Ice stars
Capítulo 27
Entre las sombras.
En la soledad de una estación de subterráneo en donde apenas había uno que otro vagabundo acaparando las bancas para dormir, una solitaria persona encapuchada andaba a paso lento con las manos metidas en los bolsillos.
Caminó a lo largo del andén, alejándose poco a poco de la zona más iluminada, hasta que llegó a la orilla donde casualmente no funcionaba la luminaria y mantenía esa zona en la penumbra. Ahí se recargó en la columna, donde se relajó y sacó de su bolsillo una nota que decía que alguien lo esperaría en dicho lugar para tratar cierto asunto que le interesaba; y viendo su reloj de mano, vio que ese momento ya había llegado.
—Con que si te atreviste a venir. —se escuchó del otro lado de la columna.
La persona que, recién había llegado, ni siquiera se inmutó.
—Me llamó la atención el mensaje que me dejaste, pero quisiera saber antes… ¿cómo es que diste conmigo?
—¿Y con mi informante? —habló un tercero también oculto en la otra cara de la columna de concreto.
—No fue fácil, pero tengo mis métodos y contactos. —habló el anfitrión de aquella peculiar reunión. —Y para ir directamente al punto, sólo les preguntaré si les interesa formar parte de esta operación.
—Hmph… ¿estropear a los actuales competidores olímpicos? En específico ¿a las de patinaje sobre hielo? ¿con qué propósito?
—Tengo mis motivos.
—O más bien un solo motivo. —intuyó el recién llegado. —A mí solo me interesa ella, no me importa lo que hagan con las otras dos.
—Eso quiere decir que ¿te interesa?
El recién llegado dejó de recargarse en la columna y comenzó a retirarse.
—Estoy dentro, siempre y cuando me des el acceso a lo que quiero.
El anfitrión por su parte sólo esbozó una sonrisita de satisfacción al ver que ya tenía otro cómplice.
—¿Y tú?
—Yo sólo soy un mensajero, se lo haré saber a mi informante, pero de antemano le digo que este ya tiene sus propios planes, unos que próximamente pondrá en marcha.
—Que interesante… está bien, aun así, la oferta sigue en pie.
Dicho aquello, el anfitrión y el mensajero se retiraron en diferentes direcciones, dejando atrás el solitario andén del subterráneo.
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Mediados de diciembre, pista Uchiha.
Un cabizbajo Naruto llegó a las instalaciones de la pista sin mucho afán y también sin algún aparente motivo. Los entrenamientos y torneos de hockey habían terminado hacía pocos días y no se reanudarían hasta el próximo año pasando las olimpiadas, las cuales empezarían a los pocos días de iniciado el nuevo año, por lo que la concentración y atención ahora estaba en los candidatos que participarían en dicha competencia.
Con respecto al hockey, Naruto rememoró que su equipo por fin había alcanzado la puntuación para ser un equipo oficial que representara a Konoha, la meta ahora era destacar para que en algunos cuantos años también participara en las olimpiadas de invierno.
"No fue fácil"
Pensó sonriendo para sí mismo, recordando su último partido en donde él, con el apoyo de Sasuke anotó el último gol que les dio la victoria frente a un equipo también muy fuerte; sin embargo, la sonrisa pronto se le borró al rememorar que, en ese momento tan memorable, ella no había estado con él para celebrarlo.
Hinata, su novia, que casi ya no parecía serlo pues con eso de que estaba ocupada entrenando, no tenía ni tiempo para verlo; salvo en aquellas ocasiones en que ambos se encontraban clandestinamente en el centro recreativo en donde no hablaban mucho tampoco, pues la entrenadora Kurenai aprovechaba ese espacio para ponerla a entrenar otras cosas, y no es que se lo reprochara, sabía que era parte de los sueños de su novia ser una campeona, pero no podía evitar sentir celos de otros que si coordinaban bien esas partes de sus vidas.
Sí, específicamente pensaba en Sasuke y Sakura, esos dos que, aunque no lo pareciera eran como un equipo cómplice que se apoyaba mutuamente. Una de las cosas más peculiares que tenían, era que, en cada partido de hockey, Sakura iba para apoyar al equipo, obviamente dándole su preferencia a Sasuke, a quien siempre le lanzaba un beso al inicio y fin de cada partido, dándole así su apoyo incondicional y mostrándole cuanto lo quería.
