Aviso: Este episodio contiene escenas eróticas (lemon). Si no eres mayor de edad, te invito a elegir otro contenido más adecuado para ti

Perdiendo lo virgen

Capítulo 8

Kagome salía de la escuela con la mente en un torbellino. Los eventos de la última semana la tenía confundida y se sentía impactada por lo que Sango le había contado sobre Inuyasha; las palabras de Sango resonaban en su mente, llenándola de dudas y confusión y, a pesar de no querer poner en duda a Sango, había una parte de ella que se negaba a creer que Inuyasha pudiera haber hecho algo tan terrible.

La imagen de Inuyasha que ella conocía, aunque a veces impulsivo y testarudo, era la de alguien leal y valiente, dispuesto a proteger. La disonancia entre lo que Sango le había revelado y lo que ella conocía de Inuyasha la mantenía en un estado de incertidumbre, luchando por reconciliar estas dos versiones contradictorias de la misma persona.

El cielo estaba nublado, como si imitara su estado de ánimo. Al salir de la escuela, vio a Miroku apoyado contra una pared, esperándola. Él levantó la vista y le sonrió.

—Kagome, ¿todo bien? —preguntó Miroku, acercándose.

Kagome asintió, pero sus ojos reflejaban su agitación interna, después de quedarse pensativa un momento, como dudando, habló finalmente

—Miroku, necesito hablar contigo —dijo con una voz temblorosa —. Me han dicho cosas sobre Inuyasha… y no sé qué pensar. Necesito saber la verdad.

Miroku la miró con seriedad, la tomó del brazo para invitarla a seguirlo, después de alejarse unos metros de la escuela, el chico continuó con la conversación.

—Dime exactamente qué te dijeron—pidió Miroku, dispuesto a escucharla.

Kagome respiró hondo antes de comenzar y después de pensar un momento le relató a Miroku lo que Sango, sin decirle que había sido ella, le había contado sobre Inuyasha y su conexión con la muerte de su familia, así como el conflicto que involucra a la familia de Inuyasha con la Perla Shikon.

Miroku escuchó atentamente, sin interrumpir. Cuando Kagome terminó, él asintió lentamente.

—Entiendo por qué estás tan perturbada, Kagome. Lo que te dijeron tiene una buena base en la realidad, pero también hay detalles, cosas que la gente desconoce y se inventa. Hay que agregar que Inuyasha tiene un pasado complicado, y su relación con su familia y mucha gente no es sencilla. Pero hay algo que debes recordar: Inuyasha te ha demostrado ser alguien en quien puedes confiar.

Kagome lo miró con sus ojos llenos de determinación.

—Quiero hablar con Inuyasha. Necesito escucharlo de él. No puedo quedarme con estas dudas.

Miroku sonrió, admirando la determinación y honestidad de Kagome.

—Entonces, vamos a buscarlo.

Miroku y Kagome se dirigieron al auto de Miroku. A medida que se acomodaban en los asientos, Kagome se sentó en silencio, aún pensando en lo que Sango le había contado. Miroku, por su parte, encendió el motor y comenzó a conducir.

—Entonces, ¿cómo ha sido tu estancia en la ciudad hasta ahora? —preguntó Miroku carraspeando, intentando sonar casual.

Kagome lo miró desconfiada, recordaba esa escena del chico besándose con una chica y como intensificó el momento cuando la vio. Le daba mucho la vibra de ser un pervertido y eso la hacía desconfiar de él.

—Como te dije… han sido días complicados. Muchas cosas han estado en mi mente, ya sabes, escuela nueva, ciudad nueva y luego todo parece complicarse —respondió ella, frunciendo el ceño recordando el otro enigma que no le había revelado a Miroku, que era que Sango la había confundido con la hija del arqueólogo. Después de Inuyasha, pensó, tenía asuntos personales que atender, aunque tal vez todo estaba ligado; no olvidaba que Inuyasha había sido otra persona que la había confundido con otra persona.

