Britania detiene el Lamborghini afuera de la casa de Suiza ¿O era un Ferrari? Creo que era el Maseratti. Vale, pues... uno de esos coches. A Britania le da igual. Se baja, nerviosita, yendo a tocar el timbre.
Liechtenstein va a la puerta
—¿Quién es? —si no pregunta antes de abrir Suiza nos riñe.
—Britania, vengo por Galia —grita la pelirroja al otro lado de la puerta.
—La avisaré.
Britania parpadea porque esperaba que le abriera...
Pues no. Y va a tardar un rato esto. Galia tiene que peinarse un poco y acabar de arreglarse el maquillaje.
Ya, ya... y verse SUPER guapa.
Sip.
Britania está dando vueltas por ahí, creo que viendo las cabras de Suiza ¡CABRITAS!
—Brit? —pregunta la rubia mirando alrededor.
—Ohh! Espera, voooy —grita desde lejos.
—¿Dónde estás?
—Acá, acá atrás!
Da unos pasos para allá siguiendo la voz. Britania sale de detrás de la casita y se queda un poco estupidiza al verla.
—Vamos —sonríe.
—T-Te ves... te... te ves... —pareces Germaniaaaa.
—¿Demasiado? —pregunta y se mira a si misma aplacándose la falda—. No quiero intimidarle.
—E-Es que te ves... Ugh —Britania abre la boca.
—Tengo... tengo otro vestido. ¿Tal vez unos zapatos planos?
—No, no... no. Quédate con eso —Britania mueve las manos frente a ella, sonrojada aún, volviendo a meterle un repaso.
—¿Seguro?
—Yes. C-Come on —se le acerca sin mirarla.
—Allez —sonríe.
Britania camina a su lado, sonrojándose más
—Alors... ¿Qué crees que debería decirle?
—No sé qué planeas obtener. No es que quieras volver con Cymru ¿o sí?
—Non, no lo creo.
—¿Quieres conocerle?
—Oui. Y saber que piensa y qué quiere... y si es cierto lo que dice Angleterre de que hace mucho tiempo que están juntos y no me había dado cuenta.
—¿Crees que eso sea cierto?
—No lo sé. ¿Crees que realmente podría haber estado tan distraída?
—¿Distraída con qué? Vale que... No sé. O sea, es que estuvimos con él hace tres semanas en casa —el puto problema es que no salías de ahí, darling.
—Ya, pero...
—¡No puedes no haberlo notado!
—¿Seguro?
—Él está... embobado. ¿No te habrías dado cuenta? —Britania la mira de reojo.
—No lo sé, tal vez no.
—Si yo estuviera enamorada de alguien más te darías cuenta —Britania le mira.
—Pero tal vez a él no le estaba prestando bastante atención.
—Mmmm... Vamos a preguntarle a Lux antes de tenerlo tan claro.
—Es que England dijo... Estaba muy convencido.
Britania se revuelve.
—Se llevan muy bien... muuuuy bien —Britania pica todo el gps del coche que mira que ya le había preparado Germania, pero siempre esto sale peor que como debería.
—Bueno, me alegro... —suspira ella.
—Y si podría parecer que se conocen hace tiempo. Pero ellos insisten en que no, sé que Cymru está preocupado por que vayas a pensar eso.
—Ya hablaré con él.
—Lo que digo con eso es que si lo hacía desde antes... Galia, mis hijos —yo no—, son SÚPER torpes con estas cosas.
—Ya lo sé...
—Creo que se tendrían que sumar muchas coincidencias: que tú estuvieras distraída y él se convirtiera de repente en alguien menos torpe.
—¿Tú crees?
—Si te estaba engañando, lo mato.
—Britaniaaaaa.
—Es algo FEO. Aunque me digas Britaniaaaa así.
—Ya lo sé.
—Lo MA TO.
—No digas eso...
—¿Te agobia que diga que lo mato? ¿Y qué le hacemos? ¿Nada?
Asiente. Britania estira la mano hacia ella y le toma la suya
—Venga, Galia... No sabemos ni siquiera si es cierto. Mejor cuéntame ¿qué te dijo Austria?
