Joke's on you, Shota!
Nota de Meryhuanita: ¡Lamento no haber actualizado antes! He tenido a uno de mis perritos enfermo y delicado; es mi niño consentido y esto me había tenido muy preocupada cómo para continuar actualizando (mi novela original, Trío Desastre, tiene ya capítulos programados). En estos días Sombra ya se encuentra de mejor ánimo y eso me tranquiliza lo suficiente cómo para ponerme a escribir, así que me fui cómo gorda en tobogán y resultó este capítulo algo larguito…
ADVERTENCIA: ¡Hay escenas subidas de tono en este capítulo! (Siempre Lemon, nunca inlemon) ԅ(≖‿≖ԅ)
Episodio 9: El que busca, encuentra, Shota.
Luego de devorar la hamburguesa y las papas fritas Shota tomó con cuidado el postre. Se trataba de una especie de jalea con forma de un gato anaranjado recostado en una generosa cama de crema chantilly. Shota le tomó una foto y la guardó en su galería. Sintió un poco de pena por empezar a comerlo pero no podía desperdiciar la comida. Probó la primera cucharada y se sorprendió ya que el sabor era de mandarina y la combinación con el chantilly le pareció estupenda.
Observó por la ventana apreciando el brillante cielo azul que parecía estar ajeno a todo el caos que había ocurrido y a la guerra que se avecinaba. Y entonces pensó en Eri, la niña a la que habían salvado del horror y la tortura y deseó poder protegerla siempre para que tuviera una vida feliz. A veces, cuándo la veía sonreír, le recordaba a Emi y eso le aturdía un poco. Estaba seguro que Emi había sido una niña inquieta, traviesa e hiperactiva, toda una diablilla insoportable, diferente por completo a la dulce, tímida y temerosa Eri; pero ahora tras todo lo que había conversado con Bruno horas antes, empezó a imaginarse a la pequeña con una actitud más alegre y confiada, justo cómo Miss Joke.
Esa imágen mental le provocó un pequeño escalofrío inicial pero luego empezó a ver el lado positivo; ver a Eri con más seguridad en sí misma, más independiente y capaz de manejar con precisión su quirk era algo que le maravillaría poder contemplar algún día. Se preguntó cómo estaría; se suponía que entre los alumnos y profesores estarían cuidándola. Ella había entrenado con ahínco para aprender a controlar su quirk y devolverle sus propios dones a Mirio y eso lo había logrado a base de constancia antes de la batalla. Sin duda era un pequeño prodigio.
Shota consideraba que quizás su trabajo con Eri ya estaba casi hecho, sólo tenía que darle conocimientos a la pequeña para poder valerse por sí misma en el futuro, el cuál por cierto era bastante incierto con todo el tema de All For One y Shigaraki. Si se hacían con el quirk de Eri, todo estaría perdido. Ella tendría sin duda un camino muy duro por delante.
Suspiró mientras terminaba su postre pensando en qué más podría hacer por esa niña ¿Cómo podría protegerla si no había sido capaz de proteger a nadie de los que había amado? ¿Debería alejarse de ella al igual que lo hizo con Joke? Después de todo, Eri estaría resguardada por la U.A bajo la protección de Nezu, ese brillante roedor que sabría qué sería lo mejor para los alumnos.
Él sólo era un punto de control para que su quirk no se desbocara de nuevo y la niña estaba demostrando tener grandes avances en el manejo de su poder. Pronto no lo necesitaría; tampoco ninguno de sus alumnos.
Su clase completa estaba dejando la niñez atrás a pasos agigantados y estaban adoptando roles de adultos de una manera tan rápida que lo asustaba. Él había pasado por una maduración forzada también, ocasionada por la muerte prematura de Shirakumo. No deseaba eso para sus alumnos; deseaba poder verlos llegar a la adultez sin pasar por la tragedia aunque sabía que era una aspiración a lo imposible. El camino del héroe está pavimentado de pérdidas, lágrimas y dolor. Incluso la muerte.
Y la batalla que se avecinaba sólamente estaba apresurándolo todo.
Luego de un rato, la puerta se abrió y era el mismo enfermero que había entregado la hamburguesa. Llevaba la bandeja con el almuerzo del hospital.
—Disculpe, Aizawa-san; pero por protocolo debo de traerle el almuerzo —se disculpó antes de que le dijera algo y le puso la bandeja en el regazo —Sé que ya comió algo que le compró Bruno-sensei pero si quedó con hambre, puede comer un poco más. El menú de hoy es verduras a la brasa, nikujaga, ensalada de espinacas, arroz, una deliciosa sopa de miso, té verde. Y un poco de fruta picada.
—Te lo agradezco, Nao, trataré de comer un poco para no desperdiciar la comida
—No se fuerce a comer más de lo que pueda —le sonrió Nao —¿Se siente mejor? En la mañana dejó el desayuno intacto.
—A decir verdad, me siento mejor, gracias —respondió asintiendo y destapando la sopa de miso. Tenía buen aroma y decidió que iba a tomarla. De todos modos las raciones no eran muy grandes, podría decirse que era un almuerzo ligero.
—Me alegra mucho saber eso —dijo Nao moviendo suavemente la escamosa cola de reptil y se apresuró a quitar las envolturas de la comida de contrabando —Botaré esto por usted
—Te lo agradezco, Nao.
—Estoy para ayudarle, si necesita algo por favor hágamelo saber.
Shota lo miró por un breve segundo y movido por la curiosidad se animó a preguntarle —Nao, tú… ¿Sabrás algo de la mujer que vino a visitarme ayer? ¿Sabrás si… se fue molesta?
—¡Oh! ¿Se refiere a Miss Joke?
—¿La conoces?
Nao asintió con energía —Todo el pabellón C la conoce, estuvo internada hace unas semanas. A pesar de estar muy débil se la pasaba haciendo chistes. Era mi primer día cómo enfermero y me ayudó a calmar los nervios. —Nao se dió cuenta que estaba divagando y fue directo al punto —Bueno, ella estuvo mucho rato en el pasillo antes de entrar a verlo, Aizawa-san… pensé que estaría más tiempo de visita, pero después la vi pasar por el pasillo a toda prisa y sin decir una palabra a nadie.
Shota miraba a Nao completamente pasmado. —Ella… ¿Ella estuvo internada aquí?
—Q-qui- quizás no debí mencionarlo —dijo Nao haciendo una reverencia, avergonzado por su indiscreción —Por favor, Aizawa-san olvide lo que dije.
