Joke's on you, ShotaJoke's on you, Shota!
Episodio 5: Apertura
Aizawa Shota estaba teniendo una fuerte crisis de llanto debido a todas las cosas que se fueron acumulando a lo largo de los años, desde que era un estudiante de la U.A. Tanto dolor, tanta tragedia. Tanta soledad autoimpuesta con esa barrera que había creado para alejar a todos. Y ahí estaba ahora, cómo un chiquillo desconsolado, lamentándose una vez más por todas las personas que no pudo salvar, martirizándose por todo lo que no pudo proteger.
Era la primera vez en muchísimos años que no podía parar de llorar y para colmo, frente a un desconocido. ¡Qué vergüenza sentía!
Bruno lo observaba en silencio hasta que notó que el llanto cesaba. Luego de un rato, se levantó de su asiento y le ofreció unos pañuelos desechables que llevaba en el bolsillo de su camisa.
—Está bien, Aizawa-san —dijo Bruno con tono tranquilizador —El llanto nos ayuda a sanar... ¿Cómo te sientes ahora?
Shota tomó uno de los pañuelos y se secó la cara, sonándose la nariz al final. —Cómo un reverendo imbécil ... pero un imbécil más tranquilo. —respondió mirando a Bruno
—No eres un imbécil, Aizawa-san, sólo estás sacando cosas que ya te estaban desbordando desde hace tiempo —Bruno le brindó una sonrisa cálida y empática —Al parecer has tenido una temporada difícil
—Unas cuantas décadas difíciles, por lo visto el pasado siempre regresa a escupirme en la cara —expresó Shota con amargura, arrugando el pañuelo en la mano.
—Nuestro pasado determina quiénes somos ahora, porque nos forja. Pero eso no quiere decir que el presente sea igual, podemos aprender de nuestros errores —sentenció Bruno —Nuestras situaciones y entorno cambian, nosotros también.
—Pero el dolor no. El dolor no hace más que crecer —se apresuró a asegurar Shota.
—Eso puede ocurrir cuándo no lo externamos, si lo ignoramos no deja de doler incluso aunque parezca que sí. Eso es algo que es muy común en...
—En los héroes... —interrumpió Shota
—...En los humanos en general —corrigió Bruno con cierta condescendencia y volvió a tomar asiento —Pero al hacer eso, es cómo si tuviésemos una olla a presión al fuego durante mucho mucho tiempo, hasta que explota, justo como te pasó ahora. Sé que has pasado por una enorme cantidad de estrés en estos meses, Aizawa-san
—No es cómo si no estuviese acostumbrado. —respondió Shota, encogiéndose de hombros, cómo si fuera algo habitual y fácil de hacer.
—Y no por eso es menos grave... —Bruno se acomodó los lentes —Romantizar esas actitudes nocivas hacen muchísimo daño.
—Creo que confundes las cosas, yo no estoy romantizando nada —respondió Aizawa con el ceño fruncido
—Oh, ¿Entonces anteponer a las personas sobre tu propia salud física y mental no lo es?
—Es algo que hacemos los héroes —dijo Shota con cierto orgullo en la voz
—Y ahora quedan tan pocos —declaró Bruno con aflicción —La gente suele olvidar los buenos tiempos cuándo es temporada de vacas flacas. Y los héroes suelen llevarse la peor parte, recibiendo casi siempre ingratitud ¡Ah! incluso el gran All Might ha sido duramente criticado —suspiró Bruno
—Si no puedes sobrellevar esas cosas, no sirves para ser héroe —dijo Aizawa, recordando sus propias palabras en el festival deportivo del año anterior.
—Suena a que los héroes debieran ser perfectos
—Precisamente así debemos ser
—Los héroes son personas, personas que también sufren, que cargan con un peso inmensurable y que tienen sus propias tragedias, miedos y arrepentimientos a cuestas. Esto también pasa con el personal de la salud e incluso la policía. El mejor cirujano puede tener 100 operaciones, 99 exitosas, pero aquella que no lo fue, le va a pesar por siempre. ¿Cuál es ese peso que llevas cargando desde hace tanto?
