Reino Kólasi.
Kana se encontraba con Ángel mirando algunos papeles ya que como futura reina, tendría que asumir muchas cosas porque el mandato sería duro.
Ambas estaban revisando algunas cosas, así la peli naranja estaba aprendiendo más sobre la diplomacia del Kólasi.
- Mi reina, princesa Amanojaku, tenemos una carta enviada – una de las asistentes llegó a donde estaban ambas demonios.
- ¿Una carta? ¿De dónde?
- Del reino Diclonia – al escuchar ese nombre, Ángel se sorprendió y fue cuando la asistente le dio la carta para posteriormente irse.
- Abuela, ¿ese es el reino de los Diclonius?
- Así es, hace tiempo que no había escuchado de la reina Lucy, hasta pensé que algo le había pasado ya que no tenía noticias suyas, pero por algo me habrá escrito – la peli morada revisó la carta y estuvo leyéndola por un rato hasta que la dejó a un lado.
- ¿Qué era?
- Parece que quieren una charla para establecer mejor las relaciones comerciales con el Kólasi – Ángel decía a lo que Kana asintió.
- Pero ¿y con que se comercia con ese reino? – la peli naranja preguntó.
- Comerciamos carne de toro de cuatro cuernos que viene de ahí y es bastante buena por lo que parece que podremos tener más de ahí, pero tendremos que ir a la reunión con la reina Lucy – la demonio se levantó y Kana decidió ir con ella para ver cómo era el reino.
Abriendo un portal con forma de puertas japonesas, ambas demonios entraron en el lugar y sin más, se fueron hacia el reino el cual era una incógnita.
Ya cuando llegaron, encontraron un reino bastante extraño, incluso se podía ver que era como el Kólasi solo que el cielo era de color rojo brillante, así mismo, se podía ver cómo había dos soles pequeños.
- Es algo grande – Kana decía mirando todo el sitio, así mismo, puso ver a los habitantes de este reino.
Los Diclonius eran una especie de demonios, pero no eran del todo como se decía ya que a diferencia de los demonios del Kólasi, estos poseían una especie de cuernos color hueso, además de eso, sus cabellos eran variantes de colores brillantes como rojo, naranja y distintos tipos de estos colores.
Además, poseían una característica que los hacía temibles y eran sus famosos Vectores los cuales eran una especie de manos invisibles que se podían extender varios metros y poseían una fuerza sobrehumana.
Y así fue como Ángel junto con Kana fueron al castillo en el centro del reino en el cual estaba su gobernante quien fue a recibirlos.
- ¿Ella es la gobernante? – susurró Kana mirando a la reina la cual poseía el cabello largo de color rosa, así como ojos rojos y sus característicos cuernos a un lado.
- Así es, ella es – Ángel se acercó a ella saludándola con una pequeña reverencia.
- El gusto es mío, tiempo que no te veía.
- Pues no me has escrito desde hace tiempo, así que no podía pensar que ocuparías mi ayuda o algo, además, conozco que eres bastante solitaria – la reina Diclonius se sonrojó un poco, pero solo sacudió su cabeza.
- Como sea, estamos aquí para hablar – la peli rosa se fijó en la acompañante de Ángel – no pensé que traerías a alguien más.
- Ella es mi nieta, Kana Maldonado Shibuya, no solo es una demonio como puedes ver, también es la que tomará el trono del Kólasi en un tiempo cuando me jubile.
- Un gusto, reina Lucy – la peli naranja hizo una reverencia.
- El gusto es mío, futura reina – ya con eso, el trio pasó al interior del castillo en donde algunas sirvientas acomodaron bien a las dos demonios.
Hablaron un poco sobre cosas triviales, aunque en sí, Lucy estaba sorprendida un poco sobre el apellido de la mini Kanon, pero aunque quería evitar el tema, no pudo evitarlo.
- Por cierto, dime, ¿acaso el apellido Maldonado es de padre?
- Sí, el Maldonado es de mi padre y el Shibuya es de mi madre – Lucy se quedó en silencio un momento por la respuesta – ¿Por qué reina Lucy?
- Me hiciste recordar a alguien que es padre de mis hijos, pero no sé si sea la misma persona, después de todo, en la Tierra hay muchas personas que poseen el mismo apellido y no son nada de familia.
