¡Saludos, queridos lectores!

Una disculpa por la tardanza. A pesar de que sí he estado muy ocupada en el trabajo, tuve un inconveniente con mi celular y estuve incomunicada un tiempo.

Dicho lo anterior, hoy estaré actualizando lo que corresponde a los días 13, 14 y 15, y dependiendo del tiempo que me lleve hacerlo, es posible que decida subir el día 16, de esa manera, tendrán mucho material qué leer para lo que resta del fin de semana.

No queriendo hacer más larga la introducción, informo que este capítulo corresponde al Día 14: Diferencia de edad del calendario 1 del SasuKarin Month Junio 2024


Sasuke no tenía ninguna intención de hacer una verdadera interacción con la otra pareja, pero si quería dejar que su esposa disfrutara esa noche, iba a tener que esperar al menos, que ella se fuera a la habitación con el joven con el que charlaba y ella parecía rechazar a todos sólo porque él no interactuaba con nadie.

Bien, si ella quería ver qué él también se divertiría para aceptar acostarse con el albino, entonces él podría charlar un poco con la pelirroja.

—¿De dónde sacaron Laura y Martín? —preguntó Sasuke mirando a la joven junto a él. Le pareció entender que ella había elegido los nombres y le dio curiosidad cuando leyó de nuevo el nombre en los gafetes.

—Martín Santomé y Laura Avellaneda, de…

—La tregua, de Mario Benedetti —completó Sasuke que conocía la obra y le sacó una sonrisa. Es decir, ninguno de los cuatro se parecía a los personajes que habían elegido para usar su nombre como pseudónimo.

—¡Ah! ¡Sabes sonreír! Así te ves mucho más guapo. Y además de eso sabes de literatura, eso te hace más atractivo —sonrió "Laura" contenta— Mi novio no abre un libro si no lo obligan en la universidad. Ni siquiera sabe de qué trata la novela.

—¿Por qué elegiste esos nombres?

—Él insistió en ponernos nombres de alguna pareja de ficción, pero elegía parejas muy populares: —explicaba la pelirroja— Aragon y Arwen, Don Quijote y Dulcinea, Elizabeth y Mr. Darcy… Y por supuesto, la pareja más famosa y cursi de todos los tiempos, Romeo y Julieta —ella se rió divertida— Pero le dije que seguramente estarían ocupados así que me retó a elegir nombres que no estuvieran ocupados.

—No es una historia muy alentadora.

—Debía elegir nombres de ficción que no estuvieran ocupados y supuse que estos estarían libres —ella se encogió de hombros— Afortunadamente, elegir esos nombres no hará que mi vida amorosa sea igual a la de los personajes.

—Estas con un hombre mayor ahora —señaló el azabache a modo de broma, en recordatorio que la pareja principal de La tregua, tenían una diferencia de edad significativa.

—Lo dice un hombre mayor que se apoda "Romeo", viene con su "Julieta" y que quizá sólo nos veamos está única vez. Al menos en el club —señaló la pelirroja— Por cierto, ten cuidado, porque si crees que asumirás tu papel de Romeo aquí, te recuerdo que acaba en tragedia.

—¿No piensas venir más al club? —a Sasuke le llamó la atención esa afirmación.

—Sólo vine por la experiencia. Si quisiera sexo con desconocidos, sería más barato ir a un bar y tener sexo casual con quiénes conozca allí —respondió "Laura"— El acuerdo con mi novio es que vendríamos una única vez a menos que a los dos nos gustara la experiencia, pero yo no me veo aquí.

—Entiendo.

—¡Oh! ¡No lo digo por ti! Me estoy divirtiendo con esta charla —se apresuró a decir— Lo digo porque aunque nos vaya excelente, no significa que la siguiente vez vayamos a tener la misma suerte. ¿Me explico? Ya es bastante difícil encontrar una pareja fija con la cual sentirse en confianza como para andar rotando con otras personas —explicó la pelirroja— No quiero lidiar con problemas innecesarios con gente desconocida.

—Pueden repetir con la misma pareja —señaló el azabache recordando las instrucciones del folleto: al final de la velada y si te inscribes al club, puedes elegir pedir más encuentros con otras parejas con las que ya has estado y el club se encarga de hacérselos saber. Si ambas parejas están de acuerdo, los contactan.

