Joke's on you, Shota!

Episodio 7: Hablemos de la dama de los tulipanes

El silencio era sepulcral en la habitación del hospital. Aizawa Shota acababa de admitir en voz alta que le gustaba Miss Joke, aunque claro, sin confesar directamente la identidad de la mujer. Él podía sentir cómo el corazón le latía con fuerza y el abrasador calor en el rostro lo vapuleó.

Bruno lo observaba en silencio, con una actitud regia y amigable.

¿Qué sigue ahora? —preguntó Shota luego de un rato.

Por la hora, quizás el almuerzo —respondió Bruno mirando el reloj

Aizawa lo miró con obvia molestia. Esa no era la respuesta que esperaba.

«¡Genial, todo un comediante! » pensó observando la pequeña sonrisa que Bruno le brindaba. —Me refiero… —frotó el puente de su nariz y suspiró —¿Qué hago ahora?

No tengo idea —respondió Bruno con total naturalidad

¿Qué carajos…? —Shota empezó a dudar de si en verdad era un profesional

Bruno ajustó sus lentes y le sonrió —Si esperas que te dé alguna orden o instrucción, temo que no puedo. Y aunque suene cursi, demasiado cursi… El único que sabe la respuesta eres tú, Aizawa-san.

Shota frunció el ceño con evidente enojo. —¿Entonces qué caso tiene haber admitido todo… todo "esto" ? —dijo fastidiado y haciendo un gesto con las manos cómo si tuviera algo enorme enfrente de él

Te invito una hamburguesa del local de enfrente si admites que se te quitó un peso de encima el haber dicho en voz alta que te gusta esa mujer —respondió Bruno, totalmente confiado de lo que decía —...Con extra de papas fritas.

Tsk… —Shota chasqueó la lengua con cierto desdén pero luego añadió —Con el postre de edición limitada o no hay trato.

Vaya, tenemos algo de sentido del humor, después de todo… —sonrió Bruno con franqueza. —¡Hecho!

En el rostro de Shota se esbozó una pequeña, casi imperceptible sonrisa al pensar que Miss Joke diría algo parecido. Y luego se cuestionó ese pensamiento. No, estaba seguro de que ella no diría algo parecido, sino que saltaría por toda la habitación, aventando confeti, gritando a viva voz algo cómo "¡Está vivo! ¡El sentido del humor de Eraser está vivo!"

Se topó con la mirada apremiante de Bruno, quién sonriente y destilando confianza asintió con la cabeza, invitándole a hablar.

Admito que me siento mejor después de haber dicho ciertas cosas en voz alta —dijo Shota con voz calmada y con cierto desgano.

Bruno decidió que eso bastaba y sacó su celular para hacer un pedido online para cumplir con su parte del trato —¿Querrás una bebida?

Prefiero algún jugo de frutas—respondió Shota

Entiendo, jugo será… —siguió tecleando e hizo la orden. —Listo, en 15 o 20 minutos aproximadamente estará llegando. ¿Deseas que sigamos jugando a las cartas?

Ahora negó suavemente con la cabeza. En cambio, se animó a hacerle una pregunta.

¿Por qué se empeñó en preguntar por… por Ella?

Bruno guardó su celular y escuchó con atención la pregunta.

Era tu tormento más próximo —respondió Bruno volviendo a cruzar la pierna —Por lo que dijiste, tienes ciertos… eh.. remordimientos sobre personas cercanas a ti, y si bien el duelo es algo que debemos trabajar, parecía que la situación con la dama de los tulipanes de verdad te estaba carcomiendo…

Shota lo escuchó con atención pensando en que había permanecido sin pegar el ojo en toda la noche sólo por la simple idea de haberla hecho llorar, a ella, a la "Heroína de la Sonrisa". A la mujer que a pesar de tener un hombro dislocado, seguía sonriendo ante los niños a los que había salvado de ser rehénes de un villano. En el tiempo en el que trabajó con ella nunca la había visto triste, mucho menos al borde de las lágrimas. Creyó que comprendía la mente de Miss Joke, pues no parecía ser tan complicada. Pero se había equivocado.

Realmente las cosas no salieron cómo estimé —dijo Shota después de un rato —Pero creo que la hice llorar. Debí notar que no estaba bien al ver esa sonrisa no patentada…

¿No patentada? —preguntó Bruno con un poco de curiosidad.