Mientras que Sasuke, aunque fingía ignorar ese detalle, siempre se llevaba la mano al pecho cada que Sakura hacía eso, como un indicativo de que le estaba siendo reciproco. La primera vez que Naruto notó esos detalles en sus amigos, se le hizo de lo más cursi, pero después cambió de parecer y lo tomó como algo lindo, en especial porque Hinata y él tenían un lenguaje similar, cada vez que él metía un gol, Hinata alzaba sus pulgares tímidamente junto con una bella sonrisa, felicitándolo de esa manera y él, con todo y sus guantes de hockey imitaba el gesto y le compartía también su alegría.
Sin embargo, los últimos partidos, ella ni siquiera se había aparecido, así que sólo tuvo el apoyo y las porras de Sakura, de Ino y Sai, la otra parejita que tampoco se perdían sus partidos, y los cuales parecían no tener tantas complicaciones en su relación dado a que Sai ni siquiera practicaba deportes e Ino, pues era la niña rica que tenía todo a su alcance, esos dos que no perdían tampoco el tiempo de coquetear entre sí cuando se guiñaban el ojo cada vez que harían algo en complicidad.
—Ush… no, Naruto. Sólo son los celos hablando… es sólo que extrañas mucho a Hinata. —
Dejando esos pensamientos de lado, llegó finalmente a su destino en donde su principal campo de visualización fue la pista de patinaje, en donde rápidamente vio que sólo una chica patinaba, mientras que en las orillas había varias personas observándola.
—Uy… parece reunión familiar. —Musitó, viendo en primera instancia a Sasuke y al entrenador Kakashi, pero además de estos estaban Itachi, Izumi, Rin y Obito Uchiha, todos observando a Sakura como si se tratara de un panel de jurados.
—Muy bien, Sakura… presentación del programa libre…
La patinadora sólo asintió en medio de la pista, esperando a que quien estaba encargado de las pistas musicales pusiera la melodía.
Naruto no pudo evitar tragar saliva, al ver que sería espectador de la aparente rutina elegida a las olimpiadas, si es que eso era, pues de acuerdo con lo que le había explicado Hinata, los patinadores al menos debían tener 6 rutinas preparadas, 3 para el programa libre y 3 para el programa corto, de manera de que si la competencia no era lo que se esperaba o se necesitaba hacer cambios para cualquier cosa que sucediera, las tenían de respaldo.
—Bien, Sakura… comienza "Guardian" en 3, 2…—indicó Kakashi con su mano.
Entonces la melodía empezó, y una concentrada Sakura comenzó la rutina extendiendo sus brazos en alto, para después comenzar a deslizarse en zigzag, para después dar unas sutiles vueltas alrededor de la pista.
Luego, fue tomando más y más velocidad hasta que llegó el momento del primer salto.
Naruto quedó boquiabierto al ver el cuádruple que su amiga había hecho, y casi sin mucho esfuerzo, conservando el equilibrio, la emoción y sobre todo la más bellas de las sonrisas que jamás le había visto.
Era como si todo en su amiga estuviera en equilibrio, las preocupaciones del pasado se habían esfumado y sólo vivía para lo que quería y soñaba, y por supuesto atribuyo todo aquello a la ayuda de los Uchiha que sólo asentían en completa aprobación de su rutina, siendo Rin e Izumi las más escandalosas, mientras que Sasuke, observó Naruto, que esté tenía una sonrisita que podría decirse era de orgullo, y también de algo más que no supo cómo descifrar en especial cuando Sakura de vez en cuando lo miraba de una manera que sólo pudo describir como "angelical".
Era una rutina espectacular la que estaba presenciando, no pudo evitar sentirse nervioso y tragar saliva, pues lo que veía no se comparaba a nada de lo que había alcanzado a ver de las rutinas de Hinata que de la noche a la mañana cambiaron a algo que en su momento no supo cómo describir, pero que, ahora viendo la de Sakura, sólo pudo pensar que las de su novia eran "anticuadas y aburridas".
"Hinata no tiene oportunidad contra Sakura" —pensó sintiéndose un poco frustrado.