- A ver, creo que a lo mejor hablamos de la misma persona – Ángel decía – ese hombre es alguien que es de Honduras, tiene una transformación llamada Amazon y bueno… tenía el cabello azul solo que ahora lo tiene morado.
- ¿Conoces a Ramón? – Kana y Ángel se quedaron en silencio mirándose la una a la otra.
- Es mi padre.
- ¡¿Es tu padre?!
- Mi marido también.
- ¡¿Tu marido?!
- Ramón… ¡me debes una explicación a todas nosotras por esto! No te conocía esas mañitas de estarte ligando con Lucy-chan – pensó la emperatriz de los demonios – supongo que ahora entiendo por qué habías estado tan callada, alguien te tenía distraída ¿no?
- Podemos decir que sí, aunque para que mentirte, él y yo iniciamos una relación hace dos étos.
- ¿Dos étos?
- Una unidad de tiempo aquí en Diclonia, un éto es un año humano – Kana asintió – bueno, supongo que no es raro viniendo de él, su sangre de demonio hace que vaya por esos lares, así que no es raro.
- Pues Ramón y yo nos juntamos hace tiempo y pasaron muchas cosas, solo diría que ayudó a unos habitantes de mi reino a lo que lo invité a mi reino y bueno, entre charlas y citas, finalmente nos juntamos y bueno, me embaracé de nuestros hijos y de vez en cuando Ramón viene a verlos y ellos saben de él.
- Espera, ¿Cuántos hijos tuvieron? – Ángel preguntó a lo que Lucy fue hacia un cuarto en donde unos momentos después, volvió junto con tres niños.
Un trio de niños, siendo dos niñas y un niño. El dúo de féminas poseía el cabello azul de cuando Ninja poseía ese color de pelo, así mismo, los cuernos de su madre y ojos rojos como los de su madre.
El niño era la viva imagen de su padre en todos los sentidos, incluso no tenía los cuernos de su madre.
- ¡Que lindos! – Kana exclamó al igual que Ángel mirando a los niños.
- ¿Cómo se llaman?
- Las dos niñas se llaman Ara y Andrómeda y mientras que mi pequeño se llama Subaru, esos fueron los nombres que Ramón le puso y bueno, me gustaron la verdad.
- Supongo que los nombres que tienen que ver con el espacio siguen abundando – río Ángel por eso, pero de inmediato, fue hacia la mayor de ellas – eres Andrómeda ¿no?
- Sí.
- Que linda eres, honestamente saliste igual de linda como tu madre.
- Gracias… usted también es linda.
- Oh, de veras que eres una dulzura, ustedes sí que lo son, además, deberías saludarla a ella, es su media hermana – la peli morada miró a Kana quien asintió un poco. Cabe decir que los pequeños Diclonius a pesar de que apenas tenían un año, parecían de 5 años ya que, según Ángel, los de esta especie maduran y crecen más rápidos que los humanos.
- Hola Andrómeda-chan, Ara-chan, Subaru-kun, mi nombre es Kana y soy su hermana mayor.
- ¿Hermana mayor?
- ¿Mayor?
- Sí, soy su hermana mayor, Kana, así que pueden llamarme cuando quieran.
- Que lindo – Ángel sacó varias fotos con su celular – va a la colección de recuerdos lindos de mis nietas.
- Bueno, vamos a lo que vinieron ¿no? – la demonio asintió.
Lucy y Ángel tenían lo suyo charlando sobre una nueva propuesta de negocios para la carne de toro de cuatro cuernos y fue cuando Kana fue con sus nuevos hermanos a ver los prados en donde los granjeros Diclonius las cuidaban antes de darlas a las productoras.
- ¿Has comido carne?
- Pues este tipo de carne no tanto, no me ha dado oportunidad de comerla, pero según mi abuela, es muy rica.
- Es rica.
- ¡Oye, devuelve mi vaca! – escucharon el grito de un granjero el cual notaba como un par de Diclonius se estaban robando uno de los bovinos de cuatro cuernos usando sus vectores para llevar al animal.
- ¡Devuelvan eso!
- Sobre mi cadáver, putos – los dos sujetos corrían llevando al bovino, no obstante, frente a ellos, apareció Kana,
- ¡Apártate mocosa!
- ¿Mocosa? ¿Por qué no simplemente sueltan a ese animal y evitamos problemas? No quiero mancharme las manos de sangre de Diclonius el día de hoy.
