¿Sorprendidos? Si, yo también. La verdad es que muchas veces pensé en dejar de escribir, en parte porque este capítulo me estaba costando mucho trabajo, tanto que... ¡decidí dividirlo! Originalmente era del doble de largo, pero era tanto que, mejor decidí publicar esto de una vez y bueno, siento que el fandom está entre muerto y siendo invadido por otros shippings molestos, así que ... Si, alguna vez o dos, llegué a pensar en dejar de hacer esto, pero bueno aquí estamos. Para los que siguen interesados en saber que pasa en ésta (y quizás otras de mis historias) aunque seamos pocos, creo que vale la pena seguir escribiendo porque me alegra hacerlo, así que espero a ustedes también les alegre un poco el día el leerlo.
Pero en fin, dedico este capítulo a Pokeshipping-fan-NaLu, quien me dijo su verdadera identidad pero no sé si quiere que la revele :P en fin, FELIZ CUMPLEAÑOS no tan atrasado! Ojalá me hubiera decidido a dividir este capitulo desde el lunes y hubiera estado justo para tu día n_n' En fin, espero que siga siendo un buen regalo y que lo disfrutes!
Capítulo XXVIII. Para Ti No Soy Nadie (Parte I)
- ¡¿Cuál es su maldito problema?!
La expresión salió de forma natural y de igual forma lo hizo un pesado suspiro.
Seguía sin saber que había pasado con Ash esa mañana durante el entrenamiento. Se veía tan molesto por prácticamente nada cuando lo único que intentaba era bromear como solían hacerlo antes, ¡además…! Volvió a suspirar acongojada mientras se dejaba caer sobre la cama hundiendo de lleno su rostro sobre la perfumada almohada.
¿Por qué todo debía complicarse? ¿Por qué tenía que ser tan extraño el trato entre ellos? En ese momento, sintió que no existía forma en que algún día fuesen capaces de llevarse bien cuando apenas dos días atrás había pensado exactamente lo opuesto.
Recordó como después de su charla a la puerta del jardín regresó allí, a su cama, pero sintiéndose completamente feliz, porque había recuperado un poco de la complicidad que siempre compartió con él. Fue como si de pronto tuviera la certeza que, de alguna extraordinaria manera, todo iba a salir bien y sabía perfectamente que esa agradable sensación se la debía solo a él, a su forma de ver las cosas, a su contagioso optimismo y porqué no decirlo, a la cercanía del varonil cuerpo junto al suyo, al calor que aún sentía en sus dedos, como si aún estuvieran envueltos entre los de él.
Todo eso sonaba como un hermoso sueño, incluso en el momento en el que ocurrió le pareció así. Por un breve instante sintió estar flotando en la más perfecta de las fantasías… misma que fue desvanecida tan rápido por la cruda realidad, igual que una pequeña nube se disuelve ante una agresiva e inminente tormenta.
Se giró sobre si misma para obligarse a mirar el techo y así no recordar detalle a detalle lo vivido en el tercer nivel de ese Penthouse, porque todo había sido una ilusión, una mala broma de la vida misma que se empeñaba en regalarle esos momentos maravillosos a lado de Ash para deshacerlos al día siguiente con problemas absurdos e hirientes peleas. Quizás, esa era la parte que más la inquietaba porque, antes solían reñir mucho más que eso; se molestaban y burlaban del otro, intercambiando apodos o gestos graciosos e infantiles, pero al final de todo terminaban riendo, siendo tan amigos como antes de empezar con la discusión.
Sin embargo, esa mañana ocurrió todo lo contrario. Sus bromas fueron tomadas a mal y después, Ash la miró con tanto… desdén.
Suspiró de nuevo.
¿Qué de raro tenía llamarlo inmaduro? Eso lo hacía desde siempre sin que a él le afectara en lo más mínimo. Si acaso sólo contraatacaba recordándole lo poco atractiva que se veía o lo ruda que era – tanto como para poner a temblar a un Gyarados –, pero después olvidaba todo el asunto apenas se mencionaran pokemóns o comida. Tal vez... todos esos detalles no eran más que juegos de niños y debía entender que ya no lo eran más, algo que de cierta forma la inquietaba, sobre todo porque no quería perder a esa Misty, la parte de ella que era completamente natural, la que no debía esforzarse en entender a Ash y sobre todo, extrañaba esos momentos de simpleza junto al entrenador.
La verdad era, que no estaba segura si algún día podría recuperar a su mejor amigo y tal vez debía simplemente resignarse a que su relación con él fuese… diferente. No estaba segura si aquello implicaba algo malo, como lo ocurrido esa mañana, o bueno, como el momento compartido a la puerta del jardín dos noches atrás; lo único seguro era que no obtendría la respuesta ese mismo día sin importar cuanto se esforzara en ello y al cabo de un rato de aburrirse observando el techo, decidió levantarse en busca de algo que mantuviera su mente ocupada y tan alejada de Ash como le fuera posible, pero, ¿cómo lograrlo si no podía salir del departamento? Ni de su cuarto si quería evitar a toda costa encontrárselo y pelear de nuevo.
Derrotada, se dejó caer sobre la silla frente al escritorio, luego, sin sentir ánimos para nada apoyó la cabeza sobre la superficie de madera importándole muy poco que su frente pegara contra algunas de las teclas de su pequeño computador portátil que allí se encontraba. Con facilidad pudo haberse quedado en esa posición por horas de no ser porque sin querer desbloqueó el aparato y la pantalla dejó de proyectar a los magikarp digitales para mostrar el contenido de su previa 'investigación'. Si, había recurrido a toda la ayuda que el internet ofrecía… para al menos una vez en su vida ser capaz de cocinar algo decente.
Volvió a observar el contenido de las páginas sin mucho interés, tal vez porque sabía que había cosas más importantes en las que debía estar indagando en lugar de volcar su tiempo libre en mejorar sus – nulas – habilidades como cocinera o leer cada artículo sobre la Liga sólo para cerciorarse de que sus hermanas no regalaran medallas nuevamente. Sabía que debía estar enfocada en enfrentar a sus enemigos y no por todas esas cosas que en comparación parecían meras trivialidades.
Ese pensamiento generó una innegable ansiedad manifestándose en el constante golpeteo de su dedo índice contra el escritorio. La verdad era que ya había buscado en toda la red información sobre Sentinel sin encontrar absolutamente nada y tampoco pudo determinar el paradero de Nick por ese medio.
La última noticia que había sido generada por cualquiera de ellos, seguía siendo en relación a la Copa Wallace. Habían transcurrido ya un par de semanas cuando la "última secuestrada" fuese hallada con vida.
Lindsay, aunque en peores condiciones que el otro par de chicos y sin un solo atisbo de memoria sobre dónde o con quién estuvo durante su desaparición, por fin pudo regresar a casa "esperando dejar todo ese obscuro episodio de su vida atrás". O por lo menos eso fue lo que dijo en una breve entrevista ante los medios. Después, todo Jotho pareció disfrutar de una paz envidiable, porque no volvieron a suscitarse problemas de esa magnitud, pero eso no le aseguraba que Nick hubiese dejado la región. Hasta donde sabía, todo podía tratarse de un truco, esperando que ella bajara la guardia y entonces poderla atrapar… o al menos eso presentía.
