¡Saludos, queridos lectores!

No haré muy larga la introducción por lo que sólo me queda decirles que si bien este capítulo no precisamente corresponde al Día 19: Embarazo del calendario 1 del SasuKarin Month Junio 2024, si corresponde al primer capítulo de esta historia, haciendo referencia al mal logrado embarazo de Sakura.

Dicho lo anterior, los dejo con el capítulo n.n


Había pasado un año desde que Sasuke y Sakura habían asistido al club Hebi Swinger y el azabache no había olvidado su convicción de buscar una vida mejor. Sin embargo, el poder conseguirlo le había llevado tiempo. Tampoco podía decir que ya tuviera todo lo que esperaba, pero si de algo estaba seguro, era que uno de los más grandes pesos de su vida, se lo había quitado ahora que pasaría su primer día en su nueva casa separado de la pelirrosa.

Lograr llegar a ese punto había sido difícil, pues inicialmente, había tenido que luchar contra las voces de sus padres que se habían quedado grabadas en su mente aún después de su muerte que le decían, una y otra vez, que Sakura era su responsabilidad, que él se había buscado esa obligación, que abandonarla, sería un fracaso, y muchas otras cosas más de las que quería deshacerse, pero el primer paso lo dio por causa de la pelirrosa.

Desde la asistencia al club, Sakura parecía haberse creído que él y la pelirroja habían estado en el baño y no juntos en los "baños", pero el azabache a veces pensaba lo contrario por la forma en que ella comenzaba a actuar. Por ejemplo, al recibirlo cuando él volvía a la casa, tomaba rápidamente su saco y aunque ella quería ser discreta, él se daba cuenta que metía las manos a las bolsas buscando algo; hacía lo mismo con el resto de su ropa cuando él no veía y seguramente lo hacía cuando la lavaba; cuando él tenía que ir a Oto, ella insistía en acompañarlo, no sin antes preguntarle si de verdad era necesario que fuera o si podría hacer el trabajo en casa u hacerlo en otro lado; también la descubrió revisando su teléfono mientras él se bañaba o parecía dormido; sus visitas a la oficina eran más frecuentes, entre muchas otras cosas que demostraba que esperaba encontrar una infidelidad.

Aquellas actividades, Sakura ya las había hecho antes de aquél suceso. No sería la primera vez que ella sospechara que le era infiel, por ello, al principio Sasuke no lo relacionó del todo con lo ocurrido en el club, sino hasta que notó sus insistencias por acompañarlo a Oto o prácticamente suplicarle que no fuera. Así mismo, ella trataba de estar con él todo el tiempo cuando estaban en esa ciudad, sin mencionar que era más insistente en la revisión de sus cosas y los mensajes del celular.

Las primeras veces que Sakura hizo aquellas actividades antes de la asistencia al club, Sasuke se enojaba muchísimo, y no porque él realmente le estuviera ocultando algo o que sintiera que ella no confiaba en él, sino más bien porque ella estaba invadiendo su privacidad. Sin embargo, tras la asistencia al club, ya ni siquiera le importaba si ella lo hacía o no, ni si encontraba algo que le hiciera pensar que veía a otra mujer o malentendía algo. Lo único de lo que estaba seguro, era que si ella no se cansaba primero de ese juego, entonces él conseguiría valor para darle fin a ese matrimonio.

Ese valor surgió cuando él estaba teniendo una junta con los gerentes de todas las sucursales de su empresa y, precisamente la gerente de Oto, se había acercado a él para entregarle una tarjeta de contacto de una perfumería que él le había solicitado, cuando Sakura apareció.

Tayuya, la gerente de Oto, a su parecer no tenía ningún parecido con "Laura", pero Sakura, que la había visto de espaldas, había decidido que sí e hizo un escándalo en la empresa. Algo que puso furioso al azabache, pues además de haberse dejado llevar por los celos, Sakura había dado un espectáculo frente a sus subordinados de todas las sucursales. Esto bastó para que él finalmente pidiera el divorcio.

Aquél incidente ocurrió aproximadamente cuatro meses después de la asistencia al club y aunque Sasuke le había pedido el divorcio a su esposa, lo cierto es que no ocurrió, pues ella, además de disculparse vehementemente, sugirió ir juntos a terapia de pareja para "arreglar ese pequeño bache en su relación", como ella lo había nombrado.