Es… algo que ella siempre dice "Estoy aquí con mi sonrisa patentada para salvar el día", o algo así —explicó el profesor —Pero su sonrisa de ayer fue… inquietante. No era la misma de siempre. Pensé que se reiría con ese escándalo tan característico suyo pero solo sonrió en silencio.

Quizás sólo deseaba mantenerse fuerte frente a tí para que no te preocuparas... ¿Quieres hablar de ella?

Shota tragó saliva. —Ella es irritante, infantil e irreverente. Es muy molesta. Se la pasa haciéndome bromas estúpidas todo el tiempo porque le encanta hacerme enojar… —dijo con seguridad, pero luego su voz se escuchó vacilante —Al menos pensé que eran bromas…

¿A qué tipo de bromas te refieres? —Bruno ladeó el rostro con interés —¿Ella hace comentarios hirientes?

No, yo estoy acostumbrado a críticas sobre mi aspecto todo el tiempo… Pero debo admitir que ella jamás ha dicho algo negativo sobre mi físico o sobre mi quirk.

¿Entonces?

Shota apretó los labios un momento y después se rascó la nuca

Suele pedirme, a voz de grito, que tengamos una cita … o que me case con ella y que tengamos una… —titubeó Shota un poco —una.. familia feliz y sonriente. Sin importarle que estemos en público o no.

Bruno levantó una ceja —¡Vaya! ¡Bastante directa para los estándares del japonés promedio! —Bruno recargo su rostro en su mano — ¿Y alguna vez salieron en una cita?

¡Por supuesto que no! —se apresuró a decir Shota y luego desvió la mirada —Siempre pensé que era una broma más de su repertorio, lo decía cada vez que nos veíamos por trabajo.

Espera ¿Hace cuánto sucede eso?

Desde que estábamos en pasantías con nuestras respectivas agencias —respondió Shota… —uno años

El silbido de Bruno se escuchó fuerte y claro. —Es demasiado tiempo para mantener una broma…

Es muy terca —respondió Shota con simpleza, cómo si esa fuera la verdad absoluta. —Ella dice que es muy divertido hacerme bromas

¿Sólo te hace ese tipo de bromas?

Shota cerró el ojo un momento y después volvió a enfocar la vista en Bruno —No, hace algunos juegos de palabra algo bobos, o chistes como "Tu bragueta está abierta" o dulces con broma. Una vez me dió unos dulces de esa película de magos, dulces con sabores extraños.

¡Ah, grageas de todos los sabores! —Puntualizó Bruno —¡Es un clásico!

Si, eso. Se rió a carcajadas cuándo me comí uno con sabor a leche agria.¡Era asqueroso!

Suertudo, es mucho mejor que la de vómito…

¿En serio existe ese sabor?

Puedes apostarlo, Aizawa-san… ¿Ella ha hecho alguna broma peligrosa o cruel? —preguntó Bruno empezando a recoger las cartas de la cama.

Shota se mantuvo en silencio durante un rato tratando de hacer memoria. Recordó bromas infantiles y simplonas que le sacaban de quicio; pero sin duda lo que más le ponía el cabello de punta, y sin ser el efecto de su quirk, era cuándo ella demostraba un descarado interés en estar con él, en público. Finalmente negó con la cabeza. —Aparte de proponerme matrimonio en público, creo que su bromas se pueden calificar de inofensivas

Um, comprendo. ¿Entonces te ha acosado de esa manera todo el tiempo? Cualquier otro ya hubiese puesto una orden de restricción. ¿Qué te dijo cuándo le pediste que dejara de hacerte esos comentarios?

Creo que... eso nunca se lo pedí.—Shota se encogió de hombros —Ella simplemente sabía cuándo parar, tampoco es cómo si sólo supiera hacer esos chistes, es una heroína profesional muy eficiente.

Bruno soltó una risita.

¿Qué es tan gracioso?

Me parece adorable

Todos la encuentran adorable —bufó Shota cruzándose de brazos —pero le encanta hacerme pasar vergüenza. Incluso frente a mis alumnos.

