Se supone que esto iba a estar en un dos por tres, por dos razones: porque desde el final del capitulo pasado ya sabía exactamente como lo iba a continuar y porque se lo prometí a mi amuleto de la suerte Mistyket... Desgraciadamente, fue más difícil de lo que imaginé porque una escena se negaba a quedar lo suficientemente linda y bueno... porque me preocupa que tanto me quieran matar después de esto. Que Arceus me ampare XD pero espero que de todas formas les guste y bueno... los pondré al tanto de algunas cosas al final. De nuevo, super dedicado a Mistyket, gracias a tus buenas vibras el futuro pinta mejor, estoy segura de eso n_n Gracias infinitas por todo tu apoyo.
Capítulo XXVII. La Envidia Es Un Horrible Monstruo
Nunca se había considerado a si misma como una persona celosa, mucho menos envidiosa. Ni siquiera cuando siendo muy pequeña llegó a su casa ese pequeño bebé que le presentaron como su hermano menor para después obligarla a compartir absolutamente todo con él. Desde entonces, sus juguetes, su tiempo y hasta el amor de sus padres pertenecía a ambos.
Con el tiempo, ya no tuvo que ser forzada, pues ella misma se desprendió voluntariamente de todo con tal de ver feliz al pequeño Max. Esa sonrisa en el cándido rostro del tranquilo niño valía más que la mitad de sus chocolates y fue gracias a su papel como hermana mayor que al convivir con otras personas podía hacer exactamente lo mismo.
Así era ella, generosa y alegre. Una jovencita que podía congeniar con cualquier persona y en poco tiempo llamarla amiga.
Por eso, con un antecedente como ese, resultaba increíble hasta para ella misma que comenzara a ser un tanto egoísta con algo que muchas veces sentía ni siquiera le pertenecía en realidad. Pero no podía evitarlo, no podía dejar de sentir derechos sobre el tiempo o el afecto de Ash y sobre todo, no podía evitar enojarse cuando él prefería la compañía de… Misty... Con tan sólo pensar en el nombre de la entrenadora le hervía la sangre y odiaba esa horrible sensación que se creaba al escucharla hablar o verla realizar hasta la más insignificante actividad. Pero no importaba cuanto intentara contenerlo, ese sentimiento se apoderaba de todo razonamiento lógico y lo único en lo que podía pensar era cuanto detestaba a la entrenadora.
Y si su sola presencia la perturbaba, cuando la pelirroja estaba cerca de Ash todo era mucho peor. Quería gritarle e insultarla. Quería borrarla de su vida, de la de ambos. Quería que Ash la odiara igual a como lo hacía ella, algo que parecía prácticamente imposible y May lo sabía a la perfección. ¡Si no era ciega! Por supuesto que se daba cuenta de la importancia que su novio le daba a Misty, podía distinguir la forma en como la miraba y sonreía con tan solo saberla allí, cerca de él. En cambio, ella, quien se suponía debía lograr eso por el simple hecho de ser su novia, tenía que esforzarse para atraer su atención, sus miradas y hasta sus besos que con el tiempo se había vuelto ordinarios, carentes de aquella sensación que los estremecía al principio.
A veces se sentía como la más grande de las tontas por seguir viviendo allí cuando era obvio que estaba de sobra en ese departamento, algo que se hizo todavía más evidente cuando Ash y Misty empezaron su estúpido entrenamiento matutino.
Era un descaro llamarlo así, porque la mayoría de las veces se la pasaban jugando, diciendo tonterías, riéndose por nada... acercándose... teniendo un maldito pretexto para estar odiosamente juntos.
Su primera y más lógica reacción fue querer integrarse a eso, que por lo menos se dieran cuenta de su existencia, pero fue imposible convencer a Ash de que la dejara participar en esa actividad.
- ¿Por qué no puedo entrenar con ustedes? – Reclamó sumamente enojada mientras el chico solo se rascaba la nuca nerviosamente, logrando exasperarla aún más.
- Sabes que mi amistad con Misty no había estado muy bien últimamente y quiero cambiar eso. – El entrenador sonaba consternado, pero no por excluirla, sino por lo mucho que le importaba el bienestar de esa maldita 'amistad'. May lo supo apenas escuchó su explicación, sintiendo que su molestia escalaba rápidamente hasta convertirse en odio de nuevo. – Con el entrenamiento hemos tenido la oportunidad de convivir un poco más y bueno, yo solo quiero que ella vea que aun soy su amigo, así tal vez…
- ¿Para eso es muy necesario que me ignoren toda la mañana?
- No es… toda la mañana.
- Si, claro.
- ¡Solo son un par de horas al día! Por favor May, prometo estar el resto del día contigo solo... quiero pasar un poco de tiempo con Misty.
¡Qué descaro! Pedirle eso, ¿cómo se atrevía? Ash era un idiota que merecía un par de bofetadas por siquiera pensar que accedería a tal infamia... Pero no le diría como se sentía, porque, una buena sacudida tal vez era lo que necesitaba para por fin darse cuenta de la verdadera razón por la cual Misty era tan importante para él. Porque quizás así entendería que tenía por novia a la chica equivocada…
Por eso no gritó, no frunció el ceño y mucho menos le habló de mala gana. Solo sonrió, demostrando ese carisma que la caracterizaba y lo rodeó suavemente del cuello con sus delgados brazos.
- Está bien, pero solo si prometes no olvidarte de mi, ¿de acuerdo? – Ash sonrió también al escucharla.
- Eres la mejor – Fue lo único que expresó después de darle un beso rápido que a la percepción de May fue inerte.
Igual trató de ignorarlo, de hacer de cuenta que las risas de sus compañeros de viaje no existían, aunque bien podía escucharlos desde la cocina o la estancia todas las mañanas. Intentó no preocuparse, porque ante todo, Ash cumplía con su palabra y después de sus horas de entrenamiento, corría a su lado, pasando cada segundo del resto del día con ella, justo como había prometido.
Pensó que eso sería suficiente para evitar que su noviazgo peligrara… De nuevo, estaba equivocada. Ash podía estar físicamente a su lado, pero estaba segura que su mente no dejaba a la pelirroja. Siempre perdido en sus pensamientos, siempre sonriendo bobamente por nada. Y no estaba paranoica, podía comprobarlo con tan solo preguntarle algo y que éste contestara con frases como:
"¿Ah? ¿Qué decías?"
"Lo siento May, no te estaba poniendo atención."
"Estoy un poco distraído"
Se comenzaba a cansar de sus tontas excusas. Por eso, cuando escuchó una de ellas por décima vez en un día, terminó con toda su paciencia.
- No tiene importancia, Ash. – Fue su respuesta inmediata al momento justo en el que se dejaba caer sobre el sillón mas grande de la estancia principal y se cruzó de brazos.