- ¿Me amenazas? – uno de los tipos sacó sus vectores y aunque eran invisibles, los dirigió hacia Kana quien cerró sus ojos y dio un salto fuerte hacia el cielo evitando el golpe de uno de los vectores.
- ¿Qué demonios?
- Puede que sean invisibles, pero sus vectores emiten algo de energía vital de ustedes por lo que pude sentirla – los ojos de la peli naranja se cerraron por un momento y cuando los volvió a abrir, notó como pasaron de morados a plateados.
- ¿Y eso qué? ¿Crees que te tendré miedo porque te cambiaron los ojos? ¡Mátala amigo!
- Lo haré – de nuevo, ambos sujetos fueron hacia Kana usando sus vectores, pero esta logró hacerse a un lado evitando los ataques de estos.
Para sorpresa de los tipos con cuernos, no podían darle un tan solo golpe a la peli naranja y no fue hasta que usando sus alas, la futura reina apareció frente a ellos dándoles una patada que los tiró al suelo.
- Muchas gracias señorita – los encargados de la granja decían recuperando su animal.
- Váyanse de aquí, me encargaré de estos sujetos – los tipos se fueron y desde largo, Andrómeda, Ara y Subaru miraban todo.
- Es fuerte.
- Fuerte.
- ¿Quién quiere ser el primero? – los tipos siguieron atacando, pero el hecho es que Kana los esquivaba como si nada.
Esto continuó un buen rato hasta que llegó frente a los sujetos dándoles un fuerte golpe con sus colas que los dejó tumbados en el suelo.
- ¿C-Cómo es posible? – los Diclonius se miraron entre sí confundidos.
- ¿Quieren saber? Pues es sencillo – la sonrisa de la futura reina del Kólasi era macabra – estos ojos estúpidos como decían ustedes me hacen ver sus vectores, así puedo verlos y las formas que tienen como manos gigantes.
- ¿P-Puedes verlos?
- Oculi Lamia (Ojos de Lilit) – susurró esta riendo – con estos ojos, puedo ver cosas invisibles gracias al cosmos que emiten, así que no crean que no sé nada sobre sus vectores, así que por más que me ataquen, puedo verlos y esquivarlos como si nada.
- N-No puede ser… ¿Qué diablos eres?
- Sencillo… mi nombre es Amanojaku y soy la futura gobernante de los demonios, nieta de la todopoderosa Suikyo y aunque bien podría hacerlos sufrir, no lo haré para que mis hermanos menores no se traumen, tómenlo como un acto de consideración mío – la peli naranja chasqueó sus dedos – suerte.
- ¿Qué? – del suelo, salieron varias manos de demonio las cuales tomaron los pies de los Diclonius quienes intentaban cortarlos con sus vectores, pero aparecían más y los jalaron hacia abajo y a pesar de los gritos y suplicas, Kana solo miró como estos se desaparecieron.
- ¿Qué pasó? – Ara decía mirando el sitio en el que habían estado ambos tipos.
- Oh, ellos fueron malos, así que se fueron a casa castigados – los tres se miraron y asintieron por lo que decidieron volver al castillo en donde ya parecía que la reina Lucy y Ángel firmaron algunas cosas.
Ya con eso, el nuevo tratado de comercio entre Diclonia y el Kolasi se reanudó de forma más fuerte, así mismo, Kana presenció la última firma antes de irse.
- Un día cuando vayan a casa, los estaremos esperando – Kana decía abrazando a los pequeños quienes asintieron.
- ¡Sí!
Luego de una leve despedida de Lucy, el dúo de demonios volvió al Kólasi para guardar el documento del nuevo tratado comercial.
- Papá tiene muchas sorpresas.
- Ya hablaré con él ya que nunca mencionó que tuviera hijos con Lucy-chan – Ángel decía – aunque… no soy quien para hablar, de joven era una cosa tremenda jeje.
- Ay abuela.
.
.
Continuará…
.
.
Y hasta aquí el capítulo de hoy.
Un nuevo reino y es el de los Diclonius llamado Diclonia… vaya, que cosas ¿no?
Jeje… no diré nada, pero entre Lucy y yo pasaron cositas y una cosa llevó a otra y… pum, tuvimos a Andrómeda, Ara y Subaru.
¡No me hallarán vivo si vienen a lincharme!
Aunque si me sorprende que un año tienen, pero los Diclonius se desarrollan rápido y parece que tienen 5 años.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