Y ese no era el único callejón sin salida. También quería saber más de la raíz de ese conflicto, ¡había tanto que quería aprender sobre Aidan…! Pero era inútil. Al igual que hiciera con ella, Grayson lo había borrado por completo, así que, exceptuando la mención de su nombre en esa vieja página de la Universidad de Blackthorn que encontró meses atrás, no había nada más sobre él. Ningún registro, ninguna pista de su paradero… ni siquiera una ligera noción de cual podría ser su apariencia, pasada o actual.
Movió sus dedos con mayor rapidez. Aunque fuera inútil, tenía que intentarlo, tenía que descubrir algo, por insignificante que fuera, así que, de un movimiento casi brusco, dejó de golpear el escritorio y escurrió su mano hasta alcanzar la parte trasera del escritorio donde tenía escondido el disco que Delia le entregó y lo introdujo en su computador.
Tal como le había dicho a Ash, éste pedía una contraseña, una que había memorizado casi desde el primer día en que el disco estuvo en su posesión, por eso no tardó en escribirla para acceder a la información que allí se resguardaba.
Además de lo que Aidan dejó para su esposa e hijo, había un par de documentos más, unos que ella había agregado y contenía la información que podía recabar sobre sus agresores y por supuesto, sobre el padre de Ash, aunque no tenía mucho al respecto más que su nombre escrito en una hoja junto con un montón de teorías disparatadas en las que había intentado explicar dónde rayos estaría el padre de Ash en ese momento. Aunque sonara completamente absurdo, seguía creyendo que tal vez vivía en un submarino o en una nave espacial porque solo así podía explicar que hubiesen transcurrido casi diecisiete años sin que Nick lo atrapara o Ash se topara con él en alguno de sus viajes por todo el mundo.
- No tiene caso seguir con esto, no encontraré nada nuevo. – Se expresó en voz baja y sintió un poco de decepción ante sus propias palabras, pero tenía toda la razón, así que cerró sus tontos documentos para poder extraer el disco y regresarlo a su escondite, donde estaría a salvo de los curiosos con los que vivía; luego, volvió su atención a su computador. La verdad no había mucho que hacer allí, excepto tal vez responder a los mails que recibía cada par de días.
- No tiene remedio. – Se dijo con una ligera sonrisa al ver esos mensajes que Drew se empeñaba en enviarle. No importaba cuantas veces intentara persuadir al coordinador de mantenerse alejado, él simplemente decidía ignorarla.
"Tomaré el riesgo"
Eso había dicho en más de una ocasión, cuando insistía en mandar algunos mensajes a su pokewatch, claro, eso fue hasta que un día le explicara su grandiosa idea para mantenerse en contacto.
"Tengo un nuevo e-mail que nadie conoce. Hice uno para ti también"
No estaba muy feliz con dicha cuenta, pero supuso que psyduck1905 no levantaría sospecha alguna y por eso no puso resistencia cuando comenzó a recibir los correos de Drew que no eran mucho más largos que sus mensajes de texto. En ellos, casi siempre le preguntaba como estaba y ella respondía con un simple 'Bien' o algo igual de frívolo e inconcluso, por eso le resultó un poco sorpresiva la petición que Drew le hacía en el más reciente mail, sobre todo porque no sabía que contestarle.
Tengo tantas ganas de hablar contigo. ¿Podría llamarte el viernes en la tarde? Ahora me dirijo a Cianwood, por la ruta 41. Espero que sepas que no es un trayecto fácil, sobre todo si lo realizas sólo con tus pokemón, así que no debiera preocuparte que alguien nos escuche hablando… excepto tal vez los Krabby y que yo sepa no son nada chismosos, así que… ¿crees que podrías? Espero que si.
Con cariño
Drew.
Lo meditó por unos minutos. No estaba convencida que una charla por teléfono fuese buena idea porque no bastaba con que estuviera alejado físicamente, en verdad creía que era mejor si no se involucraba en lo absoluto en su vida, sólo así podría estar libre del peligro que corría ella – y el resto de sus acompañantes – a cada instante… aunque, por otro lado, en verdad sería reconfortante escuchar su voz en lugar de solo leer sus absurdos mails. Además, debía dejar de ser tan paranoica, sabía que usar su pokewatch era bastante seguro gracias a Grayson, y si había hablado un par de veces con Delia y hasta con sus hermanas sin que ocurriera ninguna desgracia, seguro podría hablar con Drew por algunos minutos.
Entonces escribió unas cuantas palabras y sin meditarlo más, envió el mensaje electrónico.
De acuerdo, pero si lo único que quieres es pedirme fotografías de cómo me veía rubia, juro que te cuelgo.
Misty.
Al finalizar, simplemente apagó el computador.
Después de todo, si había logrado olvidarse de Ash por un momento e incluso sentirse un poco mejor y con esa sensación de alegría invadiéndola, salió de su habitación en busca de un buen almuerzo.
oOoOoOoOoOo
La obscuridad se había apoderado de todos los rincones de su habitación desde hacía varias horas y eso no parecía importarle al entrenador que, sólo continuaba sentado en un pequeño sillón junto a la ventana.
Después de su pelea con Misty quiso pensar en otras cosas, pero le era imposible, así que, para mediodía se había dado por vencido y se mantuvo en ese lugar tan sólo intentando darle un orden al torbellino de emociones y pensamientos que había en su interior.
Por un lado creía estar exagerando la situación. Su amiga pelirroja lo llamaba infantil desde… bueno, desde siempre, así que lo comparara con un niño de cuatro años no era precisamente una novedad, pero eso no evitaba que su corazón se retorciera de dolor.
"Tal vez no lo dice de broma, tal vez… en verdad te ve como eso y para ella no eres más que un niñito irresponsable."
Lo señalado por May aunado a lo ocurrido en el entrenamiento de esa mañana parecía indicar que Misty si lo veía de esa manera… y eso causaba un verdadero conflicto en su interior que no era capaz de entender por completo, porque, podía decir sin mentir que disfrutaba de esos momentos junto a su amiga, cuando se molestaban mutuamente y tal vez era porque así fue como se trataron al conocerse, cuando eran solo ellos dos, teniendo sus primeras aventuras en las profundidades del bosque Verde y así, esa divertida dinámica entre ellos prevaleció incluso cuando su relación cambió de ser dos chiquillos peleando por todo hasta convertirse en los mejores amigos. La verdad era, que no le importaba conservar esa situación por siempre, era divertido hacer que Misty inflara las mejillas en señal de molestia por sus bromas y podría soportar que ella le pusiera apodos tontos si con eso la hacía sonreír, pero al mismo tiempo entendía que esos juegos no eran suficientes. Después de lo que ocurrió en meses pasados se dio cuenta que él debía ser mejor persona si en verdad quería prevalecer para siempre en la vida de Misty, por eso debía convertirse en un verdadero apoyo, alguien de quien ella pudiera depender siempre.