Miroku sintió el ambiente pesado, así que decidió no forzar la plática y el resto del camino lo continuaron en silencio y después de unos 20 minutos, Miroku se detuvo frente a un elegante edificio de departamentos. La estructura era moderna y lujosa, con grandes ventanales y un diseño arquitectónico impresionante. Kagome miró el edifício con sorpresa y entonces recordó que justo Sango le acababa de revelar que la familia de Inuyasha era muy rica. Kagome tragó saliva y se sintió nerviosa, este tipo de lugares la intimidaban un poco.

—Estamos aquí —anunció Miroku mientras estacionaba el auto.

Ambos salieron del vehículo, y Miroku guió a Kagome hacia la entrada principal del edificio. El vestíbulo era amplio y decorado con elegancia, con muebles de diseñador y un ambiente sofisticado. Miroku caminó hacia el mostrador y se dirigió al recepcionista.

—Hola, estoy buscando a Inuyasha. ¿Podría decirme en qué piso está? —preguntó Miroku.

El recepcionista levantó la vista de su computadora, observando a Miroku y Kagome con una mirada neutral y respondió con una amplia sonrisa.

—Lo siento, pero no puedo proporcionar esa información sin la autorización del residente. ¿Tienen alguna cita o motivo específico para visitarlo? —preguntó el recepcionista, cruzando los brazos sobre el mostrador.

Kagome sintió un nudo en el estómago, mientras Miroku parecía reflexionar por un momento y, sin perder la compostura, miró alrededor con aire de quien tiene una idea.

—Si, por supuesto, somos de la escuela, traemos unos documentos para él —dijo Miroku, sacando y extendiendo unos documentos al recepcionista.

Éste asintió y antes de tomarlos Miroku, en un gesto nada disimulado, tiro todos los documentos al piso del lado de mostrador donde estaba el recepcionista

—Ups…

—Bueno, jóvenes, si no hay nada más en que pueda ayudarlos los invito a retirarse— dijo, evidentemente molesto mientras se levantaba para recoger los papeles. Miroku aprovechó el momento para susurrar a Kagome.

—Es mejor así. Si le avisaran a Inuyasha que venimos, podría no abrirnos la puerta. Esto nos da una ventaja.

Kagome miró a Miroku sorprendida, pero no tuvo tiempo de responder, ya que este la tomó de la mano y la condujo hacia las escaleras del edificio y ambos se deslizaron unos niveles arriba.

—Oye Miroku… pero ¿sabes cual es el departamento de Inuyasha?

—No, pero…—sonrió despreocupado —yo lo arreglo, sigue subiendo, que no te atrapen.

Kagome se sintió casi asustada y antes de poder reprochar algo, Miroku se metió en un piso y corrió dejándola sola y, antes de que pudiera seguirlo, escucho al fondo de las escaleras al recepcionista.

—¡No pueden entrar al edificio!

Kagome, en pánico, subió las escaleras aún más aprisa. La idea de ser atrapada y meterse en apuros la aterraba, sobre todo después haber estado involucrada en la riña del bosque. El edificio parecía ser eterno, por más que subiera escaleras nunca llegaba hasta arriba y escuchaba los pasos de su persecutor cada vez más cerca. De pronto en un piso nuevo se abrió la puerta y vio a MIroku que le indicó lo siguiera.

—¡Buen trabajo! Lo distrajiste muy bien en lo que obtenía la información, fue un poco difícil pero logré sobornar a un conserje

—¡Fui la carnada! —chilló Kagome ya casi sin aliento

Miroku guió a Kagome al elevador, subieron un par de pisos más y al salir por el pasillo fueron hasta el apartamento 703. Kagome sintió el pulso acelerado, e incluso se sintió algo mareada.

—No quiero ser inoportuna. ¿Y si Inuyasha no quiere vernos?

—No te preocupes.— Miroku sonrió, su tono relajado contrastaba con la tensión de Kagome. —Si viniera yo solo seguro Inuyasha personalmente me entregaría a la policía, pero como vienes conmigo, estaremos bien.

Kagome se dio cuenta que había sido utilizada como una especie de comodín, ¿acaso Miroku tampoco sabía que había pasado con Inuyasha? Ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía donde vivía su supuesto amigo. Tuvo el impulso de irse, pero en ese momento, Inuyasha abrió la puerta.