Aprieta los ojos con eso porque le echó una broooonca y le contó de Francia haciendo lo mismo que ella toda la vida. También le habló de España, de cuando estaba casado con él y... un montón de cosas más.
—Ugh... ¿Así de mal?
—Él es muy duro y creo que Cymru le gustaba.
—Esto es más culpa de Cymru que tuya.
—No creo —suspira.
—Quizás no es culpa de nadie y finalmente, de qué sirve ya pensar culpa de quién es. Esto es como es ahora y tú tienes que estar bien.
—¿Tú has estado bien? ¿Te dijo algo Germania?
—Me dijo que había hablado contigo cuando fue por ti —Britania mira el camino—. Que estabas muy triste y había que cuidarte mucho. Y que mi hijo era un idiota.
—Bueno, eso... —suspira.
—¿Estamos siendo muy duros con ambos?
—Un poco.
—¿Contigo también?
—Pues... un poco, como por rebote.
—Lo lamento.
—No pasa nada.
—Vamos a estar bien —Britania le mira de reojo y sonríe un poquito.
—¿Qué debería decirle a Luxembourg entonces?
—Que a ver si él aguanta a Cymru y sus malas mañas.
Galia sonríe un poco con eso.
—Y lo que bebe. Y lo fastidioso que se pone. Que es un llorón... e inutil, desde chiquito era un llorón.
—No le voy a decir eso... —frunce un poco el ceño.
—Yo puedo decírselo si quieres
—Nooo!
—Es imposible... digno hijo de su padre, pero peor. ¿Qué cosas buenas vas a decir? Tiene... buena letra.
Galia se ríe.
—Una voz de estirado que no puede con ella
—Eso es postureo —niega con la cabeza, la rubia.
—¿Lo es? ¿No tiene voz de estirado regularmente?
—Sí, pero lo hace porque le gusta.
—Es decir, ¿hay momentos en la vida que no parece que tenga un palo en el culo?
—Oui.
—Vaya, eso me sorprende hasta a mí.
—Cuando se relaja y se olvida o cuando está MUY estresado y no tiene tiempo para esas cosas.
—¿Algún día Cymru está MUY estresado?
—Oui
—Seguro porque se le enfrió el té o algo así —Britania se ríe un poco ella sola.
—Nooon. No seas mala, pobrecito.
—Sabes que es cierto, él... es el más ratito de mis hijos —Britania se ríe más.
—No lo es —niega.
—¿Quién es si no?
—Solo porque tú quieres mucho a Alba y esas son as cosas que él dice.
—Yo les odio a todos —Ojos en blanco.
—No es verdad.
—Claro que sí, son todos imposibles.
—Y por eso te gustan.
—Pues... los soporto —se encoge de hombros—. Venga, ¿qué más quieres preguntar a Lux? O contarle. ¿Lo malo que es Cymru en la cama? Ugh... No, no sé si quiero saberlo.
—No es malo... y supongo que eso ya lo sabe —suspira—. Eso dice Rome.
—Uugh, ¿te ha dicho eso?
Galia asiente
—¡No te debía decir eso!
—¿Por qué no?
—Ugh. Son muy raros juntos. Son como esas parejas molestas que se ríen y casi se completan las frases —ojos en blanco—. Rome no tenía que hacerte pensar en ello.
—¿Lo son?
—Y se echan miraditas tontas... no sé. Lo siento. No debería contarte esto.
Galia suspira.
—No deberíamos estar hablando de esto para nada... es cruel contigo, Galia. ¡Incluso ver a este chico es cruel! No puedo creer que prefieras eso a...
—¿A qué?
—Huevos en casa de Cymru.
—Non. No seas mala —insiste.
—Tú. No seas tú mala contigo misma. Solo son huevos. O decirle a su novio que Cymru es tonto...
—Non.
—No vas a dejarme hacer nada, ¿verdad?
—Nada malo.
—Galiaaaaa, ¡lo merece!
