Pueblo Verdegal, conocido en Hoenn por tener el aire más puro de toda la región. Es un pueblo mediano que ha crecido con el pasar del tiempo, rodeado de bosques y con senderos a montañas y praderas por igual. Además de que es conocido por tener el túnel que conecta con ciudad Férrica llamado "Túnel Fervergal".
—Sí profesor, mañana en la madrugada saldré a las praderas ya las montañas en mi recorrido, llevaré mi cámara —la voz demasiado interesada de un joven hombre resonaba en el área—. ¿Hay algún Pokémon que le interese? ¿Swablu? ¡Perfecto! Tendré varias imágenes para entonces.
—¡¿Cuánto!? ¡No no! ¡Está perfecto! ¡Gracias por confiar en mí profesor Birch!
Y así la llamada finalizó, el chico parecía victorioso.
Él es Viktor Mangrove, un joven de 22 años. Él estaba regresando de la sede de los Pokémon Ranger de Hoenn que está en ciudad Férrica, naturalmente tenía el uniforme reglamentario de los Ranger que consistía en pantalones negros y camiseta negra, un par de botas anaranjadas con suelas blancas, un chaleco naranja con detalles negros. . y una gorra del mismo color, que estaba colgada en su cinturón. Una cosa a destacar era un logo con el número diez estampado en el chaleco. Además lleva consigo una mochila negra con rojo grande y una más pequeña donde guardaba su cámara de fotos.
Viktor es notable alto y con una tez corporal atlética, de mandíbula bien definida y piel clara, sus ojos verdes contrastan en sincronía con su cabello rojo natural que además de ser brillante era ligeramente ondulado y bien cuidado al parecer. Tiene una perforación en su oreja izquierda, donde estaba luciendo un arete de punto totalmente negro, lo que le daba ligeramente un aire de chico malo.
Llevaba en su mano derecha una bolsa de plástico en la que estaba esperando su cena.
Viktor no había previsto la llamada del ilustre Profesor Birch, con quién había trabajado en el pasado un par de veces, pues él había estudiado Zoología y estuvo brindando sus servicios con él durante la universidad, su proyecto de Tesis fue fuertemente apoyado por él, además de haber ayudado como Ranger cuando se requería su ayuda.
Pero no esperaba que él lo recordara porque había mucha gente en su laboratorio cuando estuvo de servicio. Él también trabajó un tiempo parcial como fotógrafo, ofreciendo sus servicios a la gente que pudiera incluyendo locales pequeños, escuelas, revistas de divulgación científica y gente que veía su página en internet.
Como Pokémon Ranger se le encomendaban misiones desde la sede para ayudar a controlar situaciones peligrosas o ayudar a la gente y Pokémon por igual, cualquiera diría que eran las buenas acciones de un buen muchacho, pero no su padre por desgracia.
Miró de lejos su casa, era de un solo piso y se veía simple no importa por donde se viera, no provenía de una familia adinerada ni tuvo facilidades hasta ahora que el fruto de su esfuerzo le ha otorgado el reconocimiento. Solo fue cuestión de acercarse a casa lo que provocó que su buen humor se esfumara por completo, vivir ahí era una realidad que no puede ignorar. Sacó la copia de su llave, la introdujo en el cerrojo con desgana y giró el picaporte una vez quitó el seguro.
—Ya llegué...
Las bisagras de la puerta rechinaron al abrirse, haciendo que Viktor frunciera el entrecejo. Guió su vista por todo el pasillo principal hasta llegar a la entrada de la sala de estar, todo estaba lleno de polvo, envolturas y botellas de cerveza vacías.
Se restregó los ojos con sus dedos suavemente, en un vano intento por no molestarse, todavía tenía que cenar y no perdería más tiempo porque el hambre no perdona. Había traído con comida que compró de un restaurante en Ciudad Férrica, filete de Tauros con una salsa rojiza un poco picante, arroz rojo y verduras. Con la bolsa donde guardaba el empaque de su cena en mano, siguió su camino a su habitación en silencio.
