Joke's on you, ShotaJoke's on you, Shota!

Episodio 8: La sonrisa más linda

Emi tragó grueso al escuchar a Hizashii hablar con un tono tan angustiado. Ella había escuchado sus presentaciones en la radio y sabía que el rubio irradiaba una alegre energía siempre. Sintió que el corazón se le aceleraba. "Pom, pom, pom"

¿El mejor amigo de Nemuri? Sólo podía ser Eraserhead o el propio Present Mic.

¿Q-Qué ocurre con él?

Está bastante deprimido desde que Nemuri no volvió. No está comiendo y está profundamente decaído. Tengo miedo de que muera de tristeza…¡He intentado animarlo pero es un tanto huraño conmigo, tú sabes… Is soooo grumpy!

Oh... yo… si, c-comprendo —el corazón se le estrujó a Emi. Ahora entendía el por qué Eraserhead había reaccionado de esa manera. Él estaba sufriendo por haber perdido al amor de su vida y ella había acudido con flores y a soltar una seria declaración de cuánto tiempo llevaba enamorada de él. «¡Eres una imbécil Emi!» pensó. —pero… ¿En qué podría ayudar yo?

Le haría bien ver a familiar face, alguien que lo conozca y que le agrade, like you and… Mr. Happi

¡¿C-cómo rayos sabes de Mr. Happi?! —exclamó Emi con una gran sorpresa.

Haru y Mitsui se miraron entre ellos y luego observaron a Emi. Conocían las actividades catlovers de la chica en redes sociales, pero muy pocas personas sabían al respecto.

Oh, Sorry… Nemuri me contó about that… Pero sólo a mí, your secret is safe with me… —se apresuró en aclarar —¿Podríamos vernos mañana en la tarde? Pasaría por tí y por Mr. Happi

Emi se mordió el labio, un poco dubitativa al respecto. Eso iba a ser incómodo hasta la médula pero no tenía el corazón de piedra cómo para no tratar de ayudar a alguien a sonreír.

Está bien, Mic… L-lo haré ...por Nemuri.

Thank you, darling… Lo aprecio mucho… En verdad —respondió Mic aún con el tono melancólico y cansado en su voz —Nos vemos mañana.

Si, Mic. ¡Haré lo posible para ayudar! —le aseguró Emi, tratando de animarlo.

You are the best, Smiling girl! —Respondió de mejor humor — See you tomorrow!

La llamada finalizó dejando a Emi bastante seria.

Espera… ¿Qué acaba de pasar? —preguntó Haru con una cara de confusión total

¿Para qué quiere a Mr. Happi? —Mitsui preguntó, llevándose una mano a la mejilla —Eso es muy extraño, Emi…

Um… Supongo que necesita que animemos a Eraser, a él le gustan los gatos más que engañar astutamente a sus estudiantes —respondió Emi, pensando el único escenario en el que quizás su presencia ayudaría a hacer sentir mejor al solitario y gruñón héroe.

¿Y accediste a ver a ese hombre de nuevo? —preguntó Haru, escandalizado. —¡Si te hizo llorar ayer! —Miró a su esposo en busca de apoyo —¡Cariño, dile algo!

Yo… oh… um… —Mitsui miraba a Emi y a Haru una y otra vez —creo que necesitaría un poco de contexto aquí, queridos… para poder dar una opinión.

Emi dió un larguísimo trago a su cerveza y soltó una exhalación —Yo estoy enamorada de Eraser hace mucho tiempo, Mitsui...

¡Se te va a ir la vida yendo trás ese hombre, Emi! —exclamó Haru, indignado —¡Y aún no me explicas qué fue lo que pasó ayer con él!

