novio por su atrevido comentario, se alejó a pasos rápidos rumbo al sendero que el chico había señalado anteriormente. – Apresúrate o te deja el autobús.

- Apuesto que llegaré antes que tu. - Retó el joven con suma confianza.

- ¿Ah si? ¿Cómo?

- Tomaré un atajo.

- Claro, porque siempre te han ayudado. Trata de no perderte, el autobús está a punto de partir.

- Te alcanzaré, no te preocupes.

La amplia sonrisa era el único rasgo que no podía ser modificado por el disfraz de Ash y sin querer esta contagió a la castaña, olvidando por unos segundos la actitud reacia que había adoptado junto con ese nuevo objetivo de 'vencer' a Misty.

Después de un gesto de despedida con su pequeña mano, May siguió caminando, perdiendo de vista al entrenador que corrió entre los angostos y coloridos callejones del pueblo.

oOoOoOoOoOo

- Eso fue bastante sencillo...

Las palabras de Misty dejaron sus labios tan tenuemente que la frase no llegó ni a los agudos oídos de Pikachu, el cual se escondía en la canasta acomodada en su regazo.

En verdad había resultado bastante fácil abordar el transporte, pero de todas formas había una inquietud instalada en su pecho creando una pesadez casi insoportable.

"Todo está saliendo bien." Se repetía a sí misma una y otra vez.

Cualquier otra persona así lo pensaría, pues aparte de los tres jóvenes disfrazados, en el autobús, solo había cinco pasajeros más: una mujer con dos pequeños niños y un par de jovencitas que manifestaban escandalosamente cuales eran sus planes para ese día. Por sus tontos diálogos Misty podía inferir que ellas habían planificado un día de compras, mismo que se llevaría a cabo en cuanto arribaran a la Ciudad.

Todo indicaba que sería un trayecto tranquilo, sin contratiempos, pero de todas formas el corazón le latía violentamente con tan solo pensar que debía pisar Goldenrod nuevamente.

"Cada palabra que te has atrevido a dirigirme al fin las pagarás..."

Sintió los espasmos provocados por el miedo recorrerla de pies a cabeza y luego suspiró. Sin importar que peligroso fuera volver debía hacerlo pues el tren magnético era su mejor opción para abandonar la región sin levantar ninguna clase de sospechas.

Debía llegar hasta ciudad Azafrán, allí todo sería más fácil… Sujetó con fuerza el asa de la canasta. Estaba consiente que podría fracasar y debía estar preparada si eso ocurría. Aún si ella no lograba escapar, su plan tenía que resultar perfecto para asegurar el bienestar de Ash.

Dejó caer su nuca en el mullido asiento. Creía tener todos los ángulos cubiertos, había repasado cada posible escenario más de una vez y eso comenzó causarle un verdadero agotamiento mental. La velocidad constante del vehículo aunado al pacífico paisaje le dio una ligera sensación de tranquilidad. De pronto todas las horas que se privó de sueño comenzaban a manifestarse y sin que se diera cuenta, ya estaba cerrando los ojos, rindiéndose ante el cansancio… por unos cuantos segundos, pues en seguida sintió como el asiento contiguo al suyo era ocupado bruscamente. Abrió los ojos de golpe, sujetando su pecho para tratar de reponerse al sobresalto de esa intromisión.

- ¿Cuándo vas a decirme el resto de tu plan? – Ash demandó saber sin importarle el tono pálido en el rostro de Misty. Era obvio que no había sido delicado al preguntar.

- En cuanto sienta latir mi corazón de nuevo. ¡Casi me matas de un susto!

- Déjate de juegos y dime.

- ¿Quieres tranquilizarte? Voy a hacerlo… pronto. – La chica volcó de nuevo su atención al paraje de los vívidos campos de Jotho sin querer lidiar con Ash de nuevo, pero estaba segura que él no tenía intensiones de irse. Claramente podía sentir la intensidad de su mirada sobre ella.

- Puedes hacerlo ahora. – insistió.

- Dicen que la paciencia es una virtud, debieras intentar conseguirla.

- Hablo en serio, Misty. Accedí a ponerme este ridículo disfraz e ir a donde tu digas, solo quisiera saber, dónde rayos es eso.

- Lo sabrás, solo… – suspiró – Te lo diré cuando lleguemos a la estación. De todas formas vendrá impreso en el boleto cuando lo compres y yo…

- Aún estás pensando en esa tontería, ¿no es cierto? Sigues creyendo que yo debo seguir otro camino. ¿De eso se trata todo esto? – El silencio de su amiga fue la única confirmación que necesitaba para saber que había acertado y una opresión le impidió cuestionarla más. Aún existía la posibilidad de perderla sin que tuviera una sola pista de como evitarlo. Por su parte, Misty continuaba en una encrucijada. En verdad no pensaba en huir sin Ash, pero seguía pensando que Nick la descubriría. De ser así, el entrenador ni siquiera debía estar cerca para presenciarlo y había dado con la forma precisa de evitar que ellos dos se encontraran solo que… Ash no estaría muy contento con esa parte del plan.

- Escucha…

- ¿De qué hablan? – Al igual que Ash, May dejó caer todo su peso sobre el mismo asiento que él aún ocupaba. Dos asientos para tres personas daba como resultado un reducido espacio para cada uno y los empujones tratando de ganar un par de centímetros más, no se hicieron esperar.

- Por Arceus… Ambos están haciendo un excelente trabajo en disimular que no nos conocemos – comentó Misty con sarcasmo, intentando alejar tanto como fuese posible el cuerpo de Ash que en ese momento estaba casi sobre el suyo. – ¡Está bien! Les diré cual es el plan si con eso buscan otros asientos ¡y me dejan en paz!

- Pues hazlo. – Indicó Ash, sin dejarle ninguna otra opción a Misty más que comenzar a hablar.