La luz de la televisión de su sala se filtraba, su padre estaba viendo algún programa, cuando pasó por ahí miró de reojo a su viejo sentado en el sillón bebiendo cerveza con su Slaking a su lado haciendo el vago. Decidió ignorarlos e intentó pasar desapercibido.
—¿Trajiste algo de comer...?
La voz alcoholizada de su padre preguntó, no logró pasar desapercibido. Viktor Gimió derrotado.
—Te dije en la tarde que solo llevaría comida para mí y que usaras el dinero que te dejó en la mesa —respondió él—. Te había dejado suficiente dinero como para comprar cena...
Un eructo salió de su boca y el pelirrojo negado, porque obtuvo esa desagradable pero clara respuesta.
—Debí pensarlo mejor, como mar. No te estoy dando mi cena, además no limpiaste la casa —se quejó—. Solo tenías que hacer eso, no es mucho trabajo.
—Estuve ocupado, solo hazlo mañana.
—Estaré ocupado el fin de semana, soy un Ranger, tengo cosas que hacer.
—Hm… —gruñó evidentemente molesto.
Su padre, Mark, ya había dejado de escucharlo y él también ya no volvería a hablar. Sin más decidió que era suficiente charla por ese día y se fue a su habitación a encerrarse.
De reojo, mientras caminaba hacia su habitación, miró la sala encontrando a su padre sentado en el sillón viendo la televisión con cerveza en mano y al lado suyo su Pokémon Slaking, que le envió una mirada penetrante que le produjo un fuerte escalofrío.
Cuando cruzó la puerta lo primero que se notaba era que casi toda su recámara está cubierta por espuma acústica para insonorizar, tiene un escritorio mediano con su computadora y un micrófono que parecía caro, al lado del escritorio enchufado a la corriente se encuentra un frigobar. Su cama era individual y de aspecto simple, muchas fotos estaban puestas por la habitación, había desde la graduación del jardín de infantes hasta su graduación de universidad, pero igualmente habían de Pokémon de todo tipo, con algunos colegas Rangers y curiosamente con un tipo de cabello celeste que vestía elegante… a su lado estaba un Metagross variocolor.
Lo más llamativo de la habitación eran tres Poké Ball puestas en línea sobre su buró comenzando con una Lujo Ball seguida por la Super Ball y finalmente una Ultra Ball.
La Ultra Ball había sido lo único que quedó de su madre cuando se fue de casa desde que él había nacido, había decidido que su primer Pokémon sería atrapado en ella. La Lujo Ball fue un regalo de la universidad por haber sido el alumno con el mejor aprovechamiento de su generación, esas cosas son muy caras. Y la Super Ball fue un regalo de su amiga Joy, quien le había dado eso por su cumpleaños el año pasado.
Dejó su mochila en el suelo y la pequeña maleta de la cámara en un compartimiento de su escritorio, encima puso la bolsa de plástico y comenzó a desvestirse. Para no estar en total silencio encendió la computadora y al azar reprodujo un vídeo en internet.
Con todo eso hecho se fue al baño y se dio una merecida ducha con agua caliente.
Minutos despues.
Su cabello todavía estaba un tanto húmedo todavía pero ya estaba limpio, con ropa limpia puesta se dispuso a cenar. Tomó entre sus dedos el tenedor y el cuchillo para carne que vino adjunto con su comida, con mucha hambre dio un primer bocado y lo disfrutó como nunca. Tomó del frigobar una bebida y mientras comía miraba el monitor, estaba viendo una pasarela de modas con las hermosas modelos llevando conjuntos de la temporada, primavera, no era de sus cosas preferidas para ver… pero el lugar del desfile de moda prácticamente lo obligó a quedarse, era en la región de Kalos.