Shota lo miraba muy atento conforme lo escuchaba hablar. Él estaba consciente de que el camino del héroe estaba cubierto de espinas, pero se le olvidaba que no es la única profesión que tiene tanta carga emocional encima, aunque claramente la policía y los héroes exponían su vida constantemente. Y él, que había dudado en sus inicios si podría ser capaz de llegar a graduarse, se había posicionado incluso cómo maestro de la U.A
—Cuándo era estudiante... —comenzó a decir con voz pastosa —pensaba que mi quirk no tenía mucho potencial, incluso pensé en dejar la escuela. Pero... Hubo un pequeño grupo de compañeros que me arrastraron consigo hasta hacerme creer que si podía lograrlo todo...
—Y has tenido una carrera bastante impresionante ¿Que pasó después? —señaló Bruno, alentándolo a seguir.
—Uno de ellos murió cuándo hacíamos la pasantía en una agencia. Yo no pude salvarlo...
—Lo lamento mucho, Aizawa-san. Debió ser algo muy duro.
—Luego de eso, sentí que perdí el norte, nosotros queríamos fundar una agencia, nosotros tres. Pero sin él, los ánimos se enfriaron, en especial para mí.
—Me imagino. En esa edad hay mucha esperanza en el futuro, muchos planes y sueños de juventud —suspiró Bruno, asintiendo para hacerle saber a su interlocutor que podía continuar.
—Durante un tiempo, creí que no merecía haber salido vivo de esa situación, porque... Bueno, nunca he sido alguien que cause un gran impacto —continuó hablando Shota, con voz quebrada al recordar a su amigo y también al experimento en que fue convertido pues se había descubierto hacía muy poco que su cuerpo había sido profanado, pero eso era algo que no estaba dispuesto a mencionar. Era información clasificada — Pero él sí. Él era tan alegre, tan amable y animoso. Tenía un gusto espantoso para la música, pero se preocupaba incluso de integrarme a mí, ¡A mí, que trataba de evitar a todos! Me animó a creer que podría ser un héroe, y decía que algún día podría serlo si seguía sonriendo ¡Quién debía haber salido vivo era él!
Bruno lo miraba con un gesto de comprensión. Conocía a la perfección esa manera de sentirse.
—Aizawa-san, hace rato dijiste "Sé que debería estar satisfecho con haber sobrevivido ¡Pero no!" —le señaló Bruno —¿Perdiste a alguien importante en la última batalla?
Shota asintió con la cabeza. —A una amiga, aunque nunca le dije lo agradecido que estaba con ella por haberse tomado tantas molestias por mí. Casi siempre le decía que era una molestia y que se metía en dónde no la llamaban.
—¿Y eso es algo que haces frecuentemente con tus amigos?
—¿Dejarlos morir? —preguntó Shota con un mohín de desprecio.
—...Me refiero a tratarlos así —respondió Bruno. Él sabía que el tono irónico de Shota era precisamente por el dolor que lo estaba embargando y no iba a fomentar el autoflagelamiento emocional que estaba aplicándose.
—Ummm... —El único ojo de Shota se centró en un punto muerto entre los pliegues de la sábana. Comenzó a recordar que incluso con Shirakumo y Mic había tenido esas actitudes. Y había seguido siendo así con Mic y Midnight en la adultez—Si y nunca voy a entender por qué quisieron seguir incluyéndome en sus vidas hasta ahora...
—Algo bueno habrán visto en tí —dijo Bruno con una sonrisa condescendiente —A veces nosotros mismos no podemos reconocer nuestras virtudes, sino que otros nos las hacen ver...
—Conozco muy bien mis fortalezas —respondió Shota con un bufido —pero ser un buen amigo no es una de ellas
—Pues si fueron amigos desde la academia, significa que, en tu peculiar manera de ser, lo eres —expresó Bruno, cruzando una pierna sobre la otra.
—¿Está bien que le digas "peculiares" a tus pacientes? —preguntó Shota levantando una ceja
—No es una mala palabra —se rió Bruno —y cómo habrás notado, también soy algo peculiar
—¡Y que lo digas! —respondió Shota con una sonrisa de medio lado.