—Nao-san… —lo llamó Shota con una clara expresión tenebrosa en el rostro —Creo que si no quieres que demande al hospital por filtrar información de los pacientes, deberías contarme todo lo que necesito saber…
Y el pobre Nao palideció cómo si hubiera visto a un shinigami a los ojos. ¡Estaba aterrado! Empezó a temblar y se arrodilló ante aquél hombre.
—¡No, por favor, le diré todo lo que sé! Pero por favor, no haga ninguna demanda, es mi primer trabajo y necesito el dinero…
—Al grano, Nao, ve al grano —Shota hablaba con cierta apatía, pero en verdad estaba intrigado y ansioso por saber esa información.
—¡Ah! Eh… Si, si… Miss Joke llegó aproximadamente 4 días después que usted, con una contusión en la cabeza, quebraduras en las costillas, infección en las heridas y una severa deshidratación —explicó Nao con gran precisión —Recovery Girl no pudo atenderla hasta que se recuperara un poco más por su cuenta, pues estaba tan débil que su quirk no podría servir en Miss Joke. Luego de que Recovery Girl la atendiera, fue derivada a otro hospital más cerca a su lugar de residencia.
Shota lo escuchó en silencio y asintió mientras escuchaba a Nao. Luego empezó a tomar con calma la sopa de miso.
—Eh… Aizawa-san.. esto…
—Tranquilo, no demandaré al hospital —dijo Shota y le mostró una sonrisa de satisfacción que le ocasionó un escalofrío a Nao —Sólo la persona afectada por la filtración de esa información puede hacerlo y yo no soy Miss Joke ¿Cierto? Debes de tener en cuenta estas cosas para tu futuro, Nao.
—¿Eh? ¿Qué? ¡Me engañó!
—Es un engaño lógico, te servirá para aprender una o dos cosas —asintió Shota con esa sonrisa perturbadora. —Pero no diré nada si guardas en secreto nuestra conversación.
Nao lo miraba con los ojos bien abiertos. Aún sentía cómo el corazón le latía con fuerza por el pavor a ser despedido. Tragó saliva y asintió con resignación —No diré ninguna palabra, Aizawa-san.
—¿Podrías quitarme la bandeja? Creo que terminaré luego.
—¡S-si! —Nao se apresuró a quitar los alimentos del regazo de Aizawa y lo dejó en la mesa al lado de los tulipanes. —Bueno, tengo que retirarme pero si necesita algo, no dude en llamar...
Shota hizo un gesto con la mano indicando que podía irse sin preocuparse. Una vez que el muchacho salió de la habitación, se frotó el puente de la nariz con cierta frustración.
No tenía idea de que ella hubiese participado en la pelea contra los Nomus de gama alta; recordaba haber visto su nombre en las primeras listas tentativas de participantes que se redujo cuándo se reestructuraron los equipos. Estaba convencido de que iban a ponerla al frente de las operaciones de vigilancia en la ciudad. Tendría que averiguar exactamente quién fue el genio que la puso en una misión tan peligrosa; pudo haber muerto al igual que Nemuri.
Y de pronto sintió un pesar en el pecho que lo sacudió.
La mera idea de que Joke hubiese muerto en acción le estaba generando una sensación abrumadora y asfixiante. Trató de regular su respiración para no caer en garras de la angustia. Había aprendido esa técnica luego de la muerte de Shirakumo, para poder sobrellevar el día a día. Inhaló despacio hasta que sus pulmones estuvieron llenos y poco a poco expulsó el aire, recordándose a sí mismo que por muy exasperante que fuera Joke, era una heroína capacitada cómo el que más; incluso a veces más astuta que él aunque no quisiera admitirlo ante nadie.
Repitió el ejercicio de respiración varias veces más hasta que sin darse cuenta se quedó profundamente dormido.
Tuvo un sueño nebuloso.
Uno que hacía muchísimo tiempo no tenía.
Finales de otoño, inicios de invierno. Hacía muchos ayeres...
Una mano pequeña y curtida, pero cálida, le acariciaba la cabeza en una casa al estilo tradicional. Un anciano de mirada dura le prodigaba esas caricias mientras lo felicitaba por una excelente partida de Go.
—Sho-chan...
Una anciana de mirada dulce y sonrisa amable le acercó un regalo envuelto con papel de colores. Shota miró a los ancianos y éstos asintieron, indicándole que podía abrir el presente.
Y con sumo cuidado, Shota fue quitando la envoltura, dejándola intacta. La expresión de sorpresa era notoria en su rostro al ver el contenido.
—¿Te gusta, Sho-chan? —preguntó la anciana
Los ojos de Shota se achicaron al sonreír y asentir. No era una gran sonrisa, pero era una sincera que hizo sonreír a los ancianos con satisfacción. Shota sacó el regalo, era un colorido suéter de Gankiri Neko; una exclusiva marca alusiva a los gatos; todas las prendas de esa marca tenían alegres colores y dibujos de mininos por doquier.
—¡Oh, querido! —ella miró al anciano al borde de las lágrimas —¡Está sonriendo! ¡So-chan…!
El anciano asintió y la abrazó mientras el niño, fascinado, recorría con los dedos la textura del estampado del suéter.
Después, Shota cenaba con los ancianos su platillo favorito; Oden. Era una delicia, ideal para el frío y para un niño en crecimiento cómo él, que era más pequeño que el resto y más delgado. Era una escena muy tranquilizadora de tiempos muy lejanos y mucho más simples; antes de que su vida cambiase tanto.
No despertó hasta que la algarabía habitual de Present Mic invadió la habitación varias horas después, justo después de que el rubio recibiera la lapidaria fotografía de Miss Joke que indicaba que estaba molesta. El héroe de la voz había decidido que lo mejor sería invitarla a cenar para convencerla de participar en el homenaje a Midnight, pero por ahora iba a concentrarse en pasar tiempo con su mejor amigo.
—¡HEEEEY, ERAAAASEEER! ¡Ya llegó la vida, la alegría, la magia y la diversión! —Saludó con gran entusiasmo al abrir la puerta, haciendo saltar a Eraserhead en su cama por tan abrupto despertar —¿Cómo estás, Bestie? Espero que esta vez estés de mejor hum...— Y se calló de inmediato. El aura de Shota expelía con fuerza abrumadora las siniestras ganas de asesinarlo.
—No hagas tanto escándalo… —dijo Shota incorporándose con lentitud y frotándose el ojo con pereza —¿Qué hora es?
—Bro, son casi las cinco de la tarde —aclaró Hizashii —¿Por qué estabas durmiendo tan temprano?
