Este ship se me está saliendo de control, yo misma me estoy quedando asombrada de escribir de ellos, pero se da natural, así que aquí hay otra entrega de este ship, en el que narro generalmente como me imagino que fueron sus primeros meses de noviazgo.

No será M como tal, pero abra algunas escenas subidas de tono.

Adorable idiota salvaje

Ship: Aoi x Inosuke

Los días se habían convertido relativamente tranquilos tras la derrota de Muzan, aunque aún quedaban algunos demonios de nivel inferior, que no eran difíciles de derrotar para el cuerpo de cazadores de demonios. En su mayoría, Tanjiro, Zaenitsu e Inosuke se encargaban de ellos, pero tras enfrentarse a Muzan y lunas superiores, los que quedaban rezagados no eran un mayor problema para ellos, rara vez regresaban de alguna misión con heridas graves, pero, aun así...

–Aoi, Aoi – la chica colgaba las sábanas cuando escucha aquella tan familiar y escandalosa voz, señal de que los chicos ya estaban de regreso de su última misión, lo que la hizo sonreír inevitablemente, sobre todo por saber que quien la llamaba con tanta insistencia estaba de regreso —Aoi, ahí estas, necesito que cures mies heridas— de la nada, un brazo musculoso se pone a lado de ella.

La enfermera lo mira con detenimiento, no encontrando más que un par de rasguños, lo cual la hace suspirar resignada. Desde hace algún tiempo, el chico la buscaba con las más simples escusas, no solo porque tenía hambre.

Eso empezó a pasar cuando se comprometió a enseñarle a leer y a escribir, lo cual fue una tarea titánica y una verdadera prueba para someter su paciencia, pues Inosuke era demasiado impaciente, quería entender todo a la primera, y se frustraba y empezaba a hacer sus escandalosos berrinches si no lograba hacer alguna tarea que le dejaba. Con el tiempo, fue mejorando bastante, venía a sus lecciones con mucho entusiasmo y parecía un adorable niño cuando lograba escribir correctamente los kanjis, los cuales se los mostraba con entusiasmo y ello lo recompensaba con algún platillo que le gustase.

Tras eso, la buscaba casi en todo momento, sea para sus lecciones, sea para que curara alguna herida insignificante que en algún otro tiempo le hubiese restado importancia. Por el amor de Dios, antes llegaba al borde de la muerte y el muy impertinente ya quería salir a entrenar al día siguiente.

Para sorpresa de todos, también comenzó a ayudarle con algunas tareas, a las cuales se ofrecía voluntariamente, así comenzó a ser habitual verlo caminando detras de ahi llevando la cesta de ropa limpia. Inosuke parecía feliz de hacerlo, así que lo dejaba, comenzaba a parecerle lindo, lo cual también empezaba a confundirla, pues se descubría riendo con sus tontas ocurrencias y respondiendo a sus infantiles dudas.

-vamos, te curare – camina rumbo a la enfermería, sintiendo al hombre seguirla de cerca, muy de cerca, casi podía sentir su torso desnudo rosando su hombro.

Comprendía que Inosuke no entendiera el concepto de espacio personal, y era una pérdida de tiempo replicarle y decirle que se alejara un poco de ella, además, cuando menos acordó, esa cercanía ya no le molestaba. Para estas alturas era inútil seguir negándolo, ese idiota cabeza de jabalí le gustaba, le gustaba mucho.

Tan solo le puso un poco de un ungüento en los rasguños y algunas venditas, pero, en ese mínimo y corto procesos, sentía los grandes ojos verdes de Inosuke mirándola con detenimiento, lo que empezó a ponerla algo nerviosa. Maldición, en sus primeras misiones le vendaba el pecho, le daba de comer y nunca se sintió de esa forma.

-listo – dice una vez termino esa pequeña tarea, dándose la media vuelta para guardar en los cojones lo que había sacado, aunque su principal objetivo era huir de la mirada de Inosuke.

-oh, es verdad, traje algo para ti – eso lo hace volverse a él, observando que buscaba algo en sus bolsillos – toma – le extiende un pañuelo.

Aoi lo recibe, y al abrirlo, sus ojos se abren en sorpresa al tiempo que sus mejillas se sonrojaban. Se trataba de una pequeña flor azul, muy insignificante para considerarlo un regalo que un hombre le daría a la mujer que amaba, pero, para ella, tenía un significado mayor.

-esta... es la flor que necesitaba para completar mi libro... - mira a Inosuke, apenas pudiendo contener las lágrimas que se acumulaban en sus cuencas. Inosuke, por su parte, solo sonríe extensamente.

Desde que la señorita Shinobu murió, ella se dio a la tarea de continuar con sus investigaciones de flores medicinales. Se dedico a leer todos los libros que dejo, y luego, empezó a agregar sus propios descubrimientos. Llevo tiempo, pero tras arduas horas estudiando y recolectando especímenes de plantas, raíces y flores (cosa en la que el rey de la montaña le ayudaba bastante al traerle todo lo que necesitaba) tenía una gran biblioteca de información medicinal, aunque únicamente le faltaba una extraña flor que solo crecía en determinados riscos para examinarla y agregarla.

-soy asombroso ¿verdad? - presume inflando el pecho – la encontré en esta última misión, la vi del otro lado de un risco, me hice hacia atrás y corrí lo más rápido que pude para llegar del otro lado – Aoi no puede evitar el terror en su cara ante lo que Inosuke le contaba con tanta naturalidad – Monizsu me dijo que me faltaba un tornillo por hace eso tan repentinamente.

-claro que te faltaba un tornillo maldito idiota – grita Aoi, con un par de lágrimas saliendo de sus ojos – eso fue muy peligroso, pudiste caer y morir, no tenías que hacer algo tan peligroso y tonto para conseguirme esta flor, no lo valía.

-¿porque me dices eso? Deberías estar feliz y alabándome - replica con sus usuales gritos

-no voy a alabar una hazaña tan estúpida e innecesaria – le reprende, ya más enojada que asustada

-no fue estúpida, Ganpanchiro me dijo que cuando te dijera que me gustas debía llevarte algo especial – y no, no hubo menor señar de sonrojo o vergüenza por parte del hombre, seguía con su mandíbula apretada y gesto enfadado. Todo lo contrario, a Aoi, que quedó completamente muda, procesando lo que ese soquete le acaba de decir, mejor dicho, lo que acababa de gritarle.

-¿que? ¿qué dijiste? -

-lo que escuchaste enana sorda, me gustas – vuelve a gritar – no entendía porque esas tediosas lecciones para escribir me empezaron a gustar tanto, porque te buscaba constantemente y porque estar cerca tuyo se sentía tan bien, porque en cuanto me hacia el mínimo corte pensaba en ti para que me curaras porque recordar la sensación de cuando me tocas al curarme me gustaba y quería volver a sentirla – Aoi escuchaba atónita, con el corazón palpitándole fuertemente – llegue a pensar que estabas usando una especie de técnica extraña pero Conpanchiro me dijo que si disfrutaba de esas pequeñas cosas significaba que me gustabas y que debía decírtelo, por eso te traje esa tonta flor – la señala con enfado.

Tanta palabrería dicha como una discusión, aunque se trataba de una confesión, dejó a Aoi aún demasiado atónita, era mucho que procesar, especialmente por la manera en que aquel bruto lo decía. Luego, comenzó a tener leves convulsiones que Inosuke empezó a creer que estaba por empezar a llorar, sin embargo, de la nada, Aoi comenzó a reír fuertemente, dejándolo totalmente confundido.

-¿y ahora que te ocurre? ¿te volviste loca? -

-sí, seguramente debo estarlo, ya que estoy enamorada de un idiota como tú - se limpia las lágrimas de risa de sus ojos.

-¿e-enamorada? ¿eso que quiere decir? - pregunta claramente confundido, Aoi más lindo no le puede parecer.

-significa que también me gustas. Que también me gusta estar contigo, que me busques para curar tus heridas, por mínimas que sean y todas las cosas que dijiste -

-entonces si tú me gustas y yo te gusto, puedo besarte – exclama sin pena alguna, estaba más bien casi eufórico, era una expresión muy parecida a la que hacía con la comida.

-¿que? Espera, eso... - pero antes de que pudiese decir más, Inosuke ya la tenía agarrada de la cara con ambas manos, presionando sus labios fuertemente con los suyos.