Supuso que se quedaría allí, mirando al techo hundiéndose en los cojines – y en su rabia – sin que el entrenador se diera cuenta de nada y simplemente se marcharía como siempre lo hacía. Para nada esperó que él se quedara asomando su curioso rostro sobre el respaldo del sillón para regalarle una sonrisa como no lo había hecho en semanas.
- ¡Ah vamos! no te molestes. No es mi intención ignorarte. – El muchacho esperaba que con esa simple disculpa su novia se alegrara por arte de magia, pero sólo consiguió empeorar su humor. Ella frunció más el ceño y en sus ojos azules se notaba el ferviente deseo de asesinarlo. Ash lo supo de inmediato, por eso no tuvo más remedio que tumbarse sobre ella, consiente de estar aplastándola con todo su peso sin que realmente eso provocara alguna reacción en May.
Su cuerpo estaba totalmente rígido, manteniendo los brazos cruzados como barrera entre ambos y no hacía ningún gesto que indicara una pronta o fácil reconciliación.
- Vamos May, – Protestó el chiquillo al darse cuenta como fracasaban sus intentos de juego – No puedes molestarte conmigo porque soy distraído.
- ¿Por qué no?
- Porque entonces lo estarías todo el tiempo.
Que tonterías se le ocurrían... y que encantador lucía al decirlas. Ella no quería admitirlo, pero Ash se estaba ganando su perdón muy fácil, tanto que sin darse cuenta ya había bajado la guardia. Deshizo el nudo de sus brazos par así poder empujar al chico que seguía sobre ella.
Ash pareció un poco desconcertado con la acción; no estaba acostumbrado a que May se comportara tan seria con él ni que lo rechazara de una manera un poco tosca. No supo cómo reaccionar más que mantenerse quieto mientras la coordinadora lo observaba.
Para May resultaba bastante difícil saber si debía hablar con su novio de todo aquello que la molestaba o, quizás, lo mejor era seguir callándolo. Era una difícil decisión porque sin duda había tantas cosas que necesitaba saber. ¿Por qué Ash se comportaba así? ¿Por qué quiso ser su novio en primer lugar si Misty era más importante para él? ¿Lo había sido desde siempre?
"No preguntes lo que no quieras saber"
Recordó aquella frase que escuchó alguna vez, pensando que solo era una mera tontería, cuando estaba segura de no utilizarla nunca. Sin duda ella prefería la verdad y la sinceridad en una relación, pero ahora... ahora estaba segura de no querer cuestionar nada si con ello solo conseguía alejar a su novio.
Ante sus propios pensamientos, se reprendió a si misma por tan cobarde y lastimera decisión. Parecía que, por su forma de actuar se aferraba a Ash por amarlo demasiado, porque no podía concebir la vida si no fuese a su lado... Pero sus sentimientos no eran exactamente así.
Sin duda Ash significaba mucho para ella, había sido el guía que le dio rumbo a su vida, por quien aprendió a amar los pokemón y por ese simple hecho ya le debía demasiado, además que era un joven apuesto, divertido, agradable. Sin duda le atraía y no debía ser muy difícil enamorarse de él, amarlo completamente, algo que intentó hacer desde hace algún tiempo ya, por eso lo había expresado en palabras un par de veces, deseosa de que así fuera en realidad... Pero, no importaba cuanto lo intentase, al pensar en amor, otro rostro y otro nombre se escapaban de las penumbras de su mente con la urgencia de salir...
Sacudió su cabeza, segura que ese sentimiento debía marcharse, porque ese, al que evocaba con cariño y ternura, no estaba presente, no la pensaba ni la quería... Porque Drew ya la había rechazado o por lo menos así lo sintió con lo ocurrido después de la copa listón en Jotho, mientras Ash… bueno, él todavía estaba allí.
- Ash... – Por un momento quiso externar algo de todo eso que pensaba, señalarle el error en el cual vivían, porque era obvio que el corazón de ambos pertenecía a otras personas y lastimosamente no eran ellos... Pero en lugar de eso, solo sonrió. – Quizás te perdone si me compartes algo de todo el helado que ordenaste. – Su petición fue hecha con ternura y obvia glotonería, provocando una sonrisa en él por tan buena sugerencia.
- Seguro. – La respuesta fue simple, incluso amable y sólo eso. Aún así, May se impulsó pasa abrazarse de él. Quiso sentirlo cerca, pensarse feliz entre sus brazos, quería creer que su felicidad no estaba tan perdida si luchaba por ella. Ash había creído amarla alguna vez y podría volver a hacerlo si ella era paciente, si permanecía cerca…
Poco sabía que ese fue el último día que tendría la esperanza de una relación duradera junto al entrenador.
oOoOoOoOoOo
A veces podía imaginar que su vida en Ciudad Azulona era normal y que sus días entrenando con Ash se trataban de mera diversión, aunque de vez en cuando tenía muy presente que no podía dejar ese refugio ni por un instante pues una organización criminal la perseguía y ese era un pensamiento que contaminaba todo su ser, a veces manifestándose en simple ansiedad, pero en noches como esa, la aterraban por completo hasta el punto de impedirle dormir.
Entonces no tenía muchas opciones más que ver el techo mientras un montón de dudas oprimían su corazón.
¿Travis habría contactado a sus superiores? ¿Seguirían buscándola o ya sabrían más sobre ella? ¿Qué tal si descubrían todo sobre su verdadera identidad y atacaban al gimnasio de ciudad Celeste? ¿Podrían lastimar a su familia también?
Se revolvió un poco entre las sábanas mientras intentaba tranquilizarse. Grayson se había encargado de esconder muy bien cada detalle sobre ella, así que no debía preocuparse por eso. Además, ya había hablado con sus hermanas en días pasados y a pesar del disgusto que sentían por su alargada ausencia, accedieron a sus extrañas peticiones. Prometieron no mencionarla en ningún momento, incluso Violet había bromeado con que al fin serían sólo tres hermanas sensacionales, como siempre habían soñado.
"Por lo menos estoy segura que serán muy convincentes al hacer de cuenta que yo no existo." Se dijo mentalmente, pero aún distaba mucho de estar tranquila.
Lo peor de todo, era que el reloj apenas marcaba la una de la mañana, así que aún tenía suficiente tiempo para torturarse con dudas antes de poder realizar otra actividad. Volvió a girarse un par de veces, ya se había cansado de observar entre penumbras las paredes, el techo o hasta a Marill, quien dormía sin problemas en la almohada contigua a la suya.
Se levantó para buscar algo más qué hacer. No tenía ganas de leer, por eso decidió encender el televisor encontrando solo los aburridos infomerciales de madrugada. Suspiró derrotada al levantarse con rumbo a la cocina; tal vez si preparaba un poco de chocolate caliente podría calmarse lo suficiente para intentar dormir una vez más… El único problema era su nula habilidad para preparar cualquier alimento.