—Tuve una noche… complicada —respondió Shota
—Mmmmh…. —los ojos de Hizashii recorrieron la habitación, notando con sorpresa que los tulipanes seguían ahí y de pronto se topó con la bandeja del almuerzo y la señaló —Oh, ¿Vas a comerte esto? No alcancé nada a la hora del almuerzo en U.A, desde que es un refugio la cafetería es un caos
Shota hizo un ademán con la mano —Adelante, sírvete
—¡Thanks, bro! ¡Gracias por la comida! —exclamó Hizashii haciendo una animada pose con las manos en señal de gratitud y empezó a comer, acercando una silla a la mesa —¡Este nikujaga está delicioso! ¡Oh my gosh!
Shota lo observó en silencio un rato —Hizashii ¿No te cansas de venir?
El rubio lo miró extrañado por un brevísimo momento —¡Por supuesto que no! Eres my best friend, Shota. No podría dejarte sólo —Y dicho esto, volvió a llenar su boca con la comida.
—No entiendo qué les hizo arrastrarme con ustedes desde la academia —suspiró Shota con cierta melancolía, refiriéndose claramente a Hizashii, Nemuri y Oboro —No tengo lo que cualquiera consideraría material para ser un buen amigo, Hizashii...
—¿Qué? —Hizashii dejó a un lado el almuerzo —Shota, hay que admitir que eres gruñón, apático, terco, obsesivo, aguafiestas, moralista… —dijo enumerando con los dedos
—Lo sé…
—Pero también eres más empático de lo que crees —continuó Mic con tono más enérgico —Eres de las pocas personas que considera preparar a esos pequeños cigotos de la UA para la dura vida que les espera, eres amable muy a tu estilo. Sabes escuchar y observar, cuándo no estás durmiendo o de mal genio. Eres disciplinado a tu manera, has logrado tantas cosas, Shota... Y si, ser social no es lo tuyo, Dios sabe que no, pero por eso siempre contarás conmigo para llevarte a rastras hacia el camino de la diversión. ¡Leave it to me! — declaró guiñándole un ojo en complicidad y acto seguido volvió a atracarse de comida
—Creo que nunca les agradecí a Nemuri ni a tí el no rendirse conmigo —respondió Shota, frotándose la nuca. —Lo que quiero decir es… Gracias por ser mi amigo todo este tiempo...
Present Mic se atragantó con el arroz que estaba comiendo en ese momento. Empezó a toser y se apresuró a beber el vaso de té verde que ya estaba frío. Tosió un poco más hasta que sintió que pudo hablar.
—Ok, Toga, esa imitación de EraserHead no te está saliendo nada bien ¡Zero cool!
—Tarado, no soy Toga…
—So...prove it to me!
—¿Quieres que hablemos de la vez en la que terminaste sin pantalones en la ceremonia de clausura?
—¡Ok, te creo, eres el verdadero Eraser! —asintió Hizashii moviendo las manos en un gesto para que su amigo no hablara más de ese vergonzoso tema —Pero ¿A qué viene todo eso que acabas de decir?
Y Shota frotó sus manos en un gesto de agitación.
—Hay varias cosas en las que he pensado desde ayer. Lo de Shirakumo, lo de Nemuri… Lo que te dije ayer es algo que me pesa; creo que… no estuve a la altura cómo para ser un verdadero amigo de ellos… o tuyo.
—Shota… —Hizashii pestañeó, contrariado de ver a su amigo así, pero reconocía ese tono afligido. Sabía que habían heridas que no habían sanado del todo sobre Shirakumo, en especial desde que se reabrió a causa del descubrimiento de que habían profanado su cuerpo. Tenía claro que lo de Nemuri era demasiado reciente y a Shota le afectaba demasiado, porque ella había asumido el rol de hermana mayor de ambos, en especial con el héroe borrador al que siempre trataba de dar un empujón en la dirección correcta. —No sé por qué lo dices; pero Nemuri y yo siempre te consideramos nuestro amigo, incluso cómo familia. ¡You are my Brother, Sho! Nada de lo que pasó fue tu culpa.
Familia.
Esa palabra le cayó cómo gancho al hígado.
Casi no recordaba lo que era tener una familia, pues hacía tantos años que estaba por su cuenta; solitario y lleno de dedicación a ser un héroe profesional ¿Y para qué? Para darse cuenta a sus 32 años que estaba solo;que no había podido proteger a nadie de los que apreciaba, se había convertido en un lisiado; había perdido capacidad de visión y eso hacía que su quirk fuera menos preciso.
Y ahí estaba Hizashii, hablándole de ser familia. Hizashii, con su infaltable animosidad y buenas intenciones. A veces se preguntaba cómo podían soportarse tanto entre sí. Eran muy, muy diferentes: Hizashii era extrovertido, preocupado de su presentación, todo alegrías, todo lleno de energía.
Era irónico, si pudiera definir como un tipo de día a quiénes consideraba sus amigos Shirakumo sería un claro y bonito día de un vívido cielo azul con nubes de formas pintorescas, Hizashii sería un radiante e intenso día lleno de sol de verano, Midnight sería un anochecer en la ciudad, misterioso y lleno de sorpresas. No pudo evitar pensar que la propia Miss Joke era la esencia encarnada de un día de campo; lleno de frescor y brisa.
Y él, a diferencia de ellos, era una sombra oscura salida del limbo; un triste día nublado que no tiene gracia alguna. ¿Por qué se empeñaban en rodearse de alguien tan funesto cómo él?
—Shota… ¿Are you ok, buddy? —preguntó Hizashii al ver la expresión del rostro de su amigo —¿Dije algo malo?
—Estoy bien, Mic —dijo mirando por la ventana; lo menos que deseaba era preocupar a su, ahora, único amigo —¿Cómo están ellos? —preguntó, tratando de cambiar el tema.
Hizashii pestañeó al ver a su amigo así. Pero no pudo pasar por alto la pregunta.
—La clase 1-A está haciéndolo excelente, Shota —asintió —Todos están haciendo su parte para ayudar a Midoriya a descansar.
—Me alegra que ese chico problema haya regresado a U.A —dijo Shota con un gesto de satisfacción.
—Pero te echan de menos, todos preguntan por tí todos los días y de cuándo podrían visitarte... En especial the Little Eri…
—¡Ni hablar! —exclamó Shota de inmediato —No quiero que me vean así.
—Pero Shota… —Mic se acercó y se sentó en la silla que Bruno había dejado junto a la cama —Oh ¿Recibiste visitas hoy?