—Lo sé, pero además de que la membresía es muy cara para un par de estudiantes, repetir con una pareja, aún fuera del club, sería como tener una relación de cuatro —respondió "Laura"— Ya es difícil conseguir una pareja y mantener una relación sana con otra persona como para creer que será fácil mantener una relación y a su vez con otra pareja.

—Con la otra pareja serían sólo encuentros ocasionales —señaló el hombre dando un trago a su bebida.

—Al principio sí. Después a alguien le vendrá la duda de si su pareja no prefiere estar con el otro. También estarían las dudas de si el otro es mejor o si no hay sentimientos de por medio —contestó la joven— Cuando una sola persona empiece con una duda, empezarán con las demás y eso terminará en un montón de problemas y discusiones que se pudieron evitar con un poco más de confianza.

—No suena a tu primera vez.

—Sí es mi primera vez, pero ví que esto ocurrió con mis primeros padres adoptivos —respondió la joven para luego soltar un suspiro— Como dije, esto sólo es una prueba. ¿Y ustedes? ¿Comprarán membresía? ¿Planean seguir?

Sasuke no esperaba aquella respuesta y tampoco la pregunta aunque fuera la más natural.

Lo cierto es que él no tenía la menor idea, pues había aceptado para que Sakura dejara de insistirle en intimar, pero era obvio que aquello sólo iba a ser temporal, pues seguramente ella insistiría en estar con él o volver a un lugar como ese.

Echó una mirada a su esposa, quien se dio cuenta de su mirada, pero ello no la detuvo para acercarse un poco más al joven junto a ella.

—No lo sé.

—¿Y hay algo más de lo que te gustaría hablar? —preguntó "Laura" cuando Sasuke permaneció callado pensando en cuál sería la mejor solución a su problema.

—No —él respondió con sinceridad, porque además de no ser un buen conversador, tampoco creía que una chica tan joven pudiera sostenerle una plática interesante.

—En ese caso…

—¡Ey! Amm… como sea, de todas formas volteaste —"Martín" llamaba a su novia— ¿Deberíamos hablar de las condiciones?

—¿Condiciones? ¿Qué condiciones? —preguntó Sakura confundida.

—Los acuerdos para estar con la otra persona. Ya saben, que siempre se use condón con la pareja del otro, o que se pueda hacerlo sin condón, pero corriéndose fuera, prohibido o permitido el anal…

—Creo que ya entendieron —la pelirroja interrumpió a su novio al notar la incomodidad de la mujer— Deberías ser un poco más sutil.

—Tu eres la menos sutil en la cama y ¿ahora me vienes a decir que no puedo ser directo? —resopló el joven con el ceño fruncido.

—¿Sabes lo que es leer el ambiente? Ya sé que no, no necesitas contestar —preguntó la pelirroja y contestó antes de que él respondiera. Después se arregló la voz y se dirigió a los mayores— Podemos hablar de eso o seguir con las conversaciones que teníamos —miró a la pelirrosa— O las dos podríamos charlar sobre ellos. Si le parece.

—Eso suena…

—Oye, si van a tener un encuentro lésbico yo quiero estar presente —dijo el albino emocionado sin darse cuenta que la mujer había empezado a hablar.

—Me refería a hablar de sus defectos en la cama, no cumplir tus fantasías —aclaró "Laura".

—¿Saben? Preferiría cenar. Tengo hambre. Tú también, Sas… Romeo-kun ¿Verdad?

El aludido se encogió de hombros y la pareja joven se miró mutuamente. Parecía que se les habían escapado los ánimos.

—Cenen ustedes. Nosotros cenamos antes de venir —la chica fue quién tomó la palabra.

—Si, no es bueno hacer ejercicio enseguida después de comer —secundó el joven, pero su estómago gruñó y su novia se estampó la mano en la cara.

—Podemos invitarlos. ¿Verdad, "Romeo-kun"? —la mujer se dirigió a su esposo y este asintió. Al parecer, su esposa estaba conforme con ese chico y se iría con él a la habitación después.

—En ese caso, voy a ser muy agradecido —el albino sonrió seductoramente a la pelirrosada en un tono muy sugerente.

—Sí… eso espero… —respondió Sakura tratando de seguir el coqueteo.

—Yo no voy a prometer nada hasta no oír las condiciones, pero se los agradezco —comentó "Laura" sonriendo con amabilidad.