Su madre es una modelo muy famosa y muy cotizada por los modistas del mundo, solo por debajo de la mismísima campeona de Kalos, Diantha… Estar a la altura de alguien como ella era muy difícil, aunque su madre estaba muy cerca de ella en términos de popularidad, eso ya era un logro enorme.
Y efectivamente como esperaba ella apareció. Se exhibe hermosa y distante, con sus labios pintados de un rojo oscuro y sus gelidos ojos verdes mirando hacia el horizonte, caminando elegante con un despampanante vestido rojo para la noche, su largo cabello ondulado y rojo como el suyo desprendía estilo, su caminar adornado. por los tacones negros era simplemente hipnotizante para todo el público, él tragó su comida sin inmutarse. Lo interesante de esas pasarelas era que los Pokémon ayudaron a acrecentar el impacto de las modelos.
Detrás de su madre se arrastraba con dignidad y frialdad un Serperior, que además era de esos raros especímenes que eran de un color diferente con las hojas mucho más oscuras. Utilizó algún tipo de ataque que ocasionó que alrededor de su entrenadora cayeran hojas y se levantara una brisa suave que la hizo resaltar más.
Todo eso dejó a los espectadores totalmente anonadados en sus asientos, dando vítores a la modelo y su Pokémon. Toda esa presentación demostraba que estaba en un estatus social muy diferente al resto y una superioridad evidente.
En la parte inferior de la pantalla apareció su nombre, "Catherine Mangrove".
Viktor ya había visto suficiente, así que con calma abandonó el vídeo y reprodujo otro en el que estaba hablando el Profesor Samuel Oak, aunque verdaderamente no estaba prestando atención y simplemente comió en silencio hasta acabar su cena.
—¿Qué se supone que estoy haciendo con mi vida…? —se preguntó a sí mismo. Miró sus manos con detenimiento antes de seguir comiendo en silencio.
Se restregó la cara con sus manos, se notaba bastante infeliz. Apagó su computadora, tiró la basura que quedó de su cena y fue a cepillarse los dientes.
Solo le tomó un momento para ir a la cama, pero aunque lo deseaba el sueño no llegaba como debía. Se quedó mirando el techo sin ningún pensamiento en mente, completamente en blanco.
Esa era una de las malas noches, quizás no debió ver la pasarela, pensó.
Más pronto que tarde, se quedó dormido.
…
Mañana del día siguiente, 13 de abril.
Con sus cosas listas para pasar 2 días enteros fuera de casa. Con su uniforme de Ranger listo, aunque sin la gorra que de nuevo estaba colgada en su cinturón.
—Creo que voy a dejar los Ranger después de esto... Necesito tiempo para pensar, oensar qué quiero hacer —se dijo mirando su reflejo en el espejo de su habitación—. Quizás debería ir a un viaje..
Pasó su mirada al buró, donde el contraste de colores de las Pokéball las hacían resaltar.
—Quizás...
Tomó las tres Pokébolas, solo por si acaso.
Sin perder más el tiempo repasó lo que había que hacer ese día.
Temprano había recibido la llamada de la sede, le habían dicho que algunos pobladores de la zona al norte de ciudad Ferrics y algún leñador les dijeron que habían Pokémon huyendo muy asustados y que nadie parecía saber el motivo.
Cuando salió de su casa se encontró a su padre durmiendo en el sillón, Viktor dio un suspiro, tomó algo de dinero y lo dejó en la mesa junto a una nota que dice "para la comida de hoy y mañana, vuelvo en dos días: V". Aún con las diferencias y problemas, seguía siendo su padre, no podía abandonarlo así sin más porque aún así él le ayudó en parte con sus estudios en el pasado.
Gracias a la existencia del tuner Fervergal no tuvo mayor problema al salir, no sin antes ponerse un repelente para evitar que los Zubat se acercaran demasiado. No le tomó tiempo pasar ñor ciudad Ferrica, que incluso si era bastante habitada en la madrugada no había muchas personas andando en las calles, salvo algunos policías y gente que estaba por abrir sus negocios, a quienes saludó enérgicamente pues ya lo conoció.
