¡Saludos, queridos lectores!

No sé qué tan ocupada vaya a estar mañana, así que decidí subir el capítulo de mañana el día de hoy. Espero que les guste, especialmente porque les prometo que en este capítulo habrá más intensidad n.n

Este capítulo corresponde al Día 17: Cita doble del calendario 1 del SasuKarin Month Junio del 2024. Sin más por el momento, los dejo con la lectura n.n


Sasuke respondió a la joven asintiendo en silencio y la miró a los ojos, pues aún cuando seguía inquieto por las palabras de la joven sobre el matrimonio, tenía curiosidad por saber si ella tenía razón sobre Sakura.

—Sonríe o no parecerá que te agrado —replicó la pelirroja a pesar de que ella le sonreía de forma seductora y su cuerpo se pegaba él.

El hombre obedeció, viendo cómo ella se acercaba a sus labios y dándose cuenta que desde Sakura, él jamás había besado a otra mujer aun cuando había tenido muchas oportunidades.

Había muchas mujeres de muchas edades que aún sabiéndolo casado, le habían coqueteado, se habían acercado a él seductoramente y le habían hecho un montón de propuestas indecorosas que rechazó, y no por fidelidad a su esposa, sino porque ese tipo de mujeres lo irritaban. Empero, mientras sentía el aliento de la pelirroja chocar contra su rostro mientras se acercaba y este se combinaba con el perfume de rosas que ella despedía, sabía que quería besarla.

—¡Ay! —un grito de dolor por parte de Sakura los había interrumpido justo cuando su labios se habían rozado y no pudieron evitar voltear.

—¿Estás bien? —preguntó el albino confundido a la pelirrosa.

—¡¿Qué le hiciste?! —"Laura" le reclamó a su novio.

—Yo no he hecho nada. Ni siquiera nos hemos besado.

—No… lo siento. Todo está bien —tartamudeaba Sakura que había visto la proximidad de esa chica y su marido. Cuando el pánico la invadió, gritó y ahora no sabía cómo explicarse. Además, estaba a punto de abortar el plan, pues estaba bastante enfadada con la idea de que su esposo besara a otra.

—¿Qué pasó? —"Martín" insistió en saber. Estaba muy confundido.

—Cualquier cosa que te haya hecho…

—No, de verdad. Fue mi culpa —la mujer interrumpió a la joven— Me lastimé con el adorno de mi bolsa.

La mujer señaló su bolso, convenciendo a su esposo y la joven, pues no estaban viendo, pero el albino seguía confundido.

El personal de seguridad fue a echar un vistazo a ver si todo estaba bien, y se fueron cuando se aseguraron de que así era, por lo que el ambiente de ambas parejas se había interrumpido.

—Creo que necesito entrar al baño —anunció "Laura" tocando la rodilla del azabache por debajo de la mesa y le hizo una caricia— ¿Me das permiso de pasar?

Sasuke salió del sillón de media luna para dejar pasar a la chica quién le dirigió una sonrisa de astucia y él regresó a la mesa. Es decir, por primera vez se sintió con verdadero deseo de besar a una mujer después de mucho tiempo, lo que lo descolocó.

Había olvidado por completo ese tipo de deseo. Además, se sentía frustrado porque no había pasado y esa sonrisita con la que ella se despidió, sin mencionar la caricia bajo la mesa, lo hicieron sentir calor.

—¿Tú no irás al baño? —el albino se dirigió al azabache con un tono impaciente, lo que hizo pensar a Sasuke, que el joven deseaba quedarse a solas con Sakura, pero al tiempo que lo pensaba, recordó el folleto de la recepción.

Ese debía ser el movimiento extremista del que la chica había hablado para comprobar la apuesta: ir a los "baños" por privacidad, debería indicarle a Sakura que ellos tendrían algún tipo de intimidad antes de los cuartos.

Ahora entendía mejor por qué ella le había tocado la rodilla de esa forma, esa era la señal de los folletos y el por qué el albino parecía tan ansioso de hacerlo irse.

—Sí. Iré —respondió el azabache tomando lo que quedaba de su whisky para después levantarse del sillón para seguir a la pelirroja que se había perdido por el pasillo que los letreros marcaban como baños.