Cuando a Sasuke se le pasó el enojo, a diferencia de otras ocasiones en que simplemente seguía con su vida, ahora tenía muchas dudas y a pesar de que una de las creencias más rígidas que sus padres le habían inculcado sobre no ventilar los trapitos sucios de la familia con nadie, y por ende, que no confiaban en la terapia, él accedió a la petición de su esposa.

Inicialmente, él había aceptado esperando que ello ayudara a que Sakura fuera menos molesta y dejara de comportarse paranoica. Incluso deseó que ello ayudara a que ella decidiera dejarlo, pero sorprendentemente para él, aquella asistencia más bien lo ayudó a terminar de dar ese paso que aún no se atrevía a dar.

La terapeuta que consultaron, les sugirió tomar terapia individual desde la primera sesión, pues bien les dijo que una pareja jamás iba a funcionar si primero no funcionaban como individuos y aunque al principio el azabache se opuso, terminó por hacerlo. Ni siquiera recordaba cómo lo convencieron, pero no se arrepentía de haberlo hecho.

El psicólogo que lo trató y que aún trabajaba con él, le hizo ver cuán controlado estaba por sus padres, quienes si bien no tuvieron malas intenciones al educarlo de esa forma, le habían robado mucho de lo que él realmente era. Casarse con Sakura sólo porque había quedado embarazada en una cita, fue una de esas veces que ellos usaron para quitarle la elección de si quería casarse o no o el con quién hacerlo y su influencia ante su desistimiento de anular la boda por la depresión de Sakura terminó por quitarle la última de sus libertades, al punto de irse olvidando de ello poco a poco.

Quedarse con Sakura por obligación, también le causó estrés y ansiedad que lograba balancear, medianamente, con el exceso de trabajo, pues si bien aquél no era precisamente su trabajo ideal, pues una vez más estaba allí por sus padres, le resultaba más alentador ver un avance en su ámbito laboral que ver el estancamiento de su vida personal. Esto llegó al punto, de sentir resentimiento contra la pelirrosa, porque inconscientemente la había culpado de su miseria, por lo que poco a poco, cualquier afecto que pudo haber sentido por ella, aún si fuera sólo de amistad, fue muriéndose proporcionalmente al ritmo en que su resentimiento aumentaba.

Había sido tan grande ese resentimiento, al mismo tiempo que se sentía bloqueado psicológicamente por sus padres fallecidos, que no sólo había perdido el deseo sexual por su esposa, sino que al pensar que estaba atado de manos, como en una especie de autoprotección, dejó de sentirlo por alguien más, pues en su mente, el siquiera pensarlo sería reprobado por sus padres.

La libertad que experimentó con aquella joven desconocida, fue gracias no sólo al hecho de que Sakura había fingido que estaba de acuerdo con el encuentro, sino porque a diferencia de todos quienes lo rodeaban, ella no esperaba nada particular de él. Sólo habían hablado, jugaron con una apuesta y por la forma en que ella actuaba supo que podría o no haber sexo e igualmente ella no se sentiría decepcionada.

Salieron muchas más cosas en la terapia y por supuesto, Sasuke tuvo que trabajar duro, y lo seguía haciendo, para superar aquellas cosas que lo aquejaban.

Fue por todo lo anterior, que después de un año desde el club y unos meses en terapia, él se había animado a ser más firme al pedir el divorcio, y aunque Sakura, una vez más lo convenció de no hacerlo, él pudo mantenerse lo suficientemente firme para mantener una separación.

Para Sakura, la idea de separarse era prácticamente lo mismo que el divorcio, así que no se lo tomó muy bien, pero al final aceptó porque incluso la terapeuta de pareja lo sugirió. Por otro lado, para Sasuke, el poder vivir solo, fue uno de los mejores días de su vida, aún cuando recibió un montón de mensajes de la pelirrosa y algunas llamadas más.