Un amigo incondicional, un pilar inquebrantable. Era lo que deseaba ser para la pelirroja y si era sincero consigo mismo, deseaba eso más de lo que quería convertirse en Maestro Pokemón.
Por eso intentó ser más comprensivo y no presionarla a que le contara sus problemas, pero al mismo tiempo dejándole saber que él estaba justo allí, dispuesto a todo con tal de ayudarla. No era un experto, pero de eso se trataba todo ese asunto de ser maduro, ¿cierto? Pero que sabía él de eso... Seguramente estaba cayendo en los mismos errores del pasado y sólo estaba echando todo a perder, como se esperaba que un niñito como él lo arruinara.
Por eso había estado allí, casi inmóvil, viendo el tiempo pasar, esperando que por arte de magia se sintiera mejor, pero simplemente seguía esa… incomodidad en su interior. Era un tonto, inmaduro y sobre todo un fracasado porque no tenía la capacidad de remendar las cosas que él mismo había quebrado. Tal vez, no lo estaba intentando lo suficiente o quizás, simplemente no estaba en su ADN ser de esa manera.
"Estás exagerando, de seguro… ella… ella ni siquiera piensa así"
Se dijo a sí mismo esa frase tantas veces que comenzaba a verla como la única verdad, además Misty nunca se había expresado tan mal de él, ni siquiera en esa intensa plática que tuvieron en la cabaña aquella vez cuando supo toda la verdad sobre la situación tan peligrosa en la que había estado inmersa su mejor amiga.
"Es por tu culpa que las cosas estén así. Si perdí la confianza en ti es porque tu lo provocaste."
Ese era la única cosa que le había recriminado en aquella ocasión, así que debía reparar eso, recuperar su confianza, demostrar que en verdad era digno de ella y entonces todo se arreglaría, estaba seguro de ello.
Relajó sus músculos por primera vez en horas, mientras volvía a decirse que no todo estaba perdido.
- Todo tiene solución, todo va a estar bien. - Se dijo a si mismo y como si aquello le diera la tranquilidad que necesitaba, se quedó profundamente dormido.
oOoOoOoOoOo
Cuando se levantó de su cama, May seguía demasiado agotada como para siquiera ir hasta la cocina, pero debía hacerlo. Tenía una misión muy clara ese día, había tantas cosas por hacer y decir… antes de que el viernes llegara.
"Tengo tantas ganas de hablar contigo. ¿Podría llamarte el viernes en la tarde? ¿crees que podrías? Espero que si…"
Esas simples palabras que leyó directo del computador de Misty eran el motivo de su agotamiento tanto emocional como físico. El primero, porque toda sus fuerzas se drenaron al leer ese estúpido mail y lo segundo, porque no podía dejar de verlo. Cerraba los ojos y allí estaban esas frases acechándola, allí estaba ese horrible sentimiento que la carcomía al darse cuenta cuantas cosas compartían Misty y Drew en tan poco tiempo.
No le quedaba ninguna duda, cuando Ash se enterara de ello, su mundo se derrumbaría, su corazón se haría añicos y aturdiría cada uno de sus sentidos. Tenía esa certeza porque a ella le estaba pasando lo mismo, pero no le diría nada a su novio, no aún. Había tantas cosas que debía hacer primero y por eso se tragó su propia tristeza, debía estar completamente enfocada si quería que su plan para separarlos funcionara a la perfección.
Faltaban pocos minutos para las diez de la mañana, hora en la que, por lo general terminaba el dichoso entrenamiento de sus compañeros de viaje. Se sirvió una taza de café bien cargado, debía estar completamente despierta y atenta para ser capaz de escuchar cualquier cosa que pudiese favorecerla en sus planes, por eso se acercó lo más que pudo a las escaleras, esperando ser capaz de distinguir las voces de los chicos que se encontraban en el segundo piso.
- Lo siento, Misty, creo que lo estoy haciendo todo mal otra vez.
- ¡No! Es la posición correcta, lo estás haciendo mejor que ayer… ¡quiero decir…!
- Tienes razón, ayer fue bastante desastroso, pero hoy estoy más… concentrado.
- Si… y Ash… ya que mencionas lo que ocurrió, yo… quiero decirte… decirte que…
- ¿Qué?
- Na-nada. Mejor continuemos.
- De acuerdo.
May no se sorprendió que a pesar de la acalorada pelea de la mañana anterior continuaran con su entrenamiento. Si no supiera que se requería más de una tonta discusión para separarlos, entonces no tendría porqué crear un meticuloso plan, mismo que estaba a punto de ejecutar y debía hacerlo de la forma correcta, por eso, después de asegurarse que ellos estaban allí no hizo más que apartarse de las escaleras y regresar a la cocina para terminar con su café, mientras observaba el paisaje desde el gran ventanal y así se mantuvo por varios minutos más hasta que los ecos de pasos resonaron contra la madera de cada escalón. La castaña volteó en el momento que Ash bajaba al piso principal siendo seguido muy de cerca por la pelirroja.
Se notaban cansados, pero podía asegurar que no se debía al entrenamiento, sino a la tensión que ambos cargaban, sobre todo él, o eso pensó May al notar cómo un ligero tic invadía la punta de sus dedos haciéndolos temblar ligeramente. En algún momento Ash debió notarlo también, pues empuñó ambas manos y así se mantuvo el resto de la conversación que aún sostenía con la pelirroja.
- Creo que hemos mejorado bastante… o por lo menos eso quiero creer. – Misty habló con cierta timidez recibiendo de Ash una mueca en lugar de una verdadera sonrisa. Parecía que el chico aún se sentía cohibido al interactuar con ella.
- Supongo que los maestros en artes marciales no se hicieron de un día para otro, pero a pesar de estar aprendiendo por nuestra cuenta, creo que lo estamos haciendo bastante bien.
- No estoy tan segura de eso.
- ¡Ey! Danos un poco de crédito. Por lo menos podríamos derrotar al equipo Rocket...
- ¿En serio lo crees?
- Bueno... con Equipo Rocket me refiero a Jessie y James.
- Entonces no le llamaría a eso progreso.
Resultaba bastante obvio que ambos hacían bromas para evitar hablar de lo ocurrido el día anterior, aunque realmente si quisieran tocar el tema, quizás incluso tenían la intención de disculparse, pero simplemente no sabían como empezar. Al menos eso era lo que May podía percibir al ver como la pelirroja cruzaba sus dedos detrás de ella, retorciéndolos un poco con cierto nerviosismo o por la forma en que Ash entreabría ligeramente los labios, como si intentara decir algo sin llegar nunca hacerlo.
- Entonces… – Misty intentó dar el primer paso. Levantó la mirada con determinación, algo que sin duda atrajo por completo la atención del entrenador, pero así como nació esa valentía, murió rápidamente y terminó su frase con una simple trivialidad. – Seguiremos con esto mañana, ¿no Ash? – La decepción en el rostro del muchacho no se hizo esperar, aunque supo disimularlo bastante bien con una ligera sonrisa antes de contestar.
