Joke's on you, Shota!

Episodio 3: Las cosas no cambian, cambiamos nosotros.

Shota apenas y había podido dormir esa noche. No dejaba de pensar en lo sucedido con Miss Joke ni en eventos del pasado cuando había sido un estudiante de la U.A ni mucho menos en las palabras del irritante Hizashii antes de ser expulsado de la habitación.

En el ambiente había un tenue aroma a chicle, que sabía muy bien era característico de Miss Joke. Se maldijo a sí mismo por tener tan presente esa información.

Por la mañana tenía unas ojeras más marcadas de lo habitual y apenas tenía ánimos para desayunar. Había algo que lo molestaba sobremanera y no podía dejar de pensar en esas cosas que sabía eran una nimiedad comparadas con todo lo que se venía por delante para la vida de los héroes.

Cerca del mediodía, la puerta de su habitación se abrió y entró un hombre altísimo que incluso tuvo que agacharse para poder pasar por la puerta. Aizawa lo observó en silencio. Parecía un gigante, medía 1.92 metros, tenía los hombros anchos y su complexión era un poco fornida. Sus cabellos eran lacios y grises, peinados de manera casi prolija cubrían su rostro del lado derecho, pero podía apreciarse el color castaño en su ojo izquierdo. Usaba lentes sencillos, de marco de metal plateado. Llevaba una bata blanca impecable por lo que Shota comprendió que se trataba de un médico.

Buenos días, mi nombre es Bruno Diermissen —se presentó el hombretón con una afable sonrisa y un tono de voz suave y amigable —Soy psicólogo y estoy aquí para conversar contigo, Aizawa-san —dijo haciendo una reverencia que se notaba ensayada, lo cuál no era de extrañar pues Bruno obviamente no era japonés.

¿Por qué me han asignado un psicólogo? No es la primera vez que acabo hospitalizado

Bruno sonrió ante la pregunta tan directa —Pero es la primera vez que termina en una condición tan crítica, Aizawa-san, además, las cosas están cambiando para los héroes; se ha considerado que la ayuda psicológica es necesaria, pues antes que héroes son personas.

Shota lo miró en silencio un momento, tratando de sopesar las palabras. Era verdad, las palabras de Uraraka habían llegado mucho más lejos de lo esperado.

Comprendo, las cosas están cambiando… ¿Cómo funciona esto? ¿Me va a mostrar manchas de tinta?¿Tengo que dibujar algo?

Realmente creo que las cosas no cambian, cambiamos nosotros —Sonrió Bruno acercando una silla a la cama y se sentó en ella —Y no vengo a hacer pruebas, sino a conversar.

La manera en la que el hombretón tomó posición en la silla fue bastante graciosa, pues parecía un adulto sentándose en una silla para niños. Shota pensó que sin duda Emi encontraría la situación hilarante, se reíria sin parar y seguramente estaría haciéndole bromas al psicólogo. Y con ese pensamiento llegó la pesadez y el nudo en el estómago.

¿Conversar de qué? —preguntó finalmente Shota

De lo que tú quieras; Aizawa-san... —respondió con tranquilidad Bruno —Realmente no hay una lista de temas, la pauta la pones tú. Puede ser del clima, de tu comida favorita, incluso podemos jugar un juego de cartas, si lo prefieres —dijo sacando un set de cartas de Uno del bolsillo y mostrándoselas con una sonrisa.

No soy un niño… —dijo Shota con voz seria

Nadie ha dicho que lo seas —respondió Bruno con tranquilidad —¿O es que tú lo crees? No tiene nada de malo disfrutar de un pequeño juego de vez en cuándo. Pero si no deseas hacerlo, nadie te obliga.

Shota frunció el ceño por un momento. Miró al hombre frente a él, tenía una expresión bastante calmada; en verdad no parecía el clásico médico, sino a alguien que estuviera escaqueándose del trabajo. Quizás necesitaba distraerse un poco, para variar —Reparte de una vez...

Bruno repartió las cartas y puso el mazo en la orilla de la cama. Empezaron a jugar con mucha tranquilidad.

¿Cómo va tu recuperación? —preguntó Bruno revisando sus cartas

Tanto cómo se puede esperar debido a la magnitud de mis heridas —respondió Shota con cierto desánimo. Visita que tenía, visita que preguntaba lo mismo.

Menos mal que estás siendo atendido por los mejores médicos. ¿Qué tal has dormido?

Bien —mintió Shota, acomodando sus cartas —¿Quién empieza?

Bruno observó a su paciente sin decir nada, se notaba que era una evidente mentira solamente de mirarlo. A pesar del desaliño, se podía apreciar las enormes ojeras. —Puedes empezar tú.

Shota empezó tirando una carta —¿Hace cuánto que vives en Japón?