Lo de ayer… Eso fue mi culpa —sonrió Emi —Me puse más nerviosa de la cuenta y le confesé desde cuándo me enamoré de él. Creo que me pasé de la raya, jajajajaja

¡Oh, Emi! ¿Qué dijo él? —preguntó Mitsui

Bueno… él creyó que bromeaba… siempre cree que bromeo cuando le digo que me gusta —Emi pasó su dedo índice por la boca de la lata de cerveza, delineandola mientras apoyaba su cabeza en la mesa —Me preguntó el motivo de mi visita y le dije que porque éramos amigos, pero me respondió que no lo éramos y que no volviera a visitarlo. Así que hice lo mejor que sé hacer: Sonreí para encontrar fortaleza y me fui… Present Mic me vió a punto de llorar y trató de decirme algo, pero me marché sin mirar atrás. No quería que me vieran así...

Emi, no debes volver a ver a ese hombre, no te hace ningún bien —dijo Haru, preocupado pero furioso por dentro con el tal EraserHead. —¿Quién se cree que es para tratarte así?

Fue mí culpa, Haru —respondió Emi sin mirarlo a los ojos. Era demasiado difícil decirlo en voz alta —yo… no tenía idea de que él estaba enamorado de Midnight… No era el mejor momento…

Haru resopló con fastidio y luego le hizo un gesto a Mitsui con la cabeza para que dijera algo.

Mitsui se acercó a Emi y le acarició el cabello con suavidad —Emi, tesoro… ¿A pesar de eso tú lo sigues amando, verdad? Por eso quieres ayudarlo…

Y Emi asintió en silencio sólo para dar paso a un amargo y doloroso llanto, a los sollozos que salían del alma y a las lágrimas gruesas y cálidas que surcaban sus mejillas, reflejando el dolor que provenía directo de un corazón herido. Mitsui la abrazó con ternura fraternal y le acarició la espalda para confortarla.

Vamos, cariño, déjalo salir… está bien, estamos contigo… —dijo con una tierna y suave voz, que se contrastaba mucho con su apariencia imponente. Ahora él le hizo un gesto a su esposo, lanzándole una mirada de "Deja-de-refunfuñar-o-duermes-en-el-sofá" que Haru rápidamente entendió.

Emi, sabes que cuentas con mi apoyo —dijo frotándole la espalda también —Aunque me parece que ese tipo no merece que llores por él, es un completo estúp… —Mitsui amuzgó la mirada y Haru tragó saliva junto a su rabia naciente —Siempre te cuidaré, primita, hasta el fin de los tiempos. Eres la mejor persona del mundo...

Pero ella seguía llorando. Las muestras de afecto le requemaban porque anhelaba que hubiera sido Eraser quien la consolara. Era un anhelo infantil, sin lógica alguna. Ella sabía que él no era así, que era más probable que le diera una mirada afilada y le dijera "Si tienes tiempo para hacer algo tan irracional e improductivo, mejor enfócate en tu trabajo"

Un calor doloroso y violento se le asentó en el pecho, se sentía tan poca cosa y tan estúpida por no haber pensado que Eraser podría estar enamorado de Midnight ¡Ella era toda una Diosa! Tenía un cuerpo despampanante, curvilíneo y provocativo, era una mujer que no podías evitar mirar aunque no llevara su sugerente traje de heroína; destilaba erotismo por cada poro de su piel y tenía un aire de femmefatal que muchos encontraban atractivo pero también era una mujer fiel a sus ideales que se conmovía por el fuego de la juventud alocada, era amable y directa, con un gran corazón. Era la única mujer aparte de Recovery Girl a la que Eraser mantenía en su círculo cercano ¿Cómo diablos no lo vió venir?

¡Ah, soy tan jodidamente estúpida! —sollozó sirviendo por la nariz

¡Hey, nadie dice eso de la boba de mi prima!

Una pequeña risa salió de su garganta, débil y apenas con una pincelada de su habitual alegría —Yo también te quiero, bobo… a los dos.

Mitsui sonrió y los abrazó a ambos. Él había crecido en un hogar problemático, pero desde que había conocido a Haru y a Emi había entendido el concepto de sentirse querido y protegido. Él no era un héroe profesional, pero quería demostrarle a su pequeña familia que estaba ahí para ellos, para ser su soporte en los momentos difíciles y prepararles deliciosos platillos para demostrarles su cariño.