Cuando finalmente entró en el bosque que llevaba a la pradera que estaba al pie de las montañas, se encontró con un Heracross. Con ayuda de su capturador tomaría prestada su ayuda, para que fuera lo que estuviera ahuyentando a los Pokémon de la zona no lo tomara desprevenido.
Le dio algunas bayas al Heracross durante la media hora que pasó caminando y tomando descansos para que el Pokémon no se fuera por alguna distracción, pasando por densos arbustos y viendo como algunos Pokémon bicho y planta se escondían mimetizándose con el entorno evidentemente nerviosos. Miró a su alrededor y sacó su cámara rápidamente.
De entre todo ese mundo de árboles se encontró con un enorme agujero en la tierra que había levantado y arrancado los árboles, había en el centro de impacto marcas de cuernos que fueron hundidos en la tierra debido al fuerte golpe, de igual forma una gran cantidad de tierra y flora habían sido quemadas. Pensó rápidamente en qué lo había provocado, llegando a una conclusión que era de lo más obvio. Tomó una foto del sitio que Heracross miró con curiosidad ya que no parecía nada asustado.
—Los únicos Pokémon que pueden hacer algo así cerca de este lugar cercano a una montaña que además cuentan con cuevas, son Aggron y Salamence. Ya se han visto que en la cima hay puestos de anidación de los Salamence y los Aggron les gustan las montañas como territorio —dijo en voz alta, sacó su teléfono especial de los Pokémon Ranger y habló preocupado—. Danna, hay un Aggron y un Salamence peleando en la zona… Estos deben haber estado peleando ayer y por eso los Pokémon más débiles huyeron, me encargaré del asunto, si no puedo con esto le marcaré de nuevo.
Sudó frío, con gran necesidad buscó por los alrededores, intentando encontrar un Pokémon en específico.
—¡Vamos, vamos!
Escuchó a lo lejos un estruendo muy fuerte y sintió la tierra retumbar, definitivamente seguían luchando intensamente.
—¡Ahí estás amigo! ¡Realmente necesito tu ayuda, lo siento mucho!
Con ayuda de su capturador atrapó un Vileplume, ya sea por su habilidad efecto espora o si llegara a tener paralizador sería demasiado beneficioso. Con ambos Pokémon para ayudarlo fue directamente hacia la acción, habiendo guardado su cámara.
Mientras corría a toda prisa para llegar al sitio se encontraban con más zonas quemadas y destruidas por los dos colosos ¡Incluso habían secciones del bosque que ahora ya eran claros!
—¡Los hábitat de los Pokémon de pradera y bosque están siendo arruinados! ¡Tengo que darme prisa para que no sea totalmente destruido!
Fue cuando estuvo a punto de recibir un lanzallamas en toda la cara que se dio cuenta de que Salamence estaba volando en círculos atacando al furioso Aggron, el Pokémon metálico por otra parte lanzaba grandes rocas hacia el Salamence que esquivaba todo por poco.
—¡Vileplume mantente preparado! Para el siguiente choque por favor intenta paralizarlos a ambos con ayuda de las corrientes de viento que genera Salamence.
—¡Ciruela, ciruela!
—Heracross, cuando ocurre el choque golpea a Aggron, ¡Él es crucial para poder detener a Salamence!
El Bicho asintió emocionado.
Salamence se alzó a los cielos, mientras Aggron preparaba su ataque más peligroso y definitivamente el que había hecho esos semejantes destrozos a la tierra, Testarazo.
Desde las nubes y en picada Salamence estaba dirigiéndose hacia Aggron a una rapidez vertiginosa con su ataque Carga Dragón potenciado por la velocidad.
—¡Ahora Vileplume!