No, no ella, tú —Bruno respondió con una pequeña sonrisa condescendiente —suena a que en el fondo si disfrutabas esas proposiciones y bromas, pero elegiste no tomarlas en serio… Quizás porque estás acostumbrado a que te critiquen y a poner un muro hacia otros.

Shota frunció el ceño y asintió, molesto más que nada porque Bruno le estuviera restregando algo que nunca quiso ver en el pasado. Se sentía cómo un niño desorientado y perdido al que tenían que guiar y definitivamente odiaba esa sensación.—Tampoco es cómo si realmente esperara o me interesara que alguien se fijara en mí, no es algo práctico o relevante para mi carrera de héroe.

Bruno asintió. No era la primera vez que un paciente le decía algo así. Tenía bastante claro que era una enorme barrera para protegerse. Y posiblemente Aizawa tenía grandes razones para levantar ese muro tan alto.

Dijiste que pensabas que eran bromas ¿Algo cambió?

Aizawa miró hacia el techo antes de responder. Un nudo en la garganta se le formó. Ni siquiera le había dicho a Mic esa parte.

Ella… —empezó y apretó los labios un momento antes de encontrar fuerzas para decirlo en voz alta —Ella me dijo desde cuándo se enamoró de mi…

Ya veo, se te declaró…

El rostro de Shota se puso rojo, hasta las orejas. Había evitado pensar en esa frase que Miss Joke le dijo cómo una declaración de amor oficial. Asintió sin mirar a Bruno, se estaba sintiendo avergonzado. —No lo tomé en serio, pensé que era una broma cómo las que siempre dice —y añadió con su particular tono desanimado — "¡Hey, Eraser.. ¡Casémonos!" "¡Sal conmigo, Eraser!" "Si te casas conmigo, seremos una familia llena de risas y felicidad…"

Es entendible que lo pienses si llevan tantos años con esa rutina… ¿Y qué pasó después?

Shota empezó a contarle lo que ocurrió después, de cómo él prácticamente echó a Miss Joke de la habitación, de la sonrisa antinatural que ella le mostró; de qué Mic la vió con los ojos acuosos al salir y del significado oculto de los tulipanes que él desconocía hasta que el rubio se lo explicó. Shota estaba extrañado de escucharse a sí mismo decir esas cosas, estaba titubeando un poco. Realmente las relaciones interpersonales no eran lo suyo; él se consideraba observador y analítico en combate, en su profesión cómo maestro y cómo héroe profesional; pero relacionarse afectivamente siempre había sido una materia difícil de dominar para él.

Sé que esta pregunta es demasiado cliché, Aizawa-san, pero ¿Cómo te sentiste al saber todo eso?

¿Cómo iba a sentirme? Cómo un idiota, por supuesto… —respondió Shota chasqueando la lengua —Se supone que me gano la vida siendo observador y analizando situaciones y gente ¡Y no me di cuenta jamás que ella no estaba bromeando! —Cruzó sus brazos, mascullando —Siempre termino rodeado de gente molesta y ruidosa a la que aparentemente no puedo comprender del todo ¡Y eso que son unos simplones, debería ser fácil!

Aizawa-san… ¿Tú crees que la dama de los tulipanes tiene algo en común con aquellos amigos que perdiste?

Esa pregunta quedó rebotando en las paredes de la habitación. Aizawa Shota trataba de hilar sus pensamientos para dar una respuesta pues lo había tomado por sorpresa aquella pregunta.

Y en ese momento se escuchó que tocaban la puerta. Era un enfermero de cabellos castaños y con una larga cola escamosa.

Disculpen la interrupción —saludó haciendo una pequeña reverencia con timidez antes de entrar. —Bruno-sensei, vinieron a dejarle esto en recepción —le mostró una bolsa de papel con el logotipo del restaurante.

Gracias —le sonrió Bruno levantándose para tomar el pedido.

T-tenga cuidado, sensei... A la jefa de enfermeras no le gusta que los pacientes estén comiendo comida chatarra.

Oh, seré más cuidadoso entonces, Nao-san —sonrió Bruno haciendo una reverencia —te agradezco mucho tu ayuda

No hay de qué —el muchacho se sonrojó al ver a ese gigante hacer una reverencia —lo hago c-con gusto. ¡Hasta luego! —se despidió haciendo ahora él una reverencia y salió de la habitación.