—Vino un médico a hablar conmigo
—¿E-está todo en… orden? —preguntó Hizashii con cierta cautela. Se estaba empezando a poner nervioso.
—No te preocupes, es un psicólogo que me asignaron…
—¡Oh!— Hizashii suspiró con alivio —¿Y qué tal estuvo?
Shota se encogió de hombros —Supongo que bien; quizás si hubiésemos tenido apoyo de este tipo desde antes, las cosas serían diferentes… Y... ¿Se sabe algo de… él? —preguntó finalmente, deseando cambiar de tema.
—No hay novedades sobre Shirakumo —sentenció Hizashi, entrelazando las manos. —No estoy seguro de que vaya a haber mejorías pronto; han pasado tantos años desde que le hicieron... lo impensable…
Un suspiro fuerte y largo proveniente de Shota, se escuchó en la habitación. Él había sido el primero en cuestionar las posibilidades de que Kurogi volviese a ser Shirakumo, no dejaba de pensar ahora en que si, tenía la pequeña esperanza de que la improbable posibilidad de que el Shirakumo con el que pasaron ese primer año en la academia, el Shirakumo sonriente y lleno de energía fuese real y volviese a ellos. Quizás… sólo quizás….
—¿Qué crees que hubiese hecho Nemuri sobre lo de Shirakumo?
—Oh...—Hizashii agachó la cabeza un poco, guardando silencio un momento, tragó saliva antes de hablar —Creo que hubiese llorado muchísimo al enterarse de todo esto, pero hubiese tratado de traerlo de vuelta. Ella siempre se sintió culpable de haberlos recomendado a la agencia.
—Eso no fue su culpa…
—Tampoco la tuya, Shota… —respondió Hizashii levantando las cejas
Shota apretó los labios, esa era una conversación que nunca le había agradado continuar con él —Si hubiese sido más ágil e inteligente, más seguro de mí mismo... quizás…
—Shota, ya no te culpes. A todos nos afectó la muerte de Shirakumo.
Pero Shota no podía parar de culparse; durante mucho tiempo tuvo violentas pesadillas sobre la muerte de Shirakumo; motivo por el cuál se la pasaba entrenando cómo si no hubiese mañana en la academia y por las noches también; en ese entonces no quería dormir; la oscuridad de la noche le recordaba el lluvioso y oscuro día con el que finalizó la vida de su joven amigo. Ese fue el motivo por el cuál terminaba durmiendo de día en la academia a la menor oportunidad; no deseaba dormir de noche ni tampoco entablar relaciones cercanas con nadie más. Con el tiempo, las pesadillas fueron quedando en el olvido; pero no el remordimiento que le terminó de guíar, junto con Nemuri, por la senda de la enseñanza a fin de evitar que otros estudiantes pasaran por lo mismo. Y ahora todo se le estaba yendo de las manos.
No quería profundizar más el tema con Mic; sabía muy bien que su rubio amigo no debía estarla pasando bien y sacar temas del pasado no le ayudarían a pasar el duelo por Nemuri
Decidió que lo mejor era guiar la conversación por otro rumbo.
—All Might... ¿Cómo se encuentra? —preguntó de pronto. También era algo que le interesaba saber.
—Oh, él está bien… agotado por toda esa cosa de lonely ranger de Midoriya, pero ya arreglaron todo por fin, terminaron llorando a mares, you know.
Aizawa asintió —Esos dos son muy parecidos ¿Cómo va lo de tu homenaje a Midnight?
—Estoy persuadiendo a algunos invitados —respondió Mic —¿Seguro que no deseas participar?
—Seguro —asintió Shota en una breve y tajante respuesta. Él nunca había sido material para público, cosa que a Hizashii y Nemuri se les daba natural.
—¡Oooowww! —exclamó un desanimado Hizashii —Ojalá cambies de opinión; los otros invitados también son huesos duros de roer… O de encontrar. ¿Has sabido algo de The Crawler and Pop Step?
Shota negó en silencio. Hacía mucho tiempo que no sabía de aquellos vigilantes clandestinos con los que había trabajado en las calles y con los que Nemuri había entablado amistad; en especial con la chica. —Siempre puedes preguntar a su club de fans, estoy seguro que más de alguno tendrá algo que decir sobre Midnight —dijo Shota yéndose de hombros.
—¡Hum! —Hizashii hizo un mohín de molestia. No quería recurrir a ellos; si bien veían a Midnight cómo una diosa a la cuál venerar, sus motivos para hacerlo eran la lujuria y el morbo y él no quería que se centraran solamente en eso; quería honrar a Nemuri cómo la gran persona que era. —Shota… —dijo Mic, comiendo un poco de fruta y luego preguntó con curiosidad —¿Por qué siguen los tulipanes aquí?
—Porque son un regalo y son costosas —respondió con apatía, encogiéndose de hombros
—¿No será que te gustó el obsequio? ¿O es que en el fondo…?
—¿Qué cosa?
—Oh, just… I think...que en realidad te pudo haber gustado el detalle de una mujer que está interesada en tí
«Me enamoré de tí... » la voz de Miss Joke parecía taladrarle los oídos a Shota y sintió cómo el calor le inundaba el rostro al recordar que hacía unas horas había admitido que esa mujer le gustaba —No digas estupideces, Mic —respondió y giró el rostro hacia la ventana; tratando de ocultar el evidente sonrojo —Esas flores son costosas, que al menos cumplan su propósito.
Pero Mic pudo apreciar cómo las orejas de su amigo estaban coloradas y sonrió con deferencia, bajándose los lentes un poco —So… ¿Entonces su propósito era que aceptaras los sentimientos de Miss Joke, right? ¿Puedo cantar en la boda?
—¿Quieres que llame de nuevo a las enfermeras? —amenazó Shota con fastidio dirigiendo la mano hacia el botón
—¡Oh my gosh! ¡Tranquilízate, Shota! —se apresuró a decir Mic de inmediato —¡You are so grumpy! ¡Era una broma! ¡Siempre puedes contratar una banda para que amenice la boda!
Shota frunció el ceño. —No bromees con eso, Mic… Por favor. —Ni siquiera reconoció su propia voz al decir esas palabras.
El rubio lo miró con sorpresa al principio ¿Aizawa Shota acababa de decir "Por favor" en vez de un "cállate la puta boca"? —Lo lamento, Buddy ¿Estás bien?
—Si, lo estoy —respondió Shota tratando de aparentar que era verdad.