Y ni cómo decirle, pues hacerlo sería tomado como un acto de espionaje que iba en contra de la moral y ética de los principios que le habían inculcado, además que tenía un contrato de confidencialidad que de incumplirlo le traería muchos problemas legales.
Sólo quedaba esperar lo mejor para su novia, y por supuesto, apoyarla.
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—¡Estuvo precioso!
—¡Bellísimo!
Se escucharon los escandalosos gritos de las chicas al compás de varios aplausos dados por los varones.
—¡Estás más que lista, Sakura! —felicitó igualmente Kakashi.
La patinadora que respiraba agitadamente y se encontraba enrojecida de las mejillas tanto por el esfuerzo como por los halagos, hizo una reverencia final y se acercó a ellos, en donde fue felicitada por la entusiasta Rin e Izumi que la envolvieron en un fuerte abrazo, para después seguirle con el abrazo de su muy estimado entrenador y finalmente con un abrazo de su querido Sasuke, el cual a pesar de estar en público la apretó contra él, demostrándole cuan orgulloso estaba y también algo más.
—Quiero estar contigo está noche… —le susurró al oído antes de separarse de ella.
Sakura al escucharlo enrojeció más de lo que ya estaba, pero aun así asintió discretamente, conociendo perfectamente a lo que se refería.
—Como dije Sakura, estás más que lista, ahora te toca descansar al menos en esta parte del patinaje, retomaremos nuevamente unos días después de tus exámenes finales y que pasen las fiestas, antes de que partamos a las olimpiadas. ¿está bien?
—Sí, entrenador Kakashi.
—Es cierto, en unos días harás tus exámenes finales. Mucha suerte. —deseó Izumi.
—No te rindas, estudia mucho. —motivó igualmente Rin.
Itachi y Obito, aunque no eran muy platicadores con la patinadora también le brindaron sus buenos deseos, y ya terminado el entrenamiento cada uno se retiró a su respectivo hogar. Sólo Sasuke se quedó esperando a que Sakura saliera de ducharse y cambiarse, pues lo que ambos querían eran llegar al departamento (de Sasuke) para continuar con algo que no era precisamente estudiar o el entrenamiento, algo que hacían moderadamente debido a sus actividades pero que, cuando encontraban la oportunidad, no la desaprovechaban.
—Listo, terminé. —anunció Sakura, saliendo del vestidor, vistiendo un suéter largo color blanco, acompañados por unos leggins de color negro, y botas del mismo color.
Sasuke que se había entretenido en su teléfono todo aquel tiempo, lo dejó de lado para acudir con su novia a la cual tomó de la mano para marcharse de ahí, sin embargo, acercándose a la salida un sonriente Naruto se interpuso en su camino.
—¿A dónde tan románticos tortolitos? —se burló
—Naruto…
—¿Qué haces aquí, Usuratonkachi?
El rubio se rascó el cabello, avergonzado.
—La verdad es que no tenía nada que hacer, así que vine para ver si podía patinar o hacer algo… por cierto, ¡Sakura-chan! Que hermosa rutina, te viste espectacular.
La aludida se sobresaltó.
—Oh… ¿la viste?
—Sí, y como dije… me pareció magnífica, no cabe duda de que ganarás.
La patinadora no supo cómo tomar ese halago, que en sí era sincero, pero que por otra parte afectaba a alguien más que no estaba presente, mientras que Sasuke frunció el entrecejo con molestia.
—Lo que viste hoy más vale que no se lo digas a nadie, Usuratonkachi, en especial a tu noviecita.
—¡Oye, tonto! Por ¿quién me tomas? Independientemente de que Hinata sea mi novia, eso no me hace un soplón o espía, yo respeto mucho esas cosas.
—Hmph…
—Tranquilos chicos —intercedió Sakura. —Y gracias, Naruto… haré mi mejor esfuerzo.
—Eh… sí, igualmente te apoyo, ¡a todas! Es decir, a Hinata, a Ino, a ti y hasta Tenten, Neji y el cejotas. Somos el equipo Konoha ¡sí! —exclamó sin mucho ánimo.
Sus amigos inmediatamente notaron que tenía algo.
—¿Estás bien, Naruto? —
El rubio resopló exhausto.