Siendo Inosuke, fue un beso un tanto brusco e inexperto, aunque no era como si Aoi, en su estupor, fuera una experta en la materia, ella era tan nueva como Inosuke en esto. Pero, simplemente se dejó llevar y cerró los ojos, sintiendo que el brusco beso inicial se fue haciendo más suave, bueno, en todo lo posible al tratarse del jabalí salvaje, pero fue agradable.

-ahora que ya te besé, se supone que estamos en una relación - no preguntaba, afirmaba - así puedo seguir besándote - era bastante vergonzoso para Aoi que lo dijese de esa forma, sin pisca o existencia alguna de vergüenza, tal parece, que ella sentía vergüenza por ambos – Manjiro y Monitzu dijeron que los que se besan están en una relación y no pueden hacerlo con otra persona, y de todos modos yo solo quiero besar a Aoi.

Aoi ya no puede más, esto era demasiado para ella, así que se cubre la cara, aunque aun así se podía ver que la tenía completamente roja. Ni en sus más locos sueños se imaginó que se le confesarían de esta forma.

-si... e-estamos en una relación - apenas musita, mirando a otro lado, preguntándose en qué momento dejara de sentir el rostro tan caliente.

-¿oyeron? Aoi y yo estamos en una relación - dice en voz alta, lo que hace a Aoi mirar al frente.

Ahora si su cara estaba a punto de explotar cuando vio que en la puerta estaban las tres niñas (que ya comenzaban a hacer unas adolescentes), Tanjiro y Kanao, todos con una variedad de expresiones diferentes; Tanjiro se veía feliz, aunque incomodo, las tres niñas asombradas mientras que Kano se le veía muy apenada. Resultaba que estaban ahí desde que comenzaron a escuchar una acalorada discusión, y aunque era algo usual entre esos dos, fueron a ver qué pasaba, llegando en el preciso momento en que se besaban.

-felicidades – dice Tanjiro – me alegro por ustedes

-felicidades – dicen las tres niñas al unisonó.

Mientras que Inosuke tenía una extensa sonrisa fanfarrona, Aoi mantenía la mirada baja, deseando con todas sus fuerzas que la tierra se abriera debajo de ella y se la tragara en lo que se le bajaba el intenso rojo de su cara.

...

Si antes Inosuke se la mantenía pegado a Aoi, ahora, que según su mentalidad como estaban en una relación tenía todo el derecho de estar al lado de ella, era aún más empalagoso.

Esto al inicio le incomodo un poco, y no era como si no lo hubiese hecho antes de oficialmente empezar a salir, pero le apenaba un poco que lo hiciera de forma tan abierta y sin pisca de vergüenza, simplemente Inosuke iba y la abrazaba por detrás sin que se diera cuenta mientras hacia la comida o tendía la ropa, además que la besaba de forma espontánea, ya sea en la mejilla o en la boca. No estaba acostumbrada a esto, era demasiado intenso, pero, con el tiempo, empezó a gustarle esta clase de lenguaje de amor del auto proclamado rey de la montaña. Comprendía que sus muestras de efecto fueran esencialmente físicas, pues él se guiaba por sensaciones, a diferencia de Tanjiro con Kanao, que la trataba como todo un caballero, la procuraba, le decía palabras lindas y tenía lindos detalles con ella.

No es que estuviera comparando su relación con la de Kanao, pero le sirvió de referencia para terminar de acostumbrarse al lenguaje afectivo de su novio, que, a su muy peculiar manera, también era un caballero. Siempre que tenía que salir a hacer las compras, Inosuke se apresuraba a acompañarla, alegando con presunción que él cargaría con todo, no importando lo pesado o lo mucho que fuera.

-¿vez? Puedo con todo, me he vuelto muy fuerte – alardea mientras llevaba varias bolsas de compras en cada mano.

-sí, me alegra que alguien tan fuerte como tú me ayude, gracias – le da un fugaz beso en la mejilla, viendo con ternura como las mejillas de su novio se teñían de un leve rubor. Inosuke estaba acostumbrado a ser quien daba afecto, a iniciar el contacto, pero le gustaba cuando ella lo hacía.

-¿qué harás de comer? - pregunta curioso de todo lo que su mujer estaba comprando.

-camarones fritos, un poco de verduras cocidas y arroz -

-que bien, hay que darnos prisa, ya tengo hambre -

-tu siempre tienes hambre -

-solo me da mucha hambre cuando se trata de la comida de Aoi -

El que fuera así de trasparente era encantador. Era una de las muchas cosas que le gustaban de ese salvaje, no había forma que le mintiera, siempre era muy directo, tal como un niño pequeño, aun fuesen en cosas que normalmente no le dirías a tu pareja por temor a que se enojara por parecer una ofensa, como la vez que se atrevió a peinar distinto, sin sus usuales coletas. Esa vez Inosuke la miraba fijamente haciendo una mueca mientras estaban en una de sus usuales lecciones para enseñarle a escribir.

-¿qué pasa? ¿no entiendes algo? -

-no me gusta – dice conciso, mirándola fijamente, disgustado

-¿que no te gusta? - pensó que sería algo sobre la lección, así que se estaba preparando para debatirle que lo que no le gustaba era necesario aprender para poder avanzar.

-Tú - aquello le rompió momentáneamente el corazón, por poco le daban ganas de llorar al interpretar aquello como que no la quería más - no me gusta ese peinado, no te queda – eso la tranquilizo un poco y toma su cabello que en ese momento lo tenía en una tranza – me gusta Aoi con sus coletas – se lleva las manos a su cabeza, imitando su peinado.

-mis coletas... - el dolor en su corazón se marchó, para dar lugar a una sensación cálida y agradable, que la hizo sonreír - terminando la lección me peinare como siempre.

Él sonríe cual niño que le prometen una golosina, continuando en el estudio de sus kanjis.

Cualquiera se hubiese enfadado, o, para empezar, cualquier otro con una pisca de decencia no hubiese dicho algo como eso. Pero teniendo ya varios meses de estar saliendo comprendía que Inosuke decía abiertamente lo que pensaba, hacia lo que sus instintos le dictaban y en general, entendía muy bien cuando se sobrepasaba y no lo volvía a hacer.

No solo dejo de robar comida desde la vez que le dijo que no tenía por qué hacerlo, ella le daría comida cuando tuviera hambre, también entendió ciertas cosas que a ella le incomodaban, como que tuviera sus intensas muestras de efecto en público.

Era común que al estar preparándole algo de comer o doblando la ropa, Inosuke llegara y la mantuviera abrazada desde atrás, mirando como hacia sus actividades. En eso, le daba algún largo beso en la mejilla o incluso, la tomaba del rostro, con cierta aparente brusquedad y la besaba profundamente. Esas muestras de efecto no le molestaban, pero un día, que estaban comprando en el mercado, hizo lo mismo mientras trataba de elegir fruta, frente a la vendedora que la atendía. Aquello le causo mucha vergüenza y lo alejo, sin comprar nada y regresándose a paso apresurado a casa.

-oye ¿qué te pasa? ¿porque te fuiste de esa manera? - demanda saber mientras la seguía

-porque estabas haciendo algo muy vergonzoso frente a la gente – responde sin detenerse

-¿porque es vergonzoso? Soy tu novio y siempre hago eso – replica, parándose frente a ella, impidiéndole avanzar más

-pero en casa, no frente a tantas personas – mira a otro lado, aun sintiéndose muy apenada

-¿qué tiene de diferente? —Sabía que preguntaba sinceramente, así que Aoi aclaro su mente para explicarle.

-no es que me avergüence que me vean contigo – aclara – pero, quiero que cuando nos besemos o nos abracemos sea en privado, me da pena que alguien más nos vea haciendo eso, y se supone que es algo que se debe mantener en privado entre las parejas, es incorrecto hacer eso en público.

-¿entonces solo puedo besarte y abrazarte en donde no nos vean? —preguntaba igual que cuando no entendía alguna de sus lecciones, a lo que Aoi asiente apenada—muy bien, entiendo, y prefiero que sea algo entre tú y yo—. Con eso, se siente más tranquila y regresan a casa, no tenía cara para volver al puesto de frutas.

