Gracias Señor Jesús por tanto amor.

El hijo sabio alegra al padre… Proverbios 15:20

Historia dedicada a todos aquellos que aún recuerdan mis historias y me han dado su apoyo ahora que volví. Dios los bendiga mucho.

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

Capítulo 6. Primer paso: exitoso.

Sakumo estaba a punto de tirarse de los cabellos, estaba bastante aburrido después de haber leído por dos veces la revista de la semana. Quería salir de ahí, aunque no hiciera nada más que solo ver la gente pasar por la calle.

—Estas muy inquieto padre.

—Lo sé, es que esto de no trabajar como que lo aburre a uno. Ser Hokage y burócrata nunca fue lo mío. Ahora entiendo porque cada vez que Tsunade viene siempre está molesta, después de quien sabe que tantos años encerrada aquí, obviamente que no quiere pararse por acá.

—Hum… papá, ella siempre ha sido así— Sakumo asintió riendo —Pero ahora que la mencionas, puedes ir a buscarla, van a comer algo y así te distraes.

Sakumo sonrió, era una buena idea, pero ver a Tsunade aun no estaba en sus planes, la quinta seguramente querría saber sus avances y no quería eso, aún no.

—¿Y si mejor vamos a comprar la ropa? Lo de mi ropa no puede esperar más.

—Se que te dije que lo arreglaría para hoy, pero no pude.

—Entonces puedo ir yo solo y después buscamos otra excusa para salir juntos.

—Está bien. Ya sé que asuntos puedo reagendar para estar más tiempo contigo en otra parte que no sea la oficina.

—Excelente— comentó con total alegría, Kakashi solo sonrió con discreción, como era su costumbre —. Pero en serio, ya quiero cambiarme este uniforme, no sé cómo lo usas siempre.

—¿Qué dices? Tu siempre usabas el tuyo, hasta tenías un pijama igual.

Sakumo rio —sí, es verdad, pero como se supone que estoy muerto, y ya no estoy dado de alta en el servicio shinobi, quiero tomarme unas "vacaciones".

—Lo que te haga sentir mejor padre.

Kakashi dejó un monedero dándole la libertad de salir y hacer lo que le viniera en gana, total, que lo seguía teniendo bastante vigilado y tal vez con eso podría por fin averiguar un poco del plan de su padre; salió por un breve momento a atender un asunto con los anbu dejando a Gai a solas con su padre. Sospechaba que su "rival" estaba inmiscuido en todo, muy a pesar de que le había pedido que no lo hiciera, pero, en fin, los dejaría y después regresaría para sacarle la sopa a Gai.

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Sakura caminaba por la aldea, acababa de salir temprano y descansada, gracias a Dios, el trabajo en el hospital ya era menos.

Y ahí, en la esquina, miró una melena gris que se perdió al doblar la esquina, deseosa de saludar a su sensei corrió, le daría alcance y lo sorprendería como desde hacía mucho no tenía oportunidad de volver a hacer.

—Kakashi sensei, buenos días— dijo alegre, doblando la esquina.

—Oh, ¿qué tal Sakura san?

—Oh… Sakumo san, perdone usted— murmuró, no era su sensei, sino su padre.

—No te preocupes, no eres la primera que me confunde con él. Pero si lo estas buscando está en la oficina.

—No, no, creí que era él y quise venir a saludarlo, es todo.

—Que considerada. Pero en serio, no creo que él tenga problema alguno por recibirte.

—No, no quiero incomodarlo — dijo con una sonrisa —, ¿y que hace por acá?

—Estaba aburrido a morir en esa gran oficina y me dije: debería salir de acá. Pobre de mi hijo, no sé cómo puede soportar estar todo el día solo en ese gran lugar.

—¿Solo?, ese lugar siempre está lleno de personal, no creo que solo sea la palabra correcta.

—No lo sé, a veces puedes estar rodeado de un mar de gente, pero si no es la adecuada, es como estar sin nadie.

—Si, es cierto— dijo ella, pensando en aquellas largas horas en el hospital.

—Oye, ahora que te veo, me da mucha alegría, necesito tu ayuda.

—¿Mi ayuda?

—Claro que sí. Si tienes tiempo, claro

—Seguro, ¿qué puedo hacer por usted, Sakumo san?