- Puedes apostarlo.
- Bueno… creo que iré a… si. Nos vemos más tarde.
- Seguro.
Ash la observó alejarse hasta el corredor que daba a las habitaciones antes que decidiera dirigirse hacía el comedor, donde May había estado demasiado atenta a esa conversación, algo que el muchacho ignoraba por completo, pues ella solo le extendió una taza de porcelana rebosante de café y le dio los buenos días como era costumbre entre ellos.
- Así que les ha ido mejor con eso de la defensa personal, ¿ah?
- Si, creo que por lo menos he aprendido algo. – Contestó con simpleza al sentarse frente a May quien dejó escapar un par de bostezos. Ash estaba distraído, pero ese pequeño detalle no pasó desapercibido y no dudó en preguntar a qué se debía el notorio desgaste de su novia. – ¿Te pasa algo malo May? Te ves un tanto... agotada.
- No me pasa nada, es sólo… – Era la tristeza, la amargura provocada por ese maldito mail y sabía que Ash lo sentiría también, pero todo a su tiempo. De todas maneras esa le pareció una buena oportunidad para poner en marcha otra de sus tantas ideas para distanciar a los entrenadores. – La verdad, es que estoy demasiado aburrida. – recalcó sus últimas palabras para después dejar caer ambas manos sobre la mesa con verdadero fastidio.
- ¿Y solo por eso te ves así de mal?
- Cielos gracias, Ash. Esas palabras tan lindas son justo lo que toda chica desea escuchar por parte de su novio.
- No lo quise decir de esa manera, es solo que… en verdad pareciera que no dormiste en toda la noche. – Se expresó un tanto preocupado sorprendiendo con eso a May, quien no creyó que por primera vez en semanas, Ash le prestara atención o sintiera preocupación por ella. Igual pudo suprimir cualquier expresión de asombro y volvió a bostezar expresando así su no tan fingido fastidio.
- Bueno, pues es todo lo contrario. – Mintió. – Dormí hasta horas de más, lo mismo que todas las noches, además de algunas tardes. De hecho dormir es lo único que hago a veces
- Y eso está… ¿afectándote?
- Un poco. – Dijo con cierta congoja – La verdad es que… estoy bastante fastidiada, pero de estar encerrada aquí. – Finalmente expresó cual era su problema y después solo calló, aguardando por la reacción de Ash. Su sorpresa resultaba obvia así como cierta tensión que le impedía contestar con rapidez. Al cabo de unos segundos de total silencio se vio obligado a decir algo, evitando mirar directamente a May.
- Oh. Creo que eso es... comprensible.
- ¡Por supuesto que lo es! ¿Acaso tu no te sientes igual?
- Pues… si. A veces quisiera poder hacer cualquier otra cosa además de estar encerrado aquí
- ¿Entonces por qué no salimos unas horas? Si hicimos toda esta travesía desde Jotho fue porque en ésta ciudad estaríamos seguros, ¿no es así?
- Si, pero…
- En teoría, aquí no hay ningún peligro, así que dejar este departamento por un rato no debiera representar ningún problema.
- Escucha May, – Ash sin duda estaba nervioso con el rumbo que había tomado esa conversación. Por un lado entendía a la perfección lo que May necesitaba, él a veces también sentía que se estaba volviendo loco con ese encierro, pero por otro lado, recordaba la pequeña promesa que le había hecho a Misty: él no pondría un pie fuera de ese lugar hasta que ella pudiera hacerlo. Tal vez era una tontería, pero sentía que debía ser fiel a su palabra, sobre todo si quería ganarse de nuevo su confianza y estaba seguro que con promesas vacías no la recuperaría – tienes razón. Es seguro para ti salir, incluso Misty lo dijo, así que podrías hacerlo algún día, si así lo quieres.
- ¿Pero que haría yo sola?
- Pues…
- ¿Por qué no me acompañas?
- Yo no… creo que esa sea una buena idea.
- ¿Por qué no? Tu tampoco corres ningún peligro y en todo caso, podríamos usar los disfraces o incluso otros y nadie sabría jamás quienes somos realmente, así no habría riesgo alguno.
- No es mala idea – En realidad era un argumento bastante razonable, tanto como para considerarlo por algunos segundos, pero Ash terminó por sacudir su cabeza, alejando del todo esa posibilidad. – Tu eres libre de hacerlo, May. Por ahora, yo prefiero quedarme aquí. – Se levantó a dejar su taza vacía sobre la barra de la cocina para después alejarse sin agregar nada más.
Una vez a solas, May pensó en su próxima estrategia, sobre todo porque el resultado de su conversación con Ash no parecía sorprenderla. Ella misma había escuchado la forma en como le expresó su solidaridad a la pelirroja, con tanta seguridad, con tanta vehemencia. Si Misty no creyó en él cuando aseguró que se quedaría allí hasta que los robots gobernaran al mundo, ella si lo creía, pero eso no arruinaba por completo sus planes, porque si algo habían desarrollado cada uno en ese tiempo, eran las predecibles rutinas diarias.
Por eso sabía que Ash sólo se había marchado para tomar un baño y cambiarse antes de regresar dispuesto a pasar el resto del día con ella. También sabía que muy al contrario, Misty se encerraba en su habitación y no saldría de allí hasta en punto del mediodía, hora en la que buscaba algo para almorzar. Ese momento era perfecto, esos minutos eran su ventana de oportunidad porque, en realidad no necesitaba que Ash rompiera su promesa, bastaba con hacerle creer a Misty que lo había hecho para que se molestara con él.
Terminó con su desayuno que ese día solo había sido el café acompañado de un par de galletas. Se sacudió las manos, alejando las diminutas migas que en ellas se habían quedado. Tenía que despabilarse, ponerse en marcha porque desde ese momento y hasta que el viernes llegara, aún quedaban muchas cosas por hacer.
oOoOoOoOoOo
Más que prestarle atención al insulso programa de televisión, May miraba de reojo la hora en su pokewatch. sabía que para hacer funcionar su plan debía ser precisa, por eso comenzaba a ponerse nerviosa conforme transcurrían los minutos.
¿Podría estar arrepintiéndose? No, era simple inquietud porque todo su plan dependía de ese momento, por eso debía hacerlo bien. Ese pensamiento disparó su ansiedad y comenzó a mordisquear la uña de su pulgar izquierdo, detalle que pasó desapercibido por Ash, quien seguía concentrado en las trivialidades presentadas por el conductor del programa de televisión. May debía admitirlo, a veces resultaba bastante conveniente que su novio fuese tan despistado.
11:45
Por fin se marcaban esos números en su reloj digital y sintió como si un hueco se tragara de golpe sus entrañas. Había llegado el momento de actuar, así que estiró sus brazos dando un largo bostezo, logrando con ello captar la atención de Ash aunque en realidad fue únicamente por el hecho de que éste mantenía un brazo sobre los hombros de la chica y el movimiento de su cuerpo deshizo la cómoda posición que mantuvieron por casi una hora.