—Sas… Romeo… —Sakura no quería quedarse sola con el albino, de hecho, había querido ir al sanitario junto a la joven, pero pensó que si su esposo no tenía compañía y la veía coquetear con ese chico, al fin reaccionaría. Sin embargo, cuando lo vio irse, le entró algo de pánico.

—¿Qué pasa? —Sasuke preguntó cuando Sakura no le dio motivos para detenerlo. Al parecer, la pelirroja tenía razón y al fin la pelirrosa lo expresaría.

—¿Podrías pedirme otro cóctel cuando salgas? —fue lo único que se le ocurrió a la mujer para disimular su pánico de quedarse a solas con el albino.

El azabache asintió, pensando que aquella petición era absurda, porque ella podía pedir su bebida con facilidad desde su asiento, era una excusa para hacerlo perder un poco más de tiempo y quedarse a solas con el joven. "Laura" se había equivocado.

Sasuke caminó por el pasillo que los letreros indicaban que eran los baños y al final, donde habían tres puertas, se encontró con la pelirroja esperándolo.

—¿Y? —preguntó ella sonriendo victoriosa.

—Se quedó. Perdiste.

—¡¿Qué?! ¡Pero tardaste en venir! —exclamó haciendo un mohín— ¿No me estarás tomando el pelo?

La forma en que la nariz de la chica se arrugó le pareció encantadora, lo que le sacó una sonrisa ladina.

—Olvidé el apartado de los folletos. Fue tu novio quién me preguntó si no vendría a los baños y lo recordé.

—¡No puedo creerlo! Estaba segura. Ella no dejaba de mirarte cada vez que mi novio se le acercaba o ella a él —decía enojada, a lo que la chica sacó el dinero y se lo ofreció al hombre.

—Guárdalo, ya me divertí.

—Deudas de juego son deudas de honor y yo tengo palabra —dijo la chica insistiendo en entregar el dinero.

Sasuke no lo necesitaba y obviamente ella sí, por ello no había querido aceptarlo, pero no se atrevía a ofenderla negándose si ella insistía en nombre del honor, así que lo tomó y lo guardó.

—Haz hecho un buen análisis, no estabas del todo errada —le dijo a modo de consuelo.

—No me sirve de mucho si no me hace ganar la apuesta —suspiró resignada y se recargó en la pared— No me imaginé encontrarme con alguien que supiera fingir bien la timidez.

—¿No vas a volver?

—Conociendo a mi novio, ya debe estar en algo más íntimo con "Julieta" y no quiero interrumpir. Me quedaré aquí y volveré en diez minutos a menos que tú quieras interrumpirlos.

El hombre miró por el pasillo y regresó la vista hacia ella que parecía querer evitar su mirada. Todo indicaba que ella no tenía intenciones de estar con él y que todo lo anterior había sido una actuación.

—¿No te enoja que él esté con otra mujer y tú no estés con otro hombre?

—Prometimos no arruinar la oportunidad del otro si algo así pasaba. Discutimos mucho sobre lo que pasaría al venir aquí y cómo manejarlo —respondió ella— Sinceramente creí que si uno de los dos iba a ser rechazado, iba a ser él, así que admito que estoy descontenta, pero porque mi vanidad está herida.

—Parece que hablan mucho de estas cosas.

—Después de tanto años de amistad y dos de relación, si no tuviéramos una buena comunicación, entonces no valdría la pena seguir con esto —respondió la chica que al fin había levantado la mirada hacia él— Tú y tu esposa deben tener una excelente comunicación si vinieron aquí con la intención de ponerle emoción a su relación. ¿No es así?

No. Sasuke pasaba mucho tiempo fuera de casa y el poco tiempo que estaba con Sakura, era ella la que acaparaba la plática porque a él no le nacía preguntar nada ni platicarle nada de lo que le ocurría. Sólo se lo contaba porque ella preguntaba, pero siempre era concreto al responder. Ni siquiera se imaginaba que ella tuviera el deseo de ir a un club como ese hasta que se lo dijo.