Revolvía las gavetas en busca de utensilios para la preparación de la simple bebida sin dar con el correcto, así que decidió calentar solo un poco de leche en el horno de microondas. Así solo demoraría cinco minutos para obtener un buen resultado… o al menos eso creyó.
- ¡¿Qué demonios?! – Gritó un tanto ofuscada al abrir la puerta del aparato eléctrico, donde el líquido estaba botado por todos lados y comenzaba a escurrir hasta el piso. ¿Cómo algo tan simple podía salirle tan desastroso? Era todo un misterio además de un rotundo fracaso, pues dejó la cocina totalmente sucia sin tener nada dulce para tomar y el poco sueño que pudiera sentir se había esfumado por completo.
Con un poco de fastidio subió las escaleras hasta llegar al tercer piso. La idea de aire fresco no le resultaba desagradable, pero al estar frente a la puerta de cristal, barrera que se interponía entre ella y el bello jardín, volvió el temor. No podía ser vista o reconocida por nadie o pondría en riesgo todo, así que no podía salir al exterior ni por un instante, ni siquiera en la seguridad de su temporal hogar.
"No seas ridícula Misty, ¿quién podría verte en el jardín? Está a metros de altura y no hay muchos edificios más altos que este, además, Nick debe seguir buscándome en Jotho…"
Intentaba convencerse a si misma con argumentos que sonaban bastante lógicos, sin embargo su mano se mantenía quieta sobre la perilla.
- Tienes que girarla para que puedas abrir la puerta.
La voz que interrumpió sus pensamientos no fue abrupta, pero de todas formas logró sobresaltarla, tanto, que dio un pequeño brinco antes de girarse para reclamarle al importuno joven por la intromisión.
- ¡Por Arceus, Ash! – Lo reprendió antes de siquiera reconocer del todo su figura en la obscuridad – ¡Casi me matas de un susto!
- Lo siento, no era mi intención…
- ¡Pues no sorprendas así a la gente! Además, ¿qué haces despierto a esta hora?
- Ey, yo estaba completamente dormido hasta que el escándalo que armaste en la cocina me despertó. – Misty se sintió un poco avergonzada. Entre sus preocupaciones ser sigilosa nunca fue una de ellas. – Tu vas a limpiar eso, por cierto. En serio, parece que un Miltank atacó el horno.
- ¿Para eso viniste hasta acá? ¿Para regañarme por mi desorden?
- Por supuesto que no. Salí de mi habitación para saber qué ocasionaba tanto ruido y fue cuando te vi subir las escaleras, entonces yo...
- Me seguiste. – Completó la pelirroja cruzándose de brazos, sintiendo un poco de molestia mezclada con vergüenza, pues hasta entonces recordó que estaba usando su más 'refinada' pijama... que consistía en un largo camisón blanco de tirantes con un estampado de pequeños Luvdisc y debajo de esa prenda, un ajustado short de encaje que apenas le cubría hasta la mitad de los muslos. Estaba bastante expuesta, sin mencionar que se veía como una niña pequeña y enrojeció al darse cuenta de ello.
Ash también se sonrojó ligeramente, pues él tampoco estaba del todo presentable con ese pants celeste y la simple camiseta blanca, prendas que encontró al alcance sin siquiera molestarse en usar algo de calzado, pues a veces disfrutaba de la sensación fresca de sus pies contra la duela. Además, esa acusante mirada de la pelirroja si que lo hacía sentir todavía más incómodo, como si él estuviera al pendiente de todos los movimientos de su amiga… ¡Pero él no hacía tal cosa! Solo se preocupó un poco al alcanzar a ver la expresión desencajada en el rostro de Misty cuando subió las escaleras. Intentaría explicar justo eso o de otra manera, quedaría como un acosador.
- Bueno, no te estaba espiando ni nada, pero parecías un poco extraña y yo solo… pensé que algo malo podría estar ocurriéndote. Creo estar en lo cierto o no hubieras olvidado la forma adecuada de usar una puerta. – Señaló la mano de la chica que aún se mantenía en la perilla para después observarla directamente al rostro.
Misty frunció el ceño y con esa simple acción, Ash tuvo la seguridad de haber adivinado, porque se veía molesta y ciertamente se irritaba demasiado cuando él tenía razón.
- Obviamente no lo olvidé, ni que fuera Psyduck. – Se defendió, provocando una sonrisa en el muchacho.
- ¿Entonces? Qué ocurre?
- Yo... – Corrió la mirada, intentando ver de reojo al paraje a través del cristal. No estaba segura de poderle contar ese tipo de cosas a Ash, pero no había ninguna mentira que explicara su comportamiento. Aunque, si podía simplificar su problema. – No podía dormir.
- Esa parte la entiendo. – Ash se expresó con un tono de fastidio, rodando los ojos. A veces se exasperaba porque Misty lo creía mucho más ingenuo de lo que realmente era. – Lo que no tiene sentido es que subas hasta acá para quedarte parada frente a una puerta y eso es lo que me gustaría saber. – Su 'simple' explicación se había ido por el caño, Misty lo sabía perfectamente, así que no tendría más opción que decir lo que realmente ocurría.
- Pensé que tomar un poco de aire fresco me haría bien para relajarme e intentar dormir de nuevo, pero... al llegar aquí... – Aún estaba a tiempo de inventar cualquier tontería para librarse de ese tormento. Podía mentirle a Ash como lo había hecho tantas veces desde el inicio de su viaje, sin embargo, al observar la ternura reflejada en los castaños ojos del entrenador, no se atrevió. Él quería su confianza y por primera vez en mucho tiempo, permitió serle sincera. – Sentí miedo de salir.
- ¿Por qué te causaría temor salir? No hay insectos allí, lo sabes. – La deducción era simple e incluso acertada. Ash la conocía de muchos años atrás, cuando todo era más sencillo. Sonrío ligeramente al recordar aquellas primeras aventuras juntos y regresaron a su mente todas las noches en las que su mayor preocupación era cerciorarse que no hubiera Caterpies en su bolsa de dormir.
- Ojalá me preocupara algo como eso ahora. – Se expresó con una mueca que intentaba ser una sonrisa, pero parecía más un gesto melancólico.
- ¿Entonces qué te ocurre?
- Pues... Sé que el venir a Kanto era la mejor opción. En esta ciudad estamos a salvo, no por nada ha pasado un mes sin que algo nos perturbe, incluso ha sido un poco divertido, pero, no sé... – Como si de repente recordara el daño que Nick le podía causar, se sujetó la muñeca donde en el pasado tuviera su férula. – A veces siento que... Esas personas de las que huimos, pueden estar en cada rincón del mundo y en realidad son capaces de encontrarme en cualquier momento.