- ¿Pasa algo? – Ash preguntó con cierta ingenuidad.
- No, todo está perfecto.
- ¿En serio? Porque… pareciera todo lo contrario.
- Bueno, todo estaría perfecto, excepto que… – entornó sus ojos de azul profundo hacia él e hizo una pequeña mueca que denotaba pesadez. – ¿No te parece completamente patético que estemos viendo un programa que prácticamente es para ancianos?
- Ah… Pensé que te gustaba, pero si eso te molesta puedo buscar una película.
- ¡No Ash! – Gritó con genuina desesperación – digo que en verdad debiéramos estar haciendo algo más emocionante que ver talkshows por la tarde.
- Las cosas no son como tú las dices, exageras todo, May.
- ¿Ah si?
- Si porque… para empezar no es tan tarde, apenas es casi mediodía – Señaló el joven haciendo que la coordinadora se golpeara la frente con su palma abierta. No podía creer que no pudiese entender su insinuación y estaba en lo correcto, Ash no era tan denso, pero él sabía hacia dónde se dirigía esa charla y no quería discutirlo de nuevo, sobre todo porque no estaba seguro de poder inventar excusas convincentes para que May desechara la idea de salir de ese departamento.
- Hablo en serio, Ash. – Continuó la castaña después de unos segundos, tiempo que le tomó controlarse y no caerle a golpes a su novio por sus tontos comentarios. – Sabes exactamente a lo que me refiero. – Esa afirmación obligó al chico a permanecer callado y desviar la mirada. – Pero sobre todo, sabes que tengo razón. No debiéramos estar aquí muriendo de aburrimiento cuando de seguro hay tantas cosas por hacer en una ciudad tan grande cómo esta. – Ash suspiró, sintiéndose irritado a cada palabra dicha por May y no porque estuviera diciendo algo incorrecto, sino porque no tenía forma de contradecirla.
- Pues yo no estoy interesado en salir. – Sentenció un tanto molesto poniéndose de pie y alejándose de la chica, pero sin lograr poner distancia entre ambos, ya que May se había levantado cuando él lo hizo y lo siguió de cerca, mientras continuaba hablándole un tanto irritada.
- ¡Claro que lo estás! Y aunque fuese cierto que no quieres salir, – Lo sujetó por la muñeca logrando con ello que se detuviera, luego, le resultó muy fácil plantarse frente a él para mirarlo directo a los ojos. – Yo sé que por lo menos sientes algo de curiosidad sobre este edificio. – Ash entreabrió sus labios sin ser capaz de dar una respuesta negativa, porque desde su llegada no hacía más que cuestionarse sobre ese lugar.
¿Dónde estaba ubicado realmente? ¿Habría más personas viviendo allí o que podía encontrarse en otros pisos? ¿Y quién era el dueño de un lugar tan lujoso que permitiera a tres adolescentes habitarlo?
Ash se quedó sumamente quieto mientras todas esas preguntas se mezclaban con el claro recuerdo de la noche en que llegó. El misterioso automóvil, las vueltas de más, la entrada secreta detrás del callejón... Aquel día dejó pasar por alto todos esos extraños detalles porque solo tenía en mente ver a Misty, pero entre más lo pensaba, más extraño le parecía y allí se encontraba él, sin saber la verdad sobre ese lugar que por casi dos meses se había vuelto su hogar.
Volteó de repente, buscando con la mirada los ojos de May y notó como en ellos se deslumbraba cierta picardía. Antes de que pudiera preguntarle que pensaba, ella se había impulsado sobre la punta de sus pies para alcanzar su oído y le habló en un travieso susurro.
- Te propongo una cosa. Hagamos una pequeña... excursión. Veamos los alrededores, no tenemos ni porque pisar la calle, pero al menos sabremos más sobre este sitio. – Su argumento sonaba bastante razonable, además de resultar interesante para el joven. May estaba segura de haber despertado la innata curiosidad de su novio y estaba a punto de hacer su propuesta casi irresistible – Además, si hacemos esto, prometo no volver a insistirte en el tema, ¿qué dices?
- Pues... Esa no es una mala idea... – 'Y en teoría, así no rompería su promesa'. En su mente, agregó ese pequeño detalle a la lista de motivos por los que continuaba escuchando a May, aunque no estaba completamente convencido. Sus dudas se negaban a abandonarlo hasta que observó a su novia y distinguió en su rostro una inmensa sonrisa, entonces no le quedó otra opción más que acceder. – Bien, pero solo por algunos minutos. ¿De acuerdo?
- Es lo único que pido. – Dijo con desmesurada alegría mientras tomaba la mano del chico, guiándolo hasta el ascensor. Oprimió el botón con la marca de un triángulo invertido y esperó impaciente a que éste se abriera cuando de pronto recordó algo, así que corrió hacia una mesita en la sala principal para sacar de la gaveta un simple objeto rectangular.
- No podríamos irnos sin esto o no podríamos volver – Mostró una especie de tarjeta y Ash enseguida reconoció que aquel objeto era la llave utilizada por Misty cuando lo recibió en el estacionamiento casi dos meses atrás. Pasaron unos segundos más antes que las puertas cromadas se abrieran, pero apenas lo hicieron, ambos chicos dieron un salto para ingresar al ascensor y así dar inicio a su trayecto.
- Veamos, – Dijo May observando los botones, mientras posaba su índice derecho sobre su barbilla – ¿Qué habrá en el piso... diez?
- ¡Espera May! ¿En verdad vas a...? – Su pregunta fue completamente innecesaria, pues ni siquiera había terminado de hablar cuando la castaña ya había pulsado el botón con el número mencionado.
Sin duda, Ash era un hombre de aventura que había hecho cosas más peligrosas y osadas que intentar entrar a un sitio sin permiso, pero en ese momento su corazón se aceleró al máximo a la expectativa de que encontrarían en otro de los tantísimos pisos de ese edificio.
Para su decepción, nada ocurrió.
- ¿Qué rayos? – May parecía igual de sorprendida y en cierta medida hasta molesta. Decidió intentar con otro botón teniendo el mismo infructuoso resultado.
- Supongo que... si se necesita una llave especial para acceder a éste piso, lo mismo aplicaría para el resto de los niveles. ¿No crees? – Ash razonó sin que eso fuese suficiente para desvanecer el enojo de May.
- ¿Entonces realmente estamos atrapados aquí?
- No lo creo. – Sin pensarlo mucho buscó hasta abajo de las hileras de botones y presionó el que estaba marcado como S1, provocando con eso su instantáneo descenso. Cuando finalmente el ascensor se detuvo y abrió sus puertas de par en par, a Ash no le sorprendió encontrarse con un estacionamiento, aunque estaba seguro que no era el mismo al que lo había llevado el conductor misterioso. No, por la cantidad de niveles que recorrió el automóvil ese día, debían ser cuatro o cinco niveles más abajo.
De pronto sintió la necesidad de ver ese preciso lugar nuevamente.
