¡Hola!
Les pido una sincera disculpa por mi ausencia. Tuve que ausentarme algunas semanas, para poder realizar un viaje que llevaba muchísimo tiempo posponiendo. Afortunadamente estoy de vuelta, por lo que las actualizaciones volverán a su horario habitual dominical jaja.
¡Qué tengan un buen día!
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 3: Clases de Cocina
Ya el sol se encontraba bien arriba en el cielo cuando decidieron salir del área del comedor grupal y dirigirse hacia el centro de actividades para chicas.
Según el itinerario, ese día les tocaba clases de cocina.
Nanoha no pudo evitar dejar escapar un bostezo, que intentó ocultar tapando su boca con la mano, pero muy pronto Suzuka también le copió el gesto.
- ¡Nanoha! - exclamó Suzuka al terminar de bostezar - ¡Me pegaste el bostezo!
- Lo siento, lo siento - se excusó Nanoha.
Arisa, que también caminaba a su lado, giró el rostro por unos segundos, pero a Nanoha no se le pasó por alto el tenue sonrojo que había aparecido en la joven rubia al ver el lindo bostezo de su otra compañera de dormitorio.
A medida que habían pasado los días, la dinámica que se estaba desarrollando entre Arisa y Suzuka se hacía cada vez más evidente. Para Nanoha era bastante obvio que ambas chicas se gustaban y, al ser compañeras de habitación, la cantidad de tiempo que las chicas estaban pasando juntas solo hacía que el amor empezara a notarse en el aire.
¿A quién rayos se le había ocurrido encerrar juntas a un grupo de adolescentes hormonales que gustaban de chicas, justo para que les dejaran de gustar las chicas?
No había pasado ni una semana desde que el campamento había iniciado y, además de a sus recientes amistades, también había visto esa clase de miraditas entre otras integrantes del grupo. En el servicio del día anterior también había notado como unos chicos rozaban sus manos disimuladamente aprovechando que los orientadores no estaban a la vista.
Si el resto de las semanas seguían transcurriendo de esa manera dudaba que el campamento tuviera mucho éxito en el proceso de conversión que tanto clamaban.
Esos pensamientos seguían en su mente cuando ingresaron al centro de actividades. El murmullo animado que salía de una de las salas las ayudó a encontrar rápidamente el salón que habían equipado para las clases de cocina. La estancia estaba equipada con mesones de trabajo, y a un costado de la pared algunos estantes tenían numerosos ingredientes correctamente ordenados. Al fondo también pudo divisar algunos hornos, que supuso utilizarían en algún momento de la clase.
Nanoha no podía evitar sentir curiosidad por saber quién impartiría esa clase. Las orientadoras que había visto anteriormente tenían personalidades distintas, pero todas compartían algunos puntos en común: eran extremadamente religiosas cosa que no le sorprendía en lo absoluto, y se sentían demasiado inaccesibles, aunque eso podía deberse a que recién había conocido a esas mujeres.
Y a que muchas personificaban de una manera más ligera la actitud de Precia, cuando oraban al cierre de cada actividad.
Con la única orientadora que no había sentido esa clase de rechazo había sido con Fate, la chica rubia con la que habían conversado la primera clase. Ella, extrañamente, parecía ser una persona bastante abierta, y estaba rodeada por un aura de calidez que la reconfortaba. Sin embargo, a pesar de haberla visto en los servicios no había interactuado con el grupo desde esa vez que les había hablado acerca de ella.
Bueno, la verdad es que en comparación al resto de las orientadoras que había interactuado con ellas, la muchacha rubia parecía ser extremadamente joven. Quizá, por tener una edad tan similar a las de las integrantes del grupo, solo prestaba labores de apoyo.
O al menos eso pensaba, hasta que la puerta del salón se abrió y tuvo nuevamente un vistazo de esa melena rubia que tanto había esperado volver a ver de cerca.
Fate entró al salón sonriente, con el cabello atado en una coleta baja y una libreta en una de sus manos.
- ¡Hola! - saludó Fate - Tiempo sin vernos ¿No?
Un "Hola" se escuchó por el salón, de manera colectiva. Era el saludo más enérgico que había logrado sacarles una orientadora durante los días pasados.
- Hoy seré su instructora de cocina. Espero tengan ganas de comer algo dulce, porque prepararemos - empezó a decir, con una pausa dramática - ¡Galletas!. Para que se nos haga más fácil, agrúpense tal y como están asignadas en las cabañas. Debajo de cada mesón encontrarán sus delantales, así que ponganselos antes de que empecemos.