Inuyasha, que acababa de salir de la ducha, escuchó el golpe en la puerta, le extraño pero se acercó rápidamente, todavía sin camisa, y abrió la puerta con una expresión relajada, pensaba que se trataba de algún trabajador de edificio; pero su rostro se transformó en sorpresa al ver a Miroku y Kagome frente a él.

—¿Qué hacen ustedes aquí? —exclamó Inuyasha, intentando cerrar la puerta con rapidez.

Sin embargo, Miroku, con una sonrisa despreocupada, se adelantó y metió el pie en la puerta, evitando que se cerrará. Aprovechó la apertura para entrar junto con Kagome, mientras Inuyasha, frustrado, era empujado hacía un lado.

El apartamento estaba casi vacío, con cajas apiladas en varios rincones, y la decoración era mínima. Kagome miró a su alrededor con curiosidad, pero no dijo nada. La escena le parecía desordenada y un poco desolada y se preguntó cómo era posible que viviera así Inuyasha.

—¿Qué demonios están haciendo aquí? —gritó Inuyasha a Miroku, su tono irritado contrastando con la calma de Miroku.

Miroku se rió y levantó las manos en señal de paz.

—Solo estaba preocupado por ti, amigo. ¿Cómo así que ya vives solo? Cuando me enteré que habías estado hospitalizado intente ir a verte al hospital, pero te dieron de alta misteriosamente rápido… Y cuando llamé a casa me dijeron que te habías mudado acá…

Antes de que Inuyasha pudiera decir algo, en ese momento, el teléfono de Inuyasha sonó. Era una llamada para informarle que se había colado gente que lo buscaba en el edificio. Inuyasha miró a Kagome, que estaba claramente nerviosa y agitada. Suspiro resignado y respondió:

—No hay problema —dijo finalmente, tratando de recuperar la compostura. Se dejó caer en el único sofá que había en la sala, suspirando con cansancio—. Los estaba esperando, así que no hay problema.

Después de colgar, Inuyasha suspiró nuevamente, y miró a sus invitados-intrusos, y se dio cuenta de que Kagome lo estaba mirando bastante sonrojada y entonces cayó en cuenta que estaba sin camiseta y se sonrojó también. Se levantó apresuradamente y se vistió con una camiseta que encontró tirada en el piso. Luego, se volvió hacia ellos con una expresión de irritación.

—¡¿Qué demonios están haciendo aquí?! —repitió Inuyasha un tono más severo.

Kagome, algo tímida, se quedó en silencio mirando el piso. Miroku, viendo la incomodidad de Kagome, decidió manejar la situación a su manera.

—Como te dije, Kagome y yo estamos preocupados por ti. Queríamos saber si estabas bien —dijo, pasando su brazo por los hombros de Kagome acercándose a ella.

Inuyasha, notando el gesto de Miroku, frunció el ceño. Se levantó y caminó hacia una caja que estaba detrás de ellos, pero en lugar de rodearlos pasó deliberadamente entre ellos para alejar a Miroku de Kagome.

—Voy a darles agua. Es lo único que tengo por ahora —murmuró Inuyasha, mientras abría la caja que contenía vasos.

Se volvió hacia Kagome y, mirándola directamente a los ojos, le preguntó:

—Entonces, ¿qué es lo que te tiene preocupada?

—Me parece obvio... —comenzó Kagome, su voz temblaba ligeramente— la última vez que te vi, estabas inconsciente en el hospital.

Inuyasha volvió con un par de vasos con agua y se los ofreció a Kagome y a Miroku antes de sentarse de nuevo en el sofá.

—Ah, sí, claro. Por la paliza que me dieron por tu culpa —dijo Inuyasha con una mezcla de irritación y sarcasmo—. Por cierto ¿por qué no mencionaste a la policía lo de Koga? ¿Lo estabas protegiendo o algo así?

Kagome se quedó paralizada por la sorpresa, sin saber cómo responder a la acusación inesperada. Miroku levantó una ceja, mientras bebía del vaso y miraba a Kagome esperando su respuesta también

—No estoy protegiendo a nadie. Solo tuve una corazonada—dijo Kagome con firmeza—. Si crees que no dije nada sobre Koga a la policía por algún motivo extraño, entérate que no fue nada de eso... Simplemente pienso que no es una mala persona

—¡Feh!— Exclamó Inuyasha y se cruzó de brazos, girando su rostro que reflejaba la frustración acumulada. —Pues tus instintos no sirven, ese tipo es una basura, eres una ingenua.