Aunque claro, siendo Inosuke, se lo tomo bastante literal, pues cuando tenía deseos de besarla, y había alguien alrededor, Inosuke no se esperaba a estar a solas. Ya sea que estando en la casa, cenando o estando con los demás, él la tomaba de la mano y la llevaba aparte y la besaba largamente. O una vez, que Aoi se encontraba en el marcado, Inosuke sorpresivamente acababa de llegar de una misión y la fue a buscar, y una vez que la encontró, ni siquiera se anunció, solo la tomo en brazos, provocando que Aoi por la sorpresa inicial diera un grito agudo mientras la llevaba a un lugar apartado del bosque de los alrededores.

-¿Inosuke? Pero ¿en qué momento llegaste? ¿a dónde me llevas? - pregunta aferrándose a su cuello para no caer ya que corría demasiado rápido.

-a un lugar privado donde pueda basarte – le dice sin más, con su usual sonrisa extensa.

Lo abrazó con ternura, recargando su mejilla en su fuerte pecho desnudo. Tenía que admitirlo, lo extraño, le hecho mucho de menos. Le hacía mucha falta sentir sus fuertes abrazos rodeándola desde atrás mientras cocinaba, incluso, sin querer, ese par de meses que estuvo fuera hizo comida de más pensando en las porciones extra que Inosuke siempre quería. Por ello, estaba muy feliz que llegara de esa forma y la estuviese llevando a algún lugar privado para darles sus muestras de afecto que no creyó necesitar tanto.

Llegaron a lo profundo del bosque, donde, sin perder un segundo más, Inosuke la tomo del rostro y la beso con urgencia y pasión, con el tiempo, ambos se volvieron mejores en besarse. Aoi lo recibió con la misma urgencia, rodeándolo del cuello, se sorprendió de esa necesidad tan abrumadora, no había caído totalmente en cuenta cuanto lo extraño, cuando tuvo miedo por su vida, aunque sabía que estaba con Tanjiro y Zenitsu y que los demonios que quedaban no eran tan peligrosos, mucho menos para alguien tan fuerte como su novio.

-te extrañe demasiado, tonto – le dice separándose apenas lo mínimo.

-yo también te extrañe, enana -

Vuelven a besarse, esta vez Inosuke la alza para facilitar más el contacto, para tenerla más cerca pues él seguía siento mucho más alto que ella. El beso subió de temperatura sin ser del todo consientes, tan solo Aoi se dejaba llevar siguiendo esa competencia en la que a veces su novio la sumía y le encantaba, le enloquecía seguir esa carrera que Inosuke le marcaba y le incitaba a ganarle, y claro, ella no se quedaría atrás tan fácil.

Quizá de verdad se extrañaron tanto en esos meses que aquel beso subía poco a poco de calor, causándoles una serie de sensaciones que no habían experimentado en su relación. Inosuke de repente paso sus labios al cuello de la chica mientras que la agarraba con más firmeza, Aoi se estremeció, por lo que se recargo en su cuello, embriagándose del olor natural de su novio, una mezcla de corteza de árbol y tierra húmeda.

No es como si antes no la hubiese besado en el cuello, pero siempre habían sido besos suaves y cortos en sus usuales abrazos por detrás mientras preparaba la comida, incluso le daban cosquillas. Pero la manera en que la besaba ahora era muy distinta, mucho más apasionada, causando un hormigueo en su estómago y en su intimidad, algo que estaba asustándola por ser algo tan nuevo e intenso.

-Inosuke... para... -apenas puede decir, con esfuerzos le salió la voz.

Pone sus pies en la tierra, bajándola, pero, aunque la deja de besar, algo que se vio tanto agradeciendo como decepcionada por obedecerla tan rápido, Inosuke la apresa en un protector abrazo, colocando su mentón en el delgado hombro de su mujer, quien lo siente temblando un poco, escuchando su respiración agitada.

-Inosuke... ¿estas bien? -

-no lo sé... me siento, extraño... - lo oye murmurar en su cuello.

Aoi, tan inexperta como él en aquellas sensaciones, lo aleja un poco al pensar que se estaba sintiendo mal. Tenía sus mejillas sonrojadas y sus ojos verdes temblaban. Efectivamente su semblante estaba extraño, parecía confundido, al igual que ella.

-quizá, te está dando fiebre, regresemos a la finca para que descanses – lo asocia a eso, pues tampoco sabía darle nombre a lo que ella comenzó a experimentar.

-sí, está bien –

La sigue obediente, pero nervioso, esperaba que no se diera cuenta que su miembro estaba duro y erguido y no comprendía porque empezó a sentirlo de esa manera. Le dolía, pero, aunque no sabía mucho de relaciones y de la vida en general, sabía que eso era cosa de hombres y ante una mujer no se hablaba. Es algo que recuerda de sus primeras enseñanzas con el viejo que lo crio, por ello usaba pantalones, de lo contrario, andaría desnudo si no supiera que no puede estar como si nada totalmente desnudo.

Como no hubo avisos de más demonios en varios días, Inosuke se quedó en la finca de mariposas solo con Aoi, a excepción de las otras tres niñas, ya que Tanjiro salió de paseo con Kanao por el pueblo y al parecer se pasarían la noche en una posada, mientras que Zenitsu fue de día de campo con Nezuko. Los chicos querían aprovechar esos días tranquilos para llevar a sus novias a un paseo tranquilo, le aconsejaron a Inosuke que hiciera lo mismo, pero él respondió que Aoi tenía muchas cosas que hacer en la finca y que le ayudaría.

Como era una tarde bastante asoleada, aprovecharon para lavar toda la ropa. Justo Inosuke llevaba una gran cesta de ropa recién lavada a los tendederos donde estaba Aoi cuando observo a una chica buscando a alguien.

(la siguiente escena es de un comic que vi en Youtube, créditos a su respectivo autor)

-oh, hola... - saluda la chica a Inosuke – tu eres quien me salvo de aquel demonio hace unos días ¿te acuerdas de mí? - pregunta algo tímida.

-oh si, lo recuerdo – responde Inosuke

Aoi alcanza a escucharlos, sintiendo curiosidad de quien hablaba con su novio pues no era las voces de ninguna de las niñas.

-te he estado buscando, quería agradecerte por salvarme la vida y bueno... - un fuerte impulso de molestia se apodero de Aoi, lo que la hizo ir a ver con quien hablaba su novio en ese tono tan tímido - toma, traje esto para ti... - le extiende una caja envuelta en un pañuelo, pero antes que Inosuke tuviera si quiera la intensión de tomarlo, Aoi se interpone entre los dos.

-oye, lo siento mucho, pero Inosuke no puede recibir eso, él es mi... - se calla de repente, pues cae en cuenta que estaba haciendo tremenda escena de celos – mi... mi...

-oh no, no me mal entiendas, solo vine a entregarle estos dulces de nuestra tienda como muestra de agradecimiento a él y a los otros dos chicos – Aoi quería que se le tragara la tierra, fue muy impulsiva y descortés.

-yo... yo... de veras lo siento – se inclina haciendo una reverencia para disculparse, entre tanto, Inosuke detrás de ella sonríe triunfal. Había visto a la novia de Tanjiro hacer eso y su amigo le dijo que tuvo un pequeño ataque de celos al verlo siendo amable con una chica del pueblo a la que ayudaba con su carga. Desde entonces él quería que Aoi hiciera eso, y lo consiguió sin querer.

-a mi chica le gustan mucho los dulces – dice abrazándola por detrás, mientras Aoi se cubría la cara con las manos, ahora no solo era la vergüenza por cómo le grito a la muchacha, también porque Inosuke la había llamado "su chica" - gracias, nos los comeremos más tarde – recibe los dulces.

-de verdad lo siento mucho, fui muy grosera – dice Aoi, mirando apenada a la chica

-no te preocupes – pero ella no parecía ofendida, y se despide con una amigable sonrisa.

-¿qué ibas a decir hace un momento? - le reta, mirando el adorable puchero que hacia su novia

-Bueno, es que... era una chica muy bonita -

-¿tú crees? No me fije, yo te prefiero a ti – la estruja entre sus brazos, dándole un largo beso en la mejilla – aunque debo admitir que me gusto verte celosa

-no fue eso... yo... solo estaba... - pero, aunque hubiese tenido una buena excusa, no hubiera podido decirla, ya que Inosuke ya la estaba besando apasionadamente.