La petición de Fate fue seguida por un ajetreo momentáneo, mientras todas las integrantes del grupo ubicaban y se colocaban los delantales. La rubia se disponía a abrir el cuaderno con sus apuntes cuando Teana, otra de las integrantes del grupo, habló.
- Disculpa, Fate - llamó Teana - ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Sí, claro - respondió la rubia - Cuéntame
- ¿Por qué tenemos que ver clases de cocina? - preguntó la joven.
Nanoha no pudo evitar sonreír ante esa pregunta. Entendía más o menos cuál era la pregunta real de Teana, porque ella misma se la había hecho.
El itinerario de las chicas tenía clases de costura, clases de bordado, clases de maquillaje y clases de cocina. La verdadera interrogante que encerraba el asunto era ¿Por qué rayos las clases parecían intentar convertirlas en las esposas perfectas según los estándares de 7 décadas atrás?. Lo único que les faltaba era tener clases de planchado de camisas.
Dudaba que a los chicos estuviesen dándoles también clases de costura.
Si a Fate le molestó la pregunta nunca lo dejó ver. De manera casi automática, la muchacha sonrió antes de contestar, ignorando el trasfondo oculto de la duda que le hacían llegar.
- Aprender a cocinar es algo muy importante - explicó Fate - No solo es una herramienta de vida, sino que también puede ayudarnos a expresar afecto.
- Entonces ¿También le horneas galletas a tu novio?
Ese día Teana había elegido el camino de la violencia.
Hace un par de días, por un rumor que habían escuchado en el comedor, se enteraron de que Fate estaba en una relación con uno de los orientadores que se encargaba del centro de actividades de chicos.
El muchacho que había tocado el piano en el servicio de bienvenida.
Y a Nanoha no se le pasó por alto la evidente expresión de asco que se cruzó por la cara de Fate por apenas un instante, antes de que la rubia recobrará la compostura y ampliara su habitual sonrisa.
Definitivamente esa mujer ocultaba algo.
- Creo que él preferiría encargarse de la cocina en este caso - admitió Fate - Pero, tema aparte, no necesariamente me refería al afecto entre parejas. Podemos demostrarle afecto a nuestros padres, familiares, o incluso a una amistad muy querida.
El rubor que adornó muchos de los rostros que se encontraban escuchando atentamente su explicación le demostró que esa última frase había dado en el clavo.
- Por cierto ¿Alguna de ustedes ya tiene experiencia horneando? - preguntó Fate - Con haber horneado algunas cosas en casa me basta.
Manos tímidas se alzaron en el salón. Nanoha también se apresuró a alzar su mano. Su madre tenía una repostería, así que trabajar con el horno era algo que le salía muy bien.
- ¡Súper! Confiaré también en ustedes para guiar a sus compañeras. Por los ingredientes que tendremos disponibles sólo podemos hacer galletas de mantequilla y galletas de chocolate, así que elijan por grupo qué opción les gustaría más.
En el mesón donde se encontraba Nanoha, los ojos de Suzuka parecían brillar ante la mención de chocolate. Esa actitud de su compañera hizo que rápidamente Arisa apoyara la opción de hacerlas de chocolate, por lo que a Nanoha no le quedó más opción que soltar un largo suspiro y sucumbir ante los deseos de las dos tórtolas que tenía como compañeras.
- Entonces - continuó diciendo Fate, girándose para escribir en la pizarra - Necesitaremos…
Fate pasó los siguientes minutos escribiendo la receta de ambas opciones en la pizarra y dándoles algunas instrucciones para empezar.
Mientras buscaban los ingredientes en los estantes, y empezaban a ubicar los utensilios que necesitarían para la mezcla, sorpresivamente Fate sacó una pequeña radio de un cajón. Luego de enchufarla, empezó a reproducir un cassette antiguo que parecía contener una pieza instrumental.
¿De rock and roll?
- Cocinar es más divertido con música ¿No? - comentó, ante la expresión de asombro que apareció en el rostro de las asistentes.
Nanoha no se lo esperaba.
Pero definitivamente no podía negar que la adolescente orientadora que sonreía al ver sus caras tenía muchísima razón.