—Tal vez tengas razón —respondió Kagome enojada mientras azotaba el vaso en una mesa que estaba próxima a ella —porque son los mismos instintos que me hacen no creer en todas las cosas horribles que dicen de ti… tal vez mi corazonada contigo también esté equivocada.

Hubo un silencio sepulcral donde Inuyasha y Kagome intercambiaban una mirada de mutuo desprecio. Miroku, viendo que la conversación estaba tomando un giro demasiado complicado, intentó intervenir para calmar los ánimos.

—Inuyasha, tal vez deberías explicar más sobre lo que pasó con Koga. Kagome solo está intentando entender la situación, y no creo que haya intención de ocultar nada.

Inuyasha miró a Miroku y luego a Kagome.

—Bien, te lo explicaré —dijo Inuyasha manteniendo la mirada en Kagome—. Pero ¿por qué estás tan interesada en mí? No entiendo qué fijación tienes conmigo.

Miraku se golpeó la frente frustrado, no podía creer lo testarudo que era Inuyasha ¿no era él quien la había escogido para tener intimidad? Si bien la eligió al azar, sin un motivo aparentemente específico, ambos sabían que el que realmente tenía un interés era Inuyasha; en todo caso, podría aprovechar esta curiosidad y empatía que tenía la chica con el. Inuyasha era un imbécil, no tuvo duda alguna Miroku.

El apartamento quedó en silencio nuevamente, Kagome no sabía qué responder, porque ella misma se preguntó a sí misma la misma cosa ¿Por qué se sentía interesada en Inuyasha? ¿Por qué si él mismo le había mostrado ser grosero y bruto se aferraba a defender y creer que él era una buena persona?

Miroku, bastante decepcionado de su amigo, pero notando que Inuyasha había vuelto demasiado personal la conversación entre él y Kagome, decidió darle una oportunidad a ambos de hablar y, de una manera exagerada, se levantó y anunció con un tono claramente fingido:

—¡Oh, mira la hora! Creo que debo irme. ¡Tengo cosas que hacer!—Sin esperar una respuesta, Miroku empezó a recoger unas cajas vacías y las arrastró hacia la puerta. —Yo te ayudo amigo, sacó esta basura para que puedas ya comenzar a instalarte en tu nueva casa —Antes de salir, lanzó una última sonrisa a Kagome e Inuyasha, luego se dio la vuelta y salió corriendo del apartamento, dejando a ambos en una situación incómoda.

Kagome observó cómo Miroku se iba y luego se dio cuenta de que el apartamento estaba bastante desordenado y por una especie de impulso, comenzó a recoger cajas y acomodar el lugar. Sus movimientos eran torpes y descoordinados, pero sentía que debía hacer algo para evadir la pregunta.

—¿En serio viniste a limpiar mi casa? —exclamó Inuyasha con un toque de ironía, mientras se paraba para arrebatar de Kagome lo que intentaba acomodar.

Kagome, atrapada en el caos del momento, no supo cómo responder más que en reflejo, así que arrebató de vuelta lo que Inuyasha le había quitado, él hizo lo mismo hasta que la situación terminó en un forcejeo torpe, ambos empezaron a jalonear. Kagome, frustrada, exclamó:

—¿Qué te pasa?

En el jaloneo, ambos perdieron el equilibrio. Kagome y Inuyasha cayeron al suelo, con Inuyasha cayendo directamente sobre Kagome. El impacto la dejó sin aliento por un momento, y cuando abrió los ojos, se encontró cara a cara con Inuyasha.

El peso del cuerpo musculoso de Inuyasha presionaba contra el de Kagome, quien sintió el calor de la piel de Inuyasha a través de su ropa, aún tibia por el baño que él se acababa de dar. Los músculos firmes de Inuyasha eran inconfundibles, y su proximidad despertó en ella un torbellino de emociones. El cabello húmedo de Inuyasha caía alrededor del rostro de Kagome, dejando pequeñas gotas de agua en su piel, intensificando las sensaciones, pues su piel mojada sentía más intensamente el aliento del chico chocando en su cara.