Lo que Viktor no esperó fue ver que Heracross ayudó a Vileplume a impulsarse por el aire y que su ataque de Paralizador no fallase. El ataque de Salamence y Aggron chocó finalmente, el Testarazo de Aggron no cedería y la Carga Dragón de Salamence no pareció retroceder ante la fuerza de su contrincante, el brutal golpe envió una fuerte corriente de viento y polvo que obligó a Viktor y Heracross a cubrir. sus ojos e intentando no salir volando del sitio, pero Vileplume estaba en una zona alta que el choque no afectó y lanzó Paralizador.
—¡Vil… plumuuum!
El polvo parecía haber hecho efecto cuando los ataques de ambos se detuvieron por completo, Salamence se estremecía en el suelo con ira.
—¡Heracruz! —esa fue la señal para que el hercúleo Pokémon actuara.
—¡Horaaa!
Cargando toda su fuerza en sus patas, Heracross se arrojó contra Aggron quien fue tomado totalmente desprevenido sin dar paso a defenderse, recibió de lleno el golpe de Doble Patada.
—¡Aggrón…! —se quejó del dolor. Eso había sido muy eficaz, pero no lo tumbaría tan fácilmente.
Ambos Pokémon que capturaron se fueron del lugar, ya que habían cumplido su cometido.
—¡Gracias amigos! Ahora ven aquí…
Usó rápidamente su capturador y con su disco de captura comenzó a maniobrar giros alrededor de Aggron lo que logró centrar su atención en Viktor, los sentimientos de tranquilidad fueron enviados al Pokémon y lentamente se fue calmando.
—Tranquilo amigo… tranquilo… —con su corazón ya más relajado, Viktor se acercó a Aggron habiéndolo capturado—. Eh...
Miró al Salamence que estaba ya de pie y con una posición totalmente preparada para luchar. Pasó su mirada a Aggron que ya más calmado todavía parecía poseer algo de ganas de combatir… aunque no sabía por qué.
—Bagón…
-¿Eh?
Viktor abrió sus ojos muy sorprendido, bastante atrás de Salamence estaba un Bagon malherido.
—Así que por eso estaban peleando… Salamence estaba protegiendo a Bagon —la preevolución de Salamence solía destruir rocas con su cabeza, pero debía haber destruido rocas del territorio de Aggron y eso no le sentó bien al coloso de metal—. Ya veo… pensar que se armó una grande por unas rocas, pero así es la naturaleza.
Con precaución ante Salamence se acercó lentamente al Pokémon herido, sacó de su mochila una poción. Bagon en primera instancia se vio muy a la defensiva, pero las manos de Viktor fueron más rápidas y con varias rociadas de la cura líquida poco a poco las heridas se cerraron hasta cierto punto, esta era una poción normal y no debía tener demasiado efecto en principio.
Salamence al ver que Aggron se había tranquilizado por completo emprendió su vuelo a casa, en algún lugar. Bagon sorpresivamente se encontraba sentado frente a él, mirándolo fijamente, como si lo encontrara interesante de alguna forma.
—Puedes irte Aggron, Bagon no volverá a romper las rocas de tu montaña.
Aggron gruñó a Bagon, quien pese a ser más pequeño y estar todavía herido le plantó cara solo para ser tomado en brazos por Viktor. El Pokémon férreo dio media vuelta y se dirigió a la montaña, posiblemente a dormir o comer hierro.
—Acabas de salir bien parado de una muerte casi segura. No empieces otra pelea que no puedes ganar, pequeño —dijo bajando al Bagon, que solo se quedó parado a su lado—. ¿Qué haré contigo? Hay que reubicarte.
El pelirrojo sacó su cámara de nueva cuenta y comenzó a tomar fotos del área por todos los daños que habían causado Salamence y Aggron. Esto sería oro para sus Podcast semanales.