Poco a poco el llanto aminoró. Pero no la presión en el pecho de Emi. Oh, por supuesto que dolería una temporada más, las cosas del corazón nunca son fáciles de sanar ¡Ojalá Recovery Girl pudiera curar un corazón roto!

¿Quieres que te traiga otra cerveza? —preguntó Haru con un tono preocupado.

No, gracias… sabes que no bebo mucho en las noches de escuela —respondió Emi enjugándose las lágrimas.

Toma, cariño —Mitsui le sirvió otra taza de té, que aún estaba caliente —Bebe, te hará bien.

Emi asintió y tomó entre sus manos la taza y bebió poco a poco, suspirando entre trago y trago.

Emi, cariño… Quizás no sea momento, pero ¿Podrías decirnos qué clase de persona es el tal Eraser? —preguntó con timidez Mitsui. Nunca había visto llorar así a Emi por ningún hombre y eso que le había conocido algunos pretendientes.

Una pequeña sonrisa se formó en los labios de Emi ante la pregunta.

Siendo honesta, él es bastante fuera de lo usual —explicó Emi rascándose la barbilla —Es gruñón, un poco descuidado con su apariencia, con un sentido del humor casi inexistente. Pero en el fondo se preocupa de enseñar a sus estudiantes ciertas realidades del camino del héroe para prepararlos ante la vida real. Es muy responsable, tiene un sentido del deber bastante desarrollado ¡Incluso más que Allmight y Endeavor juntos! Se toma todo tan en serio que creo que su pobre hígado debe estar ahogándose en bilis. Pero… tiene la sonrisa más linda que he visto. —finalizó, suspirando cómo una adolescente.

¡Aww! —exclamó Mitsui, conmovido.

Pues no parece muy sonriente en las fotos… —comentó Haru revisando el celular —No me digas que es este ninja vagabundo… —les mostró la pantalla con la galería de la página "Paparazzis urbanos"

En la pantalla se podía apreciar a EraserHead con su habitual traje de héroe con las cintas rodeando su cuello, su barba desprolija y el cabello largo y libre. En todas las fotografías parecía cómo si lo hubiesen despertado a mitad de la noche, con el ceño fruncido y una expresión de malas pulgas que daba la impresión de que después de esas fotos, el fotógrafo apareció colgado en un puente

¡Oh! ¿Estás seguro de que ese no es un villano, querido? —le preguntó Mitsui a Haru al ver las fotografías

¡Estoy seguro! Tiene la etiqueta con el nombre de héroe "EraserHead"—respondió Haru y luego miró a su prima —Emi, este hombre es espeluznante… parece un hombre lobo a medio transformar ¿Su quirk es cómo el de HoundDog?

Emi soltó una risa ante el comentario, pues se imaginó a Eraserhead con cola y orejas de can. —Creo que así sería más fácil saber su estado de ánimo, se vería muy lindo si tuviera una cola que se moviera de un lado al otro cuándo se alegrara al verme… —suspiró —Sí al menos en algún momento se alegrara de verme…

A mí me da la impresión de que su vida ha sido dura… —declaró Haru viendo con atención una de las fotografías. Ese sujeto le daba la sensación de que había pasado por mucho. —Y bueno, creo que yo no soy quién para juzgar a alguien por su apariencia, lo siento —se disculpó mientras se frotaba el cuello. A él siempre le tenían miedo por su físico, así que toda la vida le costó hacer amigos.

Pero tú eres un encanto, Mitsui —dijo Haru mirándolo con profundo cariño —Él se la ha pasado rechazando a Emi todo el tiempo.

Quizás en el pasado alguien le hizo una mala pasada, los chicos pueden ser muy crueles… —respondió Mitsui, tratando de ver las cosas desde otro punto —Quizás si Emi hablara largo y tendido con él, pueda entender que lo que ella siente es de verdad...