—Verás, no conozco casi nada de esta nueva Konoha, quería comprar un poco de ropa para mí.

—Hay una tienda para caballeros a tres cuadras de aquí, no recuerdo el nombre, pero es un lugar de color café y tiene un letrero elegante en la entrada, lo podría llevar, si usted quiere.

—Si, por favor. Esto de usar la de mi hijo como que no me va muy bien.

Sakura sonrió y echaron a andar —, pero si se ve que son casi de la misma talla.

—No es por eso linda— dijo riendo —, es solo que no es de mi estilo. Eso de usar uniforme a diario ya no me va muy bien, se supone que no estoy en servicio y pienso andar como tal, además, no quiero que me anden confundiendo con él.

—Eso será un poco difícil — comentó divertida —, creo que en Konoha no estamos acostumbrados a ver más de un Hatake, si no cuenta los clones de Kakashi sensei, claro.

—Oh, bueno, eso puede arreglarse.

—Supongo que sí, con el tiempo nos acostumbraremos a usted y… —Sakumo rio y aquello la confundió —¿qué?

—Que yo no me refería exclusivamente a mí, la verdad. Algún día mi hijo tendrá una familia. ¿Sabes si mi hijo tiene novia?

—Ah…. No sé— mencionó ella, eso de imaginarse a su maestro con familia le había sorprendido un poco.

Y Sakumo sonrió —, pues ya somos dos— dijo con gracia, restándole importancia —, oye, ¿esta no es la tienda que mencionaste?

—Oh si, justo esta.

Y entraron al establecimiento, Sakumo pedía ropa y Sakura solo se limitaba a verlo ir y venir, era una tienda solo para caballeros, de las más exclusivas de Konoha, obviamente ella jamás había puesto un pie dentro, ni por error, pero quería darle una buena opción a Sakumo.

Cargaron la cuenta al nombre de su hijo, pero para sorpresa de Sakura (y sólo de ella) no tenía crédito ahí, ni en ninguna tienda, a decir verdad, así que Sakura tuvo que pagar todo porque Sakumo no portaba centavo alguno (para sorpresa de ambos, cabe decir).

—Pero que pena contigo, Sakura chan —, si, ya le había tomado estima con esa tarde de compras y Sakura aceptó el que la tratara más familiarmente —, el padre del Hokage sin nada de dinero. No sé qué hubiera pasado de venir yo solo.

—Dejaría todo y se iría, después volvería con Kakashi sensei y comprarían todo —resolvió ella contenta, avanzando por la calle —. Pero no se preocupe, no hay ningún problema, Sakumo san.

—Fue una total vergüenza, pero eso de regresar a la vida no venía con dinero incluido, mi hijo me dio con qué, pero estaba tan emocionado por salir que deje todo en la oficina—, y todo eso era verdad, efectivamente era bastante distraído para ese tipo de cosas tan comunes— además, ¿qué clase de tienda no tiene crédito para el hokage?

—Kakashi sensei no suele andar mucho por estos lugares — dijo con una sonrisa —, creo que es más de otros sitios.

—Si, supongo que sí. Le diré a mi hijo que te pague cuanto antes.

—No es nada —mintió vilmente, el lugar era carísimo —, basta con que Gai sensei me descuente el 50% de la libretita.

—¿Tanto debes?

—Ah… más o menos—. Comentó algo avergonzada ante su historial, la combinación de histérica y fuerza bruta no ayudaba mucho —Creo que debería saber controlarme un poco más, sino por salud mía y de otros, al menos por cuestión económica.

Sakumo asintió de acuerdo —, le diré a Gai, pero aun así debo compensártelo de alguna forma, ya pensaré en algo, o le pediré consejos a Kakashi.

—¿A Kakashi sensei?

—Claro, él te conoce muy bien, supongo que sabrá que te podría gustar.

—Pues, tal vez— dijo ella —, siendo franca Kakashi sensei no es de obsequiar muchas cosas.

—¿En serio?

—Sí.

—Qué pena…— y paró suspirando mirando el cielo—, es una pena que un padre casi no conozca a su hijo—, murmuró dolorido, triste.

Sakura se detuvo, luego le tomó el hombro —, supongo que eso tiene remedio, creo que Kakashi sensei tiene una gran suerte al tenerlo de vuelta.