—Shota... No estás bien ¿Has hablado con ella?
—¿Con quién? —preguntó Shota haciéndose el desentendido
—¡Con Miss Joke, of course!
—No tengo nada que hablar con ella
—¿Qué? Pero… los tulipanes… y ella... y tú ¡Ah, for god sake! —exclamó Hizashii presionando su propia frente en un gesto de desesperación —¡Le voy a pedir que venga a visitarte!
—No te metas en esto, Mic. —Shota le dirigió una dura mirada. Ya bastante tenía con haber admitido hacía unas horas que esa mujer le gustaba cómo para tener que estar envuelto en Dios sabía que pudiese orquestar su escandaloso amigo —Deberías concentrarte en hacer que el pequeño que está a tu cuidado se sienta mejor…
—Estoy en ello —respondió Hizashii, evitando responder directamente a su amigo sobre cualquiera de las dos situaciones.
Shota amuzgó la mirada y estaba a punto de hablar cuándo la puerta de la habitación se
abrió.
Era Rumi, mejor conocida como Miruko, la heroína conejo. Llevaba ropa de hospital y una bata cubriéndola. Se veía un tanto demacrada y no era para menos, había sufrido gravísimas heridas en batalla y los medicos apenas y lograron salvarle la vida pues había perdido mucha sangre. Iba en silla de ruedas y a través de la manga de la bata se podía ver que le faltaba un brazo y que en su lugar había una prótesis.
—¡Bunny Giiiirrrl! —Exclamó con fuerza Hizashii al verla, levantándose enseguida al verla.
—¡Carajo, Mic! ¿Te mataría saludar en silencio alguna vez en la vida? —respondió Rumi haciéndolo callar, cerrando la puerta trás de sí con cierta desesperación y le puso seguro.
—Lo mismo me pregunto yo —respondió Shota desde la cama —¿Qué pasa Miruko? ¿De quién te escondes?
—¿Qué te pasa, "Capitán Harlock"? ¡Yo no me escondo de nada ni de nadie!
Shota se llevó inconscientemente la mano al parche que le cubría su falta de ojo y Rumi bajó un poco las orejas.
—Too soon, Bunnygirl… —la regañó Hizashii con una mirada seria.
—Ok, eso estuvo mal, disculpame, Eraserhead
—No hay problema, supongo que tendré que acostumbrarme a comentarios así —respondió Shota —Ahora dinos ¿De quién te escondes?
—¡Ya te dije que de nadie! —Dijo Miruko muy ofendida. En esto se escuchó que tocaban la puerta y la piel se le erizó. —¡No digan que estoy aquí! —pidió en voz baja haciendo una petición con las manos.
Hizashii miró a Shota y este asintió. Abrió la puerta y se encontró con un sonriente hombretón de cabellos grises que tuvo que agacharse para mirar al rubio a la cara.
—Buenas tardes ¿Habrán visto pasar a Usagiyama-san? —preguntó Bruno con amabilidad —Es hora de nuestra sesión diaria.
—Si, aquí está —dijo Eraser haciendo un gesto con la mano para que Bruno pasara —Puedes llevartela de una vez, hace demasiado alboroto
—¡Traidor! —Gritó Rumi —¡Eres hombre muerto, Eraserhed!
—Vamos, Usagiyama-san. No es bueno hacer tanto escándalo en el hospital… —dijo Bruno tomando la silla de ruedas por los manubrios de atrás —Además, estoy seguro de que no estás amenazando a Aizawa-san en serio.
—¡Ooooh, Claro que es en serio! —respondió Rumi, rabiando.
—Bueno, podemos hablar sobre eso en la sesión de hoy — Bruno le pasó la silla a una enfermera que lo esperaba afuera y le pidió que llevara a la paciente a su habitación.
—Gracias por devolverme a mi paciente —le dijo a Shota con una reverencia
—Al contrario, gracias por recuperarla. Puedes llevarte a este molesto visitante también si quieres.
—¡Rude! —exclamó Mic con indignación —¿Cómo puedes decir eso de mi, your best friend, Shota?
—Es un gusto conocer a los apreciados amigos de Aizawa-san —dijo Bruno extendiéndole la mano al rubio
—¡Somos pocos los amigos de Shota, pero somos los mejores! —Asintió Hizashii con orgullo, dándole la mano en un saludo agitado y firme —Mi nombre es Yamada Hizashii, pero mi nombre de héroe es Present Mic.
—Mucho gusto, Yamada-san —respondió Bruno sin dejar de sonreír mientras respondía al apretón de manos de manera amigable —Mi nombre es Bruno Diermissen, pero puedes decirme Bruno.
—¡No problem, Bruno! ¡Oh que saludo tan firme! ¿Eres el encargado de la rehabilitación de Rumi? —preguntó Hizashii
—Algo así —sonrió Bruno —Hablando de eso, debo regresar con ella antes de que escape de nuevo. ¡Encantado de conocerte! —Y añadió mirando a Shota —Nos vemos mañana, Aizawa-san.
Shota asintió en silenciosa respuesta y Bruno salió de la habitación cerrando la puerta con mucha suavidad.
—No me habías dicho que ya empezaste la terapia física —dijo Hizashii volviendo a sentarse en la silla frente a la cama —¡Debe ser muy exigente si Bunnygirl está tratando de escapar de él!
—Es el psicólogo del que te hablé —respondió Shota
—¡¿Really?! —Hizashii estaba sorprendido —¡Es tan grande! No parece psicólogo. ¡Quién diría que Miruko que no le tiene pavor a la muerte, le tema a un psicólogo tan amable!
—Creo que yo no soy quién para juzgar a un libro por su portada, a pesar de todo yo fui profesor de la U.A
—Wait ¿Cómo que "fuiste" ? Aún eres profesor, Shota.
Shota le dedicó una larga y silenciosa mirada a su amigo —Estoy considerando dejar la docencia, Hizashii.
—¿Wha…. whaaaaat the heck? Seriouslly? ¡Tus estudiantes te necesitan, Shota! ¡No los puedes dejar a medio camino!
—¿Medio camino? Ellos ya llegaron a la jodida meta, Hizashii
—¡Pero Shota! —replicó el rubio, aunque sabía que en parte tenía razón. Los estudiantes ya podrían calificarse cómo héroes y no sólo porque Shota lo pensase así, sino porque estaban siendo reconocidos cómo tales por el resto del mundo — ¡Ellos aún necesitan de ti, te extrañan soooo much! Por favor, reconsideralo...