—Non, no lo hace.
—Pues al menos merecería un poquito —Britania suspira—. Pero ya, voy a dejar de quejarme.
—Venga...
—Te lo cambio por... ti diciendo algo liberador.
—¿Cómo qué?
—¿Recuerdas esa película de dos chicas asesinas que se escapan? Que van en el coche y el acantilado. Tú necesitas liberarte un poco, Galia. Dejar de sentir culpa y liberarte.
—No quiero tirar el coche al acantilado, es muy bonito.
Britania se ríe porque Galia...
—No, no con el coche. Pero si podrías decir alguna cosa así... liberadora.
—¿Pero cómo qué? ¿Qué dirías tú?
—Algo así como... mmmm... I DON'T NEED YOU, CYMRU!
—Pero sí le necesito —la mira desconsolada.
—¡¿Para hacer qué?!
—Pues porque le quiero mucho.
—Bueno, ya. Pero no le necesitas en tu vida y puedes mandarle a tomar por culo.
—Pero no quiero.
—Eres demasiado buena —Britania suspiraaaa.
—Non, pero...
—Yo solo lo decía como un... ejercicio de liberación, para ti. Pero quizas eso no te sirva... a ti.
—Quizás no —Galia suspira bajando la cabeza.
—Y lo que te sirva es venir a... Ugh, estas calles. No tengo ni idea de si estamos yendo bien.
—Yo vine alguna vez con Rome, me parece que es por ahí.
—Esto lo puso Germania —señala el GPS—. Y debía llegar... Ohh... Es esa la puerta, ¿no?
—Oui. Esto te pasa porque nunca le haces caso, siempre te lo inventas —se ríe.
—Pues es queeeee... a ver, sin chocar con nada deja me... meto como Roma se ha puesto aquiiii
—Ve por ahí, quizás es más fácil.
Ahí vaaaaa, con... Ehm... cierto cuidado. Vale. No ha pasado nada. Nada de nada... y ya está en la puerta de Lux. Ejem.
Ahí vaaaaa, con... Ehm... cierto cuidado. Vale. No ha pasado nada. Nada de nada... y ya está en la puerta de Lux. Ejem.
Bien. Un Vincent aleatorio responde a la puerta.
—Hello. Venimos a buscar a Luxembourg.
—No está aquí y no me ha dicho que esté esperando a nadie.
—¿Y dónde está?
—En la oficina.
Britania mira a Galia de reojo y ella suspira porque ya se imaginaba eso en el fondo.
—Espera, voy a llamarle —es que no todos son como Gales que no hace nada... Y ahí saaaaca el teleeeefono y buuuuusxa el nuuuuumero. Porque se lo ha dado en el baño, ¿no? Igualmente tarda un poco pero... bingo! Llama y pone el altavoz
—Allò?
—L-Lux? Hello... soy Britania. La madre de Cymru.
—Ah, allò, qué pasa?
—Estoy aquí con Galia, afuera de tu casa... vinimos a verte —Boom, sorpresa. Tus suegros/ex mujer de tu marido a verte.
—Oh... oh. Ehm... ehm. V-Vale... vale. Estáis... vale. A-Ahora... voy. Dadme como... veinte minutos y llego.
—Merci, mon chou —responde Galia haciendo a Luxemburgo parpadear.
—Vale. Aquí te esperamos. ¿Le puedes decir a alguien en tu casa que los abra la puerta del estacionamiento?
—O-Oui. Oui. Ahora llamo.
—Thank you. No tardes —responde Britania tan amigable. Galia la mira de reojo porque mira que... amable. Ya, ya... Belgica refunfuña—. Creo que se ha asustado un poco...
—Tal vez... ¿es un poco invasivo esto? Ya supongo que Cymru me va a reñir.
—Que se le ocurra... ¿Quieres llamarle y decírselo? —Britania frunce el ceño.
La gala niega porque además quien le va a llamar es el otro.
—Creo que le hemos asustado un poco, ¿no?
Y en esas es que les abren la puerta, mientras tanto Luxemburgo llama a Gales, que lleva tres días esperando está feliz llamada. A saber dónde están.