En un intento torpe de levantarse rápidamente, Kagome, sin querer, jaló el cabello de Inuyasha y lo enredó en uno de sus brazos, jalando más hacia ella y limitando su movilidad. Él respondió intentando levantarse, pero como no podía levantar su torso al estar apresado su cabello solo pudo levantar su cadera para arrodillarse, pero una de sus piernas quedó atrapada entre las de Kagome y, sin darse cuenta, terminó levantando la falda de esta, dejando sus muslos al descubierto. Él, al notar esto, en un intento de sacar su pierna, bajó rápidamente su pelvis, pegandola a la de la chica, la cual involuntariamente por el roce dejó escapar un pequeño gemido que hizo que se estremeciera ambos se. Los dos, por pánico o vergüenza, quedaron congelados por unos segundos en esa posición.

Inuyasha, consciente del roce, se sonrojó profundamente, sintiendo cómo su cuerpo respondía y comenzaba a tener una erección… que Kagome notó pero intento ignorar pensando que a veces el cuerpo reacciona en contra de la voluntad de uno.

—Lo siento —murmuró Inuyasha, con una voz ronca y baja, tratando de apartarse sin causar más problemas. Sin embargo, la posición en la que estaban hacía que moverse fuera complicado sin más roces accidentales.

Kagome, con el corazón acelerado, no pudo evitar sentir también como su cuerpo comenzaba a estimularse con este contacto, sintió un cosquilleo en su monte de venus, donde justo ejercía presión la erección de Inuyasha, y notó como su zona íntima comenzaba a humedecerse.

—Está bien —dijo ella, tratando de recuperar la compostura—. Solo... solo tenemos que levantarnos con cuidado.

Kagome movió sus brazos donde está enredada la cabellera de Inuyasha y este, Intentando levantarse nuevamente, posó sus manos, fuertes y firmes, cerca de la cintura de Kagome, y ella sintió un nuevo escalofrío recorrer su cuerpo y un rubor aún más intenso subió a sus mejillas. La vergüenza y la sorpresa se mezclaron con una inesperada ola de sensaciones que nacía en su estómago y se extendía hasta sus piernas. Sus ojos se encontraron de nuevo, esta vez con una chispa de algo más que simple incomodidad.

A pesar de todo haber pasado en segundo, pareció ser eterno el momento y, finalmente, con mucho cuidado, ambos lograron apartarse sin más incidentes. Ambos se quedaron en el piso, sus respiraciones entrecortadas y sus rostros todavía sonrojados, mantenían la mirada lejos uno del otro.

La tensión en el aire era palpable, y aunque la situación había sido un accidente, había despertado en ellos una conciencia sobre la mutua atracción que sentían y habían estado reprimiendo. Entonces, Kagome tuvo la respuesta a la pregunta de Inuyasha "¿Por qué tanto interés?" pero cuando estaba a punto de articular la respuesta en su mente sacudió muy fuerte la cabeza avergonzada de su autodescubrimiento.

—Esto es demasiado cliché —murmuró finalmente Inuyasha, casi como si hablara consigo mismo. —Siempre tengo que terminar en una situación extraña contigo—dijo en lo que parecía una broma, con un tono de voz más suave.

La tensión en la habitación se disipó un poco, pero la incomodidad entre Inuyasha y Kagome permaneció. Inuyasha se frotó la nuca, claramente avergonzado por el incidente. Después de reflexionarlo un poco, finalmente dijo:

—Así que te contaron cosas horribles de mi. —dijo de repente —. Te contaron que mi mamá era la amante, ¿verdad? Que casi destruye a la familia… mi familia que a su vez es poderosa y cruel. Y que yo soy un problemático. —hizo una pausa y de pronto volvió a hablar en un tono hostil — Pues mira, no me importa. Cree lo que quieras.

Kagome, aún recuperándose del shock, miró a Inuyasha con seriedad. Se calmó y reflexionó, ella no solo quería creer en Inuyasha por un interés oculto, sino también tenía que ver sobre cómo era ella, cómo había sido criada. Antes de hablar pensó en su madre y se sintió tan culpable de haberla juzgado duramente meses antes.