—Es que creo que me siento un poco solito, Sakura-chan. Hinata se la pasa entrenando y ahora que terminaron los entrenamientos de hockey no sé qué hacer, he tratado de ponerme al corriente con la escuela o patinar sobre ruedas, pero ah… —resopló de nuevo, luego levantó la mirada. —pero en fin… ¿ustedes qué? ¿qué van a hacer? ¿Qué les parece si los invito a comer ramen?
Sakura enrojeció frenéticamente, sintiendo como el ensombrecido Sasuke le apretó la mano, como si le dijera: "No".
—Eh… pues…
—No tenemos planes Dobe, pero Sakura está cansada. La iba a llevar a su casa.
—Bueno, pues pidamos de comer y vamos todos. Claro… si me invitas Sakura-chan. ¿sí? —pidió este añorante.
Sakura sudó en frío, sintiendo como Sasuke le seguía apretando la mano en intervalos como si quisiera darle un mensaje en una especie de código morse, pero tener a Naruto triste frente a ella era también difícil de ignorar. Además de que corría el riesgo de que su amigo se diera cuenta de sus otros planes si lo rechazaba. Eso sería aún más vergonzoso.
—AWW… pues… ah… creo que no hay problema si nos acompañas a cenar ¿no, Sasuke-kun? —rio nerviosa. —O también podemos ir a cenar por ahí.
Sasuke resopló rendido.
—Sí, pues ya que…
—¡Síííí! —celebró Naruto, dando un salto. —Los llevaré al lugar donde sirven el mejor ramen. ¡Ah! pero... ¿puedes comer eso Sakura-chan?
—eh… sí, claro un plato pequeño.
—Ay, igual que Hinata, me estresa que no puedan comer de lleno lo más rico del mundo. A veces no se me ocurre a donde puedo llevarla a comer porque tiene la dieta restringida.
La pareja pronto se dio cuenta que el motivo del malestar de su amigo era en sí la chica Hyuga de la cual no dejó de hablar en los próximos minutos, incluso en el puesto de ramen, en donde ni sorbiendo la sopa se callaba.
—Y luego… —sorbía. —Estaba…—sorbía. —Pensando…
—Ah, ya traga primero y luego hablas. —refunfuñó Sasuke irritado.
Naruto terminó de sorber la sopa.
—Ahhh… les decía, que estaba pensando en hacer algo especial para el cumpleaños de Hinata, pero si no puedo verla, entonces ¿cómo?
—¿en serio tan así están? ¿no se hablan ni por teléfono? —preguntó Sakura intrigada.,
—Sí, por teléfono sí, lo que alcanzamos, porque está tan agotada que se ha quedado dormida mientras hablamos.
—O mientras hablas. —opinó Sasuke. —¿seguro que hablan o sólo tú hablas?
—Tú cállate, tonto. Sakura-chan, de hecho, tenía una doble intención al ir a la pista, te estaba buscando.
—Eh… ¿Para qué?
Naruto se encogió de hombros.
—Sólo para saber si tú sabías algo.
—No más que tú, después de la boda de su entrenadora con el entrenador Asuma el pasado noviembre no la he visto. Ino, ella y yo tenemos un grupo de mensajes, pero últimamente nadie ha puesto nada, por lo mismo de que todas estamos entrenando.
—Mmm ya veo…
—Aunque…
Ambos varones rápidamente se volvieron a la patinadora que pareció reprimirse rápidamente.
—¿Aunque…? ¿qué ibas a decir Sakura-chan?
—Sakura… si ya empezaste, es mejor que lo digas. —dijo Sasuke intrigado.
—Shannaro… es solo una "teoría", por decir así… no me hagan mucho caso, bueno tú Naruto, es sólo algo que pensamos Ino y yo… sobre… lo que le está pasando… a… Hinata. —musitó precavidamente.
—¿qué?
—No sé, pero… da la impresión… de que… su padre… es el causante… Ino y yo pensamos, que tal vez la condicionó…
—¿condicionar?
—No sé, algo así como que no la deje verte o ver a sus amigos hasta que pasen las olimpiadas.
Naruto quedó boquiabierto.
—bueno, al menos eso es lo que Ino cree, en especial porque al parecer el entrenador Asuma también tuvo ciertos problemas con la entrenadora Kurenai debido a que esta no les prestó atención a algunas cosas de su boda por estar con Hinata.