Como el sol estaba empezando a molestar decidió ponerse la gorra, admiró el bosque desde la distancia y también notó como algunos Pokémon estaban mirando hacia él, el peligro había pasado así que ya podrán salir otra vez, pero muchos de los verdes pastos y los pocos. estanques que habían se habían esfumado por la pelea, se preguntó cómo podría volver a restaurar el hábitat.
Tomó el móvil de su cintura y tocó la pantalla para llamar a la sede.
—Aquí Mangrove, el conflicto fue resuelto con éxito sin problemas mayores —informó—. Todo el embrollo fue generado por un Bagon que debió haber roto rocas de la montaña de Aggron, Salamence quizás debió haber pasado por aquí y viendo al pequeño en problemas comenzó una batalla encarnizada.
Desde la bocina altavoz del móvil se escucha una voz femenina.
—Bien hecho Viktor, gracias por tu buen trabajo como siempre —Danna le felicitó—. Por cierto, el joven Peñas te estaba buscando, dijo algo de recompensa por el buen trabajo que ha hecho durante estos años con los Rangers de Hoenn.
—¡¿Está en serio?! ¡¿Qué hago ahora?! ¡El Profesor Birch me encargó unas imágenes de Swablu que están cerca de esta zona!
—No te preocupes por eso, de todas formas no podía quedarse demasiado tiempo, nos dejó aquí en la sede una caja con una nota, dijo que cuando vinieras te la diera —Danna tomó una postura más amable—. También se disculpó por no haberlo hecho personalmente, pero tu sabes, es el campeón y está siempre ocupado jiji.
Viktor suspiró aliviado profundamente, no quería hacer esperar al campeón de Hoenn de todas las personas.
—C-Cierto… um ¿De casualidad no sabes qué es el regalo?
—Si te dijera no sería sorpresa… eso te diría si lo supiera —dijo ella—. Bueno, gracias por el informe, asegúrate de verificar que los Pokémon de la zona estén bien y si alguno fue herido ayúdalo.
—Sí señora —respondió él.
Y así concluyó la llamada, dejando a un pensativo Viktor caminando hacia el bosque. El Bagón lo seguía de cerca, no queriendo alejarse del pelirrojo.
6:34 pm, 8 horas después del conflicto.
Luego de haber verificado que todos los Pokémon que se encontraban por la zona estaban bien, comenzó a tomar fotos a diestra y siniestra desde diferentes ángulos y tomas hermosas de cómo los Pokémon plantan ayudandoon a restaurar el ambiente con muchos movimientos, tanto de estado como de ataque. , y fue un espectáculo que tuvo la fortuna de fotografiar. En la naturaleza sintió esa calma y tranquilidad que muchas veces no lograba encontrar en su propio hogar, para él eran experiencias únicas e invaluables.
Tuvo un momento en donde pudo tomarse un descanso y comer algo, compartiendo las frutas y las bayas que tenía con Bagon y otros Pokémon que se acercaban curiosos.
Y finalmente se encontró camuflado entre la maleza cercana a la montaña, dónde estaban jugando varios Swablu. Eran pequeños y daban ganas de abrazarlos, pero necesitaba sacar esas fotos antes de ponerse a acariciar a uno.
Varias fotos más tarde, Viktor fue a su "campamento" improvisado. Había una fogata sin encender con las ramas listas para ser quemadas, sacó su teléfono personal y comenzó a grabar notas de voz.
Bagon estaba al lado de Viktor, inusualmente callado ya que por lo general son más activos y un poco más ruidosos. El Pokémon simplemente miraba lo que hacía el humano, sentía gratitud de que lo haya curado y además le había dado de comer… aunque en el transcurso del día había visto cómo se comió varios Wurmple.
Para los Bagon la compañía era algo extraño, son Pokémon bastante solitarios por naturaleza por lo que solo en casos muy concretos compartían su cueva con algún otro Pokémon. Además, estuvo rompiendo rocas grandes que estaban en el bosque con su cabeza dura, pero eso fue hace unas horas atrás.