—Ahora... Sobre esos tulipanes... —dijo Bruno aprovechando la pequeña apertura que estaba teniendo Shota —¿Te están atormentando sólo porque una colega te los envió? —preguntó con su mejor cara suficiencia.
—Una colega muuuuuy molesta —asintió Shota, tratando de mantener su coartada
—¡Ah! ¡Una amiga, entonces! —sonrió Bruno apoyando sus manos en su rodilla flexionada —Imagino que ese "hice lo que tenía que hacer" que mencionaste hace rato significa que trataste de ahuyentarla... Pero no quieres botar los tulipanes porque estás arrepentido de haberlo hecho.
Shota miraba estupefacto a Bruno ante la certera afirmación y la sonrisa en su rostro, tan llena de seguridad, que incluso le pareció presuntuosa. Pero más molesto le resultaba saber, en el fondo, que tenía toda la razón del mundo. No había pegado los ojos en toda la noche pensando en la alta probabilidad de haber hecho llorar a Ms. Joke, en la confesión de ella que sonaba más seria de lo que le hubiese gustado y en las lapidarias palabras de Hizashii.
—Incluso en el remoto caso de que eso fuera cierto... —masculló Shota con recelo —Ella va a estar mejor así.
—¡Oh! —Bruno se inclinó hacia él con sumo interés —¿Tu quirk también te permite ver el futuro?
Shota amusgó su ojo con visible molestia. —No
—Entonces ¿Cómo puedes saberlo? —preguntó Bruno con indulgencia
—Porque es la opción más racional, Bruno —respondió Shota con una mueca de frustración —Mis amigos no acaban bien, cómo podrás notar. Y estamos en medio de una inminente guerra. No puedo exponerla así
—Creí que habías dicho que era una colega ¿Tan incompetente es cómo para que te preocupes así?
—¡Ella no es ninguna incompetente! —respondió claramente enfadado ante la pregunta y la dura afrenta. Emi podría ser una estrafalaria bromista, una mujer que parecía no tomarlo en serio la mayor parte del tiempo y que llegaba a ser demasiado irritante, pero era una de las mejores heroínas que conocía. —Es bastante hábil, valerosa e inteligente, se interesa por sus alumnos y sus amigos de una manera genuina y desinteresada, ella es más observadora de lo que la gente cree... Y no parece entender un "No" por respuesta. Cree que todo saldrá bien mientras haga las cosas con una sonrisa... ¡Precisamente por eso me preocupa que le ocurra lo peor, por fijarse en un pobre infeliz cómo yo, rodeado de muerte! —Apenas terminó de hablar, Shota se llevó la mano a la boca y sintió cómo a su rostro y cuello llegaba una imperiosa oleada de calor y vergüenza. —Mierda... —masculló Shota con frustración y completamente sonrojado.
—Aizawa-san... —dijo Bruno elevando las cejas ante la pequeña y explosiva verborrea de Shota. En su larga carrera de psicólogo había visto ese escenario muchísimas veces. Su paciente acababa de tener una revelación que era un gran descubrimiento para él aunque probablemente lo había tenido enfrente todo el tiempo.
—¡No! —Lo interrumpió Shota haciendo un gesto amenazador con el índice, pero sin mirarlo a los ojos —Ni siquiera te atrevas a decirlo
—¿Decir que cosa? —Bruno arqueó una ceja y el silencio se hizo presente en la habitación, remarcando aún más la incomodidad de su paciente. Suspiró largamente y siguió hablando con una voz apacible —Aizawa-san... Te diré algo que suelo explicar a todos mis pacientes... Si tienes algo que necesites expresar, este es un espacio totalmente seguro. Nada de lo que digas saldrá de estas paredes. Mi juramento profesional me impide repetir lo que yo escuche de tus labios a menos que sea algo que represente un peligro inminente para tí o alguien más... Y no creo que a tí te interese hacerle daño a esa mujer...
Aún con la mano temblorosa sobre sus labios, Shota le lanzó una mirada fugaz y se perdió dentro de sus pensamientos durante un momento más para finalmente soltar unas palabras que le resultaron pesadas pero liberadoras a la vez. —Creo que ella me gusta... Me gusta mucho.