La verdad, es que él tampoco se había pensado en un lugar así y mucho menos intimando con alguien de ese sitio. Esto último porque hacía mucho que no sentía deseo sexual por nadie, sin embargo, ella sí que lo había provocado.

—¿Quieres entrar? —señaló con la barbilla la puerta con letrero de "baños", que obviamente eran los cubículos especiales, pues los que realmente fungían cómo sanitarios, tenían los carteles clásicos de "ellos" y "ellas".

—¿Qué? —preguntó la pelirroja confundida, pues él de nuevo cambiaba de tema de la nada.

—No me importaría entrar ahí contigo o ir a la habitación.

—Si lo propones sólo porque soy tu única opción, mejor olvídalo —dijo la chica enojada, pues la forma en que lo había dicho, sonaba de esa forma— No quiero ser un premio de consolación ni plato de segunda mesa.

—Desde el principio, tenía planeado ir a un bar a esperar a que ella terminara. No me interesaba estar con nadie, pero si tú quieres, podemos entrar —se explicó para aclararle la situación— Aunque si lo prefieres, podemos ir al bar juntos o puedes quedarte aquí esperando. Yo no quiero quedarme afuera de los baños toda la noche.

Ella parecía estar incrédula a sus palabras, pero tras unos momentos, se separó de la pared y se puso a su lado.

—Hay un antro como a cinco cuadras de aquí, pero no pareces el tipo de persona que baile.

—No, pero si hay bebidas, iré.

—¿En serio? ¿Ni siquiera intentarías bailar con una extraña que no volverás a ver? —preguntó indignada. Él negó en silencio— ¿Qué me dices del karaoke? No te dará pena si estamos en una cabina solos. ¿Verdad?

—Te escucharé cantar sin quejarme —respondió el azabache, dejando implícito que él no lo haría.

—En primer lugar, yo canto bien. En segundo lugar no voy a hacerlo sola y en tercer lugar, ¿acaso no sabes divertirte?

Diversión… Desde que se casó, la diversión se había ido esfumando de sus manos con la presión de sus padres, la pérdida del bebé, la depresión de Sakura, su incapacidad a negarse a sus padres, la muerte de estos, ahogarse en el trabajo para no pasar tiempo en la casa, el segundo bebé perdido y la segunda depresión de Sakura.

Los únicos momentos de diversión que tenía, solía encontrarlos cuando viajaba por el trabajo y descansaba en los hoteles. Allí, podía sentarse a leer un libro, a veces iba al teatro o museos, veía un poco de tele cuando no tenía ganas de salir o revisaba algunas estadísticas de la empresa por diversión. Todo ello sin la presión de saber que Sakura se acercaría a él para platicarle su día, elegir películas cursis, suplicar por fotos de pareja a los pocos lugares que iban juntos ni intentos de su parte por concebir un bebé.

Es más, se divertía más yendo a los partidos de golf con sus socios para mantener buenas relaciones y a él ni siquiera le gustaba el golf.

—Enséñame —Sasuke lo dijo casi en una orden y aunque al principio ella frunció el ceño, terminó por sonreír.

—Si vamos a hacer esto, va a tener que ser a mi manera —respondió la joven tirando de su corbata para deshacer el nudo— Primero, vamos deshacernos de las cosas aburridas como esta.

—No…

—Son mis reglas. Además, tú debes invitarme todo, te recuerdo que te di todo mi dinero —dijo la chica aún sosteniendo la corbata medio deshecha esperando una respuesta.

El "no" de Sasuke no había sido porque ella le quitara la corbata, era más bien que aquella acción le había hecho recordar el deseo no cumplido de besar sus labios, especialmente porque cuando estuvieron a punto de juntarlos, ella lo tomaba de la corbata de una forma parecida.

Ahora que "Laura" seguía tirando de ella, necesitaba que lo soltara de inmediato antes de que su temperatura subiera.

—Lo haré —respondió la espera de la pelirroja y aunque bien pudo hacerla a un lado, dejó que ella terminara de quitarle el accesorio.