Ella se giró sin interrumpir ese fogoso contacto, colocando sus manos en el formido pecho de su novio. El la tomo posesivamente de la cintura, subiendo, sin darse cuenta del todo, por el abdomen plano de la chica por debajo de su camisa, llegando casi al borde de su sostén. Es cuando Aoi siente nuevamente esas puntaciones en su intimidad, asustándola por la intensidad, lo que la obligo a interrumpir de forma abrupta el beso y empujar a un desconcertado Inosuke.

-perdona, tengo muchas cosas que hacer... - mira a otro lado – por favor, cuelga el resto de la ropa – sin mirarlo, entra corriendo a la finca.

Inosuke emite un grito de frustración mientras se despeinaba el cabello, berrinche que hacía cuando no entendía algo, y es que, efectivamente en ese momento no entendía nada de lo que Aoi últimamente le provocaba. Y esta, por su parte, no estaba haciendo un berrinche como su novio, pero si se sentía bastante confundida por haber querido que Inosuke la siguiera tocando más arriba, pero le dio miedo y no sabía por qué.

Eso se repitió varias veces cuando, aun estando solos, los besos eran acompañados por caricias, en la que no solo se involucraba Inosuke, también Aoi caía luego en cuenta que estaba tocando de forma sugerente a la fuerte espalda de su novio, que recorría su musculatura. Que, ante sus besos en el cuello, ella suspiraba, hacia un ruido vergonzoso que no podía evitar y al sentir nuevamente la pulsación en su intimidad, empujaba a Inosuke lejos.

-ya para... - lo empuja poniendo sus manos en su pecho – te... tengo que hacer la comida... y me estas distrayendo – le da la espalda, prestando disque atención a la cacerola.

-¿porque ahora te molesta? - replica – no hay nadie, ni siquiera las niñas

-tengo que terminar la cena, ya te lo dije -

-no es cierto, varias veces me has empujado cuando nos besamos – eso ya lo estaba frustrando demasiado – dime si estoy haciendo algo que te moleste y lo dejare de hacer.

¿cómo le explicaba eso? Que no le molestaba, al contrario, le gustaba tanto que la tocara que le daba miedo, era una sensación muy abrumadora y no estaba segura como manejarla. Era la primera cosa que no sabía cómo explicarle pues ni ella lo entendía.

-s-solo déjame terminar la cena... - también eso la frustraba, por lo que alza la voz como si estuviera molesta específicamente con él, o por lo menos eso sintió Inosuke.

El que se fuera sin replicar nada fue mucho peor que la debatiera, pues eso significaba que estaba dolido. Aoi quería seguirlo, disculparse, pero ¿qué podría decirle para justificar que lo alejara? Ni ella misma entendía porque lo hacía cuando de verdad deseaba más, deseaba más del toque de las fuertes y callosas manos de Inosuke recorriendo su cuerpo, pero que, a la vez, le asustaba.

Durante el resto del día se mantuvieron algo distanciados, de hecho, Inosuke no comió tanto como era normal, estaba bastante silencioso y una vez que termino su ración, se fue a dormir. Fue algo que extraño a todos pues Inosuke era muy escandaloso a la hora de comer y siempre pedía una o dos porciones más, que Aoi, le servía con gusto. Era extraño, pero al ver a Aoi también muy pensativa, no se atrevieron a preguntar, supusieron que esta vez, si tuvieron un desacuerdo real.

A primera hora de la mañana los chicos tuvieron que partir a una nueva misión. Fue tan temprano, que no quisieron despertar a las chicas, por lo que, a menos por parte de Tanjiro y Zenitsu, les escribieron unas lindas cartas donde les decían que volverían a salvo, cada uno, con su estilo claro, porque mientras que la de Tanjiro era linda, pero concisa, la de Zenitsu parecía una tragedia griega. Aunque aun así a Nezuko le pareció linda.

-¿Inosuke que no te dejo nada? - le pregunta Kanao

-va, ese idiota apenas estaba aprendiendo a escribir, hasta crees que me dejara una nota – dice muy digna, yendo a empezar sus labores del día, pero, tanto Kanao como Nezuko podían notar la tristeza en su rostro.

-¿paso algo entre tú e Inosuke? - pregunta Nezuko, alcanzándola en la lavandería - es decir, siempre los escuchamos gritarse, pero ahora parece diferente.

Aoi mira tanto a Nezuko como a Kanao, ambas la miraban preocupadas, y por obvias razones, era demasiado notable que algo sucedía. Decidió contarles, quizá hablando con ellas aclare sus dudas.

.

.

.

.

En aquella misión, Zenitsu y Tanjiro literalmente ni quiera desenfundaron ni la mitad de sus katanas, y no porque no hubiese demonio alguno, de hecho, hubo más que la última vez, pero Inosuke acabo con cada uno de ellos de forma sanguinaria e implacable, el solo, sus amigos se quedaron impactados y hasta asustados a un lado, temiendo que por error fuera a arremeter contra ellos. Ni siquiera contra demonios de rangos superiores lo vieron con tanta ira.

-¿qué pasa? ¿esos fueron todos? - grita alzando sus katanas, en misiones se ponía su mascara de cerdo, así que solo se veía el vapor saliendo de la nariz de jabalí - vamos demonios de pacotilla salgan para que pueda descuartizarlos, salgan.

-Inosuke, cálmate, creo que esos fueron todos – Tanjiro se levanta de donde, literalmente él y Zanitsu estaban cómodamente sentados tomando té mientras su salvaje amigo se encargaba solo de los demonios.

-¿que? Esos no pueden ser todos, apenas estoy empezando - más vapor salía del hocico de la máscara de jabalí

-vamos Inosuke, regresemos a la posada y hablemos – le propone con amabilidad Tanjiro – estas enfadado porque tú y Aoi pelearon ¿verdad? - a pesar de tener la máscara de jabalí puesta, Tanjiro podía oler el cambio en la actitud de su amigo, sabía que estaba en lo correcto – cuéntame de eso, posiblemente te pueda ayudar.

Aunque irónicamente ante el problema que le narro Inosuke con bastantes detalles innecesarios, Tanjiro no pudo darle un consejo apropiado. Sabía del tema, pudo explicarle a Inosuke porque estaba sintiendo eso al estar cerca de Aoi, tuvo a su madre el tiempo suficiente para que le hablara sobre lo que implicaba estar en una relación, pero no tenía experiencia; él y Kanao aun no daban ese paso en su relación y también experimentaba una inquietud parecida a la de Inosuke.

-¿y tu Monitzu? Tú estás saliendo con la hermana de Monjiro – pedía en verdad un consejo, lo requería con urgencia.

-no te hablare de mi relación con Nezuko delante de Tanjito – explota totalmente sonrojado, de hecho, el mismo Tanjiro no deseaba oír detalles del noviazgo de Zenitszu y su hermana, aunque confiaba completamente en que la trataba bien – pero, creo saber quién tiene más que la experiencia suficiente – dice con disgusto al pensar en aquel loco exentico.

...

La señora Hinatsuru, tenía que ser ella, la esposa del ex pilar del sonido, aquel que casi la secuestra y le dio una nalgada. Bueno, no iría hablar con el señor Usui, buscaría directamente a Hinatsuru.

También empezaba a sentirme de esa forma con Tanjiro – le había dicho Kanao sumamente apenada cuando les conto lo que le ocurría últimamente con Inosuke – la persona más cercana que conocía y sabía que podía aconsejarme era la señora Hinatsuru, había hablado en varias ocasiones con ella y es muy amable, supo explicarme de forma gentil, me sentí cómoda con ella al hablar de eso.

Y aquí iba, subiendo la montaña mientras se moría del frio ya que el invierno estaba próximo a llegar. Pero quería aclarar sus dudas de una vez por todas, odiaba estar nerviosa ante Inosuke y no deseaba lastimarlo al estar alejándolo.

...

-vaya, vaya, así que ya empiezan a experimentar esa clase de cosas, veo que ya no son los mismos niños de aquella misión del distrito rojo – dice Usui sentado al fondo de la habitación vistiendo una Yukata abierta del pecho mientras se abanicaba. Se supone que era época de frio, pero solo hacia eso al saber de qué venían esos tres a hablar con él, y Zenitsu se daba cuenta de ello, por lo que no paraba de gruñir por la excentricidad de ese sujeto – vienen con la persona correcta para aconsejarlos -

-por favor, Dios de los festivales, dinos – suplica Inosuke con su mascara de jabalí puesta

-sí, señor Tengen, confiamos en usted – Tanjiro estaba en la misma patética forma que Inosuke

-por supuesto, queridos pupilos, les diré todo lo que sé - ríe de forma egocéntrica.