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Holi! Espero que les esté gustando la historia! Hoy es mi cumpleaños y no pude contenerme para subirlo hoy, porque este shipp me da mil años de vida. Si han llegado hasta aquí, gracias por leer! ^^
(•̀ᴗ•́)و ̑̑
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Episodio 5: Apertura
Aizawa Shota estaba teniendo una fuerte crisis de llanto debido a todas las cosas que se fueron acumulando a lo largo de los años, desde que era un estudiante de la U.A. Tanto dolor, tanta tragedia. Tanta soledad autoimpuesta con esa barrera que había creado para alejar a todos. Y ahí estaba ahora, cómo un chiquillo desconsolado, lamentándose una vez más por todas las personas que no pudo salvar, martirizándose por todo lo que no pudo proteger.
Era la primera vez en muchísimos años que no podía parar de llorar y para colmo, frente a un desconocido. ¡Qué vergüenza sentía!
Bruno lo observaba en silencio hasta que notó que el llanto cesaba. Luego de un rato, se levantó de su asiento y le ofreció unos pañuelos desechables que llevaba en el bolsillo de su camisa.
—Está bien, Aizawa-san —dijo Bruno con tono tranquilizador —El llanto nos ayuda a sanar… ¿Cómo te sientes ahora?
Shota tomó uno de los pañuelos y se secó la cara, sonándose la nariz al final. —Cómo un reverendo imbécil ... pero un imbécil más tranquilo. —respondió mirando a Bruno
—No eres un imbécil, Aizawa-san, sólo estás sacando cosas que ya te estaban desbordando desde hace tiempo —Bruno le brindó una sonrisa cálida y empática —Al parecer has tenido una temporada difícil
—Unas cuantas décadas difíciles, por lo visto el pasado siempre regresa a escupirme en la cara —expresó Shota con amargura, arrugando el pañuelo en la mano.
—Nuestro pasado determina quiénes somos ahora, porque nos forja. Pero eso no quiere decir que el presente sea igual, podemos aprender de nuestros errores —sentenció Bruno —Nuestras situaciones y entorno cambian, nosotros también.
—Pero el dolor no. El dolor no hace más que crecer —se apresuró a asegurar Shota.
—Eso puede ocurrir cuándo no lo externamos, si lo ignoramos no deja de doler incluso aunque parezca que sí. Eso es algo que es muy común en…
—En los héroes… —interrumpió Shota
—...En los humanos en general —corrigió Bruno con cierta condescendencia y volvió a tomar asiento —Pero al hacer eso, es cómo si tuviésemos una olla a presión al fuego durante mucho mucho tiempo, hasta que explota, justo como te pasó ahora. Sé que has pasado por una enorme cantidad de estrés en estos meses, Aizawa-san
—No es cómo si no estuviese acostumbrado. —respondió Shota, encogiéndose de hombros, cómo si fuera algo habitual y fácil de hacer.
—Y no por eso es menos grave… —Bruno se acomodó los lentes —Romantizar esas actitudes nocivas hacen muchísimo daño.
—Creo que confundes las cosas, yo no estoy romantizando nada —respondió Aizawa con el ceño fruncido
—Oh, ¿Entonces anteponer a las personas sobre tu propia salud física y mental no lo es?
—Es algo que hacemos los héroes —dijo Shota con cierto orgullo en la voz
—Y ahora quedan tan pocos —declaró Bruno con aflicción —La gente suele olvidar los buenos tiempos cuándo es temporada de vacas flacas. Y los héroes suelen llevarse la peor parte, recibiendo casi siempre ingratitud ¡Ah! incluso el gran All Might ha sido duramente criticado —suspiró Bruno
—Si no puedes sobrellevar esas cosas, no sirves para ser héroe —dijo Aizawa, recordando sus propias palabras en el festival deportivo del año anterior.
—Suena a que los héroes debieran ser perfectos
—Precisamente así debemos ser
—Los héroes son personas, personas que también sufren, que cargan con un peso inmensurable y que tienen sus propias tragedias, miedos y arrepentimientos a cuestas. Esto también pasa con el personal de la salud e incluso la policía. El mejor cirujano puede tener 100 operaciones, 99 exitosas, pero aquella que no lo fue, le va a pesar por siempre. ¿Cuál es ese peso que llevas cargando desde hace tanto?