—Perfecto. Los hombres elegantes son guapísimos, pero no vamos a una junta de negocios ni a una fiesta formal —dijo la chica poniéndose la corbata alrededor del cuello— Alborotemos un poco tu cabello —dijo estirando la mano para desarreglar su peinado— Y abramos unos cuantos botones. Eso es sexy, especialmente en…

Sasuke ya sentía calor con sólo sentir sus manos desabrochar la corbata, pero este subió cuando ella estiró su mano para despeinarlo, pues el perfume de ella invadió su olfato.

Estaba seguro que llevaba perfume, pero lo usaba de una forma tan sutil que era como si ese fuera su aroma natural.

Con sólo aspirar un poco, él podía ver rosas rojas, tan rojas como sus ojos y su cabello. Sin embargo, cuando tocó su pecho para abrir apenas un par de botones, ella se convirtió en fuego que lo quemaba con la yema de los dedos. Le era tan difícil contenerse…

"Laura" había estado mirando los botones mientras hablaba, pero cuando levantó la vista encontrándose con los ojos de él, perdió el habla a mitad de la oración y ninguno estaba muy seguro de quién fue el primero que besó al otro.

Desde el inicio, fue un beso fogoso en el que el ímpetu del hombre, que no era menor al de la chica, pero que sí poseía más fuerza, los llevó hasta la pared más cercana.

Al inicio del beso, ella lo había abrazado por el cuello, pero la ansiedad había crecido y en algún momento la pelirroja había metido las manos entre su cabello para no dejar que él se separara, y él, que al principio la había tomado por la cintura, ahora que ella estaba contra la pared la había tomado del trasero para pegarla contra su pelvis.

—Lo siento, pero están prohibidas estás actividades en las áreas públicas —habló uno de los trabajadores después de arreglarse la voz para llamar la atención de la pareja— Pueden pasar a uno de los cubículos o ir a su habitación correspondiente.

Ellos se habían separado de golpe cuando oyeron el arreglo de voz del trabajador. Ambos estaban agitados, él despeinado y ella sonrojada mientras oían la indicación.

—Gracias —respondió el azabache tratando de ocultar su vergüenza. No recordaba haberse comportado así antes.

Ambos esperaban que el trabajador se fuera, pero cuando notaron que él esperaría a ver que dejaran el espacio, se preguntaban a dónde deberían irse, pues aunque los dos deseaban entrar a los "baños" o ir a la habitación, ninguno se atrevía a expresarlo.

—¿Has cambiado de opinión? —preguntó el hombre al saber que no podían quedarse más tiempo allí.

—Vamos —ella contestó sin mirarlo a él o al trabajador, pero cuando pensó que ella se refería a salir al karaoke, la joven lo tomó de la mano y se metieron por la puerta que decía "baños".

Se habían quedado parados al mirar el lugar. Ninguno había entrado a un sitio como ese, aun cuando pareciera un baño público.

Dentro, era parecido a los baños de mujeres, pero tenía algunas diferencias: había un espacio de separación entre cada cubículo; las paredes y las puertas de los cubículos llegaban hasta el suelo y dejaban sólo unos cincuenta centímetros de separación entre ellos y el techo. Además, en las manijas había letreros de "ocupado" y "desocupado" que cambiaban si se abrían o cerraban las puertas desde dentro.

—Por aquí —Sasuke haló a la chica hacia uno de los cubículos vacíos y cerró la puerta tras de ellos.

Una vez dentro, tomaron más o menos la misma posición que tenían en el pasillo para besarse con la misma pasión de hacía muy poco, al punto que ni siquiera habían prestado mucha atención a lo que había dentro del cubículo, por lo menos hasta que el azabache metió las manos por debajo de la blusa de la joven.

—Espera… un poco… —pedía la chica entre besos y aunque el hombre quería parar para demostrar que la oía, estaba demasiado excitado como para detenerse en seco. Se separó temiendo que ella no quisiera seguir y la miró quedando expectante— Quiero seguir, es sólo que dejé mi bolsa en el sillón —respondió la joven y él creyó que era una excusa— No tengo condones.

Él tampoco tenía y aunque el alcohol y la calentura nublaban parte de su razón, no lo hacían lo suficiente como para olvidarse de ello.

—Debería haber en un lugar como este —comentó en un gruñido mientras se separaba de ella para salir a buscar dónde conseguir uno.

—Supongo que habrá un dispensador en… ¡Aquí dentro hay uno!

