.
.
Ice stars
Capítulo 28
Espíritu inquebrantable.
.
.
El tintineo de unas gotas cayendo lentamente en un recipiente resonaban en medio de una penumbra donde se encontraba una jovencita que era incapaz de ver, moverse o hablar. Solamente era consiente de aquel sonido que se escuchaba en la lejanía; sin embargo, poco a poco esta se volvió más cercana, tanto, que de un momento a otro pareció estallar en sus oídos, tan fuerte, que le devolvió el movimiento al cuerpo.
—Ino, por fin despertaste. —escuchó una voz familiar.
La confundida joven se volvió hacia donde provenía aquella voz, confirmando que en efecto era su amiga y rival la que le había hablado, notando que ambas se encontraban en una habitación que jamás había visto y la cual estaba solamente iluminada por una pequeña lámpara a un lado de la cama en donde se encontraba acostada.
—Sakura… ¿dónde estamos? —preguntó, sintiendo que tenía la garganta seca y por supuesto que no se podía mover del todo debido a que tenía una sonda conectada en el brazo.
—En el hospital, tú… te desmayaste, tenías mucha fiebre así que te internaron, tu mamá me preguntó si me podía quedar contigo en lo que resolvía unas cosas con tu papá y por supuesto le dije que sí. —contó, al mismo tiempo que tocaba su frente. —Creo que el medicamento hizo efecto, tu temperatura ya está normal…
—Mmm…ya… veo…
—¿Quieres un poco de agua?
Ino asintió lentamente.
Antes de hacer otro movimiento, Sakura acomodó un poco la cama de modo que esta quedará levemente inclinada, después le pasó algo de agua en un vaso a su amiga que sólo tuvo la fuerza para beber lo suficiente para quitarse lo reseco de la garganta.
—Trata de descansar, aun no amanece del todo, apenas serán las 5 de la mañana.
—Sakura… ¿Sai y el entrenador Asuma? —cuestionó directamente al notar un intento de evasiva.
La de cabello rosado sólo alcanzó a negar con sinceridad, pues ciertamente no tenía ni la menor idea del estado de salud de ambos varones.
Ino volvió a desmoronarse.
—Tranquila…— la tomó Sakura con cuidado de la mano.
—Es que sigo sin entender lo que pasó… ¿cómo es que…
—Bueno, es que…
Sakura dudó en hablar.
—¿Qué? ¿qué ibas a decir?... ¡habla!
—Está bien, pero Ino… trata de tranquilizarte, por favor…
—¡sólo habla!
—bueno… es que… todo parece indicar que fue alguna especie de trampa… donde utilizaron artimañas tecnológicas para hacerle creer al menos al entrenador Asuma que tú estabas en peligro.
—¡¿qué? ¿cómo?!
—Tranquila… mira, esto es sólo una teoría de Sasuke-kun y Shikamaru, pero de acuerdo con lo que contó la entrenadora Kurenai, el entrenador recibió una llamada tuya.
—Pero… ¡yo no le llamé!, estuve en cama todo el día, precisamente porque el entrenador me mandó a descansar.
Sakura se encogió de hombros.
—La entrenadora sólo dijo que el entrenador le comentó que iba a ayudarte con un asunto y salió apresurado de su casa.
Ino chilló, sin poder creer que aquello fuera posible.
—Y los chicos creen que probablemente usaron esa misma artimaña con Sai.
—Maldita sea. Tengo que ir a verlos… tengo que…
Con apresuro, la patinadora se reincorporó por completo en la cama y en un arrebatado ataque de ira trató de quitarse la sonda, sin embargo, Sakura la alcanzó a detener antes de que se lastimara, aunque esto ocasionó que comenzaran un forcejeo.
—¡No te quites eso!
—¡déjame en paz! ¡No te metas, idiota!
—Sé que duele, Ino, pero por favor… trata de tranquilizarte, todos estamos muy preocupados, pero con arrebatos no resolveremos ¡nada! ¡NO TE VAN A DEJAR VER A NINGUNO DE LOS DOS!
—¡Tú que sabes! ¡Déjame en paz, estúpida!
—¡entiende, idiota! Si haces un escandalo lo único que conseguirás es que te den un tranquilizante que te pondrá a dormir por dios sabe cuánto. ¡¿es lo que quieres?!
Resoplando y llena de dolor, la iracunda Ino, aflojó el agarre que tenía sobre el brazo de Sakura que protegía su otro brazo con la sonda, y tal como si se hubiera rendido, se echó en la cama dejando salir todo su sentir por medio de las lágrimas.
—¡Maldita sea! ¡Mierda!... perdóname, Sakura… no quise… —musitó con dolor.
—No te preocupes. —susurró esta, cobijándola de nuevo con la sábana.
—Me desespera no saber nada, me angustia esta espera… siento que por mi culpa… el entrenador y Sai… y no sólo ellos, también indirectamente la entrenadora Kurenai… ¿cómo está ella?
Sakura se entristeció y negó con la cabeza.
—Lamentablemente… también le pasó lo mismo que tú, sufrió un ataque de ansiedad.
—¿qué? pero… ¿cómo está?
—Tranquila… está estable, le dieron un tranquilizante. Naruto la está cuidando.
—¿Naruto?
—Sí. Vino porque estaba preocupado también y por supuesto en nombre de Hinata que… al parecer su padre no la dejó salir… ya ves cómo es ese hombre, pero me escribió algo, que esperaba que pronto todos se recuperaran, y no es difícil notar que también está muy angustiada.
Ino no mencionó nada, pero su imaginación vagamente voló a un escenario donde la angustiada chica de largos cabellos negros se encontraba rezando fervientemente a la luz de la luna; pensó que Hinata, era indirectamente otra víctima, pues con el ataque a su entrenador, desestabilizaron a la entrenadora de ella una persona a la que su amiga estaba vinculada y quería. No se le hizo justo.
—Maldita sea… —gruñó de nuevo con rencor. —Hubiera dado todo por haber sido yo el blanco directo de esos psicópatas o quien sea que planeó esto, en lugar de Sai, el entrenador y todos los demás afectados.