Durante las siguientes horas las chicas se sumergieron en la tarea de mezclar y estirar la masa. Lo que había empezado con un rítmico movimiento, algo tímido, del pie, se había transformado en un baile colectivo en donde todas bromeaban y, a pesar de no estar en el mismo grupo, se ayudaban mutuamente
No había pensado que fuese posible pero, en ese momento, Nanoha se estaba divirtiendo a montones.
El único momento de tensión que vivió durante esa tarde fue cuando Arisa, sin querer, ensució con mezcla la mejilla de Suzuka. Al acercar su mano para limpiarla, la temperamental jovencita no pudo evitar quedar embelesada, y ante la actitud de Arisa, Suzuka decidió que ese era el momento perfecto para copiar la actitud de su amiga, mirándola como si en cualquier momento fuera a besarla.
Cuando Nanoha sintió la presencia de Fate acercándose se apresuró a atravesarse entre sus dos compañeras de habitación.
- ¿Todo bien? - inquirió Fate, de manera gentil.
- ¡Todo bien! - se apresuró a decir Nanoha - Todo perfecto ¿Verdad chicas?
Sus compañeras se apresuraron a asentir, mientras Nanoha sintió como la penetrante mirada de Fate la dejaba clavada en ese mismo lugar. Por unos escasos segundos que parecieron horas solo se miraron, hasta que lentamente los labios de Fate se curvaron en una sonrisa.
- Avísenme si necesitan ayuda - dijo Fate, antes de girarse y redirigir su atención a otro grupo.
Desde luego, Nanoha al encontrarse fuera de la vista de la orientadora aprovechó la oportunidad para reprender a sus amigas por la situación a la que se habían expuesto sin pensar.
Pero muchas dudas empezaron a correr por su cabeza en ese momento.
Estaba segura de que Fate se había percatado de la actitud de sus amigas. La muchacha no era ninguna tonta, aunque parecía ser una experta fingiendo que lo era.
Sin embargo había algo, algo en su mirada que le decía que existía algo más tras esa careta de niña buena que la adolescente mostraba cada vez que la tenían cerca.
Lo peor de todo es que ese algo le daba tanta curiosidad, que quería acercarse a ella para descubrirlo.
Por eso, cuando la clase terminó y cada una de las asistentes salía del salón con una bolsita llena de galletas, Nanoha le pidió a sus compañeras que se adelantaran y, una vez el resto de las asistentes estuvo fuera de su vista, se acercó a la rubia orientadora que se encontraba en esos momentos borrando el pizarrón.
- Hola Fate - dijo, intentando que los nervios no le ganaran.
La aludida se giró y, al mirarla, sonrió ampliamente
- Hola de nuevo Nanoha. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
- Toma, quería darte esto - respondió Nanoha, extendiéndole la bolsita con galletas que tenía entre las manos.
El ofrecimiento tomó a la rubia completamente desprevenida, porque esa vez no pudo disimular a tiempo el inmenso sonrojo que se extendió por sus mejillas.
- No es necesario Nanoha…
- ¡Es un regalo! - insistió Nanoha, sonriendo satisfecha al percatarse de la reacción de la orientadora - Considéralo una muestra de afecto - agregó descaradamente antes de irse.
Cuando finalmente se alejó del salón canturreaba alegremente.
Tenía la leve sospecha de que Fate seguía sin ser tan diferente a ellas como el resto pensaba.
Nadaoriginal: Así es. La labor que Fate escogió para sí misma es mucho más importante de lo que se cree. Su ayuda es casi un faro, aunque pequeño, en medio de la tormenta. Personalmente creo que su actitud también es un poco metafórica... Finalmente, no todos los religiosos son malos. Te envío un gran abrazo!
JakoAldebaran: Jajaja, bueno, a mi también me gusta mucho de eso! Y bueno... Correspondiendo a tu buena fe solo puedo contestar: Sí, no se si tanto, pero hasta a mí, leyendo nuevamente lo que escribí para poder subirlo, se me estrujó el corazón. ¡Perdona la espera! Qué tengas un excelente domingo!
Kinesukikinomoto: Muchas gracias por leer! Espero que el resto de los capítulos sean de tu agrado. ¡Saludos!
Yu: Muchas gracias por tus ánimos! Los necesito bastante jajaja. ¡Nos leemos el próximo domingo!
Hey: Hey! Jajaja. La verdad todo apunta a que será Nanoha quién tome una labor más proactiva. A Fate le tocará seguir ese ritmo! Qué tengas una muy buena tarde!
¡Nos leemos el próximo domingo!