Después de aquella declaración, el silencio se extendió por un rato. Ash estaba bastante impresionando, más allá por las palabras, se sorprendió porque finalmente Misty se sintiera cómoda de compartir ese tipo de cosas con él. Solo había un pequeño problema: no sabía qué contestar para ayudar o al menos hacerla sentir mejor. Aún desconocía mucho del tema, sobre todo aquello que concernía a 'esos tipos'.
- Recuerdo lo que dijiste, – Ash rompió el silencio, logrando con esa tímida frase captar la atención de la pelirroja que fijó sus bellos ojos en él. – recuerdo lo que hablaste sobre… ellos. Que no podían ser derrotados tan fácil como lo hacíamos antes con el Equipo Rocket, pero... ¿En verdad son tan peligrosos? – Ese cuestionamiento podría ser en gran parte por su enorme curiosidad. Quería conocer más sobre todo lo que Misty se empeñó en ocultar los meses pasados, aunque su principal preocupación era el bienestar de su amiga. Por eso, cuando ella agachó la cabeza en clara señal de continuar callando sus secretos, Ash no tuvo más remedio que replantear su pregunta. – O la realidad es que… tu has llegado a temerles demasiado
- Eso no…
Quiso decirle a Ash de la forma más convincente posible que se equivocaba, que ella no sentía temor por Nick, no debía hacerlo por el bien de ambos, pero era difícil sonar convincente al tener bastante presentes todos los recuerdos de sus enfrentamientos.
Y esa no era siquiera la parte más aterradora. Finalmente, ella era solo un objetivo pasajero uno al que podían olvidar, mientras que Ash siempre estaría en riesgo, porque sin importar lo que pasara, algún día irían tras él. En cualquier momento podían buscarlo y comenzaba a sentir que, cuando eso ocurriera, tal vez no sería capaz de protegerlo… No, él no debía enterarse de nada. Por eso, a pesar de que el miedo quería escalar desde su interior y mostrarse en cada una de sus facciones, agitó su cabeza tratando de parecer despreocupada. Luego, sonrió cándidamente.
- Ni siquiera importa mucho como me siento con respecto a esto, Ash. Quizás son sólo... tonterías.
- Para mi no lo son. – Con esas simples palabras dichas con total seriedad, Ash consiguió esfumar su supuesta alegría. En verdad él comenzaba a deshacer todos sus trucos y romper todas sus máscaras. Misty suspiró profundamente y cerró los ojos antes de volver a sonreír de forma más tímida, pero ésta vez, era completamente sincera.
- ¿De verdad quieres saber? – Preguntó en voz baja. Ash no contestó nada, solo asintió ligeramente, gesto que Misty distinguió a pesar de la obscuridad, así que decidió seguir hablando. – Yo…A veces siento como si no importara lo que haga o cuanto me esfuerce en ser más fuerte, más lista o suspicaz que ellos si al final de cuentas… terminaré perdiendo. Siento como si fuera solo cuestión de tiempo para que me encuentren y… puedan hacerme daño, quizás permanentemente. Es por eso que no... siento seguridad de salir, ni siquiera al jardín.
- Y por eso no lo haces ahora. – Completó Ash, enfocándose por completo en entender a su amiga, tanto que no se dio cuenta como ella se tensaba y jugaba ligeramente con sus dedos índices. A pesar que podría dejar las cosas así, Misty sintió la necesidad de decirle toda la verdad sobre el tema, incluso si por eso se ganaba las burlas del entrenador.
- La verdad es que no he salido al jardín... nunca. No sé ni siquiera como luce… más allá de esa hilera de arbustos que alcanzo a ver desde aquí. – De nuevo le ofreció una sonrisa mientras se recargaba sobre la puerta, deslizándose sobre esta hasta quedar sentada en el suelo. De pronto sintió un enorme alivio al sincerarse aunque sea sobre eso con Ash, quien solo la observaba completamente serio. – Es una tontería, ¿verdad?
- No lo es. – Esa respuesta sin duda la tomó por sorpresa y lo hizo todavía más que él avanzara hasta ella y después se sentara junto a ella, recargándose también contra el cristal – Dijiste que querías estar lista para enfrentar a esos sujetos como era debido, ¿no es así? Por eso empezamos nuestro entrenamiento, pero apenas llevamos un par de semanas y solo hemos aprendido algunos movimientos. Hay que ser sinceros, es muy probable, que ni siquiera lo estemos haciendo bien. – Misty hizo un sonido extraño, casi como un gruñido al sentirse un poco ofendida por ese comentario. Ash frotó su mano derecha en su nuca un tanto apenado por indirectamente insultar sus esfuerzos. – Lo que quiero decir es que en realidad no estamos preparados aún para enfrentar a nadie y no tiene nada de malo reconocerlo, así como tampoco lo tiene que quieras estar a salvo hasta que eso cambie. Por eso, si te sientes mejor aquí adentro, entonces es donde debieras estar, pero no quiere decir que será así para siempre.
- Yo… no lo había visto de esa forma. – Se expresó un poco más calmada después de escucharlo.
A veces se agobiaba tanto con sus problemas, sobre todo porque debía enfrentarlos sol y ocultando siempre la verdad. Tal vez por eso había olvidado la facilidad con la que Ash podía resolver prácticamente cualquier cosa o por lo menos ofrecerle otra perspectiva que pudiera aligerar su carga. Suponía que aquello era parte de las cualidades que siempre le gustaron de él. Su capacidad de simplificar todo, su actitud positiva… y hasta la forma en como lograba hacerla reír con sus tonterías. Esa última característica también estaba a punto de ser demostrada por el chico.
- Además, a mi no importa estar aquí todo el tiempo. Incluso si pasara décadas enteras y cuando salga al mundo exterior sea tan aterrador que vuelva a encerrarme para siempre. – Ash habló de forma seria, tanto que a Misty le tomó un par de segundos entender que bromeaba, pero cuando lo hizo, soltó un par de carcajadas que intentó contener poniendo su mano sobre sus labios.
- Querrás decir que yo me encierre aquí para siempre. – Dijo la pelirroja al cabo de un rato girando su rostro en dirección al moreno para seguir observándolo al conversar. – Me buscan a mi Ash, tu no tienes que esconderte por completo, - "Por ahora está más seguro que yo" pensó brevemente. – Sé que es tedioso aquí, además ya no es necesario que te ocultes por completo. Podrías salir de vez en cuando... siempre y cuando no te metas en problemas.
- Podría salir, supongo, pero no lo haré.
- ¿Ah? ¿Por qué no?