—No digas eso, no habría diferencia. —regañó Sakura. —El que te ataquen a ti, no habría resuelto nada.
—Claro que sí, sólo yo hubiera salido lastimada.
—Claro que no… porque el dolor que dices que ahora sientes en el corazón se transferiría a las personas que quieres.
—Pero al menos estarían a salvo.
—Pero destrozados.
—Sai y el entrenador son fuertes… de seguro soportarían más que yo.
—Por supuesto que no, no puedes saber lo que ellos sentirían, pero apuesto a que estarían igual o peor que tú.
—No sabes nada. Tú no los conoces como yo.
—No, pero te lo digo por experiencia y porque Sasuke-kun me lo dijo…—sonrió Sakura forzadamente, mostrando cierta tristeza.
Ino, viendo aquella expresión, de alguna manera lo comprendió.
—Dios… lo siento, Sakura. —musitó rápidamente. —Yo con mis estupideces, cuando tu precisamente fuiste víctima de otro psicópata…
—Descuida, es comprensible.
—Sobre lo que dijiste de Sasuke… ¿qué te dijo él?
La patinadora, antes de responder, se sentó en el banquito que estaba disponible para las visitas. Suspiró.
—Me contó sobre todo lo que sintió cuando vio aquella noticia: el shock, el dolor, la ira, la tristeza, el remordimiento y más cosas que lo dominaron por sólo pensar que me había pasado algo, me dijo… que esperaba nunca volver a sentir eso, porque… fue… insoportablemente doloroso, como supongo te pasa a ti…
Ino asintió, soltando más lágrimas.
—Ten fe, Ino… van a estar bien, tienen que…
—¡Eso es lo que yo también espero! —dijo la patinadora con dolor y zozobra. —Porque si no… yo no sé…
—Por cierto, Ino… ¿cómo se conocieron Sai y tú? —interrumpió Sakura cambiando el tema. —Siempre tuve curiosidad, pero me daba pena preguntar, no quería que pensaras que era una chismosa.
La rubia, dando un sobresalto dejó de llorar, y de inmediato una sonrisita melancólica se le formó en el rostro, con tan sólo recordar aquel momento, pero también algo más que la hizo sonreír más picaronamente.
—Fue después de salir con tu novio… —contó con burla, a la vez que las lagrimitas salían de sus ojos.
Sakura refunfuñó sonrojada.
—Ush… tú…
—Tranquila… —imitó Ino con una risita al ver su expresión. — para tu información, esa cita con Sasuke fue un asco, pero… al final… creo que gracias a eso fue que conocí a Sai.
—Ah… ¿sí? ¿por qué?
—verás… lo que pasó fue que…
.
.
.
En otro cuarto de hospital, un adormilado rubio trataba de mantenerse despierto mientras vigilaba a la durmiente entrenadora Kurenai, y estaba a punto de cabecear de nuevo cuando en eso, su teléfono vibró en su bolsillo lo que lo hizo levantarse de un sobresalto.
Era un mensaje de su novia.
"¿cómo sigue todo allá?"
—"La entrenadora duerme e Ino también, del entrenador y Sai no hay noticias" —escribió. —"Hinata, duerme tú también… son las 5 de la mañana, no deberías estar despierta"
La notificación de enviado apareció y posteriormente la de leído. Respuesta, ninguna.
Naruto resopló con cansancio, pensando que probablemente Hinata se había tomado a mal su "sugerencia". Sabía que estaba angustiada, y aunque le hubiera gustado contar con su compañía sabía que no había nada qué hacer lamentablemente tal como lo había dicho el "papá suegro".
.
.
Horas atrás…
En cuanto recibieron los mensajes de parte de sus amigos, tanto Naruto como Hinata no dudaron en levantarse de la cama para alistarse, Naruto tomando sus respectivos pantalones y chaqueta y Hinata cambiándose el pijama con unas prendas más apropiadas para salir.
Una vez listos, corrieron escaleras abajo, topándose de frente a un espantado Neji que por supuesto notó que esos dos estaban juntos a altas horas de la noche. ¿en dónde? Ya se lo estaba imaginando.
—Neji-ni. —pronunció Hinata precavidamente.
—Me imagino que a ustedes también les avisaron.
Mostró este su teléfono en donde su entrenador lo advertía sobre los recientes sucesos ocurridos con el entrenador Asuma y el novio de Yamanaka.
—Sí, tenemos que ir al hospital de inmediato. —respondió Naruto preocupado.
—¡¿Qué es ese escandalo?!
Se escuchó de repente por detrás del grupito y tanto Hinata como Naruto sintieron como se les helaba la sangre conforme el patriarca de los Hyuga se acercaba.
—Hinata… ¿qué significa esto? ¿Qué está haciendo Naruto aquí a estas horas de la noche?
—Vino a traer un mensaje. —intervino Neji, haciéndola nuevamente de su cuartada.
—¿A esta hora? No escuché que tocara el timbre.
Naruto tragó saliva, sintiendo que el patriarca descubriría que se colaba a la habitación de su hija para dormir con ella.
—Ush… porque me mandó un mensaje por teléfono, yo le abrí la puerta, precisamente para que no hiciera un escandalo con el timbre.
El viejo Hyuga miró con sospecha al rubio, que notó estaba tenso.
—¿eso es cierto?
—Ehm… sí, señor. —contestó con titubeo.
—¿Y qué es eso tan urgente que tenías que decir que no podías esperar a que amaneciera?
Fue entonces que Naruto se sacudió, recordando lo que había pasado y siguiendo con la cuartada de Neji, le informó al patriarca lo que había sucedido con los conocidos de la patinadora Yamanaka.
—Queremos ir al hospital, quisiera estar con la entrenadora Kurenai y con Ino. —suplicó Hinata cuando su novio terminó de explicar lo ocurrido.
—¡Por supuesto que no!