—¿Sabes? Te estás viendo muy lenta. Tu y yo sabemos que eres mejor seduciendo de lo que estás siendo ahora —señaló "Martín"— Vas a aburrirlo si no haces la mitad de lo que haces cuando coqueteas, y "Julieta" y yo no queremos que nos lo arruines.

—¿Qué les parece si pedimos? —Sakura habló antes de que la pelirroja dijera algo e hizo una seña a uno de los meseros para que les llevara la carta.

Durante la cena, la charla incluyó a los cuatro, o quizá era mejor decir que incluía a todos menos a Sasuke que apenas contestaba con un sí o un no, aun cuando la plática se llevó a temas más cotidianos, pero sin mencionar datos importantes.

Al terminar la comida, pidieron otra ronda de copas y al poco de empezar a beberlas, "Martín" había sugerido volver a las pláticas separadas.

—¿Sabes? Si no te gusta esto, puedes irte cuando quieras. Está en las reglas —"Laura" le susurró al hombre cuando su novio comenzó a platicarle alguna anécdota a la mujer a su lado.

—Estoy bien aquí —respondió el azabache y le dió un trago a su whisky.

—Vamos, si quisieras estar aquí o si al menos yo te gustara un poco, intentarías hacerme la plática porque obviamente, tímido no eres —señaló la joven— Si la de la idea fue tu esposa y haces esto por complacerla, te aseguro que no les ayudará en su matrimonio.

Sasuke estaba sorprendido con la observación de la chica, pues se había acostumbrado tanto a que Sakura le dijera a todo mundo que él era tímido porque no hablaba con los demás, que estaba seguro que cualquiera que no lo conociera lo creería, aunque la realidad era que él no tenía ningún interés en socializar.

Por otro lado, también le pareció inusual que alguien a quién apenas conocían pudiera intuir, no sólo que Sakura había hecho la propuesta, ello podría explicarse por la disponibilidad de su esposa al coqueteo, sino que la pelirroja había intuido acertadamente que había algo detrás de esa asistencia.

—¿Por qué? —le preguntó curioso por saber qué tanto había acertado o si realmente había sido una suposición por la experiencia con los padres adoptivos que mencionó.

—Bueno, por cómo hablan y se expresan, intuyo que a pesar de no ser tan mayores, fueron educados en la vieja escuela. Entonces su asistencia a este lugar, descartando que realmente quieran estarlo, es porque uno perdió el interés en el otro.

—Eso no me dice por qué piensas que esto no podría funcionar —señaló estoico para no darle ningún tipo de pista de su situación.

—Si uno perdió el interés en el otro, quiere decir que, el que perdió el interés está usando este club como una excusa de buscar a alguien más sin querer ser infiel o que la persona que aún sigue interesada sólo viene a tratar de despertar los celos del otro.

—No tienes bases para decir eso.

—Tengo muchas. Es más, yo te apuesto a que tu esposa te trajo aquí para despertar tus celos —ella sonrió orgullosa— Y puedo comprobarlo. ¿Te interesaría jugar?

—¿Qué quieres apostar? —preguntó el azabache interesado por la seguridad en que esa chica hablaba. Además, aunque la mitad de lo que decía era cierto, no creía que ella pudiera acertar a todo si sólo llevaban una hora de conocerse y ella apenas había cruzado palabra con él y su esposa.

—Sólo tengo cien ryū sin contar el dinero para el taxi para mi casa.

—Te daré quinientos ryū si compruebas que ella quiere ponerme celoso —respondió Sasuke con una sonrisa altanera.

Como empresario, él tenía a mucha gente a su cargo para hacer análisis de los clientes y ese trabajo requería de planeación y observación, así que se preguntaba cómo con tan pocos datos, y sin hacer preguntas tan profundas en su relación, ella había llegado a esa conclusión. Una, que por cierto, pensaba errónea, pues Sasuke estaba convencido de que Sakura estaba allí por inclinación.

Si era sincero consigo mismo, le estaba divirtiendo esa apuesta.

—¡Los quinientos más fáciles de mi vida! —exclamó la pelirroja emocionada.

—¿Cómo lo comprobarás?

—De la forma más obvia —respondió "Laura" inclinándose hacía él y acercando su boca a la oreja de él. Empezó a susurrar— ¿Qué hace ella?

—Miró hacia acá y enseguida se volteó —respondió el azabache al tiempo que se daba cuenta que esa chica olía a rosas.