La verdad es posible que estén jugando golf en alguno de los campos de Escocia, porque hoy ya vieron un sitio y bueno, venga, Gales no es un arduo trabajador nunca.
GRACIAS!
Pat, pat. Gales... saca el teléfono, se le cae, lo recoge, sonríe como idiota dando saltitos y contesta.
—Allò, Cymru?
—Lux! Hello! —Es que... si las sonrisas sonaran por si solas he estaría dejando SORDO—. Que gusto escucharte!
—Eh... Oui, oui. Uhm... E-Escucha, tengo que... contarte algo, pero no te pongas histérico.
—A-A... Ajá... — Se le cae el alma al suelo pensando que... seguro ha vuelto con Mónaco. SEGURO ha vuelto con Mónaco.
—Tu madre y... —es que se le oye correr de un lado a otro, se le cae algo porque pues va corriendo por ahí, le grita a alguien más.
—Oh, — Gales levanta las cejas porque Mónaco y su madre no tienen nada que ver—. What the hell hizo esta vez? ¿Qué haces?
—P-Pardón. Tu madre y Galia están en casa.
—En... ¿casa?
—En mi casa, voy para allá.
—Whaaaat?! P-Pero... pero... what? Que hacen... c-con Galia?
—Oui. Acaban de llamarme que están ahí, voy para allá.
—E-Es... tu... Y-Yo no puedo ir. Cielos. Deja les hablo, les diré que se vayan.
—Non, non, no pasa nada. Solo era que lo supieras. Te llamaré luego.
—What?! No! Pero de que van a hablar?!
—Pues de ti. Supongo.
—Noooo! No! No puedes... no!
—¿No puedo? Ya sé que querías estar, pero...
—No sé qué te van a decir! —protesta apretando los ojos —. E-Estás... estás seguro de que quieres ir? Es que... Ugh! ¿Estás bien? No me odies.
—Pues no voy a ir a esconderme, están en mi casa. No puedo no recibirlas.
—Puedo hablar con ellas.
—No hombre.
—B-Bueno... lo que te... lo que te digan... my mother is angry... y G-Galia... e-es que no sé qué...
—No estaba angry el otro día.
—Contigo... pero con Galia ahí no sé si... uuuugh... es que van a de irte cosas horriiiiibleeeeees. Bueno quizás... Galia no. Ugh! Ugh! Es que no puedo ir, estoy LEJOS.
—Cálmate. Cálmate. Prometo contarte todo cuando se vayan.
—Oh my... GOD. ES que luego se quejan de que yo presiono, esto es... I am REALLY, REALLY sorry, darling
—Venga, ¿qué puede ser tan terrible?
—I don't know... pero cuando les dije que sí, que nos viéramos contigo no esperaba esto ASÍ. No te avisaron antes? Ugh, ¡Voy a matar a mi madre!
—Me acaban de avisar hace literalmente dos minutos.
—Es una CABRONA.
—Alguna explicación tendrá, ella sabía que tú querías estar.
—MI madre, hablo de mi madre. No sé si lo sabía o no, pero cabrona es, por alguna razón está ahí sin decirme nada... U. G. H.
—Oui, yo también hablo de ella.
—L-Lux... solo prométeme que cualquier cosa que te digan... por más mala o rara o desagradable que sea, antes de tomar cualquier decisión, hablarás conmigo.
—¿Pero qué crees que pueden decirme tan horrible?
—I don't know. Una es mi madre, la otra es mi esposa... o sea es que saben TODO de mi, lo bueno, lo malo y lo feo... No es que tenga algo que ocultar, pero cualquier cosa... es que ni siquiera puedo estar ahí para intentar defenderme.
—No creo que necesites defenderte tanto, ¿de qué tienes miedo?
—I-I don't know —Gales traga saliva, porque si hay cosas—. D-De nada. Seguramente estoy exagerando.
—Eso pienso yo —asiente.
—Bueno solo en caso de que te dijeran algo feo... habla conmigo —Gales suspira porque no cree estar exagerando.