- Bueno ya saben que nos dirigimos a Goldenrod para abordar el tren magnético. Este nos llevará directamente a Azafrán. Haremos lo mismo que hace un rato, tomaremos rumbos diferentes hasta la estación y allí…

- ¿Nos dirigimos a Kanto? – Ash interrumpió un poco inquieto – ¿Es seguro estar allí?

- La región lo es, pero no en Azafrán. Ese no es nuestro destino final.

- Entonces, ¿a dónde nos dirigimos?

- Haces muchas preguntas, eso lo sabrás al llegar, pero lo importante ahora es dejar la región sin llamar la atención y creo que la mejor forma de conseguirlo es separarnos. Así que, según los horarios del tren, hay uno que parte a la una de la tarde y otro hasta las cuatro. Yo tomaré el primero, así, cuando ustedes lleguen en el siguiente tren, no tendrán mayor problema en…

- Espera un momento, ¿en verdad esperas que te deje ir sola? Después de lo que hablamos puedes estar segura que eso no pasará.

- No es lo que tu piensas, Ash, solo así será más fácil para…

- Que tu puedas tomar otro camino, sin… – mi, pensó sin atreverse a decirlo en voz alta – quieres irte sin nosotros, ¿no es así?

- ¿No crees que estás un poco…? ¿Como decirlo? ¡Paranoico! – Siseó puesto que no podía gritar o llamaría la atención de todos. Le molestaba un poco la actitud de Ash. Si ya le había prometido que no se iría, ¿cómo se atrevía a desconfiar todavía de ella? Sobre todo cuando había un pequeño detalle que Ash olvidaba y no dudó en señalárselo con un poco de enfado. – Además, Pikachu está conmigo, ¿crees que pienso robarte a tu pokemón? O mejor aún, ¿qué Pikachu estaría dispuesto a abandonarte?

- ¡Pika! – La exclamación se escuchó desde el interior de la canasta apoyando lo dicho por Misty.

Tenía un buen argumento. Ella no estaba planeando escaparse, no mientras Pikachu la acompañara. En algún momento tendrían que verse nuevamente, aunque solo pensara en entregarle a su pokemón. La lógica podía dictaminar que no habría problema en seguir las indicaciones de Misty al pie de la letra, pero nunca fue una persona sensata sino instintiva y justo en ese momento, sentía que debía permanecer cerca de ella.

- De todas formas creo que no habría ningún problema si abordamos el mismo tren.

- Si claro, porque aquí se nota que podemos estar en el mismo lugar sin hablarnos, y por cierto, ¿podrías quitarme tu brazo de encima? – Volvió a empujarlo sin conseguir un verdadero espacio entre ellos, sobre todo porque Ash parecía reusarse a irse o ceder en ese asunto.

- Ni siquiera voltearé a verte, pero tomaré el tren de la una, igual que tu.

- Ash, ¿podrías por una vez solo hacer lo que te pido?

- Lo haría si fuera una petición racional.

- Tu hablando de cosas racionales, ¡eso es bastante gracioso!

- No estoy bromeando Misty, yo solo trato de…

- Sacarme de quicio ¡eso es lo que estás consiguiendo!

- Solo porque eres incapaz de cambiar de opinión. La necedad es una característica muy fea en una persona, ¿lo sabías?

- Si, porque justo ¡ahora la estoy viendo en ti!

- Yo no soy el necio, eres tu quien…

- ¡Quieren callarse! – La intervención de May acabó con una pelea por tercera ocasión en ese día aunque lo había hecho de forma muy ruidosa, logrando no solo acallar a los jóvenes junto a ella, sino cualquier sonido entre los pocos pasajeros del autobús. El silencio duró poco cuando todos retomaron sus respectivas conversaciones, excepto ellos. Era obvio que si volvían a hablar solo continuarían con la discusión sin llegar a ningún acuerdo, pero no estaba dispuesta a soportarlo. Si Misty o Ash eran incapaces de dar una solución entonces ella tendría que hacerlo.

- Qué les parece esto: – Habló casi en secreto, capturando así la atención de los dos jóvenes. – Ash irá en el tren de las cuatro y Misty en el de la una, justo como planea… excepto que yo la acompañaré.

La sugerencia de May sin duda los tomó por sorpresa, sobre todo a Misty quien quiso saber los motivos exactos del porqué ese ofrecimiento. Si hubiera podido leer los pensamientos de la castaña entendería que nada tenía que ver con ella, sino con Ash y una sospecha que venía desarrollándose en su afilada percepción. May ya había notado que en días anteriores – sino era que en todo el viaje – Misty ponía demasiado énfasis en proteger a Ash. A veces de ligeras amenazas, a veces de aparentemente nada. Ocultaba algo y comenzaba a pensar que estaba relacionado con Ash. Si su deducción era correcta, entonces Misty aceptaría su proposición.

- Escucha, Ash, sabes perfecto que no eres capaz de actuar durante todo el trayecto, pero yo podría y aunque mantenga una distancia prudente, de todas formas estaría allí por si algo sale mal. – Ash no protestó. La idea no era del todo desechable, sin embargo no se sentía del todo convencido. No tuvo oportunidad de objetar cuando May tomó la palabra de nuevo, esta vez, dirigiéndose directamente a la pelirroja – Creo que es la mejor solución para todos, así ella tendría apoyo en caso de necesitarlo y Ash… bueno se mantendría alejado de problemas, ¿no lo crees, Misty?

No era tonta y por la forma en que hablaba podía darse cuenta que May tramaba algo, pero debía admitir que su propuesta era tentadora. Ash estaría completamente a salvo y si se encontraban con algún miembro de Sentinel… Bueno, estaba segura que May no tendría problemas en alejarse, dejándola lidiar sola con sus problemas y finalmente era lo que necesitaba.

- Por mi está bien. – La respuesta de la pelirroja parecía desinteresada, aunque May fue capaz de ver a través de esa capa de indiferencia. – Sobre todo si con eso por fin Ash hace lo que digo.