—¿Y ahora? Pero mira disimuladamente —espetó la joven jugando con coquetería con los botones de la camisa del hombre y la corbata.

Uchiha volteó la cara como si mirara los dedos de ella jugar con los botones, pero de soslayo miraba a su esposa.

—Nada importante —murmuró el azabache, pues Sakura, aunque lo veía de reojo, se había acercado al chico por su propia cuenta.

—Voy a necesitar ayuda. Tiene que ver que tienes interés en mí —"Laura" le susurró acariciando su mejilla para hacerlo mirarla— Voy a fingir que te beso. ¿Estás bien con eso?

—¿Me estás pidiendo permiso en un sitio como este? —preguntó el hombre complacido con el toque delicado de la chica.

—¿Entonces puedo hacer lo que quiera? —preguntó coqueta, ya no como una actuación y acercó más su rostro al de él.

—Si no me demuestras que tienes razón, pierdes la apuesta —él le sonrió con complicidad.

—En ese caso…

—¡Hasta que actúas! —se oyó la voz de "Martín" tan escandalosamente, que tanto Sasuke cómo la joven voltearon a verlo. La pelirroja no había alcanzado a tocar los labios del hombre.

—¿Tenías que gritar de esa forma? —"Laura" bufó sentándose bien en el sillón.

—Quizá se puso celoso —sugirió Sakura que parecía nerviosa.

—¿Celoso? ¡Para nada! —Suigetsu se burló— Es que ya se había tardado en hacer algo.

—¿Tal vez te incomoda la diferencia de edad? —preguntó Sakura queriendo verse convencida, pero en realidad, estaba conteniendo los celos que a ella le habían nacido de ver la cercanía de la chica con su marido— No te fuerces si te causa inconveniencia.

—No me agradaba mucho la idea cuando "Martín" propuso ampliar el rango de edad, pero "Romeo" es un hombre muy guapo y me agrada —respondió la joven a la mujer, pero usando un tono coqueto mientras miraba al aludido— Además, no es como con los chicos de la universidad que no pueden controlar las manos. En mi opinión, una buena charla es un buen previo antes del previo.

La pelirroja soltó una risita y miró de reojo a la mujer que había quedado muda.

—Lo siento por ti, colega. Te hará esperar antes del platillo principal —comentó Suigetsu en un tono solemne, pero su sonrisa era burlona.

—Sas… ¿Romeo-kun? ¿Tú… estás cómodo? —preguntó Sakura inquieta.

—Sí —respondió el azabache con una sonrisa sutil mientras fijaba su mirada en la pelirroja.

—Bueno, ya que todo va bien, creo que podríamos hablar sobre las condiciones que tenemos. ¿No? —el albino se veía muy animado— Así, en cualquier momento podemos empezar a ir a las habitaciones para la parte divertida.

—Yo aún no me siento preparada para ir al cuarto. Aún es demasiado pronto tras la cena —respondió Sakura con una sonrisa nerviosa— Creo que cené demasiado. Lo siento mucho. Espero que no sea un inconveniente.

—Haremos tiempo mientras hablamos de las condiciones —"Martín" insistió— A menos que las que ustedes tengan, sean muy pocas.

Sakura se sentía muy incómoda cada vez que el joven se acercaba a ella o la tocaba aun cuando no había llegado más lejos de abrazarla por los hombros o la cintura. Simplemente, ella no estaría allí de no ser que esperaba una reacción de parte de su esposo.

—Al menos deberías preguntarles primero si están de acuerdo con seguir —"Laura" le señaló a su novio— Que "Julieta" sea amable contigo, no significa que la hayas convencido.

—Nosotros hemos tenido muy buena química y nos hemos entendido muy bien —dijo el albino halando a Sakura de la cintura para pegarla a él— Tu eres quién debe preguntar, porque a mi no me parece que las cosas vayan bien.

—No todos tienen manos de pulpo como las tuyas que no paran.

—Ahora me vas a decir que no te gus…

—¿Estás dispuesta a ir a la habitación con él? —Sasuke le preguntó a su esposa, interrumpiendo al albino.

La pelirrosa tardó en contestar, pues ella iba a decir un "no" en automático hasta que recordó que Ino le había dicho que tenía que resistir hasta que, según sus palabras, "él viera que la tocan más allá de lo que cualquier hombre la hubiese tocado además de él o la viera irse a la habitación con otro hombre". Esto, según explicó, porque sólo hasta ese momento su esposo abriría los ojos y se daría cuenta que no es una broma.