—Pero papá…
—Hinata, ¿qué no acabas de escuchar? Acaban de atacar al entrenador de esa muchacha y a su novio, ¿para qué quieres salir a exponerte? No se sabe aun si eso que ocurrió fue planeado.
—Pero… yo sólo…
—No tienes nada que hacer allá, no eres médico… sólo serás un estorbo, esto va para los tres. —señaló a los jóvenes. —No se expongan y mejor vuelvan a la cama, Naruto… tú vete a tu casa.
—Papá, por favor… es la entrenadora Kurenai e Ino
—¿Y…? Kurenai es sólo tu entrenadora, no es tu familiar… y la otra muchacha…
—¡Señor, por favor! —intervino Naruto.
—Muchacho, si es todo lo que viniste a decir, te pido que te retires, no son horas para que visites a Hinata… y para la otra lo que quieras decirle, díselo a horas decentes del día. No me hagas perder la confianza que tengo en ti.
Naruto iba a replicar, pero una mano sobre su hombro lo detuvo.
—Lo tiene claro, tío… —respondió Neji con seriedad. —lo escoltaré a la salida, por mi parte iré al hospital, sólo para saber cómo está la situación.
El viejo Hyuga resopló.
—Haz lo que quieras, pero ten cuidado.
—Claro, vamos Naruto… acompáñame.
El molesto rubio bufó, pero asintió rendido, sabía que no había manera de contradecir al mayor y lo que menos quería es que por su causa Hinata tuviera problemas.
—Una disculpa, señor. Me retiro. —dijo inclinándose levemente. —Hinata, no te preocupes, yo estaré al pendiente de la entrenadora y de Ino. —prometió alzando ambos pulgares y con una gran sonrisa.
Hinata sonrió con tristeza e imitó el gesto, no quedándole de otra más que ver como su amado se retiraba con su querido primo.
.
.
—Mm… ¿Naruto?
El muchacho despertó, dando un sobresalto.
—Entrenadora Kurenai… —musitó aliviado de ver a la mujer despierta.
—¿Qué… qué estás haciendo aquí?
—¿Pues qué más? —respondió este con simpatía. —La estoy cuidando, en nombre de Hinata.
—¿Hinata? ¿está aquí?
—No, su padre no la dejó venir, pero Neji y yo vinimos. Él está afuera junto con el entrenador Kakashi, Shikamaru y Sasuke.
—Mmph… ya veo… ¿e Ino? ¿cómo está…?
—No sabría decirle, pero Sakura-chan ahora está con ella, y bueno… de su esposo y Sai… tampoco sabemos… nada…aún. —musitó precavidamente.
La entrenadora al escuchar aquella noticia reprimió su sentir, así como un doloroso nudo que tenía en la garganta.
—Entiendo…yo… te agradezco… Naruto y por supuesto a Neji y a Hinata.
—No hay de que. ¿Sabe? Hinata está muy preocupada por usted.
Kurenai, se reincorporó con dificultad de la cama.
—Y supongo que al padre eso no le gustó.
—Ah… pues… ya ve como es ese señor. —respondió el muchacho, pasándole un poco de agua.
—Naruto… ¿podría sincerarme en algo contigo?
—Eh… sí… adelante.
—No creo que Hinata vaya a ganar las olimpiadas.
El Uzumaki se sobresaltó.
—¿Por qué…?
—Está reprimida, Hiashi la tiene así, y aunque he intervenido haciéndole ver lo que es mejor para Hinata, el hombre ese no escucha a nadie y Hinata tampoco se atreve a contradecirlo.
—Pero…—Naruto se sentó. —¿Tan malas son las rutinas?
—No es que sean malas, pero no son innovadoras, son demasiado "clásicas" y, a mi perspectiva, no tienen ese factor que las haría más llamativas.
—¿Qué es…?
—Pasión… lo que siempre le he dicho a Hinata que muestre en las competencias. Con lo que su padre aprobó, tal vez logre un buen lugar, no lo voy a negar, pero pasará sin pena ni gloria, como una patinadora más del montón. Yo no quería eso para ella.
—¿Y qué se podría hacer?
—¿A estas alturas? —se encogió de hombros. —No tengo idea y ahora con lo que pasó…—dijo con la voz entrecortada. —Me gustaría decir que haré todo lo posible por estar con ella, pero…
—Tranquila, entrenadora… creo que no es momento de pensar en esto ahora.
La mujer se limpió las lágrimas.
—Creo que tienes razón, ¿me ayudarías? Quisiera levantarme…
—Claro…—se apresuró el rubio a asistirla.
.
.
Mientras tanto, en otra habitación, unas disimuladas risitas trataban de no resonar tan fuertemente con las anécdotas que dos chicas contaban.
Ino, aunque aún seguía triste, se mostró un poco más relajada y todo gracias a que Sakura de alguna manera había logrado distraerla al hacerla contar algunas cosas con su novio o con el entrenador, incluyendo aquella parte en que Sai le descubrió los preservativos y lo que posteriormente ocurrió.
—Shannaro… Sai debe pensar que soy una pervertida.
—Que va… no te toma en cuenta, así que no te preocupes.
Sakura refunfuñó, aunque luego rio.
—Lo entiendo, pasa lo mismo con Sasuke-kun, dice que no le importa otra más que yo.
—Ja… presumida, ya cásate con él, ya viven y hacen de todo juntos ¿por qué no lo legalizan?
—Ush… tú…—gruñó Sakura de nuevo completamente sonrojada.
—¿Qué? Sería lindo ¿no? Una boda, así como la entrenadora Kurenai y el entrenador Asuma. —recordó Ino nostálgica.
—Sí, lástima que no consiguiéramos el ramo, esas amigas de la entrenadora eran unas salvajes, casi aplastan a la pobre de Hinata.
—Sí, lo recuerdo —
Rio Ino al recordar como Hinata, Tenten, Sakura y ella se habían colocado en primera fila para atrapar el famoso ramo, sin embargo, cuando la entrenadora lo lanzó las invitadas y "damas" que estaban detrás de ellas se abalanzaron contra ellas como una peligrosa avalancha humana, apartándolas en un santiamén a excepción de la Hyuga que quedó en medio de la tremenda disputa que se armó por el ramo de flores.
