ADVERTENCIA: Este capítulo no tiene trama, sólo 1600+ palabras de puro SMUT/LEMON. Si a ti te molesta el contenido sexual explícito, FAVOR OMITIR ESTE CAPÍTULO...


SU MAJESTAD


Hades empuja a Maléfica contra la pared y aprisiona sus manos sobre su cabeza. Ella le deja libre el camino para que ataque su cuello y él lo hace impacientemente, casi como si fuera un vampiro.

La ha extrañado demasiado. Una semana sin ella había sido una tortura y ahora tenía demasiada ropa estorbándole el paso.

Él se desespera, no quiere ni puede tomarse el tiempo de desabrochar ese incómodo corset de cuero que ella siempre trae puesto y decide usar sus fuerzas para rompérselo. Ella se disimula su molestia pues cuando la despoja de su blusa y siente sus labios atacando sus pechos, el enojo desaparece.

Maléfica arquea su espalda recargada en la pared. Disfruta de la voracidad de sus lamidas que se intercalan con succiones y mordidas y se estremece cuando él baja por su torso hasta su ombligo.

Una vez que el camino de piel se le acaba, Hades vuelve a hacer uso de su fuerza para deshacerse del short y las medias que lo acompañan. Ella se desbalancea un poco, pero a él eso no le importa porque ahora la tiene completamente desnuda y a su merced.

Ella espera que baje más, que comience a tocarla, pero él no se arrodilla ante nadie y ella no sería la excepción.

-Me has tenido muy abandonado- Menciona antes de levantarla aún recargada en la pared y sentarla sobre sus hombros, dejándole el camino libre para que su boca empiece a explorar su entrepierna.

Ella se muerde el labio disfrutando a ojos cerrados de la lengua traviesa de su novio que sube y baja y que entra y sale con maestría y desesperación.

-Demasiado, demasiado, DEMASIADO abandonado...¡Y eso no me gusta!

Con movimientos rápidos pero cuidadosos la baja de nuevo y la toma del brazo bruscamente. Él la dirige hacia su trono de ébano y la deja azotar contra el piso. Para cuando ella levanta la cabeza, el Dios se ha deshecho de toda su ropa.

Hades se sienta en su trono a piernas abiertas y la toma por los cuernos para acercarla. Ella lo mira con falso desprecio, pues en realidad le encanta estar siendo humillada.

-Abre la boca - le exige.

Pero ella se rehúsa.

-¡Tu Rey te ha dado una orden!- Él la abofetea sin ejercer más fuerza de la necesaria y ella libera un delicado grito que a él le parece excitante. Su miembro ya está impaciente, esperando por esa mujer que aún se resiste a acercarse.

Hades la jala de la coleta alta como si fuera su rienda y la acerca hasta él. Desde su trono Maléfica se ve como la más sumisa esclava arrodillada ante Su Majestad.

Ella abre la boca tímidamente y comienza a saborear la punta haciéndolo soltar un suspiro. Él lo disfruta, deseoso de más.

-Hasta el fondo- ordena con tono firme y autoritario y ella lo obedece. El corazón del Rey de los muertes da un brinco cuando siente la humedad de su boca rodear su piel aún sin el ritmo deseado.

Ella sabe hacerlo bien, pues se lo ha devorado a la perfección con anterioridad, pero se hace la inexperta. Desea que él la guíe, ansía que él la obligue, pero las ganas de escucharlo gemir la sobrepasan.

Él se recarga en el respaldo de su trono y coloca las manos sobre los reposabrazos con grandeza. Maléfica se ha acomodado más cerca para tomar el pene de su amado y meterlo por completo en su boca.

Comienza succionándolo mientras sus manos juguetean por el largo de los muslos del dios. Él echa la cabeza hacia atrás en un gemido y luego la toma de la coronilla para empujarla hacia abajo hasta atragantarla con el largo de su miembro.

Ella se queja y tose un par de segundos, pero pronto Hades se encuentra penetrando su boca sin darle un respiro. Ella clava sus uñas en los muslos del Rey y cuando logra liberarse de su guía, se enfoca en algo más que sabe que a él le gusta.

Entonces con una mano aprisiona su pene y con la otra comienza a masturbar sus testículos, logrando que él al fin emita un gutural gruñido de placer que a Maléfica se le antoja extremadamente varonil.

-¿Estoy haciéndolo bien, Su Majestad?

La voz suave que sale de Maléfica le hace estremecer. Desde su superioridad la nota con la mirada inocente, ahora lamiéndolo como si fuera un caramelo que desea deshacer con su saliva lo antes posible.

Y eso es lo que más le excita. Esa mirada que podría intimidar al mundo entero, pero que únicamente para él se muestra sumisa.

Le encantaría terminar en ese momento, hacer que toda su cara quedara llena de su semen para verla aún más humillada, pero una semana sin ella ya había sido suficiente como para terminar tan pronto.

Así que se levanta y con la misma agresividad que antes la dirige hacia su cama de sábanas negras y la deja caer con fuerza boca abajo.

Él se apresura a posicionarse detrás de la pelinegra y la obliga a levantar la cadera hacia él. Hades junta los delgados brazos de su novia detrás de la espalda y se toma el tiempo para sentirla con la mano derecha.