En ese momento, ambos miraron mejor el interior del cubículo donde sí que había un excusado, pero también vieron un dispensador de condones de diferentes tipos y sabores en la pared arriba del asiento y vieron otra máquina de lo que parecían ser "utensilios varios". Esto incluía lubricantes, balas, anillos vibradores y pastillas del día siguiente. Por supuesto, también había un enorme dispensador de papel higiénico.

Sin embargo, lo que más llamó la atención de Sasuke, fue el gran espejo montado en la puerta del cubículo. Era tan grande, que prácticamente el espejo era la puerta.

—¿Tienes monedas para la máquina? —"Laura" le preguntó al hombre, lo que lo sacó de sus pensamientos.

—Sí.

Uchiha sacó dinero de su pantalón e introdujo la cantidad necesaria en la máquina y a pesar de al fin tener el sobre en las manos y que hacía poco estaba demasiado ansioso por continuar con la faena, echó otro vistazo al espejo.

—¿Te molesta? —preguntó la joven al notar cómo veía el espejo y el hombre negó en silencio.

—Sigamos —respondió el hombre volviendo a besarla y tomándola por el trasero para pegarla de nuevo a su cuerpo.

La chica no dudó en corresponder los besos y caricias porque ninguno de los dos dudaba en seguir. Ambos deseaban lo mismo e iban a llegar hasta el final.

Sasuke no había soltado los labios de la joven, pero cuando le abrió varios botones a la blusa, bajó su boca por la barbilla y el cuello. Como algo instintivo, comenzó a succionar su piel dispuesto a dejarle una marca.

—Ahí no, es muy visible —gemía la pelirroja— Tengo clases el lunes.

Él bajó un poco más y mientras frotaba su entrepierna con la de ella, le dejó dos chupetones. Uno en la parte curva del cuello y el hombro, y otro en el nacimiento del seno izquierdo, justo donde vio un lunar que le pareció tan sexy que quiso hacerlo suyo con la boca.

"Laura", por otro lado, se enfocaba en seguir frotando su vulva en la erección del hombre de tal manera, que ella podría correrse en cualquier momento con sólo los roces. Al mismo tiempo, no podía dejar de jugar con el oscuro cabello del hombre que sobresalía entre sus dedos cuando ella lo sujetaba de la cabeza.

—Mételo ya, por favor. Quiero sentirte dentro —pidió ella empujándolo lo suficiente para desabrocharle el pantalón y cuando él le levantó la falda a la cintura, se detuvo— ¿Qué pasa? —él volvió a mirar el espejo— Si te molesta, podemos ir a la habitación y…

—No…

—¿Sabes? Si tienes algo en mente y me lo dices, con lo excitada que estoy, podría decirle que sí a casi cualquier cosa.

Sí, había algo que él deseaba y no se atrevía a decirlo, pues se suponía que lo correcto era tener sexo convencional, el hombre sobre la mujer en una cama, con el fin de procrear, y aunque en su juventud tuvo sexo por placer, sentía aquellos años lejanos, como si se tratara de una vida pasada.

Mirando el espejo, notó la mirada de la chica que estaba ansiosa por seguir y se dio cuenta que hacía mucho había cruzado la línea de "lo correcto" desde que había accedido a ir a un lugar como ese. Además, aunque Sakura había intentado cosas fuera de lo convencional con él, a Sasuke ni siquiera le atrajo la idea porque ni ella parecía estar segura de querer hacerlo. Sin embargo, aquella joven con olor a rosas se veía segura de sí misma y se sentía en confianza de confesar aquello que le cruzó por la mente cuando vio el espejo.

—Quiero ver tu cuerpo mientras te penetro —dijo y no se sintió avergonzado de decirlo. Es más, estaba seguro que tampoco se avergonzaría si al final, ella se negaba.

—De acuerdo, pero primero ponte el condón —respondió la chica que parecía querer apresurar las cosas y nada sorprendida de la petición, pero aún así, se veía bastante centrada en asegurarse de la protección.