- Bien, lo haré, pero tengo que saber algo con respecto a…

- Haré algo mejor que decírtelo, solo dame tu mano… - Antes que el joven pudiera protestar, Misty ya había tomado su muñeca, apretando botones digitales y moviendo funciones en el pokewatch que él portaba. – Allí tienes.

- ¿Ah? ¿Qué hiciste?

- Solo puse una alarma y marqué una ruta.

- ¿Y eso sirve para…?

- La alarma Es solo un recordatorio para que sepas a la hora exacta en que tienes que llegar. La ruta que marqué es por las zonas más seguras tanto de Goldenrod como de Azafrán. – Ash seguía sin entender nada así que observó su pokewatch. La dichosa alarma estaba programada a las ocho de la noche. La ruta de Goldenrod parecía bastante sencilla, pero la de Azafrán lo era aún más. Prácticamente solo tenía que caminar unas cuantas cuadras al llegar allí.

- Y cuando llegue, ¿yo debo…?

- Solo tienes que esperar, yo haré el resto.

- ¿Es en serio? ¿Nada más quieres que me quede sentado?

- Puedes esperar parado si lo prefieres.

- ¡Estoy hablando en serio Misty!

- ¡Yo también! Prometiste que seguirías mis instrucciones si May venía conmigo, ¿no era ese el trato? - Ash permaneció callado. En verdad ya no quería ocasionar más conflicto entre ellos, pero su preocupación estaba abarcando toda su mente, siendo lo único en lo que podía enfocarse.

¿Si algo salía mal? Si uno de esos misteriosos hombres lograba hacerle daño a Misty y él no estuviera para ayudarla sería incapaz de vivir con el remordimiento. Todavía no era tarde para apelar esa decisión, tal vez con un poco de suerte lograba persuadir a Misty, hacerla cambiar de parecer como casi siempre lo lograba, pero no tuvo oportunidad de pronunciar ni una palabra.

Sintió un ligero apretón en su muñeca derecha y antes que consiguiera girar un poco su cabeza en esa flanco, ya sentía la humedad causada por el apego de los labios de Misty a su oído.

- Comprendo tu desconfianza hacia mi...

- ¡Si eres tu quien...! – intentó protestar, recibiendo por sus arrebatadas palabras un apretón más en su brazo y las rápidas palabras de la chica.

- ¡O cualquier cosa que te impulse a llevarme la contraria! Sea como sea debes saber que yo no intento escaparme de ustedes, yo solo estoy haciendo todo lo posible para salir de la región a salvo, para que todos podamos. Por eso te lo pido una vez más, Ash, sólo sigue mi plan al pie de la letra y te prometo que todo saldrá bien. ¿De acuerdo?

- Como quieras. – La contestación fue ruda y para nada delataba su inmensa ansiedad siendo así la forma en que por fin accedió al pedido de su amiga.

- Entonces está todo resuelto. Mejor busca otro asiento. Recuerda que...

- Si, ya sé, no las conozco. – Ash pasó sobre su novia que protestó ligeramente sin que eso lo obligara a ser más cuidadoso al rodar sobre la chica o le prestara algo de atención siquiera, solo quería levantarse tan rápido como fuera posible. Una vez que lo consiguió y antes de alejarse de ellas, su mirada fue irremediablemente atraída hacia la 'rubia' sintiéndose al instante embargado por una completa decepción.

Era muy probable que fuese la última vez que estuviera cerca de su amiga y no podía despedirse, tampoco se sintió en la posición de pedirle que fuese cautelosa, pero lo que en verdad alimentaba esa terrible sensación era la urgencia de contemplarla, de perderse en sus ojos semejantes al océano y solo así sentir – como en muchas otras situaciones adversas – que todo estaría bien.

Apretó sus puños porque no podía gritar, maldecir o por lo menos expresar cuanto comenzaba a odiar ese maldito disfraz que ocultaba perfectamente cada parte de la Misty que él conocía. Era tonto sentir que la cabellera rubia y el falso tono gris de sus irises tuvieran la capacidad de opacar aquella aura brillante, proveniente de cada uno de sus rasgos físicos que siempre le parecieron fieros, intensos… idénticos a su personalidad.

Mientras la mente de Ash se hacía en gritos, en su exterior supo disimular y no hubo un solo gesto que lo delatara cuando en total silencio se dirigió a otro asiento lo más alejado posible donde permanecería sin omitir ni un ruido y así se quedaría mientras el autobús siguiera su marcha.

- ¿Y qué hay de nosotras? - May preguntó una vez que se encontraron a solas, aunque su pregunta era un intento de ignorar el comportamiento de su novio más que genuino interés por su propio destino. Misty solo echó la cabeza atrás, esperaba que May no la cuestionara tanto porque en verdad estaba agotada. Esconder información cada día se volvía más complicado.

- Nosotras partiremos de inmediato hacia ciudad Azulona. Allí debemos abordar un autobús más. – Después de escuchar eso, May no replicó nada, ni siquiera manifestó su acuerdo o desacuerdo con el plan. Tan solo permaneció sentada en el asiento contiguo, sumiéndose en él y en sus propias preocupaciones, algo que Misty supo apreciar.

La pelirroja desvió la mirada hacia la ventanilla, pero ya no se concentró en el paisaje sino en su propio reflejo en el vidrio templado.

Se veía como otra persona, así se sentía también y eso sumado a sus pocos conocimientos en el arte de la actuación podía ser suficientes para escapar del radar de todos... Pero no estaba tan segura que tanto podría burlar a Nick.

Ese hombre estaba desquiciado, podía asegurarlo, además era persistente. No llevaba más de dieciséis años tras un hombre por nada, así que podía estar segura que mantendría su amenaza hacia ella y esa no era ni siquiera la peor parte. Acarició su muñeca donde apenas veinticuatro horas atrás portaba un muy latente recordatorio de la fuerza y brutalidad que iban grabados en cada uno de sus actos, aunque poco le importaba que volviera a infringirle una herida como esa. Podría romper hasta el último de sus huesos, ella no pondría resistencia, pero si Nick pensaba en hacer algo similar con Ash… Sabía que le haría cosas peores si alguna vez sospechaba que él era ese joven al que tanto buscaba.