Está completamente húmeda y lista para él. Para el Dios del Inframundo las ganas de introducir sus dedos son grandes, pero quiere que su pene sea lo primero que la abra, quiere sentir cómo sus paredes se acoplan a él y quiere sentirla temblar cuando eso suceda.

-Su majestad, por favor...- pide suplicante. Él responde con una nalgada y se posiciona para comenzar a entrar.

Hades se toma su tiempo para abrirla por primera vez en la noche. Esa era una de sus partes favoritas, después de todo, pues sentir cómo su pene se abre paso por el interior de ese demonio hecho mujer es simplemente majestuoso.

-Maldita sea- gruñe al tiempo en que pasa ambas manos a la cadera de su amante - Joder, ¿te he dicho lo estrecha que eres?

Ella abre la boca sin emitir sonido alguno, una sonrisa aparece en su rostro pero él no la ve pues está inmerso en su propio placer a ojos cerrados.

Entonces Hades comienza a moverse lento, aún extasiado por lo apretado de la vagina de Maléfica. Pronto la velocidad aumenta y con ello, los gemidos de su novia comienzan a ser más audibles.

Él intenta evitarlo, pero gime a la par.

Gime cuando le ve el rostro y confirma que lo disfruta.

Gime cuando ve sus manos bajar para apretar las sábanas.

Gime cuando ella le pide más velocidad y él generosamente se lo concede.

-¡MÁS FUERTE, SU MAJESTAD! -implora su mujer y él obedece, bajando el ritmo pero incrementando la fuerza de cada estocada.

Primero una, luego otra y otra más. Retrocede hasta sacarlo casi por completo para introducirlo con brutalidad hasta el fondo, donde se detiene sintiendo un escalofrío.

Vuelve a hacerlo en dos ocasiones, pues el grito de dolor y placer que su novia emite le cala hasta los huesos. Él aprovecha la vista perfecta que tiene de su espalda. La saborea con la mirada. Pasa de sus finos hombros hasta su diminuta cintura y culmina en su ancha cadera que desde esa perspectiva se ve deliciosa.

Sus manos delinean el contorno de sus nalgas y la aprietan mientras da una estocada más aprovechando el agarre. Una nueva nalgada la deja marcada, pero ella parece disfrutarla a pesar del ardor que le provoca.

En cuanto Hades vuelve a retomar el ritmo rápido, ella se retuerce del placer propio de un orgasmo. Quiere un respiro, pero él no se lo da, pues le encanta la forma en la que Maléfica intenta huír por la sensibilidad que su éxtasis le provoca.

Ella muerde las sábanas negras en su desesperación y Hades parece disgustarse. No quiere silencio, quiere oírla. Le encanta escucharla porque su voz es majestuosa y sus gemidos son provocados únicamente por él.

Quiere que grite, quiere que lo llame, quiere que todo el Inframundo y el Olimpo la escuchen y los envidien.

Así que la gira para poder observar mejor su rostro y escuchar su voz. A esas alturas de la noche, su cuerpo ya mostraba los moretones de las mordidas otorgadas previamente y eso le encantaba, porque si alguien tuviera la osadía de mirarla, no tendrían duda de que tenía dueño.

Ella también lo observa, apenas pudiendo controlar su respiración. Desde esa posición se ve aún más imponente que en su trono. Le fascinan sus cicatrices de guerra por todo su pecho y ese abdomen que quisiera deshacer a rasguños, pero lo que realmente la vuelve loca son sus manos firmes, con sus venas resaltando bajo su piel y esos dedos largos que en más de una ocasión le habían regalado orgasmos sólo con su destreza

Hades lleva las piernas de Maléfica hacia sus hombros, dándose un momento para dar ligeras mordidas en su pantorrilla y luego se inclina hacia ella para tener un mejor ángulo.

El empuje que viene después le hace soltar un gruñido que llega a los oídos de Hades como motivación para seguir penetrándola en esa posición. La besa, quiere sentir ese hermoso gemir resonando por el interior de su boca mientras juguetea con su lengua.

Ella comete el error de morderlo en el labio, encendiendo nuevamente la intensidad. Hades presiona los muslos de su novia, juntándolos lo más posible para apretar aún más su pene y eso inevitablemente hace que pronto sienta su propio orgasmo llegar.

Se apresura, disfrutando los últimos momentos dentro de su hermosa amante hasta que sale de ella y se libera sobre lo largo y ancho de su abdomen.

La vista es perfecta, tanto por el cuerpo morado y lleno de semen de su novia como por lo hermoso que resulta verla con brazos estirados llamándolo para recostarse a su lado.


Hey! Qué tal?

Esto fue extra dificil para mi porque la última vez que escribí algo así fue hace AÑOS. Así que perdón si no cumple sus expectativas, yo sé que algunas personas en wattpad querían que fuera extra agresivo y explícito pero no me sentía muy cómoda ni afine con la idea.

Tampoco soy de la idea de hacer este tipo de cosas sin un contexto y una trama, pero curiosamente aquí no lo sentí tan mal jajaja.