-"no le den más alas a este payaso par de soquetes" - piensa Zenitsu disgustado, refunfuñando por dentro por la actitud de Dios de ese sujeto.

...

Hinatsuru corrió la puerta para darles privacidad a los chicos. Su esposo podría ser exentico, quizá al principio bromearía con ellos, pero estaba segura de que les daría buenos consejos, especialmente al joven Hashibira, que, de verdad, debido a su crianza, no tenía ni la menor idea en ese lado de tener una pareja, sin duda le diría algo útil para que su novia no se sienta asustada ni presionada y que confiara en él.

-se-señora Hinatsuru – escucha a alguien a sus espaldas

-hola, cuanto tiempo, tú eres una de las enfermeras de la finca de las mariposas ¿no? - Una que otra vez visitaron a Usui allí.

-sí, soy Kenzanki Aoi – hace una reverencia

-¿en qué te puedo ayudar, Aoi? -

-yo, necesito hablar con usted sobre algo... - baja la vista, sonrojándose.

Hinatsuru reconocía esa expresión, una vez otra de las enfermeras, Kanao, pidió hablar con ella e hizo esa misma expresión. Resulto ser que la charla que quería tener con ella era sobre las sensaciones nuevas que le provocaba su novio cuando la besaba, es decir, las sensaciones que dan al querer tener tu primera vez con alguien.

...

Estaba comenzando a nevar más fuerte, pero Inosuke iba tan sumido en sus pensamientos, se notaba a pesar de llevar puesta la cabeza de jabalí, que, pese al frio y tener el torso desnudo, caminaba lento, mucho más lento que sus dos amigos quienes quería llegar ya a la finca y resguardarse del frio.

-oye tú, date prisa – le exige el rubio, temblando de los pies a la cabeza

-¿estas bien Inosuke? - Tanjiro podía oler la inquietud en su amigo.

-si, ustedes váyanse, los alcanzo pronto -

Tanjiro comprende que quería pensar a solas todo lo que el señor Tengen les dijo, así que él y Zenistu se apresuraron a bajar la helada montaña, dejando a su amigo ahí parado, sin importarle que la nieve calara su piel desnuda, él ya estaba acostumbrado a soportar ese tipo de climas y quizá el frio lo ayudaría a pensar mejor.

...

Ni el frio podía hacer que el rubor de sus mejillas disminuyera, aunque, debía admitir que pese a la bochornosa plática con la señora Hinatsuru, se sentía mucho más tranquila al comprender que las sensaciones tan contradictorias que sentía por querer que Inosuke la tocara más y al mismo tiempo que eso le diera miedo eran perfectamente normales. La cuestión ahora era de cómo le pediría perdón a Inosuke por su comportamiento, quizá ahora que entendía mejor lo que le pasaba podía explicarle a ese lindo soquete.

-me pregunto si ya habrá regresado de su misión - habla detrás de la gruesa bufanda. Podría prepararle algo caliente y un postre, si es que no seguía enfadado con ella.

Apresuro sus pasos, tenía frio y la nieve comenzaba a obstruirle la vista, además de que ella no estaba acostumbrada a estar en la montaña, mucho menos al estar nevando tanto.

"si Inosuke estuviera conmigo no sería tan difícil" pensó, deseaba estar con él para sentirse más segura en aquella travesía. Verdad que era un fanfarrón, pero debía admitir que tenía razón al decir que era el rey de la montaña, en un sentido figurado claro.

De la nada, la tormenta azoto en aquella montaña por la que caminaba, no podía ver más allá de su propia nariz y el viento le impedía avanzar ¿ahora que hacía? Si no seguía caminando moriría congelada, tenía que encontrar un refugio como una cueva y aguantar todo lo posible hasta que la tormenta pase.

Varias veces he estado en la montaña con lluvia o nieve, eso no fue nada para mí, me mantuve en una cueva y encendí una fogata hasta que la tormenta pasara.

No imagino que la fanfarronería de ese tonto mientras lo cuidaba le serviría en algún momento. Como quisiera que estuviera ahí con ella, no tendría tanto miedo pues Inosuke le daría seguridad y valentía al incitarla a seguir adelante.

-no puedo ponerme a dudar ahora – se dice para infundirse voluntad – si me rindo, ese idiota no parara repecharme y burlarse de mi – camina más, luchando contra los fuertes y helados vientos.

Logra ver una cueva un poco más adelante, así que apresura sus pasos. No parecía estar lejos, solo un poco más y estaría a salvo, pero, como el suelo comenzaba a llenarse de nieve y no se fijaba por donde pisaba, resbalo, cayendo por una pendiente directo a un helado rio cuyas aguas comenzaron a arrastrarla hasta que, por mero instinto, logro tomar una rama. Intento con todas sus fuerzas salir, pero la corriente era demasiado fuerte.

-AOI - ¿estará alucinando? ¿deseaba tanto que Inosuke viniera a rescatarla que escuchaba su voz? - AOI – no, no lo estaba imaginando, ahí estaba, deslizándose por la pendiente con maestría, directo a ella.

-¡Inosuke, Inosuke ayúdame! -

-AGUANTA, YA VOY – pese a traer su mascara de jabalí, se ve su angustiado semblante, pero se retira esta, aventándola a un lado en cuanto llega a la orilla del rio –DAME LA MANO – se estira todo lo que puede, quedando a escasos centímetros de alcanzarla – estírate, no te alcanzo, suéltate de una mano.

-no, no puedo, tengo miedo – se aferra más a aquella rama que literalmente le estaba salvando la vida.

-solo te soltaras unos segundos, yo te agarrare – pero no, no podía, estaba congelada por el miedo no solo por las heladas aguas que la empujaban – vamos, enana, eres mi mujer, eres la reina de la montaña ¿o no? - la reta, lo que hace a Aoi sentir una súbita valentía.

Tratando de no pensarlo demasiado, suelta una mano de la rama y la estira a donde estaba Inosuke. Siente como la otra mano se le resbala de su único salvavidas, pero Inosuke en segundos la toma y la lleva a él, sacándola del rio y envolviéndola con sus brazos. Estaba segura, la había salvado.

-bien hecho, reina de la montaña - le dice en un tono inusualmente cálido viniendo de él, lo que la hace aferrarse a él con fuerza y necesidad, evitando en lo posible ponerse a llorar a pesar de sentir unas ganas inmensas – vamos, tenemos que refugiarnos – la carga en sus brazos, yendo en dirección a la cueva que Aoi había visto.

Estaba muy oscura y húmeda, apenas se podía ver, pero Inosuke parecía perfectamente en donde pisaba pues en ningún momento se tropezó.

-espera un momento – le dice al dejarla sentada en el suelo – tengo que ir por madera para prender una fogata – por mero instinto Aoi lo agarra de su pantalón, impidiéndole irse – tranquila, no tardare nada – no puede ver más allá de sus propias manos debido a que entraron muy profundo, pero siente la mano de Inosuke tocando gentilmente su mejilla. Nunca tuvo ese tipo de tacto tierno con ella –no te preocupes, te prometo que volveré enseguida – mucho menos lo ha escuchado con ese tono sereno y tranquilizador. Comenzaba a dudar que quien estaba con ella en la cueva fuera aquel jabalí idiota pero adorable que era su novio.

De verdad que no hablaba en vano, no paso casi nada cuando Aoi escucho fuertes pasos, seguido de ruido de madera cayendo al suelo. Luego, en conjunto con ruidos de piedra como si estuviera afilando metal, vio chispazos, lo que casi en seguida dio lugar a un fuerte fuego que por fin dio luz a aquel oscuro lugar, pudiendo ver el rostro de Inosuke cuyos cabellos negros aun tenían una fina capa de nieve, así como en sus hombros. Su rostro apenas parecía estar relajándose cuando la miro fijamente, de una forma algo atemorizante de hecho.