—Cómo te dije, lo estoy considerando. No es algo definitivo tampoco.
—Si necesitas tiempo para descansar y recuperarte, nadie te va a decir que no.
—Lo sé —Shota sabía que esto no era propio de él mismo. En otro escenario ya se hubiera escapado del hospital para volver contra viento y marea a la U.A pero en esta ocasión lo destrozaron tanto física cómo moralmente. No podía describir cómo se estaba sintiendo al respecto —Cómo te dije, lo estoy considerando… necesito un poco de tiempo para pensar.
—Shota, está bien si quieres dejar la enseñanza —le dijo Mic frotándose la nuca —Tú nunca quisiste ser profesor de todos modos, fue Nemuri y en parte yo también, quienes te arrastramos. Es comprensible que estés arrepentido.
—No estoy arrepentido de haber sido profesor, Mic —le aclaró sin tapujos. —Si hay algo que puedo decir que he disfrutado es enseñar. Pero creo que no estoy en condiciones de volver.
—Entonces tómate un descanso… Concéntrate en recuperarte; sé que los tiempos actuales no son los mejores, pero puedes buscar algo que te distraiga… ¿Por qué no intentas salir con Miss Joke? —Pudo observar cómo su amigo se ponía rojo de nuevo y lo miraba con gesto de enfado —Sólo digo… —carraspeó Hizashii — que ella podría ser buena compañía. Ha estado interesada en tí por años ¿No?
Casi un sexenio, quiso aclarar Shota pero no lo hizo. El ser consciente de que en todo ese tiempo lo que Miss Joke le decía no eran bromas sino insinuaciones de sus verdaderos sentimientos le pesaban y lo hacían sentir cómo un imbécil.
—No creo ser buena compañía para nadie, Mic, al menos ahora.
—¿Es eso un "tal vez", my friend? —preguntó Mic alzando las cejas con socarronería
—Vete al diablo —respondió Shota con visible enfado.
Hizashii sonrió; Shota estaba volviendo a actuar más cómo el gruñón que conocía de toda la vida. Las cosas estaban cambiando sin parar y necesitaba un poco de familiaridad dentro de tanto caos y tantas pérdidas.
—Take it easy, Shota. Cuándo estés listo, invitala a salir.
—Voy a llamar a las enfermeras
—¡Tranquilo, puedo marcharme por mi propio pie! —dijo Mic levantándose de la silla y estirándose —Pero regresaré porque sabes que no puedes estar sin mi encantadora presencia.
—Creo que tienes una definición equivocada del concepto de "encantadora" —respondió Shota con una ligera sonrisa.
—You know you adore me! —exclamó el rubio con una sonrisa triunfal —Tengo que ir a cazar invitados, pero volveré.
—¿Es una amenaza?
—Es una promesa —respondió Hizashii con una sonrisa. —Cuídate y descansa, my friend. No te preocupes de más; siempre te cubriré la espalda.
Shota lo vió salir de la habitación, recordando a su vez las palabras de un joven Shirakumo sobre su sueño de montar una agencia con ellos tres a cargo. ¡Ah, cuántos sueños se pueden tener en la juventud! Esa fue la primera vez que se imaginó un futuro feliz y brillante; una utopía en compañía de sus amigos. Pero todo se había disipado con la muerte de Shirakumo. Él era el pegamento de su amistad y luego Nemuri hizo todo lo posible para mantenerlos juntos y ella ya no existía. Ahora sólo estaban ellos dos y se sentía tan extraño; se notaba que Mic estaba esforzándose demasiado. Shota se prometió a sí mismo que también pondría de su parte para no preocupar más a su amigo.
Tomó su celular y miró la hora: eran las siete de la tarde. Pensó que casi era hora de la cena y justo en ese momento vió pasar a Nao con la bandeja.
—Buenas noches, Aizawa-san… Para la cena tenemos una rica pasta con champiñones, ensalada de verduras y tocino, sopa de pollo, pan, té verde y un poco de fruta picada —anunció Nao con una sonrisa.
—Gracias —dijo Shota con su habitual ánimo —Se ve delicioso.
—Espero que lo disfrute —sonrió Nao y luego titubeó un poco —Eh, Aizawa-san ¿Puedo hacerle una pregunta?
—Acabas de hacerme una, así que supongo que sí —respondió Shota empezando a tomar la sopa de pollo.
—¿Miss Joke es su novia?
Shota sintió cómo la sopa se le fue por el camino equivocado al escuchar la pregunta y tosió con fuerza hasta que la tos amainó. —No, no lo es.
—Ah… —esa fue la única respuesta de Nao
—¿Por qué preguntas eso?
—Ella preguntó mucho por usted cuándo estuvo estuvo en el pabellón C y usted parecía muy interesado en saber los detalles de la hospitalización de ella… y ¿Sabe? Uno no le entrega tulipanes a cualquiera. —dijo Nao rascándose la nuca — Si no es su novia ¿Puede darme su número de teléfono? —Nao movió las manos y la cola en un gesto desesperado ante la escrutadora mirada de Shota —E- es q-que... ella dejó algo en su habitación y no sabía cómo contactarla para entregarlo y… y ayer se fue tan rápido que no pude alcanzarla.
—¿Que cosa es lo que debes entregarle?—preguntó Shota enmarcando una ceja —Puedo pedirle a alguien de confianza que se lo entregue…
—¡Oh! ¿En verdad? ¡Se lo traeré de inmediato! —dijo Nao dando una animosa palmada y saliendo rápidamente de la habitación, dejando al héroe borrador en total confusión.
«¿Qué demonios estás haciendo, Eraserhead? » se preguntó a sí mismo Shota pero siguió comiendo con tranquilidad hasta que minutos después volvió a entrar Nao con un bolso amarillo y con forma de carita feliz. Apenas lo vió, Shota supo que efectivamente eso pertenecía a la heroína de la sonrisa.
—Dejó este bolso entre la cama y la cómoda de su habitación —explicó Nao mientras Shota seguía cenando.
—¿Y qué contiene?
—No lo sé —respondió Nao encogiéndose de hombros —Solamente lo guardamos en objetos perdidos y ayer que la ví no pude decirle.
—Déjalo en la mesa y mañana le pediré a alguien que se lo haga llegar —dijo Shota sin prestarle más atención al bolso.
Nao asintió y colocó cuidadosamente el bolso al lado de los tulipanes.
—Aizawa-san recuerde que tiene turno para el cuarto de baño en media hora, vendré por usted en un rato más.