—Gracias — dijo él, sonriendo —, definitivamente será una gran esposa. Eres una gran mujer Sakura chan, le diré a mi hijo que te compre algo lindo, ¿qué te gustaría?

—Ah, nada, no se preocupe, así está bien.

—Oh vamos, Kakashi debe gastar su sueldo en algo, ¿qué mejor que en ti?

Sakura se sonrojó —no, no quisiera eso.

—No te preocupes por mi hijo, a la verdad que no sé cuánto le pagan, pero supongo que un hokage debe ganar bien.

—No es por eso, no le diga tal cosa a Kakashi sensei, por favor.

—Vamos, no te preocupes por él, además, sé que la deuda es mía, no de él. Háganos esto, apenas pueda conseguir mi propio dinero, yo mismo te regresaré el tuyo ¿va?

—Ok.

—Pero como no sé cuándo sea eso, supongo que algo podré hacer por ti.

Sakura sonrió y asintió —Esta bien.

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Kakashi llegó cansado a su casa, había estado saturado de trabajo, parecía que Gai había tomado (otra vez) ocho bebidas energizantes que lo llevaba al extremo, como si necesitara ayuda extra para enloquecerse. A Dios gracias que había salido temprano esta vez, ya atardecía y había un color rosado intenso por las muchas nubes en el cielo, simplemente un hermoso ocaso, de no estar tan cansado lo habría disfrutado más.

—Solo quiero dormir y descansar.

Abrió la puerta de la casa y se alertó, había alguien más (se le había olvidado que su padre había vuelto), al recordarlo se descalzó y entró solo para llevarse la sorpresa de que Sakura estaba ahí.

—Hola, bienvenido a casa, ¿qué tal, Kakashi sensei? — lo recibió alegremente, traía un mandil y harina por buena parte de la ropa.

—Hola… —dejo lento, más de lo normal, aun admirado por tenerla ahí —Sakura chan.

—Hijo, ya llegaste, que bien ¿Qué tal el trabajo? —saludó Sakumo saliendo de la cocina, con una botella de agua fría en la mano que terminó por lanzarle, Kakashi la atrapó —, sabes, fui a comprar la ropa, pero estaba tan confundido que no habría podido dar con nada sin su ayuda, ya sabes que soy un tanto distraído—Kakashi asintió, era total verdad—. Aunque espero no haberle arruinado la tarde a Sakura chan.

Kakashi alzó una ceja al escuchar el "chan", pero no dijo nada.

—No, que va—, dijo ella —, estaba por regresar al departamento y no tenía planes, la verdad que me divertí mucho con usted. ¿Sabía que su padre es muy gracioso, sensei?

—Sí, suelen decirlo mucho.

Sakura sonrió, luego se limpió la harina de las manos y dijo — Sakumo san me estaba ayudando con una receta, curiosamente tenía tiempo queriendo saber cómo hacerla, pero sinceramente no tenía ni tiempo ni ayuda, fue una gran suerte que Sakumo san mencionara que sabía hacerlo.

—Si, que suerte— murmuró mirando a su padre.

—Sensei, espero que no le moleste que hayamos usado su casa.

—Para nada— dijo él bastante serio —, esta casa también es de mi padre.

—Era mía, ahora es tuya, digamos que yo solo soy un invitado.

—No seas exagerado, papá.

Sakura se miró en el espejo de la sala y se avergonzó al verse llena de harina—Oh, mejor iré a lavarme, permiso.

Kakashi solo miró a su padre, — ¿Qué está haciendo aquí?

—Cocinar un postre, ¿no escuchaste? — después sonrió —¿Y esa cara de pocos amigos? ¿Estas enojado?

—No estoy enojado.

—Lo estas. ¿Por qué?

—No lo estoy.

—Al menos admite que te sorprendió.

—¿Y cómo no? No es muy normal llegar a casa y ver a estas horas a Sakura aquí contigo, sin mencionar que muy inapropiado.

—¿Qué estas insinuando?

—Hum…

Sakumo dedujo que su hijo no solo estaba enojado y sorprendido, también celoso —¿Estas celoso, de mí?

—No estoy celoso de nadie — contestó enojado, tratando de no hablar muy fuerte.