- ¡Genial! Vamos a... ¡Ey! – May se molestó cuando la puerta se cerró justo en su nariz imposibilitándole la salida, mientras el elevador volvía a ponerse en marcha transportándolos a un nuevo lugar, pero no a uno que fuera muy diferente. Cuando las puertas volvieron a abrirse, el panorama no había cambiado mucho. Era otro estacionamiento sin nada distinto que el anterior, si acaso sólo se percibía más frío, un poco más obscuro y con solo un par de vehículos estacionados allí. – ¿Qué rayos...? – May sin duda externó su desconcierto, sentimiento que Ash parecía no compartir con ella.
- Supongo que todos los niveles subterráneos son estacionamientos y es el único sitio al que podemos ir aparte del Penthouse. – La explicación que Ash le ofreció parecía ser la más acertada y también la más decepcionante que además solo creaba más dudas en ambos. – Entonces... supongo que… si quisiéramos salir de aquí... ¿tendríamos que hacerlo en un automóvil?
-Mmmm… no lo creo, no es así como yo entré en primer lugar.
- ¿Ah?
- Es decir, recuerdo que si vi un sitio que se parecía mucho a este, pero… ¡Oh, si! Ahora lo recuerdo. Sólo debemos ir al primer estacionamiento y allí debe haber una puerta, parecía una especie de... salida de emergencia que seguro nos conduce a un callejón, es demasiado estrecho y largo…
Debía estar prestando atención a lo que May decía, sobre todo porque parecía importante o porque ella si tenía una idea más clara de cómo salir de allí, pero su mente estaba puesta de vuelta en el día de su llegada sin poder encontrar una razón para que hubiese sido tan diferente al de sus compañeras de viaje.
Si al principio le pareció extraño que su viaje en aquel lujoso auto fuese innecesariamente largo, ahora también lo creía sospechoso e ilógico.
Si él tuviera que adivinar la razón detrás de ello, tal vez diría que Misty intentó desvincularse por completo de él, ¿tal vez en un esfuerzo por protegerse? Pero eso no tenía sentido porque no parecía que fuese en beneficio de su amiga, sino parecía… ¿como si tratara de protegerlo a él?
Sacudió un poco su cabeza al encontrar sus propias ideas como locas teorías conspiratorias y simplemente las sumó a lista de misterios que había en torno a ese sitio... En torno a todo lo que Misty hacía.
- ¡ASH! – El tono enérgico no era lo único amenazante en May, sus ojos también mostraban la molestia que sentía al ser ignorada por... bueno, Ash no estaba seguro cuánto tiempo siguió hablando sin que la escuchara, pero podría apostar que fue mucho, sobre todo cuando la chica colocó sus puños sobre sus caderas, como siempre hacía cuando estaba enfadada – ¿No escuchaste una sola palabra, de lo que dije?
-Eeeehhh... No. ¿Podrías repetirlo? Prometo prestar atención ahora – May suspiró. Aunque no estaba complacida, no tenía más opción que poner al tanto a su novio de la grandiosa idea que acababa de tener – Te decía que busquemos esa entrada. Creo recordar exactamente dónde está. Podríamos ver que hay en los alrededores del edificio, así tal vez...
- No. – Contestó Ash con firmeza – Acordamos que no saldríamos del edificio, ¿recuerdas?
- Si, pero...
- Vamos May, ese fue el trato. Solo veríamos lo que había en el interior del edificio y en vista de que no pudimos encontrar nada interesante, creo que deberíamos volver. – Al escuchar a su novio, May sintió de nuevo un poco de esa molestia que se parecía mucho a los celos, sobre todo porque sabía perfectamente a qué se debía la tajante negativa, pero miró de reojo su reloj y supo que era el momento exacto en el que debía regresar, entonces una sonrisa de fingida dulzura adornó su rostro antes de contestar con ese tono alegre que siempre la caracterizaba.
- Tienes razón, Ash. Volvamos al departamento. – Sin ninguna otra objeción utilizó la llave que los regresaría hasta el lugar de donde habían salido. Ash contuvo la respiración durante el trayecto de vuelta e incluso tamborileaba sus dedos contra su pierna derecha. Sentía cierta... ansiedad de que Misty los descubriera, que no aprobara su pequeño experimento o peor aún, se molestara con él. Cuando finalmente volvieron y constató que en el piso no se veían signos de la pelirroja, soltó todo el aire contenido en sus pulmones a través de un sonoro suspiro. Al parecer su buena suerte brillaba una vez más y Misty no se enteraría de los escasos minutos de su ausencia.
- ¡Bueno! Ésta salida fue muy interesante, ¿no crees? – May lo tomó de los hombros girándolo hacia ella, mostrándose emocionada y Ash le sonrió. Por un instante se olvidó de cualquier remordimiento al ver cómo su novia sonreía, pareciéndose más a la alegre chiquilla que tan bien conocía.
- Si, creo que lo fue. – Se inclinó hacia ella con la intención de depositar un simple beso en la mejilla de la coordinadora, pero May aprovechó el acercamiento y arrebató de los labios de su novio uno más apasionado que sin duda lo sacó de todo balance, tanto mental como físico.
Un momento atrás Ash podía ver la estancia del primer piso y luego sólo visualizar los cabellos castaños alrededor de su propio rostro, las pestañas tupidas de su novia y las puertas cromadas del elevador. Después, simplemente cerró los ojos dejándose arrastrar por los labios de la chica contra los suyos, sobre todo por encontrar esa sensación tan diferente a todas las otras veces en las que había besado a la chica. Sin duda ese momento era más intenso, pero también más… crudo, algo que no estaba seguro de encontrar del todo agradable.
No pudo pensar mucho en ello, pues así de súbito como había comenzado, se terminó. May se separó del chico dejando sus manos sobre sus mejillas, obligándolo a que solo la mirase a ella.
- Gracias por complacerme, Ash. Significó mucho para mí. ¿Crees que podríamos salir de nuevo otro día? Eso me haría muy feliz.
"No". Ash estaba muy seguro de que esa era la respuesta que quería darle a su novia, pero al notar la súplica reflejada en el azul profundo que eran sus ojos, no se atrevió a negarse.
- Su... Supongo – contestó ambiguamente, pensando que aquello no alteraría el buen humor de May y estaba en lo correcto, pues ella volvió a besarlo nuevamente, con la misma fuerza y pasión que la vez anterior.
- Sabía que no me fallarías, Ash. – Dijo al separarse de él y a pesar de decirlo mostrando la misma sonrisa de antes, había un brillo extraño en sus ojos que sin duda desconcertó al entrenador.
- ¿Ah? ¿Qué intentas decir con...?
- ¡Es más! – Exclamó de pronto efusivamente, ignorando la pregunta a medio formular de su novio – Me siento mejor por haber salidode este encierro y creo que mereces una recompensa por complacerme. ¿Qué te parece si preparo la comida para ti?
-De... acuerdo – contestó con incertidumbre. Había algo extraño en toda esa situación aunque no sabía con exactitud porqué lo sentía así, pero sin duda la molestia se intensificó cuando May comenzó a empujarlo por la estancia hasta las escaleras.