Emi los escuchaba con atención mientras tomaba su té. En verdad no tenía mucho sentido pensar en conquistar a Eraser. La revelación de que estaba devastado y tan mal por la muerte de Nemuri le confirmaban que debió sentir un inmenso y profundo amor por ella. Incluso le resultaba un poco romántico; un amor nacido desde la adolescencia, en los pasillos de la U.A. Se preguntó si Nemuri lo sabía. Seguramente ella se habría estremecido y sonrojado de saberlo, asombrada de saber que era el objeto del afecto de Eraserhead desde la tierna juventud.

No creo que sea una buena idea, Mitsui —suspiró Emi terminando su té —Él estaba enamorado de Nemuri y ella murió hace muy poco; lo mejor será no tocar ese tema y tratar de alegrarlo con ayuda de Mr. Happi. De hecho creo que Mr. Happi hará todo el trabajo, los gatos son la cosa favorita de Eraser y creo que yo ocupo un lugar muy abajo en la lista —sonrió con un poco de condescendencia.

¡Oh, Emi! —Mitsui le acarició la mejilla —Sé que quieres hacerlo feliz porque lo amas, pero no olvides que la felicidad más importante es la propia. Si te llegas a sentir mal cerca de él, detén esto de la visita ¿De acuerdo?

No prometo nada —respondió Emi, sonriente y con una fortaleza increíble —Después de todo, soy la heroína de la Sonrisa y tengo que tener confianza en mi poder para seguir sonriendo y hacer sonreír a los demás.

Te tomaste muy en serio las palabras de Nakaoji-Sensei —dijo Haru frotándole la cabeza por sobre la pañoleta

Y Emi rió ante la caricia fraternal. Durante sus tiempos de estudiante en la academia, Tenma Nakaoji había sido su mentor. Él había cerrado su agencia para dedicarse a ser profesor. Se decía que la muerte de uno de los practicantes le había pesado mucho; pero Nakaoji-sensei siempre los animaba a seguir sonriendo y confiar en su quirk. Había sido un ejemplo increíble para ella; le había hecho creer que su don en verdad tenía potencial, al contrario de lo que sus compañeros de la secundaria le habían dicho; que sólo serviría para el espectáculo.

Mientras tenga aliento, seguiré sonriendo, Haru —aseguró levantando el pulgar y guiñándole el ojo —Y quizás algún día logre hacer sonreír a Eraser. Sólo eso me basta.

Haru sonrió a su vez, aunque preocupado. Al igual que Mitsui, deseaba que Emi no fuera tan arrebatada ni tan terca cómo podía serlo en ocasiones. Durante la primaria había sido objeto de burlas y ella siempre sonreía; fue catalogada cómo un chiste andante, una payasa. Ella sólo lloraba a solas, a veces Haru la consolaba, pero estar triste era algo que a Emi no le gustaba mostrar a otros.

Bueno, suena a que eso será una tarea titánica —rió Haru —Pero creo que es algo que sólo Miss Joke podrá lograr ¿Cierto?

Cierto —asintió Mitsui y luego movió los puños con animosidad —Emi… ¡Fighting!

Los ánimos mejoraron luego de eso; comieron un poco de fruta picada que Mitsui había guardado para el postre y la velada se amenizó con un peculiar desfile de chistes sobre frutas del repertorio de Emi.

Cuándo llegó el momento de irse Emi se despidió de ambos con un pequeño abrazo y un beso en ambas mejillas. No quiso que la acompañaran a casa, pues su departamento estaba cerca y deseaba estar sola un rato.

Bajo la luz de la luna creciente Emi caminaba en silencio, pasando los dedos por las superficies que encontraba; los arbustos, una pequeña cerca, una baranda. No podía evitar comportarse así, era parte de su naturaleza al igual que su propio quirk; tenía un alma joven y etérea, al contrario de la de Eraser, que parecía ser un alma vieja y cansada. Pero a Emi le gustaba Eraser; lo amaba con toda su gruñocidad, ella había visto más allá de lo que él mostraba hacia los demás. Deseaba tanto poder llegar a él, hacerlo sonreír alguna vez; pero siempre tenía un enorme muro entre él y el resto de la gente. Ella siempre había querido conocerlo más, por lo que estaba muy atenta a cualquier detalle que le diera algún indicio para descubrir más de la vida de Eraser. ¿Eso podría considerarse acoso? Quizás, pero Emi respetaba los límites. Jamás buscó las redes sociales de Eraser, a lo más tenían el teléfono del otro desde que trabajaban en agencias vecinas, pero ya sabía la cantaleta que le diría si intentaba escribirle "Es sólo para trabajo".