—No pasó nada Kakashi, ¿qué clase de hombre crees que soy? Nunca haría algo como eso, amo a tu madre, lo sabes— dijo un poco enojado, su hijo estaba exagerando todo —, además si ese fuera el caso, creo que Sakura puede cuidarse sola, es bastante mayor y de las mejores kunoichis, tú mismo la entrenaste ¿no? Si ella quiere puede darle su merecido a quien le dé la gana. Incluyéndome.

—Lo sé, pero…

—¿Qué tiene de malo? ¿O ella te molesta? ¿Hay algo en particular por lo que te incomoda que esté aquí?

—No— dijo cortante.

—Bien— Sakumo suspiró y después solo sonrió hablando de algo sobre la ropa que había comprado y lo mucho que habían subido los precios todos esos años; en pocos minutos Sakura regresaba, lo cual fue un alivio para ambos hombres.

—Kakashi sensei, estoy sorprendida con su casa, realmente ha invertido mucho, está muy linda, sinceramente antes me daba un poco de miedo, parecía la casa de los sustos —bromeó, pero Kakashi no sonrió, seguía bastante molesto, Sakura lo notó y se removió nerviosa —, ah, creo que es un poco tarde — se sacó el mandil —, será mejor regresar a mi departamento.

—Pero Sakura chan— dijo Sakumo —, no hemos terminado.

—Ah, no pasa nada Sakumo san, recordé que debo hacer algo y creo que solo queda esperar a que salga del horno.

—¿Y no vas a probarlo?

—Ah, bueno…

Kakashi suspiró incomodo, era obvio que su cara ceñuda le había dado una idea del humor que traía —, quédate, sería una pena que te fueras sin probar el resultado de tu esfuerzo.

—Gracias sensei, pero ya tengo tiempo aquí y… tal vez tiene que hacer algo o descansar, o que se yo, no quiero importunar.

—Claro que no— dijo Sakumo adelantándose a su hijo y él asintió apoyándolo —¿Por qué no cenamos todos juntos? Aunque no lo parezca, mi hijo sabe cocinar muy bien.

—No es cierto.

—Por supuesto que sí. Solías cocinar conmigo, ¿no recuerdas?

—Hum… Era solo espagueti, cualquiera sabe hacer pasta. Además, no era tan buena.

—A mi si me gustaba. Debiste verlo la primera vez que cocinó. Era muy pequeño y bastante testarudo, pero nunca lo vi tan afanoso en algo y tan lleno de tomate, su cabello cambio de gris a rojo, era todo un pequeño pelirrojo.

Sakura sonrió y Kakashi volvió a avergonzarse al ver su mirada de ternura —, ¿pelirrojo? Nunca lo he imaginado así.

—Le va bien— dijo Sakumo —, pero nada como el color natural, ¿eh Kakashi? — Kakashi solo suspiró —, estuvo lleno de salsa de tomate todo ese tiempo mientras comimos y limpiamos toda la cocina, que quedó peor que él, y ni te imaginas lo que tardé bañándolo, oh, y la ropa, todo un show.

—¿Y la segunda vez también quedó así?

—No— contestó Sakumo — Eso ya no se repitió, pero cierta vez entrenamos en el bosque y encontramos un zorrillo, y bien, no fue el único que tuvo que bañarse en tomate esa ocasión —Sakura rio bastante divertida.

—¿Te gusta la pasta, Sakura chan? — preguntó Kakashi, más que dispuesto a cocinar si eso acababa con la anécdota del día.

—Claro que sí, aunque no suelo comerla en la cena, pero siempre hay una primera vez.

—Eso es, así se habla—. Contestó Sakumo más que feliz —Bien, anda hijo, cocínanos algo. Nosotros ya hicimos el postre, tú has el resto.

—Muy bien. Pues ya que…

—Cuidado con la salsa de tomate, sensei— Kakashi asintió yendo a la cocina, Sakura se acercó a Sakumo —¿cree que esté bien? Parecía un poco cansado.

—No te preocupes, no le gusta mucho cocinar y Kakashi siempre pone esa cara cuando se cansa.

—Pues, sinceramente, tenía tiempo que no lo veía tan molesto solo por estar cansado.

—Supongo que depende de quien esté con él —Sakura lo miró confundida por sus palabras y su tono —Al menos siempre se pone así conmigo. ¿No me vas a decir que no te pasa eso con tu papá o tu mamá?

—Pues sí, la verdad que sí.