Cuando Sasuke entró al apartamento, se le escapó una sonrisa que ni siquiera se esforzó en ocultar y una vez adentro, lo primero que hizo, fue sacar la prenda interior que la pelirroja le había dejado. Por supuesto, ya estaba limpia y aunque podrían tacharlo de pervertido o loco por llevarla consigo, para él, aquella prenda era el recuerdo de la libertad y felicidad que sintió en aquel entonces y que deseaba volver a experimentar.

No, al desear aquello no esperaba volver a ver a la chica, y si en vez de una tanga le hubiese dejado incluso una envoltura de dulce, la habría guardado igual, de hecho, sería mucho mejor y más fácil esconderlo que una prenda femenina, pero es que aferrarse a ese recuerdo le ayudaba a desear algo mejor para el futuro. Era como un especie de ancla que le recordaba que debía dejar de dejarse llevar por las presiones que otros ejercían sobre él y que debía tratar de mantenerse fiel a sí mismo.

Eso sí, no iba a negar que sí que intentó unas cuantas veces encontrar a la chica. Al principio, pasó con su carro por el club o se detuvo a fumar cerca con la esperanza de verla, pero ella nunca apareció. Además, se rindió en buscarla porque se daba cuenta que parte de la belleza de ese encuentro había sido lo efímero y que había sido el acuerdo de dos extraños de nunca encontrarse.

Por supuesto, otra razón para haber dejado de buscarla, y no haber usado sus recursos para encontrarla, fue porque el propio terapeuta le había hecho ver que el que pensara tanto en ella, era sólo por lo que ella representaba en su mente, una idealización, y que si insistía en encontrarla, lo único que pasaría, sería que terminaría decepcionado.

—Un día me desharé de esto —se dijo a sí mismo, refiriéndose a la prenda de encaje, pues cuando lograra desprenderse de sus ataduras, ya no iba a necesitar el recordatorio de su felicidad.

Sasuke disfrutó muchísimo de su soledad en aquél apartamento y aunque ver los mensajes y llamadas perdidas de Sakura lo irritaban, no dejó que ello lo dominara. De hecho, al siguiente día, fue al trabajo más feliz y relajado que cualquier otro día.

—¿Pasa algo? —preguntó su vicepresidente de operaciones. Obviamente notaba la diferencia en él.

—No —respondió el azabache de forma seca, como haría cualquier otro día y sin embargo, Juugo notaba que había algo diferente en él.

—Si es el caso, entonces quisiera hacerte una petición —comentó el hombre sabiendo que insistir en preguntar no le daría resultados y era mejor centrarse en el trabajo.

—¿Sobre qué?

—Si vamos a tomar el proyecto de Kusa, me gustaría tener un asistente. Se vendrá mucho trabajo y aún si me quedara a vivir en la empresa no me daría abasto.

—Haz la propuesta por escrito para que el departamento de contaduría lo apruebe y lo pasen a recursos humanos para que busquen a alguien —aceptó el hombre sin pensarlo demasiado. Algo que no era propio de él— Si lo traes antes de las tres, lo firmaré y terminarán el trámite antes de que acabe el día. No deberían tardar en encontrarte a alguien.

Sí, había algo extraño en su jefe si estaba dispuesto a usar su firma para acelerar la burocracia si no había tanta prisa.

—En realidad, estaba pensando en tomar a alguno de los trainees recién contratados, pero quería saber tu opinión.

—¿Por qué quieres un trainee?

—Sé que suena extraño para un puesto como este, pero los recién egresados son maleables, y aunque sé que al principio será complicado entrenarlo, una vez que aprenda, podrá ayudarme con mayor efectividad.

—¿Estás seguro que es lo quieres? —preguntó el azabache, pues los recién egresados siempre causaban algún tipo de problema, ya fuera por su juventud o por su inexperiencia y le causaba desconfianza que su vicepresidente tuviera un asistente tan novato cuando iba a estar en contacto con muchas cosas delicadas. De hecho, le preguntaba a Juugo si estaba seguro porque él tendría que asumir la responsabilidad si ocurría algo importante.

—Sí, pero tampoco quiero contratar a nadie sólo por las referencias de los gerentes. De hecho, me gustaría aplicarles algunas pruebas para saber quién tiene las mejores habilidades —explicó Juugo serio, pero seguía inquieto por la apertura de su jefe a la idea— Con las pruebas y algunas referencias personales del personal, podría encontrar a alguien adecuado. Además, cómo ya llevan un par de meses en la empresa, entienden un poco de lo que se hace.