-quítate la ropa – ordena

-¿¡QUE!? - exclama asustada, indignada por la orden tan descarada de ese tipo – e-eres un descarado, a una mujer no se le ordena eso así como así

-aahhhggg tienes que quitarte la ropa mojada – grita

-n-no lo hare frente a ti – se abraza en automático

-¿por qué no? ¿qué tiene de malo? Soy tu novio – se empieza a acercar a ella, dándole a Aoi la sensación que el mismo le arrancaría la ropa, por lo que se hace hacia atrás.

-eso no te da el derecho a obligarme a quitarme la ropa -

-no es que quiera obligarte, enana terca aaahhh – se alborota el cabello – escucha, si no quitas la ropa mojada te refieras y no quiero eso – y aunque vuelve a gritarle, esta vez Aoi no dice nada para negarse al notar la preocupación (más parecida a enojo, pero se trataba de Inosuke) en su rostro, por lo quedan unos momentos en silencio que sirvió para que al pelinegro se le enfriara un poco la cabeza y hablara más calmado – n-no, no te pido que te quedes desnuda – baja la cabeza, visiblemente sonrojado a pesar que solo lo iluminaba la luz del fuego – quédate con tu ropa interior, pero podrías enfermar si te quedas con la ropa helada.

Aoi también entra en un reflexivo silencio, terminando por acceder, aunque no sin que sintiera una tremenda vergüenza al sentir los ojos verdes de Inosuke mirándola mientras apenas se empezaba a quitar la ropa.

-p-pero... date la vuelta... - le pide de forma obstinada, pero era más por la pena que sentía.

Inosuke accede, aunque emitiendo un sonoro gruñido. En un rato, que le pareció a alguien tan impaciente como él una eternidad, siente en sus manos que Aoi le entregaba la ropa, la cual toma como algo de rudeza y la extiende en una roca cerca del fuego.

Por un largo rato, Inosuke se quedó sentado en cuclillas dándole la espalda. Aoi se sintió un poco mal de verlo de esa forma, como si lo tuviera castigado.

-está bien, puedes voltearte – habla débilmente.

Se da la vuelta, mirándola fijamente, pero era una mirada curiosa ante el cuerpo semi desnudo de su novia, quien se abrazaba de las piernas con la mirada baja, impidiéndole ver más allá que sus piernas desnudas y sus delgados hombros contraídos.

-¿porque te da pena que te vea? -pregunta pasivo, dudoso como un niño - soy tu novio, se supone que no te debería darte pena.

-no... no lo sé... - bueno, si lo sabía, pero era difícil de explicar, más a él que apenas entendía sobre todo eso. Pero no insiste más, solo mira a otro lado, viéndose frustrado. Ella empieza a temblar, ya no sabía si por el frio o por la situación.

-¿tienes frio? - la ve asentir.

Sin decir más se sienta atrás de ella, colocando sus piernas a cada lado de Aoi y rodeándola con sus fuertes brazos, causándole un tremendo estremecimiento.

-aaggh ¿porque haces eso? - cuestiona frustrándose de nuevo

-¿que estoy haciendo? - debate ella

-esto, ponerte tan tensa, no es la primera vez que te abrazo de esta forma -

-pero nunca he estado semi desnuda -

-¿cuál es la diferencia? -

-hay mucha diferencia, y no quiero explicarlo en este momento -

Vuelve el silencio, un poco tenso al inicio, pero poco a poco sirvió para que Inosuke, para variar, pensara un poco y recordara la charla que tuvo con el dios de los festivales.

-tranquila, solo hago esto porque es preferible darnos calor corporal – habla más sereno – solo quiero cuidarte – la envuelve más con su cuerpo, que, de hecho, es bastante cálido a pesar de que estuvo bajo la nieve buscando leña.

-gracias – ella también, relajándose más, pone sus manos en los fuertes brazos que la rodeaban

-¿porque estabas en la montaña bajo esta tormenta? -

Temía que fuera a preguntar eso. Podría darle algún pretexto, él se lo creería. Inosuke era tan inocente que le creería si le dijera que subió a la montaña porque un jabalí salvaje entro a la finca y se llevó uno de sus broches. Seguramente le diría que es una tonta, pero preferiría que le dijera eso a contarla la razón verdadera de estar en la montaña.

Sin embargo, era el momento de ser honesta con él, de confesarle todo lo que últimamente sentía al estar con él cuando la besaba, cuando la abrazaba. Se lo debía.

-vine a hablar con la señora Hinatsuru – empieza – quería que me explicara porque me empezaba a dar miedo que me tocaras, porque me sentía rara cuando me besas.

-¿viniste a hablar con una de las esposas del dios de los festivales sobre eso? ¿sobre estar asustada porque te tocaba o besaba? - ella asiente, sintiendo el calor acumularse en su cara, y el fuego delante de ella no tenía nada que ver.

Sin embargo, toda vergüenza se vuelve rápidamente en molestia cuando escucha la súbita y descarada carcajada de su novio.

-i-idiota no te burles de mí, ya de por si fue muy vergonzoso – le reprende empujando su odiosa cara burlona, casi queriendo arrancarle el cuello.

-lo siento, no me burlaba de ti – dice aun entre sonoras carcajadas – es que yo también vine a ver al dios de los festivales para pedirle consejos.

-¿Tú? ¿por qué? -

-tambien me empezaba a sentir extraño cuando me acercaba a ti, o te besaba por mucho tiempo - tenía una sonrisa apacible, como satisfecha – pero lo que realmente no entendía y me frustraba, era cuando me alejabas. Pensé que estaba haciendo algo que no te gustaba - ante esa confesión, la abraza más fuerte.

Recordó parte de la charla con el ex pilar del sonido, al menos cuando dejo de bromear y hacer enojar a Zenitzu por presumir primero a sus esposas y lo grandioso que lo trataban en todos los sentidos.

Una mujer es reservada y tímida ante quien le permite intimidad con ella, se exponen y entregan y por eso les da miedo, no es que nos estén rechazando. Lo importante, es hacerles saber y sentir que seremos cuidadosos con ellas, hacerles sentir que pueden confiar en todo sentido posible. Tienen que ser cautelosos y delicados con ellas, empezar los toques como si acariciaran algo sumamente delicado. De esa manera se relajarán y no les dará más miedo cuando tengan un momento más íntimo.

-me dolía... pero era muy diferente a las heridas de cuando luchaba contra un demonio – Inosuke continúa hablando, siendo quizá la primera vez que admitía que sentía alguna clase de dolor. Aoi, ante dicha confesión, se sintió terrible, él no tenía la culpa de nada.

-de verdad lo siento, Inosuke – las lágrimas se acumulan en sus ojos, encontrando la fortaleza para no llorar al agarrar los fuertes brazos que la rodeaban.

-está bien... - le da un dulce beso en la mejilla, que incluso, Aoi siente reconfortante - pero no tienes que tener miedo, sabes que no haría nada que no quisieras o te molestara. Das miedo cuando te enojas, por eso hago lo que me pides – sonríe fanfarrón con lo que se gana un duro golpe en su pecho por parte del codo de Aoi.

-Si quiero que sigas, no es que me moleste o no quiera. Lo que me daba miedo era que de verdad lo deseara – pese a que confesaba tal cosa, ya no se sentía tan avergonzada, pues ya entendía porque esa contradicción de sensaciones.

-entiendo... - empieza sutiles besos en su cuello y en sus hombros, lo cual la estremece de momento, haciéndola tensarse y cerrar los ojos – tranquila, no pasara nada, no aquí - recarga su mentón en el delgado hombro de Aoi para mirar sus expresiones – no te asustes...

-no, no estoy asustada – comienza a desdoblar sus rodillas, dándole más acceso a los brazos de Inosuke al rodearla de la cintura. Esto fue una señal para el hombre al sentir las vibraciones de su novia más relajadas, comenzando un suave tacto con sus manos.

Es totalmente normal, nos estamos exponiendo a un estado en el que estamos totalmente vulnerables – le había dicho la señora Hinatsuru – tranquila, si realmente lo quieres y él te quiere sentirás que no hay nada que temer, él te hará sentir relajada y en confianza en todo sentido.