—Sí… claro —respondió ella nerviosa, pues hasta ese momento, ese chico sólo había hecho comentarios indecentes que no hicieron reaccionar a su marido, pero el joven no había intentado besarla o meterle la mano debajo de la ropa.

—¿Y tú? ¿Lo harás con mi novia? —el albino sonreía esperando una respuesta afirmativa del esposo, una que no tardó en llegar cuando el azabache asintió antes de beber de su copa— ¡Perfecto! Entonces todos estamos contentos.

—Gracias por preguntarme —bufó la pelirroja cruzándose de brazos y la pelirrosa llegó a pensar que quizá, aquella chica estaba haciendo algo parecido a lo que ella hacía con su esposo. Después de todo, ella no se había puesto tan íntima con él, sino hasta hace poco. Debía estar en la misma posición que ella.

—Tú dijiste que te gustaba. No irás a decirme que te arrepientes. ¿Verdad? —refunfuñó "Martín".

—Sí lo haré, es sólo que debiste preguntarme primero, como lo hizo "Romeo" con su esposa. Yo soy tu pareja —respondió "Laura" haciendo un mohín.

—Después me disculpo como quieras por eso, si te enfurruñas ahora, nos vas a arruinar la noche a todos —respondió el albino haciendo un ademán con la mano para recordarle a su novia que les había salido muy caro entrar ahí. Ella no alegó más, pero obviamente seguía enojada— Nuestras condiciones de pareja son simples: todo con condón —se dirigió a la pareja casada y luego únicamente al hombre con un tono más amenazador— Para otras cosas más específicas que quieras, dependerá de ella y más vale que la trates bien.

—¿Cuáles son sus condiciones? —preguntó la pelirroja menos molesta por las últimas palabras de su novio.

—¿Sas… "Romeo-kun"? —la pelirrosa miró a su esposo preguntando por ello, pero por sobre todo, esperando que eso fuera suficiente para detener todo aquello.

—¿No las discutieron antes? —preguntó "Martín" haciendo una mueca, pues eso significaba que tendrían que esperar un poco más hasta que ellos decidieran. Él y su novia lo habían discutido desde antes de llegar al club. Eran parte de las recomendaciones que les hacían en los folletos.

—Si quieren discutirlo a solas…

—Mismas condiciones —Sasuke interrumpió a la pelirroja y miró a su esposa— ¿Quieres agregar algo?

—N… no.

—¡Perfecto! Yo estoy listo para cuando quieras que nos vayamos —"Martín" le dijo a Sakura muy animado.

—Sólo un rato más. Además, no quisiera que nos fuéramos si ellos tampoco están listos —fue la respuesta que la pelirrosa pudo dar para evitar irse a la habitación.

—Se irán ya. ¿Verdad? —preguntó el albino sin disimular su impaciencia.

—Quisiera otra copa antes —respondió Sasuke mirando a la pelirroja. Él estaba ayudándola a darle otra oportunidad para la apuesta.

—Podemos retomar nuestra pequeña charla —aceptó la joven, a lo que el azabache llamó al mesero para llenar su copa.

—Aguafiestas.

Sakura alcanzó a oír el rezongo del albino, pero para ese momento, ella ya estaba más tranquila pensando que quizá, su esposo había pedido otra copa para seguir prolongando el momento de la ida a la habitación y evitar que ella se fuera con ese joven, por lo que con más seguridad, decidió fingir ser receptiva al albino.

—¿Podrías contarme más sobre tus competencias? —Sakura le preguntó a "Martín" con una sonrisa mientras tocaba su hombro y miró de reojo a su esposo. Él la estaba mirando, pero se distrajo cuando el mesero llegó a servirle.

—¡Claro! —respondió su interlocutor y empezó con sus anécdotas.

—Parece que es tu última oportunidad para ganar esta apuesta —Sasuke le murmuró a la joven antes de darle otro trago a su bebida nueva.

—Va a ser difícil si el idiota de mi novio no deja de armar escándolo cuando nos ve —dijo la pelirroja pensativa.

Sasuke miraba a la chica y le llamaba la atención lo seria que estaba pensando en una alternativa. Le era difícil pensar que una chica que podía centrarse de esa manera, estuviera saliendo con alguien tan escandaloso e imprudente. Es decir, se decía que los polos opuestos se atraen, pero su duda se basaba principalmente en el hecho de que aún frente a él y Sakura, y en un lugar como ese, discutían bastante.