«Yo esforzándome por entrar y Nemuri ya se había instalado cómodamente... » pensó soltando un suspiro. Realmente no podía sentirse molesta con ella; pues incluso trató de arreglar aquella cita con Eraser a la que Emi se opuso drásticamente. «Quizás debí aprovechar la oportunidad... »

Pero ya era tarde, Nemuri ya no existía en ese mundo y había dejado a sus dolientes con un gran vacío que llenar. Su muro de facebook estaba lleno de emotivos mensajes de despedida ¡Y qué decir de su fanpage! Seguramente Nemuri estaría conmovida por tantas muestras de afecto.

Llegó pronto a su edificio y al entrar a casa encendió la luz.

¡Mr Happi, ya llegó tu humana favorita! —exclamó a modo de saludo.

El felino se acercó a ella y se le refregó en las piernas, ronroneando. Emi lo cargó para acariciarlo un momento.

Mañana es un día importante, Mr. Happi —dijo Emi cómo si el minino pudiera entenderle —Vamos a animar a un amigo que lo necesita. Seguro te adorará.

Un maullido, tal cómo si respondiera, se escuchó en la habitación.

Así es, siempre hay que sonreír y compartir nuestra sonrisa ¿Cierto? —le aplanó la oreja mientras le acariciaba la cabeza con lentitud una y otra vez mientras Mr. Happi ronroneaba feliz.

Después, le sirvió la comida al minino en su platón y Mr. Happi se bajó de sus brazos dispuesto a cenar. Emi sabía, por rasguños previos, que lo mejor era dejar al glotoncillo comer a sus anchas, así que se dirigió al cuarto de baño a preparar la tina. Necesitaba refrescarse y relajarse luego de aquella montaña rusa de emociones que habían sido las últimas 24 horas.

Una vez que el agua de la tina estuvo lista, se despojó de su uniforme de heroína y la dejó en la cesta de la ropa sucia al igual que su ropa interior y su pañoleta. Se observó un momento frente al espejo para contemplar su figura. Sabía que era bonita y tenía un buen cuerpo; los hombres que habían pasado por su vida se habían encargado de hacérselo saber con gran intensidad por lo que estaba segura que no era desagradable a la vista.

Luego sus ojos se posaron en unas cicatrices bastante recientes, eran de la última batalla contra los Nemus. Tenía una en las costillas; se le habían roto algunas y simplemente tuvo suerte que no hubiesen perforado sus pulmones. Había recibido una fuerte contusión en la cabeza que la dejó inconsciente por horas y la onda de destrucción había ocasionado que permaneciera atrapada entre los escombros por días hasta que el equipo de rescate la encontró bastante debilitada y deshidratada. Si se hubieran tardado un día más posiblemente hubiera muerto.

Pasó los dedos por las cicatrices y a su memoria llegaron los largos y lentos días de angustia y oscuridad; tratando de distraerse repasando mentalmente su repertorio de bromas, recordando las canciones de su breve época de idol; repasando la lista de sus alumnos, sus quirks, fortalezas y debilidades, rememorando su época de practicante, cuándo conoció a Eraser. Se distrajo recordando una y otra vez la imágen de Eraserhead sonriendo mientras acariciaba a los gatitos que alimentaba de manera clandestina. Esa sonrisa que tanto deseaba provocarle ella, esa sonrisa que lo significaba todo desde hace tantos años, esa sonrisa que le decía lo mucho que ese hombre arisco y gruñón podía llegar a amar. ¡No podía morir sin haberle provocado una sonrisa al menos!

Ese pensamiento fue el que le dió fuerzas para soportar hasta que lograron rescatarla y la ingresaron al hospital.