—¿Para cuando tendrás listas esas pruebas?

—Ya he empezado a trabajar en ellas. Si me das el visto bueno, podría anunciarles a los chicos la oportunidad hoy mismo, aplicaríamos los exámenes el viernes por la tarde si apruebas los permisos de uso de la sala cuatro y tendríamos los resultados la próxima semana.

—Más vale que elijas bien. De ello podría depender tu trabajo —respondió el azabache, pero tenía confianza en su buen juicio y sus habilidades para resolver problemas.

—Lo sé.

Durante el día, todos los que normalmente rodeaban a Sasuke en el trabajo, se daban cuenta que algo había cambiado en él, pero no sabrían decir qué, pues seguía siendo poco expresivo y poco hablador. Su única pista, era que estaba siendo más accesible en las peticiones, pero los rumores al respecto, empezaron poco antes de la hora de la comida.

—Si todo sale bien, tu y tu asistente tendrán que ponerse a trabajar tan pronto como vuelva de Kusa —Sasuke le comentaba a Juugo, pues las fechas del proyecto se estaban adelantando— ¿Crees tenerlo listo para ese momento? Si dudas, es mejor que se haga una contratación de un senior.

—Lo entrenaré para que esté listo a tiempo —aseguró Juugo— Ya tenía planeado tenerlo listo en una semana.

Sasuke sonrió, pues Juugo, en general era una persona amable, pero a veces podía llegar a ser un poco sádico cuando se trataba de cumplir ciertos estándares y obviamente, por su mirada, sabía que quien fuera elegido iba a sufrir esa semana, pero si era competente, no sólo obtendría un excelente puesto como asistente y lo que ese puesto conllevaba, sino que una temporada trabajando para ellos en ese puesto, le bastaría para conseguir trabajo en cualquier otro lugar si al final no podía seguir el ritmo.

—Trata de no…

—¿Sasuke-kun? —alguien había llamado a la puerta y para el aludido, la voz fue inconfundible. Nadie le había dado el paso cuando Sakura ya había entrado a la oficina— Hola. ¿Qué tal va tu día?

—¿Qué haces aquí?

—Los dejo. Iré a comer —Juugo hizo una reverencia para despedirse de ambos y salió en silencio. Él procuraba mantenerse alejado de los asuntos personales de su jefe, pues si bien también eran amigos, prefería no inmiscuirse si él no mencionaba nada.

—Yo… vine a traerte de comer. Quiero asegurarme de que comas bien y a tus horas—contestó la pelirrosa levantando un paquete que llevaba en las manos— Además, estaba muy preocupada porque no respondías ni mis mensajes ni mis llamadas.

—Estamos separados. No se supone que nos mandemos mensajes, llamemos o nos veamos.

—Pero es temporal y me preocupa que como no vivimos juntos, no te estés alimentando bien —respondió Sakura hablando en secreto. Le avergonzaba que la gente se enterara que su matrimonio estaba pasando por algunos problemas y trataba de actuar como si todo estuviera bien.

—No soy un bebé —respondió Sasuke y se arrepintió de usar la palabra "bebé" frente a ella en ese contexto, pero ya no había vuelta atrás y se suponía que ella estaba en terapia individual para ese tema también.

—Sí, pero…

—La terapeuta dijo que debíamos tomar este camino y mantenernos alejados un tiempo. Sabes que la terapia no funciona si no pones de tu parte —Sasuke le señaló al imaginarse que ella daría una y mil razones del por qué desobedecía a la especialista— No sé qué te habrá sugerido tu psicóloga para esta situación, pero estoy seguro que no tiene que ver con venir a mi trabajo a traerme de comer.

—Lo hago porque me preocupas —decía angustiada— Eres mi esposo y es natural que…

—Por favor, vete y deja de enviarme mensajes y llamadas. Si no lo haces, voy a bloquearte y dejar dicho en recepción que no te dejen pasar.

—Pero…

—Estoy ocupado —dijo el hombre sin permitirle decir más y aunque la mujer no deseaba irse, terminó por hacerlo porque estaba a punto de llorar y no quería hacerlo en la oficina. Si la veían así, podrían saber lo que estaba ocurriendo con su matrimonio.