—Dijeron que llevaban dos años de relación. ¿Cuánto tiempo tienen de conocerse?

—¿Qué? ¡Ah, si! Llevamos dos años, pero con algunas pausas —respondió la joven que le había tomado por sorpresa la pregunta estando concentrada— Llevamos casi siete años de conocernos. Desde el instituto.

—¿Planean casarse?

—Aún somos muy jóvenes para pensar eso —respondió la pelirroja— Los dos queremos terminar nuestras carreras.

Él y Sakura se conocían de mucho más tiempo atrás, pero en todo ese tiempo, sólo hablaron un poco durante el instituto sin volverse verdaderamente cercanos y en la universidad apenas y se veían. Sólo lo hacían cuando se encontraban en algún lugar por coincidencia, aunque él sabía que muchos de esos encuentros no eran tan azarosos como su esposa había querido dejarlo creer.

La verdad, es que él jamás había sentido ninguna intención romántica por su esposa y había aceptado salir con ella esperando que una mala cita la alejara de él. Sin embargo, ella insistió en que siguieran saliendo, hasta una ocasión en que pasaron la noche juntos que resultó en ese matrimonio.

—¿Y si quedaras embarazada?

—¿Lo dices por él o por ti? —preguntó "Laura" confundida por el cambio de la conversación.

—¿Te casarías con el padre de tu hijo si quedaras embarazada? —replanteó la pregunta, pues él más bien se preguntaba si ella habría hecho lo mismo que Sakura.

—No voy a casarme sólo por quedarme embarazada. Un matrimonio tendría que tener ciertas bases o no funcionará. Es ingenuo pensar que un bebé mejorará algo que no funciona —respondió la pelirroja— Y lo más seguro es que ni siquiera tendría al bebé. No en las circunstancias en las que me encuentro —notó la cara de asombro del hombre— No tengo familia y apenas puedo mantenerme. Curso la carrera con una beca. No podría mantener a un bebé y no lo metería a un orfanato. Son horribles, lo digo por experiencia.

Las palabras de la chica fueron como un balde de agua fría, pues si bien ya había oído algunas cosas similares en otro lado, él jamás las había asociado con su vida sino hasta que asoció la edad de la chica y las circunstancias en que él se casó.

—¿Y la apuesta? —señaló Sasuke incómodo y bebiendo de su copa.

—Me pregunto qué tanto pasa por tu mente para hacer ese tipo de preguntas —ella lo miró como si lo inspeccionara.

—Si eres tan buena observadora, intúyelo.

—¿Es otro reto?

—Primero termina el que está en pie.

La pelirroja hizo un mohín, pero miró a su novio que seguía contándole historias de sus competencias de natación a la mujer que evidentemente fingía interés. Después, miró alrededor y aunque todas las mesas tenían dosel, podían distinguirse algunas siluetas, por lo que se dio cuenta que la mayoría ya se habían retirado, ya fuera a las habitaciones, a los "baños" o del club.

—Repitamos lo de hace rato, pero si vuelve a fallar, tendremos que hacer algo con más peso —respondió ella inclinándose nuevamente hacía él. Lo tomó de la corbata y tiró de ella suavemente para acercarlo— Así que si interrumpen este beso, deberás seguirme a donde vaya. ¿De acuerdo?


¿Hasta qué punto Sakura soportará aquella interacción? ¿"Laura" ganará la apuesta? ¿Sakura podrá ser convencida por "Martín" para seguir con el siguiente paso? ¿"Laura" tendrá que besar a Sasuke para conseguir que Sakura reaccione? ¿Sasuke permitirá que "Laura" lo bese para que ella pueda probar su teoría? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus teorías y dudas en los comentarios n.n

Como mencioné al principio, estaré subiendo los días que no pude conectarme, así que si aún no ven el resto de las actualizaciones, es porque me encuentro subiendo las historias en las tres plataformas en las que estoy activa actualmente, lo que me lleva algo de tiempo, así mismo, me encuentro preparando las notas al inicio del capítulo y al final. Por favor, sean pacientes mientras subo el resto.

Espero que las historias hasta ahora les estén gustando n.n

Sin más, me despido por el momento n.n

¡Hasta la próxima actualización!