Shota lo miraba muy atento conforme lo escuchaba hablar. Él estaba consciente de que el camino del héroe estaba cubierto de espinas, pero se le olvidaba que no es la única profesión que tiene tanta carga emocional encima, aunque claramente la policía y los héroes exponían su vida constantemente. Y él, que había dudado en sus inicios si podría ser capaz de llegar a graduarse, se había posicionado incluso cómo maestro de la U.A
—Cuándo era estudiante… —comenzó a decir con voz pastosa —pensaba que mi quirk no tenía mucho potencial, incluso pensé en dejar la escuela. Pero... Hubo un pequeño grupo de compañeros que me arrastraron consigo hasta hacerme creer que si podía lograrlo todo...
—Y has tenido una carrera bastante impresionante ¿Que pasó después? —señaló Bruno, alentándolo a seguir.
—Uno de ellos murió cuándo hacíamos la pasantía en una agencia. Yo no pude salvarlo…
—Lo lamento mucho, Aizawa-san. Debió ser algo muy duro.
—Luego de eso, sentí que perdí el norte, nosotros queríamos fundar una agencia, nosotros tres. Pero sin él, los ánimos se enfriaron, en especial para mí.
—Me imagino. En esa edad hay mucha esperanza en el futuro, muchos planes y sueños de juventud —suspiró Bruno, asintiendo para hacerle saber a su interlocutor que podía continuar.
—Durante un tiempo, creí que no merecía haber salido vivo de esa situación, porque… Bueno, nunca he sido alguien que cause un gran impacto —continuó hablando Shota, con voz quebrada al recordar a su amigo y también al experimento en que fue convertido pues se había descubierto hacía muy poco que su cuerpo había sido profanado, pero eso era algo que no estaba dispuesto a mencionar. Era información clasificada — Pero él sí. Él era tan alegre, tan amable y animoso. Tenía un gusto espantoso para la música, pero se preocupaba incluso de integrarme a mí, ¡A mí, que trataba de evitar a todos! Me animó a creer que podría ser un héroe, y decía que algún día podría serlo si seguía sonriendo ¡Quién debía haber salido vivo era él!
Bruno lo miraba con un gesto de comprensión. Conocía a la perfección esa manera de sentirse.
—Aizawa-san, hace rato dijiste "Sé que debería estar satisfecho con haber sobrevivido ¡Pero no!" —le señaló Bruno —¿Perdiste a alguien importante en la última batalla?
Shota asintió con la cabeza. —A una amiga, aunque nunca le dije lo agradecido que estaba con ella por haberse tomado tantas molestias por mí. Casi siempre le decía que era una molestia y que se metía en dónde no la llamaban.
—¿Y eso es algo que haces frecuentemente con tus amigos?
—¿Dejarlos morir? —preguntó Shota con un mohín de desprecio.
—...Me refiero a tratarlos así —respondió Bruno. Él sabía que el tono irónico de Shota era precisamente por el dolor que lo estaba embargando y no iba a fomentar el autoflagelamiento emocional que estaba aplicándose.
—Ummm… —El único ojo de Shota se centró en un punto muerto entre los pliegues de la sábana. Comenzó a recordar que incluso con Shirakumo y Mic había tenido esas actitudes. Y había seguido siendo así con Mic y Midnight en la adultez—Si y nunca voy a entender por qué quisieron seguir incluyéndome en sus vidas hasta ahora…
—Algo bueno habrán visto en tí —dijo Bruno con una sonrisa condescendiente —A veces nosotros mismos no podemos reconocer nuestras virtudes, sino que otros nos las hacen ver…
—Conozco muy bien mis fortalezas —respondió Shota con un bufido —pero ser un buen amigo no es una de ellas
—Pues si fueron amigos desde la academia, significa que, en tu peculiar manera de ser, lo eres —expresó Bruno, cruzando una pierna sobre la otra.
—¿Está bien que le digas "peculiares" a tus pacientes? —preguntó Shota levantando una ceja
—No es una mala palabra —se rió Bruno —y cómo habrás notado, también soy algo peculiar
—¡Y que lo digas! —respondió Shota con una sonrisa de medio lado.