El azabache no perdió tiempo en sacar el látex del sobre y se lo puso apresuradamente. Hacía mucho que no usaba uno. No quería demostrarlo, pero estaba emocionado de que ella hubiese accedido. Es decir, desde que había visto una imagen hentai que Naruto le había enviado en broma para dejarlo mal frente a un cliente, había estado fantaseando con hacer algo como eso.

Sin embargo, su esposa no era opción para ello, y tampoco había tenido en mente a nadie más. En su mente, sólo era un deseo que esperaba cumplir cuando el momento se presentara y allí estaba.

—Dame la espalda —dijo el azabache, pero él la giró mientras lo decía.

—Nunca me imaginé algo como esto cuando acepté venir —la pelirroja se reía divertida sosteniéndose de la pared, pues una vez que la giró, el hombre había metido el brazo por debajo de su pierna y se la había levantado.

—Si no te gusta…

—Oh, no. Por favor, sigue —respondió "Laura" entre risitas mientras él, con la otra mano la sostenía por el tronco y tiraba de su sostén para dejar desnudo uno de sus senos— ¿Esto es lo que querías?

Sasuke tenía su rostro hundido en el cuello de la chica, lamiéndolo y besándolo, mientras levantaba la mirada hacia el espejo.

La pregunta de la chica lo hizo gruñir a modo de afirmativa y ella, con una mano acomodó el miembro masculino en su cavidad, haciendo a un lado la tanguita negra que no se había quitado a propósito.

—Cuando quieras "Romeo" —la joven soltó otra risita por el apodo y Sasuke la penetró tan rápido como ella terminó su declaración.

Con mucha energía, Sasuke movía su cadera en el vaivén, mientras observaba por el espejo cómo era que su miembro entraba y salía de la chica. Así mismo, se deleitaba viendo sus senos moverse al mismo ritmo y podía contemplar los gestos de placer de aquella extraña que gemía sin tapujos. Era mucho mejor que su fantasía.
Jamás imaginó que podría volver a sentir tanto placer durante el sexo y si su memoria no lo engañaba, estaba seguro que aquella estaba siendo la mejor experiencia de su vida y todavía no acababa.

—Lo siento. Casi no se ve la entrada y salida —ella gemía— Es que pensé que sería sexy dejarme la ropa interior.

No, no se veía bien porque la prenda de encaje cubría parte de la vista, pero Sasuke estaba demasiado complacido con la vista general que no importaba demasiado si podía o no ver toda su piel. De hecho, la ropa desordenada, esa posición inusual y los gemidos sin restricciones de la chica, lo estaban poniendo como loco sin necesidad de pensar en el resto.

—Sostente más fuerte —jadeó el hombre y ahí se dio cuenta que él también gemía. Era vergonzoso, pero se olvidó de ello en cuanto aceleró más sus movimientos.

El hombre era consciente de que no había sido tan agresivo en el sexo antes, y llegó a temer en que podía pasarse, pero la pelirroja a veces le pedía más, otras veces sólo decía "allí" y no dudaba en corresponder los besos que él de vez en cuando le daba, pues la mayor parte del tiempo, el dejaba su rostro cerca del cuello de la joven para embriagarse con el sutil aroma a rosas que se combinaba con el olor de su cuerpo sudoroso.

—Ya casi… —gimió ella.

—Me vengo —dijo Sasuke con los dientes apretados casi gruñendo y ni siquiera tuvo que esperar a que ella le dijera que se corriera, porque en las contracciones de su vagina, supo el momento en que debía soltarlo.

Sasuke siguió moviendo sus pelvis, pero más lento, como si tuviera que desacelerar poco a poco y mientras lo hacía, beso a la chica tanto como podía. Algo difícil, teniendo en cuenta que ambos estaban muy agitados.


¿Sasuke irá con "Laura" a la habitación del club a seguir con la cita? ¿Por qué Sakura no los detuvo? ¿Lo irá a buscar? ¿Sakura terminó por aceptar irse con "Martín" a la habitación? ¿Cómo concluirá esta especie de cita doble? ¿Cambiará algo más en Sasuke además de haber recuperado su deseo sexual? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer este capítulo?

Me encantará leer sus teorías y dudas en los comentarios n.n

Sin más, me despido por el momento n.n

¡Hasta la próxima actualización!