No permaneció en la misma ala que Gran Torino, Mirko o Eraserhead, pero nadie sabía el estado de ninguno de ellos y la angustia le estuvo retorciendo el estómago a Emi durante todos esos días hasta que fue derivada al hospital más cercano a la academia Ketsubutsu donde Haru y Mitsui se hicieron cargo de sus cuidados.

"Está bien, él está bien… ¡Es el héroe borrador! Es hábil, inteligente y con excelentes reflejos… estará bien"

Ese era su pequeño mantra para obligarse a no preocuparse. Haru y Mitsui la habían ido a visitar sin falta; tratando de hacerla sentir mejor.

Teniendo su celular en el hospital, fue subiendo borradores que tenía guardados en tiktok para que los fans de Mr. Happi se alegraran. Aprovechó de responder algunos comentarios y a eliminar algunos que tiraban odio y se burlaban de las heridas de su querido gato y de su falta de oreja. Necesitaba un poco de normalidad.

Cómo siempre, le dió "me gusta" al comentario de "9lives-Ai" que era un usuario que solía comentar en todos sus videos y a hacer preguntas que Emi solía responder con pequeños videos de Mr. Happi.

Pero ese comentario era de varias semanas atrás y durante varios días no hubieron más comentarios. Se preguntó si esa persona estaría bien, realmente no conocía a "9lives-Ai" pero temía que lo estuviera pasando mal. Justo cuándo estuvo a punto de escribirle para preguntarle si estaba bien, una notificación apareció:

"A 9 lives-Ai le gusta tu video "Mr Happi por favor ten piedad de mis dedos"

9lives-Ai ha comentado tu video: ¡Gracias por seguir subiendo videos de Mr. Happi! Espero que estén bien con toda esta catástrofe; me hicieron el día. Les mando un saludo. ¡Mr Happi,es encantador!"

Emi había sentido un extraño alivio, por alguna razón 9lives-Ai le recordaba a sus alumnos, por lo que pensaba que sería menor de edad. En su perfil no había mucha información, más que se denominaba catlover y seguía varias cuentas de mininos. Ni siquiera sabía si era un chico o una chica, pero Emi estaba feliz de leerle de vuelta.

"Pienso que no me pagan lo suficiente para soportar los ataques a mis dedos, pero comentarios cómo el tuyo pueden considerarse Miau-mento :)"

Y un comentario lleno de emoticones riendo fue la contestación.

Ese tipo de cosas alegraban a Emi. Realmente no necesitaba mucho para que sonriera.

Volvió a la realidad y se metió a la ducha, dejando escapar un larguísimo suspiro al sentir el agua tibia sobre su piel. Con cuidado aplicó shampoo en sus verdes cabellos. El aroma a chicle invadió la habitación y Emi recorrió su cuerpo con el jabón, frotando la piel húmeda para hacer espuma para asearse a conciencia. Después de un rato salió de la ducha y se dirigió a la tina, dando un respingo de gusto cuándo se sumergió el agua caliente; que no estaba tan caliente en realidad pero a Emi le gustaba así.

Podía sentir cómo su cuerpo se destensaba despacio y recargó su espalda en la orilla de la tina. Se sentía un poco nerviosa sobre la idea de ver de nuevo a Eraser. Estaba empezando a arrepentirse de haber aceptado la petición de Present Mic; era probable que Eraserhead la sacara a patadas con su prótesis metálica de última tecnología apenas la viera. Pensó en escribirle a Present Mic para retractarse, pero de pronto a su mente vino la fugaz sonrisa de Eraserhead cuándo estaba con los gatitos callejeros. Quizás le agradaría esa visita, quizás preferiría a Mr. Happi mucho más que a ella, pero tal vez, sólo tal vez, tendría la posibilidad de ver de nuevo esa sonrisa que tanto le había encandilado y eso era algo que no se iba a perder.

Suspiró.

—Eraser… — murmuró y sus mejillas se tiñeron de rosa. Cerró sus ojos para deleitarse con esa pequeña función de su cine mental.