- Vamos Mist, sabes perfectamente que en cuanto ponga un pie fuera de aquí solo te preocuparás. El que tu estés inquieta... Bueno preferiría evitar algo como eso. – Levantó un poco la cabeza, dejando que sus cabellos azabache se pegaran del todo en el vidrio, impregnándose de esa sensación fresca provocando en él una ligera sonrisa que duró sólo unos segundos antes de que decidiera agregar algo más. – No quiero que te angusties, por eso te prometo no dejar este departamento tampoco, no hasta que tu puedas salir conmigo.
Ash era un tonto que no se daba cuenta que por la forma en como se expresó, parecía más una promesa de algún día tener una cita con ella, o al menos eso le pareció a Misty quien se sintió un poco avergonzada de pensar algo tan absurdo como eso, sobre todo cuando la actitud relajada de Ash indicaba que no fue su intensión insinuarlo en lo absoluto.
- Si claro. – Fue lo único que se le ocurrió contestar, empujando ligeramente al entrenador con él hombro, logrando con ello capturar su mirada.
- ¿No me crees acaso?
- Ni un poco.
- Pues prepárate para sorprenderte, porque lo haré.
- Eres demasiado inquieto, Ash. No podrás soportar el encierro por mucho tiempo.
- ¡Ey! Aunque lo dudes, tengo un poco de auto control. Así que me quedaré aquí cuanto sea necesario. Entonces tu misma te darás cuenta que hablo en serio.
- Mmmm, pues para lograrlo, podría pasar de verdad mucho tiempo. – Sus palabras sonaron un tanto juguetonas y Ash lo notó, sonriendo al instante. Sintió como si al fin tuviera una verdadera oportunidad de recuperar por completo la confianza de la chica y con ello, reparar su amistad hasta volver a ser tan cercanos como alguna vez lo fueron en el pasado.
- No me asusta si así es. – Declaró un tanto sonriente y hasta orgulloso de saber que sería capaz de cumplir hasta los límites más extremos de ese reto. – Podría estar aquí años completos. No importa si el mundo sufre la pérdida del mejor entrenador de todos los tiempos, el grandioso Ash Ketchum.
- Si, claro, será una desgracia para toda la humanidad. – Misty rió golpeando el hombro del chico que también soltó un resoplido como indicación de estarse divirtiendo con sus propias tonterías.
- O podríamos pasar incluso décadas aquí y para cuando salgamos el mundo sería muy diferente a como lo conocemos, pero no sería tan malo. Sólo tendríamos que adaptarnos y aceptar... que los robots conquistaron al mundo.
- ¿Robots?
- O Caterpies. Ellos también podrían esclavizar a todos.
- Eso es ridículo.
- ¡Ey! Se ven débiles, pero quizás están escondiendo su verdadero poder. Además, siempre me ha parecido que detrás de esa mirada perdida podrían estar planeando algo malvado.
- En ese caso Psyduck planea algo todavía más malvado. A veces cuando miro a ese pato me parece bastante desconcertante.
- Supongo que tendremos que esperar para saber quien logra conquistar el mundo primero.
- ¿Entre los robots, Caterpies o Psyduck? – Era una situación de lo más absurda, aún así Ash asintió con total seriedad y la risa de Misty escapó al instante. Con la melodía de su alegre voz llenando la habitación, se volvió un poco hacia su amigo y colocó su palma izquierda sobre el revés de la mano de Ash que descansaba entre ambos.
- Supongo que es un bonito gesto de tu parte, aunque sigo creyendo innecesario ese sacrificio...
- ¿Podrías no llamarlo así? Es lo menos que puedo hacer por ti y lo sabes.
- De todas maneras no debieras encerrarte por completo.
- Mist, no voy a poner un pie afuera.
- Hablo del jardín, – Misty señaló de forma un tanto infantil hacia el exterior de la puerta en la que llevaban un buen rato recargados.
- Oh... – Su charla había sido tan amena que Ash olvidó por completo el tema principal de la misma.
- No veo nada de malo que tu disfrutes de esta parte de la casa.
- Pues me agradaría. Es realmente lindo y me gusta estar allí. Además puedo entrenar con mis pokemón… pero no tengo porqué salir justo ahora. Por esta noche puedo ser solidario contigo y más que eso, puedo ayudarte con algo.
- ¿Ah? ¿Exactamente con qué?
- Creo que tenías razón, Pasar un rato allí podría calmarte los nervios lo suficiente para poder dormir. Es bastante tranquilo afuera, ¿sabes?
- Si, eso creí.. Pero no saldré ni por un segundo.
- Lo sé y no necesitas hacerlo – La mirada de confusión que le dedicó Misty, fue suficiente para que se apresurara a explicar. – Sólo has lo que te digo y cierra los ojos por unos minutos. ¿De acuerdo?
- ¿No querrás hacerme una tonta broma, verdad?
- Claro que no. Solo inténtalo, no pierdes nada.
Era una petición extraña y no tenía idea que pretendía Ash con ello, pero decidió seguirle la corriente. En un segundo, distinguía las facciones del chico con la tenue luz que se colaba desde el exterior y al siguiente todo fue completa obscuridad.
- Yo he estado allí muchas veces así que tal vez si te describo todo lo que recuerdo, entonces lo podrás imaginar. – Aclaró el joven causando un gracioso gesto en Misty que se creó cuando arrugó su nariz.
- Eso suena tonto.
- Solo inténtalo. – Volvió a ordenar el entrenador. Como única respuesta, Misty se encogió de hombros manteniendo los ojos cerrados, así que la voz del muchacho se convirtió en la única conexión que mantenía con su entorno. – Veamos...
Son las dos de la mañana, así que debe estar un poco fresco, pero eso sólo lo hace más agradable, ¿sabes? Sobre todo con esa ligera brisa que mece tus cabellos de un lado para otro. Y el césped está ligeramente húmedo, lo puedes sentir entre los dedos de tus pies sin que sea molesto, al contrario, es más como una suave alfombra que amortigua cada paso que necesitas dar para llegar a la orilla y conforme te acercas, el aroma dulce de las flores llena tus pulmones y se impregna en toda tu piel. Es una esencia agradable. No sé con exactitud porqué, pero su aroma se parece mucho a... la vainilla, solo que más intensa, más natural. Además, los colores de los tulipanes son tan vivos que se puedes alcanzar a distinguir en la obscuridad. El rosa, el morado y naranja se ven aún a la distancia, pero al acercarte contrastan más con las tonalidades neón de las luces en las calles. Y a pesar de que estás en medio de la cuidad, sientes como si estuvieras en una tierra lejana, donde todo está siempre… bien. Por eso, los sonidos de los autos, de las miles de personas que viven aquí, no es más que un murmullo lejano. Estás, literalmente, en un paraíso, en la cima del mundo...
La obscuridad de la 'ceguera' ya no existía para Misty, porque, por un momento y de la forma más maravillosa posible, se había transportado al jardín, viendo cada cosa que Ash describía, percibiendo cada aroma, experimentando cada sensación en todos los poros de su ser.