—Los padres solemos exasperar mucho a los hijos, es una de las partes divertidas de ser padre, ya lo entenderás cuando tengas los tuyos.

Sakura se sonrojó —, supongo que sí.

Al poco tiempo ya estaban cenando, Kakashi no había dicho nada en toda la noche, solo se limitaba a asentir o negar dependiendo la conversación de esos dos, hablaban sobre la tienda, el dinero, la economía, la inflación y cosas de ese tipo.

Para sorpresa de Sakura e incomodidad de Sakumo, el famoso postre no había quedado tan bueno, estaba bastante malo, a decir verdad, pero eran demasiados educados como para decirlo abiertamente.

—Esta horrible— dijo al fin Sakura, con el semblante más depresivo que pudo tener, había invertido tiempo, ilusión y esfuerzo y el resultado no era ni un poco lo que esperaba —, por favor, no lo coman solo por mí. Yo no lo haría, ni lo haré.

Y rápida como el rayo quitó los platos y los llevó a la cocina deshaciéndose de todo el postre, después regresó disculpándose una y otra vez.

—No es para tanto, Sakura chan— dijo Sakumo —, como todo en la vida, solo es necesario practicar mucho hasta lograrlo, tal vez algo se me pasó en la receta, podemos investigar que faltó e intentarlo otra vez.

Sakura asintió, pero no quedó en nada formal, había estado muy saturada de trabajo y tendría que checar agenda, además de que pidió que fuera en su departamento para no incomodar, aun podía sentir el mal humor en Kakashi por muy cortés que se había portado con ella.

—Bien, jóvenes, creo que me iré a descansar. Buenas noches Sakura chan, muchas gracias por toda tu ayuda —y bostezó —, ya veré como regresarte el dinero.

Sakura abrió los ojos sorprendida y negó una y otra vez.

—¿Dinero, qué dinero?

Sakumo se disculpó —Oh, perdona Sakura chan, se me escapó — y era cierto, se le había olvidado por completo.

—Nada sensei, no se preocupe —, pero Kakashi no aceptaría un no, lo sabía porque tenía esa mirada que la ponía un poco nerviosa —, Sakumo san no llevaba dinero y bien…yo.

—¿Tu pagaste todo?

Sakura asintió y Kakashi miró a su padre, Sakumo sonrió nervioso está vez, su hijo recuperaba aquella mirada de enojo que tanto le caracterizaba de niño y que se había suavizado con los años.

—¿Sabías que no tienes crédito en la tienda, Kakashi? Como puede ser eso, debes llevar un historial crediticio, uno nunca sabe y…

—No me gusta padre, todo lo manejo al contado.

—Ah, ya va, eso lo explica.

—¿No recuerdas quien me enseñó eso?

—Bien, bien, sí. Tienes razón. Pero la verdad es que estaba tan alegre de que me dejaras ir que olvide tomar tu dinero, ¿ok?

—Si, eso debió ser —dejó totalmente convencido que no era verdad.

—Es verdad— dijo Sakumo avergonzado —Gai debió tomarlo y guardarlo, ¿no te dijo nada?

—No. Ese Gai me las va a pagar todas juntas. Sakura, mañana mismo vas a la torre por el dinero, por favor.

—No sensei, no es nada, en serio y…

—No fue una petición, fue una orden, ¿sí?

—Si, sensei —murmuró.

—Hatake Kakashi—, y por costumbre se irguió derecho, como siempre que su padre le llamaba por su nombre completo y con ese tono —, ahora mismo te comportas y te disculpas. Mira que hablarle así a Sakura, ella fue quien me ayudó y vienes a hablarle de esa forma. —Kakashi suspiró, arrepentido —, no eres quien para andarle ordenando— se detuvo un poco y después añadió —, bueno, eres el hokage y su maestro, pero sabes a lo que me refiero, esa no es la manera en que te eduqué. Si quieres enojarte con alguien debe ser conmigo, es mi culpa, no la de ella.

—Perdón padre, tienes razón. Perdóname Sakura.

—No sensei, —contestó bajando la mirada —no se preocupe. No pasa nada, en serio.

—Hum… Si pasa, creo que me pase de la raya. Perdona. Sólo ve ¿sí? —, luego quiso cambiar su tono —Es solo que no me gusta deberle a nadie.

—Me gustaría saber qué opina el capitán Yamato de eso — dijo ella un tanto mas relajada.