—Oh…
—Pero es solo una teoría, no me hagas mucho caso… lo que pienso es que debes ir directamente con ella, así, sin pedir permiso, aunque se enoje su papá, no dejes que se entrometa el viejo aburrido ese.
Sasuke miró de reojo al ver la clase de consejos que su novia daba, suponía que a ella se le hacía fácil decir eso puesto que sus padres nunca le prestaron mucha atención, pero en el caso de Naruto lo veía algo difícil, en especial con lo tradicional y conservadora que era la familia Hyuga.
—Sí, eso es lo que haré.
El Uchiha resopló, y sonrió levemente, daba igual lo que pensara, igualmente Naruto haría lo que pensaba era lo correcto.
—Ay, muchas gracias, amigos… y no se preocupen… yo pago la cuenta… —dijo el feliz Naruto. —aunque Sakura-chan… casi ni comiste. —observó su plato.
—es que ya me llené. —rio esta nerviosa.
—Ah… pues deja me lo acabo yo. —tomó Naruto su plato. — todavía tengo hambre, pero si quieres algo más sólo pídelo, un helado, un café, chocolate… ¡lo que quieras!
—Ah… una barra de chocolate. —suspiró Sakura, imaginándose una barra enorme.
—¿Eh? ¿una barra?
—¿quieres que te compre? —preguntó Sasuke, viendo como su novia al parecer fantaseaba con cierta comida.
Entonces Sakura despertó de la ensoñación.
—¡Ah, no! Soñaba despierta, estoy bien así… recuerden… la dieta.,
—¡ah! dattebayo, es cierto… aunque uno en un día no te haría mal…o es lo que creo.
—No, debo soportar…
Entre conversaciones de comida, deportes y anécdotas del dueño del local, el trio de amigos siguió disfrutando de la velada, sin ser conscientes de que una persona entre las sombras las observaba y que al culmino de la cena, dejaron de lado al rubio para seguir espiando a la pareja que se retiró rumbo al departamento del Uchiha.
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Casa Hyuga.
Una cansada Hinata reposaba en su cama con su teléfono móvil cerca de ella, con un numero de contacto al cual dudaba llamar y que tampoco la había llamado.
—¿Para qué? Ha de pensar Naruto-kun… si me he quedado dormida en las últimas llamadas. —pensó angustiada.
En eso, la pantalla se iluminó y comenzó a vibrar y como si lo hubiera invocado vio que se trataba de su novio. Rápidamente tomó la llamada.
—Naruto-kun…
—sí, ¿qué pensabas? ¿Que ya no te iba a llamar? —cuestionó este con carisma.
La chica no respondió, sintiéndose apenada.
—Hinata, quiero verte…
—Ah… pero es que… Naruto-kun… los entrenamientos.
—Yo estoy hablando de ahora, estoy aquí afuera, en tu patio.
—¡eh! ¡¿cómo?!
—Me brinqué la barda… qué más da… nadie se dio cuenta, anda, voy acercándome a donde se ve la ventana de tu habitación.
La Hyuga se levantó rápidamente y corrió hacia la ventana, donde finalmente vio a su querido novio, el cual después de hacerle unas exageradas señas de mímica le dio a entender que iba a intentar subirse al tejado desde el otro extremo.
Entonces, esperó pacientemente y antes de que pudiera permitirse pensar que algo malo había pasado, vio que Naruto llegó a la altura de su habitación con su radiante sonrisa. Apresuradamente lo dejó pasar, con extremo cuidado y silencio.
—Naruto-kun… no… puedo creerlo. —expresó feliz.
—Es loco, pero ya no aguantaba el no verte y pensé, si no puedo verte de día, entonces que sea de noche. Durmamos juntos. —susurró.
La Hyuga enrojeció a más no poder.
—Oye… mal pensadilla, no pienses en cositas. —se burló Naruto picándole la mejilla.
—Ay, Naruto-kun. —enrojeció esta furiosa.
—A menos que tú quieras, sólo no hagas mucho ruido.
Y nuevamente la Hyuga se sintió como un helado que se derretía ante tanto encanto. Naruto sólo alcanzó a reír, le gustaba poner a su chica nerviosa, pero cuando el juego terminó, se limitó a solo acostarse en la cama junto con ella, para abrazarla, apapacharla, contarle lo que había hecho y por supuesto escuchar todo lo que ella tuviera que decir, hasta que finalmente ambos se quedaron dormidos, ambos ignorando que había una persona en el exterior, espiando la casa de los Hyuga.