Se movió un poco nerviosa y desenrolló su dedos pues sin darse cuenta, había encajado sus uñas en su propia piel.

"Nick"

Volvió a pensar frunciendo los labios, aguantándose las ganas que tenía por estremecerse en total inquietud.

"¿Dónde estarás?"

oOoOoOoOoOo

- No quiero tener que repetir mi pregunta, cadete. Solo preciso una respuesta simple.

- Lo sé, señor, pero intento explicarle que... – Un fuerte golpe en el escritorio frente a él lo sobresaltó obligándolo a callar. Pasó saliva con dificultad sin atreverse a hacer ni un solo movimiento a pesar que su buen juicio le ordenaba salir corriendo antes que su superior volviera a cuestionarlo.

- ¡¿Donde está el teniente Helder?! - Aquella orden fue acompañada de un golpe más a su escritorio del cual tuvo que levantarse y el cadete frente a él se heló por completo.

Más que respeto, aquel alto hombre de oscura cabellera infundía terror. El subordinado en cuestión podía ser un elemento sanguinario en el campo de batalla, pero frente a su líder era solo un temeroso jovencito.

- N-no lo sé señor. - Contestó con tanta confianza que pudo recabar ante el escrutinio del hombre que, rodeó el mueble hasta quedar frente a él, después, con total parsimonia encendió un cigarrillo, echando todo el humo en la cara del cadete.

- Todos ustedes saben que no soy una mala persona y que esta organización puede ayudarles a conseguir todo lo que siempre han soñado, solo deben seguir unas cuantas reglas. - Inhaló otra bocanada de humo. Parecía sosegado, como si el arrebato anterior no hubiese provenido de él - Una de las principales reglas es muy fácil de seguir, solo tienen que... ¡Responder a cada una de mis ordenes al instante!

Para ser un sujeto delgado, poseía mucha fuerza pues solo bastó un movimiento de su mano para tomar al joven por la camiseta y enviarlo hasta casi el otro lado de la habitación de un solo envión, sin embargo, aquella agresión parecía no ser suficiente para saciar su ira y estaba dispuesto a darle un escarmiento al cadete que se atrevía a negarle información.

Apenas dio un paso hacia el chico tendido en el suelo, cuando otro joven casi idéntico entró a su oficina.

- ¡Señor! Encontré al teniente Helder. Está en el hangar tres. Parece que se prepara para partir.

- ¿A dónde piensa ir ese imbécil?

- No estoy seguro... - Blake entornó su mirada hacia el recién llegado, siendo eso suficiente para obligarlo a ampliar su respuesta sin importar que la información expuesta no fuese del todo exacta. - P-pero según un informe del comandante del escuadrón tres-cero-tres tiene una pista del paradero de la chica que buscan en la zona montañosa del norte. Es probable que se dirija allá, señor.

- ¿Ves? – Dirigió su atención al primer cadete, quien se levantaba del piso aún temeroso de las represalias de su jefe – Esa es la clase de eficiencia que ésta organización necesita. – Sin decir más, ajustó las mancuernillas de oro en sus muñecas y caminó sin prisa. – Comuníquense con el sector tres y pidan un cierre total de la base. Ningún vehículo sale de aquí sin mi autorización. ¿Entendieron?

- ¡Si señor! - Ambos jóvenes respondieron sin titubear antes de alejarse corriendo de la oficina, temerosos de otro escarmiento por parte de su jefe, pero Blake no tenía intenciones de perder su tiempo con unos mocosos. Su mente estaba puesta en encontrar a Nick, sabiendo que reacción tendría cuando su orden fuera ejecutada y no pudiera salir.

- Eso sin duda lo pondrá de buen humor... - Murmuró al caminar por los pasillos de metal sin apresurar mucho su destino. Nick no iría a ningún lado, así que tenía la seguridad de que al fin hablaría con él, eso claro, cuando terminara la rabieta que ya estaba escuchando desde lejos.

- ¡¿Qué no puedo salir?! ¡Yo puedo hacer lo que quiera! Así que más te vale abrir esa maldita puerta en este instante!

Sus gritos iban acompañados de más ruidos, producidos por uno que otro objeto siendo lanzado por él e impactando contra la pared o contra algún subordinado. Un gemido y el cuerpo de un chico que salió volando y quedó tendido ante la puerta de entrada al hangar fue la última pieza del espectáculo que Blake pudo apreciar antes de entrar.

- Esto va a ser bastante entretenido - Se dijo el hombre de cabellera obscura tirando su cigarrillo, pisándolo al pasar, listo para enfrentar al enardecido rubio.

- ¡Prepara mis cosas ahora mismo o te arrancaré el…!

- Nick. – No gritó, ni siquiera levantó la voz, pero ciertamente logró acallar todo el bullicio creado por el teniente. – No tienen que prepararte nada, de hecho no tienen que acatar ninguna orden tuya que intente sobrepasar las mías y yo especifiqué que nadie salga sin mi autorización. Puedes estar seguro que tu no la tienes.

- ¿Acaso intentas entorpecer mi misión? – Sus palabras denotaban el grado de enojo que sentía ante ese obstáculo y su mirada se volcó hacia Blake, sobre todo cuando este no tuvo limitación alguna para reír estrepitosamente.

- ¿Bromeas verdad? ¿Crees que una organización prestigiosa como Sentinel, ¿existe solo para ayudarte a conseguirte una chica? Si tan desesperado estás, hay muchos lugares a los que podrías ir para remediar esa ansiedad.