—Aunque ¿sabes? Más que la boda, me gustó cómo el entrenador le propuso matrimonio… ¿lo recuerdas? —dijo Sakura ensoñada.
—Ay, sí… nadie se lo había esperado, estábamos ensayando para la obra y de repente… ¡Ush! No puedo creer que Shikamaru y Chouji no me hubieran incluido en los planes.
La mente de Ino voló a aquellos recuerdos.
.
.
—Por favor, Hinata, Sasuke en esta parte ambos deben de hacer esto…—instruyó Kurenai haciendo el movimiento. —Y lo que hacen es esto…
—Hmph… ya me cansé de esto… ¿Por qué mejor no se…?
—¿Por qué no les muestras con el ejemplo, cariño?
El grupito de patinadores se sobresaltó ante la interrupción de un muy sonriente entrenador Asuma.
—Hinata, Sasuke… ¿nos permitirían? Vamos a enseñarles como es que debe verse una pareja enamorada. ¿sí?
Sasuke se asqueó con la descripción, mientras que Hinata extrañada sólo vio las nada disimuladas señas que el entrenador les hizo para que se apartaran, mientras que Kurenai, igualmente confundida no tenía idea de lo que pretendía su novio, pero si eso iba a servir para instruir a los chicos, cooperaría.
Entonces, de la nada, la canción "We found love" comenzó a reproducirse a todo volumen, para confusión de Kurenai que, evidentemente sabía que esa canción no era la que correspondía al príncipe y princesa, así como para los que estaban ensayando en la pista que tampoco comprendieron lo que pasaba y menos cuando un muy tranquilo Shikamaru les pidió a todos que despejaran el espacio.
—¿Saben qué está pasando? —preguntó Sakura, reuniéndose con Ino y Hinata, las cuales mantuvieron su mirada en la pareja de entrenadores que comenzaron a danzar en medio de la pista.
—Según nos querían mostrar algo…—respondió Hinata, atenta al baile.
—Pero… la entrenadora parece confundida. —notó Ino.
Entonces las luces de la pista (manejadas por Chouji) comenzaron a destellar por alrededor de la pareja que patinaba, creando un ambiente que a ojos de las chicas comenzó a lucir esplendoroso y por supuesto "súper romántico", en especial cuando el entrenador comenzó con un solo en el que por fin se pudo comprender lo que pretendía.
—¡Ay, no puede ser, no puede ser! —exclamó una emocionada Sakura, aguatándose las ganas de gritar y de llorar.
—¡Lo va a hacer! ¡Lo va a hacer! —brincoteó Ino, igualmente emocionada.
Mientras que Hinata, con una sonrisita plasmada en su rostro, gritaba por dentro mientras que las lagrimitas ya salían de sus ojos al ver como su entrenadora parecía también darse cuenta a donde iba todo ese baile.
En tanto los chicos, no tenían ni la menor idea de lo que pasaba, hasta que finalmente lo comprendieron, cuando el entrenador se arrodilló frente a la entrenadora con una cajita en mano.
Las adolescentes estaban conteniéndose la emoción, pero finalmente gritaron a todo volumen y lloraron a no más poder cuando vieron que Kurenai, totalmente conmovida y llena de lágrimas, le dio el "sí" a Asuma.
"Quiero que me propongan matrimonio así a mí también."
Comenzaron a comentar todas, haciendo que más de un varón se sobresaltara sonrojado con tremenda idea.
.
.
—Pero con los novios que tenemos dudo que vaya a ser así… y eso sí… seguimos juntos…
—¿Hmm, dijiste algo Ino?
La rubia, despertando de sus pensamientos, se vio nuevamente en la habitación del hospital junto con Sakura.
—Lo siento, estaba divagando…
—Je, no te preocupes, hemos estado hablando como cotorras… ya pronto serán las 7 de la mañana. —observó Haruno el reloj de su teléfono.
Ino tragó saliva, comenzando a sentir nuevamente ansiedad en su cuerpo en forma de un molesto hormigueo que le recorría de los pies a la cabeza.
—Ya deben de tener información… —las lágrimas inevitablemente salieron de sus ojos.
Sakura al verla así, no pudo evitar sentir tristeza.
—¿Quieres ir a ver? Vamos… te ayudo a levantarte para que no te lastimes.
Al escuchar esas palabras el corazón de Ino saltó con una emoción mezclada tanto de tristeza como de felicidad y no dudó en asentir una y otra vez, para posteriormente ser ayudada por su amiga, que con toda la paciencia digna de una futura médico la apoyó para salir de la habitación.
No obstante, pese al positivismo de las dos por encontrarse con buenas noticias, todo pareció ser en vano cuando finalmente los doctores les confirmaron que tanto el entrenador como el pintor habían entrado en un estado de coma debido a las contusiones que tenían ambos en la cabeza, aludiendo que su pronóstico aún era desconocido. Todo dependería de cómo sus cuerpos evolucionaran con el paso de los días.
.
.
.
—Anda… no has dormido tú tampoco nada. Kakashi ya nos dirá si hay más novedades.
Dijo un serio Sasuke, acompañando a una apesadumbrada y agotada Sakura hasta el auto.
—Sí…—musitó esta, dejando notar la tristeza que se cargaba.
—No hay nada más que podamos hacer, Sakura…—comentó él, abriendo la puerta del auto. — así que no te…
Sin embargo, un inesperado abrazo por la espalda dejó al Uchiha sin palabras.
—Sasuke-kun…—chilló Sakura, apoyando la cabeza en su espalda.
El muchacho no pronunció nada y sólo dejó que se desahogara.
—Me tuve… que contener por Ino… pero… esto es demasiado doloroso…
Sasuke asintió, colocando su mano sobre la de su novia.