Cuando Sakura salió de la oficina, Sasuke sintió que respiraba paz y siguió con su trabajo con gusto una media hora más antes de salir a comer. Aunque lo hizo solo, se sentía bien.

Pasaron unos días desde aquel encuentro y Sasuke podía notar que se sentía mejor consigo mismo. Incluso, su viaje a Kusa había resultado diferente porque sabía que no vería a Sakura al regresar.

Era verdad que ella seguía mandando mensajes o le llamaba, y aunque seguía siendo molesto, al menos ya no era algo que hiciera todo el día. Él nunca le contestó. Tampoco volvió a pararse en su oficina, aunque sí sabía por los guardias y las recepcionistas que ella a veces merodeaba el edificio y aparentemente había querido preguntar por él a Juugo, pero al final se retractaba.

Dicho lo anterior, los rumores en el edificio circularon con rapidez y no les fue difícil dar con la idea de que se estaban divorciando. Por supuesto, con ello también vinieron las preguntas y chismes sobre los motivos y la variedad y naturaleza de las teorías eran desconcertantes. Empero, las teorías populares hablaban de una infidelidad o que simplemente Sasuke se había cansado de que su esposa no pudiera darle hijos.

Sasuke no prestaba mucha atención a los rumores, aunque admitía, que de vez en cuando el oírlos, le recordaban las voces de sus padres señalando su fracaso. Aún así, él luchaba por mantenerse fuerte y el trabajo siempre resultaba un excelente distractor, pero también lo eran sus pasatiempos, unos que estaba redescubriendo y otros más que estaba probando.

—Algo ocurrió con el ganador de las pruebas —Juugo le informaba a Sasuke que llegaba del gimnasio.

Él llevaba el cabello mojado porque había salido de las duchas del gimnasio y se dirigió directo a la oficina a un par de cuadras de distancia. Se secaba el cabello con una toalla mientras caminaba a su escritorio.

De joven, él había estado practicando football y lo dejó al poco de casarse y si bien, originalmente había querido regresar a ello, lo cierto era que sus horarios en la oficina no le permitirían moverse al ritmo de un equipo. En cambio, ir al gimnasio había resultado una excelente opción de ejercicio porque podía ir y venir a su gusto, especialmente por la cercanía del lugar a su trabajo.

Tomar el gimnasio como hobby, había sido algo que inició antes de separarse de Sakura y fue otro de los motivos por los que la pelirrosa pensaba en una infidelidad. Aparentemente, el único motivo para querer hacer ejercicio, según la mente de ella y quiénes murmuraban, era para verse mejor para alguien más y no por gusto o salud.

—Estamos a menos de dos semanas de empezar el proyecto con Kusa —el azabache le recordó ya sentado.

—El ganador hizo trampa. Aún no descubro cómo lo hizo, pero ya lo estoy investigando —respondió Juugo preocupado, porque aunque fueran sólo los resultados de una prueba, probablemente única, seguía hablando de que alguien había filtrado información de la empresa.

—Aun si hizo trampa, si ya está capacitado debería serte útil mientras consigues capacitar un reemplazo. ¿No? —sugirió Sasuke— Hay que mantenerlo alejado de lo importante y podríamos aprovechar para tenderle una trampa y descubrir cómo consiguió las respuestas.

—No. Intenté capacitarlo, pero rápidamente me di cuenta que sólo estaba perdiendo el tiempo. Ni siquiera cumplía los horarios mínimos —explicó Juugo— Investigué más en el área en la que estaba y al parecer engañaba a los supervisores con su desempeño —el azabache gruñó— Ya lo he despedido, pero aún falta hallar a alguien para el puesto y que pueda lidiar con el ritmo ahora que hay menos tiempo para capacitarlo.

—Si no estás contratando a un senior en estas circunstancias, es porque tienes otro plan. ¿No es así? ¿Qué es lo que quieres de mí?