—No soy una persona que crea lo que sea —dijo ella finalmente, acercándose a agatas hacia el, quedando así frente a frente —. Yo… quiero saber tu versión de los hechos.

Inuyasha la miró sorprendido. No estaba acostumbrado a que alguien quisiera escuchar su lado de la historia. Por un momento, la dureza en su mirada se desvaneció, dejando entrever una vulnerabilidad que rara vez mostraba. Era la primera vez que alguien le daba la oportunidad de expresar su verdad sin juicios previos.

Inuyasha se paró lentamente, dejando escapar un largo suspiro. Miró a Kagome, que se había parado también y lo miraba con genuina preocupación. La determinación en sus ojos le hizo sentir algo que no había sentido en mucho tiempo: comprensión.

Inuyasha miró al suelo, su mente transportándose a un recuerdo doloroso. Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras revivía el momento. En su memoria, una chica de aspecto similar a Kagome, pero más alta, con la piel más pálida y un cabello largo y oscuro, lo miraba con crueldad mientras él estaba tirado en el piso malherido después de una pelea.

—¿Tú crees que no sé todo lo que dicen de ti? —decía la chica, con su voz fría y dura—. Yo salí contigo sin conocerte, pero no vales nada. No tuviste el valor de decírmelo en la cara. No quiero verte nunca más.

Inuyasha, con lágrimas corriendo por su rostro, extendió una mano hacia ella.

—No, espera, Kikyo. No puedes...

Pero la chica no se detuvo. Se dio la vuelta y se alejó, dejando a Inuyasha solo y devastado, mientras perdía el conocimiento. El dolor de ese momento aún era palpable para él, esa vez quedó en coma durante 1 semana y cuando despertó y pudo buscarla era como si ella hubiera desaparecido de la faz de la tierra.

Regresando a la realidad, Inuyasha se encontró de nuevo en su apartamento, frente a Kagome. Se sentía vulnerable y expuesto, reviviendo un dolor que había tratado de enterrar. Kagome, notando el cambio en su expresión, se acercó hacia él, su rostro lleno de preocupación.

—¿Estás bien? —preguntó Kagome, su voz suave—. Estás pálido, Inuyasha.

Inuyasha sacudió la cabeza ligeramente, tratando de despejar la bruma de sus recuerdos.

—Sí... estoy bien —respondió, aunque su voz aún temblaba ligeramente—. Es solo... que recordé algo… alguien que me dejó cuando más lo necesitaba. —Inuyasha apretó los puños, tratando de contener las lágrimas—. Me juzgó por cosas que no podía controlar, por errores que ni siquiera eran míos o rumores.

Kagome extendió una mano hacia el rostro de él, su toque fue suave y reconfortante.

—Lamento que hayas pasado por eso, Inuyasha —dijo Kagome con sinceridad—. Pero quiero que sepas que no estás solo. Quiero escuchar tu versión, yo se que… eres buena persona

—¿Y qué tal si no hay nada bueno en mí? ¿Y si no hay nada que valga la pena? ¿Qué harías entonces?

Kagome se detuvo, sintiendo el peso de sus palabras. Se le hacía difícil responder, y la incertidumbre se reflejaba en su expresión.

—No sé... —dijo finalmente, con una mezcla de tristeza y confusión— Inuyasha, después de como me defendiste, aunque lo hayas hecho solo por compromiso y yo no te agrade… es algo bueno… preocuparte por los demás, incluso cuando no lo admites, es algo bueno.

—Gracias, Kagome, por preocuparte, supongo… —dijo finalmente, con una sinceridad que rara vez mostraba.

Inuyasha, encontrando fuerzas en las palabras de Kagome. Por primera vez, sintió que tal vez había esperanza, que tal vez podía no sólo escapar.