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Pista de los Yamanaka, días después.
Unos resonantes tosidos resonaron en la solitaria pista donde entrenaba una jovencita o al menos eso intentaba, pues debido a la tos no podía patinar equilibradamente.
—Ino, sal de la pista… no estás bien, te lo dije —ordenó Asuma conforme la tos se hizo más escandalosa.
Minutos atrás el entrenador ya se había percatado de que su alumna no estaba bien; sin embargo, esta había insistido en que sí lo estaba y se adentró a la pista para comenzar con el último día de su entrenamiento.
La gruñona patinadora hizo una rabieta antes de volver decepcionada a la orilla de la pista donde fue recibida por sus preocupados entrenadores.
—Estás ardiendo en fiebre. —musitó Asuma al tocar la frente de su alumna la cual, enrojecida tanto por la pena como por la fiebre, volvió a gruñir enfurecida.
—No puedo enfermarme ahora, no puedo… tengo que seguir entrenando, las olimpiadas…
—Faltan aún muchos días para las olimpiadas, Ino, no te estreses eso puede provocar precisamente que tus defensas se bajen.
La rubia no pudo evitar derramar unas lagrimitas, pero al mismo tiempo asintió dándole la razón a su entrenador, pues en los últimos días, comenzó a resentir el peso de lo que conllevaba ser una elegida olímpica, más al ver todas las promocionales que ya había por doquier, y la competencia extranjera que se estaba haciendo notar en diferentes medios.
—Shikamaru… ¿la puedes llevar a su casa? Que el médico vaya y la atienda allá.
—claro que sí, anda Ino. El entrenamiento terminó, ahora a descansar y disfrutar de las fiestas.
La patinadora soltó una risita y aunque inconscientemente seguía negando con la cabeza se dejó guiar por su amigo, hasta que…
—¡Hola a todos! —resonó una chillante voz en la entrada de la pista.
Yamanaka y los entrenadores se volvieron hacia Shiho, la cual muy feliz se acercó a ellos llevando en su mano un regalo de Navidad.
—espero no interrumpir, Ino vine a dejarte esto y… ¿qué tienes? —preguntó angustiada al verla decaída.
—Sólo un poco de fiebre, pero ya me voy a descansar.
—Oh… ¿quieres que te acompañe? ¿Y Sai? ¿dónde está?
—No, no…. no te preocupes. —pidió Ino, sintiendo como si la cabeza le fuera a explotar. —Shikamaru me va a llevar, y Sai, él está en su trabajo, hoy fue la exposición de obras en la escuela de artes en donde trabaja.
—Ya veo…bueno, supongo que luego te verá, en fin, yo sólo venía darte este obsequio de Navidad. Espero te guste, hoy me iré a visitar a mi familia y tengo otros proyectos en camino por lo que ya no volveré a Konoha.
—Oh… ya veo, gracias. —tomó Ino el obsequio. —Lo siento, yo… no tengo nada para ti.
—Ay, no te preocupes por eso… bueno, ya no te demoro más, espero te recuperes pronto y te deseo lo mejor en las olimpiadas, amiga.
—Sí, gracias. —asintió, bajando levemente la cabeza, para posteriormente retirarse con el aprendiz de entrenador.
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Ya en casa y de que el médico familiar le recetara reposo, a Ino no le quedó de otra más que permanecer acostada en la cama, algo que no iba con ella pues estaba acostumbrada al movimiento constante.
Sin embargo, con todo el medicamento que se había tomado, pronto comenzó a sentir la pesadez en los ojos que se le hubieran cerrado de no ser porque su teléfono sonó en ese momento.
—Sai… —nombró adormilada.
—Sí… ¿cómo sigues? ¿Ya te atendió el médico?
—sí, aunque lo único que quisiera hacer es salir de la cama e ir a la pista a patinar.
—Sabes que no puedes, no ahora.
—Sí… es lo que dijo el médico, que sólo debo reposar y es lo que… —suspiró, sintiéndose más adormilada. —es lo que… estoy… pero… sí… pudiera…
—¿Ino?