Era tan agradable que no se atrevió a desaparecer todo de golpe y mantuvo los ojos cerrados, aún cuando Ash ya no decía nada más, no sabía el porqué de su silencio y realmente no importaba. Sentía tanta paz... Lanzó un suspiro de completo alivio porque, por primera vez en mucho tiempo, se sentía protegida.
Poco podía imaginarse que, en una situación totalmente opuesta, Ash no podía tranquilizarse. Su corazón palpitaba a un ritmo alarmante, tanto que juraba se saldría de su pecho en cualquier momento. Además, el exceso de sangre circulando a gran velocidad lo mantenía en un estado de alerta porque, al contrario de su amiga, él no tenía los ojos cerrados, los mantenía tan abiertos como le era posible... Observando el rostro apacible de la chica recargado en su hombro.
Sus largas y obscuras pestañas que resaltaban la blancura de su rostro, la suavidad de su piel y el contacto que comenzaba a serle tan familiar, sin contar con el ligero roce que sus labios ejercían contra su brazo comenzaban a enloquecerlo, sobre todo porque lo único que quería era acercarla todavía más, abrazarla por completo, acurrucarla contra su pecho, aspirar el aroma de su cabello...
¿Qué cosas estaba pensando? ¿En qué momento se había vuelto tan necesario ese tipo de acercamiento con Misty? Pero sobre todos los pensamientos que lo mortificaban, no podía evitar preguntarse una y otra vez ¿por qué una parte de él dolía tanto por desearlo?
Era un sentimiento demasiado inquietante, tanto como para ansiar que desapareciera en ese instante.
Quería alejarse, irse a su cuarto para dormir y hacer de cuenta que solo había sido un extraño sueño, de esos que no tienen lógica alguna... El único problema consistía en que no sería capaz de perturbarla, sobre todo cuando la chica se atrevió a decir algo en un pequeño y dulce susurro.
- Gracias Ash. Después de todo, si me ayudaste a salir de este encierro.
Luego, la hermosa pelirroja sonrió y ese gesto de pura alegría, se quedó allí, adornando aun más su agraciado rostro...
- D-de nada. – Fue lo único que fue capaz de contestar, mientras, torpemente colocaba su mano sobre la de Misty, buscando la forma de sujetarla. Ella le facilitó un poco esa simple tarea cuando comenzó a entrelazar sus dedos con los del chico... Entonces la situación pasó de extraña a insoportable, por lo menos para el muchacho, quien no podía dejar de estremecerse ante aquel contacto que en apariencia era simple e inocente, como muchas otras veces había pasado cuando Jiglypuff se aparecía de la nada y los dormía con su melodía. Recordaba haber despertado, muchas veces en esa misma posición, con Misty recargada en su hombro o sus rostros juntos, pero algo en ese momento se sentía… diferente de una forma que no alcanzaba a descifrar y de cierta forma lo atemorizaba. Por eso decidió que lo mejor era retirarse.
- Y-yo… creo que podrás dormir sin problemas ahora. ¿Por qué no bajamos y regresas a tu habitación?
- Aún no.
- ¿P-por... Por qué no? ¿Ocurre algo malo? – Misty negó ligeramente sin perder esa pequeña sonrisa, aún manteniendo sus ojos cerrados.
- No, todo está perfecto. Solo me gustaría quedarme aquí un poco más. Y si no te molesta hacerme compañía, pues...
- No me molesta. – Contestó apresurado, avergonzado y sumamente nervioso cuando al fin dejó que su deseo lo dominara, entregándose por completo a la sensación entre agradable y alarmante de tenerla tan cerca.
Recargó su cabeza contra el cristal y poco a poco fue cerrando los ojos disfrutando sin remordimientos de ese sencillo pero maravilloso momento.
oOoOoOoOoOo
Muy pocas veces en su vida experimentó una ira como la que la invadía en ese momento. Era tan intensa e incontrolable que sus ojos azules refulgían igual a los de una fiera salvaje que se mimetizaba con la obscuridad y observaba atentamente cada movimiento de su presa antes de saltarle encima para devorarla. De igual forma ella observaba la 'enternecedora' escena frente a sus ojos, pero no tenía intenciones de salir de su escondite; no le gritaría a Misty por acercarse de esa forma a su novio, ni agrediría a Ash por permitirlo. Al contrario, se mantuvo quieta, viéndolos por unos segundos más antes de retirarse sigilosamente a su cuarto. Al llegar allí cerró la puerta tras de sí y después de otro momento de total estoicismo, se tiró en la cama creando un caos que nadie presenciaría, pues los gritos se ahogaban en las mullidas almohadas y los golpes que lanzaba solo eran recibidos por el colchón.
Sin duda se sentía herida, traicionada, mas enojada de lo que había estado jamás... y aún así no fue capaz de recriminar nada. Tal vez porque podía darse cuenta que solo lograría perjudicarse, porque un arranque de celos podía ser la estocada final a su noviazgo.
¿Cómo había llegado a esa situación? ¿En verdad merecía algo como eso? Tal vez si, por querer engañarse a sí misma al hacer pasar su ligero cariño hacia Ash por algo más grande, por querer aprovechar la obvia atracción que provocaba en él y usarlo a su favor… porque no deseaba sentirse rechazada ni sola. Volvió a soltar otro golpe sin poder asegurar si seguía molesta con el joven o consigo misma por permitir todo eso.
Luego de ese arranque de enojo, no hubo nada. No lloró, no sentía deseos de derramar ni una sola lágrima, tampoco quería seguir con esa absurda rabieta y como si todo su cuerpo quisiera desconectarse de la situación, cayó en un instantáneo sueño del que no salió hasta ya muy entrada la mañana, así que no escuchó el entrenamiento de los jóvenes como otras veces ni fue a la cocina para esperar por Ash para desayunar juntos como en días pasados. Al contrario, se levantó sin prisa importándole muy poco la hora, se vistió y dejó la habitación solo porque – como siempre – tenía mucha hambre; de otra forma se hubiese quedado allí días enteros, porque en verdad no sabía como actuar enfrente de ellos pues ni siquiera estaba segura ya de sus sentimientos hacia Ash...
Solo bastó verlo por un segundo para que todo quedara completamente claro: seguía furiosa con él, pudo constatarlo cuando lo vio en la cocina y notó esa enorme sonrisa que mostraba. La felicidad que Ash sentía era evidente, así como la razón de que existiera. ¡De nuevo Misty! Siempre era ella! Con mínimo esfuerzo – o ninguno en absoluto – conseguía que Ash sonriera de esa manera... Conseguía mucho más, May lo sabía a la perfección y eso la enervaba sobre todo porque ella debía usar todos sus recursos para recibir un pésimo cumplido o algo de atención siquiera.