- ¡Bien, eso haré! Mientras tanto, ¿por qué no vas al jardín y me esperas allí mientras yo preparo todo?
- ¿Estás segura? Si quieres puedo ayudarte con...
- No es necesario, yo puedo cocinar perfectamente, además... Pikachu y los otros están allá arriba, no estaría mal que les hicieras compañía un rato.
- Tienes razón. Entonces yo voy a...
- ¡Anda! – Volvió a darle un empujón más, logrando que el chico por fin comenzara su camino hacia los pisos superiores del Penthouse sin que mirara hacia atrás.
Una vez que Ash estuvo fuera de vista, May suspiró. Sacarlo de la estancia sin que se diera cuenta de nada había resultado más difícil de lo que anticipó, tanto, que por un momento pensó que él notaría la presencia de la tercera persona que habitaba ese departamento y que, tal como ella lo había planeado, fue testigo de toda su charla. De todas formas, actuó como si realmente estuviera sorprendida de verla allí, recargada en el marco de la puerta de su habitación al fondo del pasillo
- ¡Oh! Misty estás allí, – Se expresó alegre, casi en un canturreo, ignorando así la mirada de consternación que la pelirroja emitía – Estoy a punto de preparar una comida muy especial para Ash en el jardín. Si quieres, puedes unírtenos, prometo que será divertido.
- No, yo… no quisiera importunarlos – La entrenadora trató de parecer tranquila e incluso intentó sonreír al pronunciar esas palabras, sin embargo su supuesta tranquilidad resultaba muy poco convincente cuando lo único que sentía era su sangre hervir.
…Minutos atrás, pensó que solo era su imaginación, que ese tintineo tan característico del elevador al ser utilizado era solo un vago recuerdo en el archivo de su memoria o una mala jugada por parte de sus oídos, pues aquello no podía escucharse en un sitio como ese inaccesible Penthouse. De todas maneras se asomó por la puerta para cerciorarse de que nadie extraño estuviera entrando a ese lugar que se suponía era un refugio seguro, sin esperar que vería algo peor a un enemigo cruzando el umbral de su hogar. Su rostro palideció cuando vio como del elevador salían Ash y May.
A pesar de que sintió su cuerpo desprovisto de toda fuerza fue lo suficientemente ágil para cerrar el pequeño resquicio de su puerta para que la pareja no la alcanzara a ver justo como ella lo hizo; después, se quedó allí recargada sobre la entrada escuchando la conversación de sus compañeros, así que fue testigo del cariñoso agradecimiento de May hacia su 'maravilloso novio' por acompañarla fuera del encierro que representaba vivir en ese Penthouse.
Y al escucharlos, las preguntas dentro de su cabeza no se hicieron esperar.
¿Acaso se habrían ido toda la mañana? ¡Cómo podía ser tan tonta! ¿por qué no se percató antes de su ausencia? Y si no lo había notado en esa ocasión ¿Pudo no haberlo hecho en días pasados? Claro, como la mayoría de las veces prefería esconderse en su habitación para no presenciar los momentos en los que esos dos estaban juntos, bien pudieron aprovechar ese descuido de su parte para escabullirse.
"Ni que fuera algo tan grave." Pensó por un breve instante para después sentir una ligera opresión en su pecho al recordar las palabras de Ash apenas tres días atrás, esas en las que le había asegurado que no saldría, no sin ella a su lado.
"El lo prometió" Se dijo a sí misma. "No necesitaba decirte eso, pero lo hizo" Se repitió un par de veces convenciéndose de que, tal vez, lo que veía no era lo que ella se estaba imaginando. No podía serlo, simplemente porque Ash no faltaría a su palabra con tanta facilidad.
Tal vez debía hablar con él para aclarar todo, así que, de nueva cuenta abrió la puerta, sólo para ser testigo de el apasionado beso que la pareja compartía y a pesar de que no era la primera vez que los veía actuar de forma afectuosa, además de saber que ese tipo de cosas era normal en una pareja como lo eran ellos dos, una punzada de dolor la atravesó sin que eso fuese lo peor de la situación.
- Gracias por complacerme, Ash. Significó mucho para mí. ¿Crees que podríamos salir de nuevo otro día? Eso me haría muy feliz.
- Supongo.
Para Misty, ese simple dialogo confirmaba dos cosas: que en verdad los jóvenes habían dejado el apartamento por sólo Arceus sabía cuanto tiempo y que una vez más, Ash le había fallado, había incumplido su promesa hacia ella con tal de complacer a May, porque claramente entre ambas, los deseos de la castaña tenían más peso e importancia para él.
"¿Qué eres tu a lado de su novia? ¿Qué importa lo que tu sientes cuando entra en conflicto con lo que May desea?" Se regañó a si misma conociendo desde siempre esas preguntas con sus respectivas respuestas, odiándose por hacerlas a un lado con la falsa esperanza de que algún día, ella importaría más que May sólo para caer una vez más de su nube al darse cuenta de que eso jamás pasaría.
Era May quien tenía toda la devoción de Ash y así sería siempre. El tormento que nacía de su corazón comenzó a extenderse a todo su ser al ser cruelmente honesta consigo misma y aceptar de una vez y por todas que Ash jamás la amaría de esa manera…
No quería ser más testigo de esa escena romántica que tanto la afectaba, por eso dio un paso hacia atrás, aunque finalmente no fue capaz de refugiarse del todo en su habitación. Un impulso casi masoquista la obligaba a seguir escuchándolos. Así fue como se enteró de la dichosa comida especial que May prepararía y desde entonces se quedó allí, casi petrificada hasta que la castaña notó su presencia…
- ¿Estás segura? Sé que no soy la gran cocinera, pero la pasta no me queda nada mal. – Dijo la castaña atrayendo nuevamente la atención de la pelirroja que esperaba que no fuese tan obvia su molestia, lo que menos necesitaba es que May supiera de sus verdaderos sentimientos, así que intentó contestar tan cordialmente como le fue posible.
- No quiero importunarlos. Además… creo que no tengo mucha hambre. – Por supuesto que su apetito se había esfumado completamente, esa parte era verdad, además de sentir otro tipo de malestares que creía se manifestarían pronto, en un gesto de angustia, tal vez en alguna lágrima furtiva, así que esperaba que pudiese marcharse pronto a sufrir donde aquella chica que tenía lo que ella tanto anhelaba no la viera. Para su suerte, May no insistió.
- De acuerdo, pero si cambias de opinión eres bienvenida – Volvió a reiterar su invitación con el mismo gesto amable que comenzaba a hacerse molesto de presenciar. – También prepararé un par de postres, porque, bueno, después de todo, es una ocasión especial. – Remarcó la coordinadora antes de retirarse casi a brincos hacia la cocina esperando que ese 'anzuelo' fuese suficientemente bueno como para que Misty se enganchara de él.