Viktor estuvo haciendo anotaciones de todo lo que había visto, para mantener los registros de sus viajes y aventuras para el futuro si es que algún día sentaba cabeza, porque realmente tampoco tenía idea de si se iba a casar.
Cuando el sol se puso y llegó la noche encendió la fogata durante una hora hasta que había tenido suficiente del día y decidió ir a dormir. Abró su saco de dormir listo para descansar, pero antes de hacerlo miró a Bagon dormir sólo para asegurarse de que estuviera ahí.
…
A altas horas de la noche, el pelirrojo fue despertado por el sonido de pisadas. De soslayo alcanzó a notar al pequeño Pokémon caminar hacia la pradera, se vio obligado a salir de su saco de dormir y se restregó los ojos.
—A dónde vas… Bagon? Jaja…
No quería que el pequeño causara problemas de nuevo por lo que se dispuso a buscarlo para traerlo de vuelta al campamento.
Al salir del bosque pudo observar el hermoso cielo estrellado que no se podía ver desde la ciudad, se maldijo por no haber traído su cámara. Es una noche preciosa, algunos Pokémon bicho se alzaban entre la hierba, como no tenía su capturador debía tener más cuidado de lo habitual.
Mientras esquivaba los peligros de la hierba alta, un enorme pedrusco obtuvo su total atención y no precisamente por el tamaño si no por quién estaba encima de la gran roca.
Justo allí sentado estaba Bagon.
Tuvo que subirse a la enorme piedra para ver bien lo que estaba haciendo. Grande fue su sorpresa cuando lo encontró observando el cielo con ojos anhelantes y llenos de emoción que jamás había visto en toda su vida. No era algo tan simple como mirar las estrellas y admirar el cielo, no, esto era completamente diferente.
Ya sabía que por genética los Bagon anhelan volar más que cualquier otra cosa, después de todo Salamence era la cúspide de dicho deseo… Pero, jamás se lo había puesto a pensar detenidamente.
¿Por qué volar precisamente?
—No creo que tenga que ver con ir de un lugar a otro.
Bagon siempre está frustrado por no poder volar, aunque lo intenta día tras día lanzándose desde acantilados. Al no conseguirlo, lleno de esa furia característica, rompía piedras enormes con su cabeza haciendo más duro, para al día siguiente continuar intentándolo.
El Pokémon cabeza roca, nadie le guiaba, nada le aseguraba el poder volar y aún así con su persistencia fue capaz de lograr lo imposible.
Miró sonrió a Bagon y sin dudar acarició su cabeza, recibiendo la mirada del confundido Pokémon.
—Sé que algún día lograrás volar… te lo aseguro —le dijo—. Surcarás los cielos, sí...
Viktor miró hacia las estrellas.
—Quizás yo también tenga que volar.
A diferencia del Pokémon Cabeza Roca, él siempre ha tenido las alas para volar y siempre termina deteniéndose, dando excusas siempre de estar en cosas para no aceptar las dudas de su vida. Quizás debería ser egoísta esta vez.
Ahí fue cuando tomó la decisión que daría paso al progreso. Abriendo la pequeña mochila de su cintura sacó la Ultra Ball, presionó el botón y se agrandó. Miró a Bagon, lentamente colocando la Ultraball justo frente al dragón.
—No sé qué cosas viviré en el futuro ni a qué me enfrentaré cuando comience mi viaje, seguramente habrá mucha gente fuerte en el camino y eso podría ayudarte a fortalecerte —miró a Bagon decidido—. ¿Qué dices? ¿Quieres ir a sacudir el mundo entero conmigo?
Si el pequeño Bagon no quería tampoco pasaba nada, aunque sí sería un poco desilusionante.
Sin embargo…
—¡Bagón! —el pequeño gruñó con emoción.