Para él, siento tan nuevo en esa clase de contacto humano, era todo un mundo que explorar, por ello estaba tan atento en cada sensación que le daba en las yemas de los dedos al recorrer sutilmente el torso desnudo de Aoi, sus brazos, piernas y el borde de sus pechos al tener puesto su sostén. Aoi esta vez se sentía muy relajada, con un calor agradable recorriendo su cuerpo. Las manos de Inosuke, aunque grandes y callosas, recorrían su piel con la delicadeza de un pétalo, algo que la hizo volver su rostro a él y sonreírle con dulzura y agradecimiento. Si alguien en el pasado, cuando ese loco que la agarró de los pies en la prueba de velocidad, le hubiese dicho que algún día usaría la palabra "lindo" para describirlo, vaya carcajada que le hubiese dado. De hecho, estaba segura todos la mirarían como si estuviera loca si dijera que aquel escandaloso con un hueco en el estómago era alguien muy tierno y dulce, ella misma debería estar loca por creerlo, pero no importaba, incluso se sentía dichosa de que solamente ella conocía esta faceta de su novio.

Unieron sus labios en un tacto suave y confortante al tiempo que Inosuke la tomaba de la mejilla con gentileza y Aoi ponía una de sus manos en su hombro. Era un beso cálido y tierno, no tan apasionado como lo eran últimamente. No era que le molestara los besos apasionados, pero en esos momentos en que estaban sincerándose y aprendiendo a estar más relajados con su cercanía y contacto, agradecía ese tipo de besos.

Se separan un poco, mirándose en un acuerdo silencioso de mutua confianza que se quedaría a partir de ese momento. Sin embargo, de la nada, Aoi empezó a reír incontrolablemente a la vez que Inouske tenía una sonrisa extensa mientras le hacía constantes cosquillas en sus costados.

-basta... - pide entre fuertes risas – Inosuke... para... - le da una serie de leves golpes en el pecho, pero ni así logra detener que deje de mover sus dedos por sus costillas.

-no, me gusta oírte reír - continua con su ataque de cosquillas, Aoi incluso se contorsionaba hacia atrás.

-no, ya... jajajajaja... me duele el estómago... jajajajaja...

-lo siento... - es cuando se detiene – no sabía que te lastimaba – dice cual niño arrepentido de una travesura ¿se podía ser más lindo?

-tonto, es por la risa, pero no me lastimaste – se acurruca en su fornido pecho, sintiéndolo mucho más cálido que antes – gracias, Inosuke -

-¿he? ¿porque me das las gracias? -

—por nada— no quería darle una explicación detallada, arruinaria el momento.

-ttss, eres muy rara – la cubre con sus brazos, colocando su mentón en su cabeza.

No supieron exactamente cuánto tiempo se quedaron en la cueva, mucho menos Aoi que, cuando menos acordó, se había quedado cómodamente dormida acurrucada en el pecho de Inosuke, de hecho, se encontró durmiendo profundamente, más que cualquier día de su vida desde que los demonios acabaron con su familia y, posteriormente desde que se enfrentó a la selección final que paso únicamente porque supo mantenerse escondida temblando de miedo. Desde entonces, casi cada noche tenía pesadillas que la despertaban en mitad de la noche y no podía volver a conciliar el sueño.

-vaya, al fin despiertas dormilona – le dice su novio con expresión burlona – roncas más fuerte que yo.

-cl-claro que no, yo no ronco – dice poniéndose totalmente roja y cubriéndose la boca - además, no creo haber dormido tanto.

-considerando que la leña casi se consume, yo diría que has dormido unas cuatro horas -

-¿cuatro horas? - abre más lo ojos, casi siempre tenía apenas unas dos horas de sueño cuando una horrible pesadilla la despertaba. Esta vez había caído profundamente – y... ¿estuviste todo el tiempo conmigo? - pregunta algo cohibida.

-obviamente, tu cuerpo hubiera bajado de temperatura si dejaba de abrazarte – como odiaba a veces que dijera tales cosas con tal naturalidad mientras a ella tal confesión la hacía sonrojarse – creo que la tormenta ya paso, bajemos de una vez, muero de hambre – y como si su estómago secundara lo dicho, este el empieza a rugir fuertemente, lo que hace a Aoi reír.

-preparare algo caliente ¿qué te parece un ramen? -

-sí, lo quiero con extra de carne – ella asiente a la efusiva petición.

Una vez que se colocó su ropa, ya seca, salieron de aquella cueva, encontrándose con un cielo despejado y un agradable sol que terminaba de calentar su frio cuerpo.

-ja ¿vez eso tormenta? No pudiste con nosotros – exclama a gritos Inosuke con los puños al cielo – somos los reyes de la montaña - a Aoi al inicio se sorprendió que lo dijera en plural, dibujándosele luego una tierna sonrisa.

-sí, somos los reyes de la montaña - se le une al grito, con lo que Inosuke sonríe extensamente para luego, sin previo aviso, tomarla de la cintura y colocarla en sus hombros.

-somos los reyes de la montaña - grita aún más fuerte, seguido de Aoi. Aquello se repitió al unisonó varias veces antes de que comenzaran a descender.

...

Kanao miraba con preocupación a ambos lados por la salida de la finca. Desde hace un rato que la tormenta ya había pasado, pero aún no había señal alguna de Aoi e Inosuke.

-no te preocupes – la consuela Tanjiro detrás de ella, poniendo una mano sobre su hombro – te aseguro que regresaran sanos y salvos – tenia, como siempre una apacible sonrisa que la tranquiliza un poco.

-pero... ¿y si Inosuke no la encontró? -

-si alguien es capaz de encontrar a Aoi en la montaña, aun en medio de una tormenta, es Inosuke – confiaba plenamente en su salvaje amigo.

Inosuke había bajado apenas un poco rezagado de ellos, llegando a la finca justo cuando la tormenta azotó. En cuando Kanao los vio, pregunto sumamente preocupada si habían visto a Aoi, informándoles que había subido a la montaña y aun no bajaba.

Inosuke ni siquiera pidió o esperó explicaciones, inmediatamente que escuchó que no había bajado, se regresó de inmediato a buscarla.

-¿aun no aparecen? - pregunta Nezuko, acompañada de Zenitsu

Justo en ese momento empiezan a escuchar unas animadas voces proviniendo de la montaña, ambas aclamando de haber vencido la tormenta y ser los reyes. Eran Aoi e Inosuke, este trayéndola cargada sobre sus hombros.

-Aoi, Inosuke – va hacia ellos Kanao, con lágrimas de alivio que intenta disimular – que bueno que regresaron ¿no están heridos?

-claro que no, nada lastima a los reyes de la montaña - alardea colocando sus manos en su cadera, mirando luego con una extensa sonrisa a Aoi arriba suyo, quien le devuelve una expresión similar.

-qué bueno que ya están de vuelta – se acerca Nezuko junto a su hermano y Zenitsu al tiempo que Inosuke bajaba a Aoi – debes estar cansada – le dice a Aoi

-no tanto, a decir verdad, Inosuke me cargo todo el camino – esto lo admite con cierto sonrojo, pero Inosuke infla su pecho en signo de orgullo.

-tardaron mucho cerdo desconsiderado – le grita Zenitsu, haciendo al aludido fruncir el rostro – la pobre de Nezuko estaba muy angustiada

-pero Zenitsu, tú eras quien no paraba de dar vueltas por la finca – lo desenmascara Tanjiro – te veías bastante preocupado por Inosuke.

-Tanjiroooo – chilla el rubio

...

Unos días después los chicos volvieron a salir a una misión a un pueblo cercano donde se decía que había algunos demonios. Ese día también salieron a primera hora de la mañana, así que tanto Tanjiro como Zenitsu dejaron para sus novias unas notas para informales, aunque Zenitsu aun con lágrimas en los ojos en su típico drama de no volver a ver a su adorada Nezuko. A pesar de ser demonios inferiores los que quedaban, Zenitsu seguía siendo tan dramático como cuando lo conoció.

Inosuke por su parte, no era para nada tan considerado...

-Aoi... Aoi... - la chica escuchaba entre sueños su nombre, comenzando a abrir sus ojos y ver, primero de formo borrosa un rostro frente a ella... ¿de cabeza? - Aoi... despierta... - cuando empieza a enfocar su mirada, pudo ver a Inosuke de cabeza muy cerca de su rostro, lo que la hace levantarse abruptamente.