Shota asintió sin decir algo más y continuó cenando en silencio mientras el chico salía de la habitación. Se encontraba bastante contrariado por haberse ofrecido a entregarle ese bolso a Miss Joke. No estaba seguro de por qué lo había hecho ¡Ni siquiera sabía a quién podría pedirle que entregara ese bolso! Apenas terminó de cenar, bajó despacio de la cama y puso en el piso su prótesis. Aún le costaba muchísimo usarla, por lo que dar un par de pasos hacia la mesa fue una dolorosa tortura. Se apoyó rápidamente en la mesa para no perder el equilibro y pudo percibir el muy sutil aroma dulce de los tulipanes. Cómo pudo se afirmó de tal manera que pudo permanecer en pie y tomó el bolso para revisarlo.
Le llegó a la nariz una esencia a vainilla que provenía del bolso y que reconoció de inmediato de los tiempos en los que patrullaba junto a Miss Joke. Seguía usando el mismo perfume y se maldijo por saber aquello. ¿Por qué tenía que recordar esas cosas?
Sacó un libro, que parecía haber sido leído un centenar de veces, tenía las hojas amarillentas y un poco dobladas por las esquinas. Se trataba de un título que nunca había escuchado "Pipi CalcetasLargas" la portada tenía el dibujo de una niña con trenzas, desaliñada y haciendo una pose que presumía confianza al más puro estilo de All Might. Tenía toda la pinta de tratarse de un cuento infantil. Lo abrió y pudo apreciar una dedicatoria en la primera página "Para la sonrisa que más amo." y seguía un elegante garabato que parecía ser una firma. Definitivamente el que le obsequió el libro no debía ser japonés. Shota hizo un mohín de enfado imaginándose a Miss Joke recibiendo un obsequio de algún pretendiente extranjero y apreciarlo tanto como para tenerlo cerca mientras estaba convaleciente. Dejó el libro a un lado y encontró un pañuelo de lela de color azul claro con motivos florales. Siguió vaciando la bolsa y pilló algunos caramelos de sabores surtidos, una crema hidratante, un labial y un diminuto cuaderno con su bolígrafo a juego donde estaban anotadas algunas cosas cómo "Mr. Smith vs Red Riot vs Real Steel! Pendiente de confirmar con U.A" con unos pequeños metapods furiosos dibujados justo abajo, "Práctica submarina para probar el quirk de Ite-kun" "Investigar uso invertido del quirk de Shindo" y muchas cosas más sobre sus alumnos. Shota se encontró a sí mismo sonriendo ante esa faceta de Emi; si bien sabía que sus alumnos la respetaban y querían, ahora sabía el por qué; ella en verdad les ponía atención y buscaba la manera de ayudarles a mejorar constantemente, incluso estando hospitalizada.
Continuó intruseando en el bolso, sacando unas llaves que tenían varios colgantes a modo de llavero; un Totoro sonriente, una figurilla de Hades de la película de Disney y un trébol de cuatro hojas de resina. Encontró un paquete individual de pañuelos desechables y finalmente lo que parecía ser otros pañuelos pulcramente doblados con un estampado que le llamó la atención: A simple vista parecían fresas, pero si ponías atención, las frutas eran en realidad gatitos con diferentes expresiones y poses. Shota extendió la tela y descubrió que no era un pañuelo, sino un sostén deportivo y tragó saliva al imaginar a Miss Joke vistiendo algo así. No parecía el tipo de chica que usara algo tan adorable. Pudo apreciar que era una talla grande por las formas del sostén. Inmediatamente guardó todo dentro del bolso y volvió a la cama lo más rápido que pudo; avergonzado y comparándose con el depravado de Mineta aunque su intención no había sido la de encontrar prendas íntimas, sino más bien conocer un poco más de Miss Joke.
Y volvió a la cama justo a tiempo pues un par de minutos después Nao ya estaba llegando con una silla de ruedas para llevarlo al cuarto de baño. El muchacho con amabilidad le ayudó a bajar de la cama y pasar a la silla. Aún le dolía la pierna por el esfuerzo de moverla hacía un momento.
Nao lo trasladó por los pasillos hasta donde estaba el cuarto de baño. Lo ayudó a levantarse con cuidado y le dijo que estaría por los pasillos por si necesitaba algo. Aizawa ya conocía el procedimiento para usar ese baño que estaba equipado precisamente para evitar accidentes y un botón de alarma en caso de una emergencia. Puso el seguro apenas salió el jovial enfermero y despacio fue quitándose la ropa hasta quedar desnudo.
Shota se quedó un rato viendo la prótesis que estaba implantada en la pantorrilla. Era de una aleación de metal que si bien era resistente y mucho menos pesada de lo que parecía, le dificultaba caminar pues tenía que concentrarse en cargar con el peso muerto que era la prótesis al dar un simple paso.
Abrió el agua caliente y se sentó en la silla especial frente a la ducha, instalada para los pacientes cómo él que no podían permanecer de pie mucho tiempo. Exhaló con fuerza al sentir la calidez del agua y procedió a ducharse.
Al contrario de lo que parecía, Shota disfrutaba muchísimo de las duchas casi o más que dormir. Si su ritmo de vida como profesor no fuese tan demandante, él tomaría larguísimas duchas todos los días.
Shota bajó la cabeza para dejar que el agua cayera sobre ella y abrió la pequeña botella de shampoo para vertirlo sobre sus manos. Se masajeó el cuero cabelludo con calma, cómo siempre hacía. Un fugaz recuerdo pasó por su mente en ese momento; Miss Joke y la tarde que se conocieron al atrapar a un criminal en una inesperada y espontánea colaboración. Esa noche siguieron patrullando juntos por la insistencia de ella que no dejaba de contar chistes tontos y de un momento a otro Emi ya tenía su mano entre los cabellos de él. Shota se había sorprendido bastante, pues ni siquiera había sentido el rápido pero sutil movimiento que Emi había hecho para acercarse a él.
—¡Tu cabello es muy suave! ¡Me agrada! Si algún día tenemos hijos, me encantaría que heredaran eso de ti —había dicho Emi en aquella ocasión.
—¿Qué demonios haces? —Shota dió un salto hacia atrás, alejándose de ella cómo si su mano quemase.
—Conociendo mejor a mi futuro esposo ¿Qué más? —Emi había sonreído con tenue sonrojo en sus mejillas y se sorprendió ante el salto que él había dado —¡Eh, que no muerdo… muy fuerte! —Y ella rió. Su risa era fresca, amigable y con un aire de travesura.