El cosquilleo naciente en su vientre le hizo deslizar sus manos por su piel, bajo el agua. Jugueteó con sus pechos, aprisionando sus pezones erectos e imaginando que Eraser los besaba, haciéndole cosquillas con su barba. Jadeó ante las caricias que se prodigaba a sí misma, a la salud de aquél hombre que la volvía loca. Tembló ante la imágen de él sobre ella, contemplándola con aquella mirada tan seria pero que a Emi le encantaba. Podía verlo en su mente, desnudo y con los cabellos húmedos pegados a su rostro, acomodándose entre sus piernas y besándole la piel lentamente para torturarla, cómo si eso fuera realmente una tortura para ella.

Casi podía escuchar la gruesa y excitante voz de Eraser en su oído, diciéndole cosas que no serían loables para un héroe si alguien más las escuchara y luego sintió sus labios en su lóbulo para después mordisquearlo. Las manos de Eraser, en vez de las suyas, eran las que recorrían su piel con lascivia, apretujando sus senos un poco, enseñoreándose con su cuerpo porque sabría que lo tenía a su disposición, porque Emi gustosa se entregaría a él sin reservas; si tan sólo él la deseara cómo en sus fantasías.

Emi abrió sus piernas para que su mano derecha se adentrara en su intimidad. Frotó su clítoris despacio, muy, muy lento y un jadeo largo y ronco salió de su garganta. Mantenía sus ojos cerrados, inmersa en el espejismo que su mente había creado; un pequeño pedazo de paraíso en el que podía estar con su adorado Eraser a solas, sólo ellos y nadie más. ¡Ah, cuánto deseaba a aquél hombre!

Su otra mano derrapaba por sus senos y su vientre mientras sus labios amenizaban el ambiente con suspiros y el nombre de aquél héroe de negros cabellos. Los movimientos sobre su clítoris aumentaron, el jugueteo adoptó un ritmo más rápido y el cosquilleo burbujeante empezó a intensificarse. Emi jaló aire ante el impetuoso éxtasis que se aproximaba. Su mente se llenó de imágenes de su amante imaginario disfrutando de su cuerpo a sus anchas. No sabía si a Eraser le gustaba hacerlo rudo o suave pero en la mente de Emi había cabida para eso y mucho más. Siempre y cuando se tratara de él, la heroína de la sonrisa estaba dispuesta a cambiar el escenario.

La oleada del orgasmo llegó impetuosa, haciéndola estremecer violentamente.

¡Oh, Eraser! ¡Eraser…! —jadeó ante los espasmos, que seguían sacudiéndola una y otra vez, mientras su cinemática mental continuaba mostrándole imágenes del profesor de la UA en situaciones no aptas para cardíacos. Los suspiros fueron aminorando, aunque Emi podía sentir palpitaciones en su clítoris que se iban atenuando poco a poco.

En el rostro de Emi había una sonrisa satisfecha que se fue borrando en cuánto le vino a la mente la imágen de Eraser en el hospital. No era la primera vez que Emi se masturbaba con la imágen de Eraser en mente, pero si la primera que lo hacía luego de haberlo visto tan maltrecho. Se sintió un poco culpable, pero no podía evitarlo: Llevaba muchos meses sin acción y el hecho de que amara a Eraser con locura no quería decir que iba consagrarse en celibato a la espera de que algún día la aceptara.

«¡Demonios, Eraser! Eres el único que me hace pasar del orgasmo al llanto» pensó haciendo burbujas en el agua con su boca, cómo si fuera una niña.

Permaneció unos minutos más dentro del agua y después salió de la tina para secarse con una esponjosa y gruesa toalla. Se puso el pijama y se lavó los dientes mientras hacía gestos frente al espejo.

Apenas salió del cuarto de baño se dirigió a la cama. Dejó cargando su celular en la mesita de noche y se acurrucó con ternura entre las cobijas. Sonrió cuándo sintió a Mr. Happi hacerse un ovillo entre sus pies

Buenas noches, Mr. Happi… —alcanzó a decir antes de que el sueño llegara en todo su esplendor y se quedara dormida.