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Del otro lado de la línea, Sai sólo alcanzó a percibir unos ligeros ronquidos, eso lo hizo sonreír, supuso que Ino se había rendido al poder de la medicina, por lo que colgó la llamada para volver a sus actividades, ya en la noche que el evento de arte se terminara, iba a ir a hacerle una visita.
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Horas más tarde…
Casa de los Sarutobi.
—Finalmente se terminó, es decir, terminamos los entrenamientos. —musitó una satisfecha Kurenai, ya en la cama lista para dormir.
—Sí, aunque en mi caso no fue precisamente la mejor manera de terminar. —recordó Asuma, quien en el baño se recortaba su barbilla.
—lo sé, aunque siendo Ino a quien entrenas no creo que tenga problemas para sobresalir en las olimpiadas.
—Lo mismo pasando con Hinata… quiero creer. —miró Asuma a su mujer.
La entrenadora resopló.
—Hice lo que Hiashi Hyuga quiso, pero aquí entre nosotros, lo que habíamos hecho Hinata y yo era mejor, pero el padre tuvo la última palabra.
—Mmm… no des nada por hecho. Tu trabajo sea como sea es hermoso, y esa niña es una muy buena patinadora también.
La mujer sonrió con el halago y sin más, palmeó el lado vacío de su cama, invitando a su esposo a ocuparla rápido.
El sonrojado Asuma al ver el movimiento, terminó rápidamente de asearse y con una sonrisita traviesa se acercó a la cama, cuando de repente su teléfono sonó ruidosamente.
—¿Quién será a esta hora?
—Ni idea. —levantó Asuma su teléfono viendo que el número era de su alumna. Rápidamente lo respondió. —¿Ino…?
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Recoger todo lo de la exposición de arte había demorado más de la cuenta, para cuando Sai tuvo oportunidad de ver el reloj vio que ya pasaban de las 8 de la noche, demasiado tarde para ir a visitar a su novia a la cual ya no le había hablado y tampoco se había comunicado, supuso porque seguía dormida; sin embargo, al cabo de terminar con sus labores pasadas las 9 de la noche, su teléfono vibró dentro de su bolsillo.
—Es Ino… ¿hola?
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Departamento de Sakura Haruno.
Apagando las luces de la habitación, un silencioso Sasuke cerraba la puerta de la habitación en donde su novia descansaba después de un abrumador día de exámenes finales.
Las pruebas habían empezado por la mañana y terminado hasta la tarde, por lo que al ir a recogerla fue notorio para el Uchiha que Sakura estaba más que agotada, así que al llegar al departamento se dedicaron sólo a descansar, comieron algo, estuvieron conversando sobre las cosas que le había tocado responder, vieron televisión, hasta que finalmente la patinadora se rindió al sueño pasadas las 10 de la noche.
Sasuke, regresaría a su propio departamento, pues, aunque a veces se quedaba a dormir ahí no le gustaba abusar de la confianza que Kakashi le tenía, el cual evidentemente se daba cuenta de que tan lejos ya había llegado la relación; así que no teniendo nada más que hacer, salió del departamento de su novia, topándose repentinamente con una persona.
—¡Mierda!
—Shh… ¿qué es esa manera de saludar?
—¿Qué es esa manera de estar parado enfrente del apartamento de mi novia? ¿eh Kakashi? —respingó el Uchiha, sintiendo como si el alma se le estuviera devolviendo al cuerpo, después de tremendo susto.
—El departamento de mi "hija adoptiva", te recuerdo…
—sí, sí…
—¿está?
—Obvio, es su departamento…
Kakashi rio.
—Me refiero a si ¿está disponible?
—está dormida, hoy fueron sus exámenes por si no te acuerdas.
—Mm… por supuesto. —respondió este algo, mostrándose inquieto.
—¿Por qué… preguntas?
—Algo pasó…
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Una durmiente Sakura, entre sueños sentía como si la estuvieran zarandeando de un lado a otro. Era molesto, pero aun así se negó a despertar; sin embargo, pronto el movimiento fue más fuerte, por lo que, adormilada, abrió a como pudo los ojos, pero sólo para apartar a aquel que no la dejaba dormir en paz.
—No, déjame…
—Sakura… vamos, despierta…—insistió Sasuke, moviéndola con sutileza.