Viví aquí un tiempo, cuándo hice una especialidad. Actualmente vivo en otro país, pero debido a lo que está pasando en el mundo mis servicios fueron requeridos y no quise negarme. —Bruno respondió tranquilamente, sin sorprenderse que Shota fuera el que tomara el control de la conversación con sus preguntas , sonaba cómo si estuviera hablando con alguien conocido.

El deber siempre ante todo —asintió Shota con aprobación ante las palabras de aquel hombre.

Más bien, mi deseo de ayudar —Bruno sacó una carta de bloqueo y puso una carta más —Pude haberme negado, pero quise hacerlo. Los héroes han dado mucho por la sociedad…

¿Siempre haces esto con tus pacientes? —preguntó Shota señalando las cartas

No siempre… A algunos les invito té y galletas caseras —sonrió Bruno sacando una tarjeta de su mazo y poniéndola en el montón —pero eso es en mi consultorio

Suena bien —Aizawa depositó una tarjeta +2 azul en el montón —¿Las horneas tú?

Bruno tomó dos cartas del mazo y las añadió al suyo, riendo un poco —No, a mí la repostería se me da fatal, pero alguien de mi familia las hace. ¿Tú sabes cocinar?

Vivo solo, así que sé preparar algunas cosas sencillas —respondió Shota y depositó en el montón un 8 azul —lo básico para no morir de hambre.

¿Tu familia sabe que estás hospitalizado? —preguntó Bruno revisando sus cartas y poniendo un 9 azul.

No tengo familia —respondió Shota trás revisar sus cartas y poner un 9 rojo .—Hace tiempo que no tengo familia alguna.

Lamento eso, Aizawa-san —respondió Bruno con un tono amable y puso un +2 rojo a la vista —Estar solo puede llegar a ser difícil.

Es más práctico de lo que parece, Doctor —dijo Shota tomando dos cartas del mazo y sumándolos al suyo, esperando que Bruno mostrara otra carta —De esa manera no hay daños colaterales en mi trabajo de héroe.

¡Oh entiendo! Pero llámame Bruno, por favor —exclamó Bruno y sonrió, añadiendo una carta con el 5 rojo —¿Entonces esas flores te las trajo algún colega o amigo?

El nudo del estómago le llegó a la garganta al escuchar la pregunta. Shota se maldijo de nuevo por conservar los tulipanes, aún no sabía por qué demonios lo había hecho pero se le vino a la mente la extraña expresión de Miss Joke y eso le pesó.

Un colega me las envió —soltó por decir algo mientras ponía un 6 rojo a continuación.

Bruno tomó un par de cartas del mazo hasta que se topó con una carta que le sirviera, añadiendo un +4 rojo. Una pequeña sonrisa de medio lado se formó en sus labios que irritó un poco a Shota. —Debe ser alguien que se preocupó mucho —dijo añadiendo un 3 rojo. —Aunque yo hubiese preferido algo de fruta.

Exacto ¡Fruta es lo que se debe traer a alguien que se está recuperando! —asintió ahora revisando sus cartas y sacando algunas del mazo —Francamente, las flores son irracionales y poco prácticas —dijo sacando un 4 rojo.

¿Por qué crees eso?

Porque me están atormentando —dijo Shota tirando una carta

Bruno observó con detenimiento a su paciente. Se notaba levemente afectado por las flores. —Si tanto te molestan, llamaré a una enfermera para que las tire.

Shota miró por un momento el ramo de tulipanes que estaba en la mesa y luego volvió a concentrarse en su mazo —No es necesario.

Ok, cómo tú quieras —respondió Bruno tirando una carta —pero ten en claro que si hay alguna razón por la que te está generando estrés, debes hacer algo al respecto

Ya hice algo al respecto… —Shota dejó una carta a la vista, manteniendo la mirada en Bruno

Y sin embargo, dices que estas bellas flores te atormentan, pero no quieres deshacerte de ellas. Es un poco irónico… e irracional.— retrucó usando la misma palabra que su paciente había dicho antes.

Shota no pudo evitar fruncir el ceño y apretar un poco los labios. —Ya hice lo que debía hacer.

Lo que debías hacer… —repitió Bruno cómo si la frase fuese incomprensible para él y luego añadió —¿Y qué era lo que tú en verdad querías hacer?

Buenísima pregunta. ¿Qué era lo que él quería hacer?

Shota lo miró cómo si le hubiese hablado en otro idioma. Pero el japonés de Bruno era bastante fluido y claro cómo para que no hubiese entendido la pregunta. —Yo siempre hago lo que quiero.

¿Y terminar atormentado por unas inofensivas flores era lo que querías? —preguntó ahora Bruno, dejando una carta en el montón —No parece algo realmente racional para alguien tan analítico cómo tú.