—Está bien, te lo voy a contar todo lo que quieras saber…

Continuara…

Hola, queridas lectoras y queridos lectores. Lamento por haberme tardado esta vez en actualizar, tuve mucho trabajo la semana pasada, pero en compensación este capítulo fue más largo :))). Muchas gracias por terminar de leer otro capitulo, donde no solo reaparece Inuyasha sino que hubo fragmento erotico que poco aporta a la trama pero que para esos vivimos. Jajaja, soy una niña tierna por fuera, como Sango, una pervertida por dentro, como Miroku. La verdad disfruto de los relatos eróticos, ¿a ustedes les gustó o lo sintieron muy forzado o innecesario? Yo se que es puro fan service, pero pues ¡no puedo solo sentir con mi corazón, sino también con mi…! (Conciencia: AMAPOLA, POR FAVOR, CONTROLATE) Ups, perdón si, lo siento… jajaja. En fin, gracias por todos sus comentarios, por supuesto sus sugerencias las tomaré en cuenta y si dejare el nombre original, solo cambie el sumary, pero creo que si puedo ligarlo todo con la apuesta de Inuyasha aunque la historia resultó más compleja de la premisa original. Nos vemos en el siguiente episodio, ahora sí, para revelar algunos secretos. Será un flash back de la infancia de Inuyasha y como es que realmente la gente empezó a rechazarlo.

Jalil: Hola Jalil, que bárbaro, te burlas de mi comparándome con la transfobica de la J.R. Amo Harry Potter, pero no me compares con ella, jajaja. En fin, me alegra poder acercarte a algo que te gusto de más chico, espero que estes disfrutando la historia que efectivamente va un poco lenta, pero siento que así está mejor ¿te gusto este episodio? ¿o demasiado puerco para ti? Dímelo, por favor, quiero conocer tu opinión, fiel seguidor de este fiction.

Conejita: Espero hayas disfrutado este episodio, bueno como lo dije y lo diré, acá no revela ningún secreto todavía pero prepare el terreno, espero aún así te haya gustado el capítulo lleno de puro fan service, jaja. El siguiente episodio va a ser sobre el pasado de Inuyasha; o sea, será un flashback largo, para que no sea solo leer que paso en tercera persona, sino como parte del relato. Pienso que será más interesante y con más detalle. ¡Gracias por tu comentario! Te espero en el siguiente capítulo

kittytaisho.15: Kitty, te dejará igual de intrigada con este capítulo porque pues la verdad que no avanzó la trama, bueno sí, porque ya están empezando los momento InyxKag fuera de las peleas, peeeeero, bueno, el siguiente episodio es más enfocado en los secretos. Va a ser todo un recuerdo, para que no sea leer puro chisme, todo va a ser un flashback donde se van a mostrar algunas cosas. Yo creo que ya la historia está en un punto donde puedo comenzar a desarrollar la acción. Finalmente, muchas gracias por señalarme un error que cometí, que a la mamá de Sesshomaru le puse el nombre de la mamá de Inuyasha. Ya corregí el error, ups. No era que le cambiará la personalidad, sino que efectivamente el personaje siempre fue Irasue y no Izayoi, está ultima esta muerta ya, jajaja

MegoKa: Me da mucho gusto verte de regreso! Espero que hayas disfrutado de este capítulo. Me gustan mucho tus sugerencias y gracias por los ánimos ¿que te pareció este episodio? La trama no avanzo tanto, pero si la relación entre Inuyasha y Kagome, FINALMENTE ya le puse su momento de la pareja canon, también finalmente salió Kikyo aunque fuera en un flashback y… si quiero hacer el triangulo amoroso, pero yo no creo que Inuyasha, después de que Kikyo lo abandonara moribundo le vuelva a hacer caso a Kykio ¿verdad Inuyasha ? (Inuyasha tose) ¡¿VERDAD INUYASHAAA?! (INU: COF, COf, compermiso, tengo cosa que hacer) T_T ay no… jajajaj. Te espero en el siguiente episodio, muchas gracias, como siempre, por dejar tu comentario.

Rosa: Muchas gracias, como siempre, por compartir. Efectivamente, pobre Sango, pero es una persona fuerte y buena, yo espero pronto se limpie la imagen de Inuyasha y Sango se reúna con su hermano… ahora si el siguiente episodio va a haber más respuestas que preguntas, en este más bien me enfoque en el avance de la relación de Inuyasha y Kagome…. Espero que hayas disfrutado este capítulo.

Cangrejita: Perdón por tardarme, para compensar este capítulo regreso Inuyasha y aparte con Lemon y a parte, un episodio más largo… aunque no revelé nada jajaja puro relleno. Perdoooname.