- ¡No es solo una chica! Y no me interesa de esa manera. Ella es, es…

- ¿Qué? Quisiera que intentaras explicarme porqué debería ayudarte a capturar a una adolecente cualquiera. ¿Posee algún pokemón legendario? ¿Es una pieza clave para nuestras investigaciones? – Nick no fue capaz de contestar nada. Solo apretó los puños ante la mirada penetrante de su superior. – Ella no tiene nada que yo pueda desear, por lo tanto no permitiré que ni un recurso más se desperdicie en este capricho que tu llamas misión.

- Como quieras, – Bufó – no necesito tus agentes o un vehículo para encontrarla, yo mismo soy capaz de… – Su intento por pasar de largo a Blake se vio prontamente segado cuando este lo detuvo del brazo sin restringirse en la fuerza ejercida, importándole poco o nada el lastimarlo. A Nick no le quedó más que observar atento el rostro de su jefe que, con su mano libre removió las gafas obscuras de sus ojos para después clavarle la mirada.

- No estás entendiendo, dije que ningún recurso será desperdiciado en tus estupideces y eso te incluye a ti. – Lo soltó con brusquedad, pero Nick no se movió ni un centímetro mientras seguía atento los pasos de Blake – Creo haberte dicho hace dos semanas que tu presencia era requerida en Kalos y sigue siendo así. Te necesito allá, ahora.

- Conozco los asuntos que debo atender y estoy seguro que pueden esperar unos días. Estoy cerca de atraparla, lo presiento, solo es cuestión de... – Calló al notar algo inusual. Para ser uno de los líderes principales de una organización como esa, era muy raro que Blake utilizara armas o Pokemón, pues bastaba con que hablara para que cada una de sus órdenes fuera ejecutada, así que cuando soltó una pokebola que al instante liberó a un Electabuzz, Nick sabía que estaba llegando a los límites de la paciencia de Blake.

- Si te permito que vayas detrás de Aidan o su bastardo es porque cuando los encuentres, ellos podrán servirme de algo, pero este nuevo hobbie, esta chiquilla no podría importarme menos. Tienes trabajo por hacer y espero que lo cumplas en el tiempo y forma en que lo ordeno. Partes en una hora hacia Kalos y no quiero discutir más sobre el asunto. – Nick levantó su dedo índice con la intención de apelar aquella decisión, recibiendo por su atrevimiento un puño trueno que se impactó sobre su pecho y extendió el poderío de la carga por todo su cuerpo, entumeciéndolo lo suficiente para detener cada movimiento en él. Durante esos escasos segundos en los que el rubio recibía su escarmiento por atreverse a desobedecerlo, Blake encendió otro cigarrillo al que dio una gran bocanada antes de dirigirse al atónito teniente una vez que terminara el ataque de Electabuzz – Tienes muchas libertades, pero no te equivoques, Nick. No eres especial, no eras primordial para esta organización y sobre todo, no eres superior a mi. Haz lo que te digo si quieres evitar que este asunto acabe realmente mal.

Apretando la mandíbula y los puños para que no se notara su furia o la parálisis causada por la electricidad, Nick comenzó a caminar por los corredores para alistarse a su verdadera misión, aunque era claro que solo intentaba huir de la mirada amenazante de Blake.

Al encontrarse solo, el alto hombre gruñó expresando el descontento que sentía por su teniente en esos momentos, pero era una sensación que ese hombre le dejaba de vez en cuando.

Cuando lo había reclutado sabía que podía ser más un carga que un beneficio debido a su temperamento y volatilidad, aún así, decidió acogerlo bajo sus enseñanzas pues estaba seguro que sabría sacarle provecho a esa sed de venganza y esa ferocidad que lo caracterizaban. Vaya que lo había hecho, porque solo bastaba la promesa que sería él quien capturara a Aidan, para que Nick realizara misiones que otros no se atrevían ni a mirar sin cuestionar nunca las barbaries que conllevaban, simplemente las ejecutaba.

Era algo que le había favorecido mucho, sobre todo en su objetivo de sobrepasar a otras organizaciones con mayor tiempo de existencia como los Rocket, pero esa obsesión de Nick siempre sería peligrosa, más ahora que intentaba volcarla hacia una insignificante chiquilla.

Pues no pensaba perder una inversión de tantos años, mantendría a Nick a raya sin importar el costo.

- ¡Señor! – No tomó muy bien la interrupción a sus pensamientos y casi fulminó con los ojos al cadete que no era más que un mero mensajero, quien a pesar de la desagradable mirada que recibió, continuó hablando. – No quiero importunarlo señor, pero hemos recibido un llamado de auxilio del agente Payne del escuadrón tres-cero-tres. Al parecer él…

- Fue uno de los escuadrones que el teniente Helder utilizó para encontrar a esa tonta niña, ¿no es así?

- ¡Si, señor! El agente asegura que…

- No me interesa.

- P-pero señor…

- ¡DIJE QUE NO ME INTERESA! Dile a ese agente y a todos los demás que aún estén perdiendo el tiempo en eso que regresen a la base antes del anochecer.

- Está bien, señor, es solo que el agente Payne se encuentra en…

- Si está en aprietos no me importa, tiene el mismo plazo para volver a menos que prefiera un verdadero problema conmigo ¡y no quiero a nadie hablando más de esa estúpida niña! Si escucho que mencionan siquiera una letra de su ridículo nombre, los mataré yo mismo.

- Entendido, señor.

Ya había tenido suficiente de esa tontería. Masajeó sus sienes al sentir como comenzaba a formarse una insoportable jaqueca.

En ese momento se sintió como un padre que no le quedaba más remedio que recoger los destrozos de un caprichoso hijo.

oOoOoOoOoOo

Se había vuelto muy buena actriz, por lo menos lo suficiente para pasar por una rubia tonta deambulando en los pasillos de la estación, como si en verdad no tuviera idea de cual rumbo tomar, pero en realidad tenía todo calculado y gracias a su pokewatch, podía estar al pendiente de cada detalle.

Desde que se bajaron del autobús, May y ella tomaron rumbos diferentes, sin embargo eso no había sido impedimento para que supiera la ubicación exacta de la castaña que en esos momentos se encontraba en las taquillas comprando su boleto. Mientras ella ya se dirigía a los andenes.