Kakashi esbozó una débil sonrisa que se perdió debajo de la máscara —hey, nunca le he quedado debiendo, todo lo paga él — Sakura asintió —, pero en serio, no me gusta andar debiendo nada a nadie, mucho menos si es a ti—, Sakura se sonrojó y él repentinamente se dio cuenta de sus palabras —, quiero decir, no quiero dejarte sin tu dinero… tal vez lo necesitas, solo no quiero darte problemas.

—No se preocupe. Mañana iré por la tarde, ¿sí?

—Muy bien. Te estaré esperando.

Ella sonrió y él solo se quedó sereno, sin mucho más que agregar.

—Ah…bueno, me voy a dormir— dijo Sakumo — Nos vemos mañana, Sakura chan.

Sakumo pensó mucho en hablar, no quería romper el momento, pero también era bastante incomodo quedarse ahí después de las palabras de Kakashi, además de que realmente si tenía mucho sueño, tres noches de desvelo ya estaban cayéndole pesadas, pero había valido la pena por el avance que tuvo su hijo. Sakura se despidió y Kakashi la acompañó hasta la puerta, ella le agradeció la cena.

—No es nada, espero que no te vaya a caer mal y vengas después a traerme la cuenta del hospital — bromeó un poco más relajado.

—No se preocupe por eso, en todo caso, creo que el que enfermaría sería usted o Sakumo san, con ese postre no me sorprendería— dijo sonriendo —, pero si pasa al menos le prometo que no le cobraré los honorarios.

—Pues ya es algo, si me lo preguntan.

Sakura sonrió —, buenas noches, sensei —Y se fue.

Kakashi la miró avanzar unos metros y solo suspiró —Sakura, espera.

—¿Sí? —dijo girando, Kakashi la alcanzó y miró hacia su casa, esperando ver la silueta de su padre en alguna parte, obviamente no lo vio, lo cual no era muy esperanzador viniendo de él. Después avanzó un poco y ella lo siguió. —¿Qué pasa Kakashi sensei? — preguntó genuinamente sorprendida y preocupada.

—Nada. No te preocupes. Solo quería aclararte algo— y se paró de pronto, justo debajo de la lampara de la calle —, perdona que hoy estuviera un tanto…indispuesto— dijo al fin —, no es tu culpa, no quiero que pienses que estaba enfado contigo, solo he estado un poco…estresado estos días. Puedes venir cuando quieras a mi casa y si quieres seguir con lo de la repostería, no importa.

—Oh, Kakashi sensei no…

—No trates de solaparme ¿sí? Se que no estuve del mejor humor y fui un poco grosero, es solo que…

—Está cansado, la situación es extraña, y bueno, su padre suele estresarlo un poco, ¿cierto?

—Si. A veces me vuelve loco, la verdad.

Sakura sonrió —sí, a mí también me pasa eso con los míos, sobre todo con mi mamá. Pero debe ser más paciente con su papá, yo pasé una vez algo similar a lo que usted está viviendo, es muy difícil de contarlo, a veces ni yo misma se cómo pasó, —dijo sin saber mucho como explicarse —, pero si algo aprendí, es que debo aprovechar el tiempo que tengo con mis padres y que soy afortunada de tenerlos a mi lado.

—Si— dijo Kakashi —, tendré que hablar con él, sinceramente quiero mucho a mi padre y no quiero que duerma mal hoy. Mi padre dice que no hay que acostarse enojado con alguien, o "que no se ponga el sol sobre vuestro enojo".

—¿Por eso vino a disculparse conmigo? —él asintió y ella rio discretamente — ¿Para dormirse tranquilo usted o yo?

—Ambos.

—Gracias — dijo ella, feliz — Es un gran consejo sin duda alguna él no acostarse enfadado.

Y así, repentinamente, comenzó a llover, Sakura empezó a temblar de frio, pero no quiso ir por la sombrilla que él le ofreció alegando estar cerca de su casa.

Kakashi asintió y ella continuó —Vaya de una buena vez con su papá y discúlpese con él, sirve y usted también descansa mejor.

—Gracias por tu consejo, Sakura chan — y estornudó.

—Salud. Mejor me voy antes de arrecie la lluvia. Buenas noches. Cuídese mucho, no se vaya a resfriar.

—Tú también. Buenas noches.