No deberías dejar que el muchacho se meta en esos líos.—puntualizó Shota.

No te preocupes, no lo permitiré, Aizawa-san —dijo Bruno sonriendo y acercándose a él —Tengo permiso del hospital para hacer estas cosas. Les anticipé mi manera de trabajar y están de acuerdo. Es sólo que algunas personas están tan acostumbradas a ciertas reglas rígidas, que ver otro panorama los hace rechazarlo de inmediato —le extendió la bolsa de papel con la comida, sonriéndole con intención.

Gracias por la comida —respondió Shota, sopesando las palabras que Bruno acababa de decirle, era claro que el mensaje mordaz era respecto a él. Abrió la bolsa y sacó la hamburguesa, las papas y el jugo. Sacó con extra cuidado el postre con forma de gatito dormilón

Bueno, creo que el tiempo se agotó —dijo Bruno mirando nuevamente su reloj y terminando de guardar las cartas en su bolsillo —Vendré mañana más o menos a la misma hora, Aizawa-san

Shota asintió haciendo un pequeño gesto con la cabeza y llevándose una papa frita a la boca.

Bruno salió de la habitación con un paso tranquilo y relajado. Se dirigió a la cafetería del hospital y mientras esperaba su almuerzo garabateó algunas cosas sobre la charla con su paciente para ir teniendo claro cómo trabajarían en su recuperación. En su celular revisó su horario para notar que su próximo paciente sería Gran Torino. Hizo un pedido de taiyakis en el celular pues el anciano le había mencionado el día anterior que le fascinaban.

Mientras tanto Shota comía su hamburguesa la cuál le supo a gloria tras varias semanas confinado a la comida del hospital. Él no estaba acostumbrado a las comidas caseras, pero disfrutaba mucho de las comidas de la UA desde que era estudiante y la comida rápida era un placer culpable al cual sucumbía de vez en cuando. El pesar en su estómago que le había impedido desayunar ya se había disipado. En esta ocasión, saboreó la comida con calma, no había prisas ni horarios que cumplir, no tenía más deberes en ese momento que recuperarse y sabía que sería un larguísimo proceso.

Tomó su celular y abrió Tiktok, dónde le aparecieron las novedades de las cuentas que seguía, la mayoría sobre contenido de gatos. Entre ellas estaba la cuenta de Mr. Happi. La había descubierto porque era seguidor fiel de Sushinight, la cuenta que sabía, pertenecía a Nemuri.

En ambas cuentas usaban siempre filtros para ocultar sus voces y sus rostros, incluso tenían vídeos con ambos gatos en el mismo lugar, lo que daba a entender que ambos usuarios se conocían y que deseaban permanecer fuera de foco. Cuándo Nemuri le contó que había conocido a la dueña de y que era una persona encantadora, de inmediato logró captar la atención de Shota quién provocó la escandalosa risa de Nemuri cuándo le preguntó sobre cómo era esa mujer y su desconcierto fue grande cuándo ella le respondió que era información confidencial.

La curiosidad de Shota se debía a que le sorprendía la dedicación que tenía esa muchacha hacia aquel gato que no tenía una apariencia común o adorable. Se notaba que había sido callejero y que la pasó muy mal en el pasado. pues tenía cicatrices y le faltaba una oreja. La mayoría de las cuentas de gatos mostraban mininos sumamente acicalados, bonitos y elegantes, . Pero la cuenta de Mr. Happi estaba llena de videos de él jugando con su juguete favorito: Los pies de su dueña. Encontraba gracioso cómo la mujer movía los dedos de los pies frente al gato y salía corriendo con un grito despavorido cuándo el minino se lanzaba al ataque. Pero sin duda, su video favorito era uno dónde le cantaba al gato con la aguda y distorsionada voz que solía usar mientras el minino ronroneaba.

"Soy un gatito muy bonito y boto pelos,

boto pelos, boto pelos.

Pelos en tu cama cuándo me echo un ratito.

boto pelos… pelos~~

Cuando me rasco un poquito

cuando camino en la casa

cuando camino en la silla

Boto pelos, boto pelos ~~"

Lo tenía guardado en favoritos y lo veía cuándo tenía un mal día o simplemente quería distraerse y animarse. Y por Dios que en ese momento necesitaba distraerse.