De nuevo y de forma bastante discreta, miró el gadget en su muñeca camuflado por ese ridículo guante de encaje blanco. Con un solo reojo contó los puntos rojos que – por lo menos hasta la noche anterior – hacían guardia con la intención de capturarla. Según la información obtenida del radio de Travis, había por lo menos una docena de agentes allí, así que cuidaba cada paso dado y observaba cada área en búsqueda de cualquier persona que pudiera resultar sospechosa. Hasta el momento no había visto a nadie que pareciera un criminal. Debían estar disfrazados o peor aún, tal vez parecían personas normales, igual a Travis. Parecía un tipo tan común, que cualquier otro o ella misma en diferentes circunstancias, lo hubieran visto sólo como un joven atractivo y nada más.

Tal vez por eso estaba tan nerviosa, preguntándose cual de las personas que pasaban junto a ella podían formar parte de Sentinel. ¿Acaso serían todos hombres? Como podía estar segura que la viejecita sentada en una banca quien llevaba largo rato mirándola no podía ser uno de ellos o quizás… ¿Podría tratarse de un señuelo?

Sacudió su cabeza y miró la hora marcada en un reloj antiguo empotrado arriba de una de las tantas puertas de la estación.

"Cinco minutos más, todo debe permanecer tranquilo solo cinco minutos más." Pensó al afianzar mejor la canasta sobre su brazo.

Vaya que Pikachu era más pesado de lo que aparentaba ser, aunque también resultó más disciplinado que sus acompañantes humanos, ya que después de apoyarla en sus decisión ante su entrenador no había vuelto a omitir sonido alguno…

- Pi…

Hasta ese momento. Misty observó rápidamente a sus alrededores antes de acercar la cesta a su pecho para poder hablarle al pokemón.

- Pikachu, quédate callado.

- Pi pika chu pi pika, – El pokemón intentó hablar tan bajo como fuese posible y esperaba que Misty pudiera entenderlo tanto como lo hacías su entrenador porque desde las delgadas rendijas de su 'transporte' podía ver una posible amenaza que debía ser reconocida por la chica a la brevedad posible.

- ¿Ah? - Al parecer Misty captó el mensaje y se giró en busca de lo señalado por el pokemón.

Los identificó rápido, dos hombres de estatura alta, cabellos castaños y ojos intensamente verdes, la observaban.

"¿Acaso ellos serían...?"

No debía ponerse nerviosa. Se recargó en una pared fingiendo mirar al frente, pero en realidad los siguió estudiando desde la esquina de su ojo.

Estaban bastante alejados y portaban un simple uniforme azul con negro, en apariencia eran solo policías. Entonces, ¿por qué Pikachu se inquietó tanto con su presencia? Tal vez porque eran demasiado fornidos para ser simples guardias de la estación. No debía preocuparse, no había razón para alterarse por... Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dejar caer la canasta o desmoronarse ella misma cuando vio como uno de los hombres extraía de su bolsillo un dispositivo idéntico al de Travis.

Ya no quedaba duda, esos hombres grandes y atemorizantes eran agentes de Sentinel.

Quiso salir corriendo, quiso gritar... Quiso bailar triunfante al escuchar el silbido del tren y su paso sobre los rieles al acercarse al andén. Con algo de suerte, los tipos no tendrían tiempo de notarla cuando ella ya estaría en marcha rumbo a Kanto... Pero las estrellas no eran tan favorecedoras con ella, pues la llegada del tren sin duda hizo a May apresurarse más de la cuenta y al salir corriendo hasta la plataforma se topó con...

- Demonios. - Masculló Misty y haló con brusquedad del guante de su mano derecha viendo como May tropezaba, literalmente, con los agentes de Sentinel que estuvieron a punto de alejarse sino fuera por ese infortunado encuentro con la castaña.

- ¡Oigan! ¡Sean más cuidadosos mastodontes sin ce...! – Misty casi tuvo que correr para detener las palabras imprudentes de la castaña y alejarla lo antes posible del peligro.

- ¡Señorita! – Gritó con una voz chillona, alargando el brazo para levantarla bruscamente del suelo – No querrá que el tren la deje, ¿cierto? - Mentalmente quiso patearse por sonar peor que su hermana Daisy, pero funcionaba, pues uno de los hombres pareció más bien aburrido con toda la situación y le hizo un gesto al otro para que se retirasen - Suba ahora. – remarcó sus palabras aunque tratando de ser cortés.

- S-si. – May cubrió tanto como pudo su rostro con el hijab morado que portaba en su cabeza y se alejó corriendo para ingresar a uno de los vagones. Misty quería hacer lo mismo, pero aún quedaba un poco más de actuación por hacer.

- Debo irme también, hasta luego señores. – Hizo una tonta reverencia y después giró, caminando a paso rápido hasta llegar a las escaleras. Apresuró el paso hasta tener un pie sobre el peldaño, su mano aferrada al pasamanos. Lo había conseguido, estaba tan cerca de…

- Espere.

Se heló por completo al escuchar aquella áspera y casi fría voz. Temía voltear para encontrarse con uno de esos hombres o quizás peor, con más de ellos. Mecánicamente y en lo que le pareció una eternidad, se giró para tener de frente la mirada penetrante de unos intensos ojos verdes.

- Y-yo… - No podía hablar, no podía moverse, ni siquiera cuando un par de personas tuvieron que hacerla a un lado al intentar pasarla de largo para buscar sus respectivos asientos. – El tren está por partir y y-yo…

- Usted, - Esa voz hosca volvió a retumbar en sus tímpanos ¿Qué debía hacer? Luchar tal vez. Atacarlo. Estaba por partir, solo debía contenerlo lo suficiente para poder escapar, pero, ¿cuánto tiempo tardarían en darle alcance? No podía hacer nada que pusiera en peligro su identidad, aún no había nada que la delatara frente al maleante ¿o tal vez la habían descubierto? Miles de pensamientos e ideas cruzaron por su mente, tanto que no reparó en que el hombre extendía su mano ofreciéndole un objeto. – Debiera tener más cuidado con sus pertenencias. – Con mano temblorosa, Misty aceptó del hombre su guante de encaje, mismo que tal vez perdió ante la prisa de librar a May de ellos.