—Si así me siento yo… lo que ella debe sentir…no… son unos desgraciados ¡los que hicieron esto! No es justo… y a tan pocos días de ir a las olimpiadas… de seguro son esos desgraciados que buscan perjudicar a los deportistas como el maldito de Danzou.
—Tal vez, pero trata de confiar que todo estará bien… tu amiga, su novio y su entrenador estarán bien.
Sakura asintió con dolor, queriendo creer fervientemente en eso, por el bien de todos.
—Si algo así te pasara…—chilló, apretándolo con más fuerza. —Sasuke-kun… yo no sé que haría… te amo tanto que duele de sólo pensarlo.
—Nada me pasará… no pienses eso.
Liberándose un poco de su agarre, Sasuke se giró para consolar a su novia apropiadamente, en tanto Sakura no pudo hacer más que aferrarse a él, tan fuerte que incluso cuando llegaron a su departamento la única manera en que pudo dormir fue abrazando a su novio con todas sus fuerzas, protectoramente.
.
.
Los días pasaron, y aquellas festividades que se suponían debieron festejarse con risas y alegría quedaron opacadas por la incertidumbre y melancolía de aquellos que tenían a sus seres queridos postrados en una cama y también por la sombra de las presiones que crecían día con día para aquellos que habían sido elegidos para participar en las olimpiadas.
"Ino no está bien, a estas alturas no creo que pueda ganar las olimpiadas, tiene demasiado herido el espíritu, lo mismo pasando con Hinata, debido a la evidente ausencia de su entrenadora; por lo que Sakura tiene todas las de ganar, no le ha pasado nada, tiene todo lo que necesita con los Uchiha, está más que lista, y para colmo al parecer con una demostración de cuádruples."
Había escuchado Ino decir a Shikamaru mientras hablaba con su padre, y en parte, tenía razón, no se sentía en equilibrio consigo misma, ni siquiera con los ánimos para patinar.
¿Y si simplemente se rendía? Pensó para sí misma, colocando su mano con mucho cuidado encima de la de su durmiente amado, rememorando nuevamente con dolor que al o a los atacantes no les había bastado con haberlo golpeado en la cabeza también le habían fracturado el brazo con el que precisamente pintaba.
—Perdóname Sai, quisiera que un propósito de año nuevo fuera el dejar de llorar y más bien tener esperanza, pero… —lloró, viendo en el reloj de pared que quedaba menos de una hora para el nuevo año.
—Mmm…
Se escuchó un quejido.
Pensando que el dolor la había hecho alucinar con aquel quejido; Ino se volvió rápidamente a su novio, viendo algo que la dejó completamente impactada.
—Sai… —chilló, viendo como su novio fruncía el rostro, intentando despertar de su letargo.
Movimiento que repitió por unos segundos más, hasta que finalmente pasó; el pálido muchacho pudo abrir sus ojos, dando un par de parpadeos con cansancio y confusión; sin embargo cuando notó a quien lo acompañaba no tardó en esbozar su sonrisita extraña y dijo:
—Hola… belleza…
—¡Sai, estás aquí…! —gritó Ino llena de lágrimas, abrazándose fuertemente a él.
.
.
.
Los días posteriores al ataque del entrenador y pintor, se volvieron ciertamente estresantes para Hinata que, evidentemente, se vio afectada por la ausencia de su entrenadora con la que empatizaba al 100% y trataba de serle lo menos problemática posible cuando acudía a supervisarla, aunque fuera por una hora.
Su padre por supuesto, estaba en totalmente en desacuerdo con el "descuido"; más no lo decía en voz alta para no ser juzgado como poco empático, pero aun así no perdía el tiempo para hacerle saber su descontento y recalcarle lo mucho que debía seguir entrenando o si no, no ganaría y su sueño nunca se cumpliría.
La única forma en que el patriarca se tranquilizó y dejó de hablar con el pasar de los días, fue cuando Neji tomó las riendas momentáneamente del entrenamiento y también lo dio por concluido en la víspera del año nuevo.
Fue entonces que Hinata se dio un respiro, tanto del entrenamiento como del estrés que comenzó a sentir conforme se acercaban las olimpiadas las cuales no pensó que le fueran a provocar tantos estragos que ni el ejercicio o siquiera estar con Naruto podían calmar, y que empeoró cuando comenzó a escuchar ciertos murmureos sobre que sus rutinas eran "aburridas" y nada innovadoras, y que perdería por causa de ello.
—pero ¿qué más quieren que haga? No puedo complacer a todo el mundo. —Lloró en la soledad de su habitación.
.
.
Días después al despertar de Sai, y que este se encontrara más estable, finalmente pudo relatar lo que le había pasado, inicialmente a las autoridades, en donde se inmiscuyó un Uchiha y después a los Yamanaka y allegados.
De acuerdo con lo que alcanzaba a recordar, Sai reveló que había recibido una llamada aparentemente de Ino, ya que el número era el mismo, de la cual alguien habló con el mismo tono de voz que ella, pidiendo auxilio, aludiendo que había salido de casa y que un desconocido la estaba siguiendo.
Por el historial de acosadores y por supuesto la manera en que esa persona habló no hizo dudar al pintor en ir a recogerla a donde supuestamente le había dicho que estaba.
—Me dijo que estaba escondida en un almacén de un local del área comercial, pero al llegar al sitio, no era como tal un almacén, sino un sitio de construcción, apenas llegando, me encontré con el entrenador Asuma y me dijo que Ino también lo había llamado, que porque su padre no le había contestado.
—Malditos. —bramó Inoichi, mientras que Kurenai sintió que el corazón se le encogía, lo mismo pasando con Ino que angustiada se limitó a acariciar el cabello de su novio.
—Entramos al lugar, y marcamos a su teléfono, pero no obtuvimos respuesta y cuando nos dispusimos a separarnos para buscarla… de repente…
El pintor esbozó una mueca de dolor, como si estuviera reviviendo el trancazo que le dieron en la cabeza.
—Tranquilo…—musitó Ino, sin dejar de acariciarlo.
