N / A: ¡Oye! Volví con el capítulo 13 de esta historia. Vengo con más drama para ustedes. Sin más disfruten.
-Sacerdotisa ...-
Me bajé de Ah-Uh y comencé a caminar. Arboles quemados, tierra seca, agua contaminada. Era lo que se veía en ese lugar. ¿Qué hacía yo aquí?
-Sacerdotisa ...-
Una voz habló. Alguien me llamaba. ¿Quién hablaba?
-Por favor, ayúdalo.-
Visualicé el lugar, no había un alma en este lugar más allá de mi. Tardíamente me di cuenta que Ah-Uh tampoco estaba. Pero antes de hacer algo, la voz volvió a hablar. Con un tono suave y meláncolico repitió otra vez su pedido. Era la voz de una mujer. Una que estaba sufriendo. Su voz me hizo sentir triste también.
Un espíritu que no podía encontrar el descanso.
-¿Donde estás? - pregunté a la nada. Me dirigí al agua estancada que hace mucho dejó de correr. Ahora tóxica para cualquier especie y de color oscuro. Parecía provenir de allí.
-Por favor, ayúdalo.- volvió a repetir. Hablaba al mismo tiempo que el viento. Parecía que era la brisa misma quien expresaba su dolor.
-Si me dices donde estás, tal véz pueda ayudarte ...- Sugerí con duda. Pero la realidad es que era poco probable que pudiera. Ni siquiera podía verla. Mucho menos hacerla descansar. Con mi Reiki ido, mi contacto con el mundo espiritual era casi nulo.
De repente dejó de hablar. Igualmente la brisa se detuvo. Seguro que lo sabía tan bien como yo. Sentí la perdida tanto de ella como la mia. Todo como uno solo. Miré con tristeza las aguas ennegrecidas.
La gente de esta era creía que todo espíritu era maligno. No estar podría más equivocados. Lo cierto es que olvidaban que todo espíritu fue una persona viva una vez. No todos eran malvados, algunos murieron como almas buenas que no han podido descansar por haber dejado alguien atrás. Otros, se dejaban oscurecer su alma con la maldad que habita en esta tierra de guerras y sangre. Todos los que me he encontrado en este viaje, sean buenos o malos solo deseaban una cosa. Encontrar descanso. Ya sea por cualquier medio. Cuando aprendí estos conceptos hace un tiempo por mi cuenta, realmente quería ayudar. Pero solo por razones egoístas.
Si llegaba a tener asuntos sin resolver. Que una persona me ayudara a descansar a mi también. Porque estaba segura que moriría aquí. Y no estaba equivocada. La desaparición de mi Reiki era una prueba de ello. Mi vida se estaba extinguiendo.
-Eso no es así, mi querida.-
La voz me sacó abruptamente de mis pensamientos. ¿No se había ido?
El agua comenzó a moverse y ondularse. Se aclaró lo suficiente como para mostrar el que debería ser mi reflejo. Solo que no era mi rostro que se reflejaba en el agua. Era el de una joven mujer. Piel de porcelana y cabello negro largo. Ojos cálidos. Hermosa.
-¿Cómo te llamas? - Pregunté. Frunció el ceño en concentración como si no recordara.
-Yo ... no lo sé, ha pasado demasiado tiempo desde que lo usé.- comentó. Esto no me sorprendió.
Los espíritus muy poco recordaban su nombre o la razón tras su muerte.
-Para mi ya es tarde, pero - continue - puedes ayúdar a mi hijo. Aún no es tarde para él. - Dijo la mujer. Al nombrar a su hijo, un rayo de esperanza se reflejaba en su rostro.
Ante mi falta de respuesta, ella siguió hablando. -Se que puedes. Mi hijo no es malo; es bueno. La vida lo llevó por el mal camino. No es tarde todavía. Tu luz, puedo sentirlo. Es lo que necesita.
¿Mi luz? Dudosamente quedaba algo de esa luz de la que hablaba. Aunque ella se oía tan segura de ello, tal vez ...
-¿Quién es tu hijo? -
-Él nombre que yo le dí, hace tiempo que lo cambió. - su voz se quebró al mencionar la última parte. - Te puedo mostrar como yo lo recuerdo.- Ella sugirió. Y terminado de decir esto. Una delicada salió mano del agua.
Ella quería que yo la tomara. Di un paso atrás con cautela. Ayudarla ya no parecía buena idea. Todavía ¿Debería?
-No temas pequeña sacerdotisa. No quiero hacerte daño.- insistió ella con dulzura. -Solo quiero que veas lo que yo viví una vez.
Llegado a este punto, probablemente había caído en una trampa. No sentí nada maligno, pero hace mucho que dejé sentir presencias buenas o malas.
De todas maneras no tenía nada que perder. Y su rostro tan triste. Su sentimiento tan crudo. Tenía que ayudarla de algún modo.
Me incline y extendí mi mano para tomar la suya.
Una mano con garras muy familiar agarró mi mano y la apartó del camino. Era Sesshomaru. Cuando me ayudó a levantar, voltee a verlo. Estaba viendo el agua donde estaba la mujer. Me soltó la mano y preguntó.
-¿Qué hacías? - sin embargo, no me estaba viendo. Miraba el agua detrás de mi.
-...- iba a explicarle el asunto con el espíritu, pero cuando voltee para ver a la mujer. Ella ya no estaba.
-¿Y bien? - insistió.
-Nada. Solo miraba.
¿Qué había sido eso?
N / A: Hasta aquí el capítulo de hoy. Nuestra pobre Kagome ahora ve mujeres por doquier jajajaj primero Kikyo y ahora esta mujer. ¿Quién será? Estoy segura que nunca adivinaran. Pero pueden intentarlo;)
Hola mi querida Faby Sama: lamento que de verdad te pierdas con mi historia :( prometo que todo al final tendrá sentido, solo tenme un poquito de paciencia :)
¿Ya leyeron mi blog? ¿No? ¿Por qué no?
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