—Ahora… Sobre esos tulipanes... —dijo Bruno aprovechando la pequeña apertura que estaba teniendo Shota —¿Te están atormentando sólo porque una colega te los envió? —preguntó con su mejor cara suficiencia.
—Una colega muuuuuy molesta —asintió Shota, tratando de mantener su coartada
—¡Ah! ¡Una amiga, entonces! —sonrió Bruno apoyando sus manos en su rodilla flexionada —Imagino que ese "hice lo que tenía que hacer" que mencionaste hace rato significa que trataste de ahuyentarla… Pero no quieres botar los tulipanes porque estás arrepentido de haberlo hecho.
Shota miraba estupefacto a Bruno ante la certera afirmación y la sonrisa en su rostro, tan llena de seguridad, que incluso le pareció presuntuosa. Pero más molesto le resultaba saber, en el fondo, que tenía toda la razón del mundo. No había pegado los ojos en toda la noche pensando en la alta probabilidad de haber hecho llorar a Ms. Joke, en la confesión de ella que sonaba más seria de lo que le hubiese gustado y en las lapidarias palabras de Hizashii.
—Incluso en el remoto caso de que eso fuera cierto…. —masculló Shota con recelo —Ella va a estar mejor así.
—¡Oh! —Bruno se inclinó hacia él con sumo interés —¿Tu quirk también te permite ver el futuro?
Shota amusgó su ojo con visible molestia. —No
—Entonces ¿Cómo puedes saberlo? —preguntó Bruno con indulgencia
—Porque es la opción más racional, Bruno —respondió Shota con una mueca de frustración —Mis amigos no acaban bien, cómo podrás notar. Y estamos en medio de una inminente guerra. No puedo exponerla así
—Creí que habías dicho que era una colega ¿Tan incompetente es cómo para que te preocupes así?
—¡Ella no es ninguna incompetente! —respondió claramente enfadado ante la pregunta y la dura afrenta. Emi podría ser una estrafalaria bromista, una mujer que parecía no tomarlo en serio la mayor parte del tiempo y que llegaba a ser demasiado irritante, pero era una de las mejores heroínas que conocía. —Es bastante hábil, valerosa e inteligente, se interesa por sus alumnos y sus amigos de una manera genuina y desinteresada, ella es más observadora de lo que la gente cree… Y no parece entender un "No" por respuesta. Cree que todo saldrá bien mientras haga las cosas con una sonrisa… ¡Precisamente por eso me preocupa que le ocurra lo peor, por fijarse en un pobre infeliz cómo yo, rodeado de muerte! —Apenas terminó de hablar, Shota se llevó la mano a la boca y sintió cómo a su rostro y cuello llegaba una imperiosa oleada de calor y vergüenza. —Mierda… —masculló Shota con frustración y completamente sonrojado.
—Aizawa-san... —dijo Bruno elevando las cejas ante la pequeña y explosiva verborrea de Shota. En su larga carrera de psicólogo había visto ese escenario muchísimas veces. Su paciente acababa de tener una revelación que era un gran descubrimiento para él aunque probablemente lo había tenido enfrente todo el tiempo.
—¡No! —Lo interrumpió Shota haciendo un gesto amenazador con el índice, pero sin mirarlo a los ojos —Ni siquiera te atrevas a decirlo
—¿Decir que cosa? —Bruno arqueó una ceja y el silencio se hizo presente en la habitación, remarcando aún más la incomodidad de su paciente. Suspiró largamente y siguió hablando con una voz apacible —Aizawa-san… Te diré algo que suelo explicar a todos mis pacientes… Si tienes algo que necesites expresar, este es un espacio totalmente seguro. Nada de lo que digas saldrá de estas paredes. Mi juramento profesional me impide repetir lo que yo escuche de tus labios a menos que sea algo que represente un peligro inminente para tí o alguien más… Y no creo que a tí te interese hacerle daño a esa mujer...
Aún con la mano temblorosa sobre sus labios, Shota le lanzó una mirada fugaz y se perdió dentro de sus pensamientos durante un momento más para finalmente soltar unas palabras que le resultaron pesadas pero liberadoras a la vez. —Creo que ella me gusta… Me gusta mucho.
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