—No sé, creo que me golpearon con una pala… luego de ahí fueron más golpes, traté de defenderme, y muy apenas alcancé a ver al entrenador que también fue acorralado.
—¿Entonces fueron más de dos personas? —preguntó Shikamaru.
—No sabría decirte con exactitud, pero al menos conmigo, sentí que fue sólo una persona y que estaba ensañada conmigo.
—¿Por qué lo dices?
—Se enfocó primeramente en mi brazo y no paró hasta que… —tocó con dolor el yeso que ahora cubría su brazo. —Después le siguieron los golpes en la cabeza, yo hice lo posible por defenderme, pero ese trancazo inicial ya no me permitió coordinar.
—¿Lograste ver su cara, muchacho? ¿La cara de alguien? — preguntó Inoichi.
—No, todo estaba muy oscuro y vestían de negro. Lo siento.
—No, no te preocupes Sai… —lloró Ino. —lo importante es que estás bien y pronto te vas a recuperar… ¿sí? Sólo tienes que descansar…
—Yo… les pido permiso. —se escuchó decir a Kurenai.
Para cuando los Yamanaka, Shikamaru y Sai se volvieron hacia ella, vieron que la entrenadora ya se había retirado, probablemente con el corazón roto.
—¿Aun no hay noticias del entrenador? —preguntó el pintor preocupado.
Ino negó con tristeza.
—Mierda… y… ¿Qué pasará con las olimpiadas? quedan pocos días para que empiecen ¿no?
—Sí, pero… no sé qué pasará, ni sé que voy a hacer... —lloró su novia, recostándose suavemente en él.
Mientras que Inoichi y Shikamaru vieron con total preocupación el estado mental de Ino. Al igual que Kurenai, también tenía el corazón roto.
.
.
Días después…
—Otro día en el hospital, otro día de espera— pensó una entristecida Ino, viendo en su teléfono que aquella fecha tan importante para ella estaba a tan sólo 3 días, y para nada era como había creído que sería.
A su lado, una desgastada Kurenai estaba igual o en peor estado que ella, recientemente había colgado una llamada con Hiashi Hyuga de la cual solo alcanzó a escuchar reclamos.
El tiempo se acababa y tanto la entrenadora como la patinadora no se encontraban de ánimos como para hacer otra cosa que no fuera esperar por que su ser querido despertara.
—¿Y si no lo hacía? —pensó la patinadora, sintiendo como se le estrujaba el corazón de tan sólo pensarlo.
No se veía yendo a la competencia ni mucho menos patinando sin su entrenador, aquel hombre que la tuvo bajo su tutela desde que era una pequeña y le enseñó todo lo que sabía, y tampoco hacerlo sin Sai, el cual sólo se limitó a decirle que tenía que ir sí o sí a las olimpiadas, porque era su sueño, que tenía que hacerlo, aunque fuera sin él y su entrenador. Algo que ella descartó por completo.
—"No quiero, quiero que ambos me acompañen… y también por la entrenadora." —pensó, viendo a la silenciosa mujer que estaba a su lado.
—¿Familiares de Asuma Sarutobi? —llamó un doctor.
Ino se sobresaltó e inmediato comenzó a presentir algo, aunque eso siempre le pasaba cuando el médico aparecía para dar información sobre el avance del entrenador.
Kurenai, mientras tanto, sólo se levantó y le pidió aguardar en lo que ella hablaba con el doctor.
La patinadora entonces observó su interacción, viendo que el médico le decía algo a la entrenadora y esta de repente se desplomó, casi cayendo de no ser porque el hombre alcanzó a tomarla en brazos.
—No, no, no, no… por favor, no…—comenzó a llorar Ino al pensar en lo peor.
.
.
Departamento de Sakura Haruno,
—Dos días para las olimpiadas— pensó una inquieta Sakura, tratando de hacer memoria de las cosas que debía llevar en sus maletas, las cuales ya estaban situadas cerca de la entrada del departamento.
—¿Por qué tan ansiosa? —cuestionó Sasuke, viendo como golpeteaba un lápiz contra la mesa, así como la libreta de apuntes que tenía un montón de garabatos.
—creo que estoy empezando a sentir los nervios, se me revuelve el estómago de tan sólo pensar que queda poco tiempo.
—Entiendo, relájate… tengo algo que decirte.
—¿eh? ¿qué?
—Algo sobre el caso de tu "amiguita".
—¿Ino? ¿hay algo… nuevo?
—Pasó algo el día de ayer…
.
.
Casa Hyuga.
En medio del jardín, una llorosa Hinata al teléfono asentía una y otra vez debido a las hermosas palabras que estaba escuchando.
—Muchas gracias por tu paciencia, Hinata, prometo no te defraudaré, te acompañaré y apoyaré en lo que sea, eres una chica excepcional, la más gentil de todas, nunca olvides lo mucho que vales…
—Muchas gracias, entrenadora… será un placer que me acompañe a pesar de las circunstancias.
—No hay de que. Nos vemos entonces el domingo en el aeropuerto, tu padre ya lo sabe, pero de igual manera quise hablarte para informarte y decirte todo lo que pienso, no olvides nada, ni tus patines. —bromeó la mujer.
—Claro que no. —rio la Hyuga. —Nos vemos, y en serio… me siento muy feliz de que el entrenador se encuentre bien.
—Igual yo, estoy realmente feliz… ¡oh! te dejo… el médico me está buscando.
—Sí. Adiós, entrenadora.
Colgando el teléfono, la inmensamente feliz Hyuga dio vueltas en el jardín de su casa.
Después de tanto dolor, por fin había una buena noticia, el entrenador Asuma había despertado y al parecer se recuperaría al 100%, y no sólo eso, este mismo le había pedido a su esposa que no descuidara su trabajo y por supuesto que la acompañara a las olimpiadas, algo que agradecía infinitamente, pues por un momento pensó que no tendría a nadie a su lado durante la competencia, ya que Naruto llegaría el día en que se realizaría la competencia del programa corto, y aun no contaba con el acceso VIP, y su padre, se negó a estar en la parte del staff, y más bien optó por un lugar cómodo en el área de las gradas.