- Gracias. – Dijo secamente antes de volverse y correr hasta el interior del vagón escuchando a lo lejos como el sujeto le deseaba un buen viaje.

Casi se desplomó en el asiento cuando s cuenta que el tren comenzaba a avanzar dejando atrás todos sus miedos, sus preocupaciones, las cuales se iban desvaneciendo conforme el transporte tomaba velocidad alejándose de Goldenrod, alejándose de Jotho.

No podía pensar que era una completa victoria, no mientras existiera Nick, Sentinel y la amenaza a la mera existencia de Ash, pero de cualquier forma, una ligera sonrisa se dibujó en sus labios porque en ese momento todo salió perfecto...

Una vez más, la presencia de May parecía contradecir esa afirmación.

- ¿Crees qué esos hombres eran los tipos que te buscaban? - Se escuchó el susurro de la castaña quien se había sentado en el asiento frente al suyo. Misty frunció el ceño ante lo que creyó era un tono de fingida preocupación por parte de la coordinadora, además, no estaba muy contenta con ese descuido que tanto les pudo costar.

- No lo sé, pero fueran o no una amenaza, no debiste responderles de esa manera. Teníamos que pasar desapercibidas, ¿recuerdas?

- ¡Me tomaron por sorpresa! Yo solo quería llegar a tiempo al...

- Como sea, - Misty la cortó un tanto brusca, haciendo que May arrugara la nariz mostrando su molestia – intenta no ser tan descuidada, no podemos cometer más errores.

No estaba segura si eran sus palabras, su actitud de superioridad o todos los sentimientos que generaba en los dos hombres que tanto significaban en su vida, May solo estaba consiente de su enojo cuando se encontró pensando en alguna forma de hacerla fallar y así entendiera que quien debía cuidarse era ella, quien se metía en problemas era ella y lo poco que le importaba si una organización peligrosa la hubiera descubierto, llevándosela lejos... Al contrario, se sintió deseosa que eso pasara y cuanto antes, mejor.

- No veo porqué sigues tan preocupada. ¿No se suponía que lo difícil sería salir de Goldenrod? Ya viste que nada pasó, es más, no veo razón para que sigas usando ese ridículo disfraz... – Lo siguiente fue un impulso creado de la más cruda de sus emociones, esa que deseaba librarse por completo de ella y así terminar con una rivalidad que ya daba por perdida sin que tuviera que empezar. Fue un movimiento rápido que, se sumó al breve momento de alivio por parte de Misty para que May tomara un mechón del falso cabello rubio y lo halara con algo de violencia.

- ¡OYE! – El grito de la entrenadora denotó preocupación y no molestia.

Mientras Misty intentaba acomodar su peluca de forma que no revelara los cabellos rojizos que se escondían detrás de ella, May reaccionó. Sacudió ligeramente su cabeza, sintiéndose tonta e incluso avergonzada por el infantil impulso que en primera instancias lo atribuyó a algún ente diabólico apoderándose de sus acciones, pero rápidamente pudo reconocer que esos 'demonios' nacían de los celos que la chica infundió en ella de la noche a la mañana. De cualquier forma no debió hacer eso y lo reconoció enseguida.

- Lo siento. Creo que estoy un tanto… fastidiada de todo esto. – Misty no contestó, aún tenía la atención puesta en acomodar su peluca. La verdad no necesitaba mayor explicación por parte de la castaña, aunque una parte de ella no podía evitar molestarse con su sola existencia, la verdad era que May nunca mostró antipatía en su trato hacia ella.

- Lo entiendo, pero no creo que deba quitarme el disfraz todavía, aunque reconozco que verme así comienza a molestarme. – Mostró una ligera sonrisa mientras acomodaba los cabellos de su frente.

- Definitivamente no pareces tu.

- Es lo mismo que Ash dijo desde que me vio. Supongo que para intentar escapar, es algo bueno, ¿no es así?

- Tienes razón. Bueno, es… mejor que busque otro asiento, te veré al llegar a Azafrán, ¿cierto? – Una simple afirmación fue todo lo que May obtuvo antes de perderse entre los pasajeros y mezclarse con ellos.

Al hallarse al fin sola, libre del peligro y con su apariencia aún siendo la de una joven rubia, podía empezar a planear lo que sucedería llegando a Kanto. Quitó de su hombro la mochila felpuda que tanto le avergonzó mostrar en público, pero que contenía las pertenencias más valiosas de la chica. Sus pokebolas, unos cuantos artículos personales, un par de libretas y esa netbook roja, regalo de Delia de dos meses atrás. Pasó sus dedos sobre la superficie de la misma antes de abrirla, después observó a su alrededor para que nadie viera el objeto que había guardado en el único bolsillo de su vestido: El disco de Aidan.

Parecía un movimiento arriesgado el haber mantenido ese objeto con ella, pero tampoco parecía correcto guardarlo con sus demás cosas. Por suerte nada había pasado y ahora podía utilizarlo. Tecleó la contraseña que sabía de memoria para abrir la información contenida en él, buscando la propiedad que Grayson aseguraba se trataba de la más segura de todas. Por los planos del escondite podía darse cuenta que en verdad lo era, pero también pudo reconocer una característica en ese lugar que pronto se convertiría en su nuevo hogar.

- Creo que no tendremos problemas para adaptarnos a este tipo de comodidades. – Pensó en voz alta mientras continuaba viendo las fotografías que mostraban a la perfección un lujoso pent-house.

"Incluso Ash se dará cuenta de lo genial que es este lugar."