—¿Qué? ¿qué pasa Sasuke-kun? —se quejó esta, despertando no del todo, hasta que vio que no sólo su novio estaba ahí en su habitación, también estaba Kakashi, verlo, la hizo despertar de golpe. —¿Entrenador? Sasuke-kun… ¿qué pasa?...
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Casa Hyuga.
Un cómodo Naruto y una sonriente Hinata, como solían acostumbrar en los últimos días se encontraban compartiendo cama, sin que nadie sospechara aun que el Uzumaki se colaba en la habitación de la jovencita para tener un tiempo a solas, sin que el padre de esta fastidiara.
—Ahora que finalizaron los entrenamientos, podemos estar más tiempo juntos ¿verdad?
—Sí, eso creo. —musitó la Hyuga insegura. —al menos estás fechas de fiestas lo estaremos.
—sí, por cierto, Hinata… pronto será tu cumpleaños, por más que lo pensé no se me ocurrió a donde puedo llevarte a celebrarlo, así que mejor dime tú, ¿a qué lugar te gustaría ir?
La Hyuga sonrió enternecida.
—No me importa el lugar, me conformo con que tú estés conmigo…
—Aww… gracias, aunque… ¡de verás! Pídeme lo que quieras…
—¿Pedir? Pero ¿qué podría…
En eso, el teléfono que reposaba en la mesita de la Hyuga vibró, haciendo que ambos muchachos se espantaran brevemente por el movimiento.
— ¿quién será a esta hora? —tomó la patinadora su teléfono, viendo que se trataba de un mensaje. —Es de Sakura-chan
—¿De Sakura-chan? —repitió Naruto intrigado, recibiendo en ese momento también un mensaje en su teléfono. —Eh… Es de Sasuke.
Sin perder más el tiempo la pareja abrió sus respectivos mensajes, los cuales al ser leídos dejó a ambos sin aliento.
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Estaba cerca la medianoche, cuando un auto se estacionó en el aparcamiento de un hospital. De este, salió una apresurada Sakura, siendo seguida de Sasuke y finalmente de Kakashi que fue con más tranquilidad, pero aun así mostrando preocupación.
Los tres ingresaron a la sala de espera en donde sólo había pocas personas esperando, entre estas estaba…
—Sakura… —lloró Ino al ver a su amiga, con la cual corrió para abrazarla con fuerza.
—Ino…—la recibió ella, sintiendo como el corazón se le quebraba al verla tan devastada. —Pero… ¿cómo? ¿qué…? Ino… ¿qué pasó?
—¡No lo sé! —gritó esta con la voz quebrada. —¡NO SÉ QUE PASÓ!
—Kurenai…—llamó Kakashi a otra de las personas que también esperaban, y el cual al ver a su colega también se echó a llorar.
—No sabemos cómo están, Kakashi…mi Asuma… y también Sai…
—Lo sé, tranquilízate, por favor, Kurenai…
—¡No puedo! —chilló la mujer, queriéndose desquitar con algo.
Kakashi sólo alcanzó a abrazarla, permitiéndole desquitarse con él si eso era lo que quería.
—¡Esto fue planeado! —exclamó un furioso y lloroso Shikamaru. —Pero ¡¿quién?! ¡maldita sea! ¡¿Quiénes fueron los desgraciados?!
—Tranquilo, esto no se va a quedar así…—gruñó Sasuke, no soportando aquella injusticia.
Asuma, el entrenador de la patinadora Ino Yamanaka, así como Sai, pareja de esta, habían sido atacados y brutalmente golpeados en un aparente atentado planificado. ¿Con qué motivo? No se sabía aun, pero si había algo claro es que con eso habían quebrantado el alma de una joven que estaba a poco de participar en las olimpiadas.
—Ino… por favor…—evitó Sakura llorar para no alterar más a su amiga.
—¡No puedo, no puedo…! ¡mi corazón!… ¡me duele…! no puedo… siento que… no puedo respirar…
—No, no, no tranquila… por favor…
Entonces Sakura sintió como su amiga comenzó a desfallecer en sus brazos, algo que alertó a los demás que rápidamente fueron a socorrerla.
—Ino, por favor….
Resiste.
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Continuará.
Espero que les haya gustado.
Nota: la melodía que Sakura patinó es "guardian" de Lindsey Stirling.
16 de junio de 2024