Y pensando justamente en su padre, rápidamente fue a buscarlo para planificar el viaje que harían pues con tanto problema, no les había dado la oportunidad de hablar sobre ello, así que corrió rápidamente hacia el comedor donde creyó se encontraba, sin embargo, antes de que pudiera abrir la puerta escuchó algo.
.
.
—Como si realmente hiciera falta a estas alturas…
—Papá… no seas insensible, su esposo estaba en coma… fue horrible lo que le pasó. —comentó Hanabi con cuidado.
—De igual manera no debió descuidar a Hinata, ni que estando en el hospital lo hubiera despertado más rápido, por su causa tuvimos que suspender los entrenamientos que se habían planificado.
—Papá… creo que mi hermana está más que lista. A estas alturas los entrenamientos ya sobraban.
—Pues a mí no me termina de convencer, menos con lo que pasó, pero ¿qué puedo hacer? Sólo esperar lo mejor, he esperado por mucho este momento, solamente espero que tu hermana no lo arruine.
—¿Es tu sueño o el de ella?
—Calla, niña… y mejor tráeme más té.
.
.
La desolada Hinata solamente alcanzó a escuchar como su hermanita rezongaba y antes de que se dieran cuenta de que había escuchado aquella conversación, se alejó.
Toda la felicidad que previamente había sentido se había esfumado en un santiamén y fue reemplazado por una dolorosa sensación de frustración, frustración al saber que no importaba cuanto se esmerara, que tan buena fuera en el patinaje, para su padre era como si no valiera nada.
Comenzó a sentir que se asfixiaba en esa casa, necesitaba salir, así que llamó a la única persona que pensó podía ayudarla en ese momento.
—¡Ah! Hinata… ya decía yo que no tardabas en llamarme… que buena noticia la del entrenador Asuma ¿no?
—Naruto-kun…—pronunció esta con la voz entrecortada.
—¿eh? Hinata… ¿qué tienes?
—¿Puedes venir por mí? —pidió llorando. —No quiero estar aquí…
Del otro lado, Naruto no preguntó más, sólo le pidió que se tranquilizara, prometiéndole que estaría con ella en menos de lo que cantaba un gallo.
.
.
Mientras tanto, en un cuarto de hospital…
—Entrenador Asuma, realmente lo siento. —rogó la llorosa Ino una vez más, inclinándose ante él sin soltar su mano.
Mientras que el entrenador, sólo pudo ver con tristeza como otro de sus patitos lloraba por su causa.
—Descuida, Ino… no fue tu culpa…
—Claro que sí, si no hubiera ido a ese lugar… si hubiera ignorado esa llamada…
—¿Y dejarte? Ya te dije que te considero como una hija... cuando escuché tu voz en esa llamada… no me dio tiempo de pensar en algo más que en tu seguridad… eres… uno de mis patitos… papá pato se asustó…
—No fue justo.
—No, pero… preferible a que te hubiera… pasado algo a ti. —dijo este con cansancio. —Ino…
—¿sí?
—Ya deja de llorar… no me voy a morir. —dijo el hombre con simpatía. —quiero que limpies tu carita… y te prepares para ir a las olimpiadas…
—¿sin usted? —musitó esta dolida.
—Sí, Shikamaru te acompañará… el muchacho está listo, y tú también… Ino… no es momento de rendirse… ni dejarse… tanto por los tipos que hicieron esto, así como de tus rivales… especialmente Sakura… no te dejes derrotar por ella…
—entrenador…
—Demuéstrale quien eres… realmente… como lo ha dicho tu novio… si alguien se debe de rendir que sea ella…así que ve, ve a esas olimpiadas y gana, es por lo que hemos trabajado tanto… con lo que has soñado…. yo… te veré desde aquí, Chouji ya se ofreció a cuidarme en lo que Kurenai y tú regresan.
Ino asintió, llena de determinación.
—No lo defraudaré entrenador, no deje de apoyarme, por favor… Sai y usted son parte de las personas más valiosas que tengo…
—Lo sé, así que ve… Ino… y demuéstrales a todos que no eres la niña mimada, hija de papi que todos creen que eres… sino que eres toda una patinadora profesional… con toda la extensión de la palabra que… patina más que nada con el corazón.
—Así lo haré entrenador… se lo prometo. Confié en mí.
—Señorita Yamanaka, lo siento, terminó el tiempo de visita. —entró una enfermera para hacer una revisión.
La rubia sólo asintió e inclinándose respetuosamente ante su entrenador se despidió de él, y se retiró rumbo a la sala de espera, donde una persona que no esperaba ver estaba ahí.
—Ino, me enteré de lo sucedido. Realmente me alegro por ti. —dijo una aliviada Sakura en cuanto la vio.
—No permitiré que me venzas… —pronunció Ino desafiante, para sorpresa de su amiga, de Sasuke y del mismo Shikamaru que detectó aquello como una especie de declaración de guerra.
—¿Disculpa?
—Ya lo dije, Sakura Haruno…—señaló. —Te derrotaré en las olimpiadas… no me importa cuantos cuádruples hagas, si te entrena el mejor entrenador del mundo o tienes el apoyo de los Uchiha, más vale que te hagas a la idea de que yo ganaré, así que ríndete de una vez.
—Oye… Ino… —trató de intervenir Shikamaru, en especial cuando el molesto Sasuke se colocó a lado de su novia, claramente mostrando que no permitiría que le faltaran al respeto; sin embargo…
—¡ja! Pues ya era hora. —mencionó Sakura con presunción. —Por fin dejaste de lloriquear para enfocarte en la competencia…
—Sakura. —musitó Sasuke, pidiéndole prudencia.
—¿Lloriquear yo? Lloriqueas más tú… y más lo harás cuando pierdas.