En esa ocasión Shota había interpretado esa risa cómo una burla. Desde el principio creyó que Emi se reía de él. Pero eso había ocurrido tiempo después de que decidiera alimentar a la colonia de gatos abandonados a los que poco a poco pudo encontrarles hogar. Ella ya sentía algo por él desde entonces. Y él la había rechazado todo ese tiempo al pensar que sólo bromeaba.
Shota podía sentir cómo el rostro se le sonrojaba de sólo pensar en eso. Esperaría algo así del denso de All Might o incluso de Todoroki Shoto. Pero él se había empecinado en ver la peor intención por parte de Miss Joke siempre en base a sus experiencias del pasado dónde lo veían por sobre el hombro; dónde nunca era suficiente.
Su mente se encargó de presentarle una selección de los coqueteos e insinuaciones que Emi Fukukado le había hecho a lo largo de los años.
"¡Tengamos una cita!"
"Eraser ¿Tienes antojo de algo muy dulce? ¡Me han dicho que yo lo soy!"
"¡Cásate conmigo, Eraser!"
"¿También puedes ver a través de la ropa con tus ojitos mágicos?¡Espera hasta la tercera cita al menos!"
"Si nos casamos, nuestra familia será muy feliz y nunca dejaría de reír!"
Si hubiese sido menos incrédulo e inseguro respecto a dejar entrar a otras personas en su vida; quizás le hubiese tomado la palabra. Emi no era guapa. ¡Era guapísima! Y su personalidad efervescente y alegre la hacían bastante popular no sólo con los civiles, sino también con los propios héroes. ¡Cuántas veces había escuchado por boca de sus colegas comentarios subidos de tono sobre la figura de Miss Joke y que él decidió ignorar! Sabía que ella gozaba de popularidad y se le habían atribuído algunas parejas en el pasado; todo eso era de su conocimiento por cortesía de Present Mic que vigilaba de cerca su preciado puesto entre los héroes populares y en onda y de Midnight a la que le encantaba saber los rumores sobre romances entre sus colegas. Sólo los escuchaba parlotear sobre los chismes en general sin decir más, los dejaba hablar hasta que se cansaban de eso y empezaban entonces a bombardearlo con preguntas sobre cuándo se conseguiría una novia.
Shota siempre había dicho que no quería una pareja, usando de excusa su labor cómo héroe y después como profesor. Él se conformaba con los acostones esporádicos y sin compromisos que tenía con algunas colegas que al igual que él no buscaban nada serio más que satisfacción en un momento de necesidad. Mantenía eso en un absoluto secreto pues no sería bueno para su carrera que alguien lo supiera; ni siquiera Mic o Midnight tenían conocimiento de sus andadas, él era muy cuidadoso en ese aspecto.
Pero ahora no podía dejar de pensar en las posibilidades de haber tenido a Emi en su cama, vistiendo el bendito sostén deportivo con estampado de fresas felinas y quizás una panty a juego.
No sólo su mente le estaba haciendo una mala jugada al proporcionarle la imágen mental de la heroína de la sonrisa tendida a su lado y en paños menores, sino también su hombría que se elevaba entre sus piernas cómo una declaración en toda regla de que le atraía Miss Joke más de lo que pudiese admitir en voz alta. Después de todo, Shota era un hombre que estaba saludable a pesar de las lesiones que había tenido gracias a Shigaraki.
"Me enamoré de tí cuándo te vi alimentar a los gatitos abandonados…"
Podía escuchar la voz de Emi Fukukado tan clara cómo si estuviese de nuevo frente a él, sonriente y con esa mirada tan intensa. Soltó un largo y profundo suspiro. Tomó el envase de jabón líquido y lo esparció por su cuerpo. Si bien tenía intenciones de empujar esos pensamientos lejos, su cuerpo no estaba cooperando para nada pues conforme se frotaba con el propósito de asearse, su propia piel se erizaba, deseando que fuesen las manos de la heroína de la sonrisa las que la recorrieran.
No supo en qué momento sus manos ya estaban masajeando su falo altivo. Su cuerpo le pedía a gritos satisfacción. Habían pasado muchas semanas, meses, sin masturbarse, en gran parte eso era por la profunda gravedad de sus heridas tanto físicas cómo emocionales y también a sus responsabilidades cómo profesor y custodio de Eri; pero en ese mismísimo momento necesitaba desfogarse.
Su glande estaba aprisionado por su mano que empezaba a subir y a bajar con un ritmo lento que se acrecentó cómo una vorágine. No podía parar, no deseaba parar y odiaba admitir que la escena de alto voltaje que su mente le proyectaba, con él y Miss Joke cómo protagonistas, no hacía más que acrecentar la urgencia de su cuerpo para llegar al orgasmo.
La otra mano se encargaba de frotar su propio cuello y pecho, imaginando que era Emi quién lo acariciaba.
Cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. En su mente resonaba la risita coqueta y traviesa de la popular profesora de Ketsubutsu y su voz cantarina haciéndole descaradas propuestas. Se preguntó cómo se vería sin los shorts abombados y su ágil mente le presentó una sugerente escena de Miss Joke solamente en el leotardo negro que era parte de su uniforme… Porque estaba casi seguro de que era un leotardo, tenía que serlo pues por lógica y practicidad tendría mayor libertad de movimiento de ser necesaria una batalla cuerpo a cuerpo. Pero así cómo su mente empezó a elucubrar teorías respecto al traje de heroína de Miss Joke, le trajo a colación las bien torneadas piernas de esa mujer rodeando su cintura, sólo con el leotardo puesto mientras se reía al estar bajo el agua de la regadera con él. Imaginó los generosos pechos de Emi; a los que había ignorado por tanto tiempo y de los cuáles tuvo plena consciencia al tener aquél sostén entre sus manos. Los imaginó suaves al tacto, pero firmes por el ejercicio y se preguntó de qué color serían sus pezones.
—Joke… —jadeó a media voz el nombre de heroína de Emi. Su voz era áspera y pastosa. Ni en un millón de años hubiese creído que sería posible pronunciarlo con deseo y ahí estaba ahora, dándose placer con la imágen de Miss Joke estampada en la mente.
El latigazo del clímax lo hizo sacudirse momentos después y un gemido ronco brotó de su garganta cuándo se corrió con violencia.
—Maldita sea… —murmuró Shota bajo el agua de la ducha mientras recuperaba el aliento. Algo le decía que ahora Miss Joke era mucho más peligrosa para él que cuándo creía que era una simple bromista recalcitrante.