- ¡Buenos días May! – Ash exclamó de lo más alegre, algo que sin duda aumentó su irritación, por eso apretó más los puños, conteniendo todas las ganas que sentía de querer borrarle a golpes su boba expresión.
- Luces exageradamente feliz esta mañana. – Dijo con un tono de seriedad que muy pocas veces utilizaba, pero Ash ni siquiera lo notó.
- ¿Ah? ¿Tu lo crees? No me había dado cuenta.
- ¿Ocurrió algo acaso? – Preguntó entre dientes al momento que tomaba asiento frente al muchacho, olvidándose por completo de la comida que tanta falta le hacía momentos atrás y enfocó toda su atención en Ash.
- ¿Algo? ¿Cómo que?
- No lo sé, dímelo tu. Cualquier cosa que pueda ponerte de tan buen humor. – May conocía el motivo, solo esperaba que él lo dijera o mejor aún, que la razón para tanta felicidad fuese otra, así sabría que imaginaba cosas con respecto a sus compañeros de viaje y tal vez, todo podía volver a la normalidad.
- ¡Oh! – La expresión de Ash delató la sorpresa que él mismo sintió al reconocer su actitud y la razón de su existencia. Comenzó a ponerse nervioso, mirando a todos lados, pero nunca directamente a May. No hizo contacto visual con ella mucho menos cuando le respondió – No… es nada. No ha pasado nada en particular, sólo que... Emmm... en la madrugada platiqué con Misty porque ella no podía dormir y bueno, creo que al fin arreglamos los problemas que teníamos.
Su respuesta fue bastante concreta, aunque May estaba segura que iba más allá de una simple reconciliación entre amigos, pues ella lo presenció todo: el acercamiento, el cariño en las palabras de Ash, su preocupación, su juramento. La coordinadora sabía que, para el entrenador significaba mucho más de lo que quiso dejarle entrever, pero no señaló nada de eso, ni reaccionó ante las "buenas noticias", solo arrugó un poco la frente como una clara señal del disgusto que sentía en ese momento.
- ¿De verdad? ¿Después de la forma en como se trataron durante la copa Wallace? Eso si es sorprendente. – No estaba siendo sarcástica, así le parecía en realidad, pues ella misma fue testigo de las riñas que tuvieron semanas atrás. La forma tan despectiva en que Ash trataba a Misty mientras a su vez ella lo ignoraba. Claro, ahora entendían que la actitud de la pelirroja se debía a esos hombres misteriosos que la perseguían, pero no encontraba aquel motivo suficiente para que Ash la disculpara, pues si había decidido ocultarle todo eso en primer lugar era porque no confiaba en él, algo que sin duda lo hirió demasiado ¿y solo porque ahora Misty le compartió un poco de sus pensamientos se arreglaba todo? Esa parte era la que no conseguía entender y no dudó en expresarlo. – No creí que la perdonaras tan fácilmente por todos los secretos que estuvo ocultándote y por todas las mentiras que te ha dicho desde… bueno, desde el inicio del viaje.
Sus comentarios no tenían otra intención más que desempeñar la misma función que una válvula de escape. Necesitaba alivio, sacar todos eso amargos pensamientos que se generaban cuando escuchaba a Ash mencionar cualquier cosa sobre su valiosa amistad. Sin embargo, perfectamente pudo percatarse como sus palabras tuvieron otro efecto aparte del mantenerla bajo control, logrando lo que no creyó posible: Poco a poco, la sonrisa de Ash se desvaneció quedando en su rostro sólo un gesto incierto, mezcla de la duda, dolor y miedo.
En la madrugada, el joven había estado tan involucrado con otros sentimientos, todos agradables que nunca se puso a pensar en los argumentos señalados por May, mismos que encontraba totalmente ciertos al punto de no poder rebatirle nada y ella a su vez no se atrevió a retractarse. Ciertamente, nunca fue la intención de la castaña el crearle conflictos, nunca se atrevería a dañar deliberadamente a nadie, mucho menos a quien decía amar. Su intriga había sido un mero accidente, pero sirvió para darse cuenta que la relación de los entrenadores no era tan fuerte como pensaba y al igual a como le ocurría, ellos también estaban plagados de miedos, de inseguridades que podían arrasar con todo lo bueno que pudieran tener juntos.
Ese era sin duda, todo un hallazgo que podía cambiar el rumbo de todo y sería una completa tonta si no lo explotaba a su favor.
- Supongo que si eres demasiado confiado, ¿no Ash? Porque si un amigo te traiciona de esa manera y tu decides perdonarlo…
- No lo soy… E-es decir, No soy tan crédulo, pero… yo tampoco me porté muy bien con ella, fui un patán por la forma en que yo la traté en Goldenrod.
- Seguro, porque no sabías nada de lo que estaba pasando. Si desde un principio lo hubieras sabido, bueno, las cosas serían muy diferentes. Pudiste ayudarla más, incluso pudieron evitarse tantas peleas, pero ella nunca te dio ni una pista del peligro en que estábamos o por lo menos avisarnos de la importancia que tiene el disco ese. ¿Sabes por qué no lo hizo? – El chico negó ligeramente con un poco de pena. Era algo que se había preguntado más de una vez sin dar con una respuesta que no le doliera, justo como estaba por hacerlo en el momento en que May externara su opinión. – Yo creo que Misty realmente no confía en ti.
- Eso no es verdad.
- ¡Vamos Ash! Si lo hiciera nos hubiera dicho desde un principio de que iba todo esto, ¿no lo crees?
- Si, pero…
- O si no es eso, por lo menos no cree que seas capaz de manejar algo así de importante. Después de todo siempre te está llamando inmaduro e infantil. Tal vez no lo dice de broma, tal vez… en verdad te ve como eso y para ella no eres más que un niñito irresponsable.
Había sido un poco dura, incluso hiriente, lo supo por la forma en como Ash la miraba, casi suplicándole que se retractara, pudo sentir esa petición hasta en su siguiente pregunta.
- May, tu… ¿crees eso de mi?
- Sabes que no, en todo caso, yo era la inmadura cuando te conocí y si no hubiera sido por tus consejos quizás eso nunca hubiera cambiado.
- ¿Entonces por qué Misty debiera de pensar diferente?
- Ella te conoció mucho antes de que fueras así. Tu y Brock me han hablado de sus primeras aventuras, cuando eras un novato, uno bastante malo al parecer.
- Gracias por el cumplido.
- Solo digo que Misty puede pensar que eres el mismo chico de hace seis años.
No estaba segura de donde había sacado tan bien armados y convincentes argumentos, solo sabía que funcionaban porque Ash ya no parecía tener ganas de sonreír o de comer siquiera. Apartó el plato como si este le disgustara por completo y se levantó sin decir ni una sola palabra.