-¿que-que estás haciendo colgado del techo de mi habitación? - pregunta nerviosa y con exigencia al tiempo que Inosuke se bajaba del techo para sentarse a los pies de su cama

-saldremos de misión, quería avisarte -

-gracias... tengan cuidado... - dice un poco somnolienta

-los demonios que quedan son muy débiles, no son nada para mi – se señala con el pulgar – quiero tempura al regresar -

Sabía que la manera exigente de pedir las cosas no era a propósito, le faltaba enseñarle a decir "por favor" cuando quería algo, pero eso ya sería para después, así que solo se acercó a él y le dio un corto beso en la boca, viendo con satisfacción el leve sonrojo en las mejillas de su novio.

-te hare tempura de verduras con todos los onigiris que quieras si regresan rápido - aquello lo hace sonreír con emoción.

-muy bien, entonces ya me voy – baja de un salto de la cama, notando que no traía su mascara de jabalí.

De hecho, desde que bajaron de la montaña tras aquella tormenta, notaba que ya no se la ponía en ningún momento, lo que no era extraño ya que últimamente la usaba poco si no estaba en alguna misión, pero, ahora iría a una y no la traía consigo.

-Inosuke – le detiene justo al momento en que literalmente se estaba preparando para salir corriendo - ¿por qué no llevas tu mascara?

—la perdí en el rio cuando me la quité para sacarte— eso la hace sentirse terrible, en especial porque Inosuke reflejaba claramente en sus ojos verdes cierta nostalgia.

-lo siento... sé que era muy importante para ti...

-en ese momento salvarte era mucho más importante – lo dice con una de las contadas dulces sonrisas que llegaba a mostrar ante ella, dejándola con un tenue sonrojo, pero con una linda expresión de felicidad – luego iré a buscarla, nos vemos – sale corriendo de la habitación.

-ese tonto – dice en un suspiro al quedarse sola.

...

Posiblemente, como siempre, Inosuke se tomó demasiado literal eso de que si no tardaban se ganaría una porción extra de onigiris, ya que al día siguiente los chicos ya caminaban de regreso a la finca.

-¿porque no pudimos quedarnos a descansar por lo menos un día? - se viene quejando Zenitsu casi arrastrando los pies – estuvimos toda la noche rastreando demonios, estoy agotado.

-deja de quejarte, Monitsu, y caminen más rápido tortugas – Inosuke iba a varios pasos por delante de ellos.

-está bastante ansioso por regresar – comenta divertido Tanjiro

-su única motivación es que le prometieron más comida – se exaspera el rubio

-no lo admitirá, pero más que nada es por volver con Aoi -

Al llegar, encontró a Aoi tendiendo las sábanas que sacaba de una cesta que le traían las niñas de la finca. No dudo en ir hasta a ella y abrazarla por detrás, sorprendiéndola un instante hasta que cayó en cuenta de quien se trataba.

-regrese pronto – anuncia con entusiasmo

-sí, ya me di cuenta – ella se vuelve a él para mirarlo – espera un momento a que termine de colgar la ropa e iniciare la cena, también te tengo una sorpresa – eso parece entusiasmarlo más, pues extiende su sonrisa hasta que escucha a Aoi dar un fuerte estornudo.

-¿estás enferma? - pone su mano en su frente, sintiéndola un poco caliente

-solo es un leve resfrió, no es nada -

-no importa, debes estar en cama – sin previo aviso, lo toma en brazos – oigan, ustedes dos lacayos terminen de colgar la ropa – les ordena a Tanjiro y a Zenitsu que apenas venían entrando a la finca.

-¿que? ¿porque nosotros? Acabamos de llegar – replica furioso Zenitsu

-Aoi se siente mal, debe descansar -

-no exageres Inosuke, ya te dije que estoy bien – debate moviéndose entre sus brazos, pero ni así logra que la suelte.

-es mejor que descanses – empieza llevársela adentro – mongiro, sanitzu, dense prisa – el rubio estaba por replicar, pero es calmado cuando Tanjiro le pone una mano en su hombro.

-déjanoslo a nosotros Inosuke – dice Tanjiro gentilmente, y pese a las réplicas de Aoi, se la lleva dentro.

-Tanjirooo, estoy cansado... - se queja Zenitsu siguiendo a Tanjiro para colgar la ropa - ¿porque tenemos que hacer esto en cuanto llegamos de una misión? El inútil del cerdo debería hacer esto si quiere ayudar a su novia – aun refunfuñando, empieza a colgar la ropa.

-déjalo, él quiere cuidar a Aoi – aunque lo comprendía, le faltaba tacto para pedir las cosas, pero ya lo conocía muy bien.

...

-Inosuke, enserio, no me siento tan mal como para estar en cama – por milésima vez le dice cuando este la pone en su cama

-mejor descansa, le pediré a la mujer de companchiro que te prepare un té - sin esperar replica sale como rayo de la habitación.

-lo siento, Kanao – ya se imaginaba la manera en que le pediría aquel té.

En poco tiempo, él mismo vuelve con una taza humeante que le entrega. De verdad no se sentía tan mal, pero debatir con su novio era imposible cuando algo se le metía a la cabeza, así que accedió y empezó a tomarse poco a poco el té, además le serviría el descanso.

Inosuke mira atentamente que se lo tomé, desviando un poco su vista a la derecha de la cama, donde ve algo muy familiar que le hace de inmediato ir a investigar, encontrando nada menos que su mascara de Jabalí.

-¿cómo llego esto aquí? - pregunta tomando su mascara.

-oh, era la sorpresa que te decía... - dice un poco apenada

-pero... ¿cómo la encontraste? ¿subiste a la montaña? Por eso estás enferma ¿verdad? - empieza a alzar la voz, reclamándole - tonta, no debiste subir sin mí, si te sucedía algo no hubiera podido ir por ti – se exaspera, con lo que Aoi empezó a sentirse ofendida.

-me sentí mal porque perdiste algo importante para ti por rescatarme, así que subí a buscarla para sorprenderte, idiota mal agradecido – también empieza a gritarle – la encontré atascada en unas rocas por el rio y me caí cuando la quise alcanzar, pero la corriente no estaba fuerte y no me paso nada, tampoco soy tan débil, yo puedo...

No pudo continuar, pues fue callada por los labios de Inosuke en un posesivo beso mientras colocaba sus manos en su nuca para hacerlo más profundo. Aoi poco a poco termina cediendo, rodeándolo del cuello con sus brazos.

-lo sé, eres fuerte – le dice con voz más calmada al separarse apenas un poco – eres la mujer perfecta para el rey de la montaña - sonríe extensamente, aunque había en ese gesto un toque de dulzura – serás la esposa perfecta...

Esa declaración hace que el rostro de Aoi se ponga totalmente rojo, ese lindo idiota como siempre diciendo tales cosas de esa manera, sin pisca de prudencia o vergüenza.

-tu... también serás un buen esposo – admite en un lindo puchero mientras miraba a otro lado.

-no solo seré un buen esposo... seré el mejor esposo de todos... - grita con orgullo, avergonzando más a Aoi.

-cállate, tonto, no lo digas tan fuerte – le tapa la boca con sus dos manos

-¿porque no? - su voz suena apagada al tener las manos de Aoi en su boca, las cuales retira tomándolas entre las suyas de forma gentil – yo soy el único indicado para ti, y tú eres la única reina de la montaña, solo yo puedo cuidarte ¿me entendiste?

Aquello lo dijo con determinación, casi de forma posesiva al calvarle sus ojos, y Aoi, una vez pudo calmar el calor en sus mejillas, tomo a ese tonto de la cara y lo acerco a ella para darle un suave beso.

-y solo yo puedo cuidarte a ti ¿entiendes? - Inosuke extiende su sonrisa y asiente, acomodandose luego a lado de ella para acogerla en su pecho, rodeándola con sus brazos.

Aoi enseguida se siente cómoda y en paz, como en la cueva cuando se quedó dormida entre sus brazos. Se sentía segura con él, confiaba en ese adorable idiota salvaje, por lo que no le importaba si llegaba a suceder algo entre ellos antes de casarse, estaba lista, ya no tendría miedo si sus caricias y besos llegaran a ser tan intensos que no pudiera resistirse, pues confiaba completamente en él.

Y aquí otra entrega de este ship que se me despotrico tan de la nada. Creo que tengo un par de Obamistus en puerta, así que espérenlos.