—Pensé en tomar a la persona que tuvo el segundo mejor puntaje en el examen. Sólo hubo una diferencia de un punto, pero quiero comprobar que no hizo trampa como la primera y que puede actuar prudentemente bajo presión —explicaba Juugo muy serio. Se sentía culpable por lo ocurrido y más porque Sasuke no parecía enojado, lo que significaba que seguía confiando en él— Para ello, quería que me ayudaras aplicándole una prueba, pero quiero que piense que es una situación real. Así no tendrá oportunidad de hacer trampa y mostrará sus habilidades y velocidad para solucionar problemas.

Sasuke quedó pensativo mientras se colgaba la toalla en los hombros. Sí, había una forma de poner a prueba a esa persona.

—¿Recuerdas el proyecto "Gehenna"? Debe haber una copia en el archivo. Dáselo.

—¿En serio? Apenas salió de la universidad, no creo que pueda lidiar con ello. A nosotros nos llevó semanas solucionarlo.

—Si lo resuelve, especialmente si lo hace de la misma forma que nosotros, podemos inferir que hace trampa, pero si no, podemos evaluar su desempeño. Especialmente su actitud ante dificultades.

—¿Estás seguro? —preguntó Juugo confundido.

—Es la forma más rápida de resolver tu dilema. Además, como tu asistente, va a tener que ayudarte a problemas como ese, entre más rápido lo entienda y se adapte, más beneficios aportará al negocio.

—Bien. Le daré lo que queda de la semana para que lo resuelva. Si falla, contrataré a un senior.

"Gehenna" había sido un proyecto que Sasuke había intentado concretar en el extranjero, pero se encontró con tantos problemas en las negociaciones, que al final, la empresa extranjera con la que intentaba aliarse, lo rechazó para preferir el proyecto que su hermano mayor les propuso aún cuando habían solucionado todos los fallos dentro del tiempo acordado.

Ese proyecto representaba un gran fracaso para Sasuke y había sido uno de los motivos por los que dejó que sus padres lo convencieran de casarse, pues su padre le había advertido muchas veces que estaba tomando un mal camino con el diseño y al ser rechazado, era como validar todo lo que su padre le señaló. Un par de semanas después, Sakura apareció con la noticia del embarazo y Sasuke no pudo ser firme en rehusarse a casarse, pensando que lo que su padre dijera, era la voz de la razón.

La verdad, es que Sasuke había mantenido enterrado aquel fracaso lo mejor posible. Era su vergüenza y frustración. Ni siquiera lo habría sacado a la luz para una prueba como aquella de no ser que estaba dispuesto a enfrentar a sus demonios.

—Por cierto, tu esposa me dejó un recado para ti —comentó Juugo después de una pausa de silencio.

—¿Es alguna emergencia? —preguntó el azabache, pues hasta ese momento, Sakura no había recurrido a usar mensajeros, así que creyó que debía tratarse de algo importante.

—Pregunta que si se verán en el cementerio o si la recogerás en la casa.

En tres días se celebraba el aniversario luctuoso de sus padres y Sakura siempre lo había acompañado al cementerio. La verdad, es que sólo iban a limpiar las tumbas y a veces a encontrarse con su hermano que ya casi nunca veía. Sakura llenaba de flores las tumbas, los tres prendían incienso, a veces él y su hermano se tomaban una copa en nombre de los fallecidos y se iban, pero ahora, quería hacer las cosas diferentes, empezando porque Sakura no asistiera.

Sasuke asintió para indicarle a Juugo que había recibido el mensaje y este salió a poner manos a la obra con la prueba y, por supuesto, seguir trabajando. Uchiha, por su parte, tomó su celular, e ignorando los múltiples mensajes que se seguían acumulando en el chat con su esposa, le envió un corto, pero firme mensaje:

"No quiero verte en el cementerio"


¿Sakura logrará hacer dudar a Sasuke de pedir el divorcio? ¿O quizá la visita al cementerio lo hagan cambiar de opinión al recordar todo lo que sus padres le decían? ¿Sakura podrá desistir de buscar a Sasuke? ¿Será que Sasuke vuelva a encontrarse con "Laura" y eso le de nuevamente motivación para buscar el divorcio? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará ver sus teorías y preguntas en los comentarios n.n

Sin hacer largas las notas finales y recordándoles que sean pacientes mientras subo el resto de las historias que debo el día de hoy, me despido por ahora n.n

¡Hasta la próxima actualización!