Kakashi la miró partir con ese gracioso correr que las personas toman al huir de la lluvia. El no corrió a casa, solo caminó pensando que debía disculparse con su padre, él solo deseaba su felicidad, por muy incómodo que fuera todo y desconociera lo que sea que tramaba, era obvio que el que Sakura estuviera en su casa no era una simple casualidad.

Cuando llegó Sakumo ya lo esperaba con la toalla, Kakashi se disculpó por su mal humor. Sakumo agradeció su buena disposición y se ofreció a prepararle un té para que no se resfriara, además que también se disculpó por imprudente, haciéndolo reír como siempre.

Kakashi decidió no hablar más del asunto (de Sakura, de su padre, de los planes, nada), solo quería tomar el té, sonreír, cambiarse, dormir y ya.

Mañana sería otro día y ya habría tiempo para hablar, o resolver lo que sea que pasara.

Porque la verdad era que Kakashi solo quería disfrutar de ese té con su padre. Además de que no quería perder esa sensación de dicha que le había dejado la cena con su padre y con Sakura.

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Aquel día Kakashi se dio a la tarea de arreglar por completo la agenda de trabajo, después de todo quería pasar más tiempo con su padre y no estaba seguro de cuánto tiempo duraría su estancia. En realidad, no estaba seguro de nada.

Lo que si sabía es que su padre andaba de cacería y él era el objetivo.

Era bastante obvio que, aunque se había empeñado en ocultar sus sentimientos, aquello no había funcionado, aun sabía leerlo bastante bien. Además, el amor que le tenía, el respeto y la costumbre le hacían muy difícil la tarea de ocultarle cosas (de cualquier tipo) a su padre.

Desde hacía un tiempo que tomando en cuenta la influencia (y presencia) de su padre sabía que tarde o temprano daría con "ella", solo era postergar el inevitable destino, y estuvo dando lucha, al menos la necesaria para no quedar en completo ridículo, ni ante su padre, ni ante Sakura, que claramente era esa "ella" que Sakumo había descubierto.

Sakura era una gran persona, por algo estaba enamorado, valiente genio que resultó enamorándose de su alumna, el lío en el que se había metido, pero al menos lo había logrado sobrellevar exitosamente, él solo quería su felicidad y por lo visto no era realmente junto a él, ya lo había aceptado desde hacía tiempo, pero su padre vino a cambiarle todo.

Pensando en esas cosas se dio cuenta que ese día andaba algo distraído, no se sentía muy bien físicamente y había algo de expectativa con la promesa de que ella iría por el famoso pago de la ropa.

Qué vergüenza había pasado.

Ciertamente su padre no era un mentiroso, pero realmente si dudaba de la veracidad de sus palabras, tal vez era parte del plan eso de olvidar el dinero, aunque realmente siempre había sido bastante distraído con esas cosas, el asunto al fin y al cabo era que la pobre de Sakura se había gastado quien sabe qué tanto; y tremenda vergüenza la que sintió al enterarse de todo eso.

Pero bueno, solo quedaba llegar a la tarde y enfrentar lo que sea que habría que enfrentar.

Debía admitir que no solo estaba nervioso porque estaría con ellos dos (su padre al acecho y Sakura ahí), sino también estaba algo emocionado, después de todo era lo más emocionante que le pasaba en meses desde su ascenso, eso de ser Hokage era bueno, y le gustaba, pero había momentos que echaba de menos las misiones, la aventura y todo eso.

Kakashi estornudó una vez más y Sakumo solo lo observó, había estado leyendo sobre arquitectura moderna y la revista era muy interesante pero no lo suficiente como para no estar al pendiente de su hijo. No comentó nada, no quería presionarlo.

La noche anterior habían llegado a un acuerdo mudo de llevar la fiesta en paz, al menos un par de horas hasta que Sakura llegara, además, de estar enfermo quien mejor que ella para atenderlo. Habría que aprovechar toda oportunidad que se presentaba.

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Saludos desde Sinaloa, México.

20-08-24

Hola:

Bueno, pues aquí otro episodio más del fic de Sakumo Hatake, me he divertido mucho con Sakumo, espero que les guste, de acá en adelante se pone más constante la relación de la pareja jajaja, y vienen mas anécdotas de Kakashi, ah, como me divierte.

Saludos y hasta pronto.

Cristo vive.