Al principio cree que es un sueño o un recuerdo.

Floch Forster tiene diecinueve años cuando muere.

Floch Forster tiene dieciséis años cuando se despierta.

Él no lo sabe, no sabe de su muerte ni de la traición de sus camaradas ni del mundo siendo destruido o que ayudó a que sea destruido. Ni siquiera sabe que lo que sea que le sucedió no debería suceder.

Pero sí sabe que hay algo raro. Se siente fuera de lugar. Es algo de lo que se da cuenta cuando se mira al espejo para afeitarse y algo no le cuadra.

Es que ve su cara más infantil de lo que debería ser y se pregunta por qué siente que algo está mal.

Las imágenes llegan luego de golpe, mientras se sostiene del lavamanos hasta que los nudillos se ponen blancos.

Cuando vuelve a ver al espejo, está seguro de que algo está mal. De que tiene diecinueve, pero se ve de dieciséis, porque recuerda bien cómo se veía a esa edad.

Ve más ojeras que las que recuerda haber tenido cuando empezó a afeitarse. Sus ojos le duelen por las pocas horas de sueño y su cuerpo se siente húmedo, el sudor por las pesadillas, no es que no tuviera pesadillas tuviera antes de los dieciséis, con todo lo que ha vivido el año anterior, pero hay una razón por la cual está seguro de su edad o, más bien, del tiempo debido a su edad.

Es su cumpleaños.


Ni siquiera creo que esto esté listo para publicar, ni siquiera lo planeé a largo plazo, pero me gusta la idea que tengo en mi cabeza y bueno, de alguna forma tengo que intentar escribir esta historia.