Suspiró. Trataba de no pensar mucho en él y lo había conseguido… como por cinco minutos. Cerró la netbook de un golpe sabiendo que se mentía a si misma porque no había dejado de pensar en Ash ni un segundo. Incluso cuando estuvo frente a ese hombre de Sentinel, la duda que superaba cualquier otra era si volvería a verlo. Aún se preguntaba eso.

Dejó a un lado el computador y se enfocó en su pokewatch. Tal vez no podría ver su rostro o perderse en la calidez que sus pupilas brindaban, pero podía encontrar un poco de alivio al observar el pequeño punto rojo que mostraba en qué parte de ese loco mundo se encontraba. Allí estaba, esa diminuta luz parpadeante en un plano de la ciudad de Goldenrod. Era increíble como observar eso la daba tranquilidad.

Suspiró de nuevo, porque se daba cuenta que pelear contra una organización criminal era difícil, pero no tanto como pelear contra sus propios sentimientos. Por más que quería hacer a un lado su amor por Ash, este resurgía como una burbuja de aire escapando a la oscuridad del profundo océano.

Tal vez, debía dejar de huir de él, tal vez debía intentar recuperar lo que tuvieron alguna vez. Después de todo, Ash estaba más que dispuesto a hacerlo…

Movió su cabeza de un lado a otro. No estaba aún convencida de hacerlo o quizás, no estaba lista, pero si algo iban a tener al instalarse en ese pent-house, era tiempo. Ella no podría dejar ese lugar, eso era seguro y si él aún estaba dispuesto a quedarse… bueno, cabía la posibilidad de que pudieran arreglar sus diferencias.

Solo tendría que hacer que Ash llegara hasta allí sano y salvo, luego todo iría regresando a la normalidad entre ellos, podía sentirlo. Volvió a tomar la netbook, había algunas cosas por hacer aún para asegurarse un futuro en una nueva ciudad… Un nuevo comienzo.

Sonrió de forma genuina, un tanto inquieta ante las posibilidades de una mejoría en su vida.

… El optimismo de ese momento, se desgastó con rapidez con la brutalidad de los sucesos posteriores a ese viaje en tren.


Sinceramente no pensaba dejarlo allí, pero como dije, esto comenzaba a tardarse mucho que si escribía lo que había pasado con Ash demoraba aún más así que aproveché para dejarlo en un poco de suspenso. Cualquier duda, sugerencia, queja, amenaza de muerte (sé que habrá más de una por lo que pasa con May) bueno, háganmelo saber. Solo quiero decir una cosa: esta es la mitad del fic, así que si esperan que me deshaga de May pronto... bueno, no se hagan ilusiones XD

Canción que inspiró este capitulo Huracancun de Porter.

Suki90. Tengo la ligera impresión de que te enojaste con el capítulo y los personajes y conmigo O_O bueno jajaja en verdad aún les falta mucho a estos dos, sobre todo a Ash para que entienda lo que realmente está pasando, así que… paciencia. Gracias por todos tus comentarios, Su. También tengo en cuenta las amenazas (la venganza nunca es buena, recuérdalo)

Mistyket. Creo que ahora si vas a super odiar a May si es que en el capítulo pasado no hacía nada aún y ya la querías tirar por un barranco y de momento creo que la relación no es pesada, pero si un poco distante (a pesar de que de todas formas pelean) y bueno… de nuevo espero que sea suficiente de este fic por ahora.

Midorifanic. Gracias por el review y definitivamente le diste al clavo. Misty y Ash podrían llevarse bien de ahora en adelante, pero May va a ser un factor que afecte a eso.

Tuytusapodosraros. Sabes que me encanta saber que piensas de cada capítulo, así que a la otra no te contengas y exprésate debidamente.

Estelita-chan. Puedo decir que si, May y Ash son un par de… Ash es tonto y May está confundida, por eso cometen tantos errores que en algún momento tendrán que enmendar, así que no pierdas la fe en el pokeshipping de este fic.

Persefone X. Si vi el review en mi otro fic y gracias por este (ahora si, en el fic correspondiente) Gracias por tus comentarios, en verdad hago lo que puedo para hacer una historia interesante y me alegra saber que si les está gustando.

carito poke love. Jaja creo que me ha pasado algunas veces eso de emocionarme con una actualización, así que te entiendo totalmente n_n Nunca he visto Fairy Tail, creo que tendré que verla para saber más cual es tu emoción y perdón por la tardanza en la actualización, la vida es difícil a veces.

Tibetana. odiaban a Ash por nada, jaja o eso creo yo porque no ha sido malo, sino que desconoce muchas cosas y eso lo llevan a cometer errores que en una situación normal, no sería tan problemática. Si tienes razón sobre Misty, aunque también tiene que ver el estrés que está viviendo y creo que ahora si vas a odiar a May. Espero que te guste como va la historia y cualquier comentario es más que bienvenido.

Ya-chan1. Te extraño ya-chan T_T en verdad, espero poder hablar contigo pronto y ya olvida a Drew, no va a volver XD además ya quieres más a Ash? espero que esa simpatía por él continue.

Misty Sirena 2002. Me alegra que a pesar de los capítulos iniciales y lo horrible que es el Advancedshipping, le hayas dado una oportunidad a este fic. Gracias por tus reviews y espero que continúes leyendo esta historia.

Luna Romero. Gracias por el review y de verdad lamento la demora, espero que este año pueda actualizar con mayor frecuencia.

Athenasea. ¡Hola! Primero que nada gracias por agregarme a tus favoritos n_n es un honor para mi. De verdad he intentado que las personalidades de los personajes prevalezcan, así que me alegro de conseguirlo y si, definitivamente la acción es algo difícil de describir, ha sido todo un reto que cuando se presenta en algún capi, aún me da nervios hacer. No sé que mas decir más que gracias y me alegra que disfrutes de la historia. Son reviews como estos los que impulsan a escribir más y con mayor frecuencia. Saludos!