—Vale, vale... relájate. Es a mí a quien van a comerse.
—Dos leonas además... que van a jugar contigo al good cop/bad cop —Gales aprieta los ojos.
—¿Tú crees?
—Aunque mi madre parecía muy... suavecita contigo y no veo a Galia haciendo de bad cop... espero. No seee —lloriquea.
—Tal vez las dos hagan de good cop y solo estés entrando en pánico.
—¡Envidio tu habilidad para estar tranquilo!
—Porque son buena gente.
—Galia lo es, mi madre no lo es... aunque Galia la control mejor que NADIE Pero... ¿y si Galia está enfadada? Es que tendría todo el derecho a estarlo.
—Entonces intentaré ser lo más diplomático posible.
—Con eso estarás del otro lado... M-Mira... de alguna retorcida manera quizás es mejor que yo no esté. No podré ponerte histérico si no estoy y tú seguro lo manejarás mejor... ¡no que no quisiera estar!
—Si eso piensas, ¿porque estás tan nervioso?
—Estoy intentando convencerme a mí mismo con algunos argumentos...
—Cálmate, todo irá bien.
—Thank you... veo que de una u otra manera me las arreglo para directa o indirectamente, interrumpir tu día laboral —Gales sonríe un poquito.
—Sí... maldita sea.
—¿Me llamas cuando se vayan?
—Oui, oui.
—¿Estas bien tú?
—Un poco asustado.
—Yo... mi consejo es que si algo se te está complicando, apuestes por Galia para ayudarte.
—¿Y si está enfadada y ahora me odia? —se muerde el labio.
—Ugh... — Gales aprieta los ojos otra vez—. E-Es una posibilidad. Aunque no sé si Galia realmente sea capaz de odiar
—Tal vez no.
—Galia es muy dulce. Vamos... vamos... hay que calmarse.
—Vale, vale —suspira y bufa profundamente para calmarse.
—Tú eres encantador, lo vas a hacer bien.
—Merci.
—¿Me llamas cuando se vayan?
—Que sí, que sí... igual pensaba que no ibas a llamarme tú nunca y veo que así es... si no lo hago yo...
—Noooo, no que no quisiera. E-Estaba intentando darte espacio pero llevo extrañándote todos los días. He tomado un montón de fotos para ti.
—¿Darme espacio?
—Alba me ha dicho que estaba siendo una peste y te dejara respirar un poco, que ya me hablarías tú si querías hablar conmigo...
—Mmmm... Así que te estabas haciendo el interesante, ya veo.
—B-Bueno, mejor vete que se te hará tarde —trata de escabullirse sigilosamente de la riña, apretando los ojos.
—Ya, ya... —se ríe.
—Ya no te lío —se ríe también, sonrojado.
—Mais oui. A mí...
—He deshojado unas cuantas margaritas con tu nombre... Es lo único que voy a decir a mi favor —Gales se ríe un poco más.
—Además eso, crímenes florales. ¿Cuáles son los resultados?
—Buff... —Gales se sonroja más y se ríe —. Ha salido "he loves me" en alguna ocasión.
—Están equivocadas, es "je t'aime" en francés...
Vale, es que casi se le para el corazón a Gales. ha dejado de funcionar
—Ehm... bueno, ya estoy por entrar, nos vemos luego... o sea... hablamos. Bueno tal vez haga una videoconferencia. Uhm... A-Adieu —carraspea un montón y vacila pero le cuelga sin esperar respuesta.
—Y-Y yo a ti... —susurra Gales aun cuando ya ha colgado, mientras se derrite completamente a la mitad del campo de golf. Puede que ahora haya un lago más ahí. Uno rosa con corazoncitos.
Le va a dar una pelota de Escocia en la cabeza.
Ugh, desde cuando tiene tan buena puntería?!
Se la ha tirado, con la mano, con completa intención.
Pues ni con la mano. UGH! Se gira, frotándose la zona, ojos apretados. Bloody hell.
Escocia se ríe de él.