May se mantuvo quieta hasta escuchar el portazo que indicaba el encierro del joven en su habitación y en ese momento… sonrió. Sabía perfectamente que no estaba bien lo que acababa de hacer, pero no podía negar que se sentía un poco mejor a como había despertado. Sin preocuparse ya de nada, se sirvió un buen tazón de cereal, disfrutándolo sin prisa y así pensaba hacer con el resto de sus horas, sabiendo que por lo menos ese día Ash no encontraría placentero hablar o siquiera pensar en Misty.
Si tan solo lograra que fuera así a diario…
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- ¡No Ash! No se supone que esa técnica sea así!
- ¿En verdad? Lo siento, pensé que la habíamos practicado de esta forma ayer y...
- ¡Por supuesto que no! ¡Nunca prestas atención! Eres tan distraído.
- ¡Pero lo estoy intentando! Tal vez debemos tener un poco de paciencia para que nos salga bien o…
- O podrías prestar un poco más de atención. Sé que es mucho pedir para alguien con la madurez de un niño de cuatro años, pero...
- ¡Ey! Soy perfectamente capaz de hacer bien este simple entrenamiento, ¡aunque al parecer ningún esfuerzo es suficiente para ti!
- Tranquilo Ash. Solo estaba bromeando, no tienes porqué ofenderte tanto.
- Y tu no tendrías que ser tan mandona y exigente, sobre todo cuando tu no has sido capaz de aprender nada mientras este 'chiquillo' te ha ganado en cada sesión.
- No te pongas pesado, yo solo decía que...
- ¿Pesado yo? Tu eres la insoportable aquí.
- Pues si así piensas de mi puedes irte, ¡ terminaré el entrenamiento de hoy yo sola!
- Como quieras, mejor voy a practicar algunas técnicas con Pikachu.
Igual que todas las mañanas, May se había sentado en la barra de la cocina a desayunar, solo que ahora no estaba intentando descifrar los murmullos que provenían del segundo piso. Distinguía cada palabra de esa discusión y podía hasta imaginar los gestos de Ash al gritar. La duda que había sembrado en él era palpable en su tono de voz y seguro se distinguía en su gesto molesto o en sus ojos castaños que eran tan expresivos. Desgraciadamente Misty no lo veía de esa manera ya que se había enganchado muy fácil a un par de comentarios bruscos por parte del entrenador.
"Que pena. Y eso que son los mejores amigos y se conocen tan bien. Es increíble que no se de cuenta de lo que realmente le sucede a Ash."
Pensó la castaña al momento de dar un pequeño sorbo de su taza para saborear el té de menta que se había preparado y analizaba más a fondo la situación.
Era claro que no necesitaba interferir demasiado para que ellos mismos se destruyeran, podían hacerlo solos, aunque tal vez sería más rápido si les daba un empujón… o dos... Con eso en mente dejó la taza de porcelana sobre la mesa. Esperaba que a pesar de su discusión, Misty se quedara en el gimnasio por unos minutos más, pues requería de ese tiempo para hacer un poco de investigación.
Se levantó deprisa, pero en silencio y se dirigió hacia el pasillo que conducía a las tres recamaras, excepto que no pensaba detenerse en la propia y en lugar de entrar en la primera puerta, fue hasta el fondo, donde estaba la habitación de Misty.
Entró con cautela, no debía hacer ningún ruido que alertara a los jóvenes o a sus pokemón de esa invasión, incluso se movía lentamente, mientras buscaba entre las pertenencias de la pelirroja. Esperaba encontrar… algo, no estaba segura de qué, pero si algo era cierto en todas las infamias que le dijo a Ash, era que Misty guardaba secretos y muchos, así que no tardaría en encontrarse con cualquier cosa que fuese una prueba de alguno de ellos.
"Tal vez si pudiera ver que tiene ese famoso disco…"
Con eso en mente dejó de revisar los cajones de la mesa junto a la cama y fue hacia el escritorio donde se encontraba esa Notebook roja que la pelirroja cargaba desde el día que emprendieron su travesía. Por unos segundos vio como hipnotizada el protector de pantalla de Magikarp y Goldeen nadando de un lado para otro en un fondo azul. Sin duda sentía que aquel aparato podía ser algo importante, podía incluso ser la clave de todo.
Pensó en llevárselo, pero antes de hacerlo apretó un par de teclas. Le pareció un poco sorprendente que siendo Misty una chica lista con tantas cosas por ocultar no se le ocurriera usar alguna contraseña para bloquear aquel aparato y todavía más increíble resultaba que, su búsqueda terminara tan rápido, tan fácil, pues ante sus ojos estaba lo que buscaba. Era una completa suerte encontrarse justo con lo que requería para separar a los entrenadores, aunque no podía negar que un intenso dolor lastimaba una vez más su corazón y su orgullo al leer lo que aparecía en la ventana del explorador …
- Esto será suficiente. – Murmuró releyendo de nueva cuenta lo que había en la pantalla y después simplemente salió de la habitación.
Una vez que pusiera al tanto al moreno de lo que acababa de enterarse… bueno, no debía preocuparse más porque su noviazgo terminara, porque cuando Ash se enterara de eso, no volvería a creer jamás en su adorada Misty.
Solo les quiero recordar... que si me matan me llevo el final de esto a la tumba así que por favor nada de querer desquitarse con esta linda escritora n_n' Bueno, pues aquí va un poco de la explicación de porqué se querían matar en el capitulo pasado y si hacen sus cuentas bien, aquí llevo un mes y medio de los dos que se supone que pasaron para llegar a ese punto en el que se odian de nuevo, así que lo peor está por venir... Acepto todos sus comentarios y consejos y todo lo que me quieran decir, ya que todo lo tomo en cuenta para seguir esta historia (excepto la sugerencia de tirar a May a un barranco, siento decepcionarlos pero lamentablemente eso no va a pasar)
Canción que inspiró este capitulo Quédate Un Ratito Más de Javiera Mena (lo juro, si no es por esta canción, no acabo nunca la parte de Ash y Misty que me encantó n.n)
Como este fic de repente se hace muy largo, contestaré sus reviews por PM, excepto los anonimos que aquí les dejo mi respuesta. Gracias a todos por el constante apoyo.
Guest 1, 2 y 3. No sé si sean la misma persona pero dado que en los tres piden la conti, bueno aquí está y juro subir más caps este año, porque el pasado solo hubo cuatro! ya los conté y prometo que intentaré actualizar más seguido :)
May Himemiya. Me hace feliz que te guste este humilde y pequeño regalo que te hago cada año n.n Gracias ppr tus lindos comentarios y espero que sigan transcurriendo muchos muchos años más en los que disfrutes de estas locas ideas mías.