¡Yo sólo quiero que ella se mantenga a salvo, y para eso debe mantenerse lejos de mí! —declaró Shota, explotando finalmente ante la sutil provocación y dejando las cartas en su regazo.

Bruno miró a Shota apretar los puños con rabia. Él había leído concienzudamente la información sobre su paciente; un hombre conocido por conservar la compostura en todo momento; y al parecer estaba en un punto de quiebre.

Aizawa-san… ¿Por qué crees que eso puede mantenerla, "a ella", a salvo?

No he sido capaz de proteger a los que quiero en el pasado —dijo finalmente Shota con la voz quebrada. Sus nudillos estaban blancos por la fuerza que estaba usando en sus manos —¡Míreme! —exclamó dando un golpe en el colchón —¡Ahora soy prácticamente la mitad de lo que yo solía ser! Si al tener dos ojos, yo no pude salvarlos… ¿Qué puedo esperar teniendo un sólo ojo y una sola pierna? ... Sé que debería estar satisfecho con haber sobrevivido ¡Pero no! —Shota suspiró larga y pesadamente, recordando que no pudo hacer nada por Oboro hacía tantos años ni tampoco por Midnight; ellos habían sido amigos cercanos que ahora ya no estaban —No creo que pueda estar a la altura de siquiera intentarlo...

Bruno escuchó a Shota con un silencio impasible, dejando que sacara todo lo que lo estuviera abrumando en ese momento. Esperó a que Shota terminara de hablar y notó que sus puños cerrados estaban temblando.

El ser humano siempre tiene la necesidad de proteger a los suyos —Bruno empezó a hablar finalmente trás un breve silencio —Incluso si tiene todo en contra, incluso si puede morir… Incluso si cree que debe alejarlos… Incluso haciendo el máximo sacrificio no hay seguridad que no haya daños en los que queremos proteger.

¿Qué puede saber usted? —masculló Shota con el ceño fruncido. —¿En su familia hay héroes cómo para entender la magnitud de la gran responsabilidad que es proteger a las personas?

Oficialmente, ningún héroe profesional —respondió Bruno dejando ahora sus cartas a un lado. —Sé la magnitud de esa necesidad porque a mí me intentaron proteger, pero perdí lo más importante... —dijo Bruno, quitándose el cabello del lado derecho del rostro y mostrando una notoria cicatriz y un ojo ciego —A mi madre… Y eso es lo que me duele más.

Shota miró perplejo a Bruno, quién había dejado al descubierto una herida que era bastante fea y antigua. La revelación lo hizo sentir mal.

Lo siento, debí detenerme a pensar que… —Shota trató de disculparse pero no pudo terminar.

No tienes que disculparte. Sólo estaba respondiendo a tu pregunta —dijo Bruno con una calma increíble. —El ser humano trata de proteger a los suyos, cada cual a su propia manera. Estás intentando protegerlos haciendo que se alejen, pero también para castigarte ¿No es así?

Shota tragó grueso. ¿Quién demonios era ese hombre y por qué podía ver a través de él? Se preguntó si sería algún quirk cómo el de Shin Nemuto, que te hace escupir la verdad. ¿O sería capaz de leer la mente?

¿Podrías no usar tu quirk conmigo? Es incómodo...

Bruno pestañeó y negó con la cabeza —Yo no poseo ningún quirk, Aizawa-san. Pero si deseas que paremos de hablar, está bien. No es necesario que hablemos.

Realmente esa información lo tomó por sorpresa. Shota tenía que reconocer que aquel hombre fue bastante hábil con la manera en que manejó la conversación desde un inicio para ahora presentarle una radiografía de lo que le estaba pasando en cuestión de minutos.

No… —Shota frotó sus sienes con pesar —Tienes razón,en lo que dijiste antes. Es que esto es algo que no suelo hacer...

Tranquilo, no pasa nada. Podemos hablar de otra cosa que te incomode menos ¿Cuál es tu animal favorito?

Umm… los gatos… —respondió Shota titubeando un poco. —¿Y el tuyo?

A mi me encantan las nutrias —sonrió Bruno —Aunque las ardillas también, las encuentro adorables.

Creo que los gatos son mejores —aseguró en respuesta Shota —Son independientes, pero cariñosos, poseen habilidades casi ninjas y son bastante adorables y misteriosos.

Muy buena definición ¿Tú tienes gatos?

No, pero intenté rescatar uno hace años… Al final un amigo mío lo rescató y otra amiga se lo quedó —sonrió con añoranza, recordando sus tiempos de estudiante, dónde Oboro y Midnight habían demostrado tener mucha más iniciativa que él en muchísimos aspectos. Y no los había podido proteger.

No supo exactamente en qué momento exacto las lágrimas empezaron a salir una tras otra ni tampoco supo por qué no pudo parar.