Con su cabeza tocando la Ultra Ball y pronto fue absorbido por ella. Viktor se sorprendió por la rapidez con la que había decidido acompañarlo.
1.
2.
3...
¡Venga ya!
—Atrapé un Bagon... ¡Atrapé mi primer Pokémon!—no pudo evitar sonreír de emoción—. Aunque he roto la regla de los Rangers, ya es tiempo de retirarme del oficio.
La Ultraball se abrió y el Pokémon salió.
—¡Bolso!
—¡Guau! Sí que tienes fuerza —Bagon le había dado un cabezazo, una rara forma de demostrar su amistad sin duda alguna.
—Vamos a dormir amigo, mañana hay todo un día por delante.
Su Pokémon ascendió y fue siguiéndolo felizmente hasta el campamento, donde durmieron toda la noche.
…
En la sede de los Pokémon Ranger de Hoenn.
-Que sera...? —dijo Viktor.
—No sé... —respondió Danna.
Danna y Viktor se miraron y luego miraron la caja elegante que estaba frente a ellos. Ambos estaban nerviosos y eso que el regalo era solo para pelirrojo.
—Aquí voy... —llevó sus nerviosas manos hacia la superficie de la caja de madera tallada, definitivamente esta cosa valía más que su habitación entera.
Teniendo el cuidado de no rayar la caja de madera, levantó el pestillo reluciente de metal y reveló su contenido. Dentro, además de tener seda roja, habían tres objetos que resaltaban a la vista.
—Viktor... ¿Esto es lo que creo que es? —Danna estaba realmente anonadada por el semejante regalo que Máximo Peñas le había hecho al joven frente suya.
En cambio, el entrenador novato estaba realmente congelado en el lugar, no esperaba algo de este calibre. Por mero impulso fue directamente a por la carta, tenía el sello de la familia Peñas por supuesto.
—Aquí dice:
"Un manglar de Viktor.
Esta no es una carta lo suficientemente formal como para empezar a escribir con palabras secas. Debido a tu gran desempeño como Ranger en estos seis años que ha estado activo, ayudando a mucha gente y Pokémon por igual, decidió que se te debe recompensar como es debido.
Lo que hay en este Honor Ball es un Beldum, lo que encontró mientras hacía un recorrido en unas cuevas no exploradas aquí en Hoenn. Sé que en algún momento dejarás a los Pokémon Ranger y que todavía estás indeciso sobre muchas cosas en tu vida según lo que me has contado, pero espero que Beldum pueda ayudarte mientras buscas tu propio camino.
Lo otro, sin embargo, dependerá de lo que decidas hacer y si no la usas no se la des a nadie más y guárdala. Es un orgullo tenerte como amigo, sigue esforzándote en lo que sea que te propongas.
Con todo el apoyo del mundo, Máximo Peñas."
La carta era uno de los objetos, la Honor Ball era el otro... pero el último objeto que resaltaba más era una Megapiedra.
—Yo... realmente no puedo agradecerle lo suficiente a Máximo —por un momento sentí que iba a llorar de la emoción, pero aquí no es el lugar—. Y creo que esto solo reafirma la decisión que tomó.
—¿A qué te refieres?
—Danna, dejaré los Ranger.
Él se sacó el capturador y el móvil que usaba especialmente para este trabajo. Los pusieron frente a Danna, que realmente se lo esperaba y no estaba tan sorprendida por la decisión. Los miraron con nostalgia, ellos eran unos pubertos cuando se conocieron ya ambos se los habían entregado a la vez.
—Puedes quedarte con el uniforme y con los parches, como recuerdo de que perteneciste a este grupo —Danna sacó un grupo de papeles del escritorio que estaba detrás de ella, tuvo que sentarse—. Ahora viene la parte tediosa, el papeleo, firma estos y se procederá con lo demás.
Sospechaba que el papeleo era horrible, pero al menos ya era libre de capturar Pokémon.