—Eso… —dio Sakura un paso hacia adelante con una sonrisita desafiante. —Eso está por verse… Ino, que bueno que ya te encuentres bien… así al menos podré decir que competiré con una rival a mi nivel.
Shikamaru se dio un golpe en la frente.
—Dices puras tonterías. Cuida no caerte con el Axel… como siempre lo has hecho…—le extendió Ino la mano.
—Y tú veamos si finalmente puedes hacer un solo cuádruple…—la estrechó Sakura con fuerza.
Ambas chicas se vieron con desafío, hasta que finalmente soltaron sus manos y Haruno pasó a lado de Yamanaka con total seguridad, siendo seguido de un confundido Sasuke. Mientras que Shikamaru se acercó con su amiga.
—Ino… ¿puedes decirme que mierdas fue eso?
La patinadora sólo sonrió levemente entre lágrimas.
—entre chicas nos entendemos. Shikamaru… ¿me podrías acompañar a la pista de patinaje? Necesito patinar…
—eh… sí, claro…—acató este sin entender aun nada.
.
.
Por otro lado, en el estacionamiento, una vez que tanto Sasuke como Sakura subieron en el auto, el primero no lo encendió, y más bien se quedó en silencio esperando una explicación; sin embargo, lo único que escuchó de Sakura fue un gemido de dolor que posteriormente le hizo derramar unas lagrimitas.
—¿Ahora que te sucede?
—Son… los nervios. —admitió ella.
—¿Ella los provocó?
Sakura rio con sarcasmo.
—Me hizo creer por un momento que yo no merecía esto. —se mordió los labios. —E igual yo, no pude quedarme callada, somos el colmo… —reconoció, rodando los ojos con una sonrisita. —pero no me voy a rendir Sasuke-kun, no lo voy a hacer…
El Uchiha sonrió de lado.
—Por supuesto que no, porque no eres débil. —se inclinó hacia ella para darle un pequeño beso.
—Gracias…—suspiró ella, sin poder dejar de mover las manos, producto de la ansiedad. —Sasuke-kun… crees que podrías llevarme a la pista… quisiera patinar…
Sasuke sólo asintió, y sin más, puso el auto en marcha rumbo a la pista de los Uchiha.
.
.
Cuando Hinata le pidió a Naruto que, si la podía acompañar a patinar, este pensó que se refería a patinar sobre hielo, sin embargo, cuando le pidió que fueran al centro recreativo, se dio cuenta que lo que quería realmente era patinar sobre ruedas.
Sabía que algo tenía, y más cuando la vio salir de los vestidores, vistiendo un llamativo traje de licra muy común para los que practicaban sobre ruedas.
—Hinata… ¿qué…
Musitó sonrojado, pero su novia ni siquiera le prestó atención solo comenzó a deslizarse por todo aquel solitario espacio a la luz de la luna.
.
.
En la pista de los Uchiha, un distraído Sasuke esperaba en una banca en lo que su novia salía de los vestidores, cuando escuchó el ruido de la puerta levantó la mirada, viendo que Sakura, ya estaba lista y sin más se internaba en la pista, no sin antes poner algo de música en su teléfono, el cual dejó cerca de él.
"Surrender" (rendirse) vio que así se llamaba la melodía. Algo irónico desde su perspectiva, después de lo que había sucedido en el hospital, pero que se contradecía claramente con Sakura, la cual sabía no se rendiría tan fácilmente, y lamentablemente para él, tampoco sus rivales.
Y sintiendo como si esa música transcendiera más allá de la pista, era como si pudiera ver no sólo a Sakura, sino también a la Yamanaka y a la Hyuga dando todo de sí, y no estaba del todo equivocado.
.
.
En la pista de los Yamanaka, una apasionada Ino, estaba dando todo de sí misma, concentrando todo el dolor que había sentido, así como todo su amor en el filo de sus patines, y con el firme pensamiento de que no se iba a rendir, dio un salto, tratando de hacer un cuádruple lutz, sin embargo, tal como le pasaba, lo falló y terminó cayendo con dolor en el hielo, lo que ocasionó que se frustrara.
.
.
En el centro recreativo, una exhausta Hinata, comenzó a patinar con más velocidad que casi igualaba a la que tenía en la pista sobre hielo, ansiosa de poder mostrar su valía para aquellos que dudaban de ella, y para ello, trató de hace un doble lutz con los patines quad, sin embargo, no era lo mismo que en el hielo, así que terminó cayendo dolorosamente en el suelo, sintiéndose una completa tonta.
.
.
Estaba más que lista, había entrenado mucho para ese momento pensaba una nostálgica Sakura, recordando tanto lo malo y lo bueno que le había pasado desde que había comenzado a patinar sobre hielo, sin embargo, aún tenía un némesis: El Axel, aquel salto por el que la catalogaron de llorona, pero no más, decidida hacerle frente a ese salto, trató de hacer el triple como era debido; sin embargo, tal como había dicho Ino, lo falló y terminó cayendo avergonzada en el hielo.
.
.
.
Los angustiados Naruto, Sasuke y Shikamaru, cada uno desde su respectivo sitio, vieron con preocupación como sus respectivas novias y amiga, las cuales tercas a más no poder, tal como las conocían, se reincorporaron de aquellas caídas, con la cabeza en alto, y siguieron patinando como si nada hubiera pasado.
Viendo aquellos rostros llenos de determinación, los tres concluyeron que ninguna de ellas se rendiría tan fácilmente, aunque terceros trataran de quebrar sus espíritus con artimañas, ellas no dejarían de patinar de ninguna forma, demostrando así sus espíritus inquebrantables.
Así, llegando el domingo, las afamadas "Ice stars" y sus equipos y demás participantes elegidos se reencontraron en el aeropuerto de Konoha, todos con un destino en común, el país de Hierro, lugar cede donde se realizarían las olimpiadas.
Continuará.
Notas de autora:
Surrender, una melodía inspiradora de Lindsey Stirling, se las recomiendo.
Ya le queda poco a este fic, así que atentos que muchas cosas están por pasar.
30 de junio de 2024