- Y… – Misty se expresó con cierta incertidumbre siguiendo los mismos pasos que May, – ¿por qué es tan especial la comida que le prepararás hoy? ¿Acaso están… celebrando algo? – De espaldas a Misty, la castaña volvió a sonreír para ella misma y esa expresión que no fue presenciada por nadie estaba cargada de malicia al darse cuenta que todo estaba resultando tal y como lo planeó. Tomó un par de recipientes para después girarse, desvaneciendo aquella sonrisa que delataba sus mentiras, mostrándose con una máscara de completa ingenuidad.
- ¿Celebrando? No, nada de eso, más bien es una forma de agradecerle a Ash por ser tanatento conmigo.
- ¿Ash? ¿Atento? – Bufó Misty sarcástica, porque en todo el tiempo que conocía al entrenador le conocía muchas cualidades y esa no era una de ellas, sin embargo May respondió emocionada, completamente segura de sus propias palabras.
- Si, lo es, tal vez no de una forma demasiado obvia, pero siempre tiene detalles hacia mi. Como lo de hoy. Él sabía que estaba totalmente aburrida de pasar todos los días encerrada aquí, así que preparó un paseo por la ciudad solo para nosotros dos. ¿No crees que eso lo hace un novio grandioso?
- Así que salieron… porque Ash lo planeó.
- Si, había un par de funciones teatrales en el parque de la ciudad y dijo que quería llevarme a verlas porque estaba seguro que me gustarían… – May detuvo la narración de su supuesto día con Ash cuando se dio cuenta que Misty la observaba con los ojos bien abiertos y una expresión de total desconcierto. Fue en ese momento que la coordinadora dejó toda acción para falsamente mostrarse consternada por la reacción de la pelirroja. – Espero eso no cause problemas. Yo sé que es más seguro quedarnos aquí, incluso se lo dije a Ash, pero el insistió en llevarme. En verdad no quisiera que te molestaras con nosotros, Misty.
- No… no lo estoy, para nada. Es sólo que Ash… él dijo que… – En ese momento le parecía muy difícil seguir hablando sin que se soltara a llorar. No podía seguir parada allí mientras se sentía tan insignificante, tan poca cosa para Ash y al mismo tiempo, tan molesta consigo misma por darle importancia a una promesa que ahora se daba cuenta no era más que una tontería, una nimiedad para el entrenador, como lo era todo ella a comparación de lo que era todo lo referente a May. Como pudo, sonrió un poco, tragando el bulto que sentía en su garganta antes de contestar. – Yo le dije que podían salir, siempre y cuando no se metieran en problemas.
- Oh, pues te puedo asegurar que no lo hicimos y tampoco lo haremos en nuestra próxima salida, te lo prometo. – May remarcó sus últimas palabras, para después continuar con la preparación de los platillos que tenía en mente.
- Si, claro. Porque las promesas son irrompibles. – La pelirroja se expresó casi en un susurro y de forma bastante sarcástica
- ¿dijiste algo, Misty?
- No, nada, sólo… tengan cuidado cuando anden por la ciudad.
- Oh, eso haremos y…
- Disfruten su celebración. – Dijo cortando las palabras de la castaña al no sentirse con ánimos de aguantar más esa charla. – Yo… estaré en mi habitación.
- De acuerdo. – Fue su única respuesta mientras acomodaba los ingredientes sobre la barra, aunque de reojo siguió el trayecto de la pelirroja hasta perderla de vista y entonces se permitió sonreír a sus anchas.
Todo había salido perfecto y podía asegurar que su plan funcionaría mucho mejor de lo que había previsto en un principio…
Se va caminando muy lentamente... O_O espero que no me odien tanto porque por algo es parte I y II, el sufrimiento sigue en el próximo capítulo que seguramente estaré subiendo a finales de este mes y ya no tendrán que esperar 8 MESES para saber que pasó (Dios, si que me demoré U_U) En fin, gracias a todos por leer y pues... espero que no quieran matarme, también espero que se haya entendido todo, pero si tienen dudas al respecto... recomiendo leer otra vez el capítulo anterior n_n' y también saben que pueden hablarme, siempre estaré para escucharlos.
Canción que inspiró este capitulo Yo Para Ti No Soy Nadie de Dënver
Tibetana. Perdón! Prometo avisarte siempre que suba algo, lo juro, tanto que justo ahora te mandaré el link ;) Espero que no odies taaanto a May, no le irá tan bien a ella en la segunda parte tampoco, así que... paciencia?
Darkdan Sama. La verdad nunca ha sido mi intención que odien a May, ni hacerla la "mala". De momento está tomando unas decisiones bastantes malas, pero bueno, espero que al final de la historia todo tenga más sentido. Gracias por leer n_n
Dragón Titanico. O_O No me mateees!
Luna. Gracias por tus comentarios, hago lo que puedo, espero que siga siendo interesante y que siga provocándote tantos sentimientos, es de lo que se trata todo este drama que estoy haciendo :P
Laguna Sue. Perdón por tardar tanto en actualizar, espero que este cap resuelva un poco de las dudas que tenías, saludos.
Misty Ket. Esteeeeee... ya hablaremos O_O
Cake 0108. Gracias!
AngelLarc. Pues... nunca se me ocurrió que se pudieran besar, más porque Ash anda con la otra y bueno... pero si fue una escena linda, que bueno que te gustó también y si parece un poco "mala" May, pero en serio que creo que está solo un poquito desubicada, tengamos calma y sobre todo, no me pegues!
Elphie. No sé si este capitulo ayude a tu odio por Ash... espero que no, en el proximo espero que sientas un poco de pena por el pobre... en fin.. seguro me reclamarás más al respecto n_n
Juan. Gracias!
Fleur Noir. Señorita, extraño esas platicas que teníamos, espero que estés bien si lees esto y que no te frustre tanto la maldad de mi mente que le dio por hacer de esto un poco más dramático.
Persefone. Ahora si que tardó la actualización. Siento mucho eso y pues, ojalá siga siendo un fic de tu agrado.
Suki. Si, soy mala :P
Guest. No sé si esto te hizo odiarla más, en fin gracias por leer.
Pokeshipping Fan Lu. FELICIDADES! de nuevo y en serio, no sé porqué no dividí esto antes! Gracias por todos tus comentarios, espero que me des tu opinión sobre este cap.
May Himemiya. May no morirá... tal vez yo si. O_O
Misao. Hola! Traté de contestar a tu duda antes, porque era como importante, pero no me dejó mandarte PM, EN FIN! Sobre lo que dices de que si Ash quiere lastimar a Misty, la respuesta es ABSOLUTAMENTE NO. Incluso lo puse en una parte que "No iba – ni quería – lastimarla" Están entrenando, por eso el asunto de que dirige un "golpe" hacia ella, pero nunca con intención de hacerle daño, aunque si, está frustrado y enojado, al igual que Misty (aquí se explica el porqué Misty está tan enojada con Ash y en el siguiente capítulo se explica porqué el está tan... dolido) En fin, si quería dejar eso muy en claro. De lo demás, pues poco a poco se irá viendo y si tienes más dudas escríbeme n_n)
Yoel, Stf y Broken Shadow. Gracias por leer y ahora si habrá actualización pronto.
